Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz, soy Amy Goodman.
En agosto de 2023, la población ecuatoriana votó en referéndum a
favor de prohibir la extracción de petróleo en el parque Yasuní de la
selva amazónica. Pero ahora el recién elegido presidente, Daniel Noboa,
ha dicho que Ecuador está en guerra contra la violencia de los grupos
armados y que el país no está “en la misma situación que hace dos años”.
Noboa ha dicho que el petróleo del Yasuní podría ayudar a financiar esa
guerra contra los cárteles de la droga. Activistas e indígenas dicen
que están preocupados por sus comentarios, ya que la victoria en el
referéndum había sido aclamada como un ejemplo de cómo usar el proceso
democrático para mantener los combustibles fósiles bajo tierra.
Para hablar más del tema nos acompaña alguien que ayudó a liderar la
lucha por este referéndum y mucho más. Nemonte Nenquimo es una
galardonada líder waorani de la Amazonía ecuatoriana que cofundó la
organización Amazon Frontlines y la Alianza Ceibo. Su reciente artículo
para The Guardian se titula: “El presidente del Ecuador no renunciará a
la extracción de petróleo en la Amazonía. Planeamos detenerlo… otra
vez”.
Nemonte acaba de publicar su nuevo libro: “Seremos jaguares: vida y
resistencia en la Amazonía”, en el cual escribe: “En lo profundo de mí,
comprendí que había dos mundos. Uno en el que estaba encendido el fuego
humeante de nuestro oko, donde mi boca convertía la mandioca en miel,
donde los loros le hacían eco al ‘Mengatowe’, y mi familia me llamaba
Nemonte –mi verdadero nombre–, que significa ‘muchas estrellas’. Y otro
mundo, en el que la gente blanca nos miraba desde el cielo, el corazón
del diablo era negro, había algo llamado ‘compañía petrolera’, y los
evangélicos me llamaban Inés”.
Nemonte Nenquimo nos acompaña en nuestro estudio de Nueva York junto
con su pareja y coautor del libro, Mitch Anderson, quien es el fundador y
director ejecutivo de Amazon Frontlines y ha trabajado durante mucho
tiempo con las naciones indígenas de la Amazonía para defender sus
derechos. Bienvenidos a Democracy Now! Es un honor tenerles con
nosotros. Nemonte, me gustaría que comenzara diciendo su nombre. Hable
sobre el pueblo indígena al que pertenece y el territorio en el que
vive, en la Amazonía de Ecuador.
NEMONTE NENQUIMO: Buenos
días a todos, a todas. Mi nombre es Nemonte Nenquimo. Soy una mujer
waorani, líder, madre, que vengo del territorio Waorani de Pastaza, en
el Ecuador. Todas las mujeres, en general amazónicas, estamos al frente
en línea de defensa, entregando nuestras vidas, porque las mujeres somos
más consideradas y nos preocupamos por nuestros hijos e hijas, para que
nuestras hijas puedan tener su espacio de vida, el agua, la tierra, el
conocimiento, los valores, las plantas, los animales, [para que] podamos
vivir bien, libre y digno. Entonces ahora tenemos amenazado nuestro
territorio día a día. ¿Por qué nosotras como mujeres debemos estar
amenazadas en nuestro territorio? Por eso yo escribí un libro de mi
resistencia, de mi niñez, como una mirada de la niña. El mundo venía… yo
crecí entre dos mundos. Los misioneros venían hablando sobre salvar las
almas y [decían que] nuestra creencia era mala.
Las [compañías] petroleras vinieron a nuestro territorio volando en
helicóptero, prometiendo el desarrollo. Hicieron mucho daño. Destruyeron
nuestra agua, contaminaron nuestra tierra, contaminaron a nuestra gente
también al desconectar nuestro conocimiento y valores, y también los
Gobiernos vienen a ofrecer, y también las organizaciones grandes, vienen
a decir que van a hacer los parques nacionales y a la vez ellos lo
empeoran y nos quitan nuestro territorio.
Entonces nuestra lucha es muy importante que hemos vivido. Entonces a
lo largo de eso me gustaría contextualizar, es una historia larga para
estar contando, detallando. Entonces para mí es muy importante, como
dice mi papá: “Hija, la gente del mundo no conoce la selva bien, más
destruye”. Entonces mi historia, nuestra cultura es oral, por eso
transformé lo oral con mi esposo, Mitch, en una escritura para que el
mundo pueda entender cómo estamos viviendo los pueblos indígenas,
conectados con la madre naturaleza, con mucho amor, con mucho respeto.
Entonces esa historia es una resiliencia, es una resistencia para que
la gente del mundo pueda conocer la historia verdadera de los pueblos
indígenas, de todos los pueblos indígenas que estamos viviendo una
amenaza grande, gigante, porque ese sistema de aquí llega a nuestro
territorio día y día y día. Entonces ese mensaje es muy importante, el
libro lo pueden leer, tocar su corazón y abrirlo y hacer un compromiso
de verdad, de acción, de tomar acción. ¿Con eso qué trato de decir?
Desde aquí tienen que hacer una comunidad, sociedad civil, tienen que
abrir sus corazones y exigir a las empresas que no sigan invirtiendo en
lo que hace daño a nuestro territorio, que extermina nuestro territorio,
nuestro conocimiento, nuestra cultura. Entonces, desde aquí tienen que
empezar a reeducarse en no consumir lo que destruye la salud, y volver a
conectar con la madre naturaleza, volver a conectar espiritualmente,
volver a amar a la madre naturaleza y sanarnos a nosotros mismos. Esa es
la importancia.
AMY GOODMAN: Quiero hablar
sobre la lucha a favor de la ley que usted ayudó a aprobar en Ecuador.
Pero primero, el título de su libro en Estados Unidos es “Seremos
jaguares: vida y resistencia en la Amazonía”, pero en la edición que se
acaba de publicar en Europa el título es diferente: “No seremos
salvados”. ¿Puede explicar ambos títulos?
NEMONTE NENQUIMO: Pues yo
crecí en dos mundos, porque los evangélicos vinieron a salvar el alma y
nos trajeron… Nuestros abuelos, mis abuelos, mis tías murieron de
enfermedad, polio. Y también los petroleros vinieron a decir que iban a
desarrollar la vida de las comunidades, pero las destruyeron totalmente y
hasta ahora está contaminando nuestro territorio [y trayendo] las
enfermedades. Y los grandes petroleros, y los Gobiernos, vienen con esa
misma intención, sin entender.
Por eso trato de decir “no seremos salvados” mientras no escuchen a
los pueblos indígenas, las cosmovisiones de los pueblos. A veces vienen
con la estructura del hombre blanco, pensando que ellos son mejores, que
ellos tienen ideas mejores, trayendo una propuesta de desarrollo, y
están destruyendo. Entonces eso trato de decir, porque yo viví desde la
mirada de mi niñez, confundida, y mi pueblo, mi gente, conectados
espiritualmente con la naturaleza, curando, y los evangélicos hablando
de salvar y diciendo que la conexión de ustedes es [algo] malo. Entonces
ellos vinieron a hacer esa destrucción. Por eso estoy escribiendo ese
título, que no podemos seguir tratando a los pueblos indígenas como que
somos ignorantes, que no tenemos conocimiento. Los pueblos indígenas por
miles de años tenemos conocimiento, el respeto a la madre naturaleza,
el amor para la tierra. Si las mujeres somos tierra, si maltratan, si
destruyen, ¿cómo vamos a dar vida para ellos? ¿Cómo vamos a
alimentarlos? Entonces eso es lo que yo trato de decir.
“Seremos jaguares”, quiere decir que en nuestra cultura el jaguar es
un dios. El jaguar nos ayuda a ver la visión en el sueño de cuidar el
territorio. Si nosotros morimos, vamos a seguir viviendo espiritualmente
como un jaguar, rodeando nuestro territorio, defendiéndolo. Entonces
yo, como mujer waorani, encabecé la pelea contra el Gobierno y contra
las petroleras, y dije: “Vamos a ser jaguares, listos, siempre
defendiendo, por nuestros hijos, por vuestros hijos y para el planeta.
Entonces por eso escribí “todos seremos jaguares”. Y ahora este libro es
muy especial, que la gente del mundo puede aprender y respetarlo y
podemos juntos trabajar contra el cambio climático. Cuando aquí están
hablando de cambio climático, no hay respuestas, solo están haciendo
promesas, los mismos políticos, los mismos representantes tomando las
decisiones. No hay un espacio para que las mujeres indígenas puedan
tomar acción y puedan tener ese espacio juntos.
AMY GOODMAN: Mitch
Anderson, usted coescribió este libro y es el compañero de vida de
Nemonte, con quien tienen una niña de nueve años y un niño de tres.
Nemonte nos acaba de explicar qué significan los títulos “No seremos
salvados” y “Seremos jaguares”. Pero ¿puede explicar, como
estadounidense nacido en el Área de la Bahía de San Francisco, por qué
“No seremos salvados” no fue el título de estas memorias en Estados
Unidos?
MITCH ANDERSON: Cuando
Nemonte y yo empezamos a escribir su libro contando la historia de su
vida, ella me contaba cómo de niña veía los aviones y los misioneros
llegando con esta promesa de salvar las almas de su pueblo y hablando de
un Dios en el cielo, hablando de que su cultura es mala, es oscura y
que tienen que ir cambiando y creyendo en Jesucristo.
Luego en el libro habla también de cómo las compañías petroleras
llegaban prometiendo desarrollo y también causaron mucho daño a los
ríos, a la cultura, a la selva. Y todo esto viene con una mentalidad de
la salvación, una mentalidad arrogante, es decir, mira, los waoranis no
saben, los waoranis son ignorantes, los pueblos indígenas viven de gana
[sic] en la selva y [esa mentalidad] ha causado muchísimo, muchísimo
daño.
Entonces el título “No seremos salvados” es para decir que no
necesitamos que vengan de afuera para salvarnos. Lo que necesitamos es
que vengan a respetarnos, nosotros mismos nos vamos a salvar. Y luego en
Estados Unidos, pues decidieron cambiar el título a “Seremos jaguares”,
que también es un título fuerte y poderoso y culturalmente propio,
porque los waoranis tienen una conexión muy fuerte con el jaguar, que es
su dios.
Y en el libro también cuenta cómo los waoranis se comunican con el
jaguar y cómo en esta vida los waoranis protegen su selva como lo hacen
los jaguares. Y también habla en el libro de que cuando los waoranis
mueren se convierten en jaguares espirituales, protegiendo este mismo
territorio. Entonces por eso la diferencia.
AMY GOODMAN: Nemonte,
quiero volver a lo que sucedió el año pasado en Ecuador, en la selva
tropical. El 20 de agosto de 2023, Ecuador votó a favor de prohibir la
futura extracción de petróleo en el Parque Nacional Yasuní. Luego,
Daniel Noboa ganó la presidencia en octubre, hace casi un año. Usted fue
una de las líderes de esta lucha para proteger el Yasuní. ¿Puede
describir el Parque Nacional Yasuní, el movimiento que lideró y el
cambio de postura de Daniel Noboa?
NEMONTE NENQUIMO: El
Yasuní es el territorio ancestral del pueblo Waorani y esa parte es una
de las diversidades más grande del mundo. Nos da el oxígeno en el
planeta. Para llegar a esto, los pueblos indígenas nos unimos con todos
los pueblos y luego con los activistas, cineastas, estudiantes, hicimos
para que la gente de las ciudades, de toda la sociedad civil, entienda
la importancia y también ver que a lo largo de la explotación petrolera
en el territorio en el Ecuador, en todo el país, no ha habido
desarrollo, ha habido más corrupción, más problemas, más muerte.
Entonces, era muy evidente y las sociedades se dieron cuenta de que era
muy importante proteger, conservar el territorio para el futuro.
Entonces esto era el trabajo que hicimos en la campaña que encabecé. Y
también la organización Amazon Frontlines y otras organizaciones hicimos
una película para que la gente pueda ver la selva de Yasuní y su
importancia no solamente para los pueblos waorani, sino para todos los
pueblos del planeta. Entonces logramos esta victoria en el referendo en
Ecuador, en todo el país los convencimos y votaron sí a la vida. Eso era
una señal poderosa que yo sentí que la conciencia de la gente de las
ciudades abrieron su corazón al ver que la importancia era la vida,
entonces ganamos. Pero, el presidente no ha cumplido los estándares
según los cuales debería ya empezar a cerrar y desmantelar. Y nosotros
los pueblos indígenas nos hemos cansado…
AMY GOODMAN: Permítame
interrumpirla por un minuto. Entonces, primero se aprobó la ley, y esto
requirió una enorme movilización de personas en todo Ecuador. ¿Qué
postura tomó Noboa como candidato después de que se aprobara esta ley?
Claramente era algo tan popular que, para poder ganar la presidencia, él
tenía que apoyarla, ¿no es así?
NEMONTE NENQUIMO: Sí. En
la campaña, el presidente Noboa dijo que sí iba a respetar al Yasuní,
pero cuando ya fue elegido, no lo está respetando. Yo diría, los
políticos, no solamente Noboa, de mi experiencia, de lo que yo he visto
en los presidentes, asumen, hacen promesas, bonitas palabras en las
campañas, pero cuando ya son elegidos no ponen valentía y coraje y no
piensan en hacer valer el derecho de los pueblos indígenas, el derecho a
la naturaleza, jamás. Por eso los pueblos indígenas estamos unidos,
listos para poder enfrentarlos. Nuestro territorio es nuestra casa, es
un espacio de vida para el futuro y para el mundo del planeta. Y nuestro
territorio no está en venta.
AMY GOODMAN: Entonces, lo
que Noboa está planteando ahora es que se necesita dinero para combatir a
los capos de la droga y el narcotráfico en Ecuador, y que la forma de
obtener ese dinero es traer empresas extranjeras y extraer más recursos
para salvar al país. ¿Cómo responde a eso, Nemonte?
NEMONTE NENQUIMO: Pues yo
pienso que, él dice que la economía, la economía, pero un día el
combustible se va a agotar, no va a estar sosteniendo el futuro. El
presidente Noboa tiene que velar, tiene que pensar en el futuro, tiene
que dar oportunidades, debería ser un líder más importante en el mundo,
ya que él puede cambiar y dejar el petróleo bajo tierra y ver la
alternativa, no la mentalidad de consumismo, sino otra forma de
mentalidad, cambiar y ver qué se puede generar en el futuro, que se
respete a los pueblos indígenas, que se respete a la madre naturaleza
para parar el cambio climático en el mundo. Pero muchas veces los
líderes nunca piensan eso, solo quieren plata en la mano y no ponen una
solución. Esa no es la solución para las futuras generaciones, porque
Noboa tiene una gran oportunidad, porque es un presidente joven que
podría cambiar el mundo.
AMY GOODMAN: ¿Y qué se
debe hacer para que eso suceda? Usted es una líder waorani, además de
una de las líderes del movimiento que logró la aprobación de esta ley
que acabó yendo en otra dirección. ¿Cómo pueden cambiar eso ahora?
NEMONTE NENQUIMO: Yo
podría decir a esto que todas las sociedades tienen que entender que no
deben dejar a los pueblos indígenas que estemos solos luchando al frente
por la vida. Los pueblos indígenas somos las soluciones, somos la
primera fila. Entonces la gente desde aquí ya tienen que empezar a no
invertir en las empresas que hacen daño en el territorio, en el bosque,
en general, en todo Latinoamérica.
Dos, no más promover las propagandas de que la solución es el
petróleo, si no ver otra alternativa para la energía. Tercera es, la
mentalidad de aquí tiene que cambiar, no consumir más de muchas cosas
que hacen daño. Con “cambiar” quiero decir abrir su corazón realmente,
volver a conectar con la madre naturaleza, volver a conectar
espiritualmente, volver a sanar. Esa es la solución. Si mientras aquí
desde las ciudades siguen consumiendo, es igual, va a afectar a la
Amazonía, mientras nosotros los pueblos indígenas estamos al frente. Ya
basta, no vamos a dejar de luchar, vamos a estar ahí de pie, vamos a
estar al frente como guerreras y como jaguares. Pero aquí mientras no
cambien, no dejen de consumir, igual va a afectar en la Amazonia, por
más que no venga la petrolera, va a afectar. Entonces para mí el trabajo
es aquí, presionar a los políticos, presionar a las empresas, no
consumir lo que hace daño, es sanar en la ciudad.
AMY GOODMAN: Usted está
aquí en el contexto de las elecciones presidenciales de Estados Unidos,
tal vez las más importantes. Hay dos partidos principales, los
demócratas contra los republicanos. En el tema de la inmigración, ellos
compiten entre sí, pero también se podría decir que coinciden en muchos
puntos, como cerrar la frontera a los inmigrantes que vienen de México y
del sur del continente, incluido Ecuador. ¿Se puede hacer un vínculo
directo entre los miles de ecuatorianos, y habitantes de la Amazonía,
que huyen de sus tierras y de sus países debido a la destrucción
ambiental, a la pobreza o a la violencia?
NEMONTE NENQUIMO: Yo creo
que ahora estos últimos años eso ha pasado bastante porque la crisis del
clima en general en el mundo es muy fuerte. Y eso no debemos dejar que
pase. Tenemos que despertar la conciencia de la gente de la ciudad. ¿Por
qué la gente no está feliz? La gente están huyendo de su país, porque
no solamente eso afecta al Ecuador, porque ese sistema de aquí que
estamos consumiendo, eso provoca, eso provoca los conflictos armados,
eso provoca extracción petrolera, porque el mundo más grande necesita
eso, saquear, necesitan dinero, por eso nosotros tenemos que mirar,
equilibrar, volver a conectar, volver a sentir la paz que queremos en la
sociedad, que asientan. Porque la madre tierra está sufriendo estos
fenómenos que están afectándonos y la gente no se está dando cuenta, los
políticos con el gran poder que tienen no se están dando cuenta de eso,
porque están desconectados, no están conectados con la tierra, no están
conectados con lo espiritual, no tienen amor, no tiene para nada amor.
Entonces la gente, la sociedad nos tenemos que juntar, promover,
socializar, unir, así lo podemos solucionar, no vamos a esperar que el
Gobierno tome la decisión en nuestra casa, no vamos a permitir que el
Gobierno gobierne nuestra sangre, nuestro territorio.
Entonces, la responsabilidad es de todos, eso trato de decir, la
responsabilidad no es para los pueblos indígenas. ¿Por qué tenemos que
vivir en nuestro territorio diariamente bajo amenaza, día a día? Porque
ese sistema no para, esa mentalidad no cambia, ese corazón no toca
profundo. Entonces el trabajo es aquí, desde las ciudades grandes. Yo
trato de decir como mujer indígena, yo miro eso, como mujer indígena
estoy mirando que el problema no es en el territorio indígena, es
problema de aquí, este sistema y este sistema lo tenemos que parar entre
todas, entre todos. Ese es el mensaje. Mientras no conozcamos la vida,
que es lo más importante, la vamos a destruir. La madre tierra no está
esperando que la salvemos, la madre tierra está esperando que la
respetemos, que volvamos a amar, que volvamos a sanar. Esa es la
sociedad que tenemos que sanar.
AMY GOODMAN: Usted se
encuentra aquí en Nueva York para participar en la Semana del Clima y ya
ha participado en varias anteriormente, aunque pasa la mayor parte de
su vida en la Amazonía. ¿Cómo ha sido estar aquí con miles de personas
junto a decenas de líderes mundiales que vienen y hablan ante las
Naciones Unidas? ¿Siente que ha habido algún progreso a lo largo de los
años sobre cómo abordar la catástrofe climática?
NEMONTE NENQUIMO: Para mí,
como mujer indígena, nosotras en las comunidades vivimos
colectivamente. Las mujeres estamos al frente siempre porque nos
preocupamos por el bienestar de toda la comunidad, somos un colectivo y
nos preocupamos de que todo esté bien. Somos protectoras, guardianas,
madres. Pero lo que veo sobre el cambio climático al llegar acá como
mujer indígena, yo miro y no hay espacio para la indígena en donde los
que pueden son los políticos. Yo veo ese espacio y los mismos políticos
están representando, hablando, tomando las decisiones para el
territorio, tomando los recursos para el territorio y hablan de cómo
salvar, pero no hay una manera seria para que a los pueblos indígenas se
les pueda permitir estar en esa mesa, escuchar y tomar decisiones,
hacer un compromiso de voluntad y de respeto. No hay. Yo lo miro así,
los políticos hacen su espacio, su toma de decisiones, y eso no va a
parar el cambio climático. Lo que yo estoy mirando muy fuertemente es
que las sociedades civiles están levantando su conciencia, están
despertando. Eso es buena señal, porque yo trabajo con las comunidades
colectivas, entonces el trabajo y el papel es de nosotros. Las
sociedades civiles nos tenemos que unir, tenemos que presionar a los
políticos para que nos miren, que abran el corazón y que tomen
conciencia y que se tomen en serio el tema del cambio climático. Si al
igual que estamos en ese espacio, los pueblos indígenas vienen y están
presentando su historia, los mismos políticos vienen a tomar decisiones y
a firmar actas, acuerdos, eso no es solución para mí, es triste para
mí.
AMY GOODMAN: Mitch
Anderson, usted ha trabajado en este tema durante años, y a principios
de la década de los 2000 era parte de Amazon Watch. Desde entonces ha
pasado mucho tiempo en el Amazonas, más de 15 años. Usted, junto con su
compañera, Nemonte, ha fundado Amazon Frontlines. ¿Cuando regresa a
Estados Unidos, su país de origen, ve algún progreso? Y unido a eso,
usted es alguien que puede ver la Amazonía desde aquí, desde donde
estaba antes su familia y su comunidad, pero también desde donde vive
ahora, con sus hijos y con su nueva comunidad. ¿Cuál cree que es el
mayor malentendido que tenemos aquí sobre la Amazonía?
MITCH ANDERSON: Sí, yo por
los últimos 15 años he vivido en la Amazonía, pero soy de California.
Entonces una de las cosas que no entendemos aquí en Estados Unidos es
realmente cuánto petróleo se está extrayendo de la Amazonía, las
consecuencias en la vida de la gente, en sus pueblos, los pueblos
indígenas, los ríos, su selva. Cuánta destrucción causan los petroleros y
lo que no entendemos también es que mucho de ese petróleo se manda para
los Estados Unidos, a California, para ser refinado. Y ahí, desde ahí
llega a las gasolineras, a los aviones, a los tanques de los carros que
todos manejamos todos los días.
Entonces creo que lo que no hemos entendido bien es que nuestro
estilo de vida, nuestros patrones de consumismo, están teniendo
afectaciones reales sobre los pueblos indígenas, sobre sus territorios,
sobre la Amazonía y sobre nuestro clima. Y lo que hemos visto acá en
esta semana, donde las Naciones Unidas están en sesión y los líderes
mundiales y empresarios están hablando de cambio climático, lo que vemos
es que los políticos están hablando mucho, haciendo muchas promesas,
pero realmente y profundamente tienen un compromiso de seguir extrayendo
petróleo, y por eso los pueblos indígenas se están juntando, luchando,
formando batallas, fortísimos. Amazon Frontlines somos un colectivo
entre pueblos indígenas y activistas occidentales de acá y estamos
formando movimientos en la Amazonía que vamos a parar el extractivismo,
vamos a parar a los mineros, vamos a parar a todas las redes de
madereros en la selva, vamos a recuperar los territorios de los pueblos
indígenas, pero si no se cambia este sistema, si no se cambia los
patrones de consumismo, las amenazas van a seguir [existiendo], las
amenazas van a seguir y el mundo va a seguir siendo adicto al petróleo y
eso es lo que también se tiene que cambiar.
AMY GOODMAN: ¿Y cómo ha
sido esta colaboración para ustedes? El libro,”Seremos jaguares: vida y
resistencia en la Amazonía”, son las memorias de Nemonte, pero lo han
escrito juntos.
MITCH ANDERSON: Por los
últimos 15 años Nemonte, yo, con los compas de Amazon Frontiles, la
Alianza Ceibo, los pueblos indígenas de Ecuador, hemos estado luchando
fuertemente para proteger los territorios indígenas contra el
extractivismo y hemos ganado batallas importantes. Los Waorani lideraron
un esfuerzo de proteger 500.000 hectáreas de su bosque. Sentaron un
precedente para proteger millones de hectáreas más. Hemos estado ahí, en
un movimiento para proteger el Yasuní, uno de los lugares más
biodiversos, haciendo una alianza con los jóvenes activistas climáticos
en todo Ecuador para realmente despertar a la población de Ecuador.
También para darse cuenta de que el petróleo es una falsa promesa. Por
60 o 70 años han estado sacando los petroleros petróleo desde la selva,
pero solo han generado inequidades, corrupción, más destrucción.
Y nosotros hemos ganado. Hemos logrado que en el Yasuní se tengan que
desmantelar todas las operaciones petroleras ahí en la zona y que se
tenga que mantener el petróleo bajo tierra. Y a pesar de todas esas
victorias, las amenazas siguen. El mundo sigue queriendo más minas, más
petróleo, más madera. Entonces el papá de Nemonte le dijo un día que “el
mundo destruye lo que no entiende” y que es hora de que Nemonte cuente
su historia al mundo.
Entonces Nemonte me dijo que somos como pareja en vida y en activismo
y quería también que yo colaborara en escribir su historia con ella.
Entonces, era bonito porque pasamos más de tres años, yo escuchando sus
historias en las madrugadas, en la canoa, en el bosque, ella contándome
desde el tiempo de los ancestros, sus primeros recuerdos de su niñez. Y
realmente yo sentí como una responsabilidad grande y mi misión era
intentar buscar la forma de tocar la palabra con el espíritu de su
tradición oral. Y Nemonte me ha dicho que cree que sí, que los ancestros
estarían contentos con lo que hemos hecho.
AMY GOODMAN: Nemonte,
guíenos por este transformador viaje por el que nos lleva en su libro,
“Seremos jaguares”. Cuéntenos primero dónde nació en el Amazonas
ecuatoriano, en uno de los últimos lugares contactados por los
misioneros. Usted ha dicho: “Los autores de nuestra destrucción son los
mismos que predican nuestra salvación”. Pero comience hablando de las
imágenes en su rostro. Para nuestra audiencia de radio, usted tiene una
franja roja en sus ojos, de sien a sien. ¿Qué significa eso? Y hable
también de su tocado.
NEMONTE NENQUIMO: Pues yo
de niña crecí en dos mundos, bien bonita, hermosa. El pensamiento de
niña al ver los evangélicos volando trayéndonos la palabra de Jesucristo
y viendo a los abuelos alrededor curando con las plantas. Entonces yo
era una niña muy curiosa, quería descubrir, quería entender quiénes son
ellos, los blancos y los abuelos. ¿Quiénes son? Entonces yo crecí bien
bonito, bien hermoso, porque todavía en nuestro territorio vivíamos de
forma colectiva, nuestro chakra, nuestro río, nuestra forma de vivir era
libre, en un espacio grande.
Nuestra cultura es… El achiote, el frente, es pintar los ojos para
proteger de la mala energía. Y también por belleza para la mujer, que
puede pintar esa parte única y es la identidad de nuestro origen como
mujer waorani. La corona es del ave guacamayo, y para nosotros esta ave
es muy sagrada, era muy valiosa para los ancestros. Los guacamayos
vuelan, se sientan en un árbol y empiezan a comunicarse entre todas las
aves guacamayos, para ver como planificar, volar, ver y buscar comida.
Algo así representas cuando tú te pones la corona, representas a una
mujer lideresa que puede unir a las demás familias para poder cuidar y
proteger su hogar y sus comunidades. El collar significa como ir puesto
como una líder, representar un poder, el poder de la mujer. Entonces
siempre nuestra cultura es esta.
Esta semilla se llama pantomo, hay muchas de esas plantas en la
selva, y para nosotros nos protege de la mala energía y también nos da
buena vibra, buena energía, cuando vas a una ceremonia, cuando vas a
reuniones. Entonces nuestra cultura solo lleva como 50 o 60 años de
contacto con el mundo. Sí, claro, hay una nueva generación y estamos
pensando en escribir sobre nuestro conocimiento, nuestra raíz, y tenemos
que valorarlo y enseñar nuestra educación propia, porque los abuelos ya
están muriendo y los jóvenes, los líderes van a seguir protegiendo su
territorio, van a seguir teniendo su idioma.
Entonces es muy importante para nosotros volver a tener esa educación
propia y también es importante aprender el estudio de afuera, también
es una herramienta para poder gobernar, para poder proteger el
territorio. Entonces nuestro espacio es como… todavía hay bosques y
mientras el bosque esté virgen y sano, vamos a seguir estando sanos. Si
el bosque está enfermo y contaminado, nosotros como humanos y pueblos
indígenas vamos a enfermar y nos vamos a desconectar de nuestro
conocimiento, nuestro idioma y vamos a perder todo como les ha ocurrido a
otros pueblos, que han estado desapareciendo por 500 años y nosotros no
queremos que desaparezca nuestro territorio y nuestra vida. Queremos
seguir siendo waoranis con un conocimiento de dos mundos, valorando
nuestros principios.
AMY GOODMAN: Describa para
nosotros el viaje que debe hacer desde Nueva York para volver a su casa
en la Amazonía ecuatoriana. ¿Cuánto se tarda? Primero tiene que volar a
Quito, la capital de Ecuador.
NEMONTE NENQUIMO: Sí,
puedo describir. Para llegar a mi territorio desde aquí desde Nueva York
hay que volar a Quito. De Quito necesitas coger un bus o un carro cinco
horas más, hasta una ciudad pequeña que es Puyo, Pastaza, y de ahí
cuatro horas más hasta donde termina la carretera, donde otros pueblos
indígenas vecinos kichwa viven. Y de ahí tienes que agarrar una canoa,
un bote, ir río abajo y empieza el territorio waorani y vienen las
comunidades de Daipare, Quenahueno, Toñampare, donde yo nací y crecí
cuando era niña, y luego me mudé más abajo, mi papá me llevó más a la
selva, al fondo, a un lugar que se llama comunidad Nemonpare. Ahora mi
papá y mi casa están en Nemonpare. Es más lejano y ahí alrededor es todo
árboles grandes, bonito, árbol ceibo, muchas aves volando alrededor,
guacamayos, otras aves y lleno de cantos de pequeño a grande y ver los
pescados, ver la anaconda, ver el jaguar gruñendo, gritando en la
montaña, los monos rojos, es como muy bonito llegar en la noche y mirar
las estrellas en la noche y la luna, la luz de la luna. Es bonito.
Y el territorio de nosotros es grande. Es como tres provincias:
Pastaza, Napo, Orellana. Es un territorio colectivo, pero en una parte
ya está operando la petrolera, en Yasuní, donde viven nuestros hermanos
tagaeri y taromenane en aislamiento voluntario. También estamos
defendiendo que ellos tienen derecho a su espacio de casa, sin
extracción, sin contaminación, para poder vivir alegres y dignos y todo
lo que hacemos en mi comunidad, la protección, beneficia no solamente a
nuestras tribus. Beneficiamos al oxígeno, el 80% de la diversidad y el
pulmón del mundo viene de nuestro territorio.
Entonces ese es mi mensaje, que aunque están aquí en la ciudad de
Nueva York nos conectemos y empecemos a actuar, empecemos a hacer
colectivos o un trabajo colectivo con las mujeres. Yo trabajo mucho con
las mujeres en mi pueblo, porque las mujeres estamos en la línea del
frente y nos preocupamos, cuidamos nuestro cuerpo, decimos que la tierra
es nuestro cuerpo, da vida, da alimento, entonces considero que mi
mensaje es que yo traigo ese espíritu de “mujer selva”, por eso mismo es
el libro.
