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7/27/2019

Segob ofrecerá disculpa pública a indígenas que fueron víctimas de militares


Las hermanas González Pérez buscan justicia desde hace 25 años 
   

El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (Segob), Alejandro Encinas Rodríguez, se comprometió con las indígenas tzeltales Ana, Beatriz y Celia González Pérez a continuar investigando la violación sexual de la que fueron víctimas, a manos de militares, en 1994, en el estado de Chiapas.
En una reunión privada, que se realizó este lunes 22 de julio, entre funcionarios de la Segob y abogadas del Comité Hermanas González y de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), Encinas Rodríguez también se comprometió a realizar un acto de disculpa pública el próximo 18 de octubre en el municipio chiapaneco de Ocosingo.
Cinco meses después de solicitar una reunión, esta semana el subsecretario recibió a las hermanas Ana y Beatriz, hablantes de tzeltal y quienes –con ayudada de una traductora– hicieron un recuento de lo que les ha significado 25 años de espera para que los culpables sean sancionados y para que el Estado reconozca que fueron víctimas de tortura sexual.
En el encuentro, en el que también participó Aarón Mastache Mondragón, titular de la Unidad de Derechos Humanos de la Segob, las hermanas aclararon que por primera vez subieron a un avión para salir de Chiapas y trasladarse a la Ciudad de México, pero que no fue por gusto, sino por mantener su exigencia de justicia.
La reunión, dijo a Cimacnoticias la abogada Gloria Guadalupe Flores Ruiz, fue la oportunidad para que, por primera vez, Ana y Beatriz hablaran ante funcionarios de alto nivel y expresaran su sentir y el pensamiento de su hermana Celia y su madre Delia, quienes no pudieron asistir.
Para las indígenas, el próximo acto de disculpa y reconocimiento público de responsabilidad será un paso más para reivindicar su dignidad ante su familia y su comunidad, personas que las relegaron y que las expulsaron después de ser ultrajadas por los soldados; pero también será un mensaje para que el gobierno no permita que estos casos se repitan.
La historia de las indígenas es quizás una de las primeras en documentar la violencia sexual cometida por el ejército mexicano. Los hechos se remontan a 1994 cuando en el contexto del levantamiento armado zapatista, las tres hermanas y su madre, Delia Gonzáles de Pérez, fueron detenidas en un retén militar, localizado en el camino que va rumbo al ejido Jalisco, en el municipio de Altamirano.
Aquel día, Ana de 20 años de edad, Beatriz de 18 años, Celia de 16 años y a su madre Delia Pérez fueron privadas de su libertad durante dos horas. En ese tiempo las tres hermanas fueron separadas de su madre, golpeadas y violadas en reiteradas ocasiones.
Pese a las amenazas que recibieron por los militares, el 30 de junio de 1994 las mujeres denunciaron ante el Ministerio Público Federal pero dos meses después el expediente fue trasladado a la Procuraduría General de Justicia Militar, encargada de investigar delitos de soldados y quien decidió archivar la indagatoria.
El argumento de las autoridades militares fue que no podían investigar porque las víctimas de tortura se negaron a comparecer frente a los efectivos militares agresores y someterse a nuevos exámenes ginecológicos.
A fin de encontrar respuestas, acompañadas legalmente por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), el 16 de enero de 1996 las mujeres presentaron su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo internacional que tres años después aceptó la petición.
El 4 de abril de 2001 el organismo internacional emitió el Informe de Fondo No. 53/01 en el cual declaró la responsabilidad internacional del Estado en el caso y recomendó realizar una investigación seria, imparcial y exhaustiva y reparar adecuadamente a Ana, Beatriz y Celia González Pérez por las violaciones cometidas.
Sobre esta resolución, Ana y Beatriz transmitieron a los servidores públicos su esperanza de obtener “buena justicia”, es decir, que se crea en su palabra, primordialmente.
Es de recordar que el pasado 4 de junio se cumplieron 25 años de este caso de detención ilegal, violación y tortura sexual, aniversario en el que las tres hermanas y un comité de apoyo se atrevieron a protestar y exigir justicia, verdad y reparación del daño frente a un cuartel militar ubicado en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.
Semanas después de ese hecho, las mujeres fueron recibidas por el equipo de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
Además del acto de disculpa pública, entre los acuerdos que hizo el subsecretario Alejandro Encinas está que en ese acto debe participar un representante de la secretaria de la Defensa Nacional; otorgar una reparación económica y que la Fiscalía General de la República continúe las investigaciones en coadyuvancia con las representantes legales de las indígenas.

