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1/14/2017

El lado violeta de YouTube




Madrid, 12 ene. 17. AmecoPress/LaMarea.- Hace poco, entrevistaba a Bolli, una reconocida creadora de contenidos que comenzó su carrera al estrellato en YouTube con el canal Todo el Monte es Orgasmo. Periodista de origen, siempre supo que estar en la Red suponía cargar con una responsabilidad sobre los hombros. Y es que, para ella, su finalidad no era romper las estadísticas del contador de visitas, sino ofrecer un contenido que aportarse un valor añadido al conjunto de la comunidad.


Sin pelos en la lengua, Bolli explicaba que YouTube estaba decayendo con los vídeos que algunos youtubers creaban. Tampoco le temblaba el pulso cuando señalaba directamente a los culpables, entre los que se encuentra Dalas (y del que ya había hablado en este otro artículo). Según ella, estos video-bloggers fomentan actos de bullying o machismo con su comportamiento, algo de lo que no pensaba ser partícipe. Estos hechos provocaron que, finalmente, se terminase marchando de lo que calificó como “una comunidad viciada”. Aunque Bolli dejó tras de sí un bonito cadáver, ella sigue estando presente, más fuerte que nunca, en otras muchas redes sociales.
Sin embargo, no todo son lamentaciones. La situación de decadencia en la que había entrado YouTube se presentaba como la oportunidad perfecta para Psico Woman. Detrás de este nuevo y peculiar personaje se encuentra el proyecto de Isabel Duque: psicóloga, sexóloga, terapeuta familiar y activista feminista capaz de hacer frente a cualquier cosa que se le ponga por delante.
Su salto a la red de vídeos vino motivado por las necesidades que, según ella, muestra la juventud actual. “Me asustaban todos los mensajes sexistas que los jóvenes recibían de sus youtubers preferidos y consideraba que había que hacer algo”, afirma Duque. Antes escribía en un blog (algo que dice echar de menos) pero ahora se ha puesto delante de las cámaras para hacer llegar su mensaje a más personas. “Me duele cuando veo vídeos que hacen apología de la violación y me escuece cuando venden una imagen de las feminazis totalmente alejada de las luchas feministas”, asegura.
Sus conocimientos se evidencian con cada publicación que comparte y la naturalidad que le caracteriza le permite abordar, sin tapujos, cualquiera de las inquietudes que sus seguidores le plantean. En uno de sus vídeos más visualizados, Me gusta ser una zorra, la psicóloga deja entrever que la educación de género es algo que se impone desde pequeños, algo que ya había teorizado Albert Bandura cuando hablaba del aprendizaje por modelado y de la influencia de los medios en los individuos.
Uno de los muchos proyectos en los que la activista se encuentra actualmente inmersa se llama Qué veo en YouTube. Con este taller, que forma parte de un programa por la igualdad promovido por la Diputación de Granada, Isabel Duque establece dos vías para lograr sus objetivos. Por un lado, trata de fomentar un pensamiento crítico que ayude a los adolescentes a cuestionarse el contenido que visualizan en Internet. Por otro, evita tener que lanzar un mensaje ofensivo en un entorno virtual donde la irascibilidad permanece latente. Ser autónoma y estar en varios trabajos a la vez le roba demasiado tiempo a Duque, y aunque todavía no avista en el horizonte el rumbo de su proyecto, reconoce que va a seguir con su activismo en la Red haciendo especial caso al feedback de los adolescentes.
Además de Psico Woman, en YouTube podemos encontrar otros personajes o espacios que comparten causas muy similares. Uno de ellos (entre los favoritos de Isabel Duque), es SpanishQueens. Este canal, cuya creación se remite al autor de este artículo, nació hace seis años con el objetivo de visibilizar al colectivo LGTB. La posibilidad de comunicarse con personas de diferentes territorios y con circunstancias muy diversas, era un aliciente para tender un puente y tratar de normalizar la situación en los entornos golpeados por la homofobia.
Su contenido es de lo más variopinto. Desde historia y literatura, hasta la deconstrucción de género, pasando por la salud sexual o las denuncias sociales. Con cada nuevo material publicado, sus creadores demuestran no poner límites a la imaginación. Quizás sea esa una de las razones por las que Flooxer haya decidido incorporarlo a su parrilla recientemente, o también por la que el canal ganó los Premios Bitácoras en el año 2012 como “mejor videoblog”. En cualquier caso, la mejor manera de conocer la labor de sus integrantes es dejarse caer por su canal, que ya supera los 150.000 seguidores.
Foto: Koala Rabioso y Nati Penadas, participantes en SpanishQueens. / Fuente: YouTube.

1/25/2015

El experimento que logró combatir la violencia en escuelas









La violencia que se vive en las calles se ha trasladado a las escuelas, sin que alguna política pública haya sido capaz de frenarla. Sin embargo, hay acciones efectivas que han conseguido disminuir la violencia en los entornos escolares generando redes de apoyo entre los padres de familia, estudiantes y maestros.

Uno de ellos es la investigación desarrollada por un equipo de expertos de la Universidad Veracruzana, expuesta en el libro “Violencia en la Escuela. De las violencias sufridas a las violencias cometidas”, que recoge experiencias en escuelas de Chile, Rumania y Francia para hacer frente a los casos de violencia.

El único caso de México incluido en la publicación fue el desarrollado por María José García, investigadora de la Universidad Veracruzana y asesora en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO.

Se trata de una capacitación hacia instructores y capacitadores del Consejo Nacional de Fomento Educativo, que atiende sobre todo regiones rurales del país, donde un equipo de psicólogos realizó talleres de “sensibilización” que tuvo efectos en toda la comunidad.

De acuerdo con la investigadora,  se debe dar las herramientas necesarias a los profesores, quienes al reflexionar sobre su práctica docente pueden descubrir los caminos para solucionar los conflictos y mejorar la convivencia escolar. “Descubrieron que el éxito es con el diálogo”. A pesar de ser comunidades donde, por ejemplo, la violencia de género es vista como algo cotidiano, los jóvenes instructores lograron cambiar algunos hábitos, como incluir a los niños en las labores de limpieza del salón, aún cuando las madres reclamaban que eso solo le correspondía a las niñas.

Desde 2006, la investigadora ha seguido el tema de la violencia en las escuelas y ha corroborado que va en aumento y se presenta cada vez en edades más tempranas con maestros “en la desesperanza” y padres de familia ausentes, lo que deja más vulnerables a los jóvenes.

Esto quedó en evidencia en la Encuesta Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje (TALIS, por sus siglas en inglés), de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), donde México presenta niveles por encima del promedio de entre 34 naciones. Aquí, los profesores señalaron que al menos una vez a la semana se presentan situaciones o actos vinculados con la violencia, como intimidación física o verbal, lesiones físicas y hasta actos de vandalismo dentro de las aulas.

Además, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reporta que de 2011 a 2013, el porcentaje de estudiantes que dijo sufrir algún tipo de violencia pasó de 30 por ciento a 40 por ciento.

La investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana advierte que la respuesta está en el “diálogo cotidiano y no en las medidas policíacas de vigilancia y control”, como la estrategia de “Escuela segura” emprendida en el sexenio pasado.

Aunque esta administración reconoció que revisar las mochilas es una estrategia ineficaz, tampoco ha emprendido una estrategia idónea para afrontar la problemática.  Incluso, derivado de la investigación de los últimos 13 años, María José García y su equipo desarrollaron una metodología de intervención en las escuelas además de materiales de apoyo para los profesores y padres, mismos que mostró aunque se acercó a la Secretaría de Educación de Veracruz para llevarlo a otras escuelas, la propuesta fue rechazada por “falta de presupuesto”.

Actualmente María José García desarrolla la investigación “Construyendo comunidad libre de violencia” en una secundaria de Jalapa, Veracruz con más de 400 alumnos. Un centro escolar estigmatizado por su bajo desempeño escolar y altos grados de violencia, pero que después de la intervención ha conseguido ganar concursos de aprovechamiento y los estudiantes recuperaron el “orgullo” de pertenecer a esa comunidad.

Ahí, por ejemplo, se encontró que un estudiante, supuestamente vinculado con un grupo del crimen organizado, amenazaba y controlaba a sus compañeros. Portaba cadenas de oro, ejercía un poder sobre los otros como ocurre en la calle y los profesores le temían y no hacían nada por detenerlo.

El equipo de investigación inició las intervenciones en las escuelas con talleres durante los fines de semana, primero hacia los jóvenes, luego los padres de familia y docentes. Lo primero fue reconocer el problema de violencia, encontrar las causas y fomentar la participación.

La violencia, dice la investigadora, es un fenómeno más complejo que el conocido como bullying, pues no solo ocurre entre estudiantes, sino también entre los maestros y padres de familia que ejercen el poder “con la intención de dominio”, aunado a la violencia por delitos comunes y los que ocurren en zonas dominadas por el crimen organizado.

Limitar el problema al bullying es más fácil. “La negación es como lavarse las manos, no responsabilizarse, pero la responsabilidad de los menores es de los adultos y estos tienen que recuperar su papel de formadores”.

Con los talleres consiguieron que los padres se involucraran más con sus hijos y estos se sintieran más confiados de que podrían acudir a ellos en caso de algún problema o a negarse a ser partícipes por omisión en los casos de abuso. “La persona es más vulnerable en la medida que tiene menos redes de apoyo (amigos, padres, maestros) y si los padres tienen más redes también los hacen más fuertes y no corren a la primera ante un estudiante rebelde”.

8/06/2014

Existen 57 mil páginas web de acoso en México, según estudio


Del total de agresiones expuestas en internet, el 43.17 por ciento son verbales, 38.14 por ciento son físicas, y 18.69 por ciento son online


De junio de 2013 a junio del presente año, se identificaron al menos 57 mil 544 direcciones de internet (URLs) en 6 mil 674 páginas mexicanas relacionadas con abuso, bullying, ciberbullying, grooming, sexting, o alguna otra forma de violencia o acoso, según refiere el Estudio Violencia en Internet 2013-2014.

De acuerdo con el informe, elaborado por la consultora My Obserever y la organización no gubernamental Cosmociudadano A.C., el 76.59 por ciento de la información que se encuentra en la red, es generada en páginas de noticias; 21 por ciento de portales especializados, blogs o foros; 1.5 por ciento de sitios gubernamentales; y .6 por ciento de organizaciones civiles.

Sin embargo, seis de cada 10 sitios identificados (65 por ciento) hablan de forma cualitativa de los sucesos relacionados con el acoso a menores, pero son mínimos los que cuentan con perfiles informativos para atacar el problema.

Al respecto, Anselmo Sánchez, responsable del estudio, destacó ocho puntos:

1. El “acosado” en México “tiene más preguntas que respuestas en la red”, ya que “es notable el bajo uso de foros y blogs de apoyo”.

2. “La violencia digital es una evolución de la violencia en general”, pues del total de agresiones expuestas en internet “el 43.17 por ciento son verbales, 38.14 por ciento son físicas y 18.69 por ciento son online”.

3. De 54 mil menciones, 35 mil la generan sólo 347 Webs (5,3 por ciento), lo que a su decir, “dificulta la visibilidad de las campañas de ciberacoso”.

4. Mientras que en el entorno social hay una preocupación por las fases previas del acoso, en los medios la noticia sólo se muestra relevante cuando hay consecuencias mayores, “El acoso sin daños físicos no es noticia”, dijo.

5. “En la Red se encuentran casi igual número de denuncias o referencias a violencia verbal que física”.

6. “El gap cultural del ciberacoso dificulta su prevención”, pues “las personas buscan la palabra ‘acoso’ en la red para saber sobre ‘Acoso Escolar’, mientras que no entienden conceptos como: grooming, sexing o ciberbullying”.

7. De los conceptos más mencionados en internet vinculados al acoso, el ‘prevenir’ y ‘denunciar’ son preponderantes respecto a los demás, por lo que con mucha diferencia sobre las demás, por lo que “existe una demanda social sobre prevención no satisfecha”.

8. Las campañas mediáticas fuera de la red son un apoyo pero no resuelven la necesidad de apoyo que sufre el acosado en el momento que lo necesitan.

Dicho estudio fue patrocinado por el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, dependiente de la Secretaría de Gobernación, fue resultado del análisis de 170 mil 515 URLs relacionadas a los temas mencionados, y no fueron tomadas en las redes sociales como Facebook y Twitter, ya que estas no dan un referente cualitativo del acoso a menores.

Durante la presentación del informe, también fue lanzada la invitación al I Foro Internacional sobre Violencia en Internet, que se realizará los días 11 y 12 de este mes en el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México.

El director de Cosmociudadano, Jorge Rendón, explicó que dicho foro es el primero en su tipo, y con él se buscará “proponer líneas para atacar la violencia en Internet”.

maod

7/11/2014

Mujeres mayas previenen “bullying” en escuelas rurales


   Detectan casos de abuso sexual contra niñas en Quintana Roo



Desde este lugar sagrado de La Cruz Parlante salen las integrantes de la Red La Fuerza del Corazón (U Muukíl Puksíik’Al, en maya) hacia alguna de las 288 escuelas de todos los niveles educativos, para hablar sobre la importancia de erradicar la violencia contra las y los alumnos, tanto en sus planteles como en sus hogares.

Una de sus integrantes, Mayusa González Cauich, asegura que llama la atención que sea principalmente en las escuelas secundarias, ubicadas en zonas urbanas, donde hay más casos del llamado “bullying” (acoso escolar).

“En cambio, en la mayoría de los planteles en las más de 200 comunidades de la zona maya, aunque pareciera que prevalece el respeto entre el alumnado, es donde más se han detectado casos de abuso sexual contra niñas sin que éste sea denunciado”, advierte.

El esfuerzo del equipo multidisciplinario es muy modesto, pero eso no impide que el grupo integrado por amas de casa, doctoras, abogadas, administradoras y psicólogas, coordinen esfuerzos con varios de los mil 207 docentes para dar pláticas y dinámicas sobre prevención de la violencia.

El objetivo principal de La Fuerza del Corazón es la prevención y detección de casos de agresiones, pero enfocado más en la violencia sexual infantil, problema en el que todas quienes integramos la Red están capacitadas, sostiene la primera mujer maya certificada como intérprete.

“La Fuerza del Corazón nació hace siete años luego de que amas de casa, maestras y trabajadoras de dependencias, terminamos un curso de sensibilización contra la violencia impartido por el Sistema Integral de la Familia (DIF), del gobierno de Quintana Roo”.

Luego de pasar por un proceso de depuración –continúa González Cauich– decidimos avocarnos a la prevención de la violencia sexual infantil, porque “ha sido muy doloroso encontrarnos con casos de abuso sexual de parte de los propios maestros contra las niñas, y los padres no denuncian el hecho por temor a que cierren la única escuela de la comunidad ubicada a decenas de kilómetros de esta cabecera municipal”.

“Nuestro trabajo inicia sensibilizando a las maestras de Chumpón, Laguna Kaná, San Felipe Berriozábal, Tihosuco, Señor, Tepich y Pichil, comunidades separadas por decenas de kilómetros de selva baja, y que para llegar a una de ellas son horas de viaje.

“Con su apoyo convocamos a los padres de familia y ahí es donde empieza realmente nuestro trabajo para que orienten, cuiden, protejan y prevengan de abuso físico, verbal o sexual a sus hijas e hijos”, apunta la licenciada en administración de empresas.

Sin dejar de reconocer el esfuerzo de las dependencias de los tres niveles de gobierno, quienes han implementado programas como Prevención de la Violencia, y de Adicciones, éstos están dirigidos principalmente a jóvenes.

“El abuso sexual y la violencia en cualquiera de sus formas no respeta edades ni sexos”, afirma la mujer maya. “Hay muchas mujeres que han sufrido abuso sexual desde niñas y no tienen forma de cómo sacar ese daño.

“A cualquier comunidad maya a la que llega la Red, nosotros les decimos en nuestra lengua materna que sí se puede hacer con U Muukíl Puksíik’Al, con La Fuerza del Corazón, para que a nuestras hijas e hijos no les suceda lo mismo que a alguna de nosotras que no somos el estereotipo creado de una mujer pegada al comal, sino que hay mujeres mayas que participamos en foros internacionales y nos preparamos para crecer como seres humanos, para que no nos vean como piezas folklóricas de museo”.

González Cauich aclara que “falta mucho por hacer, pero hay que empezar por uno mismo si uno quiere involucrarse en un trabajo tan importante como lo es la prevención de la violencia infantil.

“Así, desde mi trabajo en la Comisión Estatal de Derechos Humanos y con mi certificado de ‘Interpretación oral de lengua indígena al español y viceversa en el ámbito de procuración y administración de justicia’, continuamos en esta Red con La Fuerza del Corazón”.


CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Gustavo González López
Cimacnoticias | Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.- 



6/26/2014

Detrás del “bullying” se oculta la violencia de género


   No hay plan integral de prevención en escuelas de Sonora




El “bullying” o acoso escolar ha puesto una máscara a la violencia de género contra las niñas y las adolescentes en los centros educativos.


Foto: Begoña González
Por: Silvia Núñez Esquer, corresponsal
Cimacnoticias | Hermosillo.- 

A los servicios de psicología de las escuelas acuden principalmente niñas, quienes refieren ser víctimas de violencia física y psicológica por parte de sus compañeros, incluso acoso sexual.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoce oficialmente que en el ámbito escolar se presentan varios tipos de violencia. Entre ellos: psicológica, física, patrimonial, económica, sexual y autoinfligida con cortes o quemaduras.

A los anteriores se suma el llamado “sexting” (publicación de actos sexuales explícitos de alguna o algún estudiante). Por lo general se comete contra mujeres para exhibirlas en las redes sociales.

El Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, emanado de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de Sonora, no define ni contempla acciones contra la violencia hacia niñas y adolescentes en las escuelas.

Tampoco se ha implementado el Programa Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, por lo que la atención del “bullying” queda a criterio de cada escuela, según cada situación.

Más aún, cuando se presenta un caso extremo o divulgado públicamente –como el sucedido en junio de 2013 en la primaria José María Morelos, en la colonia Palo Verde de esta capital del estado de Sonora–, en el que una niña casi pierde la vida por estrangulamiento por parte de un compañero, no se reconoce como violencia de género sino como “bullying”.

La especialista en terapia familiar Eduwigen Scarone Adarga explica que a partir de su experiencia se ha percatado que son las niñas quienes con más frecuencia son víctimas de acoso o violencia escolar en las secundarias.

El caso de intento de suicidio de una niña de una escuela privada, que le tocó atender, le hizo reflexionar sobre los motivos y alcances de la violencia escolar.

Junto con otra maestra acudió al Congreso de Sonora para plantear su preocupación y proponer una mesa de trabajo con legisladoras y legisladores, para elaborar una iniciativa de ley al respecto que se quedó en la “congeladora” desde la Legislatura pasada.

Recuerda que la diputada por el Partido Acción Nacional Perla Aguilar Lugo presentó “prematuramente” la iniciativa al pleno el 30 de abril de 2013, cuando aún le faltaban muchos ajustes.

Luego –relata Scarone Adarga– se hizo un llamado a los demás grupos parlamentarios para que se incorporaran a la mesa de trabajo y enriquecer la propuesta de ley, por lo que hasta ahora continúan los trabajos legislativos.

MÁS NIÑAS VIOLENTADAS

La psicóloga Scarone dice que atiende cada mes al menos cuatro casos de niñas de primaria víctimas de violencia por parte de sus compañeros.

Lamenta que existan casos como el de una niña que siendo hija de una maestra, su propia madre no había identificado la violencia escolar contra ella. En otro caso, en una escuela privada, una niña casi pierde el ojo por un golpe de otro compañero y la escuela no lo quería asumir como violencia escolar.

La terapeuta de la asociación Atención Integral para el Bienestar Mental (Aibime) asegura que en su consulta las principales víctimas de “bullying” son las niñas.

Considera que tiene que ver con el género, ya que los niños tienden a reproducir lo que ven en sus casas. No es que las mujeres seamos más vulnerables naturalmente, sino que las instituciones nos han vulnerabilizado, aclara Eduwigen Scarone.

Explica que en la escuela los niños tienen la percepción de que las niñas son más vulnerables, mientras que ellas asumen que lo son.

La especialista considera que el caso más grave que le ha tocado atender es el intento de suicidio de una niña de una escuela privada, debido a su sobrepeso.

Es un caso extremo de violencia, indica, pues tanto en redes sociales como en la escuela la niña era acosada. Ahora ella está bajo tratamiento psiquiátrico, pues también se está cortando a sí misma para auto castigarse (el llamado “cutting”).

En su experiencia como psicóloga, Scarone sostiene que no es un remedio cambiar de escuela al niño generador de violencia, pues eso simplemente es endilgar el problema a otro plantel.

Lo que se debe hacer –advierte– es un diagnóstico para ver cómo está la escuela y el nivel de acoso escolar existente. Después implementar un programa con madres y padres, personal docente y el alumnado.
 

6/15/2014

Bullying y “juegos de la muerte” (caso México)


Maldad y violencia en el capitalismo


Introducción
El llamado bullying o violencia escolar y los llamados “juegos macabros” o “juegos de la muerte” en la realidad de la sociedades capitalistas de todo el mundo han llamado la atención debido a que se han convertido en situaciones practicadas cada vez más constante y sistemáticamente entre los niños, adolescentes y jóvenes; ello corre a la par y de manera dependiente de la descomposición y crisis de dichas sociedades y del capitalismo como telaraña o red glocal de dominio y explotación salvaje.
Específicamente en la nación mexicana, las diferentes formas de bullying han venido creciendo exponencialmente a tal grado que se han convertido ya en un problema o drama de carácter nacional. Y no podía ser de otra manera ya que México es uno de las países más violentos o, mejor dicho, donde la violencia se expresa más intensamente debido a su situación de avasallamiento por parte del imperialismo norteamericano y debido a su grave situación de neoliberalismo extremo, gobierno militarizado, pobreza alarmante, tráfico de drogas galopante, inseguridad ubicua, desnutrición lacerante, etcétera. En suma, el conjunto de su tejido biosocial está altamente deteriorado.
Este conciso trabajo que aquí presentamos lo hemos hecho a manera de una reflexión, un análisis y una denuncia socio-psico-antropológica de dicho violentamiento socioeconómico y político-cultural de la sociedad civil mexicana por parte de los perversos mecanismos del capitalismo imperialista y neoliberal. La vulnerabilidad se resiente en los sectores desprotegidos y la violencia se despliega y se palpa en la introyección de los modelos, discursos y prácticas violentas, malignas y precarias que se proyectan desde los medios electrónicos, desde los aparatos de Estado, desde los poderes fácticos y empresariales, desde y en las instituciones gubernamentales y públicas. Las macros y la microviolencias se exudan por todas las venas del tejido social: las calles, los centros de trabajo, las unidades domésticas, las escuelas, los lugares de diversión y entretenimiento, los medios de información, los ciber espacios, en suma en los espacios públicos y privados de interacción sociocultural.
Los bullyings y los “juegos de la muerte” que aquí reseñamos sólo son dos ejemplificaciones dramáticas y dolorosas de conductas extremas que se dan y crecen en los sectores de niños, adolescentes y jóvenes: sectores vulnerables que sintomatizan y experimentan duramente las frustraciones y las miserias socioeconómicas, educativas y psico-culturales producidas por los circuitos y dispositivos capitalistas; en este caso de la golpeada nación capitalista mexicana.
Este panorama macabro que vive hoy día la nación mexicana puede y tiene que ser suprimido y superado por la nación-pueblo para crear y acceder a mejores condiciones de vida y de convivencia socio-cultural-moral. Terminar con la era neoliberal y reconstituir progresiva pero firmemente el tejido social, sanarlo y resanarlo a favor de los sectores populares, que obviamente son la inmensa mayoría de la población.
En los casos específicos del llamado bullying y los juegos violentos se pueden y se tienen que generar nuevas y renovadas condiciones positivas-humanísticas educativas y de convivencia socio-psico-antropológica: pacíficas, artísticas, lúdicas y de respeto, reconocimiento entre los infanto-jóvenes.
Maldad y violencia
Maldad es una condición negativa relativa, atribuida al ser humano, que indica realizar actos o actuaciones de la persona o las personas en relación a otras, a asimisma (s) y/o al medio natural o social, causando daño físico, psíquico y/o moral. Se plantea también como actos con intenciones aviesas desprovistos de bondad, caridad, justicia, etcétera; es decir, con ausencia de valores humanos morales positivos [1].
La maldad o malignidad tiene su expresión actual más evidente y vigente en la violencia socio-cultural; aunque la violencia como manifestación y relación ontológica y antropológica es históricamente antiquísima.
El filósofo y sociólogo Horst Kurnitsky (1998: 127) ha planteado que existen dos tipos de violencia que se conectan en lo que llama «domesticación de la violencia»; es decir, en la creación histórica y reactualizada de las reglas sociales, políticas, jurídicas y morales-éticas (axiológicas) de convivencia y pacto (o contrato) sociocultural:
i) la violencia que proviene de la naturaleza y
ii) la violencia que emana de la naturaleza humana.
El problema y el proceso de la malignidad según Goldberg
Maligno, perverso, maléfico, maloso, malvado, siniestro, son términos y denominaciones semejantes y equivalentes. Pero el psiquiatra Carl Goldberg (2002) estudioso de las psicopatologías actuales plantea que malignidad es la más adecuada manera de llamar los actos y conductas altamente perturbadas de la actualidad. Su definición o, mejor, su caracterización pone énfasis en los siguientes aspectos:
a) Implica actos que producen sufrimientos inmerecidos,
b) son acciones que hacen sufrir innecesariamente a otros,
c) indica tratar a otras personas sin respeto o consideración por su humanidad,
d) tiene que ver con la imposición deliberada de sufrimiento cruel y doloroso sobre otro ser vivo, específicamente otra persona o personas.
En esta caracterización se presupone que el malefactor es capaz de comprender de alguna manera las consecuencias de sus acciones (Goldberg, 2002: 3-5).:
De acuerdo a los planteos de Carl Golberg se trata de un despliegue específico y concreto de pasos en un continuum de actos; de la siguiente manera (pp.12-20)
Comenzando por la vergüenza y el reproche en las relaciones adulto-niño, que generan sentimientos de desprecio→↔ que a su vez producen racionalizaciones a dichos sentimientos negativos →↔que facilitan racionalizaciones y justificaciones (morales) de las perversidades y nuevos actos despreciables cada vez más extravagantes; dichas actitudes racionalizadoras de comportamientos crueles e insensibles (racionalización de lo irracional) →↔lleva a su conversión adictiva: una adicción perniciosa porque permite justificar y jactar como “superiores” las mismas conductas que los demás consideran indecentes o nefastas. Completado todo ello con dos ingredientes más: →↔la incapacidad o renuencia a autoexaminar los actos malvados y, en general, el lado oscuro o perverso de la personalidad y →↔ la recurrencia a explicaciones y pensamientos mágicos. A partir de ello C. Goldberg señala que es posible entender y estudiar la maldad o malignidad de los sujetos malignos teniendo en consideración la procesualidad antes sintetizada →↔más los efectos e impactos sobre las personas directamente partícipes o no partícipes de los actos malvados (actos casi siempre paradójicos pues son fascinantes o cautivantes de la excitación y también causantes de miedos, temores y culpas). Por último indica Golberg que →↔ se debe considerar el contexto social, psicológico y moral de los actos malévolos para tener los aspectos suficientes de su comprensión y análisis.
El estigma transhistórico de la violencia, según Kurnitsky
Según la perspectiva del investigador Horst Kurnitsky la dominación, la contención y el control de la violencia han sido impulsos esenciales y elementos decisivos en la formación de la sociedad, de la cultura y la civilización. Por ello este autor alemán sugiere que todas las relaciones sociales (y culturales) quedan determinadas (marcadas) transhistóricamente por su relación con la violencia (lo que quiere decir que todas las relaciones humanas son de una u otra forma, en menor o mayor grado, velada o abiertamente, religiosa o civilmente, sacrificiales). Y concretamente cuando se agudizan las polarizaciones y antagonismos socioeconómicos la violencia se desata e irrumpe con mayor fuerza.
Para Kurnitsky pues, la violencia es inherente a la condición humana, igual que su contraparte, la cohesión, o mejor dicho la contraviolencia o contención de la violencia. Pero cabe enfatizar que dicha ambivalencia para el autor alemán no es equitativa entre las dos dimensiones, sino que es más poderosa y domina la dimensión violenta respecto a la no violenta, pero, además. está por demás eliminarla, sólo la podemos contener (aminorar o paliar) superficial y temporalmente.
Obviamente no estamos de acuerdo con esta postura trágica, tanática e irracionalista de la condición y la transhistoria humana (y sus relaciones, instituciones y acciones). Creemos que la violencia ha sido y es una dimensión crucial en la formación humana y civilizatoria (y sus relaciones, instituciones y acciones) pero no como estigma imborrable e insuperable forever and ever sino como condición histórica y antropológicamente determinada del devenir humano: bajo ciertas condiciones y periodos de la historia humana particular.
La subversión y erradicación (pacificación permanente) de la violencia y las violencias (naturales y humanas) es precisamente el enorme reto histórico que enfrenta nuestra especie: sacudirse esas condiciones miserables reales y artificialmente producidas y revolucionar sus condiciones socio-económico-culturales para superarlas dialécticamente, so pena de sucumbir dichas violencias combinadas e hipercomplejizadas (como diría E. Morin) que rebasarían todo control o sea su «domesticación».
La violencia en el capitalismo contemporáneo
La violencia y la maldad de la actualidad tienen que ver con los dispositivos y las condiciones socioeconómicas del capitalismo como sistema planetario y como formación social concreta en cada país, región y localidad. Por ello desde mi punto de vista esta condición se manifiesta actualmente dentro de los contextos, socioeconómicos, históricos, culturales y psicológicos de las sociedades modernas-posmodernas-hipermodernas capitalistas (Adame, 2013) en violencias de diversos tipos que afectan principalmente a los sectores más vulnerables de las mismas: niños, mujeres, ancianos, indígenas, discapacitados, homosexuales, etcétera.
Violencia discursiva
La violencia discursiva, según Hans Robert Satelle [2] , tiene que ver con el discurso del poder que aplaca el discurso del deseo y “sus características sobresalientes son la imperatividad y la prescripción de obligaciones y prohibiciones” (p. 6).
La violencia discursiva para Mariana Iriarte [3] es cosificadora, es la que se ejerce mediante el lenguaje y la aniquilación simbólica, es la agresividad verbal destinada a deshumanizar al sujeto, ya que “las palabras nos marcan y nos hacen creer lo que nos hacen decir”. Además de que ella es la que permite y posibilita la violencia y la agresión físicas (posteriores).
La violencia discursiva es ejercicio de poder -sostiene «el juego de filosofar»- y este aparece en varios ámbitos: el de la vida cotidiana, el de la política contemporánea, el de las campañas publicitarias, el de los medios de comunicación, el de Internet, etcétera [4] . Las palabras y los símbolos son de doble filo, construyen pero también pueden destruir y dañar; y la violencia discursiva daña no sólo a los sujetos sino a las sociedades.
La Maldad y la violencia contextuadas en la crisis de la sociedad red capitalista
En la situación contemporánea de nuestras sociedades capitalistas a nivel mundial, denominadas por el sociólogo Manuel Castells (2002) como sociedades-Red ya que su estructura social está compuesta por conjuntos de redes y nodos donde se conectan flujos y fijos de capitales, mercancías, gentes, datos y simbolizaciones y se potencian con el informacionalismo cibertecnológico (y en su conjunto planetario conforman la Sociedad Global-Red). En ellas se comparte una crisis de la civilización que se expresa, entre otros aspectos en que: mil 700 millones de personas vivan en pobreza, 925 millones de habitantes padezcan hambre, que cada seis segundos muera un niño en el orbe porque no se alimenta adecuadamente, que 20 millones de migrantes indocumentados dejen sus naciones en búsqueda de oportunidades y que existan 212 millones de desempleados a escala mundial, de los cuales 40 por ciento son jóvenes [5] . Se trata, pues, como han señalado varios estudiosos del tema como Armando Bartra (2009), de una “crisis multidimensional de la civilización”, ya que incluye las crisis económica, medioambiental, energética, alimentaria, médica-salutífera, sociocultural, psíquica y moral.
Tales condiciones glocales propician, nutren y exacerban las situaciones negativas multidimensionales, como son: los miedos, las violencias, los desgarramientos, las inseguridades, las incertidumbres, los riesgos, las tensiones y las vulnerabilidades; en suma, las condiciones y las actuaciones marcadas por los signos de la maldad: dispositivos plusvalóricos, acumulativos y fetichistas.
La violencia padecida por los infanto-jóvenes
En su libro llamado La sed de mal, el sociólogo José Manuel Valenzuela (2012:166-168) lleva a cabo un recuento sintético de las modalidades de violencia discursiva y física que padecen los infanto-jóvenes en las sociedades, particularmente en las urbanas, contemporáneas:
1. La violencia económica afecta a millones de ellos y se evidencia en la incapacidad de acceder a la canasta básica y propicia abandono de escuelas y migraciones.
2. La violencia institucional que se manifiesta en el hostigamiento y criminalización por el delito de “portación de cara”.
3. La violencia represiva hacia los movimientos sociales que escapan al control institucional: disidentes, altermundistas, indignados, ambientalistas, etc.
4. La violencia del crimen organizado afecta duramente a los infanto-jóvenes pues 9 de cada 10 personas asesinadas con armas de fuego en América Latina son niños y jóvenes
5. En ocasiones las “identidades jóvenes antrincheradas” en el barrio (pandillas, clicas) conllevan procesos autodestructivos, rivalidades y persecución policial.
6. La violencia simbólica “naturalizada” por el orden de las cosas afecta a las identidades de sexo-género en sociedades patriarcales, misóginas y homofóbicas.
7. La violencia racista y discriminatoria por motivos étnicos afecta y estigmatiza la condición de niños y jóvenes indígenas, afrodescendientes, etc.
8. La violencia sexual la sufren los y las infanto-jóvenes, entre las que se encuentran la pedofilia, el lenocinio, la prostitución, la trata, la pornografía y la violación.
9. Las violencias adulto-gerontocráticas se manifiestan en la exclusión de los jóvenes de los espacios locales y de poder.
10. La violencia publicitaria de estilos, estéticas y patrones de consumo hegemónicos excluyen a grandes sectores juveniles por sus parámetros fenotípicos y por su incapacidad adquisitiva.
La Maldad interiorizada social y psicocorporalmente
Todas estas formas de violencia son altamente peligrosas y perversas, pero por ahora, es de llamar la atención, a propósito de la maldad en sus expresiones de interiorización y naturalización en los comportamientos y vivencias competitivas, de rivalidades y autodestructivas de los infanto-jóvenes: lo que se ha llamado el bullying y los “juegos extremos”. Pues ellos se presentan como parte de las relaciones psico-socioculturales cotidianas en los espacios donde conviven e interactúan niños, adolescentes y jóvenes, pero con la característica tecnológica que interviene de manera destacada la influencia de las redes virtuales y su parafernalia tecnocibernética. Estos sectores se encuentran por su condición de menores de edad, de personas en crecimiento y en el proceso de formación y enculturación, en una situación de personas vulnerables y donde la sociedad y el Estado deberían poner atención y alarma en sus procesos de desarrollo y educación. Recordemos aquí lo planteado por el Dr. Goldberg respecto a la formación procesual de la malignidad a partir de actos, acciones y comportamientos que comienzan muy comúnmente en las relaciones entre niños y adultos. Sin embargo la violencia de la crisis capitalista neoliberal como contexto, pre-texto, y texto penetra, afecta y se retroalimenta de la redes glocales reales y virtuales en sus tejidos cotidianos más susceptibles y tiernos.
Así pues queremos aquí llamar la atención y la reflexión en torno a casos del bullying y los llamados “juegos peligrosos extremos” que han presentado en nuestras sociedades una expansión alarmante y han cobrado y amenazan con crear más sujetos perversos y malefactores y cobrar más víctimas psico-corporales y mortales. Aquí la maldad y la perversidad –como parte de la situación sistémica y crítica de violencia discursiva, psico-socioeconómica y física– se psico-encarnan y se autoasumen en los participantes; así víctimarios, víctimas y otros co-participantes (como “autoridades”) adultos, u otros más implicados (como “observadores”, “espectadores”, o “testigos”) generalmente jóvenes, en sus relaciones inter-personales participan de estos “vínculos” y “juegos” impregnados de símbolos, imágenes, discursos, representaciones y experiencias consuetudinarias, glocales y tecnoculturales de violencias, perversidades incertidumbres y precariedades. Como diría el antropólogo Arjun Appadurai (2001), los “paisajes” (simbólicos, discursivos, tecnológicos, financieros) que los han alimentado en su crecimiento y formación en las ciudades de las sociedades-red del norte, pero sobre todo en las del sur. Es decir, en nuestros países, han sido de saturación y bombardeo discursivo de dichos mensajes, escenarios y vivencias creadas por la civilización capitalista consumista, neoliberal, perversa y en descomposición o degradación.
Psico-corporalmente la malignidad se produce, se interioriza y actúa en las personas que interaccionamos y convivimos bajo esos dispositivos y condiciones socioeconómicos, discursivos y morales desquiciantes y violentos.
Formas de Bullying y Violencia Escolar
La palabra Bullying («intimidación» en inglés) se ha usado para describir modos negativos de trato entre personas. Su significado fundamental es: acosar, molestar, hostigar, obstaculizar o agredir físicamente a alguien. Por eso es que también se le conoce como “acoso o hostigamiento escolar”. Así su significado se ha extendido a un continuo y deliberado maltrato verbal, psicológico y/físico modal que recibe un niño o niña, adolescente mujer o varón, por parte de otra, otras u otro u otros, que se comportan con él/ ella cruelmente con objetivo de dañar, someter, arrinconar, amenazar, intimidar u obtener algo de la víctima. O sea, la persona o personas que lleva (n) a cabo los acosos y las violencias lo hace (n) con el propósito de imponer su poder y dominio sobre la víctima a través de intimidaciones, amenazas, insultos, humillaciones, discriminaciones devaluaciones, agresiones físicas, abusos y robos, etcétera.
Se reconocen por lo menos aspectos básicos del bullying: i) Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, etc. ii) Verbal: insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc. Es el más habitual. iii) Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor. iv) Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros [6] . v) Sexual: abusos que buscan obtener posesiones y favores sexuales (besos caricias, excitaciones, sexo orales, penetraciones, etc.,) del cuerpo de la víctima. vi) Bullying contra gays y discapacitados. Es ejercido contra personas que tienen otras capacidades o definiciones sexo-genéricas como discapacitados, homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, trasvestis, etcétera. Como agresiones a través de comentarios en tono de burla, insultos, actos discriminatorios, golpes, amenazas o extorsiones [7] . vii) De Robos: el propósito es el despojo de pertenencias o dinero.
viii) El Cyberbullying, se define como una conducta agresiva e intencional que se repite de forma frecuente en el tiempo, se lleva a cabo por un grupo o individuo mediante el uso de medios electrónicos (Internet u otras tecnologías digitales), y se dirige a una víctima que no puede defenderse fácilmente por sí misma. El desarrollo de esta forma de violencia se convierte en una verdadera “agresión social online”.
Por, ejemplo la investigadora Nancy Willard distingue ocho tipos distintos [8]:
1) Provocación incendiaria: peleas, discusiones encendidas online por medio de mensajes electrónicos que utilizan un lenguaje vulgar y ofensivo.
2) Hostigamiento. Envío repetido de mensajes ofensivos, desagradables y/insultantes.
3) Denigración: injuriar o difamar a alguien online mandando rumores, chismes o mentiras, normalmente de tipo ofensivo y cruel, para dañar la imagen o reputación de alguien o sus relaciones con otras personas.
4) Suplantación de la personalidad: hacerse con los datos personales o la apariencia de una persona (nicks, claves, etc.) para hacerse pasar por ella y hacerle quedar mal ante los demás, cometer actos inapropiados, dañar su reputación o generar conflictos con sus conocidos.
5) Violación de la intimidad o juego sucio: difundir los secretos, información comprometida o imágenes de alguien online. En algunos casos se puede engañar a alguien para que el mismo sea el que las difunda sin saber la repercusión de esta información.
6) Exclusión: apartar a alguien de modo intencional de un grupo online (chats, listas de amigos, foros temáticos).
7) Ciberacoso: envío repetido de mensajes que incluyen amenazas o son muy intimidatorios. Puede incluir el que el acosador se inscriba en actividades donde la víctima participa de modo que ésta se sienta perseguida y vulnerable.
8) Ciberamenazas: material online que amenaza directa o indirectamente o causa preocupación sobre el daño que se puede llegar a infligir a otros o a uno mismo, incluyendo la posibilidad del suicidio.
Respecto al cyberbullying hay ejemplificaciones tipológicas específicas como las dos siguientes:
El Happy Slapping (“bofetada feliz”) se trata de la grabación de ataques inesperados, o peleas entre niños o adolescentes, que son grabadas (comúnmente por “cómplices” de agresores), generalmente por medio de un teléfono móvil y luego difundidas o ponerlas en exposición visual repetidamente. Esta modalidad ha llegado a incluir grabaciones de violaciones, agresiones sexuales o incluso “suicidios” y homicidios”.
La Dating Violence (violencia en el inicio del noviazago), se trata del abuso o maltrato, comportamientos agresivos (incluso sexuales) o escenas de violencia que se producen en las relaciones de cortejo o noviazgo, generalmente entre los adolescentes o jóvenes. Siendo las chicas las víctimas mayoritarias (aproximadamente 85%) de dichos abusos físicos, psicológicos y/o sexuales. Con esos ataques los agresores buscan alcanzar poder y control sobre su víctima, generando de esta manera una severa dinámica de pautas de dominio-sumisión.
Combinatoria de bullyings, vulnerabilidad y efectos psico-socio-emocionales en las víctimas
Cabe aclarar que estos tipos de bullyings no son mutuamente excluyentes, sino que pueden combinarse en los pocos o varios actos realizados. De hecho en muchos de los casos estudiados se da una especie de “carrera de la víctima”, en la que ella padece y pasa por uno o varios tipos a lo largo de situaciones constantes de acoso y agresiones. En ello radica su vulnerabilidad personal debido a que se le estigmatiza, se le discrimina, se le subestima y/o se le humilla. Esto también puede suceder a nivel de varias personas que son blanco o foco de bullyings, como niñas indígenas o discapacitados, etc.
Y además las víctimas presentan síntomas principales comunes como: fracaso académico, ansiedad, nerviosismo, fobia escolar, deterioro de su autoestima, depresión, falta de apetito, insomnio y trastornos del sueño.
Las víctimas padecen, pues, las consecuencias sociales, psicológicas y antropológicas de las agresiones. A mediano plazo ello redunda en la formación problemática de su personalidad, de su temperamento, de su desarrollo psico-social y en el padecimiento de enfermedades asociadas al desgaste emocional y a la marginación psico-social. Se trata, pues, de un deterioro general de su salud integral.
Algunas formas de Juegos Extremos peligrosos o juegos macabros o de la “muerte”
En estos juegos, los adolescentes y jóvenes, “inventan” o imitan” prácticas, donde el cuerpo-mente de las personas se expone a las máximas tensiones fisiológicas, psicológicas y/o emocionales para experimentar fuertes sensaciones que incluso rayan en situaciones cercanas a la muerte o de plano llevan a la muerte.

Chocking Game “ahorcado”, “éxtasis por asfixia” o “seis nudos” práctica que consiste en inducir el desmayo o desvanecimiento por asfixia, generalmente consiste en primero acelerar el ritmo cardiaco y la respiración, y después se presiona el cuello o el tórax para evitar que el oxígeno llegue al cerebro. La falta de oxígeno en el cerebro causa la pérdida de la conciencia provocando alucinaciones y sensación de placer. Pero en realidad es como jugar a la ruleta rusa, ya que bastan tres minutos para morir o sufrir daños neurológicos severos. Lo peor de todo, los niños y adolescentes que lo practican, a menudo, no lo saben. Se realiza entre dos o más personas con “aparente” consentimiento mutuo y como forma de experimentar algo nuevo [9] . Se pueden usar las manos, brazos u otros artefactos, como bufandas, corbatas, cinturones, cuerdas con nudos, etcétera. Los muchachos se sienten invulnerables y muchos buscan la euforia y la adrenalina sin ser conscientes del peligro mortal que entrañan sus acciones. La diferencia ahora es que los límites están difuminados y la "hazaña" en sí ha dejado de ser lo más importante, hay que grabarla o fotografiarla y "colgarla" en internet para que se enteren los demás. Así el fenómeno se extiende las redes Web, donde se observan videos en las que los adolescentes y jóvenes, generalmente escolares practican variedades de este “juego”. En 2010, en Rosario Argentina se llevó a cabo una marcha de v ecinos y padres después de que se produjeran ocho muertes de adolescentes en el lapso de tres meses. Los jóvenes, que tenían entre 14 y 18 años, habrían participado de un juego por Internet basado en la asfixia. En Estados Unidos para 2012 ya rebasan las 100 muertes debidas a los excesos de este Juego .  

Balconing”.  El arriesgado salto gana cada vez más adeptos y se ha puesto de moda entre los jóvenes turistas extranjeros que se alojan en hoteles de la costa catalana y de las Islas Baleares. El temerario juego,  vinculado a la ingesta de grandes cantidades de alcohol y estupefacientes , consiste en saltar desde el balcón de una habitación al de otra, o bien directamente a la piscina.Más de una docena de muertos y medio centenar de heridos es el triste balance de los dos últimos años en España. 
“Reto al tren” Los jóvenes practican el juego muy extremo se llama “reto al tren”. Consiste en que alguien se acomoda en las vías del tren antes de que este llegue, y llegado el momento el tren que marcha a toda velocidad pasa por encima de la persona cerca de cinco pulgadas. En imágenes se aprecia a una joven que se acuesta en las vías del tren y éste pasa por encima de ella, afortunadamente se levanta ilesa [10] .
 Train surfing”.   El "surfeo de trenes" es otra manera de jugársela. Se trata de una práctica extrema que consiste en subirse a un tren en marcha . En España todavía no se han detectado casos, pero la práctica se difunde rápidamente por internet. Ya se han registrado casos mortales en Dinamarca, Reino Unido –donde se nota un incremento de prácticas en las redes del metro–, Australia y Sudáfrica. El peligro se intensifica no sólo por la posibilidad evidente de una caída, sino por los postes y túneles que se cruzan a gran velocidad.

Planking”.   Fotografiarse en lugares insólitos, con el cuerpo rígido y siempre boca abajo en equilibrio inestable, es una moda que llega de Australia. Los aficionados se fotografían encima de señales de tráfico, de chimeneas, o de las barreras de un paso a nivel . El aliciente consiste en ser creativo, expresarse y formar parte de un fenómeno mundial, ya que las fotografías se comparten en la Red.
Un juego aparentemente sin riesgos que, llevado al extremo ha causado ya alguna muerte , como la del joven australiano Acton Beale, que falleció al caerse del balcón de un séptimo piso cuando posaba para hacerse una foto.
Algunas Consecuencias inmediatas en las personas que participan de los Danger games son: Deterioro de la autoestima, pérdida de la confianza en uno mismo y en los demás, creciente sensación de la inseguridad, sentimientos de culpa, tristeza, vergüenza,; problemas en el desarrollo personal y ajuste psicosocial, lesiones físicas, alteraciones psicofisiológicas.
Bullying en el México de hoy
Según un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México encabeza la lista internacional de casos de bullying en educación básica. De acuerdo con los datos aportados por ese organismo, este tipo de acoso afecta a 18 millones 785 mil 875 alumnos , tanto de escuela primaria como secundaria [11]. Conforme a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) , el número de menores afectados por el bullying aumentó un 10% en los últimos dos años: siete de cada diez son víctimas de algún tipo de violencia.
En el caso mexicano, el 40,24% de los estudiantes reconoció haber sido blanco de acoso , mientras que el 25,53% declaró haber recibido insultos y amenazas. En tanto, el 17% fue golpeado y el 44,47% de los consultados dijo haber sufrido algún episodio de violencia verbal, psicológica, física y, en tiempos más recientes, a través de las redes sociales. A su vez, investigaciones del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México establecen que de los 26.012.816 estudiantes registrados en los niveles preescolar, primaria y secundaria, entre el 60% y el 70% ha sufrido bullying.
Como consecuencia de las humillaciones que reciben y por los distintos actos de violencia que sufren, aquellas personas afectadas por bullying presentan claros síntomas de baja autoestima y rendimiento escolar, deserción, problemas de sueño, y se muestran irritables y ansiosos, entre otros aspectos. En muchos casos, la víctima también termina quitándose la vida (suicidio) , agobiada por tanta violencia. Incluso, los registros de suicidios han ido en aumento. Según datos aportados por la Secretaría de Salud, al año fallecen 59.562 personas, 4.972 de las cuales son por suicidios. De este número, el 59% se registra en los siguientes estados mexicanos: Estado de México, Jalisco, Distrito Federal, Veracruz, Guanajuato, Chihuahua, Nueva León, Puebla, Tabasco. Lo más alarmante de estos datos es el incremente de suicidios entre niños de 5 a 13 años que son humillados y maltratados. No sólo personalmente, sino también a través de las redes sociales. "La cifra negra en el país de estos delitos, que nunca llegan a ser denunciados, es más de 70% del registro oficial ", explicó René Alejandro Jiménez Ornelas, especialista del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. [12].
Así pues, como lo señaló el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia, los casos de acoso escolar se ha incrementado exponencialmente en todo el país, al grado que de 7 de cada 10 educandos lo han sufrido [13]. Los datos de la CDNH también indican que el acoso escolar creció 10% en dos años, pues en 2011, 30% de los menores de educación básica reportaba haberla sufrido, y en 2013 la cifra subió a 40%; además en el país, 11% de los alumnos de primaria y 7% de los de secundaria aceptó haber robado o amenazado a otros compañeros [14].
Pero lo más dramático de la situación del llamado bullying son las muertes como consecuencia de su accionar; en los últimos años se han conocido más de 10 casos en el país han terminado con la muerte de un menor, ya sea por la violencia directa sufrida o el suicidio.
La muerte más reciente y publicitada es la del estudiante de Ciudad Victoria, Tamaulipas, alumno de la secundaria número siete; quien murió el 20 de mayo pasado en una sala del Hospital Infantil donde estuvo internado varios días. Una semana antes “cuatro de sus compañeros lo tomaron de las extremidades, lo columpiaron y lo lanzaron dos veces contra una pared, lo que provocó traumatismo craneoencefálico” [15].
Repuestas a las preguntas por los recursos para enfrentar las violencias en las sociedades actuales
Las respuestas verdaderas eficaces y profundas tienen que ir necesariamente en el sentido de la co-rresponsabilidad de la sociedad civil y de sus organismos e instituciones comprometidas con la salud mental, emocional y física de todos sus miembros, especialmente niños, adolescentes y jóvenes. Respuestas integrales que tomen en cuenta recursos educativos, médicos, psicológicos, socioeconómicos, políticos, jurídicos, ambientales, teconocientíficos, mediáticos y morales a desplegar.
En lo inmediato a nivel negativo no sólo “nuevos” marcos legales, “nuevas” legislaciones, “nuevas defensorías” o “nuevas” vigilancias, custodias y castigos, sino también la regulación, prohibición y control del material mediático y electrónico que consumen y devoran en grandes cantidades los niños, adolescentes y jóvenes: cómics, caricaturas, películas y videojuegos donde se hace apología discursiva y gráfica de las violencias y agresiones. Este tipo de consumo que imponen las pantallas se ha incrementado en los últimos 30 años, justamente con la imposición de las recetas dictatoriales neoliberales (Adame, 2013).
En lo inmediato a nivel positivo principalmente campañas o cruzadas mundiales y nacionales informativas y preventivas, capacitaciones al personal escolar, programas educativos y pedagógicos preventivos y humanistas, espacios equipados para la práctica convivencial de artes, gimnasias, natación, juegos recreativos, meditaciones, idiomas, etcétera.
Para implementar todo ello se necesita invertir en recursos económicos e infraestructura para mejorar las condiciones de trabajo de los profesores y de personal escolar y las condiciones, equipamiento y logística de las escuelas.
Son importantes las iniciativas de enfrentar para asumir y resolver el problema de la violencia y el acoso escolar por parte de los padres, familiares y tutores de los infanto-adolescentes y jóvenes, su participación para exigir acciones y recursos a las autoridades responsables, pero también su participación autogestiva mediante reuniones, acuerdos, asesorías, capacitaciones y acciones integrales en todos los aspectos antes mencionados.
Conclusiones
Adolescentes, jóvenes e incluso niños, es decir sectores vulnerables y en formación sociocultural, procesualmente generan copian, se transmiten y se contagian de las conductas agresivas y temerarias . Estos fenómenos que hemos descrito y que se desarrollan cada vez más expansivamente en las poblaciones urbanas e incluso rururbanas son condicionadas y propiciadas por el contexto y las dinámicas glocales del capitalismo en crisis y descomposición multidimensional; la introyección psico-corporal de la malignidad expresada en esos actos y conductas es procesual pero en aumento de ritmo y cantidad entre esas poblaciones. Y como vimos intervienen en ellos la discursividad “naturalizada” e introyectada a través de los medios electrónicos tanto convencionales, pero particularmente los de reciente desarrollo como los teléfonos móviles, las cámaras digitales, el Internet y las redes virtuales. En este sentido lo que sucede en la realidad sociocultural en términos de violencia socieoeconómica, discursiva y física se ve proyectada en los espacios tecnocibernéticos y éstos a su vez inciden sobre dicha realidad, retroalimentándose las redes, nodos, flujos y fijos (Adame, 2011: 47-59). El potencial crecimiento de dichos comportamientos e ideologías discursivas violentas, dañinas y temerarias, así como su peligrosidad y su maldad están ampliamente subestimados por parte de los adultos: padres de familia, autoridades, profesionales de la conducta y sociedad civil en general. Ello lleva a actitudes de indiferencia y falta de compromiso ante este mal que se extiende. Por ejemplo, que un cierto número de muertes son clasificadas como suicidios o accidentes domésticos . Esto es algo muy peligroso y inhumano pues como ha afirmado el filósofo Abraham J. Heschel: “La indiferencia ante el mal es más insidiosa que el mal en sí, es más universal, más contagiosa, más peligrosa. Una justificación silenciosa, permite que un mal surja como excepción, se convierta en la regla y a su vez sea aceptado” (citado por Goldberg, 2002,p. 3).
¿Por qué los niños, adolescentes y jóvenes participan en los episodios cotidianos de violencia, considerándolos como algo “natural” dentro de los contextos escolares, públicos e incluso domésticos? ¿Por qué se habitúan a ellos, y además diversifican sus conductas agresivas y dañinas con sus pares y buscan testimoniarlos y exhibirlos con sus aparatos digitales?
¿Por qué las prácticas de los bullyings han llevado a muertes y conductas pro-suicidios? ¿Por qué los que practican los juegos ponen a prueba los límites de sus cuerpos llegando incluso a perfilar tendencias suicidas? ¿Es sólo para experimentar sensaciones extremas o se trata de una degradación asimilada en las relaciones de convivencia interpersonal de las perversiones multidimensionales de la socialidad y la discursividad violenta del sistema, que él mismo experimenta como descomposición de los tejidos económicos, psico-socioculturales y morales?
Por ejemplo respuestas qu e psicólogos y pedagogos en España señalan, entre otras cuestiones, que específicamente en juegos violentos: en niños pequeños se encuentra que no siempre distinguen la realidad de la ficción o tienen una menor percepción del riesgo, y en niños mayores o adolescentes no es extraño que se presenten estas conductas en un contexto de búsqueda irresponsable de excitación por impulsividad a través de jugar con el peligro o el despliegue de conductas arriesgadas que se explican con base en las depresiones y angustias experimentadas. No olvidando tampoco el consumo discursivo de revistas, programas, videos, películas e imágenes, etcétera que difunden escenas violentas y que los niños, adolescentes y jóvenes tienden a imitar. Esta tendencia a dejarse influir por sus modelos discursivos de ficción peligrosos –explican los psicólogos y pedagogos–, se ve agravada por la realidad familiar y social de que cada vez más niños pasan más tiempo solos, sin adultos que supervisen, orienten y pongan límites a sus comportamientos . En muchas ocasiones, la falta de tiempo de los padres la que lleva a estos chicos y chicas a este tipo de conductas. Los temerarios, sin duda, pero también los más reservados y tímidos, ansiosos por integrarse en un grupo. La emulación tiene un papel esencial en la extensión del problema, sin olvidar los casos en que los que este tipo de actividades tienen un carácter social, colectivo y grupal en el que intervienen de manera importante las identificaciones, pertenencias e identidades, porque –en efecto– ningún niño o muchacho las haría estando solo.
Así pues, podemos concluir señalando que relaciones y conductas de interacción, comunicación, identidad y de convivencia de los adolescentes, jóvenes y niños en sus espacios reales y virtuales de las sociedades red interiorizan y sintomatizan dramáticamente la violencia discursiva y física de la crisis multidimensional macro y micro que vive el sistema global, y ellos mismos en su vulnerabilidades y bajo sus diversos roles se convierten en víctimas, victimarios y co-partícipes de los desgarramientos psicosocioculturales glocales.
Ante esta «maldad» de nuestra época conviene actuar creando condiciones socioeconómicas, psico-culturales y discursivas que reviertan y prevengan esas formas perversas que están en los tejidos y poros de la telaraña sistémica y que se extienden por nuestros países con consecuencias humanas cada vez más fatales.
Como lo hemos documentado México es hoy día uno de los países con mayores niveles de acoso y violencia y ésta tiende a incrementarse, particularmente el bullying. Ello ha puesto en jaque a las instituciones, a las autoridades y al conjunto de la sociedad mexicana, pues es otra manifestación dolorosa de la descomposición del sistema capitalista neoliberal mexicano.
Pero, sobre todo, a partir de la muerte anunciada del niño tamaulipeco Héctor Alejandro Méndez en mayo de 2014 se han encendido los focos de alarma de la grave situación de conductas violentas que se viven particularmente en los centros educativos en México: desde las guarderías hasta las universidades, pero sobre todo primarias, secundarias y bachilleratos.
El bullying y los “juegos peligrosos y extremos”, ya se han convertido peligrosamente en una parte de la discursividad violenta naturalizada (que como dice J. Lacan implica lazos vinculatorios con orden establecido) del capitalismo glocalizador y neoliberal, que se ha introyectado psico-corporalmente en los patrones de comportamiento de miles de niños, adolescentes y jóvenes en nuestros países y ciudades latinoamericanas. Y estos son los momentos para develarla y denunciarla en vistas a: i) desmontar los dispositivos discursivos y prácticos cotidianos de los poderes dominantes, ii) procurar la construcción de discursividades y actividades pacíficas humanistas de sociabilidad, iii) promover modos psico-pedagógicos y lúdicos alternativos de relaciones y de entretenimiento entre los infanto-jóvenes, y iv) accionar los procedimientos autoorganizativos de la sociedad civil para detener y revertir las violencias y miserias socioeconómicas del capitalismo neoliberal.

