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8/29/2020

Carta abierta a la señora Martha Lamas.


NO SOY FRIGIDA, ELLOS NO SABEN COGER

Martha Lamas es antropóloga mexicana, y catedrática de ciencias política del instituto tecnológico autónomo de México. Profesora /investigadora de la universidad nacional autónoma de México. Adscripta al centro de investigaciones y estudios de género.

Sonia Sánchez: soy mujer, feminista, abolicionista, y anarquista.  Desde la calle, cordón y vereda escribo mis libros, vivo, lucho por los DDHH, pienso, reflexiono y cuestiono al estado,y justicia. Soy sobreviviente de la prostitución y trata.

La señora Martha Lamas en un zoom dijo “por esposas frígidas los hombres buscan trabajadoras sexuales”. Yo le contesto públicamente que usted señora Martha Lamas que la prostitución ,  no solo está equivocada, sino que repite el discurso que le fue introyectado desde el patriarcado, colonialismo y proxenetismo.

 Usted señora no se deconstruyo nadita, o empezado a descolonizarse, y despatriarcalizarse, por ello sigue repitiendo impunemente tamaña violencia.

Como mujer que fui prostituida y traficada le digo que la prostitucion no es trabajo, por lo tanto, no existen las trabajadoras sexuales, son mujeres empobrecidas,desocupadas que estan siendo prostituidas. 
Le pregunto usted sabe lo que hacen los torturadores prostitúyentes cuando van de putas?, ¿usted sabe lo que es la prostitución?, ¿la trata de personas? Le pregunto desde su saber cómo investigadora de la universidad.

Yo le contare, y no será “las memorias de tus putas tristes”, todo lo contrario, es desde la mujer desobediente, con voz propia y desde la rabia  donde escribo y vivo.

Cuando un varón prostituyente va de putas, no va porque la mujer es “frígida”, es porque este varón desea seguir violando, torturando emocional y físicamente a otras mujeres, necesita además seguir teniendo el control sobre el cuerpo de su esposa y otras mujeres.

Cuando un varón prostituyente va de putas no es porque su esposa es frígida y no sabe tener sexo, o no sabe hacer el amor, es porque el cómo varón, tiene toda la complicidad de personas como usted, que desde la academia jamás habrá abrazo, mirado el rostro de una mujer prostituida, completamente destruida desde lo emocional, física y económicamente. 

Cuando un varón prostituyente va de putas, no es ´porque las mujeres heterosexuales somos frígidas, es porque el contrato sexual sigue en pie, y personas como usted señora Martha Lamas lo sigue fortaleciendo, desde su discurso cargado de violencia, y destrato. 

Cuando los varones van de putas no hacen el amor, o tiene buen sexo señora Martha Lamas, solo practican la violencia a través del sexo.

Señora Martha Lamas, ¿usted desde sus investigaciones universitarias llego a una puta esquina a investigar a esos varones “desilusionados por sus esposas frígidas” como cogen?, ¿en un prostíbulo?, o solo leyó artículos pro explotación sexual? Porque sus palabras dan como cierto que las mujeres heterosexuales somos las responsables de que exista la prostitución, pero también las lesbianas por huir de la heterónorma.

le digo señora Martha Lamas ni las mujeres hetero, ni las lesbianas somos responsables de que exista la prostitución. Nosotras- muchas, no usted, luchamos a diario contra esta violencia que es la prostitución.

Los varones que van de putas, a los que yo Sonia Sánchez llamo torturadores prostituyentes, señora Martha Lamas jamás ninguno supo ni siquiera coger, y  desgraciadamente por mi vida de mujer prostituida que he sido, pasaron miles de ellos. Solo recuerdo de ellos golpes, manoseos, penetraciones bucales, vaginales y anales hasta dejarme internada, como lo hicieron los 25 prostituyentes en rio gallegos- provincia de santa cruz- argentina, que pagaron por un “servicio sexual” llamado “bautismo”, porque era puta nueva en ese prostíbulo. Esos varones que usted dice que van de “trabajadoras sexuales por tener esposas frígidas”.

¿Señora Martha Lamas usted sabe a qué es obligada una mujer empobrecida, desocupada prostituida por esos varones que van de putas por tener “esposas frígidas” según usted??  yo le contare, porque su investigación no llego más allá de un escritorio de una universidad

Cuando un torturador prostituyente va de puta exige:

1-media francesa
Chupada de pene c/s profiláctico (esto siempre lo decide el torturador prostituyente), y el decide donde eyacular en la puta, o en su boca, vagina o ano.

2- francesa
Chupada de pene sin profiláctico y el torturador prostituyente eyacula en la boca de la puta

3- francesa completa
Chupada de pene sin profiláctico, el torturador prostituyente eyacula en la boca de la puta y ella debe tragar el semen

4-completo
Penetración bucal, vaginal y el torturador prostituyente   eyacula en el ano de la puta, esto es con o sin profiláctico porque lo decide el!!.

5- completo con puño cerrado
Es la penetración vaginal y anal en la puta con el puño cerrado del torturador prostituyente.

6- lluvia dorada
El torturador prostituyente  obliga a la puta pararse desnuda en el centro de la habitación y empezar a tomar agua, mientras el esta acostado en la cama, se masturba y violenta a la puta desde lo verbal y emocional, hasta que ella no aguanta más la violencia verbal y emocional que empieza a orinar, ahí el torturador prostituyente comienza a eyacular riéndose.

7- lamer ano

8- lamer testículos

9- bautismo
Cuando una puta es vendida en un prostíbulo y es “nueva” en ese prostíbulo, pueblo o ciudad, Varios torturadores prostituyentes se juntan y cierran el prostíbulo para hacer un “bautismo", yo soy sobreviviente de 25 torturadores  prostituyentes en el prostíbulo de “tarantini” (no el jugador) en rio gallegos. todos ellos violan a la puta más de dos veces toda la noche, apuestan cuanto aguantanpara eyacular, cuanto más eyaculan dentro y sobre la puta.

10- “fiestan bang bang-
Varios prostituyentes se juntan para violar en una “fiesta sexual” a una puta embarazada.