3/27/2019

8 países que se disculparon por hechos históricos


MAURICIO OBLEA

El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió al Rey Felipe VI de España una disculpa pública por los abusos cometidos contra los pueblos nativos durante la Conquista.
A pesar de las reacciones divididas que este hecho desencadenó, las disculpas históricas es algo que se suele ofrecer. A continuación te mostramos ocho casos:

Canadá y los judíos

En 1939, durante la Segunda Guerra Mundial, Canadá rechazó un barco que transportaba a 907 judíos, al considerarlos como "indignos" de tener un hogar.
En 2018, Justin Trudeau ofreció una disculpa a la comunidad judía.
Durante esos años, el Partido Liberal, el mismo de Trudeau, estaba a cargo del gobierno canadiense.

Francia y Argelia

En 2018, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se disculpó por las torturas y desapariciones forzadas durante la guerra de Argelia.
También reconoció el asesinato de Maurice Audin, que era un profesor ayudante en la Universidad de Argel.

España y la comunidad sefardí

España ya ha pedido una disculpa histórica. Fue en octubre de 2015, cuando el presidente Mariano Rajoy gobernaba y aprobó una ley para que la comunidad sefardí pudiera obtener la nacionalidad española.
Los sefardíes vivieron por mil 500 años en España, hasta 1492, año en que la Corona Española los obligó a tomar una decisión: o se convertían a la religión católica o tendrían que dejar el país.

Reino Unido y los países caribeños

En abril de 2018, la primera ministra británica, Theresa May, ofreció disculpas a líderes y diplomáticos de 12 países del Caribe por los tratos propinados por funcionarios de inmigración a personas de dichos territorios que emigraron a Gran Bretaña cuando eran niños, tras la Segunda Guerra Mundial.
La "generación Windrush" fue invitada a Gran Bretaña para cubrir el déficit laboral, que se presentó de 1948 a 1971. Sin embargo, sus descendientes se vieron atrapados en medio de un endurecimiento de las normas migratorias supervisadas por la propia May en 2012, cuando era ministra del Interior.

Holanda y las víctimas de Srebrenica

En 1995, ocho mil musulmanes de Bosnia fueron asesinados en la toma de Srebrenica, ciudad al este de Bosnia.
 Entre los muertos se encontraba el padre y hermano de un traductor, quien fue sobreviviente de la matanza, y un electricista, los tres tenían un pase para transitar por la ciudad que era ocupada por soldados.
El traductor, Husan Nuhanovic, y la familia de Rizo Mustafic, el electricista, demandaron a Holanda en 2002, y Holanda respondió que sus soldados habían actuado de forma correcta. Fue hasta 2015, cuando la entonces ministra de Defensa, Jeanine Hennins, ofreció una disculpa en nombre del gobierno.

Alemania a Israel

En el año 2000, Johannes Rau, el entonces presidente de Alemania, ofreció una disculpa ante el parlamento de Israel por el Holocausto, es decir por el genocidio cometido por parte del Tercer Reich de Aldolf Hitler contra los judíos, durante la Segunda Guerra Mundial.
Ya en 1949, cuatro años después de la Segunda Guerra Mundial, el canciller Konrad Adenauer admitió los crímenes contra los judíos que su país cometió bajo el régimen de Hitler.

Japón a Corea del Sur

De 1910 a 1945, la península de Corea del Sur fue ocupada por Japón. Este fue el motivo para que el ministro japonés, Naoto Kan, expresara el "profundo remordimiento" por el daño infligido al pueblo surcoreano durante 35 años.

El pueblo de Corea del Sur fue privado de su nación y su cultura, y su orgullo étnico fue profundamente dañado por un mandato colonial que iba en contra de su voluntad ", señala la declaratoria que fue aprobada por el gobierno japonés.

Y no sólo eso, Japón se comprometió a devolver piezas del patrimonio cultural coreano tomadas durante la colonización.

Papa Francisco a pueblos indígenas

En 2015, en Bolivia, durante un discurso ante los movimientos populares, el Papa Francisco pidió "humildemente perdón" por los "crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América".
El presidente de esa nación, Evo Morales, había denunciado durante ese año los colonialismos.

LAS DISCULPAS QUE NO HAN LLEGADO

En octubre de 2017, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió a España no solo una disculpa, sino una indemnización a los pueblos indígenas "que masacraron los Borbones a lo largo y ancho de nuestra América". Pero no tuvo respuesta del gobierno español.
Los embajadores de los 54 países de África pidieron, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que el presidente estadounidense, Donald Trump, se disculpara por referirse a sus territorios como "países de mierda", en enero de 2018.
Lo anterior, Trump lo mencionó durante un discurso en el que se quejaba que miles de migrantes querían llegar a Estados Unidos porque sus países estaban en terribles condiciones. Su disculpa no ha llegado a África.
En 2017, Justin Trudeau pidió al Papa Francisco que la Iglesia Católica se disculpara por los abusos sexuales que cometieron sus misioneros contra los indígenas de Canadá, cometidos en internados dirigidos por religiosos.
El mismo primer ministro declaró después que se sentía decepcionado porque el Papa no accedió a ofrecer personalmente disculpas a las víctimas de los abusos.

DISCULPAS, POR INICIATIVA PROPIA Y NO POR "PEDINCHES": CASTAÑEDA

Jorge Castañeda, ex canciller y profesor en la Universidad de Nueva York, habló En Directo con Ana Francisca Vega, habló sobre la carta que envió Andrés Manuel López Obrador al Rey Felipe VI de España.
El excanciller señaló que este tema no es algo que se le ocurrió recientemente a Andrés Manuel López Obrador, "no sabemos el contenido de la carta, sólo lo que dice el presidente y el periódico El País". "Puede ser muy sano un debate nacional sobre la identidad mexicana, mestizaje y la conquista", consideró.
Castañeda indicó que las disculpas de otros países no se han dado por "pedinches", se han dado por iniciativa propia.
cmo

Invasiones e indulgencia


Carlos Martínez García

Parecería un disparate, pero no lo es. Las cartas enviada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador al papaFrancisco y al rey de España, Felipe VI, en la que les insta para que reconozcan los daños que infligieron a los pueblos originarios de México colocan en el centro del debate público la naturaleza de lo acontecido en estas tierras durante la Conquista y la Colonia.

El proceso de dominación española en México fue complejo, no es resultado solamente de fuerzas militares ibéricas que sometieron a pueblos de lo que ahora es México. Los españoles, por distintas razones y por diversos medios, contaron con la colaboración de indígenas para vencer al imperio mexica. Dicha participación no exculpa las atrocidades perpetradas por las tropas que encabezaba Hernán Cortés ni el sistema colonial que se construyó después.

La respuesta del gobierno español a la misiva de López Obrador sostiene que es anacrónico evaluar un acontecimiento histórico con parámetros éticos actuales. Por lo cual expresó: "La llegada, hace 500 años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas". El comunicado convenientemente olvida que en el mismo siglo XVI hubo voces que se levantaron para denunciar la violencia de los conquistadores. Fue el caso de Bartolomé de las Casas, cuya convicción de hacer misión al estilo de Cristo quedó bien consignada en De unico vocationis modo omnium gentium ad veram religionem, de 1534 (edición en español: Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión, Fondo de Cultura Económica, México, 1975). La obra, escribe en el prólogo André Saint-Lu, es "un gran tratado doctrinal en que desarrolla su teoría de la conquista evangélica; es decir, de la atracción a la fe cristiana por medios únicamente persuasivos, y probaba largamente, por otra parte, la plena capacidad intelectual de las personas del Nuevo Mundo".

En la controversia de Valladolid (1550) que sostuvo con el teólogo imperial Juan Ginés de Sepúlveda, De las Casas evidenció que la barbarie española coaccionaba a los indígenas y tal forma de proceder estaba más motivada por la expoliación de las riquezas del Nuevo Mundo que por interés de supuesto bienestar espiritual: "¿Cómo se compagina el ejemplo de Cristo con el hecho de repartir lanzadas entre los indios desconocidos antes de predicarles el Evangelio, y aterrorizar sin medida a personas totalmente inocentes con un despliegue de arrogancia y de la furia de la guerra y obligarlos a escoger entre la muerte y la huida?"

En cuanto a la respuesta del papa Francisco sobre excesos cometidos en la evangelización de América Latina, el vocero del Vaticano, Alessandro Gisotti, recordó que "como es sabido, el santo padre ya se ha expresado con claridad sobre esta cuestión", en julio de 2015 durante su visita a Bolivia. Entonces mencionó que el 12 de octubre de 1992 Juan Pablo II, en Santo Domingo, “pidió perdón a las poblaciones americanas por las ‘injusticias’ cometidas contra sus antepasados”. En realidad fue una petición de perdón ligth, porque los excesos, explicó Juan Pablo II, fueron consumados por personajes que sucumbieron al espíritu de su tiempo y habría que ser comprensivos con ellos.

El 12 de marzo del 2000, en Roma, Juan Pablo II hizo acto de contrición y, supuestamente, reconoció los pecados perpetrados por la Iglesia católica contra las culturas indígenas, los cristianos separados de Roma y el pueblo judío, entre otros. Entonces se hizo público el documento pontificio La Iglesia y las culpas del pasado, El escrito convirtió el operativo de hacer cuentas con la historia en un consumado acto de prestidigitación: el arrepentimiento se perdió en farragosas disquisiciones en un escrito que podríamos titular: De la posibilidad teórica de pedir perdón sin comprometerse a realizarlo en la práctica.

El 85 por ciento de la Iglesia está dedicado a bordear el tema de las culpas del pasado, hacer consideraciones teológicas, morales y filosóficas acerca de la bondad existente en quien pide perdón por faltas y ofensas cometidas por parte de una institución bimilenaria. Todo para llegar al restante 15 por ciento y encontrarse con que la tal petición de perdón es relativizada al extremo de dejar las atrocidades en meros errores o debilidades de "hijos de la Iglesia". Ni una palabra sobre que éstos persiguieron a herejes, arrasaron culturas, propiciaron el oscurantismo cultural y justificaron crueldades. En su afán de matizar culpas que no pueden ser moralmente disminuidas, Juan Pablo II recurrió a explicaciones endebles. El escrito busca justificar las culpas pasadas por los condicionamientos de los "tiempos históricos, sociológicos y culturales" a que estuvieron sujetos los "hijos de la Iglesia" que consumaron crueldades como las de la Inquisición.

Las misivas de López Obrador ofrecen la oportunidad de repensar nuestro pasado, con sus luces y sombras sin evadir cada cual su responsabilidad.

Los perdones por hechos pretéritos



Llevamos ya varias décadas desde que se comenzaron a pedir y a otorgar perdones por hechos pretéritos, en los que tanto los pecadores como ultrajados originales han muerto. A veces esos rituales de absolución parecen algo estrambótico. En 1998, por ejemplo, un grupo de 2 mil cristianos realizó una caminata en la ruta de las cruzadas, pidiendo perdón a diestra y siniestra por las salvajadas perpetuadas por sus ancestros hacía 900 años. Resulta difícil saber si los turcos y sirios a los que les pedían tantos perdones se sentían o no herederos de las víctimas, pero el ejercicio tuvo sentido para los peregrinos.
El papa Juan Pablo II pidió más de 100 diferentes perdones a nombre de la Iglesia: con los protestantes por las Guerras de Religión del siglo XVII; por haber justificado teológicamente la trata de esclavos africanos; a los judíos por el papel pasivo o colaboracionista de algunas jerarquías eclesiales durante el holocausto; por la iniquidad de la Santa Inquisición; y por la quema de Galileo. Tanto el gobierno australiano como el canadiense han hecho lo propio con los aborígenes de sus territorios.
No siempre resulta fácil entender el sentido de estos actos. Se trata, finalmente, de heridas históricas cuyos efectos en el presente requieren de una interpretación, y cuyos herederos necesitan ser definidos en un proceso de deliberación. El perdón extemporáneo resulta valioso sólo cuando ayuda a cambiar alguna práctica que sigue vigente y cuando no son distracción política. Los peregrinos, aquellos que pidieron mil perdones por las cruzadas buscaban un acercamiento entre cristianos y musulmanes en un momento en que había resurgido la guerra. Los perdones pedidos por Juan Pablo II tuvieron sentido porque trazaban la postura oficial de la Iglesia frente a males que seguían teniendo actualidad entre sus feligreses: la sorna contra el protestantismo, por ejemplo. Aquellos actos de arrepentimiento han servido para orientar a los católicos respecto de prejuicios ancestrales, pero vigentes (el antisemitismo, el racismo contra los negros, la hostilidad hacia la ciencia, etcétera).
Dado todo esto, ¿cómo valorar el llamado de Andrés Manuel López Obrador al rey de España y al Papa a que pidan perdón por la Conquista?
Ese proceso fue una hecatombe, aún cuando muchos de sus estragos hayan sido involuntarios (la transmisión de enfermedades contagiosas, por ejemplo). La violencia de la guerra (y de la paz que le siguió), los trabajos forzados, la imposición de tributos... todo aquello ha tenido efectos duraderos, transgeneracionales. De eso no cabe duda, y por esa parte quizá AMLO haya hecho bien en hacer un llamado a la contrición por los males de la Conquista.
Sin embargo, hay aspectos problemáticos en su llamado. El primero es que, en lugar de pedir perdón, AMLO haya comenzado pidiendo una disculpa. Ningún Presidente de México tiene autoridad moral para erigirse en sujeto de los agravios de los indios, porque el Estado nacional es heredero tanto de los conquistadores como de los conquistados. José María Morelos emancipó a los esclavos y acabó con el tributo indígena, cierto, pero la nación que quizo forjar también hizo suya la misión "civilizatoria" del imperio, con todo y su ideología de "salvación del indio". No es casualidad que Hidalgo y Morelos hayan sido curas, y no marakames.
En su misiva al rey de España, AMLO reconoció algo de esto y dijo que en algún momento él también pedirá sus perdones a los indios por el papel que tuvo el Estado mexicano en las guerras de exterminio contra los yaquis y los mayas. Pero al citar casos de genocidio como los hechos que merecen su contrición, López Obrador separa implícitamente al Estado mexicano de su nexo íntimo con el imperio del que nació. ¿Acaso los proyectos de desarrollo como la termoeléctrica de Huexca no son herederos de las reformas modernizadoras de los borbones en el siglo XVIII? ¿Acaso esa clase de proyecto no merece también un acto de contrición en el presente?
Resulta problemático imaginar "la Conquista" como un proceso externo a la nación cuando es un hecho interno a ella. No es sólo cuestión de que conquista y colonización hayan sido realizados con aliados indígenas (que es, también, un hecho importante), sino que el liderazgo político, económico, y cultural del país se construyó en una relación dialéctica con el orden de dominación del régimen colonial, y es por eso también su extensión. Imaginar al colonizador como un extraño no lleva a ninguna parte, porque la colonización está en el cuerpo mismo del Estado y la sociedad.
Los indios de México merecen reparaciones por las injusticias seculares de las que son herederos. En eso tiene razón el jefe del Ejecutivo. Pero hubiera sido más justo hacer un llamado al rey para que los herederos de la Conquista juntos –el rey de España y el Presidente de México– pidieran perdón a nombre de los Estados que representan, y se entregaran desde ahí a un proceso genuino de sanación.

Grupos indígenas avalan la petición de perdón; pero las violaciones siguen, acusan


La Red Nacional Indígena (RNI) y el Frente Indígena y Campesino de México (Ficam) señalaron por separado que no es despropósito hablar de una disculpa por lo ocurrido en la Conquista, pero las violaciones a los derechos de los pueblos originarios no han cesado y eso debe corregirse.
El Ficam sostuvo que lo ocurrido fue una masacre, pues murieron en lo que ahora es América Latina unos 70 millones de indígenas, y la RNI dijo que no se requiere de un perdón simbólico o espiritual, sino de una reparación del daño y que el gobierno demuestre su apoyo a esta población con presupuesto suficiente para revertir la situación de pobreza y marginación en que viven las comunidades originarias.
El gobernador indígena pluricultural de Guanajuato y chichimeca, Mauricio Mata Soria, afirmó que los pueblos originarios se sienten agraviados por el saqueo y los abusos del imperio español.
Después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió al gobierno español y al Papa que se disculpen por lo ocurrido en la Conquista, consideró positiva la postura del mandatario para poder desagraviarnos.
El líder indígena lamentó la postura del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de rechazar la disculpa, y lo calificó de “socialista light”.
Marcos Matías Alonso, de la Comisión Política de la RNI, expuso que si hay congruencia se tiene que plantear la exigencia de la reparación del daño, no necesitamos perdón, eso implica indemnizaciones históricas que la riqueza del mundo no alcanzaría a cubrir, tantas vidas, tantos recursos.
Francisco Jiménez Pablo, de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala Movimiento Nacional, señaló en entrevista que desde hace más de cinco siglos las condiciones sólo se han matizado, porque continúa la dominación y discriminación de los pueblos indígenas. Criticó la política de concesión de minas, los proyectos energéticos, de transporte y carreteros que despojan a los comunidades de sus tierras.
José Dolores López Barrios, secretario general de la CIOAC-JDLD, dijo compartir lo expresado por López Obrador. Es justo que haya un perdón por el exterminio de indígenas y regresar todo lo que saquearon.

Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada