8/01/2014

Golf para 635 personas con recursos públicos

Campo de gol Palma Real en Ixtapa. Foto tomada de Fonatur

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La regla general es que los recursos del pueblo se destinen a fines de interés público. En México, como ya es costumbre, las cosas no son así. Los campos de golf que paga la sociedad para el desarrollo de relaciones públicas y diversión de unos cuantos es un ejemplo de estos excesos, a cargo del FONATUR que depende de la Secretaría de Turismo. Veamos.
Primero. Por razones que no entiendo y en un país con tantas privaciones y necesidades sociales no resueltas, el gobierno federal decidió que uno de los caminos para salir de la pobreza era fomentar la edificación de campos de golf como atractivos turísticos y deportivos. En efecto, el Fonatur administra directamente los campos de golf Palma Real en Ixtapa y el Litibú, Nayarit. Además de lo absurdo que aconseja el sentido común de estas conspicuas acciones, la propia Secretaría de Turismo en un acucioso estudio denominado “Comportamiento y tendencias del Golf en México” destroza las propias iniciativas del Fonatur que casualmente está sectorizado a la Secretaría en cuestión.

De entrada, el estudio referido señala que quienes practican golf son “en su mayoría varones y su inicio en el deporte comienza ante el tedio de la espera, ya que surge la inquietud de conocer y practicar el deporte del Golf. Pertenecen principalmente a los niveles socioeconómicos C+, y A/B. los del nivel C+ nacionales, asisten a campos públicos”. No se crea que las personas que forman parte del grupo C+ son personas de escasos o medianos recursos.


Según el estudio ya citado, “la definición básica de este grupo está dada por practicantes de Golf que buscan adquirir o mostrar un nivel de vida superior al que viven y obtener ventajas en trabajo y relaciones por esta práctica. La gran mayoría de este grupo esta conformada por hombres entre 20 y 35 años y una pequeña proporción

de mujeres en la misma edad. Son estudiantes o egresados de licenciaturas en universidades privadas caras o de reconocido prestigio” y su universo es de aproximadamente “635 personas”.



Segundo. De acuerdo al estudio en cuestión, los campos de golf del Fonatur están mal ubicados porque “los golfistas no prefieren los puntos de sol y playa sobre ciudades para realizar la práctica de su deporte, por condiciones climáticas y de vientos. Un área de oportunidad es el generar nuevos puntos turísticos a
partir del golf en lugar de implantar campos en puntos turísticos ya establecidos con el riesgo de saturar la oferta en algunos puntos y no atender a la demanda en su lugar de origen”. El problema, pues, es multifactorial.


No es justificable la creación de campos de golf con recursos públicos para atender una demanda potencial de 635 personas nacionales y casi ninguna extranjera por las razones que ofrece el estudio de la Secretaría de Turismo.

El campo de golf de Nayarit ocupa una superficie de 68.5 hectáreas y el de Ixtapa, 72 hectáreas que “Para su comodidad (se refiere a las 635 personas) el Campo de Golf Palma Real cuenta con estacionamiento, pro-shop, servicio de caddies, profesional de golf, carros de golf, renta de equipos, snack bar en los hoyos 5 y 13, bar móvil, servicio de restaurante-bar. Además 4 canchas de tenis profesionales alumbradas y 2 de paddel tenis”.

De plano, cuando uno ve estos datos no queda más que pensar que el gobierno federal se vuela la barda y ofende la inteligencia de la población que menos tiene, que sobra decir es la absoluta mayoría de los mexicanos.

Tercero. No tengo problema alguno con las personas que quieran dedicarse a practicar el golf. Es su gusto y su interés. Pero estoy completamente en desacuerdo que el pueblo sufrague prácticas deportivas para 635 personas o incluso si fueran 6 mil 350. 

No es aceptable que esto suceda en México. Lo que debe proceder inmediatamente es poner en venta a precios de mercado, con el acompañamiento de una adecuada e independiente vigilancia social de las comunidades donde están instalados esos campos de golf. Estos campos no sólo han costado muchísimo por sus características, sino que siguen consumiendo recursos públicos para su debido mantenimiento. 

Lo que se obtenga de esa venta debe destinarse directamente a la satisfacción directa de las necesidades más urgentes de los municipios involucrados como un recurso etiquetado. Tampoco sería aceptable que esos recursos vayan a parar a ese hoyo negro llamado Tesorería de la Federación que todos sabemos recibe dinero, pero nadie sabe qué hace con él. El gobierno federal ha perdido con estas acciones el rumbo. Debe reencauzar e identificar que sus únicos objetivos son la atención de la sociedad en su conjunto.


Evillanueva99@yahoo.com
@evillanuevamx
www.ernestovillanueva.blogspot.com

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