Mostrando las entradas con la etiqueta violencia política. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta violencia política. Mostrar todas las entradas

9/05/2026

Rapadas y torturadas: la violencia política sexual contra las enemigas del Estado

pikaramagazine.com

June Fernández

Un reportaje de La Sinsorga en Pikara Magazine.

“Un demonio lujurioso y ofensivo”. Así definió a Leandro Echevarría, capellán de la Prisión Central de Mujeres de Amorebieta, una de las reclusas, Teopista Bárcena. La historiadora Ascensión Badiola Ariztimuño incluye esas palabras en su libro Individuas peligrosas, en el que documenta los horrores de esta cárcel franquista por la que pasaron entre 1939 y 1947 mujeres de todo el Estado español consideradas “altamente peligrosas” por el régimen.

Ese comentario al vuelo sobre el capellán es el único detalle del libro que remite a la violencia sexual. El Instituto Gogora del Gobierno vasco no maneja mucha más información específica sobre el tema: facilitan a La Sinsorga dos únicos testimonios. El primero es el de Anttoni Telleria, una guipuzcoana que contó su historia en 2003, cuatro años antes de su muerte. El 24 de abril de 1937, cuando Anttoni tenía 14 años, las tropas nacionales sublevadas entraron en Elgeta, llegaron a su caserío ayudadas por gente del pueblo e intentaron violarla. Cuando su padre y su madre salieron a protegerla, los mataron a sangre fría: a él a tiros y a ella a culetazos en la cabeza. Entonces, violaron a la niña. Telleria lo cuenta a la cámara, en euskera, con pocas palabras y mucha entereza: “¿Por qué fue? Por la violación. Violar o no violar. Como vieron que no podían hacer nada por las buenas, lo hicieron por las malas. Y luego hicieron todo y punto. Las muertes, las violaciones y todo”.

Anttoni grabó ese vídeo en 2003 y murió cuatro años después, mucho antes de que entrase en vigor la Ley de Memoria Democrática de 2022. “La ley ha permitido mediante una disposición adicional que las mujeres que sufrieron violencia sexual en la guerra civil, la dictadura y la transición puedan testificar en una comisión de la verdad. Pero las que aún viven son ya ancianas”, lamenta Gema Varona, investigadora del Instituto Vasco de Criminología.

La Ley de Memoria Democrática insta a incorporar la perspectiva de género en la elaboración de materiales de sensibilización y formación sobre la guerra civil y la dictadura franquista. Un fruto de esa prioridad es la publicación Las rapadas, editada en 2023 por el Ministerio de Presidencia y Memoria democrática, escrita por cinco investigadoras feministas de referencia: María Rosón, Ana Pol, Maite Garbayo-Maeztu, Rocío Lanchares Bardají y Lucas Platero.

El rapado forma parte de las llamadas «violencias sexuadas»

Leemos en su introducción que el rapado de pelo es una práctica de humillación simbólica que forma parte de las llamadas “violencias sexuadas” y que se acompañaba de otras como “el paseo y exhibición de sus cuerpos” por las calles, combinado con la ingesta forzada de aceite de ricino para que defecasen en público y, en ocasiones, con violaciones en grupo y/o con objetos, palizas y golpes. El rapado no fue una ocurrencia franquista, sino que se repite a nivel internacional como castigo que busca arrebatar a las mujeres “enemigas” su feminidad y su dignidad.

Tanto la violencia sexual como el castigo de rapar a las mujeres han sido armas de guerra recurrentes en la historia universal, reitera Varona. En Las Rapadas leemos que esos castigos se dieron de forma desestructurada: “Fueron linchamientos sociales que tenían que ver con rencillas previas”, comparte la investigadora, quien recuerda que las violaciones fueron instigadas por generales como Queipo de Llano.

Las agresiones sexuales se cometían a menudo bajo una lógica vicaria, no contra las mujeres sino contra «sus hombres»

En una lógica patriarcal en la que la violación no era un delito contra la libertad de las mujeres sino contra el honor de “sus” hombres, las agresiones sexuales se cometían a menudo bajo una lógica vicaria, según explica Emagin en el prólogo del libro Sorginak, putak, terroristak de Olatz Dañobeitia: “Para las distintas fuerzas policiales del Estado español ha sido un modus operandi habitual durante la búsqueda de un hombre militante coger a su madre, esposa, hija, hermana o tía, y violarla, amenazarla, doblegarla al chantaje, torturarla y encarcelarla”. El caso que citan como paradigmático de esta violencia vicaria es el de la adolescente navarra Maravillas Lamberto, torturada sexualmente delante de su padre (un campesino sindicalista) y asesinada junto a él en 1936.

Olatz Dañobeitia toma de las expresas políticas chilenas el concepto de violencia político-sexual para identificar “una forma específica de violencia de género utilizada de manera sistemática para disciplinar, reprimir y disuadir a las mujeres del activismo y la militancia política”. El segundo vídeo de los que facilita Gogora incluye el testimonio de Amaia Aseginolaza, una eibarresa condenada a seis meses de prisión por el Tribunal de Orden Público -una instancia judicial franquista que se encargó entre 1963 y 1977 de juzgar delitos políticos-​. La acusaban de estar involucrada en ETA. En el vídeo cuenta que le dieron golpes en la espalda y tirones del pelo, pero que no fue ese maltrato lo que más la marcó, sino una humillación sexista: “Yo era una chica joven, y estando con la regla y de repente tuve mucha sangre… y eso para una jovencita pues… y veía que tenían cierto placer con eso”.

“Marxista. Cerda. Te vamos a violar”

En enero de 1980, en la llamada Transición democrática, miembros del Grupo Armado Español maltrataron, violaron y asesinaron a Ana Tere Barrueta Álvarez, una joven de 17 años que estudiaba y enseñaba euskera, cuando volvía a su casa en Loiu (Bizkaia). Aunque la familia contrató a un detective y se creó una comisión popular investigadora, no hubo manera de avanzar por la falta de colaboración policial y judicial. Ana Ereño, una feminista integrante de la comisión, publicó un artículo de denuncia en la prensa que fue respondido con una pintada en la pared de su casa: “Marxista. Cerda. Te vamos a violar. FN (Fuerza Nueva)”.

Ese mismo año, otro grupo de fascistas violó y asesinó a Mª José Bravo, una joven de 16 años, después de dejar malherido a su novio, Javier Rueda, al que golpearon brutalmente y tiraron por un barranco (murió ocho años después a consecuencia de esas lesiones). El cuerpo de Mª José apareció al día siguiente con la cabeza destrozada y desnuda de cintura para abajo. El Batallón Vasco Español (BVE) reivindicó el crimen diciendo que era un castigo por ser confidente de ETA, amenazó con matar a otras dos chicas vascas y, tiempo después, remitió a Rueda el siguiente mensaje: “La próxima vez, un tiro en la cabeza (…) Lo que le ha ocurrido a María José pasará a todas las mujeres vascas”.

Al terror sexual que sembraron esas acciones de grupos parapoliciales y de extrema derecha se sumó la impunidad

La investigación ‘Violencia de motivación política contra las mujeres en el caso vasco’, publicada por la asociación pro derechos humanos Argituz en 2016, documentó esos dos casos de violencia sexual con resultado de muerte, además de otras nueve violaciones consumadas y seis intentos de violación entre 1977 y 1980 a mujeres muy jóvenes, a manos de hombres armados que las identificaron, cachearon e interrogaron sobre política antes de agredirlas. Al terror sexual que sembraron esas acciones de grupos parapoliciales y de extrema derecha se sumó la impunidad: sus crímenes no fueron investigados ni juzgados por las instituciones españolas, y las manifestaciones de repulsa fueron reprimidas violentamente. El Estado español recurrió en 2015 la Ley Navarra de reconocimiento y reparación de las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos y en 2017 hizo otro tanto con la ley análoga en la CAV.

Reclamar verdad, justicia y reparación resulta más difícil todavía cuando el victimario es directamente el Estado. Dañobeitia sostiene que hablar de tortura en el Reino de España “es una forma de señalar una de las continuidades entre el régimen franquista y el actual”. Es anatema, entre otras cosas, porque cuestiona “el mito fundante de la democracia española, basado en el olvido y la reconciliación”. La verdad oficial de que la tortura en democracia era un invento de ETA o, si acaso, los excesos de cuatro policías inadaptados, fue refutada por el informe realizado por encargo del Gobierno vasco que certificó a través de la aplicación del protocolo de Estambul 4113 casos de tortura en la Comunidad Autónoma Vasca entre 1960 y 2014. El 70% de los casos documentados son del período democrático en el 17% las víctimas son mujeres.

Hablar de torturas sexistas ha supuesto para estas mujeres superar la vergüenza, la culpa y la preocupación hacia el sufrimiento de su entorno. Y, sin embargo, han hablado, respaldadas por iniciativas como el acto ‘Nik sinisten dizut. Reconocer la verdad de las mujeres’, que organizó en 2017 el grupo feminista del Foro Social Permanente (iniciativa formada por 17 sindicatos y organizaciones vascas para promover el proceso de paz) en respuesta a la absolución por parte de la Audiencia Provincial de Bizkaia de los cuatro guardias civiles a los que Sandra Barrenetxea atribuyó delitos de torturas, agresión sexual y lesiones.

