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2/12/2022

La lucha por las condiciones materiales de la existencia


Sindicalismo feminista

Por Nazaret Castro
Fuentes: Pikara magazine [Ilustración de Vane Julián]

Las luchas de las trabajadoras del campo y del trabajo doméstico y los cuidados, entre otras, abren el camino de unas luchas laborales feministas, antirracistas y que ponen la vida en el centro.

El asentamiento de Palos de la Frontera, en Huelva, estaba devastado. Un incendio había arrasado buena parte de las chabolas, como sucede de tanto en tanto, y muchos hombres pasaban la tarde levantando de nuevo sus frágiles viviendas, construidas a base de palés, de cajas de cartón y de plásticos. Las empresas de los frutos rojos cobran cada palé a 1,5 euros; una chabola puede suponer un gasto de entre 300 y 500 euros. La mayor parte de los hombres y mujeres que habitan el asentamiento proceden de Senegal y Marruecos y comparten su condición de migrantes indocumentados. Eso les deja en una situación de absoluta precariedad: no tienen luz, ni agua ni gas, y su extrema vulnerabilidad los hace objetivo de todo tipo de abusos, como que les cobren 500 euros por empadronarse, o varios miles de euros por un contrato laboral con el que aspirar, algún día, a formalizar su residencia. Mientras lo logran, las duras condiciones del trabajo en el campo suelen ser su única opción.

Unas 3.000 personas viven en la provincia de Huelva en asentamientos como el de Palos de la Frontera. El pasado mes de mayo, una Brigada Feminista de Observación, organizada por la asociación Jornaleras de Huelva en Lucha (JHL) y la red de investigación feminista La Laboratoria, conoció de cerca la situación de quienes trabajan en los invernaderos de la industria de la fresa y de los frutos rojos. El objetivo del viaje era acercar a un equipo de juristas y periodistas a esta realidad silenciada, de la mano de las propias jornaleras, y particularmente de dos mujeres, la marroquí Najat Bassit y la onubense Ana Pinto, que, ante el vacío que dejan los sindicatos tradicionales, tratan de dar visibilidad a los abusos y de informar a las temporeras de sus derechos.

Cuenta Ana Pinto que cuando comenzó a trabajar en los campos de Huelva, a fines de los años 90, “no se trabajaba mal”. La paga siempre fue exigua, pero el ambiente era ameno y el trabajo le gustaba. Todo empezó a cambiar a mediados de los años 2000: “Comenzaron a llegar personas de fuera, sobre todo de Europa del Este y Marruecos; la mayoría, mujeres. Las apartaban de nosotras, no nos juntaban. Y empezamos a ver que para nosotras, las autóctonas, cada vez había menos trabajo”. Se fue instalando en Huelva un discurso del odio que, anudado bajo el argumento de que “los migrantes nos quitan el trabajo”, azuzó el enfrentamiento entre temporeras autóctonas y migrantes.

En paralelo, se hicieron más frecuentes los abusos de todo tipo: “Del compañerismo hemos pasado a la competición, en gran parte por las listas de productividad, que hacen que quienes menos fruta recogen se expongan a que las castiguen; además, no te dejan hablar con las compañeras, te gritan, te insultan”, narra Pinto. Entre las temporeras migrantes, tanto las que llegan de Marruecos con contratos en origen –que las obligan a abandonar el país cuando termina la temporada de la fresa– como las que habitan asentamientos de chabolas, la situación es aún peor; y, como llevan denunciando las jornaleras desde hace años, los abusos sexuales se han convertido en la norma antes que la excepción.

En 2018, temporeras marroquíes se atrevieron a denunciar estos abusos. Fue entonces cuando Pinto y Bassit, que por aquel entonces trabajan juntas en la misma empresa fresera, comenzaron a canalizar esas denuncias. Así, se convirtieron en las caras visibles de la asociación JHL, que este año logró, vía crowdfunding, recursos económicos para seguir dando forma a su lucha: de un lado, denunciar la situación y hacer incidencia política para que las inspecciones de trabajo funcionen y pongan coto a la impunidad de los empresarios. De otro lado, asesorar sobre sus derechos a las temporeras y canalizar las denuncias, en un contexto en el que, como fue testigo la Brigada Feminista de Observación, nadie se atreve dar un paso adelante para denunciar al empresario: saben que se arriesgan no solo a perder el empleo, sino a no encontrar ningún otro en los invernaderos onubenses.

Las Jornaleras de Huelva en Lucha se han articulado, por medio del Sindicato Obrero Andaluz (SOA), con otros sectores olvidados por el sindicalismo convencional, como los manteros y las kellys. El SOA, por cierto, se define como “sindicato de clase, unitario, feminista y asambleario”. Además, JHL teje redes con actores diversos, como movimientos agroecológicos y sectores de la academia. No es casual. La situación en los campos de Huelva, analiza Pinto, “está atravesada por muchas problemáticas: el abuso laboral y sexual, el discurso racista del odio y también el ecologismo, porque el monocultivo de frutos rojos en megainvernaderos está secando nuestros recursos hídricos, y eso ya está afectando los acuíferos de Doñana”.

Mujeres borradas

La lucha de JHL no solo reivindica una revalorización del trabajo en el campo, también subraya que, para mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras españolas, es preciso exigir el respeto de los derechos de las personas migrantes. Son así un antídoto contra el fascismo en tiempos de auge de la ultraderecha. Y señalan a los feminismos y a las izquierdas la necesidad de cuestionar las leyes de extranjería que dejan a miles de personas en una situación de extrema vulnerabilidad que las expone a la sobreexplotación. “Las mujeres son las más explotadas y son también quienes hacen los trabajos más esenciales”, concluye Pinto, que insiste en una idea: son las trabajadoras del campo, las migrantes, las trabajadoras sexuales las mujeres que llevan mucho tiempo “borradas”.

Lo cierto es que la pandemia evidenció que los trabajos esenciales, que son en buena parte los que sostienen la vida de todas, son los más invisibilizados, los más precarios y también los más feminizados. Así lo entiende Marta Malo, una de las coordinadoras de La Laboratoria: “Estas luchas visibilizan la feminización y la racialización de la pobreza. Como dice Pastora Filigrana, existe una segmentación de lo humano, una jerarquización que nos coloca a unas personas por debajo de otras. Y si bien esto tiene raíces históricas, se reinscribe constantemente a través de mecanismos de racialización y feminización muy concretos, por ejemplo, el régimen de fronteras es un mecanismo de racialización que genera pobreza, así como la socialización femenina en tareas de cuidado es un mecanismo que empobrece a las mujeres. Estas luchas desafían esos mecanismos”.

Malo se refiere a las Jornaleras de Huelva en Lucha, pero también a procesos organizativos como los de las trabajadoras sexuales, las riders y las trabajadoras del hogar y de los cuidados; todos ellos pueden entenderse bajo la noción de feminismo sindicalista, un término que permite “poner en el centro del feminismo la pelea por las condiciones materiales de la existencia”. Esos feminismos “necesitan de herramientas que forman parte del acervo de la lucha sindical, como la huelga, el piquete, la caja de resistencia o la escuela sindical”, añade Malo; pero, al mismo tiempo, requieren de nuevas herramientas, porque desbordan el marco tradicional del sindicalismo que daba protagonismo a la figura del obrero, blanco y varón, asalariado en una fábrica. “La valorización del capital no tiene lugar únicamente en la fábrica, sino en muchos más lugares; y esto siempre fue así, pero es que además, hoy el trabajo salarial ha perdido su centralidad”, explica Malo.

“Sin nosotras no se mueve el mundo”

El colectivo Territorio Doméstico, compuesto por mujeres, muchas de ellas migrantes, trabajadoras del hogar y de los cuidados, ha acuñado el concepto biosindicalismo: “Una forma de lucha por el derecho de todas las personas a tener vidas que merezcan la pena y, sobre todo, la alegría de ser vividas”, escriben en el cuaderno Biosindicalismo desde los territorios domésticos. Nuestros reclamos y nuestra manera de hacer.

“Las luchas de Territorio Doméstico, de Jornaleras de Huelva Lucha o de las putas organizadas son un faro, una inspiración, nos dan fuerza a las demás, y también revelan de forma clara que el capitalismo es colonial y patriarcal, que ese entramado es inseparable”, razona Marta Malo. Por eso, cuando las compañeras de Territorio Doméstico dicen “sin nosotras no se mueve el mundo” están subrayando que son las mujeres racializadas y migradas las que ocupan el lugar más oprimido y vulnerable en las jerarquías que el orden dominante ha impuesto, las que sostienen no solo la vida, sino también la valorización del capital. Decía Angela Davis que “cuando la mujer negra se mueve, toda la estructura de la sociedad se mueve con ella”. Cuando las kellys, las trabajadoras de cuidados o las jornaleras se movilizan, tiemblan las bases de la estructura económica y social. De ahí que un feminismo que pretenda ser emancipador y transformador deba colocar en el centro esas luchas.

En otras palabras: para mejorar las condiciones de vida no basta con exigir mejores condiciones laborales, sino que hay que colocar en el centro los cuidados, las dinámicas de endeudamiento, la lucha por la tierra y por la vivienda digna. Es lo que han entendido tan bien las mujeres que lideran movimientos por la soberanía alimentaria a lo largo y ancho de América Latina, como la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Argentina, que defiende el modelo agroecológico frente al agronegocio como un modo de mejorar las condiciones de quienes trabajan en el campo, pero desde una óptica mucho más amplia. “La agroecología debe ir unida a una recuperación del rol de las mujeres como cuidadoras de la tierra, del planeta, de la familia, al tiempo que los varones aprenden a compartir las tareas de cuidados. Debemos entender que la violencia que le hacemos a la tierra con el modelo agroindustrial es la misma que vivimos las mujeres en nuestro propio cuerpo”, explica Rosalía Pellegrini, secretaria de Género de la UTT.

También en Argentina, el movimiento Ni Una Menos, masivo y radical, ha colocado en el centro la discusión sobre el endeudamiento. Su lectura feminista de la deuda asocia la explotación laboral con los dispositivos financieros que, a través del endeudamiento, extraen valor de forma diferencial de los cuerpos feminizados, racializados y de clases populares, en un momento en el que endeudarse se vuelve obligatorio en muchos contextos, y no para acceder a bienes de consumo, sino simplemente para sobrevivir, y en el que las personas más empobrecidas pagan las tasas de interés más altas. Además, el endeudamiento contribuye muchas veces a dificultar que muchas mujeres salgan de hogares donde son violentadas.

Verónica Gago y Luci Cavallero, de Ni Una Menos, acaban de editar junto a Silvia Federici el libro ¿Quién le debe a quién?, que recopila distintas experiencias de desobediencia financiera, entre ellas, la de la Plataforma Afectadxs por la Hipoteca (PAH). “La obligación de la deuda, el mandato que hace que no nos quede otra opción que endeudarnos para vivir, demuestra que la deuda funciona como herramienta productiva. Nos pone a trabajar. Nos obliga a trabajar más. Nos lleva a tener que vender nuestro tiempo y esfuerzo a futuro”, subrayan las autoras. De poco sirve mejorar los salarios si no se combaten formas de extractivismo como las que tienen que ver con la deuda y con la inaccesibilidad de la vivienda.

La desobediencia financiera, la impugnación de la ley de extranjería y la centralidad de los trabajos de cuidados y el sostenimiento de la vida convergen, en el seno de las luchas feministas, en una misma idea: no se puede cambiar la situación de las mujeres sin cambiar el mundo. Desde ahí se trama un sindicalismo emergente que se radicaliza desde los principios del movimiento feminista y que, situado en los territorios, despliega nuevas formas de ver el mundo y de intervenir en él.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2022/02/sindicalismo-feminista-la-lucha-por-las-condiciones-materiales-de-la-existencia/

12/30/2019

Se depurarán 2 mil sindicatos federales y 11 mil 200 en el país














La reforma laboral aprobada el 11 de abril, y que entró en vigor el pasado 1 de mayo, detonará una depuración de dirigencias sindicales tanto en el ámbito federal como en todo el país al no contar con padrones actualizados y no haber renovado liderazgos. Se estima que se trata de dos mil organizaciones de trabajadores a nivel federal y entre 30 y 40 por ciento de los 28 mil sindicatos en todo el país y que están en esa condición, señaló Alfredo Domínguez Marrufo, subsecretario del Trabajo, en entrevista con Crónica.

A siete meses de aprobadas las reformas para crear un nuevo marco que norme las relaciones obrero-patronales, y de los sindicatos con sus agremiados, exigencia incluso por parte del gobierno de Estados Unidos y Canadá como parte de las negociaciones para firmar el T-MEC, en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) aseguran que la nueva reforma laboral debe generar confianza en todos los sectores, porque las modificaciones se están poniendo en marcha, aunque, admiten, llevará su tiempo instaurar el nuevo modelo.

—¿Cómo va la vida sindical a partir de las nuevas reglas del juego entre agremiados y líderes? —se le pregunta a Alfredo Domínguez Marrufo.

—Ya comenzamos a aplicar la reforma laboral. Desde la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje se está solicitando que, cuando un sindicato pretende el otorgamiento de la firma de un nuevo contrato colectivo de trabajo, acredite que tiene representatividad entre los trabajadores que pretende representar en ese contrato.

El funcionario federal explica que la propia Secretaría del Trabajo está con la legitimación de los contratos colectivos de trabajo, como lo establece la nueva reforma laboral.

“Ya hemos emitido un protocolo para que los sindicatos empiecen a legitimar sus contratos y los sometan a la aprobación de su base para que sea la mayoría de los trabajadores que, en su caso, los apruebe o de lo contrario ese contrato colectivo dejará de tener efectos manteniéndose todas las condiciones de trabajo, las prestaciones y salarios en éste, y lo vamos a hacer en tanto entre en funciones el Centro Federal de Conciliación y de Registro”.

—¿De cuántos sindicatos estamos hablando en el país..?

—Tenemos, según los registros, que se trata de dos mil sindicatos activos en el ámbito federal y 28 mil sindicatos en todo el país. En el caso del ámbito federal está muy claro cuáles son los sindicatos que están con vigencia y con vida sindical. Lo sabemos a través de la Dirección General de Registros y Asociaciones, que depende de la Secretaría del Trabajo, entendemos que son poco más de tres mil, pero muchos de ellos no han renovado ni dirigencias ni padrones, de ésos son dos mil. Y de los 28 mil que se tienen con registro, un porcentaje importante, entre 30 y 40 por ciento, puede ser que ya no tengan esta vida activa, y, seguramente, se irán depurando de estos registros cuando entre en operaciones el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.

El 11 de abril la Cámara de Diputados aprobó la expedición de la Ley Orgánica del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que se encargará, entre otras tareas, de transparentar los contratos colectivos de trabajo, además del análisis de cuáles sindicatos están con vigencia.

—Hay voces de analistas que estiman que la reforma laboral tardará cuatro años en materializarse, en ser una ser una realidad, ¿cuál es el tiempo que estima la Secretaría del Trabajo?

—Las cosas no se van a hacer de la noche a la mañana. La reforma se va a ir materializando en la medida en que la reforma laboral se ponga en marcha, en una primera etapa, en diez estados, que son Chiapas, Campeche, Nayarit, Baja California, Ciudad de México, Coahuila, Veracruz, Morelos, Puebla y Tabasco.

El subsecretario aclara que esta primera etapa será en el último trimestre de 2020. En el siguiente de 2021 será para entre 10 y 12 estados y en el último trimestre de 2022 tendrán que ir otros 12.

Alfredo Domínguez Marrufo dice que este proceso escalonado se llevará a cabo conforme a la programación y planeación que ha establecido el Consejo para la Coordinación para la Implementación de la Reforma Laboral, presidida por la Secretaría del Trabajo, en acompaña de la Secretaría de Hacienda, además de un representante del Poder Judicial de la Federación, otro de la Conago, de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de justicia y también de las comisiones de la Secretaría del Trabajo estamos planteando que sea en diez estados a partir del último trimestre de 2020.

“En esas entidades se va a instaurar un centro de conciliación y un tribunal laboral, pero también un tribunal federal y una oficina de representación del Centro Federal de Conciliación y Registro, que deberá vigilar la entrada en operación para poder realizar la conciliación en el ámbito laboral federal, y que además esté recibiendo los contratos colectivos de trabajo como los registros sindicales”, aclara el subsecretario del Trabajo.

En el nuevo esquema para dirimir los conflictos labores se deberá crear un cuerpo de conciliadores, de acuerdo con el diseñado en la propia Ley Federal del Trabajo y en los criterios de la ley orgánica del Centro Federal de Conciliación y Registro, en las que se establece el perfil que debe tener el conciliador (conocimiento, habilidades, las competencias necesarias para poder realizar este trabajo) para que las partes puedan llegar a un entendimiento, sin presionar a ninguna de ellas. El reto es lograr que puedan entenderse.

La Secretaría del Trabajo debe buscar un procedimiento previo de sensibilización, capacitación, de reclutamiento de conciliadores que serán sometidos a un examen de evaluación para que pueda certificarse como conciliador y que garantice que va a actuar con profesionalismo y con la debida independencia e imparcialidad frente a los patrones o los trabajadores o los sindicatos.

“La reforma constitucional del 24 de febrero de 2017 establece las bases para este nuevo modelo laboral, pues señala que debe crearse una instancia conciliatoria a la cual deberán acudir tanto trabajadores y patrones para dirimir sus conflictos antes de acudirá a un tribunal, y es precisamente que estamos apostando por la Constitución, y con voluntad de este nuevo gobierno el llamado es que nos enfoquemos en la conciliación, como un medio de solución de conflictos, que está en boga en muchas partes del mundo, y se llama medios alternativos de solución de conflictos”, precisa el funcionario federal.

Indica que se recoge este modelo del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, porque ayuda a generar condiciones de diálogo que vayan evitando la tensión social entre sectores, y donde no tenga que venir una autoridad “a decirnos quién tiene la razón y quién no. Que sean las partes las que lo logren, y para eso necesitamos un cuerpo de conciliadores”.

La propia ley establece un periodo de 45 días para que las partes puedan tener esta oportunidad de llegar a un acuerdo conciliatorio y una solución del conflicto, pero también se establecen condiciones para procedimientos muy ágiles, muy breves, expeditos y sencillos, para que las partes puedan, de común acuerdo conciliatorio, sin renunciar a sus derechos, en el caso de los trabajadores, desde luego, para que no lleven juicios muy largos, sino que sean ágiles, que no sobrepasen los seis meses.

Y Alfredo Domínguez Marrufo enfatiza: “El cuerpo conciliatorio no va a estar en una sola entidad federativa. Lo deseable es que cada tribunal abra una oficina, donde esté el Centro de Conciliación y Registro Laboral, y que existan de dos a tres conciliadores, de dos a cuatro conciliadores, porque van a empezar con carga cero, dependiendo de la demanda que tenemos en cada una de las entidades, porque si va a partir de cero, pues evidentemente que la contratación y la capacitación no puede ser como si ya todo el sistema estuviera al máximo, sino que va a ser carga cero e inician con los primeros asuntos en octubre del año próximo y se va a ir incrementando en la medida en que va teniendo la demanda de conflictos laborales en cada una de las entidades”.

Y eso se entiende, dice el subsecretario del Trabajo, porque no es igual, de ninguna manera, el número de conciliadores que se pueden tener, por decir, en Tlaxcala que en el Estado de México, donde se habla de Centros de Conciliación mucho más robustos, porque será por el número de demandas que se tengan al respecto.

“En cada tribunal federal o local se tienen mil demandas, entre 800 y mil demandas al año, y evidentemente para ello deberá tener el personal suficiente para que un juez laboral pueda atender estos casos al año, repartidos a lo largo de todos los días hábiles. Estamos planteando que juicios que tienen que tener dos audiencias, la preliminar y la de juicio, podrán ser mucho más expeditos. En el caso de conciliadores estamos calculando, dependiendo de la demanda, cuántos casos pueden llevar al día. Calculamos que cada conciliador pueda atender cuatro audiencias de conciliación al día, entre cuatro y cinco días de conciliación. Si lo multiplicamos, por decir 48 semanas al año, o 50 semanas al año, pues cada conciliador podrá llevar un promedio de 250 conciliaciones al año, por lo tanto podrán ser de dos a cuatro conciliadores, dependiendo del número de demandas. Si se tienen pocas demandas, se va a ir contratando los conciliadores, en función de eso.

Presupuestos aprobados

El presupuesto que la Cámara de Diputados aprobó para echar a andar todo este nuevo esquema es de mil 400 millones de pesos y está por rubros, para cada centro, para cada tribunal y cuánto a la propia secretaría para todas las actividades de cara a la implementación

Para el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, los legisladores aprobaron 197.2 millones de pesos (mdp). Para Tribunales Laborales Federales, 375.3 mdp; para los Centros de Conciliación Locales, 359.6 mdp; para Tribunales Laborales Locales, 270.1 mdp, y para la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, 199.7 mdp
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12/10/2019

Desafíos del sindicalismo


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Jesús José Bautista Pérez
Entrevista con el Maestro Jesús José Bautista Pérez

-40 años de neoliberalismo, entre otras consecuencias, ha repercutido en la pérdida de conciencia de clase y combatividad de los trabajadores.

Jesús José Bautista Pérez (Oaxaca, México, 1959), economista, especialista en temas educativos y laborales, reivindica la figura del sindicato, no obstante que es una de las instituciones peor evaluadas, como el medio más eficaz para la defensa de los derechos legítimos de los trabajadores.

En entrevista a propósito de la publicación de su libro Teorías, estrategias y desafíos de los trabajadores y del sindicalismo, Bautista Pérez reconoce el esfuerzo del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, al romper con alrededor de cuarenta años de política de contención salarial impuesta por los gobiernos neoliberales. “Haber incrementado un 16 por ciento los salarios mínimos, creo que es un gran esfuerzo. No hay que dejar de reconocerlo”, subraya.

En otros temas, sostiene la vigencia de la huelga como un derecho irrenunciable para los trabajadores y esboza un modelo de sindicato para el siglo XXI.

¿Qué le motivó escribir este ensayo?

—Primero que nada, aportar una herramienta de análisis para los trabajadores, sindicatos, académicos, periodistas y todos aquellos actores interesados en el tema laboral y el sindicalismo. Esto porque una de las características del movimiento sindical en México es la despolitización de los trabajadores. 40 años de dominio neoliberal, entre otras consecuencias, ha provocado la pérdida de conciencia de clase y combatividad de los trabajadores. El corporativismo distorsionó el objetivo fundacional de las organizaciones sindicales que es la efectiva defensa y promoción de derechos sociales, económicos y laborales. Se ha caído en la trampa del individualismo y la competencia, que han debilitado la identidad, unidad, solidaridad y fraternidad, principios básicos del movimiento sindical.

¿Cuál es el público objetivo del análisis?

—Sobre todo trabajadores y dirigentes sindicales. También está dirigido al mundo académico y a los analistas interesados en estos temas. Cuando hablo de dirigentes, me refiero a quienes realmente representan y defienden los intereses y derechos de los trabajadores, y no a esa élite tradicional que podría ver ésta herramienta como un cuestionamiento a su desempeño. A los dirigentes que estuvieron al servicio del viejo régimen y abandonaron a los trabajadores, quizá les resulte molesto y hasta arcaico el contenido de la presente publicación.

¿Cuál es la postura de los clásicos de la economía sobre el sindicalismo?

—Adam Smith en su libro La riqueza de las naciones consideraba que la intervención del Estado, las regulaciones y los sindicatos eran perniciosos para el funcionamiento de la economía. No concebía la organización de los trabajadores para la defensa de sus intereses porque era un obstáculo para la economía de mercado. No en vano reivindicó el libre juego de la oferta y la demanda. En este sentido, los sindicatos y las reivindicaciones obreras impedían la marcha de las fábricas y de todo el proceso productivo.

¿El keynesianismo rompe con esa mirada?

—Sí, el keynesianismo aparece como una alternativa al pensamiento de los economistas clásicos. Keynes considera que el Estado sí debe intervenir en la economía, como propietario de empresas y con una creciente inversión pública para generar empleos y crear instituciones sociales que propiciaran el mejoramiento del nivel de vida de los trabajadores. De hecho, en esta etapa los sindicatos vivieron uno de sus momentos estelares. Obreros y trabajadores del sector público lograron importantes derechos sociales. La esencia de la política keynesiana, sin embargo, fue garantizar la continuidad del proceso de acumulación capitalista y contener la atracción que amplios segmentos de la población mundial tenían hacia el socialismo.

¿Qué opinaban al respecto los teóricos del neoliberalismo?

—Los economistas del pensamiento neoliberal como Friedrich Hayek, Ludwig von Mises y Milton Friedman, como ideólogos del libre mercado y de la “sociedad abierta” definitivamente se opusieron a las políticas keynesianas y a la organización colectiva de los trabajadores. Los sindicatos no tienen razón de existir, decían, y, por tanto, había que abolir sus “privilegios”. Por lo demás, rechazaron la intervención del Estado en la economía, abogaron por la reducción drástica del gasto público. Desde su perspectiva, la única intervención del Estado es dar seguridad a las inversiones y a la propiedad privada de los medios de producción.

¿Cuál fue la percepción de Marx sobre la figura del sindicato?

—A diferencia de lo que muchos piensan, en un principio Marx sostuvo que los sindicatos no eran expresiones fieles de toda la clase obrera, sino más bien personificaban una “minoría aristocrática” de “obreros privilegiados”. Posteriormente reivindicó los sindicatos como colectividades indispensables para acabar con la dispersión, la competencia individual y la despolitización de los obreros. Tanto es así que impulsó la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores y abiertamente defendió a los sindicatos como instrumentos para la conquista del derecho a la huelga y la obtención de mejores salarios, jornada laboral, vivienda, prestaciones sociales y seguridad social. Y fue más allá, los concibió como instrumentos fundamentales en la lucha por la abolición del trabajo asalariado y la transformación radical del sistema capitalista.

En el libro se habla de la “gubernamentalización” de los sindicatos. ¿A qué se refiere con ello?

—Es un concepto que surgió en el marco del debate que Lenin sostuvo con Trotsky y los mencheviques (1919) durante un congreso sindical. Ahí Lenin afirmó que: “Los sindicatos, después del golpe político que transfirió el poder a sus manos, tienen que desempeñar un papel particularmente importante, tienen que convertirse, en cierto sentido, en los órganos políticos clave, porque todas las viejas concepciones de la política han sido derrocadas y trastornadas”.

Y precisó: “La gubernamentalización de los sindicatos es inevitable, su fusión con el poder del Estado es inevitable, la transferencia a sus manos de todo el desarrollo de la producción a gran escala es inevitable”.

Como lo apunto en el libro, para Lenin, éste era un proceso dilatado, que no solo implicaba la disposición y capacidad de los obreros y sindicatos de llevar a la práctica un nuevo modelo de organización del trabajo productivo y de esa manera contribuir a consolidar la economía socialista, sino abarcaba la transformación de los sindicatos en órganos de poder de un Estado, equipado con un nuevo entramado legal e institucional, cuyo propósito estratégico era lograr la supresión de las clases.

En la visión de Lenin, los sindicatos son clave para lograr la socialización de los medios de producción. Ese proceso implicaba que los sindicatos también estarían representados en los órganos del Estado encargados de generar la política salarial, laboral y económica. Tal era la utopía leninista. Donde los trabajadores serían actores esenciales para la transición del capitalismo al socialismo.

¿Es vigente el derecho a la huelga?

—Sigue plenamente vigente. No podemos renunciar a un derecho conquistado. Es un medio de acción producto de una lucha histórica.

La pregunta viene al caso por aquellas expresiones que consideran que la huelga ha perdido legitimidad.

—Efectivamente, se ha impuesto la idea de que la huelga es una herramienta innecesaria. Esta posición forma parte de una estrategia empresarial, gubernamental e intelectual que no solo pretende conculcar los derechos laborales, económicos, sociales y colectivos, sino intenta desaparecer a los sindicatos que, por ley, tienen la facultad de hacer valer este derecho. Los argumentos de quienes promueven la limitación de la huelga son múltiples. Algunos, los más simplistas, aseveran que los empresarios han tomado conciencia sobre la necesidad de reconocer los derechos de los trabajadores y a concederles más prestaciones; pero eso es una falacia.

Lamentablemente, quienes procuran restringir el derecho de huelga no solo han sido los teóricos del neoliberalismo, los empresarios y gobiernos conservadores de derecha. En esa agenda coinciden también los gobiernos que se dicen de “izquierda” o “posneoliberales”. En México, la nueva legislación laboral entraña el riesgo de una franca violación al derecho a huelga. Es inconcebible que el Artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo, ahora exijan una constancia de representatividad para ejercer el derecho a huelga. De por sí, ya era complicado ejercer ese recurso, hoy se agregan más condiciones.

¿Qué implicaciones podría tener?

—Lo más preocupante es que la lucha por la obtención de la constancia de representatividad genere una batalla irreconciliable entre los trabajadores y mayor pulverización de los sindicatos. La lucha será entre estos por obtener la constancia de representatividad. Por esta vía se les quita un peso de encima a los empresarios y al propio gobierno.

¿Qué otras posibles consecuencias negativas para los trabajadores traería la nueva reforma laboral?

—La contratación colectiva. Ahora para obtener la titularidad de un contrato colectivo también se debe obtener una constancia de representatividad. Y, una vez más, la disputa se traslada al campo de los agremiados, a los simpatizantes de una u otra corriente sindical.

¿Qué responder a la visión crítica del sindicalismo en México capturado por la corrupción, el autoritarismo y otras lacras?

—Creo que ese es un reto de los sindicatos: sacudirse la percepción social negativa. Es cierto que el sindicalismo en México se pervirtió por liderazgos que utilizaron para beneficio propio la representatividad que le otorgaron los trabajadores. Además, olvidaron que representaban a los trabajadores y se aliaron a un partido político o a un gobierno. Son los desafíos a enfrentar. Cuando se analizan las encuestas que miden la percepción social sobre las instituciones, generalmente los sindicatos salen reprobados. La gente los identifica como organizaciones corruptas. Un reto importante de los sindicatos hoy es terminar con esa percepción negativa siendo más eficaces, transparentes, representativos, comprometerse con su materia de trabajo, fomentar la productividad.

La nueva ley laboral obliga a democratizar la vida de los sindicatos. ¿Esto es un importante avance?

—Es un avance porque los obliga a ser realmente democráticos, rendir cuentas, abrirse a la pluralidad y fomentar la libertad ideológica y política de los afiliados. Si se logra, los sindicatos pueden ser actores fundamentales para consolidar el cambio de régimen impulsado por la 4T.

El tema del outsourcing no fue contemplado por la reciente reforma laboral. ¿Por qué dejaron fuera este renglón?

—Fue excluido porque es un tema muy complicado y, esa decisión en su momento fue sensata. No obstante, a estas alturas no puede seguirse posponiendo en la medida en que es imprescindible acabar con la evasión fiscal, terminar con el incumplimiento del pago de las cuotas patronales y la violación del derecho de las y los trabajadores a la seguridad social. Y, en este sentido, quienes toman decisiones deberán reflexionar ampliamente qué es lo que más conviene al país: desaparecer o regular el outsourcing. En cualquier caso, debe abarcar tanto la esfera privada como la pública.

¿Cuál es su opinión sobre la política salarial de la 4T?

—El aumento de los salarios mínimos en un 16 por ciento en 2019, es un mérito que se le debe reconocer a la 4T, al gobierno federal. Es un esfuerzo loable porque podría ser un punto de partida para revertir la dura política de contención salarial aplicada por los gobiernos neoliberales. Es plausible se impulse una política de recuperación salarial. No hay que dejar de reconocerlo. Lo ideal es que sea parte de una estrategia para detener la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, que en “la larga noche neoliberal” se deterioró entre un 75 y 80 por ciento. Lograrlo significaría dar un salto cualitativo, una hazaña; pero sería irresponsable suponer que la meta se puede alcanzar en un solo periodo sexenal. Lamentablemente la voluntad no es suficiente para reponer el rezago acumulado. Entre otras condiciones, se requiere conseguir un crecimiento económico sostenido y que eso se armonice con una redistribución equitativa de la riqueza.

¿Qué futuro tienen los sindicatos en el Siglo XXI?

—Sin duda, tiene desafíos enormes, pero estoy convencido de que estamos muy lejos de su extinción. Son la mejor forma de organización de las y los trabajadores, siempre y cuando utilicen adecuadamente sus recursos de poder para renovarse. Necesitan ser capaces de encarar exitosamente las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas, que están revolucionando el mundo del trabajo. Rechazo categóricamente las ideologías y estrategias que vaticinan el fin del sindicalismo.

¿Los sindicatos deben permanecer ajenos frente a los procesos políticos?

—En los últimos cuarenta años que ha imperado el modelo neoliberal, se puso en marcha una estrategia encaminada a debilitar y poner a la defensiva a los sindicatos. Eso explica, entre otras cosas, que existan ­—a escala mundial— corrientes muy influyentes que impulsan la marginación total de los sindicatos de la política y la cosa pública. Si bien es cierto que no pueden actuar corporativamente, quienes se oponen a la participación sindical en la política deliberadamente omiten que los agremiados son ciudadanos y, como tales, tienen libertades, derechos y obligaciones. Es legítimo entonces que los sindicalistas participen como ciudadanos en todos los ámbitos, y desde ahí defiendan sus intereses colectivos, promuevan pospuestas de políticas públicas o exijan rendición de cuentas a los gobiernos. Vale la pena recordar que en la historia del movimiento sindical en el mundo, muchos partidos fueron formados por trabajadores y sindicatos, como el Partido Laborista inglés o el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Semblanza

Jesús José Javier Bautista Pérez. Originario de la comunidad indígena de Macuiltianguis, Oaxaca, México, es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestro en Ciencias de la Educación por la Universidad Latinoamericana. Es consultor en temas relacionados con la educación, movimientos sociales, sistema político mexicano y sindicalismo. Ha sido profesor, funcionario público y asesor parlamentario.

Es autor de los libros Interpretación sobre las causas, las modalidades y la organización del comercio en la vía pública de la Ciudad de México (1992); Apuntes y reflexiones: Defensa de la educación superior como bien público y dos perspectivas filosóficas (2009) y Teorías, estrategias y desafíos de los trabajadores y del sindicalismo (que circula bajo el sello del Sindicato Independiente de Trabajadores del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (SITISSSTE), México, 2019).

Es miembro de la Red Iberoamericana de Docentes, del Grupo María Cristina (espacio de análisis y reflexión libre y plural) y de la Red Mexicana de Estudios sobre los Movimientos Sociales.

https://www.alainet.org/es/articulo/203722  

11/10/2019

El SNTE, democratización desde abajo



Con la renegociación del tratado de libre comercio T-MEC se pactó una reforma laboral para que los sindicatos mexicanos se rigieran bajo los principios de la democracia liberal. Después de los cambios a la Ley Federal del Trabajo, publicados el primero de mayo de 2019, se armonizarían durante los próximos 240 días los estatutos de las organizaciones sindicales, de ahí que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) enviara al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje el nuevo reglamento para que las elecciones de las direcciones seccionales en las que se divide el organismo en cada entidad federativa fueran como lo establece la ley: por medio del voto personal, libre, directo y secreto. A partir de enero de 2020, ningún comité seccional a elegir que no cumpla con el nuevo marco normativo tendría interlocución legal con la Federación o con los gobiernos locales.
Si bien es cierto que una demanda histórica, incluso que dio origen a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha sido la democratización del sindicato magisterial, el nuevo marco constitucional y estatutario es insuficiente, es necesario que las disidencias magisteriales empujen desde abajo y por sus propias iniciativas procesos efectivos de democracia de bases, para que una coyuntura de esta magnitud no resulte en escenarios indeseables o en letra muerta.
En primer lugar, si no se pone sobre la mesa y en los mismos términos de los comités seccionales la renovación del Comité Ejecutivo Nacional, lo cual implicaría esperar hasta 2024 en que terminaría el periodo de Juan Cepeda, no podemos hablar de un proceso democrático completo, pero sí del riesgo de institucionalizar y neutralizar durante todo el sexenio a las resistencias magisteriales que han sido contrapesos del SNTE, de la reforma educativa empresarial y de las políticas neoliberales.
Los 40 años de lucha de la CNTE no caben en un sindicato, pero el gremio magisterial sí tiene lugar en un movimiento social más amplio, cuyas alianzas, horizontes y dinámicas de lucha son fundamentales para seguir consolidando un polo de actores y organizaciones populares que logren radicalizar hacia la izquierda la dimensión progresista de la Cuarta Transformación (4T) en favor de las clases pobres y de los trabajadores, que detengan la avanzada actual de posicionamientos de la derecha o su regreso recargado al gobierno en 2024, como sucedió en Brasil con el gobierno profascista de Jair Bolsonaro.
En tercer lugar se requiere de la acción informada, consciente y organizada de los docentes democráticos sobre las reglas, los árbitros, las formas, los tiempos y los procesos, para que su participación en la elección de las representaciones sindicales no legitime el reacomodo de las cúpulas del sindicalismo patronal, el posible regreso de grupos que pretenden marear a los maestros sirviendo los viejos cacicazgos en copas nuevas, como las Redes Sociales Progresistas (RSP) y los Maestros por México (MxM), propiedad de la familia de Elba Esther Gordillo Morales.
En cuarto lugar, si no se revierte el proceso de reforma educativa, laboral y administrativa que viene desde el sexenio anterior y que se extendió hasta el gobierno de la 4T, en el que se desdibuja al sindicato de maestros, se normaliza la meritocracia como competencia individual para ascender en la escalera profesional del éxito personal, se disminuye su intervención a la función observadora de la legalidad hecha de manera unilateral por el Estado patrón; frente a todo ello se corre el riesgo de disputar sólo un cascarón vacío. Ante una legislación adversa o incompleta, lo que se requiere para construir un sindicalismo con interlocución para hacer valer las demandas del magisterio, no sólo es respetar la legalidad, buscar la toma de nota o seguir la formalidad de los procesos electivos, aunque sean libres; también se hace necesaria la presencia de una dirección fortalecida con la legitimidad de sus bases, con capacidad para movilizar y mantener viva la organicidad del sindicato.
En quinto lugar, la conquista de la dirección no es la democracia en automático de todos los componentes del gobierno sindical. Los estatutos del SNTE siguen siendo los de un aparato funcional al Estado, su estructura la de una maquinaria burocrática y sus instancias funcionan de modo vertical, cuya lógica es suplantar y no representar a los agremiados. Se tendrá que romper con el votas y te vas de la racionalidad liberal para legitimar la desactivación de la democracia protagónica y colectiva.
Al proceso promovido por la reforma laboral le hará falta el impulso vital y orgánico de la democracia participativa, a través de espacios de representación horizontal, no estáticos sino dinámicos, que se nutran de la presencia contante de las bases en asambleas delegacionales, regionales, plenos y congresos; es decir, una democracia construida de abajo hacia arriba, en donde la dirección sólo es ejecutiva de las decisiones tomadas en colectividad, pero no autónoma ni cupular.
Seguramente la discusión es más profunda y más crítica de lo que aquí escribo, pero es ineludible, sobre todo en este momento en el que están en puerta varios procesos de renovación sindical en los estados.
*Doctor en pedagogía crítica.
Twitter: @levmx666

10/30/2019

Sin democratización del STPRM no habrá modernización de la industria petrolera; la base trabajadora quiere fuera a todos los cercanos de Romero Deschamps



- Una noche de julio de 2018, Fred Navarro López dejó su automóvil en uno de los estacionamientos de la Refinería de Tula, Hidalgo, el cual estaba alejado de la entrada de ésta, para llegar a su puesto de trabajo debía caminar por un pasillo oscuro. Mientras lo hacía, lo abordaron tres individuos quienes lo golpearon y advirtieron: “Ya bájale a tu desmadre”.
De acuerdo con Navarro López, los agresores fueron enviados por Martín Garrido y Alfredo Mier y Concha, representantes de la Sección 35 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) para amedrentarlo por promover la democratización del sindicato.
Los golpes que le dieron al trabajador sólo fue el comienzo de una serie de embates para que desistiera su intento por pedir democracia en el órgano sindical, así como también mostrar apoyo abierto al, entonces inicio de lo que sería el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Fred Navarro narra a Revolución TRESPUNTOCERO que el acoso fue en aumento cuando “cortaron los frenos de mi moto, pero como no manejé muy rápido pude controlar la situación para que no me pasara nada”. Los atentados en su contra no quedaron ahí, en una segunda ocasión cortaron los frenos de su automóvil.
Además de dichos atentados en su contra, el trabajador petrolero expone que desde hace más de un año ha sufrido todo tipo de acoso por parte de los representantes del STPRM de la Sección 35 al grado de que, hace unas semanas, intentaron secuestrar a su hijo mientras jugaba con uno de sus amigos.
Navarro López es uno de los muchos trabajadores que por intentar buscar un cambio en el sindicato han sido presa de amenazas, acoso y atentados, entre ellos también está el caso de Pedro Vázquez del Ángel, quien fue baleado mientras se encontraba en su vehículo. Vázquez del Ángel sobrevivió a la agresión.
La lucha de Pedro Vázquez del Ángel, de Fred Navarro López y de los trabajadores de Pemex para lograr la democratización del STPRM, “vale la pena, no sólo estamos buscando que los trabajadores petroleros tengamos mejores condiciones, sabemos que para que la renovación y modernización de Pemex sea real el sindicato debe cambiar”, dice Navarro López.
El trabajador de la Refinería de Tula deja en claro que al margen de los esfuerzos que ha emprendido la presente administración federal por rescatar la industria petrolera de México, los trabajadores de Pemex están conscientes que un punto medular para que esto sea posible, tiene que ver con la democratización del STPRM, de lo contrario no podrá “haber modernización de la industria petrolera por mucho que se quiera”.
Pese a que hace unos días el líder del STPRM, Carlos Romero Deschamps, renunció a su cargo, para algunos representantes de la bases trabajadoras de Petróleos Mexicanos es fundamental que los agremiados de las 36 secciones del sindicato promuevan una renovación total del mismo.

DEMOCRACIA Y LUCHA POR EL SINDICATO

Fred Navarro plantea en que en el proceso de reestructuración y rescate de Pemex es importante que los trabajadores tomen el control del STPRM, ya que los liderazgos han contaminado el deber ser del mismo, al controlar los recursos, así como también las decisiones que únicamente benefician a unos pocos.
“No sólo es Romero Deschamps, también lo son los líderes de las secciones, el secretario general del STPRM”, asevera el trabajador petrolero, quien señala que “la forma más fácil de solucionar esto es jubilando a todos”, al considerar que la cúpula sindical cercana al ex líder vitalicio, sólo ha servido a los intereses políticos del PRI.
-¿Cómo está la situación en las 36 secciones?
-Desde nuestra posición en la sección 35 —Tula, Hidalgo— hemos venido ayudando a muchos compañeros de todas las secciones, muchos ya nos conocen y nos han apoyando en esta lucha, esto no sólo es desde la Refinería de Tula, es un movimiento de todo el país.
Uno de los alicientes para los petroleros es la voluntad que se ha emprendido desde la Federación para modernizar la industria petrolera con la renovación de todas las refinerías existentes, sin embargo Navarro es insistente en que si no hay una renovación en el STPRM no podrá haber un desarrollo y modernización de Pemex.
“Hay una enorme corrupción al interior del sindicato, eso ya se debe terminar si queremos avanzar, creo que la manera más fácil de hacerlo es jubilar a todos los líderes, ya tienen más de 30 años de antigüedad, es la más forma más fácil de deshacernos de ellos”.
-¿Jubilar a los líderes que por años han sido señalados por presuntos actos de corrupción es la solución; también deberían enfrentar a la justicia por tal situación?
-Sin duda, jubilarlos sería un primer paso, porque a partir de eso las autoridades podrán realizar su trabajo y hacer las investigaciones pertinentes, pero en el caso de los trabajadores podríamos tener la oportunidad de que el sindicato sea un organismo que vele por los intereses de las bases y de Pemex.
Fred Navarro expone que hay elementos suficientes para que una vez que los líderes sean separados de sus cargos puedan ser investigados, ya que hay diversas denuncias contra éstos por negarse a transparentar los recursos que han ejercido durante años, además hay una demanda en curso contra el STPRM por anulación e impugnación de las elecciones sindicales.
En el caso de la demanda, “sólo participó un planilla y no dejaron que otras se inscribieran, entonces, por estas anomalías decidimos demandar al sindicato en todas las secciones, entonces estamos conscientes de que se puede cambiar las cosas sin renunciar al sindicato”.
-¿Se debe crear otro sindicato petrolero?
– Sería un enorme error porque eso representaría divisiones y es justo lo que no requiere el gremio, necesitamos unidad y jalar por el mismo rumbo todos, éste es un sindicato que agrupa a miles de trabajadores fraccionarlo no ayudaría en nada para mejorar las condiciones laborales, así como tampoco permitiría que Pemex se renueve en toda su estructura administrativa ni productiva.

10/20/2019

La FSTSE deja al PRI para no ser apéndice político y creará otro partido: Joel Ayala


Son millón y medio de afiliados para la nueva institución

Su salida del PRI, luego de más de cuatro décadas de militancia, no fue por discrepancias o conflictos, aclaró el dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio el Estado (FSTSE), Joel Ayala Almeida, sino con el fin de constituir una nueva asociación política nacional, en la que podrán participar otros organismos gremiales del sector gubernamental y la iniciativa privada. En breve, detalló, se solicitará el registro de la asociación ante el Instituto Nacional Electoral (INE), con la certeza de que cumplen los requisitos, ya que la FSTSE tiene representación en todo el país con los 82 sindicatos que la integran y una estructura estatal y municipal.
Ayala Almeida precisó que no se trata de una decisión personal, sino colectiva, acordada en el congreso nacional de la FSTSE celebrado el 13 de diciembre de 2018 y ratificada el pasado jueves, por unanimidad, durante una reunión nacional de dirigentes de los sindicatos y de las representaciones territoriales de la federación, que agrupa a un millón y medio de servidores públicos.
En entrevista con La Jornada, expuso que la FSTSE fue creada en 1938, durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas con el lema Un Estado al servicio del pueblo.
–¿La FSTSE se sale del PRI?
–Durante el Congreso de 2001 la FSTSE modificó sus estatutos para establecer que se trata de una organización plural abierta a todas las fuerzas políticas.
Destacó que su decisión de separarse del PRI fue para evitar que la asociación política que van a conformar fuera considerada “un apéndice o un brazo sindical” del Revolucionario Institucional.
Recordó que al PRI le reconoce y agradece que le permitió ser dos veces senador; tres, diputado y una vez asambleísta y defender desde el Congreso los derechos de los servidores públicos. Por ello, en su carta de renuncia, que hizo llegar el jueves pasado al dirigente nacional priísta, expuso que se va sin resentimiento.
–¿Va por crear un partido de trabajadores?
–Los sindicatos acordaron de forma unánime conformar una asociación política nacional, independiente, plural, que no esté sujeta a los lineamientos de una militancia partidista.
Ayala Almeida rechazó que tal decisión pudiera llevar a la confrontación con el gobierno federal. Por el contrario hay una definición permanente, y lo subrayo, de entendimiento con el Presidente, de una coordinación con la institución fundamental que es la Presidencia y con el resto de las instituciones del Estado.
Argumentó que ello quedó de manifiesto en las revisiones salariales del personal administrativo y del médico y paramédico, en la que los 82 sindicatos federados mostraron una unidad férrea, misma que aprovecharán para echar andar la nueva asociación, con la que buscan fortalecer a la FSTSE, que está próxima a cumplir 81 años. El nuevo organismo, adelantó, actuará con plena libertad, en apego a la ley laboral y abierta a sindicatos hermanos y a organizaciones de la sociedad civil”.

Periódico La Jornada

9/29/2019

Maquinaria electoral o escuela de política?


Enrique Dussel *

He leído recientemente en La Jornada la siguiente expresión, en referencia a las cualidades que debería tener un dirigente de un partido político: se requiere que tenga la capacidad de ganar elecciones. Deseo reflexionar sobre el tema en las siguientes líneas.

Una elección de representantes es una acción necesaria en la democracia, pero no suficiente. Quiero decir con ello que el ciudadano, integrante del pueblo en donde reside el poder y la soberanía en último término, dará a un igual la representación en el ejercicio delegado del poder por medio de una elección. Elegirá a otra persona para que obre en su lugar. Esto es necesario porque 130 millones de mexicanos no pueden argumentar cara a cara en democracia directa para tomar cada decisión política (aunque en la base, en el barrio, en el pequeño poblado se puede institucionalizar una democracia directa que se articularía con la democracia representativa; pero ese es otro tema sobre el que no reflexiono ahora). Por ello la elección de representantes es necesaria.

Pero en el caso de un partido político (además popular y articulado a movimientos sociales) que intenta inaugurar un nuevo ejercicio del poder, contra la corrupción hecha tradición, y que procura que los principios éticos definan las exigencias normativas de la acción política, se necesita un nuevo tipo de político que sea honesto, moralmente coherente, con una ideología innovadora que sea consecuente con el noble oficio de la política y no de una política como una profesión que intenta el lucro y la realización egoísta de fines particulares excluyentes de los más vulnerables.
La pregunta que se impone entonces es: ¿elegir representantes?: sí, pero ¿dónde se encuentran esos nuevos representantes honestos, capaces, creativos? ¿Quién los ha educado, formado, entrenado en la praxis y en la teoría en la nueva manera de ejercer el poder como servicio y no como dominación, corrupción o profesión para enriquecerse? ¿No será que el partido político es una condición (necesaria, pero no suficiente) no sólo para ganar las elecciones (constituyéndose en una burocracia que rápidamente se corrompe), sino para formar posibles candidatos a representantes de ciudadanos, ética y políticamente capaces. Sólo en este caso se cumple la condición necesaria y suficiente. En este caso el partido político no es sólo ni primeramente una maquinaria electoral, sino una comunidad ético-política de ciudadanos aptos para gobernar delegadamente con poder obediencial al servicio de un pueblo.
En tal caso es ejemplo de dirigente de un partido político el que tiene como tarea instaurar un nuevo tipo de ejercicio del poder. No puede ni debe ser un burócrata que se ocupe en ganar elecciones (lo que supone propaganda, negociaciones, maquinaciones, destrucción de oponentes, vida de escritorio en diálogo con las élites, etcétera), sino que debería ejercer un liderazgo que se arremanga los brazos y ensucia sus pies en el barro colaborando con indígenas pobres y despreciados, llegando antes que el Sol al trabajo, siendo admirado por el pueblo pueblo, que llega a la presidencia de la nación por ponerse arriesgadamente al frente de multitudes de pobres que lo invisten como su representante antes y por sobre toda elección. ¡Quizás alguien piense en el Presidente mexicano actual! Y un partido debe generalizar en sus integrantes el deseo de ejercer ese liderazgo que lograrlo en escuelas de cuadros, en primer lugar teniendo como referencia a miles de jóvenes que claman por una política y vida honesta, y que un partido puede formar y encausar como una nueva legión de políticos de otro temple.
El dirigente del partido que adquiere el olor a pueblo, junto a él, sirviéndolo, liderándolo, es digno de ser dirigente, y no el burócrata que gana elecciones (a las buenas o a las malas, comprando votos y usando el fraude).
Insisto, necesitamos partidos como comunidades éticas que formen a sus integrantes gracias a escuelas de cuadros en las que sería bueno usar los recursosrecibidos del Estado (que si no los otorgara éste los donarían los millonarios con la finalidad de que el partido después pagara la inversión sirviendo a las empresas y no al pueblo, como lo hemos vivido durante decenios). Usar esos recursos, por ejemplo, en locales lujosos del partido vale para un partido maquinaria electoral. Pero usar ese dinero en escuelas de cuadros para formar la subjetividad de los integrantes del partido, y del pueblo en general, es el más noble y eficaz empleo de esos recursos. Un dirigente que no piensa así no es un buen candidato a ser elegido.
El partido necesita dirigentes volcados por vocación al servicio del pueblo, y como claramente define la milenaria cultura semita, de un Hammurabi por ejemplo (hace más de 3 mil 600 años, para no nombrar a otros que nacerán después), hay que colocar en el proyecto político primero a los pobres. Pero esto no surge espontáneamente de una subjetividad consumista educada por la competencia egoísta del mercado del neoliberalismo, sino de un ejemplo del político que practica cotidianamente sus principios y de una ideología que sea teoría y crítica de la ética burguesa del capital, gracias a una organización y a una educación que hay que impartir como objetivo esencial de un partido político popular, que se articula con los movimientos sociales respetando las autonomías de sus liderazgos particulares.
* Filósofo

7/30/2019

Mesas de diálogo para resolver huelgas mineras, plantea AMLO

Convoca al sindicato y a empresas involucradas

Pide a trabajadores no tomar instalaciones y esperar resultado de pláticas

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▲ El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que por el bien del país es importante resolver los conflictos laborales.
En busca de solucionar el conflicto que se inició hace 12 años en las minas de Cananea, Sonora; Sombrerete, Zacatecas, y Taxco, Guerrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador convocó a los líderes sindicales y las empresas del ramo a mesas de negociación que comenzarán en 10 días, y pidió a los trabajadores esperar a que concluyan dichos diálogos antes de realizar acciones como la toma de instalaciones.
Recalcó que el objetivo es alcanzar una conciliación entre ambas partes por el bien de los trabajadores y por el bien de la economía del país, y se debe cuidar a las empresas y la creación de empleos, pero, por encima de todo, el medio ambiente y la salud de la población.
Les comunico, les transmito a los mineros que voy a convocar a los dirigentes sindicales y a los empresarios para tratar este asunto. Quiero proponerles que se establezca una mesa para buscar acuerdos y atender todo lo que esté pendiente tanto en lo laboral como en lo ecológico, y ver hacia adelante, es decir, acordar trabajar juntos, indicó ayer durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional.
El mandatario detalló que él asistirá al arranque de las negociaciones, mientras en el resto de los encuentros las mesas serán encabezadas por los secretarios de Economía, Graciela Márquez; de Salud, Jorge Alcocer, y del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, así como por el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo.
Los líderes de las distintas secciones del sindicato minero se reunirán este martes en Cananea en un foro en el que debatirán la posibilidad de tomar las instalaciones de las minas en dichas localidades, operadas por Grupo México, del empresario Germán Larrea, y su filial Industrial Minera México.
Al ser cuestionado sobre ello, el Presidente pidió a los mineros que me esperen antes de tomar otras medidas, que a más tardar en 10 días ya va a estar instalada la mesa para atención de las demandas de los trabajadores. Voy a ocuparme de eso. Lo he venido pensando, cavilando y es lo mejor, porque hay desencuentros de tiempo atrás, no se han arreglado y vamos a buscar la manera de conciliar.
Los conflictos en estas minas se iniciaron desde la década pasada, con denuncias de los trabajadores por afectaciones ecológicas y despidos. Desde el 30 de julio de 2007 fueron colocadas banderas rojinegras en La Concha, Los Remedios y El Solar, en Taxco, así como en la mina Buenavista del Cobre en Cananea, y en el yacimiento San Martín, en Sombrerete.

Foto Roberto García Ortiz
Periódico La Jornada

7/29/2019

Al menos 3 grupos pelean directiva del sindicato petrolero


Mientras, avanzan los procesos legales contra Romero Deschamps


Al también ex legislador priísta le compiten por medio de recursos legales Sergio Carlos Morales Quintana, líder del Frente Nacional Petrolero y quien fue designado por un sector de los trabajadores como nuevo líder del STPRM, y Mario Rubicel Ross García, otro de los liderazgos en el gremio, quien sostiene que en los pasados procesos de renovación de la directiva ganó la titularidad.
También se encuentra el Sindicato Petroleros de México (Petromex), encabezado por Yolanda Morales Izquierdo, el cual fue creado en el presente año y que representa otra opción.
Luego de que la semana pasada el grupo cercano al Frente Nacional Petrolero anunció la expulsión de Romero Deschamps acordada en una convención, Morales Quintana explicó que en dos semanas deberá haber una resolución por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para definir si fue válido el proceso en el que fue nombrado.
Tras la asamblea en la que también acordaron la expulsión de Romero Deschamps, algunos trabajadores han convocado a una celebración el próximo primero de agosto. Morales Quintana cuestionó dicha convocatoria y recalcó que no estamos para festejar; es un cambio radical hacia la democracia sindical y debemos trabajar para tener mayor producción.
Afirmó que una vez que sea ratificado en este cargo, trabajará junto con la empresa productiva del Estado para lograr el cambio de Pemex, pero mientras no cuenten con el aval de la autoridad federal, no acudirán a las oficinas del sindicato para intentar tomar posesión de éstas.
“Ya no estamos en la época de La Quina, eso ya es retrógrada. Lo que debemos hacer es analizar qué vamos a hacer de aquí para adelante con la nueva dirigencia. Lo que haremos es hacer valer los estatutos que nos rigen”, indicó.
Por su parte, Ross García sostiene que, la bancada del PT en el Senado presentó un punto de acuerdo para que este órgano lo ratifique como líder sindical. Además, envió una carta al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, en el que indica que él es el líder sindical y próximamente acudirá a las instalaciones a presentarse con la nueva dirigencia del STPRM.
Morales Quintana aseguró que Ross García ya no es trabajador en activo, lo que lo imposibilita a buscar este cargo.
En medio de la pugna, Romero Deschamps afronta acusaciones por presunta administración fraudulenta y no transparentar recursos, así como otras por presunto enriquecimiento ilícito, sobre las cuales se amparó ante un juzgado federal para evitar posibles detenciones. No obstante, sigue siendo él quien encabeza la revisión del contrato colectivo con Pemex, y el cual deberá firmarse antes de concluir este mes.

Periódico La Jornada

7/17/2019

Trabajadores bloquean mina en Cananea y exigen revocar concesión

Sindicalistas bloquean Buenavista del cobre y exigen pagos a huelguistas

Cananea, Son., Miembros activos de la sección 65 del sindicato nacional minero bloquearon el acceso a la mina Buenavista del Cobre para exigir al gobierno federal revoque la concesión a Grupo México y le exija el pago de prestaciones y salarios caídos para los obreros en huelga desde hace 12 años por la recuperación del contrato colectivo de trabajo (CCT). Los guardias de seguridad repelieron a pedradas a los manifestantes, algunos de los cuales resultaron lesionados.
La movilización de este martes, dijeron los participantes, fue acordada durante una sesión del comité de la sección 65 del sindicato minero, tras ganar una demanda en la que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje determinó que la trasnacional deberá pagar las utilidades correspondientes al ejercicio fiscal 2007.
Alrededor de las 16 horas –tiempo local– los inconformes llegaron a la mina gritando consignas; intentaron abrir la puerta dos y en respuesta los guardias del Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial les lanzaron piedras; algunos de los manifestantes respondieron de igual manera.
Algunos mineros resultaron lesionados, por lo que se retiraron; no obstante, advirtieron que el 30 de julio, cuando se cumplan 12 años de la huelga que el consorcio de Germán Larrea ha ignorado, volverán acompañados de 6 mil integrantes del gremio en todo el país e incluso de otros países.
Sergio Beltrán, representante del líder del sindicato nacional minero, Napoleón Gómez Urrutia, senador por Morena, lamentó que el gobierno federal no dé respuesta a las demandas de los trabajadores, pues se le solicitó la realización de una mesa de negociación entre la empresa, empleados y funcionarios de las secretarías de Gobernación, Trabajo y Economía.
Subrayó que la manifestación del 30 de julio tendrá el objetivo de mandar un mensaje al gobierno federal y que siente a Grupo México en la mesa de negociaciones para que nos pague salarios caídos y regrese el control del CCT.
Por otra parte, Antonio Navarrete, vocero de la sección 65, declaró que el gremio está inconforme con el reporte de la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales en el que asegura que el derrame de 3 mil litros de ácido sulfúrico en el mar de Cortés no tuvo mayor efecto. Consideró prematuro que las autoridades, sin contar con estudios, afirmen que las sustancias que Grupo México vertió en el puerto de Guaymas no haya tenido repercusiones. Esta es la mayor evidencia del trafico de influencias, aseveró.
En tanto, en las redes sociales se difundió una convocatoria, sin autoría y sólo acompañada con imágenes de fauna marina muerta, en la que se exhorta a la ciudadanía a manifestarse este miércoles a las 18 horas –tiempo local– en las oficinas de Grupo México en Hermosillo, Sonora, en demanda de que se le retire la concesión por el derrame de sustancias tóxicas en el mar de Cortés la semana pasada.

Periódico La Jornada

7/12/2019

La globalización obliga a los sindicatos a cambiar, afirma Gómez Urrutia

festejan 85 años del SNTMMSRM

En dos sexenios panistas salió del país más oro y plata que durante 300 años de conquista española, destaca

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▲ El presidente del Senado, Mar-tí Batres, acompañó a Napoleón Gómez Urrutia en la celebración del 85 aniversario del gremio minero.
En el 85 aniversario del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (Sntmmsrm), su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, resaltó que el sindicalismo vive un momento clave en que se deben consolidar los logros en materia de libertad y democracia y enfrentar al mismo tiempo el desafío que implica el avance de nuevas tecnologías y su consiguiente reducción de empleos y nuevas formas de trabajo.
Advirtió que México y el mundo enfrentan nuevos retos producto de la globalización, que obligan al cambio de aquellas organizaciones sindicales que lejos de representar los intereses de los trabajadores se han convertido en un obstáculo para su mejoramiento y bienestar.
Ante las viudas de los mineros de Pasta de Conchos, refrendó su compromiso de rescatar los cuerpos de los 62 trabajadores abandonados bajo tierra, por la soberbia y la intransigencia del dueño de Grupo México, Germán Larrea.
En el acto, el presidente del Senado, Martí Batres, destacó las más de ocho décadas de vida y de lucha del Sindicato Minero, que nació en el cardenismo, cuando se consolidaron los derechos obreros y debió enfrentar después la parte más agresiva del neoliberalismo en el sector minero, cuando se concesionó casi la tercera parte del territorio nacional a empresas extranjeras.
Unas cuantas manos monopolizaron la riqueza minera y es cuando surge la ofensiva tan fuerte contra el sindicato y su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, recalcó el senador Batres. Hizo notar que los dos gobiernos de derecha trataron de debilitar al organismo gremial para que no se convirtiera en un dique frente al saqueo de recursos.
Tan sólo en los dos sexenios panistas, destacó, “sacaron del país más plata y oro que durante los 300 años de la conquista española. Les urgía aplacar al sindicato minero y por eso la persecución tan feroz que fue repelida por una dirigencia en el exilio.
El presidente del Senado preguntó cuántos dirigentes pueden estar en el exilio 12 años, seguir dirigiendo el movimiento y regresar con la frente en alto a encabezar a sus bases sociales como lo hizo Gómez Urrutia.
Ante los delegados y trabajadores mineros asistentes al acto, el senador Gómez Urrutia resaltó que después de 85 años y pese a los intentos por destruir al sindicato, estamos más unidos y fuertes que nunca, dispuestos a impulsar la Cuarta transformación del país, que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La actual legislatura ha logrado una reforma laboral y ratificación de convenios internacionales, como el 98 de la OIT, que garantizan la libertad sindical y de contratación colectiva. No más sindicatos charros, recalcó, entre aplausos.
Dijo que los trabajadores perciben que las organizaciones sindicales a las que pertenecen han dejado de ser útiles, incluso para el gobierno en turno, porque ya no representan ni poder ni votos” y en ese sentido, destacó que tanto el sindicato minero como la recién creada Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), que él preside, seguirán en la defensa de los derechos laborales.
En la celebración, realizada en el contexto del Día del Minero, dijo también que buscará poner fin a las huelgas que se ha extendido por más de 10 años en las minas de Cananea, Sombrerete y Taxco.

Foto Jesús Villaseca
Periódico La Jornada

7/01/2019

El CT y la CTM se amparan contra 17 puntos de la reforma laboral porque violan la libertad sindical



El Congreso del Trabajo (CT) presentó 400 solicitudes de amparo contra 17 puntos de la reforma laboral, mismos que ya fueron aceptados a trámite por la instancia judicial y en algunos casos ya cuentan con suspensiones provisionales a favor de los sindicatos.
Los recursos fueron promovidos en conjunto con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) porque, aunque ambas centrales están a favor de la reforma, dichos artículos son inconstitucionales y contrarios a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificados por México, indicó el coordinador jurídico de la CTM, Ángel Celorio.
La mayor cantidad de recursos son contra el artículo que señala que el trabajador puede renunciar al descuento de la cuota sindical de su salario. Eso no tiene ningún sustento, va contra la reforma constitucional y contra los convenios de la OIT que dicen que los sindicatos tienen absoluta libertad para redactar sus estatutos, y que además, quien se afilia a un sindicato tiene la obligación de observar su estatutos.
También se oponen a que, en la disposición de voto libre, secreto y directo, se mantenga el concepto directo, que afectaría a los procesos para elección de comité nacional y recuentos de titularidad de contrato o revisión de éste.
Es tan absurdo que en un momento dado, para que sea aprobado un convenio o revisión de un contrato de trabajo se necesita la aprobación de la mayoría de los trabajadores, en los sindicatos nacionales que estamos en toda la República deberemos traer a la Ciudad de México o donde sea la sede del sindicato a la mayoría de los trabajadores.
Sostuvo que eso implicará al menos tres días de movilización: dos para el traslado y el regreso, y uno más para la asamblea. lo cual frenaría la planta laboral por ese tiempo.
Funcionarios de la Secretaría del Trabajo han señalado que para la revisión de contratos sólo se necesitará 30 por ciento de la representación mediante firmas; sin embargo, Celorio insistió que de hacer las votaciones así sería voto indirecto, por lo que podría causar la ilegalidad de los procesos sindicales.

Periódico La Jornada

6/17/2019

Se demoran los sindicatos en acatar la reforma laboral: analista

Cambio de cultura

Los estatutos ahora deben incluir elecciones por voto secreto y directo
Representación en razón de género, otro de los requisitos


Pese a que los sindicatos tienen un plazo de ocho meses para actualizar sus estatutos internos a la reforma laboral, a más de un mes de haber sido publicada, ninguna agrupación lo ha hecho ni convocado a asambleas para concretarlo, y se mantienen aún en una etapa de estudio de la reforma o de impugnaciones.
La nueva ley establece que los sindicatos deben cumplir con elecciones con voto secreto, personal y directo, así como tener órganos directivos con representación proporcional en razón de género, entre otras disposiciones.
Por ejemplo, el artículo 23 transitorio de la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el primero de mayo, indica que para la adecuación de los estatutos sindicales por las disposiciones previstas en el artículo 371 de la Ley Federal del Trabajo para la elección de las directivas sindicales entrarán en vigencia en 240 días, por lo que antes de ello deben tener reglamentos que cumplan con la legislación.
El coordinador general del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas), Héctor de la Cueva, sostuvo que son los viejos sindicatos corporativos los que más se sienten amenazados, pero en general todos se resisten a los cambios.
Hay una respuesta diferenciada porque los viejos gremios corporativos están reaccionando con impugnaciones a los cambios en la ley, se sienten en peligro ya que hay disposiciones en la reforma que acabarán con privilegios y la manera antidemocrática de conducirse, indicó.
Señaló además que hay otras organizaciones que vienen de ese añoso aparato corporativo y tratan de usar los cambios a su favor, a pesar de que cargan con los mismos vicios, incluso en sindicatos independientes hay quienes están preocupados por la reforma que los obliga a cambiar sus estatutos.
En equidad de género no han mostrado una disposición afirmativa ya que aún siendo democráticos e independientes, arrastran vicios de esta sociedad de discriminación a la mujer, indicó De la Cueva.
Aunque lleva un mes de aprobada la reforma, ésta se comenzó a cocinar desde hace meses, y es increíble que aún no haya conocimiento y posicionamiento claro de las organizaciones sobre ella, lo que ha deriva en que la reacción gremial sea lenta.
El retraso también se debe, agregó, a que los organismos sindicales no fueron tomados en cuenta en una consulta realdurante la discusión legislativa, aunado al surgimiento de nuevas agrupaciones y a la dispersión de asociaciones de trabajadores independientes.
Néstor Jiménez
Periódico La Jornada
Lunes 17 de junio de 2019, p. 11