2/07/2013

En pobreza, desigualdad de las mujeres

MONEDERO
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   COLUMNA

Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | México, DF.- 

Por cada 100 personas en pobreza, 52.3 son mujeres, más de la mitad. La cifra es de 30.6 millones de mujeres. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), son personas con un ingreso inferior a la línea de bienestar, es decir son pobres.

Esta línea es de 2 mil 114 pesos mensuales por persona (urbano), y mil 329 pesos en el ámbito rural, valor monetario de una canasta alimentaria de estricta subsistencia (cifras de Coneval de 2010).

Significa que el ingreso de más de 30 millones de mujeres está por debajo del valor de esta canasta alimentaria, en estas condiciones no es de extrañar que como jefas de hogar la inseguridad alimentaria severa también sea superior a la que se experimenta en la jefatura masculina, 22.1 y 16.1 por ciento, respectivamente, evidencia una  desigualdad femenina en la pobreza (ver gráfica).
(VER GRÁFICA AQUÍ)
También se aprecia este fenómeno en los indicadores relativos a la seguridad social y su acceso, tanto en trabajadores pobres como no pobres, al igual que en las trabajadoras sin contrato.

Es terrible, pero en las mujeres ocupadas pobres (trabajadoras) 94.4 de cada 100 NO cuentan con seguridad social y la mitad trabajan sin contrato, situación que se repite en las trabajadoras no pobres, ahí la proporción es de 60.2 mujeres por cada 100 personas.

Situación que se agrava al considerar que más de la mitad de las trabajadoras tienen un ingreso de únicamente tres salarios mínimos; toda esta precariedad laboral explica en gran medida su condición de mayor pobreza, incluso superior a la masculina.

Este círculo se recrudece en la medida en que la brecha de género en educación sigue siendo relevante. Por cada 100 jefaturas de hogar con rezago educativo, 56.5 son de mujeres, esto implica menos herramientas para el desarrollo integral de ellas y de sus familias, es la pobreza intergeneracional.

Un panorama que justifica plenamente el que la política social se proponga cerrar las brechas de género, actuar con esta dimensión para lograr un efectivo combate a la pobreza.

Pero necesariamente ésta conlleva dos medidas clave: mejorar sustancialmente salarios y ampliar la cobertura de seguridad social, tanto en calidad como en cantidad.

En Brasil, donde se aplica un programa similar al de México para reducir la pobreza alimentaria –Cruzada contra el Hambre–, una de las medidas más efectivas fueron los incrementos del orden del 8 por ciento en los salarios, mientras que aquí en diciembre pasado éste fue de 3.9 por ciento.

Sin duda esta política salarial reduce significativamente la efectividad de toda la política social en su conjunto. ¿Cómo combatir la pobreza, que simultáneamente se acrecienta, con salarios tan bajos generando más personas pobres?

Para el caso del seguro de vida para jefas de familia, uno de los compromisos del Pacto por México, la Secretaría de Desarrollo Social anunció que éste abarcará a madres solas (léase sin pareja) de entre 12 y 68 años de edad, que sean cabeza de familia.

En caso de fallecimiento, las y los hijos de esas jefas de familia recibirán una transferencia monetaria mensual de mil 850 pesos, en una edad de 0 a 23 años. Uno de los requisitos es que el ingreso mensual de estas jefas de familia no sea superior a 2 mil 130 pesos mensuales, similar al ingreso que Coneval plantea como línea de bienestar.

Otro de los requisitos es que debe declarar por escrito que se encuentra en condiciones de pobreza, no se especifica si esta prestación social es universal o solamente está dirigida a jefas de familia que no cuentan con seguridad social, como en el caso del programa 65 y más para adultos mayores.

Twitter: @ramonaponce

*Economista especializada en temas de género.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario