5/29/2018

Las propuestas de AMLO para hacer viable nuestra existencia

 (Artículo)
por Araceli Damián 
Foto: Misael Valtierra/ Cuartoscuro

Por @_AraceliDamian
El desastre nacional en materia de empleo, educación, seguridad, salud, etc., es alarmante y se puede poner peor si continuamos con la misma ruta económica y social impuesta por los gobiernos del PRI y del PAN. Los graves problemas que aquejan a la nación no son sólo resultado de la corrupción de una parte importante de altos funcionarios de estos partidos, sino que los gobiernos del PRIAN han subordinado nuestra economía a los intereses de las grandes trasnacionales, particularmente las norteamericanas, mientras que han abaratado torpemente la mano de obra, bajo la falsa premisa de que ello promoverá la inversión, sobre todo la extranjera. El resultado: 51.3% de la población vive en pobreza extrema y 31% en pobreza moderada. Sólo 18% de los habitantes del país viven dignamente.
La guerra sucia contra el puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido Morena tiene por objetivo hacernos creer que las cosas se pondrán aún peor si AMLO gana la presidencia. Por eso Herdez y Vasconia, violando abiertamente la ley electoral, han enviado a sus trabajadores comunicados plagados de mentiras ante un posible triunfo de López Obrador. Sin embargo, la evidencia muestra que los gobiernos del PRIAN han provocado, en los últimos treinta y cinco años, un retroceso en el empleo, los salarios, los derechos a la salud, a la educación y a la seguridad social.
Que les quede claro, la propuesta económica de AMLO no pretende modificar los principios que rigen el funcionamiento del sistema económico capitalista, ya que buscará apoyar al empresariado nacional y, según lo considere conveniente para el país, al trasnacional, pero con un matiz importante, el Estado tendrá una participación más fuerte. Su estrategia se centrará en el impulso al campo, la pequeña y mediana empresa y el apoyo al desarrollo de las capacidades productivas, sobre todo, de los jóvenes, promoviendo la educación media superior y superior, pero además, echará a andar un programa masivo de capacitación en el empleo para ellos. De esta forma, su propuesta considera que se debe avanzar simultáneamente en el crecimiento económico, a la vez de lograr mayor justicia social, con más equidad y menos pobreza.
Existen aspectos en los que se podría ir más lejos en la propuesta económica de Morena. Sin embargo, su equipo ha optado por un enfoque bastante tradicional. Por ejemplo, para superar la pobreza y hacer más justa la distribución del ingreso y de la riqueza, no basta con hacer un uso más racional y equitativo del gasto público, como ha insistido López Obrador. Para un cambio de mayor envergadura se requiere una política fiscal progresiva. Pero esta propuesta no está en la agenda de ninguno de los candidatos, ni en la de AMLO.
AMLO tiene claro que, dada la generalizada pobreza que existe en el país, el principal objetivo del desarrollo debe centrarse en el mejoramiento de la economía, el empleo y los salarios. En su libro 2018 la salida señala el fracaso del programa de transferencias condicionadas y focalizadas, que inició en 1997 bajo el nombre de Progresa, luego se llamó Oportunidades y ahora Prospera (POP), el cual sólo administra las penurias de quienes padecen más pobreza. El POP sólo ha “logrado” establecer una relación clientelar entre los beneficiarios y el Estado, más no la superación de la pobreza.
La eliminación de la pobreza no puede estar a cargo de un sólo programa de política social como el POP, pero el libro de AMLO no plantea qué cambios se pretenden hacer a este programa, o bien, cómo se piensa transitar hacia otro modelo de política social. Es evidente que el POP no puede desaparecer de un día para otro, ya que lo reciben 6 millones de hogares (aproximadamente 26 millones de personas).
Otro de los grandes retos del próximo sexenio será cómo hacer frente a los problemas de la seguridad social, no sólo por la baja cobertura, sino porque el porcentaje de contribución a la seguridad social es muy bajo, tanto de los trabajadores como de los empresarios. Según la OCDE, la recaudación para la seguridad social en los países pertenecientes a este organismo es de 9% del PIB promedio, pero en México sólo de 3%. No pueden otorgarse pensiones dignas ni servicios de salud de calidad en las instituciones de seguridad social con contribuciones tan bajas. Los empresarios mexicanos son de los que menos aportan a la seguridad social en el mundo.
La propuesta de AMLO tiene el potencial de aumentar la calidad y cantidad de la vida de las personas, mediante la superación de la pobreza, pero para ello se requiere un esfuerzo social conjunto. Los empresarios deben tomar conciencia de que es más conveniente lograr un Estado que sea fiscalmente solvente, a fin de garantizar la dotación universal de servicios básicos y de buena calidad, que continuar con este modelo que sólo beneficia a unos cuantos.
Necesitamos remontar el deterioro en los servicios de educación y salud. También queremos que el Estado desarrolle una política educativa y sociocultural que fortalezca las capacidades y potencialidades de todos los mexicanos. Para ello, los empresarios deben aceptar pagar más impuestos (o al menos dejar de evadir los que les corresponden) y pagar mejores salarios.

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