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4/08/2018

Gobierno de coalición es una farsa

Entonces, ¿qué se pretende con la oferta de gobierno de coalición presentada por el PAN? Veamos cómo es que se trata de una farsa, ideada con el peregrino propósito de atraer apoyos de personas desinformadas o distraídas, pero, sobre todo, para dar cobertura argumental a una alianza electoral con el PRD.
Se postula la necesidad de un gobierno de coalición con el anhelo, se dice, de que no dirija un solo partido y, para ello, se crea un frente electoral para unir izquierda y derecha sin tener que dar explicaciones. Así, se presenta como finalidad de la unidad a la unidad misma.
Para dar forma al tal gobierno de coalición se ha ideado una figura inexistente en la Constitución, bajo el nombre de Jefe de Gabinete, el cual sería, se dice, una persona perteneciente a un partido diferente al del presidente de la República. Para ese desempeño se ha designado a Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, éste no es miembro de “otro partido”, sino que carece de militancia, aunque sí es candidato de uno de ellos, el PAN, justamente al que pertenece Ricardo Anaya. No es cierto, por tanto, que el tal Jefe de Gabinete sería el contrapeso partidista del presidente de la República.
Cierto es que pocos se creen la idea de un próximo gobierno de varios partidos, mucho menos Mancera, quien ya es candidato a senador en lugar de serlo a jefe de gabinete para lo que Anaya le ha designado.
Lo peor del esquema es que, además de que no habría jefe, tampoco gabinete. En la reforma constitucional (art. 89-XVII) para introducir la figura de “gobierno de coalición”, el PRI y el PAN olvidaron crear el Consejo de los secretarios de Estado, es decir, el Gabinete, de tal manera que la única diferencia es que el Senado tendría que aprobar el convenio y el programa de la coalición, si a caso se lo solicitara el presidente de la República. No hay más.
En realidad, las sucesivas reformas políticas desafortunadamente no han introducido modificaciones orgánicas al Poder Ejecutivo.
Si el PAN llegara a la Presidencia, habría, con suerte, una ridícula “coalición” bajo el mando personal de Ricardo Anaya. Se trata de un falso bipartidismo en el gobierno, como lo ha sido en todos los estados donde PAN y PRD se han aliado y han obtenido el triunfo dizque para gobernar juntos, según ofrecía el mismo Anaya cuando era presidente de Acción Nacional.
El PAN y el PRD están aliados por el momento, pero con propósitos diferentes. Acción Nacional, por su lado, busca la Presidencia de la República con todo el peso institucional del cargo, al igual que como ya ha logrado recientemente varias gubernaturas. En cambio, el PRD sólo busca algunos puestos convenidos con la derecha y, ante todo, impedir que la izquierda alcance el Poder Ejecutivo.
La historia conoce convergencias de izquierdas, por un lado, y de derechas, por otro. Como proyectos exitosos en América Latina, recordamos la Unidad Popular de Chile y el Frente Amplio de Uruguay, entre otros. Podríamos decir que esas eran alianzas serias. Hemos visto frentes neoliberales, como en Chile, Brasil y Argentina. Pero, luego, presenciamos en Brasil una catastrófica alianza entre izquierda y dizque centristas, en realidad neoliberales hipócritas pero muy “modernos” (PMDB), la cual desembocó en el golpe contra la presidenta Dilma Rousseff.
Lo que no habíamos visto es un frente electoral entre la derecha tradicional, rancia y también neoliberal, y un partido de izquierda con programa anti neoliberal. Se entiende que el PAN lo ha pactado por el papel de liderazgo que desempeña, mientras el PRD lo ha admitido por su conversión en un organismo para el mercadeo político, en el cual ya no hay otros objetivos que los meramente comerciales. Lo que tenemos aquí es una compra-venta de servicios, sin fecha de caducidad pactada, por lo cual se puede romper en el momento en que el negocio vaya mal. De la izquierda perredista no está quedando nada, por no decir que ya se extinguió.
Se entiende así que es una farsa el planteamiento panista de gobierno de coalición.