Espero que lean este libro y vuelvan a conectar con la madre
naturaleza y se conecten para amarse a uno mismo y se conecten
espiritualmente, para sanar entre todas, para poder enfrentar [la
amenaza]. Porque la amenaza no va a parar, estoy segura, la amenaza no
va a parar. Necesitamos articular a las mujeres indígenas y no
indígenas.
AMY GOODMAN: Acaban de
ganar un importante premio aquí en Estados Unidos, que pronto recibirán,
el premio humanitario Hilton de la Fundación Conrad Hilton. Son dos
millones y medio de dólares para su organización, Amazon Frontlines.
¿Puede hablar sobre lo que eso significa para usted y lo que planea
hacer con ese dinero?
NEMONTE NENQUIMO: Pues
bueno, ese reconocimiento para mi es muy importante para visibilizar a
otros actores que pueden también hacer un desafío de dar recursos,
porque los pueblos indígenas estamos en la primera línea de las
soluciones para el cambio climático, sabemos todo esto, y también para
poder hacer crecer nuestra organización y su estructura, para gobernar,
porque la amenaza está llegando día a día. Este reconocimiento no es la
solución. Este reconocimiento ayuda a visibilizar para que otros actores
también puedan ser parte, puedan ayudar y colaborar. Un recurso
importante también es en parte sentirse acompañadas, porque la amenaza
es muy fuerte. No queremos estar solos los pueblos indígenas al frente,
queremos articularnos en todos lados del mundo, para poder presionar y
hacer el verdadero cambio para el futuro.
AMY GOODMAN: Mitch, usted es también cofundador de Amazon Frontlines. ¿Qué importancia tiene este premio para su organización?
MITCH ANDERSON: Amazon
Frontlines somos un colectivo de pueblos indígenas y de activistas
occidentales y para nosotros este premio es una validación de lo que
hemos venido haciendo por muchos años. Es una validación del liderazgo
de los pueblos indígenas para enfrentar la crisis del cambio climático.
Es una validación del impacto que se puede tener cuando hay
colaboraciones honestas, fuertes, en la primera línea del frente y desde
el territorio.
Y los recursos sí son importantes y los vamos a ir invirtiendo en la
resistencia de los pueblos indígenas, vamos a asegurarnos de que estos
recursos lleguen a la línea del frente de la Amazonía y también vamos a
asegurarnos de que esta visibilidad nos ayude a crecer en nuestro
trabajo, en nuestro impacto y apoyar y colaborar con pueblos indígenas
en toda la Amazonía, desde las cuencas arriba, de las cuencas altas, y
proteger una parte de la Amazonía que es lo más biodiverso, y es un
lugar que todavía está intacto y es diverso culturalmente.
AMY GOODMAN: Mientras vamos terminando, ¿puede mirar directamente a la cámara y compartir su mensaje con el mundo?
NEMONTE NENQUIMO: Mi
mensaje es que el bosque, la madre tierra es importante. Necesitamos
volver a amar. Necesitamos volver a conectar. Necesitamos volver a
sanar, porque es nuestro cuerpo, porque estamos dando vida. Entonces el
papel, el deber, el mensaje que estoy trayendo es que los pueblos
indígenas somos minoría, pero nuestro territorio es más grande, así como
la diversidad que estamos dando a la vida del planeta. Entonces la
amenaza está llegando día a día de ese sistema, entonces la
responsabilidad es del colectivo, no es solamente de los pueblos
indígenas y las mujeres lideresas indígenas, sino que hay que articular a
las mujeres que no son indígenas, y así podemos unirnos y actuar para
parar y pensar bien para nuestros hijos y vuestros hijos en las futuras
generaciones.
AMY GOODMAN: Mitch
Anderson y Nemonte Nenquimo. Nenquimo es una líder waorani de la
Amazonía ecuatoriana, fundadora de la Alianza Ceibo. Mitch y Nenquimo
también cofundaron la organización Amazon Frontlines y acaban de
publicar un nuevo libro. Se titula: “Seremos jaguares: vida y
resistencia en la Amazonía”.
Puede hacer clic aquí
para leer el reciente artículo escrito por Nenquimo para The Guardian,
titulado: “El presidente del Ecuador no renunciará a la extracción de
petróleo en la Amazonía. Planeamos detenerlo… otra vez”.
Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman. Gracias por acompañarnos.
Producido por Democracy Now! y Democracy Now! en español.