Señora Martha Lamas estos son algunos de los “servicios sexuales” que buscan los varones que van de putas porque tiene “esposas frígidas”, también los varones solteros, estos ultimos segun sus investigaciones universitaria a que mujeres culpan,y /o responsabilizan?

Ahora le pregunto a usted que es investigadora de la universidad donde ve sexo, amor, placer ,aqui en la prostitucion?, 

Yo. señora Martha Lamas le digo que usted es el  rostro y una interprete mas que tiene este asqueroso, violento, machista, capitalista, y vomitivo neoliberalismo sexual populista, que esta implementado en toda nuestra América latina.

Usted es la voz del proxenetismo dentro del feminismo, ni siquiera todos los títulos universitarios que tiene pueden ocultar lo FALICA y PROXENETA que es su postura.

Usted señora Martha Lamas no tiene voz propia, lo sé porque cuando a mí me hicieron la puta de todas y todos repetía el discurso que tiene usted, claro yo llevaba la parte más brutal, usted solo debe pronunciarlo y reproducirlo desde su lugar de privilegio académico. 

Como ha dicho una mujer de clase media alta a una mujer prostituida en argentina:

ustedes las putas rompen familias, nosotras las “señoras” chupamos la correcta.

Yo Sonia Sánchez, hoy no chupo ni la correcta, ni la incorrecta, solo trato a cada minuto desde hace muchos años reconstruirme, recuperar mi cuerpo que fue expropiado dentro de la prostitución,por esos varones que van de putas por tener "esposas frigidas" segun usted, tener voz y deseos propios que esos torturadores prostituyentes me enmudecieron y arrebataron, quererme, luchar para que otras mujeres no sufran la violencia que es la prostitución y trata. Nada fácil es porque hay muchas personas como usted señora martha lamas que promueven la explotacion sexual y repetien el discurso mas violento y patriarcal que padecemos las mujeres. 

La prostitución es la violación de los derechos económicos, sociales, y culturales, jamás trabajo.

Abrazos desobedientes y felices para todas, todos y todes que luchan por un mundo sin prostitución, y trata.

y a usted señora Martha Lamas le digo

ninguna mujer nace para puta.
Sonia sanchez.

Prostitutas sin prostíbulos: más pobreza y más deudas con los chulos

Fuentes: https://www.huffingtonpost.es

El cierre de los prostíbulos es una buena noticia pero debe ir acompañado de otras medidas de reinserción y protección para las mujeres.
A las 20 de la tarde, un prostíbulo de Madrid ya coge el teléfono a clientes que quieren saber si está abierto. Lo está. Al menos el pasado miércoles hasta las 5 de la mañana. Detrás del teléfono hay un hombre que miente diciendo que las chicas siguen todas las medidas de seguridad, pero que más tarde se podrá hablar con ellas y preguntarles. “Nadie quiere perder el trabajo”, asegura. 
Hacia las 22 de la noche ya es una mujer la que coge el teléfono. Da un nombre falso con el que trabaja y explica al posible cliente que “si tú no quieres que la chica se ponga la mascarilla, no se la pone. Pero si es más cómodo para ti o tus amigos que la lleve puesta, se la pondrá”. Así con todo. A la 1:00 cierran las puertas del “club nocturno” pero uno se puede quedar dentro haciendo uso de los “servicios”. Tampoco hay aforo. ”¿Una despedida de soltero? Podéis venir todos hasta las 5″. 
No hay problema si el cliente no quiere dar su identificación: se trabaja con opacidad y nadie tiene por qué dejar sus datos si no quiere. “No te preocupes por eso, somos discretos”, dicen. Algo que en otros lugares, como el prostíbulo de Alcazar de San Juan en el que ha habido un rebrote de coronavirus y está siendo misión imposible hacer el rastreo de los contactos que han tenido las prostitutas. 
Así han estado trabajando los más de 1600 prostíbulos abiertos en España durante los últimos meses. Daba igual la pandemia. Por eso, este viernes, el Ministerio de Igualdad ha remitido una carta a las comunidades autónomas para solicitar que se actúe con estos locales igual que con el resto de locales de restauración y ocio. Cataluña y Castilla-La Mancha han sido las primeras en tomar medidas y han decretado el cierre de los puticlubs para hacer frente a la pandemia. 

Pero… ¿qué harán las mujeres?

Una decisión muy celebrada por una gran parte de la población en redes sociales pero que hay que observar con más atención. Así lo ha advertido la cineasta y activista contra la trata de mujeres Mabel Lozano, que ha querido coger con pinzas esta nueva medida y se hace una pregunta crucial: ”¿Qué va a pasar ahora con las mujeres?”. 
Lozano explica que ya durante el estado de alarma y el confinamiento se decretó el cierre de estos locales y se dieron distintas situaciones. Se trata de mujeres, en su mayoría sin papeles y sin alternativa ocupacional ni económica que “se quedaron encerradas dentro de los prostíbulos”. “Los proxenetas, algunos las abandonaron a su suerte y otros las dieron de comer, pero apuntando todo lo que recibían a la deuda que tienen estas mujeres. Así las llaman ellos: mujeres de deuda”. 
Por lo que el cierre de este tipo de locales, si no va acompañado de ninguna medida, no es tan favorecedor para las mujeres prostituidas como parece. “Tras el confinamiento, cuando se volvió a abrir, encontramos a mujeres que pasaron hambre y mujeres endeudadas”, lamenta. 
Por eso hace un llamamiento a los poderes públicos: “Hay organizaciones que trabajan con víctimas de trata y tienen casas de acogida, pero están llenas”. Por eso celebra la medida, pero a medias: “Está muy bien la medida, porque estábamos criminalizando a los jóvenes por el botellón pero no a los burdeles”. 
Por eso pide alternativas: “Tendrían que acompañar la medida con residencias para estas mujeres, talleres y protección, porque si no las abocamos más a la vulnerabilidad y aumentan sus deudas”. Ella lleva años luchando por una ley integral contra la trata, con perspectiva de género, medidas de prevención y reinserción para estas mujeres. “Las que nos importan son ellas, ¿de qué van a vivir? ¿Qué dinero van a mandar a sus hijos?”, se pregunta.

10/05/2019

Mujeres desechables. Libre elección, ¿de quién?


imagen  tomada del cartel de las Jornadas Internacionales sobre Prostitución celebradas el año pasado en la Universidad de A Coruña.
Cuántas veces hemos escuchado hablar de la libre elección de las mujeres en situación de prostitución. Cuántas veces hemos asistido al discurso de la libertad de las mujeres que eligen ser compradas por hombres. Mujeres desechables, sexualizadas, cosificadas y deshumanizadas. ¿Qué tiene que ver esto con la libertad sexual? Nada. ¿Qué relación tiene con la estructura patriarcal? Toda. ¿Y con la óptica neoliberal dentro del sistema capitalista? Vaya, se va armando el argumentario.
Cuando hablamos de prostitución es necesario incorporar el rigor a aquello que vamos a exponer. Todas y todos opinamos aunque no tengamos ni idea de lo que hablamos. Por opinar, incluso podemos hacerlo sobre un libro que no hemos leído explicándoselo a la autora del mismo; que se lo digan a la escritora Rebecca Solnit, que vivió cómo un señor le quiso contar de qué iba su propio libro del que sólo había leído una reseña en el periódico. Con esto quiero decir que resulta pueril, además de cínico, atacar a las mujeres que se dedican a escudriñar la estructura del sistema prostitucional y a hacer un análisis profundo con el conocido argumento de “ellas eligen”.
La socióloga Kathleen Barry habla de explotación sexual para referirse a la prostitución y digamos que la define como “hombres comprando mujeres para usarlas sexualmente”. ¡Qué barbaridad!, dirán algunas que hablan de las bondades de la prostitución, de ese “trabajo sexual” que es tan empoderante que solo lo ejercen mujeres, para satisfacer a los hombres, tan necesitados de este “servicio”.
Aquí nos encontramos con alguna problemática que viene de concepciones erróneas. En primer  lugar, hablar de la prostitución como una transacción comercial entre mujeres y hombres denota nuevamente no entender dónde estamos, y estamos ante un negocio ilícito en el que como escribe la periodista Kajsa Ekis Ekman, “la mayoría absoluta de las personas que ejercen la prostitución en el mundo son mujeres y niñas y la mayoría absoluta de los compradores son hombres”. No obstante, a veces vemos escrito “los y las trabajadoras sexuales”; venga, vamos a darnos una vuelta por los pisos, por las calles, por los burdeles, por los macroburdeles, por los polígonos, por las “casas de citas”, para observar quiénes son penetradas por la boca, por la vagina y por el ano, siendo sometidas a las prácticas vejatorias de aquellos que pagan y que desde la pornografía, la construcción de la sexualidad y de su masculinidad han creído que tienen el derecho de acceder al cuerpo de las mujeres, integrando la violencia sexual en sus formas de vida en lo que Kathleen Barry llama sadismo cultural: “Conjunto de prácticas sociales que favorecen y propugnan la violencia sexual, incorporándola a la noción de lo que se define como comportamiento normal”.
Pongamos atención en este momento al fenómeno de expulsión del que nos habla la socióloga e investigadora Rosa Cobo, cuyas palabras extraídas de su libro La prostitución en el corazón del capitalismo cito a continuación: “Las mujeres son expulsadas de sus hogares, de sus entornos sociales y también de sus propias expectativas de vida. Sin embargo la expulsión tiene destino: clubs, pisos, macroburdeles, calles, barrios, polígonos a las afueras de las ciudades o zonas acotadas están preparadas para la comercialización de sus cuerpos. La violencia de la expulsión se completa con otra violencia, aquella que vulnera el derecho de las mujeres a la soberanía de sus cuerpos”. La violencia que vulnera el derecho de las mujeres a la soberanía de sus cuerpos, dice Rosa Cobo. Sí, la prostitución también tiene que ver con la libertad sexual; la libertad sexual coartada de las mujeres revestida de una supuesta libertad sexual que es la libertad de ellos de tener a las mujeres disponibles.
El placer y la sexualidad están al servicio de los hombres. La sexualidad de las mujeres no existe. Pero son nuestros cuerpos y hacemos lo que queramos con ellos; El lema es: “mi cuerpo es mío”. No obstante, como apunta la filósofa Amelia Valcárcel, “mi cuerpo es mío es un eslogan, afortunado por cierto, pero no es un fundamento de derecho”.
Aquí se inserta otra problemática, la apropiación del lenguaje. De nuevo Kathleen Barry en una entrevista para la revista Atlánticas[1], en su monográfico La prostitución: Entre viejos privilegios masculinos y nuevos imaginarios neoliberales, advierte de cómo nos han quitado el lenguaje y anota como ejemplo el término “prosex”, usado por aquellos que reducen el sexo a esa transacción de la que hablamos antes y que no es más que una compra de los hombres donde el objeto de esa compra somos las mujeres. Siguiendo con Barry, la socióloga señala que queremos “reivindicar que el sexo es un aspecto fundamental de nuestra humanidad y que atraviesa la autodeterminación de las mujeres, es decir, reivindicar y apropiarnos de nuestra sexualidad: desde decidir si tener sexo o no; hacerlo como queramos; o probar cuál es la experiencia sexual más satisfactoria para cada una de nosotras”.
Como veis, no se trata de ser puritanas ni mojigatas; este “argumento” también cae, tan rápido como se expone. En el libro El ser y la mercancía de Kajsa Ekis Ekman queda bastante claro: “Cuando el dinero compra el consentimiento, se evidencia una desigualdad de deseo estructural, por eso la prostitución es el enemigo de la liberación sexual”.
En este apartado de la apropiación del lenguaje podemos seguir analizando estos lemas y términos que nos roban en el feminismo. Habéis leído bien, nos roban, ya que surgen en un momento determinado, junto a una reivindicación determinada o bajo un objetivo estratégico determinado y fuera de ahí implica que han sido descontextualizados y adaptados al discurso de ese lobby proxeneta que construye un nuevo relato para destacar que el sujeto “que elige” en toda esta telaraña de intereses somos las mujeres. Desechables, pero como capacidad de elegir.
Siguiendo con la consigna “mi cuerpo es mío” voy a traer otro ejemplo estrechamente vinculado, “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Este lema apareció en tamaño mural en algunas fachadas de Madrid y Barcelona empapelando edificios y también mediante pantallas luminosas (con un fondo entre rosa y morado) como iniciativa de la Asociación Son Nuestros Hijos. Un eslogan que marca un momento importante en la lucha feminista cuya reivindicación sigue vigente en algunos países donde nuestras compañeras pelean por el derecho a decidir y por tanto por la despenalización del aborto (el Congreso de Oaxaca lo acaba de conseguir), manipulado en una campaña que beneficia a la mafia reproductiva, intentando normalizar esta prostitución uterina (tal como se refiere a la maternidad subrogada Ekis Ekman) comparándola con el aborto. Como exponía la filósofa Alicia Miyares en una de sus ponencias, “defendemos el aborto porque estamos en contra de una maternidad impuesta y estamos en contra de los vientres de alquiler porque nos oponemos a una maternidad por contrato”. De nuevo la libertad de la que hacen gala los promotores de esta práctica no existe. Y como en la prostitución, se trata de controlar y explotar el cuerpo de las mujeres para satisfacer deseos. Esto lo ilustra muy bien Adriana Guzmán, integrante del movimiento Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, cuando define el patriarcado: “El patriarcado es el sistema de todas las opresiones, todas las discriminaciones y todas las violencias que vive la humanidad y la naturaleza, construido históricamente sobre el cuerpo de las mujeres […] La humanidad aprende a explotar en el cuerpo de las mujeres”.
Sigamos con los conceptos. El más atractivo en cierto discurso es el de empoderamiento. ¿Qué es el empoderamiento? Según Naciones Unidas y la Plataforma de Acción de Beijing, el empoderamiento es el requisito sine qua non para alcanzar la igualdad de género y por ello forma parte del Objetivo 5: Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas. ¿Qué significa exactamente? El empoderamiento está relacionado con el poder y con la participación de las mujeres en la toma de decisiones; el término fue adoptado en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Beijing y es definido como “la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperación de la propia dignidad de las mujeres como personas”.
Cuando hablamos de empoderamiento partimos en primer lugar de una desigualdad estructural que nos ha mantenido a las mujeres excluidas de muchos ámbitos de la vida, privadas del acceso a los  recursos y alejadas de los organismos de decisión. El empoderamiento como estrategia nace para revertir esta situación a través del desarrollo de capacidades, la adquisición de herramientas y una necesaria mirada crítica a este proceso histórico, dentro del patriarcado como sistema histórico tal como aduce Gerda Lerner en su libro La Creación del Patriarcado, que nos ha situado debajo y que además ha invisibilizado nuestras aportaciones.
Volviendo al tema, la prostitución no empodera; lo que empodera es ser dueñas de nuestra existencia, tener las mismas oportunidades que los varones y sobre todo, ser consideradas personas y no objetos porque los hombres que creen tener el derecho a acceder a nuestros cuerpos nos han deshumanizado.
El manipulado discurso sobre el empoderamiento tiene que ver con el relato que hace el lobby proxeneta de la prostitución, ¿quién, si no, iba a tergiversar el concepto? Lo cuenta Kajsa Ekis Ekman, antes la prostituta era considerada un desecho -mujeres desechables- personas inferiores que estaban ahí para cumplir con esas “necesidades” de los hombres. Ahora nace la trabajadora sexual, mujer libre, independiente y empoderada que elige que varios tíos la penetren cada día por donde a ellos les plazca. Parece que se trata de libre elección. La libre elección de los hombres que manejan este negocio ilícito y de esos hombres que ven intacta su tóxica masculinidad.
Para terminar y en vista de que hace poco -y cada 23 de septiembre- se celebró el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, conviene dejar claro que prostitución y trata son dos realidades indisociables, que no se pueden separar ya que como dice la socióloga Silvia Chejter, “la trata no es otra cosa que una de las formas más frecuentes o generalizadas de reclutamiento de mujeres para ser prostituidas”.
Quizá sirva para dormir por las noches pensar que hay una prostitución voluntaria y buena y otra terrible donde intervienen las mafias que es con la que debemos acabar. Pero no, malas noticias
para ese placentero sueño. Nos encontramos ante un sistema prostitucional que se traduce de esta manera: Hombres que compran a mujeres y otros que se benefician de ello, ante la complicidad de los Estados. Y esta realidad dantesca choca con los derechos humanos y con el feminismo. No se puede legitimar una práctica que nos convierte, a las mujeres, en mercancía.
Podéis seguir mirando hacia otro lado o dar un paso al frente para luchar contra la explotación sexual de mujeres y niñas poniendo el foco en los hombres que compran mujeres y en los que se benefician de este negocio ilícito que se sitúa en beneficios, dados por la economía criminal y como argumenta Rosa Cobo, junto al narcotráfico y a la industria armamentística.
Nosotras, las feministas abolicionistas, seguiremos tomando de referencia el movimiento por la abolición de la esclavitud para acabar con esta esclavitud del siglo XXI. Creemos que es posible un mundo sin prostituidores y lejos de ver el abolicionismo como una utopía inalcanzable trabajaremos para que la paz sea un hecho y una realidad para las mujeres. Sabemos que el camino es arduo ya que estamos enfrentando al poder, al sistema prostitucional y en esta tarea, a la vez, desarticulamos todos los discursos que desde ahí se lanzan aunque se cuelen en el feminismo, un movimiento social y político que ha nacido para que todas alcancemos nuestra liberación.

AUTORA

Periodista y activista feminista. Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos. Colaboro con varias asociaciones feministas de Córdoba y formo parte de la Comisión de Cine de la Cátedra Leonor de Guzmán de la UCO.

10/03/2019

Pronunciamiento de Abolicionistas MX


“La prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución,son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana”

Preámbulo de la Convención de Naciones Unidas de 1949


“Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer”. Art. 6 de la Convención para la Eliminación de todas las 

Formas de Discriminación contra las Mujeres, CEDAW.


En México hay una campaña orquestada para legalizar, normalizar y legitimar el sistema prostitucional, uno de los negocios más lucrativos que se basa en la comercialización del cuerpo de niños, niñas, jóvenes y mujeres, sobre la base de explotar la prostitución ajena, hipersexualizando a la sociedad y mercantilizando el cuerpo de las mujeres por todos los medios, como la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler. De manera reiterada se ha estado omitiendo el debate informado. 

Para el abolicionismo, la prostitución es la violencia sexual más antigua contra las mujeres, una actividad o estrategia de sobrevivencia, ligada a la pobreza, falta de empleos dignos, salarios de miseria, migración, clasismo y racismo, que encierra un alto grado de violencia sexual, física y psicológica; por lo tanto, es incompatible con los derechos humanos, cuyo corazón es el respeto a la dignidad humana, la no discriminación, la igualdad entre hombres y mujeres, el derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia. 

El patriarcado asigna dos funciones a las mujeres, el placer sexual de los hombres -por cualquier medio- y el cuidado y reproducción de la especie humana. Prácticamente, toda la socialización que se realiza mediante: las religiones (interpretaciones y narrativa de las jerarquías eclesiales) los medios de comunicación, las expresiones culturales como canciones, telenovelas y películas, la educación escolar y sobre todo la familiar, está orientada a que las mujeres aceptemos las encomiendas patriarcales de manera voluntaria, felices y contentas; también está dirigida a que los hombres asuman como algo “natural” su masculinidad androcéntrica, misóginia, homofóbica, sexista, y su “irrefrenable” instinto sexual; para lo cual, deben tener a su servicio un ejército de reserva de mujeres para realizar la forma de poder sexual que les plazca.

El derecho a la libertad no debe ponderarse ignorando derechos igualmente fundamentales: a la vida digna, a la integridad, a la seguridad a la no discriminación y a la igualdad de todas y todos, por citar algunos. Los Derechos Humanos están interrelacionados, son progresivos, universales, indivisibles, inalienables, irrenunciables, así como inescindibles; la afectación de uno, pone en riesgo a los demás. La existencia del sistema prostitucional mina las bases de la igualdad entre hombres y mujeres; así como la lucha para que se respeten todos los derechos a todas las mujeres.

El empleo digno no puede permitir que la persona sea tratada como objeto y la prostitución la cosifica. Nombrar “trabajo” a la prostitución no va a hacer que el prostituyente o putero, el dueño del prostíbulo, el proxeneta, el lenón, pague salarios, tiempo extra, aguinaldo y vacaciones, las registren en el IMSS, respeten su derecho a decir “ya me cansé” “con ese NO” o proporcione estancias infantiles de 24 horas, o la cantidad de antidepresivos y ansiolíticos que consumen quienes están esclavizadas, coartadas de su libertad mediante la extorsión, la retención de documentos o de sus hijos o bajo la amenaza de matar a sus familiares, lo que ha quedado mil veces documentado. 

Hay que estudiar lo que provocó el reglamentarismo en Alemania: País donde las mujeres en situación de prostitución pagan impuestos a razón de 30 euros al día por la enorme competencia (ley de la oferta y la demanda), donde tienen peores condiciones de “trabajo” como la tarifa plana (todo incluido por más tiempo) y cobran menos. Todas las promesas de derechos laborales, contratos colectivos, sindicatos, se difuminaron; en cambio, crecieron exponencialmente: la proporción de hombres consumidores de sexo, la explotación de la prostitución ajena y la trata.

Quienes promueven la legalización del multimillonario negocio, recurren al principio de la libertad de elección y a la ideología neoliberal capitalista, para la cual la libertad individual se asocia a la libertad de mercado, a la mejora económica y de bienes materiales para plantear la prostitución como una solución al desempleo y una alternativa para obtener ingresos; usando la estrategia de crear falsas expectativas a quienes se encuentran en las redes del sistema prostitucional, como si hablar de “trabajo sexual” cambiara la esencia del problema: les pagan para que hagan lo que no quieren, en la expresión más íntima de las relaciones humanas. Se habla de adquirir derechos, como si no fueran ya titulares de derechos que el sistema vulnerara.

En el mundo hay, al menos 3 modelos para abordar al sistema prostitucional: el reglamentarista, el prohibicionista y el abolicionista.

El modelo abolicionista no criminaliza a las víctimas; por lo contrario, está por el respeto integral a sus derechos humanos, promueve políticas públicas de salida como la vivienda, capacitación para el empleo y empleo digno, derecho a la educación y a la salud integral, terapia de largo plazo, (pues los daños son tan graves como los de quien sobrevive a la guerra) y la regularización del estado migratorio; con el propósito de que quienes abandonen definitivamente la actividad, cuenten con el apoyo preferente y prioritario del Estado. A su vez, aplica sanciones y penas a los prostituyentes o “clientes”, que van desde la asistencia a talleres de masculinidad y sexualidad a las multas y la cárcel. Este modelo, es compatible con la educación sexual integral y la sexualidad libre, gozosa, responsable y consensuada; pero no mercantilizada.

El abolicionismo ha logrado reducir: la cantidad de personas en situación de prostitución; la trata, léase la “desaparición” de niñas, niños, jóvenes y mujeres para la esclavitud y explotación sexual; la cantidad de hombres adictos al pago por sexo y los gastos que el Estado dedica a los problemas que el giro ocasiona. Las políticas abolicionistas equilibran la relación de poder entre quien se queda en la actividad y el prostituyente, pues el Estado está del lado de ella (al menos el 85% de las personas en situación de prostitución son mujeres, 10% son personas trans y 5% hombres). En los países abolicionistas como Noruega, Francia, Islandia, Canadá y otros, se ha probado lo que aquí se sostiene.

Para conocer el modelo reglamentarista, léase en contrario todo lo aquí expuesto.

Ciudad de México a 3 de octubre de 2019
Abolicionistas MX

Mónica Soto Elízaga, Laura Henríquez Maldonado, Graciela Machuca Martínez, Dorisol González Cuenca, Adriana Lecuona Escartín, Patricia Barragán Pacheco, Rosa María Cabrera Lotfe, Yndira Sandoval Sánchez, Raquel Guereca Torres, Mayela García Ramírez, Beatriz Cosio Nava, Laura Gómez Flores, Hilda Venegas Negrete, Guadalupe Ortega Rodríguez, Daniela Cerva Cerna, Pamela Higuera Hidalgo, Yunitzilim Rodríguez Pedraza, María del Carmen Bautista López, Daniela Leyva Olaiz, Mar Cruz, Cynthia Galicia, Lidia Guzmán Hernández, Lilian Balderas-García, María del Carmen Ojesto Martínez, Patricia Olamendi, Columba Quintero, María de los Ángeles Hernández Sánchez, Daniela Romero Vargas, Eugenia Flores Hernández, Aimée Vega Montiel, Lucero Reyes Salgado, Sarah Dominique Vázquez de la Cruz, Sandra Escutia Díaz, Idalia López Murillo, María Yadira Romero Díaz, Ana Mijangos Reyes, Irene Manzo Reyes, Beatriz Amparo Reyes Domínguez, Verónica Caporal Pérez, Carmen Ugarte García, Aurea Rendón, Nuria Varela, Argentina Casanova. 

Correo para contacto: AbolicionistasMX@gmail.com

2/09/2019

Abolir la esclavitud



Esta semana leía con alegría que el Consejo Constitucional francés avala la ley sobre prostitución que, desde 2016 está vigente en Francia. En esta ley se penaliza a los clientes y no a las mujeres prostituidas.
Esta ley, al igual que la aprobada en Suecia en 1999, son modelos a seguir puesto que ponen el acento en el gran negocio que supone tratar y explotar sexualmente a mujeres en situación vulnerable y, al parecer, también señala la necesidad de un acompañamiento y recursos para las mujeres que quieran abandonar esta situación.
La prostitución no es, como interesadamente se quiere hacer creer, el “oficio” más antiguo del mundo. En todo caso, lo que sí se podría afirmar es que consiste en el acto de esclavitud y sometimiento del patriarcado hacia las mujeres y las criaturas más antiguas del mundo.           
Todo el mundo sabe que es, para las redes de tratas de personas, uno de los negocios más lucrativos del mundo y que se sustenta sobre tramas criminales que no tienen reparos a la hora de secuestrar, raptar, explotar y esclavizar a las mujeres con tal de mantener sus beneficios.           
Cuando el capitalismo impone sus normas más salvajes quienes primero lo acabamos pagando somos las mujeres, puesto que se ceba en nosotras en forma de feminización de la pobreza y, por tanto aumenta el grado de vulnerabilidad. Precisamente en ese momento y a través de la trágica alianza entre el capitalismo y el patriarcado aparece el mito neoliberal de la “libre elección” de las mujeres para ser explotadas sexualmente.          
¿Quién no ha escuchado alguna historia de mujeres extranjeras que han confiado en alguien, generalmente un hombre que las ha seducido y prometido un trabajo en el Estado español, por ejemplo y cuando han llegado se han encontrado sin documentación, sin el amor prometido, y sometidas sexualmente? Os aseguro que yo lo he escuchado.
No me ha hecho falta ir a ver ningún documental. Lo tenía muy cercano. Y después de haber podido escapar de la red y volver a cambiar de país, esta mujer extranjera, seguía atemorizada por si la red criminal de la que escapó la encontraba.          
Tiemblan y hablan bajito por el miedo y solo cuando se encuentran seguras hablan y describen cómo han vivido o, mejor dicho malvivido durante el tiempo que estuvieron explotadas. Y cómo se siguen sintiendo sucias y sin deseo sexual.           
Ellas, “las otras” son estigmatizadas socialmente por haber sido “usadas” por muchos hombres para saciar el deseo sexual de ellos, nunca el de ellas. Han sido explotadas, violadas, agredidas, etc. solo para aumentar el beneficio de sus explotadores. Solo han sido mercancía para ellos. Ni siquiera han tenido la consideración hacia ellas de considerarlas personas.           
Leía estos días en una red social una frase lapidaria que decía “siempre va a haber putas y drogas porque siempre habrá consumidores”. Es terrible porque implícita y simbólicamente pone al mismo nivel sustancias tóxicas como lo son las drogas con personas, mujeres prostituidas, sin ningún pudor, sin analizar en absoluto las situaciones de esas mujeres. Nada, sencillamente justificar que el deseo de ellos ha de ser satisfecho a cualquier precio. Me parece terriblemente doloroso e humillante.        
Justificar la existencia y no abolición de la prostitución es ponerse abiertamente de parte del capitalismo más salvaje y al lado del patriarcado opresor.       
A estas alturas no me valen justificaciones de ningún tipo. Pretender llevar al ámbito laboral la esclavitud o  escudarse en el mito de la libre elección no lo puedo entender, puesto que, como ya he comentado, se esconde un lucrativo negocio ilícito que explota sexualmente en régimen incluso de esclavitud a mujeres e incluso niñas vulnerables.        
Pretender asimilar la prostitución con el empoderamiento de las mujeres es dar alas a un patriarcado capitalista que pretende mantener sus privilegios a toda costa y sus deseos en forma de imposición.           
La misoginia y el desprecio hacia las vidas de las mujeres prostituidas forma parte del rechazo que socialmente existe hacia ellas, porque se las considera responsables y culpables de su propia situación y no víctimas de un engranaje que las usa como materia prima para consumo y privadas de cualquier derecho humano.         
Posiciones como la de Suecia y la recientemente tomada en Francia las dota de humanidad y de derechos. Lo contrario significa legitimar la trata de personas, la esclavitud sexual, la cosificación de los cuerpos para satisfacer deseos privando de derechos a esas mujeres e incluso niñas.

*Corresponsal, España. Comunicadora de Ontinyent
CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Teresa Mollá Castells*
Cimacnoticias | Ontinyent, Esp.-

12/23/2017

Mujeres supervivientes de la esclavitud sexual del ejército de Guatemala lograron una sentencia histórica

La Colectiva Jalok U, premiada por la Asociación Pro Derechos Humanos (APDHE)
Se han convertido en ejemplo mundial



Madrid, 21 diciembre. 17. Amecopress. Mas de 70 mujeres sufrieron las desapariciones forzosas y los asesinatos de sus familiares, la esclavitud y la violencia sexual de los militares bajo el silencio del Gobierno. Algunas no sobrevivieron. 15 de las supervivientes denunciaron y, 35 años después, consiguieron que por primera vez en el mundo se condene la esclavitud sexual como crimen de guerra desde un tribunal nacional. 


Carmen Xol Ical, una de las mujeres indígenas que fue víctima de la violencia sexual del ejército en Guatemala, está en Madrid para recibir el premio que la Asociación Pro Derechos Humanos (APDHE) ha otorgado a la Colectiva Jalok U, postulada al premio por Mujeres Transformando el Mundo y la Asociación Mujeres de Guatemala. Su marido es una de las 45.000 personas desaparecieron en toda Guatemala durante el conflicto interno. Cuando se lo llevaron, tuvo que dejar a sus ocho hijos solos porque los soldados le obligaron a trabajar para ellos –preparar las comidas, limpiar, lavar sus ropas- y también como esclava sexual, junto a 70 mujeres de su comunidad.

“No podíamos negarnos, teníamos miedo”, relata Carmen. Hoy está satisfecha por la sentencia, por todo el proceso vivido y porque cree que su lucha y la de sus compañeras tendrá efectos positivos para las generaciones venideras. Eso sí, asegura que para descansar quisiera encontrar a su marido.
Lo que ocurrió en Sepur Zarco fue común en otras comunidades indígenas. Muchas mujeres ni siquiera lograron sobrevivir a las agresiones. Y el uso de la violencia sexual es habitual como arma de guerra en todo el país y en todo el mundo. Por eso su condena es tan importante.

Lograr esta sentencia ejemplar no ha sido fácil. Carmen relata que ha sido un proceso de “sanación”, en el que han “derramado muchas lágrimas” y en el que ha sido necesario recibir apoyo. “Nos ayudó la ceremonia maya, que consiste en pedir a los grandes cerros la fuerza para acceder al camino de la justicia y la libertad; agradecíamos y comunicábamos nuestras penas a la madre tierra”. Carmen asegura también que “gracias a todas las organizaciones que nos han ayudado (principalmente por la Alianza Rompiendo el Silencio, integrada por ECAP, UNAMG y Mujeres Transformando el Mundo) podemos contar lo que nos hicieron". Ellas perdieron el miedo; los agresores, su impunidad. 

En el proceso judicial, que comenzó en 2009, tuvieron que superar muchos obstáculos. No sabían hablar castellano y cuentan que en su lengua no lograban encontrar las palabras que les permitieran ni describir la violencia sexual que habían sufrido. Tampoco sabían ni leer ni escribir. Jennifer, una de las mediadoras de la organización Mujeres Transformando el Mundo, explica que crearon una metodología muy sencilla para explicar todo el proceso penal a estas mujeres, apoyándose en “animalitos” que estaban en su contexto: “El león era el juez, el loro el fiscal, las abejitas las organizaciones querellantes, y ellas eran las mariposas”.

Primero, en el 2010, se consiguió el primer paso y se reconoció en los tribunales la violencia sexual como crimen de guerra dentro del conflicto armado de Guatemala. En 2011 se interpuso otra demanda denunciando la esclavitud doméstica y sexual de las mujeres y las desapariciones forzosas y asesinatos de sus familias como delitos de lesa humanidad. En 2012 las víctimas declararon, comenzaron las exhumaciones y a investigarse los hechos.

Reparación para la comunidad


Después de tantos años, los hechos han sido demostrados y los culpables condenados: en total, Esteelmen y Heriberto suman una condena de 360 años y deben pagar a cada una de las víctimas 500.000 quetzal, aunque ambos se declararon insolventes quedando libres de las multas económicas.


Ante esto se pidió otra condena, y eso logró el carácter transformador que tiene este caso. Al conseguir que las condenas se reconocieran por "delitos contra la humanidad", también se logró una reparación a toda la comunidad y se emitió una sentencia con 16 medidas para los pueblos indígenas que van desde la construcción de un hospital (hasta el momento, solo cuentan con una unidad móvil encargada de atender a más de 85 comunidades) hasta las mejoras en escuelas o becas en educación para los hijos e hijas. La reparación no solo se pide a los condenados, también al Estado, ya que es responsable al no haber intervenido para parar los delitos del ejército y porque no garantizó sus derechos.

Jennifer explica que la condena es parte de la reparación, pero que estas mujeres, cuando sucedieron los hechos, vivían en un contexto de discriminación y vulnerabilidad, habían sido despojadas de sus derechos, y también tiene que haber una reparación al respecto, por eso era importante que la sentencia incluyera medidas sociales” y aclara que estas medidas no fueron propuestas por las organizaciones o las instituciones, sino por las mujeres de Sepur Zarco. "Queremos es que estos hechos ya no se repitan nunca más", expresa Carmen, y que “nuestras hijas y nietas tengan derecho a la salud, a la educación, a una vida libre de violencia”.

Fotos AmecoPress y cedidas por la Asociación de Mujeres de Guatemala

6/04/2016

Guatemala es ejemplo para castigar la esclavitud sexual


  Es posible la justicia con perspectiva de género: defensora  

Aspecto de la segunda jornada del Taller de Protección a defensores y defensoras de Derechos Humanos 


La violencia sexual se puede llevar a juicio y obtener justicia, afirmó Jennifer Bravo, abogada de Mujeres Transformando el Mundo, una de las organizaciones que consiguió la primera condena por delitos contra la humanidad en su forma de violencia sexual, esclavitud sexual y esclavitud doméstica en Guatemala.
 
El proceso penal es “machista y patriarcal”, pero con una mirada de género se pueden obtener sentencias reparadoras para las mujeres, dijo Bravo en entrevista con Cimacnoticias al exponer el caso conocido como Sepur Zarco, de esclavitud sexual de 15 mujeres, entre 1982 y 1983, durante la guerra civil guatemalteca.
 
Al finalizar su participación en una reunión con personas defensoras de Derechos Humanos en Tenosique, Tabasco, la litigante destacó que además de la justicia, este caso logró que las sobrevivientes y las organizaciones feministas hicieran que en el país centroamericano se nombrara la violencia sexual.
 
En Guatemala este fue el primer juicio por delitos del pasado en el que se puso en el centro la esclavitud sexual, porque esta vez no se juzgó como un hecho aislado de genocidio o tortura, dijo Jennifer Bravo, quien además advirtió que este es un ejemplo para replicar en países como México.
 
En 2009, Mujeres Transformando el Mundo, una organización que brinda acompañamiento integral a sobrevivientes de violencia sexual, feminicidio y trata de personas, junto con la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (Unamg) y El Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), creó la alianza Rompiendo el Silencio.
 
Esa iniciativa se creó para visibilizar los crímenes contra las mujeres cometidos durante el conflicto armado interno, y su primera acción fue organizar un Tribunal de Conciencia en 2010, como una forma de decirles a las mujeres de los departamentos (estados) de Huehuetenago, Chimaltenango, Izabal y Alta Verapaz, que se puede buscar la justicia.
 
En esa ocasión, abogadas feministas, defensoras y sobrevivientes de violencia sexual participaron en el juicio simbólico, pero continuaba la necesidad de emprender el camino hacia la justicia ante las instituciones, así que en 2011 las mujeres de la comunidad de Sepur Zarco presentaron denuncias penales.
 
El 29 de septiembre de ese año se interpuso la primera querella por delitos de deberes contra la humanidad y genocidio. La denuncia no se inició por delitos de violencia sexual porque se debía comprobar que además de homicidio y desaparición de varones, hubo violación sexual de mujeres, algo que las víctimas debían declarar.
 
El caso se llevó ante el Juzgado de Primera Instancia Penal,  Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, del departamento de Izabal, y es que en las 22 provincias de aquel país no hay justicia especializada en delitos de mayor riesgo, es decir, aquellos que por su naturaleza ponen en peligro la seguridad de indiciados, víctimas y juzgadores, por lo que el proceso inició en una instancia local.
 
DELITOS DE LESA HUMANIDAD
 
Sepur Zarco es una comunidad en los límites de los departamentos de Alta Verapaz e Izabal; abarcaba cuatro comunidades donde en 1982 llegó el Ejército a solicitud de los finqueros propietarios de tierras que antes pertenecían al pueblo maya q’eqchi’, quienes pidieron la intervención militar para proteger sus tierras de las comunidades indígenas que reclamaban la propiedad.
 
Cuando comenzó el juicio se conoció que el “modus operandi” de las fuerzas armadas en Sepur Zarco era desaparecer a los campesinos que tramitaban la propiedad de las tierras ante el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA). La represión se hacía con la ayuda del comisionado militar, Heriberto Valdez Asig, que señalaba y ubicaba a cada campesino.
 
La abogada narró que la forma de operar del Ejército fue entrar a las casas, destruirlas, desaparecer a los hombres y violar a las esposas e hijas; o bien, cuando un hombre desaparecía, las mujeres acudían al destacamento militar a preguntar por sus maridos y a cambio eran detenidas, violadas y esclavizadas.
 
Las mujeres llamadas viudas –aunque no sabían el paradero de sus esposos– fueron violadas en reiteradas ocasiones y explotadas laboralmente porque eran obligadas a cocinar, hacer tortillas, preparar comida y lavar ropa. Tras los quehaceres, algunas eran violadas colectivamente y otras en la clandestinidad cuando iban al río a lavar.
 
Pero la historia no terminó ahí. En ese contexto, desapareció el esposo de Dominga Coc; ella fue a preguntar al destacamento donde fue violada y asesinada junto con sus hijas Anita Seb Coc y Hermelinda Seb Coc, crímenes que permanecieron en silencio hasta que ellas rindieron su declaración en 2012.
 
Ese año, tras escuchar los testimonios se hicieron exhumaciones en la región y en la finca “Tinajas” se encontraron 51 osamentas en 13 fosas, todas de hombres con señales de tortura, los brazos atados a la espalda, y otros vendados de ojos y boca. Los hallazgos robustecieron la investigación.
 
Ya para 2014, las organizaciones y las víctimas solicitaron órdenes de captura. Mientras las indagatorias llevaban su curso, las 15 mujeres pasaron der víctimas a sobrevivientes y de sobrevivientes a sujetas de derechos, por lo que decidieron dar un paso más: organizarse y conformar la colectiva Jalok U (“transformación de rostro”).
 
La indagación encontró dos responsables: Esteelmer Francisco Reyes Girón, entonces jefe del destacamento militar, un teniente coronel de artillería que estaba a cargo de todo lo que sucedía con los soldados, y Heriberto Valdés Asig, que en aquel momento era comisionado militar y encargado de ubicar a los campesinos. Ambos fueron detenidos el 14 de junio de 2014.
 
Para octubre de ese año –detalló la experta– hubo una audiencia intermedia para definir si se abría un juicio o no. En ese momento las mujeres pidieron que el proceso se abriera de manera diferente: que se tratara como un caso de delitos de deberes contra la humanidad, pero en su modalidad de violencia sexual.
 
Cinco años después de la denuncia y a 33 años de los hechos, en junio de 2015 el Juzgado B de Mayor Riesgo aceptó las pruebas presentadas y envió el caso al Tribunal A de Mayor Riesgo, para ser resuelto. El pasado 26 de febrero, los dos ex militares guatemaltecos fueran condenados a 120 y 240 años de prisión.
 
Ante la resolución en instancias nacionales, sin tener que acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos o a la Corte Penal Internacional, Jennifer Bravo aseguró que la justicia con visión de género puede ser posible, y que sólo falta que las y los juzgadores analicen casos como estos desde esta perspectiva.

Foto: cortesía PCS

Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.-