9/17/2017

El futuro del Frente Ciudadano por México


Cambio de Michoacán

Sin la presencia de ninguna organización ciudadana o de la sociedad civil, se conformó finalmente el llamado Frente Ciudadano por México, que tampoco es por el bien de la nación, y que integran sólo tres partidos, el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano. Nada casual que dos de las organizaciones políticas firmantes del Pacto por México hayan escogido precisamente ese nombre y que ahora busquen camuflar su naturaleza partidaria bajo el neutral término de “ciudadano”.
Largamente anunciado, ese frente mal puede ocultar su verdadera intención de enfrentar electoralmente al candidato que aparece a la cabeza de las preferencias, ésas sí ciudadanas, en prácticamente todas las encuestas y sondeos realizados hasta ahora. En aras de intentar derrotar a Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena, se han unificado partidos que históricamente debían representar posiciones contrapuestas y han llegado al pragmatismo total, renunciando a todo perfil político definido y a toda ideología.
La cuestión es si han logrado efectivamente los protagonistas del Frente sumar más adeptos a sus filas o si, por el contrario, podrían retroceder en las preferencias electorales. La más reciente encuesta levantada por el Grupo Reforma, entre el 8 y el 13 de septiembre, es decir después de conformada la mencionada alianza electoral, arroja como resultado que una coalición conformada por Morena y el PT tendría más posibilidades de ganar la elección presidencial con 31 por ciento de las preferencias. En segundo lugar quedaría la posible alianza del PRI con el Partido Verde y Nueva Alianza, con 28 por ciento. Y en tercera posición el Frente Ciudadano por México, con sólo 24 por ciento, es decir siete puntos por debajo de la formación puntera. Cabe decir que se trata de una encuesta telefónica que involucra, por tanto, principalmente a ciudadanos ubicados en los sectores medios o acomodados de la sociedad. Si se incorporara también de los sectores empobrecidos probablemente los resultados variaran, pero no necesariamente en favor de la nueva y estrambótica asociación político-electoral.
Planteados tres escenarios de alternancia electoral, el primero entre el Frente Ciudadano y el PRI, el 54 por ciento de los consultados preferiría que gobernara la coalición y sólo 19 por ciento el PRI; en el segundo, entre López Obrador y el PRI, el 44 por ciento optaría por el tabasqueño y 24 por ciento por el partido oficial; y en el tercer escenario, entre López Obrador y el Frente Ciudadano por México, el 40 por ciento se inclinaría por el primero y el 37 por ciento por la coalición PAN-PRD-MC.
Es cierto que existen antecedentes de alianzas PAN-PRD en diversas entidades del país, varias de ellas exitosas en la contienda electoral; sobre todo las que se dieron en 2016, donde ambos partidos ganaron conjuntamente los gobiernos locales de Veracruz, Durango y Quintana Roo, y en Nayarit en este 2017. Con anterioridad, coaliciones semejantes habían triunfado en Nayarit en 1999, Chiapas en 2000, Yucatán en 2001, en 2010 Puebla, Sinaloa y Oaxaca (en este último caso con participación también de MC). En Sinaloa y Oaxaca los candidatos Mario López Valdés y Gabino Cue, respectivamente, eran de extracción priista y a la larga resultaron decepcionantes sus gestiones, lo que permitió el regreso del PRI y sus aliados a gobernar esas entidades.
Sin embargo, la situación de los ahora aliados no es la de 2016 ni la misma de hace unos meses. Ante la posibilidad de un triunfo del candidato de centro-izquierda de origen perredista, y al irse consolidando el acercamiento y la colaboración con Acción Nacional, el PRD ha sufrido la sangría de altos dirigentes, cuadros medios y militantes de base —por no hablar de las intenciones de voto de sus anteriores o potenciales sufragantes— que lo ubican ya en una cuarta posición en el escenario electoral. El ascenso de López Obrador y Morena en los sondeos de opinión se ha convertido en un poderoso imán para ciudadanos de muy diversas tendencias, pero particularmente del decadente y claudicante perredismo.
El PAN, por su parte, no se encuentra en su mejor momento. Las pugnas internas, en las que está comprometida la candidatura presidencial, amenazan con el enfrentamiento abierto y aun con rupturas entre el calderonismo y el grupo del hoy presidente Ricardo Anaya. El capricho de Felipe Calderón de hacer a su esposa Margarita Zavala (quien nunca ha ganado ninguna elección a ningún cargo público), sin posibilidad alguna de triunfo, y el hecho de que Anaya esté aprovechando ventajosamente su situación para promover, desde la dirigencia nacional del partido, su propia candidatura, colocan al partido blanquiazul en una situación muy comprometida.
Esa pugna se reflejó particularmente en la instalación de la mesa directiva del Senado para el nuevo periodo de sesiones, donde el calderonista Ernesto Cordero quedó como presidente con el apoyo del PRI y de sólo cinco senadores del PAN que se indisciplinaron a la línea dictada por Anaya y su coordinador parlamentario Fernando Herrera. Uno de esos senadores, el poblano Javier Lozano Alarcón, por si algo faltara, se encuentra involucrado en un escándalo por su relación con el presunto capo huachicolero Othón Muñoz Bravo, El Cachetes. Pero este escándalo podría alcanzar al tercer precandidato blanquiazul, Javier Moreno Valle. Según Lozano, el personaje le fue presentado por Sergio Moreno Valle, primo del hoy aspirante a la candidatura presidencial, quien ha sido, además, notario público en los negocios de Muñoz Bravo. El Cachetes, además, acompañó al propio Javier Moreno Valle en el arranque de su precampaña el pasado febrero con una cabalgata en Aldama, Tamaulipas.
El ahora bautizado como Frente Ciudadano por México, entonces, más que como una coalición para disputar la presidencia y una mayoría en el Congreso en el proceso electoral de 2018, parece como una tabla de salvación para el PRD y un esfuerzo del PAN para sumar fuerzas, a costa de lo que sea, para tratar de impedir el arribo de López Obrador a la presidencia.
Pero, más allá de la coyuntura electoral inmediata, la conformación del Frente dejará en los partidos coaligados marcas permanentes para el futuro. En aras de recuperar en algún grado la competitividad, éstos han sacrificado identidades y valores que de una u otra manera habían mantenido durante largos periodos. El deterioro político e ideológico del PRD, es cierto, viene de atrás, prácticamente desde que la dirección ha sido asumida por el grupo Nueva Izquierda, mejor conocido como Los Chuchos. Como ya se ha dicho por diversos comentaristas, el perfil opositor y de matriz cardenista con que nació el partido amarillo, se ha desvanecido al unificarse con el partido que ideológicamente le es más contrapuesto.
Y en cierto modo, lo mismo puede decirse de Movimiento Ciudadano, un organismo en el que cuadros pertenecientes a las logias masónicas (liberales) han tenido un papel protagonista, y que ahora se adhiere al programa del partido conservador católico más importante.
Y para el PAN, que, haiga sido como haiga sido, ha estado ya dos veces en el poder Ejecutivo federal, el pasar a depender —aun cuando logre que sus posturas políticas e ideológicas sean las dominantes en la coalición— de sus antes antagonistas para recuperar la competitividad, es un enorme retroceso a pesar de que Anaya lo quiera presentar como un avance.
De una u otra forma, en el caso mexicano, el PRD y el PAN representaban hasta hace no mucho los extremos de lo que el recientemente fallecido Giovanni Sartori llamaba un sistema de partidos de pluralismo polarizado. Normalmente, esos extremos han sido ocupados en otros países occidentales por los partidos socialcristianos o católicos, por una parte, y los comunistas o de izquierda socialista por la otra. Nunca estará de más recordar que en la fundación del PRD se integraron, además de la corriente nacionalista revolucionaria originada en el PRI y encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, tendencias provenientes del PCM-PSUM (que, ya como PMS, cedió su registro para que el partido del sol pudiera tener vida electoral), del maoísmo, del trotskismo y otras de los diversos matices de las izquierdas socialistas. Ninguna de esas herencias podrá ser reclamada en el futuro por lo que quede del Partido de la Revolución Democrática.
Hoy, tanto este último como el PAN, y Movimiento Ciudadano, se ubican en lo que el propio Sartori llama partidos pragmáticos, caracterización que correspondió siempre el PRI desde su fundación en 1946. Pero al transformarse de esa manera, no habrá obstáculos, al menos en el aspecto ideológico, para que tanto los blanquiazules como los perredistas hagan coaliciones, en lo futuro, con el mismo PRI, con el que ya hoy coinciden en el objetivo inmediato de frenar a López Obrador. Pero eso no es sino una forma más de la degradación de la política.
Eduardo Nava Hernández. Politólogo – UMSNH.

9/15/2017

Falso frente ciudadano


Autor:

El nuevo Frente Ciudadano por México integrado por el PAN, el PRD y el MC es falso porque no es una formación ciudadana si por esta acepción se entiende una participación más o menos espontánea y abierta, en forma de movimiento sin estructura jerarquizada. En este nuevo frente sólo participan partidos políticos, es decir, todo lo contrario a lo que se entiende por algo de carácter ciudadano.

Los políticos profesionales, como los que han creado el nuevo Frente, son ciudadanos y ciudadanas, naturalmente, pero su forma de ser y actuar no corresponde a la manera como se comportan las corrientes ciudadanas.
Mas la falsedad del acuerdo de colaboración y acción conjunta entre esos tres partidos va más lejos. Se habla de un nuevo “sistema político (que) debe construirse, no en función de partidos o candidatos, sino a partir de un proyecto de país…” y bajo una “gobernanza ciudadana”. Sin embargo, se promete formar un “gobierno de coalición del Ejecutivo Federal (sic) al amparo del artículo 89 Constitucional”, pero este precepto señala que, de haberlo, el gobierno de coalición se integraría “con uno (sic) o varios de los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión”. ¿Dónde quedaron los “ciudadanos”?
Para seguir en el engaño, al flamante Frente no le importa caer en contradicciones. Se propone “establecer la democracia interna y garantizar la representatividad ciudadana en los partidos políticos para que actúen con responsabilidad y asuman el rol de facilitadores, de instrumentos para que los ciudadanos construyan, promuevan y guíen el cambio de régimen que necesita el país”. O sea, la “nueva” democracia de los partidos ha de servir para que los ciudadanos ingresen a ellos y se conviertan en militantes que, desde su nuevo partido, construyan otro régimen político que no sea de partidos. Si la base del cambio va a ser los “ciudadanos”, pero como integrantes de los partidos, volvemos a lo mismo. Al final, no se está planteando nada.
En esa misma línea de contradicciones, el frente panista-perredista dice buscar “la conformación y consolidación de un nuevo régimen, cuya base sea el empoderamiento ciudadano”. Sin embargo, no se plantean nuevos derechos ciudadanos, tales como crear un recurso popular para objetar leyes y actos de autoridad directamente ante un tribunal constitucional; hacer efectivo el derecho a la consulta popular (recién violado y desconocido) extendiéndolo a todos los niveles políticos del país, la obligatoriedad del plebiscitopara tomar ciertas decisiones importantes, entre otros. En el centro de una democracia nueva tendría que estar la construcción de ciudadanía, pero ésa sólo será posible con nuevos derechos políticos. Sin embargo, el Frente se enreda en su propia retórica, la cual no oculta sino realza su pobreza programática.
Como no se planean nuevos derechos, los frentistas entienden “la participación ciudadana” como el ejercicio de las actuales libertades, con el fin de que los ciudadanos “incidan en todos los niveles, procesos y decisiones de gobierno”. Este es el sobado planteamiento abstracto de que los ciudadanos lleguen a “incidir” en el gobierno a través de la libre manifestación de las ideas y el voto, pero ya no estamos en el siglo XIX. De lo que ahora se trata es que, además, los ciudadanos empiecen a tomar directamente decisiones que hasta hoy han sido reservados a los gobernantes.
Para culminar su plataforma programática, el falsificado Frente Ciudadano nos plantea la manera en que piensa repartirse el Ejecutivo. Veamos aquí en concreto la proclamada participación ciudadana: “el titular de la Secretaría de Gobernación, asumirá, además, la función de líder de gabinete y será propuesto por fuerzas políticas distintas a la del presidente de la República, garantizando la pluralidad indispensable para la puesta en marcha del nuevo régimen”. Con esto se entiende que el “nuevo régimen” son ellos, los líderes frentistas. Al PAN le correspondería la presidencia y el PRD nombraría al secretario de Gobernación (jefe de la policía) como “líder de gabinete”. Pero, a propósito, ¿cuál gabinete? Ése no existe en la Constitución.
Es tan lo mismo el planteamiento del Frente Ciudadano que ni siquiera incluye la creación de un Consejo de Gobierno con facultades constitucionales definidas, a partir de actuales funciones del presidente de la República, es decir, la conversión del Ejecutivo en algo mucho menos personal y con un órgano colegiado, lo que podría hacer real la existencia de un gobierno de coalición, pues ahora éste no es más que una frase suelta en el texto de la Carta Magna de la que se quiere colgar el nuevo Frente ante la falta de propuestas propias.
El documento firmado es un programa electoral aunque carece legalmente de ese significado. Esel anticipo de lo que podría ser una coalición de tres partidos. Acción Nacional ya se ubica desde ahora al frente de la operación.
Dicen los firmantes en referencia a la situación previa al arribo del actual gobierno: “ayer tuvimos la democracia frente a nosotros y la dejamos ir”. Y agregan: “proponemos reanudar juntos la transformación democrática”. Nadie hubiera creído hace unos años que los administradores del PRD llegaran a suscribirla tesis de que, con los sucesivos gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, habíamos entrado en latransformación democrática que luego “dejamos ir”, la cual, ahora, hay que “reanudar juntos”. ¿Para llegar a lo mismo? ¿No fueron suficientes aquellos fracasos? ¿Quieren más? Así es, por lo visto.
Por más que el nuevo Frente presenta su discurso como algo nuevo, lo que logra es morderse la cola, perseguirse a sí mismo, en simetría con lo que finalmente es: un conjunto de políticos conservadores.

8/28/2017

Entre el PRI y el PAN se gritan para confundir, pero están aliados, unidos y casados

Pedro Echeverría V.


1. El PAN nació en 1939 pero fue integrado totalmente al poder en 1988, a partir de una negociación de Luis H. Álvarez, Fernández de Cevallos y Carlos Castillo con Carlos Salinas de Gortari, el "presidente electo". Lo único que perseguía Salinas era su reconocimiento como presidente de la República, frente a las masivas protestas encabezadas por Cuauhtémoc Cárdenas; el PAN quería su integración total como fuerza política. Sin embargo durante 40 años, a pesar de ser un abierto defensor de los empresarios y el clero, el PAN se prestigió como la única oposición al PRI y al gobierno. Decir oposición electoral era ser del PAN y "contra" el gobierno. Por este prestigio la gente, con los ojos cerrados, sigue pensando que el PAN es la verdadera oposición al PRI y al gobierno.

 2. En esta segunda quincena de agosto el PRI y el PAN parecen muy confrontados, pero como dice Rayuela de La Jornada: "Entre el PRI y el PAN, las guerras a gritos sólo pavimentan el camino de las alianzas". ¿Por qué se expresa así Rayuela? Porque el PRI y el PAN son hermanos y amantes; siguen exactamente la política de derecha, proempresarial y pro EEUU y cuando pelean públicamente lo hacen por asuntos intrascendentes, pero cuando votan en un 99 por ciento lo hacen juntos por lo mismo. Por ello muchos han dicho que "el PRI y el PAN pelean de día (para que los vean) y duermen en la misma cama en la noche".  De día se lanzan gritos y amenazas, pero en la noche se ponen de acuerdo para votar siempre juntos. Sus pleitos son personales por cargos y dinero, pero votan leyes a favor de los empresarios.

 3. Desde hace semanas se vislumbra la candidatura de Miguel A. Mancera como el aglutinador del llamado frente nacional PAN-PRD porque en el PAN los tres candidatos son de menos presencia: uno por descubrírsele que es multimillonario, otra por ser esposa de un presidente asesino Calderón y el tercero porque salió muy mal del gobierno de Puebla. Mancera –que dejará el gobierno de la CDMX- no tiene competencia porque incluso el PRI, el Verde, el Ciudadano, etcétera, lo verían bien porque no pertenece a partido alguno. Sólo faltaría que la Barrales, presidenta del PRD, sea la candidata para la ciudad de México. Eso demostraría que dentro de su ignorancia política la Barrales en unos cuantos meses, logró su objetivo más amado.

 4. La realidad es que Mancera está bien situado entre la clase política porque es quien más ha manifestado su oposición a López Obrador, su cercanía con el PRI y el PAN. Cualquier candidato del PRI sólo servirá para fortalecer a Mancera en su batalla cerrada y definitiva contra López Obrador. El precandidato Meade que fue del Pan, luego del PRI, puede ser secretario de Hacienda del nuevo Frente y el ideólogo de los gobiernos de Coalición, el tal Beltrones, puede ser el organizador del nuevo Frente. Si algunos empresarios están con AMLO, el grueso de ellos se opone terminantemente. Tengo la convicción que Mancera aglutinará a todo el Frente y al PRI contra su enemigo principal: López obrador. (27/VIII/17)


8/24/2017

Mujeres del PAN y PRD piden agenda de género en Frente Amplio

   No claudicarán en posiciones partidarias, afirman 



Las mujeres de los Partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), que históricamente han mantenido posiciones contrarias en torno a los derechos de las mexicanas, llamaron a incluir una agenda de género en el Frente Amplio.
Ante la eventual consolidación de un frente amplio entre PAN y PRD para aliarse en el proceso electoral de 2018 y abanderar a un candidato único para la Presidencia de la República, las militantes de ambas agrupaciones llamaron a tomar en cuenta a las mujeres y propuestas con perspectiva de género en las próximas negociaciones.   
La secretaria de Igualdad de Género del PRD, Claudia Castello Rebollar, aseguró que las militantes merecen estar en las mesas de negociaciones y aclaró que, contrario a lo que se cree, ambos partidos tienen más coincidencias que diferencias en sus agendas de género.
Las líderes de ambos partidos dijeron que trabajarán en propuestas para que el Frente Amplio retome ideales como la participación política de las mujeres y tenga una mirada incluyente en temas como economía, Estado de derecho, política social, medio ambiente, seguridad, empleo, educación, violencia de género. 
Sin embargo PAN y PRD han mantenido posiciones contrarias en torno a los derechos de las mujeres; por ejemplo, las panistas se han manifestado en contra de la interrupción voluntaria del embarazo y de los matrimonios igualitarios; mientras que las perredistas han promovido políticas a favor de ambos temas.
A pesar de estas diferencias, las legisladoras de estos partidos, uno conservador y otro liberal, han coincidido en otros temas como apoyar medidas legislativas para promover la participación política de las mujeres a través de las cuotas de género, la paridad en candidaturas o la tipificación de la violencia política de género.
En la conferencia de prensa donde las militantes dieron a conocer su intervención en el Frente Amplio, la senadora perredista, Angélica de la Peña, dijo que era necesario dar a conocer la voluntad de las mujeres de integrarse a las discusiones de los dirigentes nacionales, Alejandra Barrales del PRD y Ricardo Anaya del PAN. 
Asimismo destacó la necesidad de que esta alianza tenga un programa conjunto para tener un gobierno de coalición y que este documento tenga perspectiva de género aunque recalcó que la unión de ambos partidos en el próximo proceso electoral no significa que van a claudicar en sus agendas particulares.
En opinión de la senadora del PAN y secretaria de Promoción Política de la Mujer del partido, Marcela Torres Peimbert, las mujeres están lista para trabajar por un México mejor y señaló que es hora de alzar la voz para construir una propuesta que incluya al 50 por ciento de la población. 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez Cimacnoticias | Ciudad de México.-

8/17/2017

La inestabilidad de las coaliciones PAN-PRD


8/06/2017

Que el Pacto por México se convierta en Frente y que Morena se una con las bases de los partidos


Pedro Echeverría V.

1. Los del PAN y PRD –como enormes farsantes- propagan que formarán un frente "para sacar al PRI de Los Pinos". Fox con el PAN logró sacarlos en 2000, pero luego (desesperado) los invitó a dormir en su propia cama porque no podía gobernar sin ellos. Luego –para obtener la Presidencia- el panista Calderón firmó un pacto con el priísta Peña Nieto prestándose ambos grandes apoyos. ¿Si PRI y PAN (que duermen juntos de noche) no pueden vivir separados porque se necesitan uno al otro, incluso porque son hermanos carnales, por qué no reconocen que se aman y lo que hacen a escondidas lo hacen también de día?

2. Lo que da mucha pena, tristeza, lástima, es el pobre PRD que se encuentra en un proceso de desplome total. Se vislumbra que su gente menos corrupta, menos maleada, se cambiará al partido Morena, y su militancia más corrupta se pase definitivamente al PRI y al PAN. No se cuándo perderá su registro el PRD, pero es posible que –por su comportamiento tan vil con la gente- el PRI le siga dando vida artificial haciéndole el favor de seguirle inyectando energía por la boca. En algunos países como Perú, Venezuela, los partidos viejos han muerto o caminan hacia su desaparición; no sé si en México sea el camino del PRI, PAN, PRD.

3. En México el PRI nació en 1929, el PAN en 1939 y el PRD en 1989 (la casualidad oportunista de los nueve), pero sus planteamientos son de vejetes y no creo que los jóvenes les sigan haciendo caso. Me parece que las tendencias internacionales van por el repudio a todos los partidos porque –como escribí en 1978 (hace casi 40 años) en una revista anarquista que intitulamos "Caos", "los partidos son los condones de la libertad", mucho más cuando son de corte leninista o staliniano. Espero que –como sucedió en México y otros países en los años 60, en 1968 en particular- cuando surjan nuevas batallas y luchas en la calles, los partidos brillen por su ausencia.

4. En México se ha estado hablando mucho de los llamados "Frentes Amplios", dicen algunos, al estilo Uruguay. Saben que ese país es un huevito de cuatro millones de habitantes esencialmente de origen europeo y con un alto nivel de vida. Como dirían por ahí: nada que ver con México de 120 millones y un 80 por ciento de población en la pobreza y miseria, pero ese Frente Amplio estaría conformado por los mismos partidos, los mismos legisladores, los mismos salarios y la misma dominación. Con PRI o sin PRI sería exactamente "más de lo mismo". Sería el cumplimiento de la propuesta de Beltrones: "un gobierno de coalición" en el que estuvieran todos los representantes de los partidos. ¡Son unos farsantes! (5/VIII/17)
alterar26@gmail.com

8/04/2017

Una nueva farsa: gobierno de coalición


Black Magazine

La política mexicana no deja de dar sorpresas. Ahora un nuevo discurso adquiere tiempo mediático y opiniones favorables de la intelectualidad neoliberal, me refiero al discurso de los “gobiernos de coalición”. Prominentes políticos del PRI, PAN y PRD se reúnen para reflexionar sobre esta nueva vía de acción política, otros más hablan de frentes amplios, mecanismos, dicen ellos, necesarios para un cambio, ahora sí, de régimen.
Es sorprendente la capacidad inventiva de la clase política dirigente para presentarse como opción de cambio o de transformación. Políticos que han detentado el poder, que han sido gobierno y que representan al actual régimen, con discursos “novedosos” quieren presentarse como alternativa al estado actual de cosas. El fraude como esencia de la política mexicana. El discurso de los gobiernos de coalición es un fraude más de la clase dirigente.
Uno de los objetivos de un gobierno de coalición, señalan, es poder construir una mayoría fuerte que se encargue de llevar a cabo los cambios necesarios para el país. Lo curioso es que en la etapa neoliberal se han llevado a cabo todas las “reformas estructurales” que han querido. Las reformas neoliberales, impuestas a la voluntad popular, contaron con el apoyo de la mayoría de las fuerzas políticas. Los obstáculos y resistencias han venido de los movimientos sociales y de la izquierda partidista (agrupada en su momento en el PRD y ahora en MORENA).
¿Acaso no ha existido un gobierno de coalición desde 1988? Desde entonces se integró al PAN al proyector neoliberal impulsado por el PRI, y tras décadas se integraría el PRD. El “Pacto por México” fue una coalición entre la clase política para imponer las reformas faltantes y fortalecer al gobierno de Peña. Los impulsos para construir un gobierno de coalición están dirigidos a seguir manteniendo el modelo neoliberal, proyecto que los une a todos.
La gobernabilidad mencionada como uno de los aportes de un gobierno de coalición es una burda mentira. El estado de crisis e ingobernabilidad no proviene de diferendos políticos entre actores, viene de resistencias sociales, de la injusticia, de la impunidad y la violencia extendida. Al contrario, el régimen neoliberal se fortalece por un sistema de complicidades en los que entran los que ahora buscan un gobierno de coalición.
Esta semana se dio una reunión del grupo “Galileos” perteneciente al PRD, en el que en franca armonía platicaron sobre gobiernos de coalición, frentes amplios y gobernabilidad Miguel Ángel Mancera, Manlio Fabio Beltrones y Gustavo Madero. ¿Qué sugiere esta reunión?
Es claro que las fuerzas neoliberales, la clase dominante, está buscando formas de asegurar la continuación del proyecto, frente a la alternativa que representa Andrés Manuel López Obrador. Las ideas-proyecto de los “independientes”, la de “gobierno de coalición” o la del “frente amplios” no son más que patrañas para buscar asegurar la continuidad del proyecto neoliberal. Sin embargo, esta estrategia les puede resultar contraproducente, estas conferencias amigas, sus pactos y sus discursos, los desnudan para poder verlos con claridad y observar que son y representan lo mismo.
Mientras sueñan con una mayoría aplastante (PRI-PAN-PRD), quedaran ante la ciudadanía como comparsas, parte del mismo grupo, como representantes de lo mismo. Mostrando que el neoliberalismo trasciende a la mayoría de los partidos políticos. La figura y actuación de Vicente Fox es paradigmática, el presidente de la “transición” que gobernó igual a sus antecesores neoliberales, apoyado del PRI y el mismo grupo, hoy es un defensor del PRI y el gobierno de Peña Nieta, unido por proyecto y temor a una candidatura distinta, la de AMLO.
Publicada por primera vez en Black Magazine: http://www.blackmagazine.mx/una-nueva-farsa-gobierno-de-coalicion/

7/30/2017

Las alianzas entre la derecha económica, política y religiosa


México arde al calor empresarial (VII)

Introducción
Durante mucho tiempo la derecha en México, representante de la oposición al régimen revolucionario, expresada principalmente por la Iglesia Católica, el sector privado y los Estados Unidos, prefirió ejercer su influencia en el país de manera directa en el gobierno e infiltrándose entre sus filas, a hacerlo mediante un partido de oposición. Por tales motivos el Partido Acción Nacional principal representante actual de la derecha, creció lentamente.
Muestra de lo dicho es que durante el gobierno de Miguel Alemán, éste dio al sector privado un lugar prominente dentro del sistema, mientras que los banqueros e industriales más poderosos preferían tratar directamente con el gobierno, además de que no tenían empacho en nombrarse abiertamente miembros del PRI. Así, a partir de 1973, le iniciativa privada se construye un pensamiento teórico: el Pensamiento Empresarial, mismos que defenderá y promoverá la filosofía de la libre empresa, con la intención de deshacer las concesiones hechas en años previos a obreros y campesinos1. 
A lo cual se le sumara el hecho de que, conforme el gobierno se vuelve más conservador, a éste le será más necesaria la figura de un partido de oposición, máxime al intentar conservar el mito de una alianza “revolucionaria” con campesinos y trabajadores. Así, el PAN conformara una identidad de partido de oposición y como tal se convertirá en el principal receptor de los votos de protesta, de manera que entre 1952 y 1970, su parte de los votos en las elecciones presidenciales pasó de 7.8 a 13.8 por ciento. Y creando Acción Nacional una sólida base de seguidores entre las clases medias urbanas, emanadas del periodo de rápido crecimiento económico en el país, ganara en 1964 la presidencia municipal de Mérida, Yucatán y cinco años después ganara la presidencia municipal de Hermosillo, Sonora2.
En el mismo sentido, la crisis financiera de 1982 que provoco un gran resentimiento contra el gobierno, favoreció a que el PAN captara aun más votos, siendo que su candidato a la presidencia, Pablo Emilio Madero, obtuvo más del doble de votos que los cuatro candidatos de izquierda juntos. De manera que, De la Madrid obtuvo 16.7 millones de sus votos de parte de campesinos y trabajadores “organizados”, mientras que Madero recibe 3.7 millones de votos por parte de la población más próspera, informada y exigente del país. Más aun, en el lapso de un año los candidatos del PAN ganaran las presidencias municipales de Moclova, las capitales de los estados de San Luis Potosí, Sonora, Durango, Chihuahua y Ciudad Juárez.
En tal contexto, pasadas la elecciones de Chihuahua, a principios de 1983 se ponen de manifiesto las primeras alianzas entre la derecha económica, religiosa y política: El Grupo Chihuahua, de Eloy Vallina – molesto por la expropiación de su banco, Multibanco Comermex -, apoyo con recursos económicos a los candidatos del PAN que ganaron las elecciones, mientras que por su parte, los prelados católicos se dedicaron a criticar desde sus púlpitos la manera en que se estaba administrando el país. Y dentro del mismo entramado, para las elecciones de gobernadores de 1985 y 1986, importantes figuras empresariales fueron elegidos como candidatos del PAN: Fernando Canales Clariond por Nuevo León y Manuel Clouthier por Sinaloa.
Con tales actores en acción, paulatinamente se dará una ratificación de la vida política de nuestra nación, aspecto anhelado e impulsado también por el gobierno norteamericano, el cual deseaba que en nuestro país se asentaran las siguientes premisas: el conservadurismo como doctrina política, un bipartidismo, la rectificación de la conducta internacional y el apoyo a la empresa privada; elementos que significaran la desaparición de las tesis centrales de la Independencia y la Constitución de 19173.
Tendiendo la teoría política del bipartidismo a reducir a dos las vías sociales de nuestro país: derecha y sistema moderado, por lo cual el PAN no representara un peligro serio. Toda vez que, las diferencias entre el PRI y el PAN no son sustanciales, en cuanto a su política real frente a los trabajadores, ni respecto al capitalismo como sistema económico y social. Variando simplemente en sus formas y las proposiciones sobre cómo gobernar, pero en lo fundamental sus diferencias son mínimas, igual que ocurre entre países como los EE.UU., Gran Bretaña, Colombia, etc4.
Así, al PAN le ha abierto el camino el miedo a la revolución, siendo sus tesis el compendio de las obsesiones empresariales, del rencor de muchos curas y de los anhelos de quienes han deseado unir a nuestro país a las ambiciones de los Estados Unidos. De manera que, al llegar al año 2000, la venta de empresas del Estado, el combate abstracto a la corrupción, la detención de la reforma agraria, mediante policías estatales contra ejidatarios o comuneros, así como la no observación de los agravios estadounidenses, le fueron despejando gran parte del camino al PAN para que llegara al poder en la figura de tristemente célebre Vicente Fox Quesada.
De suerte que, el PAN solo ha servido como tropa electoral para quienes realmente han dirigido desde hace tiempo sus políticas, a saber, empresarios de la Coparmex, el Episcopado y el gobierno de los Estados Unidos5.
El amalgamiento del conservadurismo en México.
Durante la década de los treinta es cuando surgen las organizaciones reaccionarias, pero solo dos lograron prosperar: la Unión Nacional Sinarquista (UNS) y el Partido Acción Nacional (PAN), grupos que identificaran su catolicismo con las ideologías fascistas y liberal respectivamente. Por ende, ambos partidos recogerán muchas de las demandas de la iglesia y de los católicos contra los preceptos constitucionales que limitaban la acción de la organización eclesiástica.
Siendo importante el crecimiento de la UNS en los años cuarenta debido a que supo integrar su movimiento místico-nacionalista con el apoyo de masas, pero una vez derrotado el fascismo en la guerra y con el giro del gobierno y con el giro del gobierno que pasa a ser tolerante con la Iglesia y represivo con la izquierda, así como con los trabajadores, sus posibilidades de permanencia se tornaron cada vez más precarias. Mientras tanto el PAN, mantuvo un desarrollo mediocre y sólo logro consolidarse como fuerza política menor a mediados de los cincuenta.
De ahí que, la alianza anhelada por la iglesia no se concreta en su totalidad, motivo por los cuales, salvo manifestaciones aisladas en contra del gobierno, el clero cuida que sacerdotes miembros de la jerarquía no se salieran de las reglas pactadas con el Estado, proceso que comprenderá los años cuarenta mediados de 1955. Sin embargo, conforme la Iglesia se va fortaleciendo ésta se ira involucrando cada vez más en la vida política del país, con la intención de romper los límites legales impuestos a su actuar por la Constitución. Desprendiéndose de ahí que, en 1955 el arzobispo primado de México declara que lo único que quedaba hacer en a partir de entonces era cambiar la Constitución, pero eso todavía no era posible6.
En consecuencia, desde mediados de los cincuenta la no intervención de la iglesia en política sufre un cambio sustancial. Desde entonces los ministros de tal culto serán más audaces y en los periodos electorales realizaran proselitismos en favor de los partidos católicos registrados. Así también, en momentos determinados actuaran como aliados de los capitalistas que se enfrentaran contra el gobierno. De manera que, durante las campañas electorales para la renovación de los poderes legislativos y ejecutivos federales, en 1955, 1958, 1961 y 1964, los sacerdotes utilizaron el púlpito para pedir que se votara por candidatos de los partidos Acción Nacional o Nacionalista Mexicano, los cuales prometían restituir los derechos ansiados por la iglesia y sus ministros.
Dichos actos que alcanzarán su más alta expresión el 10 de octubre de 1956, cuando el Episcopado mexicano formula un documento que establece siete deberes cívicos para los católicos, de los cuales es relevante destacar los puntos IV, V y VII, que a la letra dicen:
  1. Los católicos deben interesarse en los asuntos públicos y, consiguientemente, pueden pertenecer a partidos políticos, siempre que estos partidos nada atenten contra los derechos de Dios y de la Iglesia.
  2. Los católicos como ciudadanos que son, están obligados a votar por los candidatos que más garanticen el bien público, los derechos de Dios y de la Iglesia.
  1. El juzgar en cada caso en particular la gravedad de la obligación de un ciudadano de acudir a las elecciones es asunto que debe resolver el prelado o el confesor, conforme a los principios y las enseñanzas de la moral.
Escenario que se vera fortalecido a partir de la visita que hace el presidente Luis Echeverría Álvarez al papa Paulo VI, en el Vaticano en 1974, y después de lo cual habrá un fuerte apoyo de manera extraoficial por parte del Estado y la iniciativa privada, para la construcción de lo que sería la nueva basílica de Guadalupe. Y en la misma dirección, durante su campaña política el entonces candidato a la Presidencia de la República, José López Portillo, visitara de manera también extraoficial y privada, a cerca de cuarenta obispos mexicanos. Además de que, ya siendo presidente creara el programa de conciliación de clases llamado Alianza para la producción, mediante el cual se hará público y manifiesto el acto de “reconciliación” entre el Estado mexicano y el Grupo Monterrey, representado por Bernardo Garza Sada.
Todo lo cual se articulara con la visita a México del papa Juan Pablo II. Visita que si bien genero la asistencia espontánea de miles de mexicanos, además, la comisión organizadora contara con un fuerte apoyo, tanto del aparato oficial del Estado mexicano como de la iniciativa privada, dentro de la cual destacaron Comermex, Bancomer, Banamex y Televisa. Proporcionándose todos los recursos necesarios para el desarrollo de la gira papal sin detenerse en gastos: helicópteros, aviones, automóviles especiales, horas de transmisión televisiva y demás fueron otorgados.
