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4/15/2020

Un reto, la atención a la creciente población de adultos mayores

Pandemia
Uno de los grupos más vulnerables ante la pandemia del Covid-19 es el de los adultos mayores. En México, alrededor de 10 millones de personas tienen más de 65 años, esto es, siete de cada 100, según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo).
El organismo señala al respecto que el aumento de la población de mayor rango de edad significa un gran desafío demográfico para el país, principalmente por las necesidades de salud, al aumentar padecimientos como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Esta semana, además de alertar acerca de los riesgos del confinamiento, en especial para las niñas, el Conapo pidió a los varones colaborar con los cuidados de las personas mayores y en las labores del hogar. También propone apoyar a las personas en condición de pobreza.
Advirtió que el país tiene frente a sí un reto en seguridad social, debido a que cada vez habrá más personas mayores de 65 años que pasan a la inactividad económica. A lo anterior se agregan los rezagos en cuanto a movilidad en espacios públicos –especialmente en las ciudades– y la carencia de personal especialista en cuidados geriátricos.
La población actual total de México es de 127.8 millones de personas. Para 2050 habrá en el país 25 millones de adultos mayores, esto es, 17 de cada 100, es decir, si bien la población continuará creciendo el avance será cada vez menor.
Una consecuencia de este envejecimiento, añade el Conapo, es el aumento de la edad mediana de la población. Así, en 1950, la mitad de la población se encontraba por debajo de los 17 años de edad, mientras ahora la mitad se halla en niveles inferiores a los 27 años, y dentro de una década este indicador marcará 31.7 años en 50 por ciento de los habitantes del país.

Periódico La Jornada
Miércoles 15 de abril de 2020, p. 6

6/17/2019

Presión económica y social provoca maltrato a personas adultas mayores


 Faltan políticas públicas para esta población, asegura investigadora 
   

La “generación sándwich”, es decir, aquellas personas que atienden a sus hijas e hijos, pero también a sus madres y padres, vive en una presión económica y social que tiene como consecuencia el maltrato y abuso hacia las personas adultas mayores, cuando en realidad, las tareas de cuidados debería de ser asumidas por el Estado.
Así lo afirmó la coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Verónica Montes de Oca, a propósito del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora este 15 de junio.
En la actualidad, las familias mexicanas asumen la responsabilidad de cuidar y proteger a las personas adultas mayores, explicó la investigadora en un boletín de prensa, pero por la por la pobreza y desempleo que se vive en el país, muchas hijas e hijos no tienen la capacidad para cumplir esta tarea.
“Se asume que las hijas e hijos tienen la obligación moral y legal de brindar cuidado y manutención a sus padres cuando no puedan valerse por sí mismos, pero esta disposición del Código Civil implica tensión y desgaste”, remarcó.
De acuerdo con datos de la Agencia Especializada para la Atención de Personas Adultas Mayores en la Ciudad de México, a la fecha se han atendido más de 65 mil casos de abuso y maltrato, y la mayoría de las personas aseguran que son víctimas de sus propios descendientes.
Al respecto, Montes de Oca alertó que esta situación se complica cuando la víctima es mujer o tiene una discapacidad. Además, las personas mayores no denuncian el maltrato por afecto o por no querer perjudicar a sus hijas e hijos.
La investigadora considera que uno de los orígenes del maltrato es la omisión gubernamental, por ejemplo, “la ausencia de servicios médicos, de primer nivel y especializados, es una forma de violencia”. Serían necesarias, dijo, políticas públicas encaminadas a mejorar las condiciones de este grupo social.
Un ejemplo de un Estado omiso, y por lo tanto discriminatorio, es el hecho de que el gobierno mexicano no ha ratificado la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
Según el “Informe Especial Sobre la Situación de los Derechos Humanos de las Personas Mayores en México”, publicado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en febrero de este año, México experimenta un proceso de envejecimiento poblacional que en los próximos treinta años cambiará radicalmente su composición sociodemográfica.
De acuerdo con la CNDH se ha contabilizado un total nacional de 34 mil 200 denuncias penales ante Ministerios por delitos contra personas adultas mayores, en el periodo 1 de enero de 2014 a 29 de febrero de 2016.
El 45 por ciento de las víctimas fueron mujeres y 55 por ciento, hombres. Del total de denuncias 57 por ciento se inició por la comisión de delitos patrimoniales, por ejemplo, despojo, robo a casa habitación, de vehículos, o a negocio; 16 por ciento por violencia familiar; 8 por ciento por lesiones; 5 por ciento por amenazas; y 4 por ciento homicidios.
En menor porcentaje, se registraron ilícitos como violación y abuso sexual; privación ilegal de la libertad; abandono de persona; omisión de cuidados; responsabilidad médica; trata de personas; explotación, y discriminación. En el informe también se recogieron denuncias en contra de instancias gubernamentales por falta de seguridad jurídica y prestación indebida del servicio público.
Las mismas Procuradurías de Justicia fueron señaladas como las instancias que más violaron a los Derechos Humanos de las personas adultas mayores. La CNDH hizo varias recomendaciones a diferentes instancias de gobierno para atender mejor a las personas adultas mayores, entre ellas, constituir políticas públicas integrales y sólidas para este grupo etario.
Pero la Comisión Nacional también recordó reforzar la inclusión de la perspectiva de género en las diversas instituciones públicas y privadas que trabajan con este grupo poblacional, “ya que el envejecimiento también es una cuestión de género y como tal, es innegable considerar la situación particular de las mujeres”.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

9/30/2015

Los viejos, ancianos, abuelos, sin atención, abandonados a su suerte en México y en el mundo

Pedro Echeverría V. 

1. Ayer se publicó que "más de la mitad de la población mundial de 65 años o más -unos 300 millones de personas- está excluida de los cuidados de larga duración (CLD), advirtió un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esa exclusión se debe a la falta de cobertura social para financiar el cuidado de los ancianos y a la carencia de personal especializado. El gasto público más bajo se registra en África, donde la mayoría de los países invierten cero por ciento del PIB en CLD. En América Latina los países con mayor déficit en la cobertura de los cuidados de larga duración son Brasil, Argentina, Colombia y México. El estudio afirma que la falta de atención hacia las necesidades de CDL pone de manifiesto la discriminación por razones de género y edad. 

2. El viejo, el anciano, el abuelo –en la sociedad capitalista- cumple el mismo rol que el resto de  la familia entre las clases sociales. Si bien en las antiguas civilizaciones no complicadas como la actual, la vejez era honrada y reconocida como una etapa plena de sabiduría y como se ha escrito: "En la Antigua Roma, el Pater familias era el varón más antiguo de la familia, el abuelo, bisabuelo, quien detentaba importantes poderes, siendo algo así como un rey dentro de la estructura familiar"; hoy en un capitalismo –cuyo único objetivo es conseguir o acumular dinero- como el estado no paga bien a los jubilados, la sociedad consumista y productivista en la que vivimos tampoco predica con el ejemplo y en muchas ocasiones no se le atribuye a los abuelos el real valor de lo que han aportado y se los considera como una carga.. 

3. La realidad es que dentro de cualquier plan de gobierno de Estado o nación, hay que asegurar que todos los habitantes de un país tengan garantizado o asegurado la alimentación, la vivienda, la salud y la educación. Lo demás, aunque depende de la organización y riqueza de una nación, quizá puede estar al rango se segunda importancia. Sin embargo muchas veces nos dicen que "la población creció mucho" y el presupuesto público no alcanza. Ese tipo de informes falsos o tontos no los puede dar ningún gobierno que por sus estudios de población tiene obligatoriamente que calcular y prever para varias décadas. ¿Cómo que no alcanza para jubilaciones, pensiones, viejos o ancianos, hospitales o educación porque "ya somos muchos?  ¡Somos muchos, trabajamos más y producimos mucho más! 

4. Para no variar, México siempre aparece en listas negativas: desempleo, emigración, pocas inversiones en salud, educación y vivienda, inseguridad, asesinatos y ahora en la falta de atención y cuidado de sus ancianos. El discurso de gobierno y empresarios de que "no hay dinero", que "estamos en crisis" y hay que "hacer sacrificios" se repite para engañar al pueblo mientras los millonarios acumulan más riqueza. Nunca hay dinero para inversión o asistencia social, pero se dilapidan gigantescos capitales para pagar intereses de deuda, para invertir en negocios que han fracasado o de plano para inventar construcciones que lleven a multimillonarios desvíos en beneficio de particulares. Se evita presupuesto para asistencia social o para ancianos. 

5. En México, como en Brasil, Argentina y Colombia, el problema de los viejos y ancianos de más de 65 años es el mismo del todo el sistema capitalista donde el 80 por ciento de la población vive en la pobreza junto a sus ancianos; un 15 por ciento de clase media se la rifa con sus ancianos y sólo el 5 por ciento de millonarios tienen a sus ancianos en las mejores condiciones de riqueza. ¿No es acaso lógico explicarse las condiciones de los ancianos africanos que viven en la miseria total respondiendo a las condiciones de ese continente súper explotado y saqueado? Hay incluso un pensamiento fascista que plantea eliminar a todos los seres que no producen riqueza material porque a los sesenta años no tienen fuerzas para trabajar. 

6. En países industrializados o de medio desarrollo, los viejos se enfrentan a problemas tales:
a) Los sistemas actuales de trabajo no tienen tareas que ofrecer cuando los individuos pierden sus energías. Los vemos de acomodadores de mercancía, de lava coches, pidiendo limosna o jardineros,
b) Por desempleo o simple sustitución, es cada vez mayor el número de personas que salen de la etapa productiva antes de considerárselos ancianos,
c) Las familias no pueden hacerse cargo de los mismos por razones de economía familiar o porque la pareja debe salir a trabajar,
d) Porque los robos, asaltos e inseguridad están a la orden del día. Por cualquier cosa los ancianos no parecen tener cabida en esta sociedad de la competencia. 

7. Se ha publicado que en países ricos y altamente especializados han surgido modernos centros residenciales para ancianos con asistencia médica y psicológica de vanguardia, con jardines, centros recreativos, talleres, etcétera. Lo mismo puede decirse de zonas residenciales donde obviamente se mantiene a un dos o tres por ciento de abuelos ricos privilegiados con todas las atenciones de médicos y enfermeras. La bronca es ese 80 por ciento de abuelos en el mundo y en México que está abandonado a su suerte por las familias proletarias explotadas que no les alcanza su ingreso para satisfacer sus necesidades humanas. Por ello me ha parecido que la publicación es un recordatorio, una llamada de atención a los dominadores de la sociedad capitalista. (30/IX/15) 


7/16/2015

Trabajadoras adultas mayores perciben la mitad de un SM


   Amplia desigualdad salarial por género, reporta el CEAMEG

Las trabajadoras mexicanas mayores de 60 años de edad ganan la mitad que los varones en su misma situación, y no perciben ni un salario mínimo (SM) completo, reportó el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG), de la Cámara de Diputados.

 
De acuerdo con una infografía del CEAMEG, titulada “Mujeres adultas mayores en México. Crecimiento poblacional de personas adultas mayores (60 años y más)”, la población femenina mayor de 60 años conforma 53 por ciento de la población total en este rango de edad, lo que equivale a 5 millones 300 mil mexicanas.
 
De toda la población adulta mayor en México, 10 millones de personas, 36.5 por ciento, se encuentra laborando; de ellas, 697 mil 150 son mujeres. 
 
No obstante, el CEAMEG dijo que ellas perciben 50 por ciento menos ingresos que los varones de su edad, ya que mientras más de la cuarta parte de hombres gana entre 70 y 140 pesos diarios (de uno hasta dos SM), la misma cantidad de adultas mayores percibe sólo la mitad de un minisalario, lo que equivale a 35 pesos diarios. 
 
Además, la mitad de ellas no recibe una pensión. A esto se suma que casi dos millones de las pensionadas que sí reciben este apoyo lo hacen de forma indirecta; es decir, como prestación de algún familiar.
 
El centro de estudios de la Cámara baja explicó que el grueso de la población  masculina mayor de 60 años no percibe ningún ingreso (por trabajo, pensión u otro) durante esta etapa de su vida, lo que contrasta con 60 por ciento de las mujeres que sí lo tiene –aunque es menor a 140 pesos diarios–, por lo que la principal aportación económica del hogar la dan las mujeres.
 
En cuanto al gasto del hogar, menos de 30 por ciento de las mujeres de 60 años y más gastan trimestralmente alrededor de 6 mil 300 pesos para la prevención de enfermedades, conservación o recuperación de la salud, lo que representa el gasto de la totalidad de su pensión en salud que es de 2 mil 100 pesos.
 
A pesar de estos datos, el CEAMEG advirtió que conforme las personas avanzan de edad disminuye la proporción de población derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), ya que sólo 12 por ciento de las personas mayores de 85 años cuentan con esta prestación.
 
De acuerdo con el CEAMEG, estas cifras reflejan que la población femenina mexicana tiende a ocuparse en el sector informal, lo que significa que el proceso de envejecimiento de las generaciones que nacieron en los años 60 –que ingresarán al grupo de edad de 60 años y más en 2020– representará “una serie de desafíos” para las y los legisladores.



CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.-

6/25/2013

Mujeres mayores, víctimas invisibles de la violencia machista


UNAF: Conclusiones del proyecto Daphne Stop VI.E.W. ‘Stop Violence Against Elderly Women’

La investigación pone de manifiesto que “no hay datos” sobre el colectivo de mujeres de más de 65 años que sufre violencia


Madrid, 18 jun. 13. AmecoPress. La confluencia de factores como el género y la edad hace que las mujeres mayores se conviertan en un grupo con un alto riesgo de sufrir algún tipo de maltrato. Pero además, no existen datos de esta realidad y las víctimas de violencia de género de “más de 60 años” –así aparecen en las estadísticas- son un colectivo especialmente vulnerable al estar inmerso en el silencio. Son las principales conclusiones del proyecto europeo Dafne Stop VI.E.W. ‘Stop Violence Against Elderly Women’, presentadas el pasado 14 de junio por UNAF.
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El proyecto pretende visibilizar la violencia ejercida contra las mujeres mayores de 65 años y crear una mayor sensibilidad social sobre el problema. Y es que, tal y como señala Julia Pérez, presidenta de UNAF, “el progresivo envejecimiento de la población española y su repercusión en las situaciones de dependencia funcional y emocional favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso, malos tratos y/o violencia”.

La investigación revela que las mujeres ancianas son un colectivo especialmente vulnerable porque tienen más dificultad para defenderse, solicitar ayuda, desconocen sus derechos e incluso a menudo han sufrido años de maltrato repetido, permaneciendo en silencio y ocultando la violencia de la que eran objeto.

Según Pérez, “las víctimas sienten miedo a denunciar y a tener que rehacer sus vidas y romper con sus familias, en ocasiones responsables de los malos tratos. En muchos casos no pueden reconocerse en las formas de violencia, porque consideran el maltrato de familia como un modo de relación o porque viven de manera demasiado dolorosa el tener que admitir el abuso en el interior del propio hogar”.

Este “silencio”, más el “afecto familiar” y el “estigma social” que supone reconocer malos tratos en la propia familia, son hechos clave para explicar la disparidad entre los estudios objetivos realizados en los propios colectivos de personas mayores españolas que apuntan a tasas bajas de violencia.

La organización responsable del estudio explicó que existe sexismo y un prejuicio contra la edad, que denomina ’edadismo’, que hace que las mujeres mayores se encuentren en "mayor riesgo de sufrir abuso y violencia". "La tercera edad incrementa el grado de dependencia de las mujeres hacia otras personas, aumenta el riesgo de aislamiento y su cultura generacional hace que silencien su drama. Por ese motivo, es difícil dar datos de la situación real", aseguró Julia Pérez.

UNAF recordó que, entre 2002 y 2007, las denuncias de víctimas de violencia de género aumentaron en un 46 por ciento por "las campañas de sensibilización" y la creación de "recursos asistenciales", mientras que, en el caso de las mujeres mayores de 64 años, hay una "tendencia de descenso".

Miedo a denunciar

En la presentación de las conclusiones estuvieron presentes responsables de algunas de las organizaciones participantes en el programa, quienes insistieron que la ausencia de datos sobre la violencia de género contra mujeres mayores es sin duda un indicador preocupante que nos muestra que el problema está absolutamente invisibilizado.
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Yolanda Basteiro señaló que el 50 por ciento de las víctimas que han acudido al servicio de asesoramiento y atención a mujeres mayores que la Federación de Mujeres Progresistas desarrolla dentro del proyecto Daphne, conviven con el maltratador , lo que es un “dato muy preocupante”, que muestra la “fragilidad” de estas mujeres.

Y, como sentenció Mariqueta Vázquez, presidenta de a Asociación Mujeres por un Envejecimiento Saludable, “no hay derecho a vivir los últimos datos de tu vida con miedo y al lado de tu maltratador”.

Sin embargo, para muchas mujeres y en especial para el colectivo de mayores, denunciar es muy difícil. Bien por desinformación, por las pocas posibilidades de ser creída o por la desconfianza en el proceso jurídico, “las mujeres no se sienten suficientemente protegidas para denunciar y se callan”, dijo Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas. “La crisis está aumentando la desigualdad y por tanto la violencia contra las mujeres”, reclamó Ana María, recordando que de las mujeres asesinadas por la violencia machista ha aumentado el porcentaje que no había denunciado (en mayores de 65 años, el 85 por ciento) y también de aquellas que siguen conviviendo con el agresor (el 75 por ciento).

Prevención

La prevención del maltrato de las personas mayores en un mundo que envejece nos concierne a todos y todas. Para UNAF es necesario promover esfuerzos multidisciplinares y coordinados, desde diversos ámbitos y sectores así como actuar sobre los factores de riesgo y promover también la protección, tanto en las potenciales víctimas y responsables de los malos tratos como en la comunidad.

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El primer paso es visibilizar los problemas y las demandas de las mujeres mayores que sufren violencia, ya que pueden tener implicaciones significativas en su comportamiento y reacción ante el maltrato, así como para la provisión de servicios y apoyo. Además, es necesario proporcionar apoyo, formación y asistencia a las personas cuidadoras, para evitar que la sobrecarga y el queme, puedan incidir en una inadecuada atención o maltrato a las personas mayores asistidas.

Proyecto Daphne: trabajo en red

El programa Daphne Stop VI.E.W. ‘Stop Violence against Elderly Women’, promovido por UNAF, está desarrollado conjuntamente con otras cinco organizaciones europeas: Auser Regionale Lombardia (Italia), ZDUS (Eslovenia), ANJAF (Portugal), CNIDFF (Francia) y BGRF (Bulgaria), el proyecto se ha desarrollado a través de diversos flujos de trabajo con actividades y objetivos concretos.

En España ha implicado aproximadamente a 50 instituciones públicas y privadas, Universidades y organizaciones sociales, como IMSERSO, Cuerpo Nacional de Policía, Servicio de Promoción de la Salud de la Comunidad de Madrid, FEMP, Dirección General de Mayores y Dirección General de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, Centros de Apoyo a la Familia, Cruz Roja Española, Mensajeros de la Paz, Federación de Mujeres Progresistas, o la Universidad Complutense de Madrid, entre otros.
Fotos: AmecoPress 

6/20/2013

Adultas mayores en España, más vulnerables ante la violencia


INTERNACIONAL
   Ellas no denuncian y el delito se “invisibiliza”

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid.- 


La confluencia de factores como el género y la edad hace que las adultas mayores se conviertan en un grupo con un alto riesgo de sufrir algún tipo de maltrato.
 
Además no existen datos de esa realidad y las víctimas de violencia de género de “más de 60 años” –así aparecen en las estadísticas– son un colectivo especialmente vulnerable al estar inmerso en el silencio.
 
Lo anterior son las principales conclusiones del proyecto europeo Dafne Stop VI.E.W. “Stop Violence Against Elderly Women”, presentadas el pasado 14 de junio por la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf).
 
El proyecto pretende visibilizar la violencia ejercida contra las mujeres mayores de 65 años y crear una mayor sensibilidad social sobre el problema.
 
Y es que, tal y como señaló Julia Pérez, presidenta de la Unaf, “el progresivo envejecimiento de la población española y su repercusión en las situaciones de dependencia funcional y emocional favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso, malos tratos y/o violencia”.
 
La investigación revela que las mujeres adultas mayores son un colectivo especialmente vulnerable porque tienen más dificultad para defenderse, solicitar ayuda, desconocen sus derechos, e incluso a menudo han sufrido años de maltrato repetido, permaneciendo en silencio y ocultando la violencia de la que eran objeto.
 
Según Pérez, “las víctimas sienten miedo a denunciar y a tener que rehacer sus vidas y romper con sus familias, en ocasiones responsables de los malos tratos. En muchos casos no pueden reconocerse en las formas de violencia, porque consideran el maltrato de familia como un modo de relación o porque viven de manera demasiado dolorosa el tener que admitir el abuso en el interior del propio hogar”.
 
Este “silencio”, más el “afecto familiar” y el “estigma social” que supone reconocer malos tratos en la propia familia, son hechos clave para explicar la disparidad entre los estudios objetivos realizados en los propios colectivos de personas mayores españolas que apuntan a tasas bajas de violencia.
 
La organización responsable del estudio explicó que existe sexismo y un prejuicio contra la edad, que denomina “edadismo”, que hace que las mujeres mayores se encuentren en “mayor riesgo de sufrir abuso y violencia”.
 
“La tercera edad incrementa el grado de dependencia de las mujeres hacia otras personas, aumenta el riesgo de aislamiento y su cultura generacional hace que silencien su drama. Por ese motivo, es difícil dar datos de la situación real”, aseguró Julia Pérez.
 
La Unaf recordó que, entre 2002 y 2007, las denuncias de víctimas de violencia de género aumentaron en 46 por ciento por “las campañas de sensibilización” y la creación de “recursos asistenciales”, mientras que, en el caso de las mujeres mayores de 64 años, hay una “tendencia de descenso”.
 
MIEDO A DENUNCIAR
 
En la presentación de las conclusiones estuvieron presentes responsables de algunas de las organizaciones participantes en el programa, quienes insistieron que la ausencia de datos sobre la violencia de género contra mujeres mayores es sin duda un indicador preocupante que nos muestra que el problema está absolutamente invisibilizado.
 
Yolanda Basteiro señaló que el 50 por ciento de las víctimas que han acudido al servicio de asesoramiento y atención a mujeres mayores que la Federación de Mujeres Progresistas desarrolla dentro del proyecto Daphne, conviven con el maltratador, lo que es un “dato muy preocupante” que muestra la “fragilidad” de estas mujeres.
 
Y, como sentenció Mariqueta Vázquez, presidenta de la Asociación Mujeres por un Envejecimiento Saludable, “no hay derecho a vivir los últimos años de tu vida con miedo y al lado de tu maltratador”.
 
Sin embargo, para muchas mujeres y en especial para el colectivo de mujeres mayores, denunciar es muy difícil. Bien por desinformación, por las pocas posibilidades de ser creída o por la desconfianza en el proceso jurídico, “las mujeres no se sienten suficientemente protegidas para denunciar y se callan”, dijo Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas.
 
“La crisis está aumentando la desigualdad y por tanto la violencia contra las mujeres”, reclamó Ana María, recordando que de las mujeres asesinadas por la violencia machista ha aumentado el porcentaje que no había denunciado (en mayores de 65 años, el 85 por ciento), y también de aquellas que siguen conviviendo con el agresor (75 por ciento).
 
PREVENCIÓN
 
El primer paso es visibilizar los problemas y las demandas de las mujeres mayores que sufren violencia, ya que pueden tener implicaciones significativas en su comportamiento y reacción ante el maltrato, así como para la provisión de servicios y apoyo.
 
Además es necesario proporcionar apoyo, formación y asistencia a las personas cuidadoras, para evitar que la sobrecarga pueda incidir en una inadecuada atención o maltrato a las personas mayores asistidas.