Bibliografía
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VALENZUELA Arce José Manuel (2012). Sed de Mal, feminicidio, jóvenes y exclusión social, El Colegio de la Frontera Norte y Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México.

Notas

[2] Cfr. “La violencia discursiva y juego del lenguaje. El caso de la guardería ABC (Hermosillo, Sonora)”, en Versión Temática,
[3] Cfr. “Violencia discursiva (revisado)” en Con otras y otros en el mundo, teoría política, filosofía y teoría del derecho, http://www.promesapolitica.net/2010/07/violencia-discursiva-revisado.html . Consulta 23 de marzo de 2014.
[4] Cfr. “El ejercicio del poder como violencia discursiva”, 11 de octubre de 2012, http://eljuegodefilosofar.blogspot.mx/2012/10/el-ejercicio-del-poder-como-violencia.html . Consulta 20 de febrero de 2014.
[5] Declaraciones de Violeta Núñez, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Ver Emir Olivares Alonso: “Se enfrenta una crisis de la civilización multidimensional, opinan expertos”, La Jornada, 30 de mayo de 2012, p. 43.
[6] “El psicoasesor”, en http://www.elpsicoasesor.com/2011/03/que-es-bullying.html . Consulta 15 de octubre de 2013.
[7] Cfr. “Menores gays sufren bullying”, en Letra S, 6 de julio de 2012, No. 191, pág. 3.
[8] Cfr. Ortega Rosario, Mora-Merchán y Jäger Thomas: Actuando contra el bullying y la violencia escolar, el papel de los medios, las autoridades locales y de internet. E-Book, http//: www.bullying-in-school.info . Consulta, 11 de octubre de 2013.
[9] La Jornada, 7 de junio de 2012, p. 38.
[11] Según datos de Instituto de Estudios educativos y sindicales de América, la cifra es mayor, o sea 19 millones 319 mil 151 hasta el ciclo 2010-2011, véase “La educación básica en México en el nuevo Milenio 200-2011, http://www.ieesa.org.mx/Datos/La_Educacion_en_Mexico_en_el_Nuevo_Milenio_2000_a_2010.pdf,consultado el 20 de mayo de 2014.

http://www.infobae.com/2014/05/23/1566982-mexico-el-pais-mas-casos-bullying-ya-suman-18-millones-victimas
[13] Véase “Siete de cada 10 estudiantes en el país, víctimas de acoso escolar”, en La Jornada, 31 de mayo de 2014,p. 30
[14] Cfr. “El Acoso escolar es una conducta aprendida, identifican expertos”, en La Jornada, 3 de junio de 2014, p. 38.
[15] Véase “Muere en Ciudad Victoria un estudiante víctima de bullying”, en La Jornada, 21 de mayo de 2014, p. 40.



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