Además, dentro del recorrido que realiza el papa dentro de nuestro país, fueron significativas la visitas que hizo a tres ciudades cuyos arzobispos y diócesis han sido símbolos de una tendencia conservadora dentro de la iglesia católica mexicana: Ciudad de México, Puebla y Guadalajara, así como la visita que realizo a diócesis con alta población indígena como Oaxaca y San Cristóbal de las Casas. Además de la ciudad de Monterrey, diócesis en la cual el arzobispado se ha encontrado tradicionalmente ligado al Grupo Monterrey.
Así como será relevante el discurso que el papa pronuncia a sacerdotes y feligreses el 27 de febrero de 1979, en la basílica de Guadalupe, debido a su contenido conservador y contra las manifestaciones de inconformidad dentro de la misma iglesia católica a partir de sectores como la teología de la liberación. Dicho discurso señalaría que: “Sois sacerdotes y religiosos; no sois dirigentes sociales, líderes políticos o funcionarios de un poder temporal. Por eso os repito: no nos hagamos la ilusión de servir al Evangelio si tratamos de “diluir” nuestro carisma a través de un interés exagerado hacia el amplio campo de los problemas temporales. No olvidéis que el liderazgo temporal puede fácilmente ser problema de división, mientras el sacerdote debe ser signo y factor de unidad, de fraternidad. Las funciones seculares son el campo propio de acción de los laicos que han de perfeccionar las cosas temporales con el espíritu cristiano7.
El PRI-AN en el poder y el avance de los proyectos de la Iglesia católica en el país.
Desde el reconocimiento jurídico a la Iglesia católica en nuestro país y la reanudación de las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y el gobierno mexicano, a partir de las disposiciones encargadas a Mariano Palacios Alcocer, por parte del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, entre 1991 y 1992, como la coordinación de un equipo de destacados juristas que dieran soporte legislativo a los cambios históricos enunciados8. Hasta la llegada a la presidencia de la República de personajes como Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón y actualmente Enrique Peña Nieto, se ha visto crecer la participación de la iglesia católica en la vida social de nuestro país, así como en la definición de políticas públicas.
Toda vez que, personajes como Vicente Fox y los precedentes presidentes del país, han realizado actos como el de Vicente Fox, quien ya presidente de México, como primer acto presidencial hace un rezo público y ante medios televisivos, a la Virgen de Guadalupe, en la Basílica. Acto que fue una flagrante violación al artículo constitucional número 25, referente a la Lay de Asociaciones Religiosas y Culto Público, puesto que la misma establece que autoridades federales, estatales y municipales no podrán asistir con carácter oficial a ningún acto religioso de culto público, ni a actividad que tenga motivos o propósitos similares.
Dentro de la misma lógica, en el año 2000, el coordinador de asuntos religiosos del equipo de transición del entonces presidente electo Vicente Fox, visito al Vaticano para reunirse en privado con los altos jerarcas y explicarles el proyecto de libertad religiosa, emanado a partir del consenso entre el Equipo de Consulta de Asuntos Religiosos. Más toda vía, el mismo Vicente Fox invito al por ese momento papa Juan Pablo II, para que asistiera a su toma de posesión como presidente de México.
En tal contexto de subordinación del Estado que va urdiendo Vicente Fox, durante los primeros días de mayo del 2000, se hizo pública una carta enviada por Fox a los principales dirigentes religiosos del país, en la cual el entonces candidato exponía su Proyecto para la Nación sobre Libertades Religiosas y Relaciones Estado-Iglesia, dicha carta pretendía establecer los siguientes lineamientos en el país:
  1. Promover el respeto al derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta el momento de muerte natural.
  2. Apoyar el fortalecimiento de la unidad familiar, que en México es un recurso estratégico.
  3. Respetar el derecho de los padres de familia a decidir sobre la educación de sus hijos.
  4. Promover el libre acceso para la asistencia espiritual y religiosa en los centros de salud, penitenciarios y asistenciales, como los orfelinatos y los asilos para ancianos.
  5. Responder al interés manifestado por la iglesia para promover un amplio espacio de libertad religiosa a partir del 24 constitucional.
  6. En congruencia con el derecho humano a la libertad religiosa y con los acuerdos internacionales suscritos por México en esta materia, promover que se eliminen las contradicciones entre los artículos 24 y 130 de la Constitución, reformando el 130 en la parte que restringe la libertad religiosa, que proclama el artículo 24.
  7. Abrir el acceso a los medios de comunicación a las iglesias, para que éstas puedan difundir sus principios y actividades.
  8. Promover que en el marco de una reforma hacendaria integral se defina su régimen fiscal para la iglesia, con deducibilidad de impuestos, cuando contribuyan al desarrollo humano.
  9. Terminar con la discrecionalidad para autorizar la internación y permanencia en México de los ministros de culto de las iglesias.
  10. Promover la homologación voluntaria de los estudios eclesiásticos en el ámbito civil, respetando los programas y contenidos de las materias que imparten los seminarios o instituciones de formación religiosa9.
Decálogo que puso en evidencia el reposicionamiento de la iglesia católica sobre los asuntos públicos del país, máxime cuando desde las disposiciones echas por Salinas de Gortari respecto a la iglesia, para las cuales fueron fundamentales la intermediación del padre Marcial Maciel Degollado y el nuncio apostólico Jerónimo Prigione. Se observa la participación de personajes pertenecientes a la Iglesia católica en la vida de los gobernantes. Y entre ambos violentaran cada vez más abiertamente la carta magna que nos rige. Todo lo cual se desarrolla desde hace tres décadas en el país, al amparo de la supuesta democracia impulsada por los Estados Unidos, así como por una introducción ad doc de una concepción amplia de los derechos humanos.
De tal suerte, se pudo observar la penetración de agrupaciones como los Legionarios de Cristo, hasta las intimidades de Los Pinos, durante el sexenio foxista. Congregación fundada por Marcial Maciel, quien fuera cuestionado por una larga historia de pederastia y lo que el Vaticano ha llamado su “doble vida”. A partir de la amistad que mantenía la familia Sahagún con el padre Maciel.
Y, si bien el decálogo propuesto por Fox no logro realizar en profundidad sus metas, estas serán retomadas por Felipe Calderón, desde el 25 de enero de 2006, cuando sostuvo un encuentro con el grupo interconfesional por México, integrado por representantes de la Iglesia católica, ortodoxa y anglicana, así como por líderes de iglesias evangelistas. En dicha reunión les prometió que de llegar a la presidencia, tendrían medios de comunicación masiva, podrían impartir educación religiosa en las escuelas públicas, evangelizar a los militares, así como la realización de todos los demás puntos enmarcados en la propuesta eclesiástica de libertad religiosa.
Propuestas que no fueron fortuitas, puesto que Felipe Calderón es identificado con el panismos ortodoxo, es decir, el grupo que no le perdona a Juárez que haya derrotado a los conservadores. De forma que, en estrecha relación entre tal panismo y la iglesia, la iglesia militante y clericalista, en su calidad sacerdotal para hacer política, hizo campaña a favor de Calderón10. Y ya una vez como presidente en 2009, Felipe Calderón le corresponderá a la iglesia católica prestándole el Teatro de la República de Querétaro, icono del Estado laico, donde se promulgo la constitución de 1917, para realizar un encuentro de intelectuales y académicos de todo el país.
De suerte que no resulta baladí el hecho de que el acto “cultural” cristiano se realizará en el lugar donde, en 1854 se estrenó el Himno Nacional y donde en 1867 se reunió el consejo de guerra que sentenció a muerte al emperador Maximiliano y a los generales imperialistas Miramón y Mejía. Además de que en el mismo teatro, tuvo lugar años más tarde el Congreso Constituyente, y el 5 de febrero de 1917 se promulga la constitución de 1917, odiada por empresarios, la iglesia y el gobierno estadounidense. Estableciendo un parteaguas en la historia de tal recinto, al ser celebrada en él una ceremonia precedida por el entonces hombre más importante del Vaticano después del Papa, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone. Y reivindicándose la iglesia católica y el PAN en el poder, intentan consolidar un nuevo proyecto de nación11.
En consonancia con tales eventos, el actual presidente de la República, Enrique Peña Nieta, también desde el inicio de su proselitismo presidencial se vera envuelto en un estrecho abrazo con los intereses de la iglesia católica. Hecho que se puso de manifiesto el 19 de abril de 2012, en la sede del episcopado, en Lago de Guadalupe, Estado de México, donde se comprometió a apoyar las reformas constitucionales que pide la jerarquía católica en materia de libertad religiosa. Reformas dentro de las cuales se encuentra la demanda de modificar la constitución, para que la jerarquía católica goce de una “libertad religiosa plena” y sus ministros de culto puedan por fin ser gobernadores, diputados, senadores, así como presidentes municipales, añeja aspiración clerical12.
Tal relación también se vera reivindicada a partir de la compleja maquinación eclesiástica y política, urdida por la Arquidiócesis de México y el gobierno del Estado de México, tras la historia de telenovela del noviazgo y la boda entre Peña Nieto y Angélica Rivera. Para anular en 2009 la boda entre Angélica y el productor de Televisa, José Alberto El Güero Castro, realizada cinco años atrás en la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en la colonia Roma, Ciudad de México.
Siendo que tal enlace matrimonial jugo un papel fundamental para que Peña Nieto fuera presidente, y donde el cardenal Norberto Ribera, arzobispo primado de México, agilizó la anulación de las dos ceremonias realizadas por Rivera y El Güero Castro, el 2 y el 11 de diciembre de 2004. Para permitir el enlace matrimonial con el gobernador mexiquense Peña Nieto, quien además también conto con el apoyo del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de México, dirigida por el presbítero Alberto Pacheco Escobedo13.
Dentro de tal espectro, también se darán transgresiones claras a la Constitución y a la Ley, cuando el papa Jorge Bergoglio visita México en 2016. Dado que en su visita fueron sustituidos los símbolos patrios en las páginas de internet de la Presidencia de la República y de varias de las secretarias por símbolos religiosos. Agraviando la Ley de Asociación Religiosa y Culto Público, además de leyes referentes al Escudo, la Bandera y el Himno Nacional, tipificado como “agravio a los símbolos patrios”, ante la sustitución del Escudo Nacional por las imágenes religiosas del catolicismo.
Pero además, a los vínculos entre los gobernantes del país con la iglesia se le añadirán dos más, los de los empresarios y el narcotráfico con la iglesia católica. Los primeros se han puesto de manifiesto en la alianza entre Carlos Slim y monseñor Diego Monroy para la construcción de la Plaza Mariana, en lo que sería una ampliación del atrio de la Basílica de Guadalupe, y que tras la “renuncia” de Monroy a la rectoría de la Basílica en 2011, continuaría el nuevo rector Enrique Glennie Graue.
Dicho proyecto arranca en 2003, cuando Andrés Manuel López Obrador, entonces jefe de gobierno le dona a la Basílica un terreno de casi 30 mil metros cuadrados, en el que se construirá la Plaza, a la Fundación Plaza Mariana, mediante un contrato de donación, el cual estipula que el terreno y la obra deberían tener un fin social. De manera que, supuestamente el proyecto consistiría en la edificación de un museo, estacionamientos, un centro de evangelización, área de columbario bajo la concesión para la prestación del servicio público de cementerios, mercado público y área verde. Todo lo cual, con el objeto de generar un espacio urbano que conserve la dinámica de culto religioso y el carácter público de la zona, según indica el contrato de donación.
Sin embargo, dichas disposiciones han sido violadas, siendo que inmediatamente después de la donación, Monroy empezó a pedir donativos, principalmente entre los fieles guadalupanos de México y de Estados Unidos, con el fin de financiar la construcción de la obra. Para ello abrió dos cuentas bancarias. Así también, empezó a vender por adelantado 115 mil nichos que se previa tuviera la Plaza, y generarían ingresos de alrededor de 5 mil millones de pesos. Pero posteriormente ya se hablo de se podrían construir unos 600 mil nichos, los cuales les dejarían de ganancia unos 13 mil 200 millones de pesos, sin contar los cobros que periódicamente harán por el mantenimiento y lo llaman el resguardo. Y de tan jugoso negocio, a cambio de la “donación” del predio, en actas de asamblea realizadas por el Comité del Patrimonio Inmobiliario del gobierno capitalino, se estipulo que al gobierno capitalino le corresponde 30% de las ganancias que dejara la Plaza14.
Finalmente, respecto a los nexos entre la iglesia católica y el narcotráfico, han destacado las llamadas “narcolimosnas”, así como la construcción de lujosas capillas en barrios populares, como la construida en 2010, en Pachuca, Hidalgo, por Heriberto Lazcano El Lazca, supuestamente el jefe de Los Zetas. Ante lo cual la Conferencia del Episcopado Mexicano, por medio de su entonces secretario general, Víctor René Rodríguez Gómez, indico que el episcopado no tiene el control administrativo de las cerca de 60 mil capillas existentes en el país. Y siendo que son los laicos quienes consiguen los recursos para edificar las capillas, así como son quienes las administran y les dan mantenimiento, los obispos y sacerdotes, supuestamente quedan al margen.
No obstante, el tema de las narcolimosnas data de tiempo atrás, ya en los noventa fueron acusados los hermanos Arellano Félix de apoyar mediante fuertes donativos el entonces obispo de Tijuana, Emilio Berlié, el cual a su vez gestiono una reunión privada entre los narcotraficantes y el entonces nuncio apostólico en México, Jerónimo Prigione, cuando fue asesinado el cardenal Posadas15.
Algunos resultados adversos para el país de los nexos entre los grupos conservadores.
Ante la situación descrita, en estados de la República como Monterrey, se han llegado a posicionar con gran fuerza agrupaciones religiosas de católicos como los Legionarios de Cristo, hasta ser considerado Monterrey como uno de los enclaves más importantes de dicha congregación. De forma que, en la capital de dicha entidad, existen varias escuelas particulares de corte clerical, todas exclusivas y en las cuales tienen injerencia los Legionarios, tales son los casos del instituto Superior de Estudios para la Familia, dependiente de la Universidad de Anáhuac; Irlandés; Himalaya; Kilimanjaro y Higlands, además del Colegio Femenino del Bosque, el Centro de Educación y Cultura del Valle (Cecvac), el kínder Oak Hill Cecvac y el Aula 24 Horas.
Más todavía, los Legionarios, conocidos en Monterrey como “Los millonarios de Cristo”, por su poder económico, participaron directamente en la elaboración de la Ley de la Familia, aprobada en diciembre de 2007 por el Congreso de Nuevo León, pero que vetó el gobernador priísta Natividad González Parás16.
Mientras que en Guadalajara, Jalisco, en 2007, el entonces gobernador panista Emilio González Márquez organizó clases de Biblia en la Casa Jalisco para los miembros de su gabinete y su esposa, además de haber sido conocido por sus simpatías con organizaciones civiles que rechazan a los homosexuales y el aborto. Llegando a presentar controversias constitucionales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en contra de las leyes que protegen a esos sectores.
De igual manera, Emilio González también promovió y financio a la organización civil Valora, dedicada a “sanar” la homosexualidad. Integrada por católicos de tendencia ultraconservadora, cuyo lema es Conciencia en los Medios, Valora en 2010 estuvo registrada formalmente ente el Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS). Organizando talleres y retiros espirituales, así como periódicamente fomentar encuentros de oración y terapias para “ayudar a los homosexuales a vivir en castidad”.
Adicionalmente, en 2008, Valora recibió ayuda de la Secretaría de Desarrollo Humano estatal por más de 1 millón 300 mil pesos, derivados de la partida 4308, llamada “Aportación a los organismos de la sociedad civil”. A lo cual se le sumo la entrega de 300 mil pesos, por parte del titular de dicha dependencia, Martín Balderas, con la supuesta finalidad de promover “los valores de la familia”, con fondos del Programa Estrategia Vive, mismo que sólo tiene la finalidad de impulsar causas sociales.
En el mismo sentido, se han promovido congresos de corte trasnacional por agrupaciones como Courage Internacional, fundada en Estados Unidos por el sacerdote John Harvey, de la congregación de San Francisco de Sales. Según lo dicho por sus promocionales, Courage, es un apostolado con aprobación del Vaticano, para la atención espiritual de hombres y mujeres que viven en condición de Atracción al Mismo Sexo (AMS), y desean vivir en castidad. Y, otra agrupación similar es la de Renacer, que auspiciada por el congreso, se formo en 2005 en México, la cual forma parte a su vez de la Asociación para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad y que tiene su matriz en Estados Unidos y fue creada en 199217.
En consonancia con tales acciones, se ha podido observar que entre los ochenta y los noventa, tras la llegada del PAN a gobiernos municipales y estatales, se impulsaron campañas contra el aborto y el uso del condón, así como cruzadas moralizantes y redadas homofóbicas. Hasta llegar a observarse el peso del PAN y la iglesia, en mayo de 2016, cuando Peña Nieto presentó la iniciativa para reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo, - aunque considerada como oportunista por intentar cooptar a la comunidad Lésbico-Gay – al día siguiente la Conferencia del Episcopado Mexicano le advirtió, mediante un comunicado, que la iglesia sólo acepta el matrimonio entre hombre y mujer. Y antes de concluir el mes de mayo, el Frente Nacional por la Familia (FNF), ya estaba conformando y realizando protestas en las calles, con lo cual logro detener dicha iniciativa.
Más aun, otros resultados adversos ante el asentamiento del conservadurismo en el país, han sido las recurrentes denuncias de pederastia. A este respecto, el 27 de agosto de 2016 fue detenido Carlos López Valdés, quien siendo sacerdote de Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, estuvo abusando sexualmente del entonces niño, de Jesús Romero Colín, entre 1994 y 1999. Y después de que el joven denunciara tales abusos en 2007, ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), será hasta 2016 cuando se detenga a Carlos López18.
Y en estrecha relación con tales hechos, en julio de este año se han denunciado los abusos cometidos por el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías, en León Guanajuato, eventos que se vinculan a la supuesta asistencia social emitida por la iglesia católica. Pero no obstante las denuncias emitidas por niños de distintos alberges ubicados en Salamanca, Irapuato, Moroleón y Morelia, hasta el momento se desconoce el paradero de Pedro Gutiérrez, mismo del cual se dice tiene vínculos con Vicente Fox y su esposa. En tanto que la jerarquía de Guanajuato ha manifestado su apoyo al sacerdote a partir de letreros colocados fuera del alberge, los cuales han tenido la siguiente leyenda: “Estado, protégeme, pero también a mis papás Pedro Gutiérrez Farías y Hortensia Jiménez Cruz”19.

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Proceso, No. 1775, 7 de noviembre de 2010.
Proceso, No. 2049, 7 de febrero de 2016.
Proceso, No. 2029, 20 de septiembre de 2015.
Proceso, No. 2066, 5 de junio de 2016.
Urbe, No. 10, febrero de 2016.
La Jornada, domingo 16 de julio de 2017.


Notas
1 González Casanova Pablo y Florescano Enrique (Coordinadores). México hoy. Siglo Veintiuno Editores, 10a edición 1986. Pág. 323.
2 Riding Alán. Vecinos distantes. Un retrato de los mexicanos. Joaquín Mortiz/Planeta, vigésimo cuarta reimpresión 1993. Pág. 135.
3 García Cantú Gastón. El desafío de la derecha. Joaquín Mortiz/Planeta, 1987. Pág. 132.
4 De la Rosa Martín y Reilly Charles A. (Coordinadores). Religión y política en México. Siglo Veintiuno Editores, Centro de Estudios México-Estados Unidos, Universidad de California, San Diego, 1985. Pág. 265.
5 García Cantú Gastón. El desafío de la derecha. Joaquín Mortiz/Planeta, 1987. Pág. 142.
6 De la Rosa Martín y Reilly Charles A. (Coordinadores). Religión y política en México. Siglo Veintiuno Editores, Centro de Estudios México-Estados Unidos, Universidad de California, San Diego, 1985. Pág. 65.
7 De la Rosa Martín y Reilly Charles A. (Coordinadores). Religión y política en México. Siglo Veintiuno Editores, Centro de Estudios México-Estados Unidos, Universidad de California, San Diego, 1985. Pág. 286.
8 Proceso. No. 2066, 5 de junio de 2016.
9 Blancarte Roberto. Entre la fe y el poder. Grijalbo, 2004. Pp. 25-50.
10 Proceso. No. 1574, 31 de diciembre de 2006.
11 Proceso. No. 1681, 18 de enero de 2009.
12 Proceso. No. 1873, 23 de septiembre de 2012.
13 Proceso. No. 2049, 7 de febrero de 2016.
14 Proceso. No. 1794, 20 de marzo de 2011 y No. 1783, 2 de enero de 2011.
15 Proceso. No. 1775, 7 de noviembre de 2010.
16 Proceso. No. 1631, 3 de febrero de 2008.
17 Proceso. No. 1774, 31 de octubre de 2010.
18 Proceso. No. 2081, 18 de septiembre de 2016.
19 La Jornada. Domingo 16 de julio de 2017.

Ramón César González Ortiz es licenciado en Sociología y Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la FCPyS de la UNAM. Actualmente es profesor adjunto en la misma FCPyS, de las materias: Sociología latinoamericana: temas contemporáneos y Sociología contemporánea.