2/26/2014

Los periodistas pal café . .

Sabido es que el procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, se ha sublimado en la elaboración de frases, versiones y acertijos. El respetable público presenció en su momento las magistrales faenas que ejecutó para atribuir a una banda bien organizada de gases no suficientemente identificados (metano, fue la especificación oficial) la explosión sucedida en un edificio de Pemex en la capital del país en enero del año pasado (con saldo de cuando menos 37 muertos y 101 heridos), apenas a unas semanas de que se había instalado en el poder el grupo que luego detonaría las reformas energéticas con olor a entreguismo supremo. Para tratar de disolver las especulaciones, que persisten, de que el estallido había tenido causales menos volátiles, acaso un atentado o un autoatentado, el alegre ex gobernador de Hidalgo señaló que una pequeña maleta, encontrada en el lugar y presuntamente confirmatoria del uso intencional de sustancias explosivas, en realidad contenía material muy peligroso para los hombres, como serían los cosméticos para mujeres.
Ahora Murillo Karam ha vuelto a las andadas declarativas de altos vuelos. Ha anunciado que la decisión de extraditar o no a Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, habrá de ser tomada en función de los intereses mexicanos pero, también, de los estadunidenses ¡faltaba más! Altivo y gallardo (ha de suponerse), el próximo fiscal general de la nación le dijo al procurador gringo de justicia que su petición de llevarse al Chapo era un asunto que teníamos que revisar y actuar en función de lo que fuera más conveniente, no sólo para México, incluso también para ellos. Hasta ahora, aunque fuera para fines meramente discursivos, la aplicación de las leyes mexicanas era materia exclusiva del interés mexicano, así hubiera poderosas solicitudes de extradición.
Sin embargo, míster Murillo Karam ha informado que el caso del Chapo extraditable “lo estamos analizando y estamos viendo las posibilidades, no sólo jurídicas, sino las de conveniencia de información, inteligencia y todo lo que tiene que ver; esta detención es el principio de una actuación mucho más fuerte para evitar que se mantenga la organización (el cártel del Pacífico)”. Ya instalado en ese carril de convergencia subordinada a los intereses del vecino país, pronunció otra de esas frases que tanto lo definen. ¿Se aprobará el envío del Chapo a Estados Unidos? Primero que nada, al prócer hidalguense le parece que es muy anticipado dar una opinión ahorita, según dijo en un noticiero radiofónico. Pero no le pareció anticipado dejar la puerta abierta, pues por lo menos pronto, no creo que se dé.
Guzmán Loera tiene por delante el cumplimiento de la condena que interrumpió cuando un zonzo le dejó salir del penal de Puente Grande, más las que se hayan acumulado por el hecho en sí de la fuga y por otros procesos radicados en suelo mexicano. Pero el ingenioso procurador de las manchas en Hidalgo ya alista las maletas sinaloenses para cumplir con la exigencia de la nación que localizó al Chapo y supervisó su condicionada detención (ya el exitoso empresario internacional sin la acostumbrada escolta masiva multifuerza, integrada por pistoleros con y sin charola oficial, abandonado por las élites que antes lo habían protegido aparatosamente, condenado a la captura por razones verdaderamente superiores). Por lo menos pronto, no se llevarán los gringos al nacido en La Tuna, municipio de Badiraguato. ¿Qué tan pronto es pronto? Ya se verá.
En otro aprontamiento pericial, el procurador Murillo Karam ha enlistado las pruebas oficiales de que sí ha sido Joaquín Guzmán Loera el detenido en el edificio mazatleco de departamentos Miramar. Al mismo tiempo, el gobierno federal ha hecho difundir detalles de la manera en que se confirmó la identidad del máximo narcotraficante mexicano, con estudios dactiloscópicos, antropométricos, fisonómicos y de ADN (muy difundida, la fotografía donde don Chapo es examinado con el dócil apoyo de un bajalengua). Es significativo el hecho de que a pesar de que no hay nada realmente importante que sustente la versión del neoaburtismo mazatleco, el terrible déficit de credibilidad de las autoridades les haga saltar en defensa atropellada de lo que hasta ahora sólo ha sido impugnado, y sin pruebas verdaderas, por ciertos segmentos internéticos.
En ese contexto, Murillo Karam aseguró que peritos gubernamentales trabajaron durante dos horas para confirmar que el apresado era el líder del cártel del Pacífico. Si con eso quedara duda, pues yo no soy yo, dijo el procurador de una justicia que no es justicia, en un gobierno que en determinadas regiones y en muchas circunstancias no gobierna, en un México que ante las presiones y condicionamientos del país vecino y de otras fuerzas trasnacionales cada vez es menos México, o ya no lo es.
Astillas