El juez instructor del sumario 13/13, que ignoró esas denuncias de tortura, fue Fernando Grande-Marlaska

Ese mismo año, el Parlamento navarro celebró un acto institucional en el que cinco mujeres relataron las torturas que habían sufrido, cada una en una década distinta. Marilo Gorostiaga destacó la fijación de una mujer de la Guardia Civil por llamarle fea y gorda, y hablar de ella como “la puta del comando”. A Mertxe González Portillo la violaron con un palo, la obligaron a quitarse el tampón y metérselo en la boca. A Ainara Gorostiaga la mantuvieron desnuda con un antifaz durante los tres primeros días y uno de sus torturadores le repitió que “o iba a tener un hijo de Guardia Civil o que no iba a poder tenerlo nunca”.

Los testimonios de torturas sexistas de las abogadas Naia Zurriarain y Saioa Agirre abrieron telediarios en 2021. Juzgadas dentro del sumario 13/13, negaron toda vinculación con ETA y afirmaron que fueron obligadas bajo amenazas, tortura y vejaciones sexuales a memorizar y reproducir declaraciones inculpatorias falsas. El juez instructor de ese sumario, que ignoró esas denuncias de tortura, fue Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior del Gobierno español en el momento del juicio. Los episodios de tortura que narraron en el juicio incluyen la asfixia con bolsa acompañada de manoseos y de frases como “Nos pone cachondos que te resistas” u “olvídate de ser madre”.

España ha sido condenada catorce veces -por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Organización de Naciones Unidas- por no investigar denuncias por tortura en régimen de incomunicación a personas acusadas de pertenencia a ETA o alguna otra organización ilegalizada. Ninguna sentencia española ha castigado la violencia sexual en el contexto de la tortura, según denuncia Dañobeitia en su libro.

Otros terrores, otros sujetos

La tortura ha sido un dispositivo de género, sostiene la investigadora en Putak, sorginak, terroristak. Su propuesta es cruzar dos universos abordados hasta ahora de forma independiente: la tortura política y las violencias machistas. El terror sexual se ha usado como instrumento de control y disciplinamiento de las mujeres también en el ámbito de la represión policial, no sólo para intentar romper y deshumanizar a las detenidas sino para mandar un mensaje disciplinatorio al resto de mujeres sobre el castigo que recibirán si desafían las normas patriarcales. Aunque las humillaciones y abusos sexuales estén más documentados en mujeres, distintos informes tanto vascos como internacionales señalan que los torturadores también emplean la violencia sexual con los hombres, precisamente para minar su masculinidad.

Mikel Soto, superviviente de tortura, planteó en una mesa redonda que a los hombres les cuesta más identificar como tortura sexual o sexista lo que les han hecho. Los torturadores usaron con él insultos como “maricón”, “cobarde” o “nenaza”, y recibió amenazas como “vamos a meter a un negro para que viole a tu novia y luego te dé por culo”.

En la dirección contraria, los testimonios de mujeres supervivientes de tortura sexual a menudo destacan que los episodios más traumáticos no fueron los de violencia sexual, sino otros como las simulaciones de ejecución a punta de pistola o la culpa por haber terminado inculpando a otras personas.

Tal vez entonces las escasas alusiones a la violencia sexual en los testimonios de las reclusas de la Prisión de Amorebieta de Badiola no solo se debían al tabú sino a que la experiencia carcelaria estuviera más marcada por la miseria, hambre, frío y hacinamiento. A la historiadora Ascensión Badiola le consterna especialmente el desgarro que supuso para las presas “ver morir a sus hijos o sufrir su separación forzosa” y que esas niñas y niños son “los grandes desconocidos de nuestra historia reciente”, que no figuran ni en los registros penales, ni en los partes oficiales. Se refiere a los bebés robados, pero también a muertes de bebés marcadas por la violencia espiritual de las monjas. Recoge el testimonio de una cigarrera y sindicalista madrileña, comisaria política del PCE en el batallón Comuna de Madrid, a la que no dejaron despedirse de su niña, que murió por meningitis en esa prisión: “Toda la noche llamando a las monjas, pero no hubo nada que hacer; no se presentaron (…). Cuando llegaron por la mañana, ya estaba muerta. (…) Como yo era de las que no comulgaban, no dejaron que me despidiese de la niña en la capilla, porque son religiosas, pero malas como ellas solas”.

Algunas monjas acosaban y abusaban sexualmente de las presas

En los seis años que funcionó el penal de Saturraran en Ondarroa, murieron 116 reclusas y 56 niñas y niños, tanto por malos tratos como por inanición y enfermedades como el tifus o la tuberculosis. En la investigación sobre las mujeres presas en Saturraran que publicaron Emakunde y el Instituto Vasco de Criminología en 2009 se insinúa que algunas monjas acosaban y abusaban sexualmente de las presas, pero “las que relatan estos sucesos se cuidan mucho de decir que a ellas no les ocurrió nada”. De nuevo, en esta publicación se insiste en que lo que más les marcó fue el frío: cuando subía la marea, las celdas se inundaban hasta que el agua les llegaba por la cintura.

Gema Varona destaca el trabajo que está haciendo el Instituto Gogora para investigar las condiciones de reclusión que vivieron las personas LGTBIQA+ condenadas por la ley de vagos y maleantes y la posterior ley de peligrosidad social. Y, sin embargo, en un contexto actual de paz y democracia (al menos según el discurso oficial), la criminóloga llama a indagar también en las violencias sexuadas que sufren en dependencias policiales y en prisiones las mujeres migradas y las trabajadoras sexuales (en su mayoría racializadas). “Amnistía Internacional ha detectado esa sobrerrepresentación de las minorías étnicas y las trabajadoras sexuales en torturas, especialmente por parte de policías municipales, porque estos cuerpos están peor formados y menos controlados. Son víctimas ideales porque no denuncian. Es una cuestión de oportunidad, de discriminación estructural e ideológica”, alerta.

Si bien la actualización de la ley vasca de igualdad en 2022 incluyó, al igual que la navarra, la violencia obstétrica, la digital, la institucional y la tortura como formas de violencia contra las mujeres amparadas jurídicamente, la advertencia de esta investigadora da cuenta de qué mujeres seguirán fuera de foco mientras no se aplique con perspectiva antirracista.

1/10/2026

Presidentas municipales de Oaxaca: pocas y bajo riesgo

 

“Un día antes de nuestro recibimiento hubo un atentado. Una persona falleció ahí. Eso entorpeció nuestro recibimiento e hizo que la gente una vez más tuviera ese temor. Es uno de los primeros retos que tuvimos que superar. Nosotros tomamos protesta quizá sin mucha gente por el miedo, pero se logró. Como equipo estamos fuertes. Vamos a seguir”, señaló García Jiménez en entrevista.

Apenas en junio de 2025, San Mateo Piñas fue escenario del asesinato de la entonces presidenta municipal Lilia Gema García Soto. Bajo ese antecedente y tras el asesinato de su escolta cometido el pasado 31 de diciembre de 2025, Zoila Lenin García Jiménez llamó a las autoridades competentes a garantizar la seguridad en la zona para que pueda ejercer el cargo para el cual fue electa, pues en mensajes subidos en redes sociales se le señala como la próxima.

De acuerdo con el conteo de Data Cívica en su informe ‘Votando entre balas’, de 2018 al 30 de octubre de 2025 se documentaron 2 mil 739 amenazas, asesinatos, ataques armados, desapariciones y secuestros contra personas que laboran en el ámbito político, gubernamental y contra instalaciones de gobierno y de partidos políticos. No obstante, dos de cada diez víctimas político criminal son mujeres, de las cuales el 27% fueron atacadas cuando fungieron como candidatas o excandidatas y el 22% ya tenían algún puesto público.

La organización señala que, cuando se trata de mujeres, los tipos de ataque y violencia son diferentes al de los hombres por motivos de su género. Por ejemplo, ellas experimentan amenazas por medios de sus lazos familiares (11%) y violencia psicológica como sexual. Esto podría deberse a que las mujeres asumen la tarea del cuidado, por lo que, la violencia contra ellas sería una forma de expulsarlas del ámbito político según refiere el informe.

Los asesinatos contra estas mujeres y la serie de agresiones que le siguen preceden, evidencian los fenómenos patriarcales y machistas que las mujeres deben enfrentar durante elecciones electorales al introducirse a la política como apuntó en 2023 Roselia Bustillos Marín durante la presentación del informe Violencia política contra las mujeres por razón de género en la justicia electoral, publicado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

«Entre más mujeres en la política, más violencia se registra» – cimacnoticias.com.mx

Como mujeres el reto para participar en la política es doble, señaló Zoila Lenin García Jiménez. Además de enfrentarse a las dobles y hasta triples jornadas de trabajo también se enfrentan al machismo.

 “Nosotras las mujeres somos parte de la sociedad, podemos desempeñar un cargo, pero siempre nos implica un doble reto. En mi caso no fue nada fácil porque nos pusieron candados que no nos permitían llegar a desempeñarnos como síndicas, presidentas o regidoras. La ciudadanía no entendía por qué se peleó por los derechos que nos corresponden, lo tomaron como una imprudencia”, recordó.

Para defender su derecho político electoral Zoila Lenin García promovió un recurso ante el Tribunal Estatal Electoral de Oaxaca (TEEO) debido a que la asamblea comunitaria y el comité electoral local negaron el registro a la planilla. “No sólo nos favoreció como planilla, sino también a otras mujeres del municipio. Esto será el parteaguas para que en lo futuro otras mujeres puedan participar”.

El pasado 1 de enero asumieron sus cargos, 35 presidentas municipales, 64 síndicas y mil 249 como regidoras en municipios que se rigen por sistemas normativos indígenas, cifras que muestran una paridad lejana, pero que reflejan las dinámicas a las que mujeres indígenas debe enfrentarse. El sistema normativo indígena no está exento de cumplir los principios constitucionales en materia de igualdad. 

Defensoras indígenas acusan a Tribunal Electoral Oaxaca por simular paridad en concejalías – cimacnoticias.com.mx

De acuerdo con el artículo «La participación de las mujeres indígenas en Oaxaca» de Florentina Hernández Galindo, la entidad cuenta con 8 regiones con 16 grupos étnicos, de los cuales 152 están en el régimen de partidos políticos y 418 se rigen por el sistema normativo indígena, es decir al rededor del 73%. Esta forma de elección es reconocida por la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, la Ley Orgánica Municipal del Estado y el libro cuarto del Código de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales.

Para realizar una elección se lleva a cabo una asamblea general las cuales son consideradas como la máxima autoridad y, posteriormente, se hace una consulta para designar los cargos. No obstante, la participación de mujeres indígenas es casi nula por la idea arraigada de que los espacios públicos son exclusivos de los hombres y el privado es de ellas: «Esta situación evidencia que el sistema patriarcal ha naturalizado y normalizado el acaparamiento de los espacios públicos y políticos», señala el artículo.

3/04/2023

Sistema político racista impide candidatura de mujer maya en Guatemala

 ipsnoticias.net

Edgardo Ayala

SANTA CATARINA PALOPÓ, Guatemala – Siglos de racismo y exclusión sufridos por los pueblos originarios en Guatemala siguen pesando a la hora de negar la inscripción de un partido político que impulsa la candidatura a la presidencia de la lideresa indígena Thelma Cabrera, en las cercanas elecciones generales.

El jueves 2 de marzo, la Corte de Constitucionalidad de este país falló en contra del partido de Cabrera, el izquierdista Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), que había apelado ante ese tribunal una resolución de la Corte Suprema de Justicia, del 15 de febrero, que los dejaba fuera de la contienda electoral del 25 de junio.

La candidatura de Cabrera y la de su compañero a la vicepresidencia, Jordán Rodas, penden ahora de un hilo, esperanzados únicamente a un par de acciones legales más, como último recurso.

El plazo para la inscripción de candidaturas finaliza el 25 de marzo.

Un sistema racista centenario

Las élites políticas y económicas de Guatemala, “buscan maneras para no inscribirla (a Cabrera), todos tienen derecho a participar, pero a ella la están bloqueando”, dijo a IPS Sonia Nimacachi, de 31 años, oriunda de Santa Catarina Palopó, un municipio de mayoría maya cachiquel del departamento de Sololá, en el suroeste de Guatemala.

“Nos interesa que una persona con nuestras raíces y cultura pudiera llegar a la presidencia, pienso que ayudaría a nuestra gente”, agregó Nimacachi, al frente de su pequeño negocio ambulante, en el centro del pueblo.

 “Hay un sistema y estructura racista, las y los indígenas apenas sí hemos logrado ir subiendo las gradas, pero con mucha dificultad, con cero oportunidades”: Silvia Menchú.

Nimacachi, una mujer maya cachiquel, vende “granizadas”: hielo triturado y endulzado con jaleas de varios sabores, muy apetecible en días de calor.

“Hay un sistema y estructura racista, las y los indígenas apenas sí hemos logrado ir subiendo las gradas, pero con mucha dificultad, con cero oportunidades”, dijo a IPS Silvia Menchú, directora de la Asociación de Desarrollo de la Mujer K’ak’a Na’oj (Nuevos Conocimientos, en maya cachiquel).

Esa organización tiene su base en Santa Catarina Palopó. Desarrolla programas de derechos humanos enfocados en las mujeres indígenas.

Santa Catarina Palopó, un pintoresco pueblo maya cachiquel, localizado a la orilla del lago Atitlán, en el departamento de Sololá, en el suroeste de Guatemala, se prepara para las elecciones generales, en donde se eligirá al presidente de la República, vicepresidente, a 160 diputados del Congreso y 20 del Parlamento Centroamericano, así como a 340 alcaldes. Foto: Edgardo Ayala / IPS

“El racismo ha imperado, desde el sistema de gobierno en todos lados somos maltratados, somos vistos como los de poca capacidad”, sostuvo Menchú, de la etnia maya quiché.

Una presunta ilegalidad atribuida a Rodas, el candidato a la vicepresidencia, ha sido la causa para dejar al MLP fuera, de momento, de la contienda electoral.

Analistas y organizaciones sociales ven una maniobra oscura por parte del status quo, que no termina de digerir la idea de que una indígena siga queriendo abrirse paso entre el rígido y racista sistema político del país.

Cabrera es una mujer maya mam, de 51 años, que intenta lanzarse por segunda ocasión a la contienda electoral, en una lucha desigual por la presidencia de este país centroamericano de 14,9 millones de habitantes.

Del total de la población, 43,7 % se identifica como indígenas, de los pueblos mayas, xincas, garífunas y afrodescendientes, según datos del censo de 2018.

Cabrera participó en las elecciones de 2019 y obtuvo el cuarto lugar, con 10 % del total de votos emitidos.

En las elecciones generales se definirá no solo la presidencia del país, para el período 2024-2028, sino también se escogerá a 160 diputados del Congreso y 20 del Parlamento Centroamericano, así como a 340 alcaldes.

Guatemala es el territorio donde florecía la milenaria cultura maya cuando los conquistadores españoles llegaron en el siglo XVI.

Los descendientes de aquella civilización prehispánica aún hablan alguna de las 24 lenguas autóctonas, la mayoría adscritas al tronco maya.

Años de exclusión de sectores indígenas y campesinos llevó a Guatemala a una guerra civil que duró 36 años (1960-1996) y que dejó unos 250 000 muertos o desaparecidos.

La candidatura presidencial de Thelma Cabrera, del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) debe ser permitida por las autoridades de Guatemala, para que esté representada la población indígena en las elecciones del 25 de junio, dice Silvia Menchú, directora de la Asociación de Desarrollo de la Mujer K’ak’a Na’oj (Nuevos Conocimientos, en maya cachiquel). Foto: Edgardo Ayala / IPS

Una burda maniobra

El rechazo del TSE al MLP surgió a partir de una denuncia contra Rodas, que fungió entre 2017 y 2022 como titular de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

Desde la Procuraduría, Rodas cuestionó fuertemente algunas acciones de corrupción del actual gobierno de Alejandro Giammattei, llegado al poder en enero de 2020.

La denuncia penal contra el aspirante a la vicepresidencia fue interpuesta el 6 de enero por el procurador actual, Alejandro Córdoba.

Después de que la líder indígena y Rodas se presentaran para ser inscritos como aspirantes, Córdoba señaló que tenía “dudas” sobre unos pagos recibidos por su antecesor en la Procuraduría.

Se entiende que esa “duda” tendría que ver con alguna presunta ilegalidad por parte de Rodas, pero como Córdoba no la ha descrito en detalle, todo ha quedado como una acusación a medias y floja.

No obstante, eso fue suficiente para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazara al MLP, el 2 de febrero, lo que entonces despertó protestas de campesinos e indígenas, que cortaron carreteras en al menos 12 puntos del país.

Según las leyes guatemaltecas todo aspirante a cargos de elección popular debe contar con un documento que dé fe de que no tiene cuentas pendientes con la ley.

Pero los analistas han señalado que ese documento debe considerar fallos judiciales dejados en firme por los tribunales correspondientes, y no por “dudas” de algún funcionario.

Al vetar a Rodas, el TSE automáticamente deja fuera también a la aspirante a la presidencia, la lideresa indígena Cabrera, quien podría ser en realidad el objetivo último de la maniobra, pues es ella la que estaría intentando, de nuevo, atraer los votos de la población indígena.

El binomio del MLP interpuso el 15 de febrero un amparo ante la Corte Suprema de Justicia, de carácter provisional, para que tuviera efectos de inmediato y anulara la decisión del TSE, mientras esa Corte analizaba y resolvía a fondo el asunto.

Ese amparo le fue rechazado, así que el MLP solicitó un día después a la Corte Constitucional, el máximo tribunal en materia constitucional, un recurso de apelación, para que revisara el caso y ordenara a la CSJ admitir el amparo provisional, lo cual significaría que continuaba la lucha por la inscripción de Cabrera y Rodas.

Ese recurso de apelación es el que la Corte de Constitucionalidad ha negado el jueves 2.

Pero la Corte Suprema de Justicia no emitió aún un fallo definitivo ante el amparo, sino solo una posición provisional. Por ello, cuando por fin lo emita, y si es negativo a los intereses del MLP, Cabrera y Rodas pueden, nuevamente, recurrir a la Corte de Constitucionalidad, como último cartucho.

Pero pareciera que la suerte está ya echada.

En un tuit, el mismo jueves 2, Rodas escribió: “La justicia constitucional ha negado mi derecho constitucional de ser electo y a la población le niega el derecho a elegir libremente. Esperamos la sentencia del amparo de la CSJ y el pronunciamiento de la @CIDH Nuestra lucha sigue”.

Las élites políticas y económicas de Guatemala se empeñan en bloquear la candidatura de la lideresa indígena Thelma Cabrera, dice Sonia Nimacachi, una mujer maya cachiquel dedicada a la venta de golosinas en Santa Catarina Palopó, en el suroeste del país. Ella volvería a votar por Cabrera, si finalmente se permite su candidatura. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Segundo intento de Cabrera

La lideresa indígena busca participar por segunda ocasión en la lucha por la presidencia. Su primera vez fue en las elecciones del 2019, cuando no logró captar del todo el voto indígena.

“Yo me atrevería a pensar que la mayoría de la población indígena no votó por ella, por esos prejuicios inculcados, que es mujer y además indígena, no profesional, son cuestiones que no tienen nada que ver con la dignidad y la calidad de persona”, argumentó Silvia Menchú.

Agregó que los partidos de derecha han sido aliados de las iglesias evangélicas del país, por medio de las cuales mantienen en la sumisión a esos segmentos indígenas que terminan apoyando a partidos conservadores, y no a una candidata que viene de su cultura maya.

Para el caso, dijo que en Santa Catarina Palopó, con 6000 habitantes, hay solo una escuela para cubrir la educación primaria y básica, “pero hay unas 15 iglesias evangélicas”.

Con el veto del TSE a las aspiraciones de Cabrea y de Rodas se pone en riesgo la credibilidad de los comicios, advirtieron el 27 de febrero Human Rights Watch (HRW) y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola).

En un pronunciamiento conjunto, ambas organizaciones señalaron que el rechazo de la autoridad electoral a aspirantes a candidatos “está basado en fundamentos dudosos, pone en riesgo derechos políticos y menoscaba la credibilidad del proceso electoral”.

“El proceso electoral se está desarrollando en un contexto de deterioro del Estado de derecho, en el cual las instituciones responsables de supervisar las elecciones tienen escasa independencia o credibilidad”, manifestaron.


También le puede interesar:

Lucha en Guatemala, una esperanza para indígenas en América Latina


Además de Cabrera y Rodas, el TSE también rechazó la inscripción del candidato de derecha Roberto Arzú, porque habría realizado campaña proselitista antes de tiempo.

HRW y Wola agregaron que “los esfuerzos por excluir o iniciar procesos penales contra candidatos opositores generan condiciones desiguales que podrían impedir que se lleven a cabo elecciones justas y libres”.

Mientras tanto, el Tribunal sí avaló, el 4 de febrero, la candidatura a la presidencia de Zury Ríos, hija del general Efraín Ríos Montt, que gobernó de facto entre 1982 y 1983.

En 2013 el militar fue declarado culpable de genocidio y crímenes de lesa humanidad, por la masacre de más de 1400 indígenas del pueblo ixil, en el norte del país.

Fue condenado a 80 años de cárcel, pero la Corte de Constitucionalidad anuló el fallo posteriormente. Ríos Montt murió en abril de 2018.

La Constitución política de Guatemala, en su artículo 186, prohíbe que personas involucradas en golpes de Estado, o sus familiares, sean presidentes del país.

Mientras tanto, Sonia Nimacachi, la vendedora de “granizadas” en la plaza central de Santa Catarina Palopó, aún tiene esperanzas de que Cabrera sea inscrita como candidata.

“Si la dejaran participar, volvería a votar por ella”, dijo, mientras atendía a un cliente.

7/01/2018

Por violencia renuncian a aspiraciones políticas


 Senadurías y diputaciones federales donde hubo más bajas
   


Desde que inició este proceso electoral y hasta el pasado 18 de junio, 462 aspirantes a un cargo de elección se bajaron de la contienda. Prácticamente la mitad de estas personas, 49 por ciento, son mujeres que no llegaron a la jornada electoral de este 1 de julio.
En total 225 mujeres que alzaron la mano para participar en estas elecciones finalmente desistieron de sus pretensiones y aunque no hay certeza de cuáles fueron los motivos, el contexto de violencia puede ser una de las causas.
Los datos obtenidos de la Comisión temporal para el fortalecimiento de la igualdad de género y no discriminación del Instituto Nacional Electoral (INE) muestran que hubo renuncias de candidatas de todos los partidos políticos que buscaban ser legisladoras federales.
La estadística del INE indica que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) fue la agrupación política con más bajas, en total 42 mujeres renunciaron. De ellas 13 candidatas iban por una senaduría y 29 por una diputación federal. En ambos casos ya sea por voto directo o por la vía plurinominal.
El partido que le siguió en número de renuncias fue Nueva Alianza (Panal) donde 31 mujeres abandonaron la candidatura, de ellas 8 fueron postuladas para llegar al Senado y 23 para ser diputadas y también se trató de candidatas que pretendían competir por el principio de mayoría relativa o por la vía plurinominal.
En tercer lugar están las renuncias de las candidatas de la coalición “Por México al frente”, integrada por los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), con una candidata a senadora y 29 a diputaciones federales, registradas por la vía de mayoría relativa.
A esta coalición le siguió la alianza de los partidos “Todos por México”, conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), PVEM y Panal, que juntos sumaron 25 renuncias de mujeres: 20 de candidatas a diputadas y 5 a senadoras.
De acuerdo con la consejera electoral del INE, Dania Paola Ravel Cuevas, en el organismo no realizan encuestas o análisis sobre los motivos de renuncia de las y los candidatos y por tanto no se tiene certeza de las razones para dejar la postulación.
El 17 de mayo la entonces candidata independiente a la Presidencia de la República, Margarita Zavala, presentó su renuncia a la candidatura ante el Instituto Nacional Electoral (INE) después de que constató que las preferencias electorales no la favorecían.
Zavala no fue la única. A lo largo de este proceso electoral, en el que se elegirá Presidente, 8 gubernaturas y una Jefatura de Gobierno, Congresos locales, ayuntamientos, juntas municipales y alcaldías, hubo otras mujeres que también desistieron. 
El 13 de junio Gabriela Olvera Marcial, candidata a diputada federal por la coalición Por Oaxaca al Frente, anunció su renuncia ante la violencia política y de género por parte del candidato de la misma coalición al Senado, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva.
En varios casos más, las candidatas que hablaron públicamente de sus renuncias atribuyeron su decisión a la falta de apoyo de sus partidos o al contexto de violencia en el país.
Por ejemplo, el 14 de junio Martha Alejandra Caballero Sánchez, candidata del PRD a la alcaldía de Tequisquiapan, en el estado de Querétaro, anunció en redes sociales su renuncia a su candidatura a la presidencia municipal por motivos personales, pero también por falta de apoyo de su partido.
El 13 de abril de este año Dulce Alegría Navarrete Vadillo, renunció a la candidatura de la coalición “Todos por México” a la presidencia municipal de Lázaro Cárdenas, en el estado de Quintana Roo, al asegurar que existían prácticas antidemocráticas de sus compañeros candidatos y ante la falta de garantías de su seguridad.
Los casos de mujeres que fueron obligadas a bajarse de la contienda empezaron desde al año pasado; por ejemplo, en noviembre del 2017 la sonorense Célida Teresa López Cárdenas, aspirante el Senado acusó al secretario general del PAN de negarle la candidatura al Senado y renunció a sus pretensiones y a su partido. 
El nivel de violencia en estas elecciones sumó campañas de desprestigio, amenazas, atentados y asesinatos. En junio el INE informó que tenía un registro de 19 asesinatos, 13 de hombres y 6 de mujeres que eran precandidatos o candidatos a un cargo de elección.
Los crímenes hicieron que ciudadanas y políticas se sumaran a la campaña #AltoALaViolenciaPolítica, #NoEsElCosto y #YaBasta para condenar los crímenes y exigir justicia con el objetivo de que las mujeres puedan participar en los procesos electorales en libertad.
“Una  sola muerte es suficiente para indignarse y ser rechazada, una sola muerte empaña el buen desarrollo de unas elecciones. Todas esas muertes, sean de mujeres u hombres son absolutamente reprobables y lamentables”, dijo el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello.
Días después, el director del Centro de Información de la ONU en México, Giancarlo Summa, dijo que entre los desafíos y retos de estas elecciones estaba la violencia política electoral que alcanzó niveles jamás vistos, la implementación de la reforma política de 2014 –que entre otros cambios introdujo la paridad como principio constitucional- y en sí la magnitud de la elección por la cantidad de cargos a elegir. 
El sábado 2 de junio fueron asesinadas la regidora con licencia y aspirante del PRI a concejal del municipio de Juchitán, en el estado de Oaxaca, Pamela Terán Pineda, junto a su chofer Adelfo Guerra Jiménez y la fotógrafa María del Sol Cruz Jarquín. Ese mismo día pero en Puebla, fue asesinada la candidata a diputada local por el distrito de Huauchinango y abanderada por el PVEM, Juana Maldonado Infante, junto con la regidora del municipio poblano de Juan Galindo, Erika Cázares.
A estos dos casos de candidatas se suma el homicidio de la candidata a diputada local en Michoacán por el PVEM, Maribel Barajas, quien el 11 de abril fue encontrada apuñalada y golpeada, aunque de acuerdo con la investigación de la Fiscalía, la candidata fue asesinada por una disputa personal.
El 6 de mayo fue asesinada la candidata del PRD a regidora del municipio de Ignacio Zaragoza, en Chihuahua, Liliana García; el pasado 25 de febrero fue asesinada en el municipio de Chilapa, en Guerrero, la precandidata del PRI a diputada local en el distrito 25, Dulce María Rebaja Pedro; y el 21 de enero fue asesinada la exregidora del municipio de Chilapa y precandidata a una diputación local el PRD, Antonia Jaimes Moctezuma.
Aunque la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, (Fepade) anunció que se sumó a la iniciativa ciudadana contra la violencia política de género, falta conocer cuántos casos investiga y en cuántos hay sanciones.

CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

12/22/2017

Aprueban violencia política, pero no aplica para próximo periodo electoral


No se aprobó en tiempo y forma, argumentan


 En medio del proceso electoral 2018 y del despliegue de las precampañas para ocupar la Presidencia de la República, la Cámara de Diputados aprobó incluir el concepto de “violencia política de género” en cinco leyes generales, modificaciones que no aplicarán en estos comicios porque no se aprobaron en tiempo y forma y porque todavía deben ser avaladas por el Senado.
En el último día del periodo ordinario de sesiones, el pasado 15 de diciembre, la Cámara baja aprobó las reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales; la Ley General de Partidos Políticos; la Ley General en Materia de Delitos Electorales; y a la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
Con un retraso de más de nueve meses desde que el 9 de marzo el Senado aprobó las reformas y envió la minuta al recinto de San Lázaro para su aval, finalmente en la maratónica sesión del viernes –donde también se aprobó la Ley de Seguridad Interior– las y los legisladores avalaron las modificaciones en materia de violencia contra las mujeres en el ámbito político, campañas electorales y ejercicio de cargos públicos.
Desde 2012 se presentó la primera propuesta para prevenir y sancionar los actos de violencia contra políticas, candidatas o mujeres que participaran en política, la cual fue avalada por el Senado en 2013 pero tras la inactividad de diputadas y diputados tuvieron que pasar cinco años para que finalmente el tema volviera a presentarse en el Congreso de la Unión.
Sin embargo, el proceso legislativo no ha concluido porque el dictamen realizado por las Comisiones de Gobernación, presidida por la diputada priista Mercedes del Carmen Guillén, y de Igualdad de Género, encabezada por la también priista Laura Plascencia Pacheco, aprobaron reformas con cambios por lo que, nuevamente, el documento será enviado al Senado para otra revisión y votación.
En una sesión donde estuvieron presentes prácticamente la mitad de las y los diputados, por unanimidad de 263 votos a favor –y en medio de agradecimientos al coordinador de los priistas, César Camacho Quiroz, por hacer posible el dictamen, como lo dijo la diputada Plascencia Pacheco– se celebró el concluir este “complicado” tramo del proceso parlamentario. 
El Artículo 105 de la Constitución federal, en su fracción II, inciso I, indica que las leyes en materia de elecciones deben aprobarse y publicarse por lo menos 90 días antes del inicio de un proceso electoral y durante el mismo no podrá hacerse modificaciones legales fundamentales, por lo que la violencia política no se podrá invocar en las elecciones de 2018.
En San Lázaro, la diputada por Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y ex candidata a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, ejemplificó con su caso la violencia que viven las mujeres que buscan cargos de elección popular, recordó los señalamientos y denostaciones que vivió durante su campaña en este año y que incluso atrajo la solidaridad de un sector de las mujeres priistas.
“Viví acciones de misoginia, de gente que lamentablemente ocupa o ha ocupado cargos públicos, como es el caso de (Felipe) Calderón y del propio presidente de la Mesa Directiva de esta Cámara de Diputados, que yo siento que tendrían que ser los que tenían que poner el ejemplo y que desde aquí digo, qué triste y lamentable para nuestro país tener este tipo de gobernantes”.
La diputada, a quien el expresidente Caldearon tildó de “títere” del líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, dijo que si esta minuta se hubiera aprobado en el periodo ordinario anterior, hubiera sido un logro para todas las mujeres que están en la política.
La minuta enviada por la Cámara de Senadores redefine la violencia política en razón de género como “la acción u omisión que, en el marco del ejercicio de los derechos político-electorales, o bien, en el ejercicio de un cargo público, tenga por objeto o resultado limitar o anular el ejercicio efectivo de los derechos político-electorales de las mujeres, o el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo o su función del poder público”.
A partir de la reforma político-electoral de 2014, cuando comenzaron a salir a la luz casos de violencia, desde destituciones arbitrarias, campañas misóginas y hasta asesinatos de aspirantes a cargos de elección, las mujeres han llamado la atención sobre este tema pero ante la falta de una legislación en noviembre las autoridades electorales reeditaron el “Protocolo para la Atención de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” creado en 2016.
Imagen retomada del Congreso de Morelos
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México

8/27/2016

Brasil: solo falta que el Senado confirme golpe contra Rousseff



   Destitución, en manos de corruptos

La presidenta suspendida Dilma Rousseff, a la derecha, durante un encuentro con el Movimiento de Mujeres, en la residencia del Palacio de la Alvorada, en Brasilia, el 17 de agosto, días antes de comenzar el juicio que se prevé que concluya con su destitución 

Solo un milagro podría salvar a la presidenta Dilma Rousseff de la destitución en el juicio político en el Senado de Brasil, que empieza el 25 de agosto y cuyo desenlace se prevé para seis días después.

Es la evaluación de Fernando Lattman-Weltman, profesor de política en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, un crítico del proceso contra Rousseff, que considera “un golpe”, al igual que lo hacen los partidarios de la presidenta, suspendida de funciones desde el 12 de mayo.

“Un hecho consumado” es cómo ve la situación Antonio Augusto de Queiroz, director de Documentación del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria, una organización que sigue las cuestiones legislativas para el movimiento sindical.

Sesenta de los 81 senadores aprobaron el enjuiciamiento de la presidenta el 9 de agosto, lo que anticipa que se alcanzará con creces la mayoría de dos tercios que la Constitución exige para inhabilitarla definitivamente.

Ese fue el último paso para abrir el juicio que pondrá fin al largo proceso destinado a sacar del poder a la primera mujer que alcanzó la presidencia de Brasil, al ganar los comicios de 2010 y resultar reelecta en 2014.

EN DICIEMBRE INICIÓ EL GOLPE

El procedimiento de “impeachment” (destitución) se abrió en diciembre, cuando el expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, alejado del cargo por denuncias de corrupción y obstrucción a las investigaciones en su contra, acogió una de las 37 solicitudes efectuadas por personas e instituciones para inhabilitar a Rousseff.

El 17 de abril la Cámara de Diputados aprobó, por 367 votos a 137, la continuidad del proceso, derivándolo al Senado que es la instancia juzgadora en estos casos.

La acusación es de delito de responsabilidad, un concepto genérico y difuso que permite destituir al jefe del Poder Ejecutivo cuando “atenta” contra “el libre ejercicio” de los demás poderes constitucionales, la seguridad interna del país, la probidad administrativa, la ley presupuestaria y otras legislaciones.

El Senado acogió el proceso por 55 votos contra 22, una decisión adoptada el 12 de mayo que determinó la suspensión de sus funciones de Rousseff y la designación del vicepresidente Michel Temer, como mandatario interino, hasta el fallo final de los senadores.

Todas esas decisiones de diputados y senadores fueron precedidas por resoluciones de comisiones especiales, aprobadas tras largos debates y trámites procesuales. El Senado tenía un plazo de 180 días para concluir el juicio, pero deberá hacerlo en 111 días.

“El golpe, la ruptura ya ocurrió, ahora se trata solo de confirmarlo en el Senado”, dijo Lattman-Weltman a IPS. “Es una mala salida para la crisis, porque disminuye las instituciones, rompe las reglas democráticas, el orden jurídico”, que requiere el voto popular para legitimar el poder, acotó.

Pero no piensa así una amplia mayoría de legisladores, que viene superando fácilmente los dos tercios constitucionales para proseguir con el proceso, y de la población, que desde 2015 se manifestó en multitudinarias protestas en contra del gobierno de Rousseff y del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó el país desde 2003, hasta mayo.

SECTOR PRIVADO, FACTOR EN CONTRA

“El principal error de la presidenta fue la falta de diálogo no solo con el parlamento, sino también con el mercado, con los empresarios”, analizó Queiroz.

“El origen de todo fue el modo de interferir en la economía, reduciendo el margen de utilidades del sector privado, sin un diálogo previo”, explicó. “Enfrentar el sistema financiero, como ella hizo, no perjudica la popularidad del gobernante, porque a nadie le gustan los banqueros, pero es distinto con el sector productivo”, observó.

“Con más diálogo se podría hacer lo que ella hizo sin tantos cuestionamientos, pero hubo se prefirió emplear la autoridad, en lugar de la legitimidad, y la política no perdona a quienes la menosprecian o la usan de forma inadecuada”, concluyó.

Rousseff decidió dar batalla, en sus probables últimos días de presidencia formal.

El 16 de agosto difundió un mensaje a los brasileños y al Senado, condenando el “golpe de Estado” que representaría su destitución y proponiendo un plebiscito para convocar nuevas elecciones presidenciales y un pacto de “Unidad Nacional”, como la fórmula para superar la crisis política.

Su carta abierta tuvo escasa repercusión. Unas elecciones presidenciales anticipadas no son viables, requerirían una enmienda constitucional y un tiempo que superaría el plazo existente, ya que en 2018 serán los comicios regulares, admitió el mismo presidente del PT, Rui Falcão.

25 DE AGOSTO, SU RESPUESTA

La presidenta suspendida también decidió concurrir al juicio, el 29 de agosto, para pronunciar un alegato de defensa y responder a las preguntas de los senadores y abogados de la acusación y la defensa. Antes pensaba solo leer su alegato y no someterse al interrogatorio, que podrá prolongarse por todo el día.

El juicio empezará antes, el 25, con las manifestaciones iniciales de los abogados y senadores, seguidas del testimonio de ocho testigos de defensa y dos de acusación, que podrían absorber los días 27 y 28.

La conclusión del proceso será el 30 de agosto con los argumentos finales de los abogados de la defensa y la acusación y de todos los senadores que quieran hablar, con un límite de diez minutos para cada uno. Por ello se prevé que la votación de los 81 senadores solo terminará en la madrugada del 31 de agosto.

La suerte ya está echada, solo se cumplirá los ritos formales del juicio, según Queiroz.

Aun así hay senadores que apuestan por un inesperado vuelco.

“Es difícil, pero no imposible”, según el senador socialista João Capiberibe, que defiende la salida de elecciones extraordinarias para retroceder, en la práctica, al sistema de “elecciones indirectas”, restringidas a colegios electorales legislativos, típicas de la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.

Además de la falta de diálogo, “hubo errores en la conducción económica y una situación política incontrolable”, señaló Lattman-Weltman, como causas de la caída de Rousseff y del PT.

DESTITUCIÓN EN MANOS DE CORRUPTOS

El “factor fundamental fue la inseguridad generada por la operación Lava Jato (autolavado de vehículos)”, dijo el cientista político, en referencia al escándalo de corrupción promovido desde la empresa estatal Petrobras, que involucró a más de 200 empresarios, políticos, directivos de empresas y funcionarios del gobierno.

La corrupción fue, de hecho, el gran problema que a juicio de la población echó a perder gobiernos del PT, iniciados en 2003 por el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. Antes del actual escándalo, hubo otro en 2005, en que fueron condenados varios dirigentes del PT, acusados de comprar votos de parlamentarios.

La presidenta suspendida no está directamente acusada, pero como jefa de dos gobiernos del PT, se vio arrollada por la ira nacional contra la corrupción.

La ironía, y lo que ahonda la inconformidad de Rousseff y sus defensores, es que su destitución la va a decidir un Congreso Nacional poblado y dirigido por parlamentarios denunciados o ya reos por corrupción, cuyos juicios están a cargo del Supremo Tribunal Federal, una instancia donde los juicios duran mucho y las sentencias se demoran largo tiempo.

*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.

| Foto: Roberto Stuckert Filho PR
Por: Mario Osava*
Cimacnoticias | Río de Janeiro, Bra.- 

1/16/2016

Demandan mujeres de Guerrero se tipifique como delito la violencia política


Foro Especial de Consulta Ciudadana de la Mujer

En el pasado proceso electoral, la violencia política se cobró la vida de la precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacotzingo, Aidé Nava González; el secuestro de una diputada local del mismo partido político y diversos actos de acoso y violencia que vivieron las integrantes de la Red para el Avance Político de las Mujeres Guerrerenses
Lupita Cabañas

México, 14 ene. 16. AmecoPress/SemMéxico.- La tipificación como delito de la violencia política y la prevención y atención de la violencia contra las periodistas, son dos de las propuestas presentadas durante el Foro Especial de Consulta Ciudadana de la Mujer, realizado con el objeto de integrar el Plan Estatal de Desarrollo (PED) 2015-2021, convocado por el gobierno estatal.

Durante la jornada de trabajo a la que asistieron representantes de asociaciones civiles de mujeres, empresarias, periodistas, líderes de sectores, servidoras públicas, presidentas municipales, regidoras, síndicas, diputadas locales, federales y senadoras se destacó la necesidad de tipificar como delito la violencia política en esta entidad.
JPG - 83.3 KB
En el pasado proceso electoral, la violencia política cobró la vida de la precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacotzingo, Aidé Nava González; el secuestro de la diputada local del mismo partido político, Silvia Romero Suárez, y diversos actos de acoso y violencia que vivieron las integrantes de la Red para el Avance Político de las Mujeres Guerrerenses, fueron algunos de los casos expuestos.
Por separado, Muriel Salinas Díaz, presidenta de dicha Red, se refirió a la Agenda Legislativa para la Igualdad Política entre mujeres y hombres que entregaron el pasado mes de noviembre a la Comisión de Equidad y Género del Congreso local de Guerrero.
Por su parte, mujeres periodistas plantearon la situación de violencia que viven en el ejercicio diario de su trabajo, además de ser invisibles para sus colegas varones y para las instituciones; así como en la legislación vigente y en la política púbica del gobierno.
En ese sentido, las periodistas guerrerenses solicitaron impulsar la igualdad entre mujeres y hombres; y que la política para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las periodistas debe ser parte de la política de género.
En este segundo de nueve foros a desarrollar, que se realizó en la Costa Grande, la Subsecretaria de Participación de la Mujer, Adela Herrera de la O, manifestó la importancia de que todos los sectores de mujeres en el estado tengan voz, ya que las propuestas que se expongan en las mesas de trabajo serán tomadas en cuenta para la integración del Plan Estatal de Desarrollo 2015-2021, y que tendrá como eje la equidad de género en la política de gobierno.
En su momento, el Gobernador Héctor Antonio Astudillo Flores señaló que está absolutamente convencido de que la gran mayoría de los hombres y mujeres de Guerrero “queremos ver un estado diferente al que hemos vivido últimamente, queremos vivir en un Estado donde haya más empleo, más respeto entre nosotros mismos, donde haya más noticias buenas que malas”.
También informó sobre la reciente reunión de trabajo con el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda; el Secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Zans, y con el Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Renato Sales Heredia, “concluimos en que no debemos bajar la guardia, ni un paso atrás en lo se está haciendo, son tiempos difíciles pero son tiempos de un gran reto”.
Luego de leer un pensamiento de Mahatma Gandhi, enviado Mercedes Calvo, su esposa, vía WhatsApp, destacó que las mujeres juegan un papel muy importante, por eso el interés de reunirnos con ustedes y de escucharlas, puntualizó el mandatario guerrerense.
Foto: Durante un foro, las periodistas solicitaron atención a las agresiones que sufre este gremio. 

12/09/2015

Alianzas sin filiación, estrategia de las mujeres contra la violencia política


   40 denuncias durante el proceso electoral 2015

La senadora de la República, Martha Tagle Martínez, y la diputada local Alejandra García Morlan, llamaron a mujeres de todas las filiaciones partidistas a hacer alianzas que les permitan enfrentar la violencia política que se incrementa conforme más mujeres ejercen su derecho a ser electas a un puesto de elección popular.

“Lo más importante  es identificar la violencia política,  no quedarnos sin hacer nada y hacerlo juntas”, expresó la senadora Tagle, durante su participación en el panel “Violencia Política ¿Asunto de género?”, realizado ayer en el ex casino del Teatro Macedonio Alcalá, en el contexto de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, que iniciaron el 25 de noviembre, Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y concluyen el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

En el panel también participaron el consejero presidente del Instituto Estatal Electoral y Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), Gustavo Meixueiro Nájera; el director general adjunto de Dictámenes y Servicios Legales de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade), Luis Espíndola Morales; y la coordinadora de Información de la agencia Cimacnoticias, Lourdes Godínez Leal.

40 DENUNCIAS POR VIOLENCIA POLÍTICA EN 2015

Martha Tagle dijo en entrevista para Cimacnoticias que en el pasado proceso electoral de 2015 “hubo un incremento de las denuncias, lo que habla de una mayor violencia hacia las mujeres, por lo que es importante poner este tema en la agenda pública en Oaxaca para poder identificar que hay mayor riesgo en la medida que más mujeres incursionan por espacios de toma de decisiones”.

A pesar de que no existe aún el tipo penal de violencia política contra las mujeres, de acuerdo con la  Fepade, en 2015 registraron 40 denuncias que implican violencia política, las cuales fueron encuadradas en los delitos electorales de presión o coacción al electorado, establecidas en el artículo 3 y 7 de la Ley General en Materia de Delitos Electorales. Sin embargo, esa cifra es todavía ínfima en comparación con las mil 800 denuncias que de ese proceso ha registrado la Fepade hasta el 31 de octubre.

Esas 40 denuncias de violencia política contra las mujeres quintuplican las 8 que se interpusieron ante la Fepade durante el proceso electoral de 2012, año a partir del cual se empezaron a contabilizar este tipo de casos.

Martha Tagle recordó que el asesinato de las hermanas Mirabal, en cuya memoria se instituyó el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, es un claro caso de violencia política, la cual va de la mano de la paridad política y ha existido siempre.

A medida que se incrementa el número de mujeres que participan, se hace más evidente la violencia política, señaló la legisladora, y esta es emocional, física, económica y simbólica, con diversos componentes que van desde el acoso hasta los atentados. Pero mientras no se incorpore el concepto a las leyes, no podemos quedarnos sin hacer nada, ya que el fin de la violencia política es  menoscabar el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres, o que lo hagan con restricciones, limitaciones y miedos.

Es un asunto de género, agregó, “se dirige a las mujeres por ser mujeres, porque los hombres no consideran que tengamos las mismas capacidades, talentos y virtudes para ser sus pares en la política” y porque  las cargas de género que se reproducen en el ámbito político hacen mucho más difícil para las mujeres su desarrollo.

MUJERES POLÍTICAS EN LA VITRINA MEDIÁTICA

A su vez Lourdes Godínez Leal, coordinadora de Información de Cimacnoticias, dijo en su  ponencia “Mujeres políticas en la vitrina mediática”, que  los medios de comunicación no están exentos de cometer violencia política, sobre todo desde la manera en que se presenta a las mujeres.

“Los medios somos influenciadores de la sociedad, colocamos agenda. Desde ahí violentamos a las mujeres cuando se les coloca desde el estereotipo de ama de casa o cuestionando su forma de vestir o de peinar, sin profundizar en su trabajo, dudando de sus capacidades para ocupar los puestos de dirección”, reflexionó.

Contrario al incremento de la participación política de las mujeres, “la mirada de los medios de comunicación sigue siendo la misma”, dijo la periodista, y para ejemplificarlo compartió los resultados del proyecto de Monitoreo Global de Medios que la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés) que inició en 1995, año en que las mujeres, a diferencia de los hombres, sólo tuvieron presencia en el 17 por ciento de las noticias. A 2015 el porcentaje  ha aumentado muy poco,  al 24 por ciento, es decir apenas siete puntos porcentuales.

Lourdes Godínez mencionó que los medios reafirman estereotipos de género como la rivalidad entre mujeres, además de que “todo el tiempo se les mira desde el ámbito privado” y en el discurso de la nota informativa se aborda “la feminidad como gen, cuestionando la belleza, reforzando que las mujeres nacieron para cuidar a los demás”. Negarles espacios en radio y televisión son otras de las formas de violentar a las mujeres, dijo.

IEEPCO DEBE GARANTIZAR PARIDAD

El consejero presidente del IEEPCO, Gustavo Meixueiro Nájera, asumió la responsabilidad de ese organismo para aprobar e implementar mecanismos que garanticen la paridad política en el proceso electoral, que en Oaxaca inició el pasado 8 de octubre.

El director general adjunto de Dictámenes y Servicios Legales de la Fepade, Luis Espíndola Morales, hizo un hizo un recuento de cómo se incrementó la postulación de mujeres, del 30 por ciento, hasta alcanzar la paridad  con el 50 por ciento y recalcó que cualquier tipo de violencia contra las mujeres es antidemocrática.

Al panel había sido invitado el consejero del Instituto Nacional Electoral, José Roberto Ruíz Saldaña, pero la diputada Alejandra García Morlan, quien convocó a la actividad, le retiró la invitación por la denuncia de acoso y hostigamiento que enfrenta, “y hablar de violencia política sería una incongruencia”, dijo.

Sin embargo un grupo de mujeres se manifestó por unos momentos  afuera del Teatro Macedonio Alcalá,  en rechazo a la presencia del consejero José Roberto Ruíz Saldaña.

En 2016 habrá elecciones en 13 entidades del país, incluida Oaxaca, donde la ciudadanía elegirá, el 5 de junio, concejales en 153 ayuntamientos que se rigen por el sistema de partidos políticos, así como a las 42 personas que integrarán la siguiente Legislatura Local y a quien encabezará el Gobierno del estado.


foto: Nadia Altamirano Díaz
Por: Nadia Altamirano Díaz, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca, Oax.-   

11/28/2015

Violencia política, “punta del iceberg” de la discriminación



   Rezago legislativo para castigar agresiones contra candidatas


La violencia política de género también se refleja al postular a las candidatas a cargos de elección en distritos perdedores, obligarlas a renunciar a la postulación, negarles recursos para sus campañas, ocultarles información, descalificar sus propuestas, o agredirlas de forma verbal.

 
En política, sostienen académicas y activistas, las mujeres también corren el riesgo de ser víctimas de violencia de género, una forma de agresión que va desde comentarios sexistas y discriminatorios hasta acoso, ataques físicos, violencia sexual, e incluso asesinato.
 
A propósito del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, cada vez se habla más de la violencia política, un flagelo que según ONU-Mujeres puede explicar el estancamiento de la participación política femenina en espacios de toma de decisión.
 
“La violencia contra las mujeres en el ámbito político es la punta del iceberg de la discriminación y desigualdad que todavía sufren las mujeres que se atreven a disputar el poder político a los hombres, pero también con la ruptura de prohibiciones de los usos y costumbres indígenas”, señala el organismo de Naciones Unidas.
 
En el libro “La hora de la igualdad sustantiva. Participación política de las mujeres en América Latina y el Caribe Hispano”, de ONU-Mujeres, se señala que Bolivia fue el primer país que aprobó la Ley 243/12 “Contra el acoso y violencia política hacia las mujeres”, tras el asesinato de una concejala.
 
De acuerdo con la publicación, el proceso no fue fácil porque las denuncias de violencia contra las mujeres que accedían a cargos de elección popular en las esferas locales desataron un debate fuerte en el país sudamericano, y al mismo tiempo una respuesta contundente del movimiento de mujeres.
 
Tras una lucha de 12 años, bajo el liderazgo de la Asociación de Concejalas y Alcaldesas de Bolivia se demandó, elaboró y obtuvo la sanción en ley. No obstante, las políticas y feministas mexicanas aseguran que la violencia política no sólo es el homicidio. 
 
MÉXICO, EN PAÑALES
 
En nuestro país apenas está la discusión para incluir el concepto en la ley. En noviembre de 2012, la senadora por el PRI Lucero Saldaña Pérez presentó una iniciativa para reformar y adicionar diversas disposiciones a la Ley General y al entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, misma que fue aprobada por el Senado en marzo de 2013, pero no fue avalada por la Cámara de Diputados.
 
En su momento, Saldaña hizo mención de la violencia contra Elvia Carrillo Puerto, primera mexicana electa diputada al Congreso de Yucatán en 1923, mujer que al desempeñar su cargo, durante dos años, renunció debido a las amenazas de muerte que recibió.
 
También el caso de las diputadas electas en 2009 que fueron obligadas a renunciar a su cargo para dejarlo a los suplentes varones; y la violencia contra la indígena oaxaqueña Eufrosina Cruz, quien ganó la elección por una alcaldía, sin embargo en ese municipio no se aceptó su nombramiento “por ser mujer”.
 
La primera propuesta de la senadora Saldaña advertía la importancia de no confundir la violencia política de género con otro tipo de difamación, ya que la primera ocurría para evitar que una mujer accediera a un cargo, lo ejerciera o ampliara sus funciones, o para obligarla a tomar decisiones en contra de su voluntad.
 
Hoy en el Senado siguen pendientes tres iniciativas de ley para establecer este concepto: una de senadoras del Partido Acción Nacional (PAN), otra del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y otra más con senadoras de PRI, PAN y PRD.
 
La magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís Figueroa, dice que en México se puede tomar una definición de acuerdo con los estándares internacionales y con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
 
De acuerdo con esa interpretación, la magistrada señala que la violencia política hacia las mujeres comprende “todas aquellas acciones y omisiones que, basadas en elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de los derechos político-electorales, tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público”.
 
Así por ejemplo, la violencia política de género sería que los partidos no ejercieran los 117 millones 286 mil 374 pesos para la capacitación, promoción y el desarrollo de liderazgos femeninos que por ley recibieron este 2015, como lo hicieron en años anteriores cuando usaron los montos para comprar materiales promocionales o pagar la luz de las oficinas. 
 
La definición de la magistrada también establece que este tipo de violencia puede ocurrir en cualquier relación interpersonal, en la comunidad, en un partido o institución política; además puede ser simbólica, verbal, patrimonial, económica, física, sexual, psicológica, y puede efectuarse por medio de las tecnologías de la información o en redes sociales.
 
Indica además que esta violencia puede ser perpetrada por cualquier persona o grupo de personas, por el Estado o sus agentes, por partidos o por representantes de los mismos, por medios de comunicación o por sus integrantes.
 
Por esta razón es que las activistas mexicanas aseguran que todavía falta que haya igualdad de oportunidades para acceder a un cargo de elección aunque hay un aumento sostenido en la representación femenina en el Poder Legislativo, gracias a que en 2002 se implementó la cuota a nivel federal del 70/30; en 2008 subió a 60/40, y en 2014 llegó la paridad como principio constitucional (50 por ciento de candidaturas para las mujeres).
 
CASOS PARA LA IGNOMINIA
 
De acuerdo con Santiago Nieto, titular de la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), de la Procuraduría General de la República (PGR), en este año se presentaron 40 denuncias de violencia política de género que ocurrieron durante el pasado proceso electoral.
 
La FEPADE conoce casos de agresiones físicas, como el asesinato de la precandidata a la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, la perredista Aidé Nava González; la golpiza a la candidata a la alcaldía del municipio de Reforma, en Chiapas, y a la panista Yesenia Alamilla Vicente; y la agresión sexual y física contra la consejera electoral Lorena Nava Cervantes, en Oaxaca.
 
La violencia política también ocurre cuando se obliga a una mujer a realizar tareas distintas a las de la representación política; se le impide o restringe la reincorporación al cargo cuando haga uso de una licencia, incluida la licencia de maternidad; cuando sea víctima de hostigamiento o acoso sexual, o se revele o difunda su información personal y privada para menoscabarla.
 
En el pasado proceso electoral, un caso en el que se trató de impedir la participación de las mujeres ocurrió en el estado de Morelos. Maricela de la Paz Cuevas y Claudia Jaqueline Ordoñez Jiménez denunciaron que el entonces candidato a diputado Francisco Moreno Merino buscó que sus compañeras no obtuvieran una diputación plurinominal, lo que finalmente consiguió.  
 
Otro acto que ocurrió en los comicios de 2015 fue documentado por la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (Repara), que denunció que los partidos en esa entidad no cumplieron con la ley electoral, porque no dieron a las mujeres la mitad de las candidaturas para diputaciones y ayuntamientos, caso que llegó hasta el TEPJF.
 
Para Paula Soto, directora de Participación Social y Política del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), un claro caso de violencia política fue la propuesta de reforma en Quintana Roo que impedía la paridad “horizontal” (postular a las mujeres para presidentas municipales), y sólo reconocía el derecho de las mujeres a ser suplentes de los candidatos varones.
 
Un ejemplo más discriminación fue la declaración hace unas semanas de Alberto Silva Ramos, líder del PRI en Veracruz, que afirmó que de cara a las elecciones de 2016 el partido aplicaría “pruebas antiembarazo a las aspirantes a una candidatura”, aunque después se retractó y señaló que su dicho fue un error gramatical.
 
En tanto, las propuestas de reforma a las leyes Generales de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; de Partidos Políticos; de Instituciones y Procedimientos Electorales; y en Materia de Delitos Electorales siguen en espera de aprobación en el Senado.



Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.- 

11/24/2015

Mujeres en el poder: conquista inacabada



   Pese a paridad en la ley, faltan cambios culturales
Reportaje - 

Las candidatas aún tienen el reto de vencer la inequidad en medios, la violencia política, y de que se les garantice la paridad en los municipios. 

Aunque gracias a la reforma político-electoral de 2014 –que elevó a rango constitucional la paridad de género en las candidaturas federales y estatales– se logró una presencia femenina histórica en la Cámara de Diputados, congresos locales y alcaldías, las mexicanas todavía tienen diversos retos que afrontar para garantizar plenamente su derecho a ejercer el poder.

Especialistas en participación política de las mujeres y legisladoras federales destacan que ya se estableció la obligación de postular 50 por ciento de candidatas al Congreso de la Unión y los Poderes Legislativos en los estados, pero falta acabar con las lagunas jurídicas que obstaculizan la paridad en el nivel municipal.

Asimismo, hay otros dos pendientes importantes de cara a los comicios locales de 2016: establecer en las leyes electorales la participación equitativa en medios de comunicación –sobre todo electrónicos– de las y los candidatos durante sus campañas proselitistas; y la prevención, castigo y erradicación de la llamada violencia política de género, flagelo que en las pasadas elecciones se recrudeció como una “reacción del patriarcado” –consideran las expertas consultadas– ante el asalto de las mujeres a la esfera pública.

LOGROS PARA NO RETROCEDER

El principal resultado de la paridad de género estipulada en el artículo 41 constitucional es que la recién iniciada Legislatura en San Lázaro quedó conformada por 287 hombres (57.6 por ciento del total de curules) y 211 mujeres (42.4 por ciento), una proporción femenina que jamás se había alcanzado.

Mientras, en Baja California Sur, Campeche, Colima, DF, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco y Yucatán, donde este año se renovaron sus congresos locales, las diputadas de mayoría relativa alcanzaron en promedio una presencia de 40.45 por ciento.

Cabe señalar también que de 11 mujeres que compitieron para ser gobernadoras, sólo una, la abanderada por la coalición PRI-PVEM-Panal, Claudia Pavlovich, ganó la elección en el estado de Sonora.

Y aunque las leyes generales de Instituciones y Procedimientos Electorales, y la de Partidos Políticos no establecieron la paridad en candidaturas para los ayuntamientos, es decir, en alcaldías, regidurías y sindicaturas, el efecto multiplicador de la reforma tuvo gran impacto y el número de mujeres en presidencia municipales pasó de 86 a 104.

Martha Tagle Martínez, senadora por Movimiento Ciudadano e integrante del Grupo de Trabajo del Instituto Nacional Electoral (INE) que dio seguimiento a la paridad, celebra que la igualdad en candidaturas como principio constitucional y como parte de las leyes electorales, es “un avance democrático”.

“Sabemos que a medida que nos estamos acercando a la meta, que es de 50 por ciento, los porcentajes y avances son más lentos”, apunta no obstante la legisladora, quien reconoce que aún falta mucho por hacer.

En ese mismo tenor, la consultora en género y política Teresa Hevia Rocha agrega: “Estos procesos son complejos, toman tiempo, pero la verdad es que en los últimos años hemos visto avances muy importantes en la legislación, en la jurisprudencia, que se traducen en un arribo casi paritario de mujeres”.

Para la especialista lo importante ahora es que haya más parlamentarias, y que hoy se esté más cerca de concretar un Congreso paritario. “Debemos darle tiempo a la cultura, a todos estos cambios, a la parte simbólica, pero vamos por buen camino y no vamos a tardar en llegar”, acota.

LO QUE FALTA

Para el año que está a punto de comenzar se contemplan elecciones para renovar 12 gubernaturas, 548 ayuntamientos, y 239 diputaciones de mayoría y 149 de representación proporcional a nivel estatal.

Algo que deberá regularse –señalan las expertas– es la presencia paritaria de las candidatas en los medios durante sus campañas. En los pasados comicios, los programas de radio y TV dieron menos espacio a las mujeres en comparación con los varones, quienes recibieron más del doble de tiempo aire para exponer sus propuestas.

Lo anterior, según el informe final del Monitoreo de Noticieros y la Difusión de Resultados (elaborado por la UNAM bajo el auspicio del INE), que registró las coberturas de noticias del 5 de abril al 3 de junio pasados.

Los datos arrojaron que las mujeres candidatas tuvieron apenas 277 horas, 24 minutos y 26 segundos en medios audiovisuales, mientras que los varones accedieron a más del doble de tiempo en los espacios informativos y de espectáculos, ya que ellos tuvieron 595 horas, 50 minutos y 48 segundos de tiempo en radio y TV.

Es decir, los candidatos tuvieron más espacio en medios electrónicos para presentar sus propuestas de campaña o pedir el voto.

Otro tema que salió a la luz pública con toda su fuerza en el pasado proceso electoral fue la violencia política de género contra las candidatas, y que se reflejó en insultos, amenazas y agresiones físicas.

El caso más trágico fue el de Aidé Nava González, precandidata del PRD a la alcaldía del municipio de Ahuacuotzingo, en Guerrero, quien fue secuestrada y ejecutada. Su cadáver fue localizado el pasado 10 de marzo.

En materia de representatividad electoral, destaca que en el pasado proceso mujeres políticas, activistas y académicas impugnaron ante los tribunales los acuerdos de candidaturas a cargos municipales, a fin de exigir que los partidos aplicaran la paridad para las alcaldías, pese a que las leyes generales reformadas en 2014 no garantizaron este principio en los municipios.

Fue así que en abril pasado, dos meses antes de los comicios, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitió sentencias para ordenar la paridad de género en candidaturas en los ayuntamientos de Querétaro, Estado de México, Guerrero, Nuevo León y Sonora.

Sin embargo, ante lo avanzado de las campañas, la paridad no aplicó para este proceso. En este sentido, queda pendiente –consideran las especialistas– una nueva reforma electoral que garantice cabalmente la paridad de género en el nivel municipal.


Archivo CIMACFoto
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.-