Josefina Vázquez Mota ha anunciado que dará hoy una conferencia de prensa para fijar su postura respecto del proceso panista de elección de dirigente. Según múltiples versiones, varias de ellas etiquetadas como filtraciones intencionales, la ex candidata presidencial confirmará la declinación que en los hechos ha sostenido respecto a pelear a Gustavo Madero el liderazgo del partido de blanco y azul. Se dice que se declarará neutral, lo que en los hechos significará abandonar el ya maltrecho barco de Ernesto Cordero y su gerente general, Felipe Calderón, y ayudar indirectamente al mencionado Madero. Sería bueno que JVM precisara hoy si aceptará ser embajadora del gobierno de Peña Nieto en algún país por precisar, como con insistencia se menciona que sería el pago de la administración federal por los favores recibidos, el más reciente, el de ayudar al amigo de Los Pinos, Gustavo Madero, a seguir al frente del pactado PAN… Y, mientras sigue el proceso de asignación por cuotas partidistas de los integrantes del Instituto Nacional de Elecciones, que sustituirá al degradado IFE, sin visos de mejoría pero sí de empeoramiento, ¡hasta mañana!
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¿Está en quiebra el gobierno mexicano? Y antes de contestarnos la pregunta respondamos esta otra: ¿puede quebrar un gobierno? Acabamos de ver en la crisis europea cómo la comunidad internacional salvó de la bancarrota a Grecia, Italia, Portugal, incluso a España. Por supuesto, con una carga de sufrimiento indecible para sus pueblos. La recaptura de El Chapo ha mantenido a la opinión pública atraída hacia ese tema, de tal suerte que no ha reparado en el reporte que acaba de rendir la Auditoría Superior de la Federación, a cargo de Juan Manuel Portal. Se refiere al año 2012, el año de Hidalgo del sexenio de Calderón. ¡Es impresionante la falta de escrúpulos con que manejó el enorme presupuesto! Comencemos por esta pregunta: ¿de dónde sacó tanto dinero? No fueron suficientes el petróleo y los impuestos, endeudó enormemente al gobierno. Según la Auditoría, de 2006 a 2012 la deuda bruta se incrementó de 2.3 billones de pesos a 5.5 billones, lo que significa que creció 135.2% en el periodo. Si se le suma la de la Banca de Desarrollo, de los fondos y fideicomisos, de los proyectos de la CFE, del IPAB y del rescate carretero, asciende a 7.7 billones de pesos, equivalene a la mitad del PIB. Falta agregar la carga de las pensiones y entonces tendremos un gobierno en bancarrota. Dice la Auditoría: ‘‘la SHCP no acreditó que los recursos de la deuda se destinaron para la ejecución de obras y proyectos que incrementaran los ingresos públicos, ya que carece de controles…’’ ¡Gulp! ¿Y así recibió Peña Nieto la situación y sin ningún comentario? A Calderón se le ha acusado por el modo antidemocrático como se apoderó de la presidencia y la herencia de sangre que dejó su gobierno, pero los datos que arroja el reporte nos conducen a dudar de sus famosas ‘‘manos limpias’’. Por cierto, ya formó su fundación.
Twitter en la Bolsa local
Twitter debutará hoy en la Bolsa Mexicana de Valores a través del Sistema Internacional de Cotizaciones, con un precio aproximado de 745 pesos por acción. La red social, que cuenta con un promedio mensual de 241 millones de usuarios activos, entró al listado del SIC por medio del Grupo Bursátil Mexicano. Javier Martínez Morodo, director general de GBMhomebroker, aseguró que la entrada de Twitter a la bolsa ha sido posible gracias a la reforma financiera. ‘‘Hasta enero de este año, la Ley de Mercado de Valores establecía que solamente los inversionistas institucionales y calificados, cuya cartera fuera mayor a los 8 millones de pesos, podían invertir en el mercado global. Ahora los inversionistas podrán invertir en este mercado independientemente del tamaño de su patrimonio’’. Sin embargo, no cualquiera puede comprar una acción de Twitter. El SIC indica que los inversionistas deben pasar por un proceso de ponderación y comprobar cierto nivel de ingresos y conocimientos que son evaluados por la casa de bolsa correspondiente. Martínez Morodo resaltó otra de las bondades de la refoma fiscal: las personas que compren a través del SIC pagarán sólo 10% de impuesto sobre los rendimientos que obtengan. ‘‘En cambio, si lo llegan a hacer a través de un broker extranjero, están sujetos a un impuesto que puede ser de hasta 35% sobre la ganancia del capital’’.
De esto no nos hablan
El diario The Wall Street Journal anunció que el Departamento de Transporte de Estados Unidos emitió una orden de emergencia requiriendo a los transportistas ferroviarios que hagan pruebas a la composición del petróleo esquisto bituminoso, procedente de la explotación de Bakken Shale en Dakota del Norte, antes de transportarlo. Las autoridades investigan una serie de explosiones de tanques de vehículos, incluyendo uno en Quebec el pasado julio que mató a 47 personas y arrasó con un pueblo. Normalmente no es explosivo. Un examen realizado por The Wall Street Journal encontró que el petróleo de Bakken contiene niveles inusualmente altos de gases combustibles. De esto no nos hablan los promotores de la reforma petrolera, pero forma parte del futuro de México.

La economía mexicana se ha convertido en un enorme queso gruyere, por cuyos cientos de agujeros la clase político-empresarial que dice gobernar al país se dedica a exportar y a desaparecer, discrecionalmente y sin consecuencia legal alguna, multimillonarias cantidades de dinero del erario y/o generados internamente lo que cancela cualquier posibilidad de que este país crezca y se desarrolle.
A lo largo de los años se ha documentado el permanente saqueo del que son víctimas el país y los mexicanos, y entre los más reciente se cuenta desde la desaparición de 285 mil millones de pesos en deuda pública en el calderonato, pasando por el quebranto y desvío de fondos en su último año en Los Pinos, hasta la exportación de capitales privados en cantidades verdaderamente peligrosas.
¿Cómo ha soportado este país el permanente saqueo público y privado? En la docena trágica panista se despilfarró el ingreso petrolero, que alcanzó un máximo histórico; de las arcas nacionales han salido cualquier cantidad de recursos para salvar y rescatar al capital privado; de allí mismo se ha canalizado no pocos millones para invertir en trasnacionales españolas y para adquirir quebradas empresas de aquella nación, como si internamente se estuviera en jauja.
Exprimen a las instituciones de la banca de desarrollo, sea por la autorización de créditos a empresas privadas –como a Gastón Azcárraga– a sabiendas de que nunca los pagarán, más el monárquico ritmo de vida que mantienen sus directivos (el caso de Enrique de la Madrid en Bancomext es digno de comentario aparte).
De igual forma, se desvían presupuestos, se inflan precios, se pagan obras o servicios inexistentes. Se devuelven multimillonarias cantidades en impuestos, y se dejan de recaudar millones y millones más por los regímenes especiales, los cuales, dicho sea de paso, se autorizaron a cambio de generar empleo formal y estimular el crecimiento económico, lo que, obvio es, ni de lejos ha sucedido.
Como documentó la Auditoría Superior de la Federación, y se reseñó el pasado sábado en este espacio, tan sólo en los dos sexenios panistas la pérdida en la recaudación del erario federal por concepto de regímenes fiscales especiales, exenciones, subsidios y etcétera, etcétera al gran capital fue mayor a 6 billones de pesos, monto equivalente a 40 por ciento del producto interno bruto nacional a precios actuales, y cercano al saldo de la deuda del sector público federal, que al cierre de 2013 alcanzó un máximo histórico de 6.5 billones de pesos. En promedio, anualmente los gobiernos panistas regalaron poco más de medio billón de pesos en impuestos a los grandes corporativos nacionales y foráneos. Pero tales regímenes allí están.
Los mexicanos están endeudados hasta los ojos por obra y gracia gubernamental. Sólo en el sexenio calderonista el saldo de la deuda del sector público federal se incrementó en 2 billones 252 mil 680.8 millones de pesos (la mayoría de ellos para pagar intereses de la propia deuda pública), y de ese total se desconoce el destino de más de 285 mil millones. Desaparecieron, pues.
Descaradamente se roba en el sector cultural, en el educativo, en el de salud, en vivienda, en comunicaciones y transportes, en el sector financiero, en el agro, en el sector económico. Y siempre desaparecen dinero. Donde se presione brota pus, pero no hay un solo responsable, comenzando por el inquilino de los Pinos en turno, ya no en la cárcel –donde obligadamente deberían estar–, sino siquiera con una denuncia penal en su contra. Y la que milagrosamente se llega a presentar (léase por venganza política) termina desechada por falta de pruebas, no obstante la existencia de toneladas de ellas.
Desde hace cinco lustros oficialmente se destinan enormes presupuestos para combatir la pobreza, y en los hechos cada día que pasa hay más pobres en este país. Se aprueban reformas que prometen toneladas de bienestar, cuando éste se mantiene prófugo de la realidad nacional. Con bombo y platillo se anuncian programas de rescate del campo mexicano para incrementar la producción interna de alimentos, y la importación de ellos alcanza niveles espectaculares, y contando.
Y lo peor de todo esto es que nunca pasa nada. Gobiernos van, gobiernos vienen, y entre ellos se registra una lucha feroz por la supremacía en corrupción. La única constante entre ellos es la impunidad.
En el salinato se concesionaron las carreteras al sector privado; en el zedillato se rescataron; en el foxiato se regresaron a los concesionarios rescatados. No fue suficiente que ese rescate se mantenga como un pesado fardo para el erario (más de 160 mil millones de pesos, y contando), porque en el calderonato inflaron presupuestos sectoriales a tal grado que la obra del sexenio (la autopista Durango-Mazatlán) resultó tres veces más costosa de lo originalmente presupuestado, amén de que la inauguró inconclusa.
Y de cereza, allí están los barones y sus exportaciones de capital. Muchos de ellos rescatados por el Fobaproa (que pagan los mexicanos), están hinchados de ganancias generadas aquí, en México, pero que invierten en terceras naciones como si internamente no fuera necesario.
Sobre el particular, entre lo más reciente destaca: en el primer año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, empresas y particulares mexicanos transfirieron a cuentas bancarias en el extranjero recursos por 27 mil 382.8 millones de dólares, cantidad que prácticamente duplicó a la registrada en el primer ejercicio de la administración precedente, de acuerdo con información del Banco de México. Además, empresarios mexicanos enviaron al exterior recursos el año pasado por 9 mil 967.8 millones de dólares destinados a realizar inversiones directas, esto es, en actividades productivas, fuera del territorio nacional. En total, 37 mil 350.6 millones de dólares en apenas un año.
Así, entre lo contabilizado con Fox y Calderón, y el primer año de Peña Nieto, alrededor de 250 mil millones de dólares, generados internamente, han sido exportados por los barones, mientras crece el saqueo en las esferas gubernamentales y el país se hunde cada día más. Eso sí, nunca hay responsables, de un lado ni del otro.
Las rebanadas del pastel
¿Hacia dónde vamos con estas prácticas y este panorama? Al abismo, sin duda, pero nadie pone freno. Muchas cosas se quedan en el tintero por falta de espacio, pero lo cierto es que la clase político-empresarial no tiene llenadera, arrasa, por mucho que el país esté a punto de reventar, porque a ese ritmo no hay quien aguante.
Twitter: @cafevega

Mientras en Michoacán las autodefensas cumplen un año de haberse constituido como alternativa para enfrentar a los grupos delictivos, en Guerrero las autoridades no logran definir qué postura asumir ante un fenómeno similar.
El 4 de enero de 2013, en los municipios de Ayutla y Tecoanapa, en la Costa Chica, se creó la primera autodefensa ante la violencia del crimen organizado. Se trataba de una escisión de la policía comunitaria que 17 años atrás había sido constituida en los municipios indígenas de la Montaña con base en el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo, suscrito por México, que reconoce en los pueblos originarios la capacidad para organizar su propia policía.
La policía comunitaria, además, está reconocida en la ley 701 del estado de Guerrero. Al surgir las autodefensas en Michoacán, la de Ayutla y Tecoanapa decidió cambiar su nombre por el de policía ciudadana y creó el Sistema de Justicia Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg), que ya no formaba parte de la policía comunitaria, pero reivindicaba su origen indígena.

Lo recuerdo por el cerro del Tepeyac, en un homenaje a Villaurrutia; lo recuerdo cierta noche en algún restaurante del DF, cena ahora en homenaje precisamente a él mismo, reconocimiento que se tomó con excelente humor (en cada una de las invitaciones –que tenían el formato de aquellas preciadas plaquettes de lo que había sido La Máquina de Escribir– dibujó y firmó su propia caricatura).
Lo recuerdo invitándome a formar parte de esa colección –de la que conservo al menos quince títulos– lo que de alguna manera me salvó del marasmo de la no escritura, en el que llevaba, hasta eso que sin culpa (o sin conciencia), alrededor de cinco años.
Lo recuerdo regalándome la copia mecanografiada de uno de sus originales, misma que más tarde, desconfiando de mis capacidades de guardián (he perdido muchísimos libros, revistas, papeles diversos), digamos que decidí prestar por tiempo indefinido a un narrador saltillense.


Se olvidaron de Rius en la feria de Minería
Lamento el injustificable olvido de los organizadores de la 35 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería: no incluyeron en su lista de efemérides a uno de los autores mexicanos más queridos y leídos de los últimos 60 años: Eduardo del Río García, Rius.

Sumamente difícil, y seguramente inútil, sería tratar de encontrar los sucesos en Michoacán en un catálogo de conflicto. No se conocen antecedentes de uno que tuviera tres contendientes recíprocos: templarios, los guardias comunitarios aún no cooptados y el gobierno federal. Peor aun cuando por lo menos dos de ellos, templarios y guardias comunitarios disidentes, son en esencia desconocidos.

Uno no puede quedar indiferente ante personajes que en los dos últimos años han estado en la terna final del premio Nobel de la Paz. Nos referimos a Raúl Vera, quien es el rostro de una Iglesia comprometida con la justicia social y con los derechos humanos. Una persona que goza de un amplio reconocimiento y respeto social entre los más diversos sectores del país. Paradójicamente, su prestigio secular es inversamente proporcional de aquel que al interior del episcopado le otorgan. Esto lo he podido comprobar a lo largo de las presentaciones que hemos venido haciendo del libro que hicimos: El evangelio social del obispo Raúl Vera, conversaciones con Bernardo Barranco, de editorial Grijalbo, que acaba de ser distribuido en las principales librerías del país. Pude constar el respeto con el que Raúl Vera es tratado por muy diferentes periodistas y líderes de opinión como Carmen Aristegui, Leo Zuckermann, Ricardo Rocha, Javier Aranda. Vitoreado por programas radiofónicos irreverentes como El Weso y Charros contra Gánsters. Y mención aparte merece Martha Debayle, quien al final de la entrevista ya estaba destapando a Vera como próximo candidato a la Presidencia, contraviniendo claramente el ar­tículo 130 constitucional. Por otra parte, las palabras fuertes de Vera reflejan la indignación de la época; su actitud como religioso es un espejo del sentir y la voluntad de un gran número de mexicanos que ven en el fraile dominico una actitud valiente, cívica y espiritual. La capacidad de convocatoria de Raúl Vera es indiscutible: no sólo el auditorio Bernardo Quintana de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, este pasado sábado 22 de febrero, estaba abarrotado, sino que un grupo numeroso de personas, lamentablemente, tuvo que quedar fuera de la presentación del libro, ante la cerrazón y descortesía de las autoridades que organizan la feria.

En realidad el siglo XXI comenzó de manera parecida a como terminó el anterior. No en balde lo separaron sólo algunas horas de las pulsantes realidades anteriores. Pudieron ser, ciertamente algunos días, incluso meses o, siendo exigentes, posiblemente años durante los cuales se agrandaron distancias conceptuales, partidarias o emocionales que han terminado por separar a uno del otro. Lo cierto es que, a pesar de las pasiones incrustadas en el cuerpo social, no hubo, a ciencia cierta, ruptura alguna. Los sucesos, esperados algunos, previsibles casi todos, se fueron encadenando a pesar de los sobresaltos habidos. Y de esta casi natural manera, cínicamente pronosticada por los interesados de resguardar sus nichos de influencia, llegamos, sin troníos ni alabanzas, a rebasar la primera decena del siglo XXI aferrados a una continuidad que se desploma. Una punzante realidad, sin embargo, mantiene atado al país y a sus gentes: el ralo crecimiento económico, los devastados ingresos del trabajo, la desigualdad rampante y el horadado bienestar de las masas. Y, de manera por demás irónica, nadie, de la élite dirigente, responde por esta tragedia.

Describiendo la infame situación en la que se encuentra, el maestro se dirige al discípulo que ya se ha cubierto de gloria, diciéndole: En buenos trapos me veo al fin de mi vida, por haberme metido a servir al público sin armas (30 de septiembre de 1827).

Nadie en Medio Oriente estudiará la violenta tragedia de Ucrania con más satisfacción –y profunda preocupación– que el presidente de Siria, Bashar Assad. No le importarán un comino las críticos de Obama, quienes ya están regañando al presidente por darle a Vladimir Putin luz verde para respaldar al presidente ucraniano cuando, el año pasado, el estadunidense amenazó con bombardear Damasco. A Assad tampoco le importa mucho el futuro de la carrera política del ahora destituido líder ucraniano, a quien conoce muy bien.

Hace dos semanas se llevó a cabo en Londres una reunión internacional sobre el tráfico de especies amenazadas. La conferencia tuvo por objeto confirmar el compromiso de países consumidores y exportadores de flora y fauna silvestre para controlar y erradicar este grave problema.

Escribir estas líneas es un grato y nostálgico recuerdo de nuestros predecesores, profesores y colegas, que fundaron hace 50 años el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México.

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