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5/08/2022

¿Otro mundo es posible? La importancia del Foro Social Mundial

En estos días se está realizando el Foro Social Mundial en nuestro país. Se han presentado documentos, experiencias locales, reflexiones con distintos niveles de abstracción, vídeos, conversatorios, todos este esfuerzo en relación con la economía social solidaria y la sustentabilidad, el decolonialismo, la cultura activa de la paz, la importancia de las redes sociales y la economía social –en un vínculo necesario de trabajar-, la comunalidad (frente al individualismo posesivo en la otra esquina), los diálogos de saberes y la epistemología del sur, entre muchas otras temáticas. En este ensamble problemático hay un eje articulador, que como señala R. Zibechi, deja ver la distancia de pueblos y grupos poblacionales frente al capital, distancia que se expresa en sus acciones cotidianas, las que encaran la naturalización del capital, su inefable presencia: “Los pueblos, originarios, negros y mestizos en América Latina, los pueblos oprimidos del mundo, están colocando límites al capital que éste considera insostenibles. Por eso ataca con paramilitares y narcos” (R. Zibechi, “Cuando la guerra ya no salva al sistema”, La Jornada 6 mayo 2022). La batalla es aún muy desigual, empero las prácticas cotidianas de las poblaciones insumisas responden en parte la pregunta de si otro mundo es posible.

Y esa construcción de posibles, parafraseando a J.P. Sartre, avanza a pesar de los obstáculos, de las ataduras a tradiciones y costumbres proclives a la mantención del estado de cosas. Por ejemplo, en parte de la economía social, en las denominadas fábricas recuperadas, al esfuerzo mayúsculo para defender la fuente de trabajo –poniendo en tensión y confrontación el derecho al trabajo versus el derecho a la propiedad-, su posterior activación y la tarea gigante de mantenerlas, no hay que soslayar, como señalan M. A. Dicapua y M. Perbellini (La división sexual y el sufrimiento en el trabajo.   El caso de las empresas recuperadas, 2013), que se trata de “unidades productivas que constituyen un híbrido que rompe con la forma de explotación capitalista, creando nuevas formas de asociatividad pero que queda dentro y dependiente del mercado”. El peso del mercado. Se dice fácilmente, pero se trata de muchos siglos de dominación capitalista, de esfuerzos denodados para minar o anular la personalidad de pueblos enteros -aquí se inscribe el colonialismo, como presión externa sobre la población local, y el colonialismo interno (dixit González Casanova), el que se aprecia, v.gr., en la dominación y explotación de los mestizos sobre la población indígena, como una, entre distintas facetas. En resumen, la gravitación del mercado por sobre el hombre, disminuyéndolo, oprimiéndolo.

Pero como otro legado, en una densidad cultural que conjuga esfuerzos por tomar distancia del comando capitalista, de la jerarquía tan común en las fábricas tradicionales, y plantear nuevas formas de asociatividad horizontales, Dicapua y Perbellini también aluden a un problema presente en espacios más democráticos y horizontales, aludiendo al modelo patriarcal: “los vestigios de ese modelo patriarcal se convierten en obstáculos (sobre todo en el plano de la producción, en los mismos lugares de trabajo) para la distribución de autoridad que se asigna a cada trabajador/ra”. Se lucha por distanciarse de la lógica del capital, pero en el propio piso de la fábrica sin patrones, se cuela “La organización de trabajo capitalista”, con la producción de “sufrimiento”, y “descompensación psíquica”, señalan las autoras apoyándose en C. Dejours, en el caso particular que abordan, afectando de manera central a las mujeres. Ahora sí que para no hacer el cuento largo, la lucha de las mujeres en el espacio estudiado por las autoras, deja ver que “las lógicas fabriles tradicionales -naturalizadas en la socialización previa de estos trabajadores- son cuestionadas para dejar paso a una lógica de características autogestivas a partir de la eliminación de la delegación o las jerarquías internas en la toma de decisiones, y la operativización de la horizontalidad en el hacer cotidiano”, lo que no elimina las diferencias hacia las mujeres, aunque se han reducido éstas, y con ello el sufrimiento que generan.

Algo similar encuentra J.P. Hudson (Conflictos intergeneracionales en las empresas recuperadas por obreros. La inclusión de jóvenes trabajadores, 2014). “Para los obreros fundadores no es posible reconocer como obreros a esos ‘chicos’ que ingresan. No encuentran rasgos ni costumbres típicas de ese trabajador que ellos encarnaron en sus años de juventud. Los ingresantes, a su vez, no visualizan en los obreros más grandes una referencia ni una autoridad válida a la que deban someterse”. Tratándose de varias fábricas recuperadas, los problemas ordinarios apuntan a si se considera a los jóvenes como socios, como asalariados; si les paga lo mismo que a los asociados; si su voz y voto se considera igual que el de los obreros fundadores, problemas no menores. La premisa es que las instituciones disciplinarias –familia, escuela, iglesia- están en crisis, y que los jóvenes son herederos de esta circunstancia. Pero hay un problema histórico y pedagógico. Los viejos obreros son producto del siglo XX, de esquemas disciplinarios que atravesaron la epidermis de cada uno de los trabajadores. Los viejos obreros, que se la rifaron en la recuperación de las fábricas, “recuperan de su propia historia medidas disciplinarias sin prestar atención a que del otro lado ya no están ellos mismos. Tal vez allí se pierda una oportunidad que la fábrica sin patrón podría brindar: dejar en suspenso los conocimientos acumulados y la reivindicación del principio de autoridad para inventar nuevas formas y vínculos” con los trabajadores jóvenes. Este es el desafío pedagógico. Recordemos el sentido de las palabras de k. Gibran Jalil (Tus hijos no son tus hijos): “Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerles semejantes a ti, porque la vida no retrocede ni se detiene”.

Los tiempos y destiempos en tensión. Esfuerzos por liberarse de las ataduras económicas del capital, pero la presencia subrepticia de una urdimbre menos visible mediada por la cultura. Estos son apenas indicios de los desafíos a encarar bajo la premisa de que otro mundo es posible. Pensar en colectivo, muy ad hoc al esfuerzo del Foro Social Mundial, abre espacios a la esperanza.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/alejandro-espinosa-yanez/otro-mundo-es-posible-la-importancia-del-foro-social-mundial

2/13/2021

Feministas latinoamericanas pusieron en común “prácticas insurgentes de resistencia” en el Foro Social Mundial

Organizado por el colectivo Fronteras Culturales de Brasil, Cotidiano Mujer de Uruguay y la Articulación Feminista de Marcosur
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Por Redacción



Reivindicaron las luchas que lideran los feminismos hoy en la región y alertaron sobre los desafíos de cara al futuro


Madrid, 08 feb. 21. AmecoPress/Ladiaria.- Los obstáculos que multiplicó la pandemia, el avance de grupos antiderechos y la consolidación en el poder de sectores conservadores paralizaron, revirtieron o pusieron en riesgo algunas de las conquistas de mujeres y disidencias en América Latina. En este nuevo escenario, los feminismos buscan nuevas estrategias de lucha. La actividad “Feminismos de fronteras: prácticas insurgentes de resistencia y (re)existencia” fue una invitación para que referentes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay compartieran algunas de estas experiencias, que si bien están condicionadas de alguna manera por las realidades locales, encuentran puntos de contacto.

Más allá de las especificidades de cada país, a lo largo de todo el continente el movimiento feminista y el LGBTI buscan erradicar problemas estructurales como la violencia patriarcal, el racismo y la pobreza, que siempre afectan más a las mujeres y las disidencias. El objetivo es siempre tener más derechos, mayor autonomía y mejores condiciones de vida. “Transformar las relaciones sociales de raza, clase y género” –como resumió una de las expositoras– y, así, el mundo.

El conversatorio estuvo organizado por el colectivo Fronteras Culturales de Brasil, Cotidiano Mujer de Uruguay y la Articulación Feminista de Marcosur, una plataforma que integran 17 organizaciones de América Latina y el Caribe. Se realizó en el marco de la vigésima edición del Foro Social Mundial, que este año se desarrolló del 23 al 31 de enero, en formato virtual.

“Me acuerdo de que en enero de 2001, cuando se hizo el primer Foro Social Mundial, las feministas éramos poquitas y estábamos ausentes. Nos peleamos mucho con nuestros compañeros de los movimientos sociales para hacer evidentes las luchas y las elaboraciones feministas. Hoy estamos en un contexto distinto y las feministas estamos en muchos terrenos y espacios, con muchas conquistas, y también con una irreverencia y una potencia que interpela”, dijo al inicio Lilián Celiberti, de Cotidiano Mujer, que moderó el evento junto a María Fernanda Passos, de Fronteras Culturales. “Por eso nos parecía tan interesante traer aquí este debate de feministas de frontera, pensando la frontera no sólo como un territorio geográfico sino como la frontera de las interpelaciones que nos hacemos desde cada una de las realidades, los lugares, los espacios, las construcciones de sujetas y de las luchas que hacen que esas interpelaciones nos hagan cambiar los imaginarios”, explicó.

La encargada de abrir el debate fue la socióloga argentina María Alicia Gutiérrez, coordinadora de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, quien hizo un repaso de la lucha por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en su país, desde la década de 1990 hasta la histórica aprobación hace poco más de un mes.

Le siguió Alondra Carrillo, candidata a la Asamblea Constituyente de Chile e integrante de la Coordinadora Feminista 8M, quien relató cómo se consolidó la práctica política de esta plataforma y el protagonismo que tuvieron los feminismos en la revuelta que estalló en octubre de 2019 en el país.

Por su parte, Analba Brazão Teixeira –feminista antirracista brasileña, educadora e integrante del colectivo SOS Corpo-Instituto Feminista para la Democracia– expuso sobre la lucha de los afrofeminismos en el Brasil de Jair Bolsonaro.

Estaba prevista la participación de Delfina Martínez, activista transfeminista uruguaya, productora cultural, integrante del colectivo Mizangas y una de las impulsoras de la ley integral para personas trans. Sin embargo, por un problema técnico, no pudo hacer la presentación. “Me da mucha pena porque es una perspectiva que buscamos traer específicamente, entre otras cosas porque dentro de los feminismos hay un debate y un movimiento antirreconocimiento de las identidades trans”, lamentó Celiberti, y dejó planteado el tema.

Argentina: “Las luchas por el aborto siempre supusieron una mirada interseccional”

En los últimos años la agenda de los feminismos de Argentina tuvo entre sus ejes principales la conquista del aborto legal. A partir de 2018, cuando el proyecto fue debatido por primera vez en el Congreso, las formas en las que encarnó esa lucha se convirtieron en modelo a seguir para otros países de la región. Pero detrás de la aprobación de la ley –e incluso de esa marea verde que inundó el continente– hay un largo camino recorrido. Para María Alicia Gutiérrez, es imposible entender las prácticas feministas de hoy sin repasar esa trayectoria.

La socióloga aseguró que la lucha por la legalización del aborto en Argentina se fue “incardinando” en “distintos momentos de las diferentes luchas sociales y feministas”, y “muy particularmente con los movimientos de derechos humanos”. Eso representa el emblemático pañuelo verde, “que de alguna manera es una metáfora de la genealogía histórica y de la conexión con las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo”, dijo. Otro caldo de cultivo fueron las conferencias internacionales que durante la década del 90 ya abordaban cuestiones como el derecho a la salud integral, a la autonomía y a la libertad de las mujeres de decidir sobre sus propios cuerpos. “Ahí se construyó un campo semántico y político desde donde accionar y pensar cómo articular estas luchas”, acotó Gutiérrez.

Un mojón importante fue la crisis económica, política y social de 2001, que motivó la construcción de “formas asamblearias” de reunión para discutir las lógicas del poder, algo que quedó bien plasmado en aquel eslogan “Que se vayan todos”. Allí, dijo Gutiérrez, los feminismos populares y comunitarios tuvieron una “impronta fuerte”. “Esta idea de una construcción del poder de otro modo, con una discusión a la verticalidad de la construcción del poder, permitió discutir las formas de la representación e imprimió una lógica a los movimientos sociales que atravesó de manera particular a los diversos feminismos y a las luchas LGBTI”, aseguró la académica. En realidad, estos movimientos estaban en construcción desde hacía años, en el corazón de los encuentros nacionales de mujeres que se venían realizando desde 1986. En esas instancias, que se han mantenido hasta hoy de forma ininterrumpida, mujeres y disidencias de todo el país dedicaban tres días a debatir distintas cuestiones, incluidos los derechos sexuales y reproductivos.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito nació en 2005, en este contexto, “con el sentido plural, diverso, federal y con una estructura de funcionamiento democrática”. “Es tan democrática”, insistió Gutiérrez, “que pertenecer a la campaña supone solamente acordar con su consigna integral, que es ‘Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir’”. Surgió además con el objetivo claro y conciso de lograr la legalización del aborto.

La meta se cumplió 15 años después, pero la espera no fue tiempo muerto. En esos años se generó un espíritu productivo “que se expandió como un rizoma por el conjunto de la sociedad”. Se crearon redes: de socorristas, para acompañar a mujeres a abortar; de profesionales de la salud, para garantizar el acceso a la salud sexual y reproductiva y a la interrupción legal del embarazo –que existía en el Código Penal desde 1921–; de abogadas, que llevaron adelante litigios estratégicos; de docentes, que pelearon para la implementación de la educación sexual integral. Todo esto produjo la “despenalización social del aborto”, aseguró Gutiérrez. “Fue la despenalización social del aborto, más la aparición del #NiUnaMenos en 2015, más los paros internacionales de mujeres, que generaron la aparición de la marea verde en 2018 y ese lento proceso de transmisión social pero también transgeneracional e interseccional”, especificó.

Para la campaña, las luchas por el aborto “siempre supusieron una mirada interseccional, donde la clave estuvo en su forma de organización política”. En ese sentido, la socióloga aseguró que siempre estuvo claro que, si bien la lucha era por un derecho individual, el modo de plantear el acceso a ese derecho era colectivo. Ese proceso de construcción colectiva permitió entre otras cosas incorporar la noción de persona gestante, que abarca a mujeres y personas trans, y que aparece como novedad en la ley de IVE aprobada en Argentina.

“El logro de la ley es de la larguísima historia de lucha de los feminismos en sus múltiples interseccionalidades y alianzas”, afirmó Gutiérrez. La lucha ahora sigue por otro cauce: “Queda por delante la tarea de vigilancia y monitoreo social autónomo, más allá de lo que haga el propio Estado, para lograr que el acceso al aborto sea posible en todo el territorio nacional”.

Chile: “La movilización social de masas es eminentemente feminista”

Lo que hizo Alondra Carrillo fue reconstruir la genealogía de trabajo de la Coordinadora Feminista 8M, que surgió en 2018 para organizar las movilizaciones del Día Internacional de la Mujer en Chile pero que luego se conformó como una estructura estable, con objetivos más amplios.

El antecedente de la existencia de la coordinadora fue la realización de un diagnóstico de los feminismos que era crítico “de lo que las políticas del progresismo neoliberal habían producido” en el país. Bajo ese paraguas, Carrillo ubicó a los cuatro gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia y de la Nueva Mayoría –coaliciones que se identificaron con la izquierda y la centroizquierda– “que se dedicaron a administrar el legado de la dictadura con algunas pequeñas concesiones”, incluida la legalización del aborto en tres causales.

El diagnóstico cuestionaba especialmente lo que las políticas de esos gobiernos habían hecho de la posición de las mujeres, “que tenía básicamente dos modulaciones: o éramos víctimas que demandábamos al Estado protección y seguridad, o éramos madres-trabajadoras que demandábamos al Estado la posibilidad de la integración subordinada en el mercado laboral y la prestación de algunos servicios que ni siquiera eran garantizados por el Estado”. Esa doble posición y la forma en la que había sido procesado en Chile el llamado al grito por #NiUnaMenos y contra la violencia patriarcal, “delineaba con mucha fuerza ese lugar de la víctima, que era el único lugar autorizado desde el cual se nos permitía salir a decir algo”, aseguró la activista.

De esta conclusión emergió la primera “tarea política” que se dio la Coordinadora Feminista: desplazar a las mujeres del lugar de víctimas. Para eso levantaron una consigna que ha sido orientadora del quehacer del movimiento feminista chileno, que es “Mujeres trabajadoras a la calle, contra la precarización de la vida”. Esa fue la consigna del 8M de 2018, que tuvo lugar tres días antes de que asumiera el presidente Sebastián Piñera. “Decidimos construir esta consigna y llamarnos a tomar una actitud de afrontamiento activo frente a la amenaza que suponía el gobierno de Piñera, el recrudecimiento del giro autoritario de la democracia en Chile y la respuesta autoritaria necesaria para poder seguir haciendo avanzar las condiciones de la acumulación capitalista en nuestro país, que descansa en la depredación de los territorios, la devastación extractivista, la militarización de las comunidades en resistencia, el ataque directo a nuestros derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos y en la posibilidad misma de afirmar nuestra existencia”, recordó Carrillo.

Luego de ese 8M, las activistas decidieron sostener el espacio de militancia con otro objetivo en mente: iniciar el proceso político hacia la huelga general feminista, que se inspiraría en el llamado al paro internacional de mujeres. La idea era “recuperar la noción de la huelga general” y “llamar al conjunto de los pueblos a ponerse detrás de un programa feminista, y decimos feminista porque lo que vamos a hacer en ese proceso de realización de la huelga es darnos a nosotras mismas la tarea de construir nuestra propia voz”, explicó la activista. Ese proceso culminó en la huelga general feminista del 8 de marzo de 2019, que Carrillo describió como “una de las movilizaciones más grandes de la posdictadura” y “un antecedente de lo que sería la revuelta popular desatada el 18 de octubre”.

A su entender, fue un antecedente porque los feminismos dejaron claro en el espacio público que querían tirar abajo “la normalidad capitalista, patriarcal, colonial y racista” en Chile, en articulación con los movimientos sociales. También fue un antecedente porque “lo que hacíamos con la huelga general feminista era decir que íbamos a emerger desde el feminismo como una fuerza transformadora y de oposición transversal a todos los sectores políticos que se han dedicado a administrar la precarización de la vida”, una impugnación general que es “básicamente lo mismo que está contenido en el núcleo de la revuelta”.

Una segunda huelga general feminista tuvo lugar en marzo de 2020, en medio de la revuelta, y que se erigió desde el llamado de los feminismos a ser “primera línea contra el terrorismo de Estado y contra la prisión política”. “Se trató también de renovar una afirmación que es muy propia tanto de la política feminista que hemos venido levantando como de las condiciones excepcionales que se han abierto desde el estallido social, es decir que, en nuestro país, esa movilización social de masas, de los sectores empobrecidos y precarizados, es una movilización eminentemente feminista”, aseguró Carrillo. “El feminismo no va por un cauce distinto ni por un horizonte distinto, sino que es una potencia que logra reabrir el escenario de la revuelta”.

El desafío ahora es encarar el proceso de creación de la nueva Constitución chilena “desde un feminismo que se afirma en autonomía e independencia de todos los sectores políticos que son responsables de la situación actual”, dijo Carrillo, que es candidata a la Asamblea Constituyente por Voces Constituyentes, una lista integrada por distintas organizaciones sociales. En ese sentido, afirmó: “Vamos a plantearnos cuáles son las perspectivas con las que vamos a defender ese programa feminista en este momento que nosotras concebimos como un proceso constitucional pero, más que nada, constituyente de nosotras y nosotros mismos”.

Brasil: la lucha antirracista es antipatriarcal y anticapitalista

Una mujer negra que integra un movimiento de “mujeres negras, blancas, quilombolas e indígenas” que tiene como objetivo “mostrar el desafío que implica hacer la lucha antirracista, anticapitalista y antipatriarcal”. Así se presentó Analba Brazão Teixeira, quien ahondó sobre los desafíos que encuentran los afrofeminismos en el Brasil actual y reivindicó algunas prácticas de resistencia frente al racismo estructural que “está arraigado en todas las dimensiones de la sociedad brasileña”.

La activista aseguró que “las luchas antirracistas implican una relación directa con las luchas contra el patriarcado y el capitalismo”, en tanto tienen la capacidad de “deshacer la cultura del silencio y de la subordinación”, y “denunciar injusticias históricas”.

En el extenso abanico del antirracismo, dijo, están incluidas la lucha “contra el genocidio de los jóvenes negros” y el encarcelamiento arbitrario de la población negra; la lucha por el derecho a circular “sin que se acerque la Policía”; la lucha por el derecho a ejercer libremente religiones de origen africano. Pero también incluye la conquista del derecho al aborto –“que también es una lucha antirracista porque son las mujeres negras y pobres las que más mueren por abortos ilegales”– y el combate contra todas las formas de violencia machista –porque “las mujeres negras son las más violadas y las que se encuentran en las tasas más altas de femicidios”–.

“Necesitamos seguir vivas individualmente de la violencia racista abierta contra nosotras, y vivas también desde el punto de vista colectivo, construyendo y expandiendo la fuerza política feminista y antirracista para enfrentar este gobierno fascista, racista y misógino”, puntualizó Brazão Teixeira, en referencia al gobierno de Bolsonaro. En este sentido, dijo que el movimiento de mujeres negras y el movimiento negro se han fortalecido y han crecido como una fuerza política fundamental en el escenario político brasileño, “haciendo todas estas luchas, articulándose con movimientos mixtos, y en 2020 esbozó una estrategia muy fuerte en relación con las elecciones municipales, con campañas dirigidas a mujeres negras y feministas que obtuvieron un buen resultado”.

Hoy, más que nunca, la lucha central del movimiento afro es la lucha por existir, dijo la referente feminista brasileña. “En este contexto de pandemia, de crecimiento de la ultraderecha y de la intensificación de las prácticas coloniales y racistas de este gobierno genocida, la lucha por derrocar a Bolsonaro y a [el vicepresidente, Hamilton Mourão, es ciertamente una lucha antirracista, y no deja de ser una lucha contra el patriarcado, el capitalismo y el fundamentalismo”, aseguró.

La tarea de las “feministas antisistema” en este escenario adverso es “organizarse para luchar, transformar las relaciones sociales de raza, clase y género y transformar el mundo”.

Foto: Manifestantes celebran la aprobación del proyecto de ley para legalizar el aborto, 11 de diciembre de 2020, frente al Congreso argentino en Buenos Aires. Ronaldo Schemidt, AFP.

8/20/2020

Foro social mundial: se renueva o se muere

Óscar González

Una onza de acción es el valor de una tonelada de teoría: Federico Engels
Cuando se propuso en Salvador Bahía, Brasil, hace cuatro años que la siguiente reunión del Foro Social Mundial (FSM) se realizara en México, quienes asistimos a ese encuentro adelantamos la idea y la propuesta de hacer una evaluación de todo el proceso, cuyo desempeño cada vez más conservador lo había llevado a una franca declinación y marginalidad.
Después de varios intentos y balbuceos, finalmente aparece ya el mensaje de algunos de los fundadores del FSM, en el que se hace un reconocimiento a quienes ya fallecieron (Eduardo Galeano, José Saramago, Francois Houtart, Samir Amin, Samuel Ruiz García, Immanuel Wallerstein) y, a la vez, se convoca a replantear los objetivos y las potencialidades principales de este organismo civil mundial, después de largos 20 años de existencia.
¿El Foro Social Mundial, que celebra su vigésimo aniversario en 2021, es sólo un espacio abierto o puede, debería ser, también un espacio de acción? Es esta la pregunta central que se formula y a la que se convoca a responder.
La idea de abrir un espacio a los movimientos sociales y a los intelectuales críticos para intercambio de experiencias y de ideas, en pos de combatir al pensamiento único del neoliberalismo, era una idea revolucionaria y de gran impacto en el mundo. Ante la amenaza del inicio de la guerra de Estados Unidos contra Irak el FSM mostró su inmenso potencial convocando a multitudinarias marchas de rechazo coordinadas globalmente. Sin embargo, ese tipo de iniciativas no prosperó.
Es por eso –afirman los convocantes– que los que participamos en el Foro Social Mundial desde su inicio y firmamos las declaraciones de Porto Alegre y Bámako, pedimos un renovado foro. Nos enfrentamos a una crisis global multidimensional muy seria; se necesita acción a escala local, nacional y global, con una articulación adecuada entre ellos. El FSM es el marco ideal para promover esta acción. De eso se trata esta iniciativa.
Entre los firmantes se encuentran Frei Betto, Atilio Borón, Bernard Cassen, Adolfo Pérez Esquivel, Federico Mayor, Riccardo Petrella, Ignacio Ramonet, Emir Sader, Boaventura Santos, Roberto Savio y Aminata Traoré.
Vendrá pronto otro documento en el que se invitará a todos los organismos, movimientos y personas interesadas a debatir y proponer las nuevas formas de decisión y acción del Foro Social Mundial, y de su autogobierno democrático, lo cual implicará la revisión de la Carta de Principios, de la estructura y del funcionamiento del Foro y del Consejo Internacional. Aunque se había propuesto a México como sede en 2021, los condicionantes de la pandemia de Covid-19 obligarán a replantear la posible realización de otras modalidades, no únicamente tecnológicas, sino también geográficas y políticas, que ahora están siendo consideradas. A fin de cuentas de lo que se trata es de convertir al FSM de un espacio abierto en un espacio de acción.
* Profesor de ciencia política y ex embajador de México.

11/13/2016

El Foro Social Mundial sigue importando



Immanuel Wallerstein
La Jornada

El Foro Social Mundial (FSM) se ha reunido regularmente desde su primer encuentro en Porto Alegre, en 2001. Y del mismo modo regular ha habido analistas que han anunciado su abandono como expresión relevante de la Izquierda Global. Y no obstante, de algún modo, continúa importando en la lucha en pos de una justicia global.

La reunión más reciente ocurrió en Montreal, Quebec, entre el 9 y el 14 de agosto de 2016. Esta reunión fue en muchos modos diferente de las reuniones previas. Fue la primera que se celebró en el Norte Global. La decisión de hacerla ahí fue un intento deliberado por demostrar la globalidad del FSM.

Esta decisión tuvo un precio. El gobierno canadiense le negó la visa a un número significativo de posibles participantes que provenían del Sur Global. El costo de viajar y hospedarse fue relativamente alto para los asistentes. El resultado fue una reunión con un número reducido de participantes, y en la que había un sesgo mayor que en las anteriores hacia participantes del Norte Global. Esto no fue sorpresa para los organizadores. La convicción era que el precio bien valía el lado positivo de la decisión.

De algunas maneras, la reunión fue como todas las reuniones previas del FSM. Por un lado, había un inmenso rango de asuntos a discutir. Y los participantes tendieron a participar en aquellos paneles temáticos que fueron de mayor interés para ellos. El resultado fue una red de ghettos temáticos, y un monto insuficiente de trans-comunicación entre el rango de las diferentes luchas políticas en el mundo.

Por otra parte, hubo un debate importante en torno a la validez del modo horizontal en que fue organizado el FSM. Sus críticos arguyen que como resultado el FSM no era (o ya no es) relevante para la luchas políticas reales que ocurren por todas partes. Este debate se ha mantenido repetidamente, pero esta vez quizá fue más intenso, y aun con enojo. No obstante, su esencia se mantuvo.

El nuevo argumento importante entre quienes no se sintieron bien con el modo horizontalista de organización fue que no deberíamos fijarnos en quienes fueron al FSM sino a los que ya no pudieron asistir porque lo llegaron a ver como una costosa pérdida de tiempo, pues ya no avanzaba la lucha política real.
La contra-argumentación es que el FSM ha mostrado ser un concepto poderoso. Existe ahora una creciente e incontable cantidad de foros sociales regionales, nacionales y locales. Hay incontables foros temáticos en todos los niveles geográficos. Estos foros, como el FSM global, se están auto-organizando. El FSM ha probado ser un concepto de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo. Y ésta sigue siendo su fuerza esencial.

Por supuesto ninguno de nosotros tiene datos cuantitativos que respalden nuestras aseveraciones, de un modo o de otro. Es la batalla entre una serie de juicios intuitivos genuinamente subjetivos contra de otra serie. Si se ha vuelto más intenso, es en gran medida debido a que la lucha política global que pareció relativamente favorable a la Izquierda Global hace 10 años ahora parece haberse revertido. El pesimismo resultante dentro del movimiento de justicia global ha conducido a un debate interno más áspero en el FSM. No se trata de que el FSM haya ocasionado mayores dificultades mundiales para la Izquierda Global. Más bien, es esta reversión lo que conduce a un mayor debate en el FSM.

Mi única sensación es que debemos prestar atención a la lucha global, y al papel que el FSM puede jugar en ésta. Si ya no fuéramos a celebrar más reuniones del FSM, esto podría liberar algún dinero, energía y tiempo para otras actividades. Pero estas otras actividades podrían no ocurrir nunca, conforme el pesimismo conduce a una retirada del activismo. Las reuniones del FSM, no importa qué tan imperfectas, son actos, tanto de renovación como de optimismo. Los líderes de las dos organizaciones importantes de las luchas tunecinas (El Foro Tunecino de Derechos Económicos y Sociales (FTDES) y el UGTT (el sindicato obrero general tunecino) han escrito un texto muy crítico analizando lo que falló en la reunión de Montreal. Sin embargo, terminan su texto diciendo que, pese a estas fallas, la reunión fue un éxito porque preservó le sillon de l'espoir (El surco de la esperanza). Un aspecto muy positivo de la reunión de Montreal fue que las sesiones dedicadas al futuro del FSM recibieron mucha asistencia. Los debates fueron fieros, pero esto mostró que los asistentes querían debatir. Buscaban modos de fortalecer sus luchas. Pensaban que hallar cómo organizar el FSM era parte de la respuesta.

El secreto del FSM desde el principio ha sido que buscó ser ampliamente incluyente de todas las tendencias dentro de la Izquierda Global. Buscó ser consciente de los fracasos históricos de esa Izquierda Global durante los dos siglos anteriores. Ha sido un plus, no algo de disminución, en la lucha mundial por transformar el sistema-mundo y reemplazarlo por uno relativamente democrático y relativamente igualitario. No perdamos tiempo arrojándonos piedras los unos a los otros. Continuemos conversando y aprendiendo entre nosotros.

Traducción:Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

8/20/2016

Declaración de la MMM en el Foro Social Mundial 2016, Montreal


14-08-2016



El Foro Social Mundial se llevó a cabo del 9 al 14 de agosto en Montreal, Quebec, un territorio que reconocemos como territorio indígena del pueblo Mohawk. Este reconocimiento hace visible la colonización de estos territorios, así como a asumir la responsabilidad colectiva de los desafíos que enfrentan estos pueblos.

Nosotras, las mujeres de la MMM, denunciamos la severa negativa de visa a muchos activistas, la mayoría   procedentes de países del sur. Denunciamos enérgicamente las políticas migratorias restrictivas aplicadas por los gobiernos y que contribuyen a la criminalización de los militantes de los movimientos sociales. 

Esta situación impidió que algunos líderes de la resistencia contra el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo pudieran asistir.La reunión de nuestros militantes de la MMM nos permitió confirmar la relación entre los distintas luchas locales conectadas a un nivel global por la defensa de nuestro cuerpo, la Madre Tierra y territorios.

Nosotras, las mujeres de la MMM, denunciamos el golpe de Estado en Brasil, así como el gobierno actual, que se hizo cargo.Un gobierno que está más a la derecha, sexista, racista, autoritario, que también cuenta con el apoyo de los medios de comunicación que niegan llamarlo como golpe de estado (utilizando la palabra de juicio político en su lugar), y que está contribuyendo a la criminalización de los movimientos sociales.

Las mujeres brasileñas resisten, con la contribución crítica de los jóvenes militantes. Ellos se están movilizando y desarrolando una formación política feminista, por ejemplo, a través de la ocupación de escuelas secundarias que promuevan la comprensión del problema y la resistencia. 

Además, en Brasil, como en algunos otros países de América Latina y Europa, las feministas luchan por el derecho de aborto para todas las mujeres y el derecho fundamental de controlar nuestros propios cuerpos.

En Brasil y en las Américas, después de 10 años de debate sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), algunos movimientos de izquierda están llamando a un día mundial por la democracia y contra el neoliberalismo. Este es un paso muy importante para desarrollar solidaridad internacional anticapitalista y anti-patriarcal, con el objetivo general de la articulación de los movimientos sociales entre los diferentes países. Este día terminará con una gran movilización el 4 de noviembre bajo el lema: "No hay paso atrás!".

En los Estados Unidos, los militantes de la MMM, se movilizan contra las políticas públicas de su país que están afectando a las mujeres y otros grupos marginados en los EE.UU. y en cualquier otra parte del mundo desde un punto de vista antiimperialista. Ellos están trabajando para fortalecer el liderazgo de las mujeres, así como otras personas directamente afectadas por los sistemas opresivos y marginados. 

También están trabajando para aumentar la conciencia de los muchos desafíos que enfrentan las personas LGTBQ con el fin de promover una mayor inclusión dentro de los movimientos de las mujeres y la MMM. Nosotras, en solidaridad con las mujeres palestinas en su lucha contra la colonización y de la libertad de su territorio ocupado. Denunciamos la represión violenta contra el pueblo palestino, en particular contra las mujeres que se encuentran en el núcleo de la lucha por la autodeterminación.

Nos encontramos también en solidaridad con las mujeres saharauis en la lucha por recuperar el control de su territorio. En otros países del mundo árabe, las mujeres están en el centro de los movimientos populares que defienden la democracia, exigiendo el acceso de las mujeres a la educación, la salud, la participación política y la ciudadanía. 

Feministas en esta región trabajan para hacer cumplir las leyes y garantizar la igualdad para todas las mujeres. Con ellos, se habla en contra del aumento del fundamentalismo religioso y los trágicos efectos de las políticas imperialistas.

Los militantes de la MMM en Quebec estan muy orgullosos de acoger militantes de todo el mundo en el lugar donde la MMM nació en 1998 y para compartir los retos actuales que sufren las mujeres de Quebec. 

En el escenario actual, donde la derecha conservadora está aumentando, las feministas se movilizan para luchar contra las medidas de austeridad y la privatización de los servicios públicos que se empobrecen aún más las mujeres y otras personas. 

También están resistiendo para preservar el agua, como la fuente de la vida, y les condenan esta explotación. Los activistas de la MMM en Quebec, indígena y no indígena, unidas y fortaleciendo la solidaridad en torno a la descolonización entre nuestros pueblos. Apoyamos la lucha de las mujeres indígenas por su derecho a la libre determinación y exigimos una investigación real sobre la muerte y desaparición de mujeres indígenas con el fin de dar visibilidad al profundo impacto de sexismo y el racismo en la vida de las mujeres y sus comunidades.

Nosotras, las mujeres de la MMM, participado en diferentes talleres y acciones organizadas en el FSM para hablar contra el cambio climático, los diferentes tipos de violencia contra las mujeres, las políticas de privatización y medidas de austeridad, el aumento del fundamentalismo, el control y la militarización de los territorios en favor de objetivos capitalistas, y las consecuencias de la migración forzada y el cierre de fronteras en los países occidentales. Al salir de la fracasada COP21 los gobiernos siguen permitiendo que la Tierra se queme, por eso es importante que continuemos levantando nuestras voces para exigir soluciones para las mujeres de las comunidades más afectadas por decisiones desastrosas e impactos climáticos .

El ascenso de la derecha reaccionaria y el fundamentalismo no se limita a los países individuales, sino que representa la crisis mundial de la violencia cómo los combustibles capitalismo racial y de género. Nosotras, la Marcha Mundial de Mujeres, participamos en las acciones de resistencia contra la industria extractiva y la impunidad que tienen las multinacionales. Entre éstas, hay muchas empresas canadienses que están acaparando los recursos naturales, destruyendo la vida, expropiando las tierras y criminalizando a los defensores de la tierra y de los derechos humanos.

Destacamos el papel importante que desempeña la mujer en todas estas luchas en muchos países diferentes del mundo, desde Honduras a las Filipinas a la República Democrática del Congo, resistiendo a las empresas mineras y los gobiernos responsables de la muerte y desaparición de muchos militantes.

Saludamos a nuestra compañera Berta Cáceres, feminista indígena que luchó contra la construcción de un proyecto de mega-represa en su país, Honduras. 

Ella fue brutalmente asesinada en marzo, junto con varios otros desde entonces. Dos de sus hijas, Bertita y Laura, estaban aquí con nosotros en el Foro Social Mundial en Montreal para llevar la voz de su madre. Hablamos con ellas que nuestra lucha continuará: "Berta no murió, se multiplicó! Berta vive, la lucha sigue! 

"Nosotros, las mujeres de la Marcha Mundial de las Mujeres, se reunirá este mes de octubre en Maputo, Mozambique para celebrar nuestro 10 Encuentro Internacional de nuestro movimiento. 

Vamos a seguir construyendo nuestras alternativas feministas y fortalecer nuestra solidaridad feminista

Otro mundo, necesario y posible



   Otro mundo, necesario y posible
Por: Lucía Lagunes Huerta*

Otro mundo es necesario y posible, un mundo donde la igualdad sea el piso por el cual camine la humanidad 

Desde hace 15 años, miles de personas de todo el mundo se reúnen en algún lugar del planeta bajo una idea: otro mundo es necesario y posible, un mundo donde la igualdad sea el piso por el cual camine la humanidad.
 
Este espacio nació en 2001, en Porto Alegre, Brasil bajo el nombre Foro Social Mundial y en medio del auge de los gobiernos sociales emergentes del cono sur. Por primera vez, este año se realizó en un país del norte, en las tierras del maple, en Montreal, Canadá,  en medio de los cuestionamientos sobre las mineras canadienses que explotan a cielo abierto grandes territorios de Mesoamérica.
 
A lo largo de los años se han sumado temas a este nuevo mapa mundial que se intenta construir desde lo humano. Por ejemplo, en esta emisión, el derecho a defender Derechos Humanos y el rechazo a las políticas extractivistas, al fracking, a los paraísos fiscales, a la corrupción y a la impunidad.
 
En esta construcción de la hoja de ruta del nuevo mundo, las feministas han estado presentes desde el inicio de este ejercicio ciudadano y en este año no fue la excepción.
 
En este nuevo mundo las defensoras no son asesinadas, como sí sucede en México, en Honduras, Pakistán o la India. En este nuevo mundo, necesario y posible, las mujeres no son violentadas ni asesinadas, se respeta su autonomía y su libertad. Sus cuerpos no son mercancía ni para el sexo, ni para la maternidad de otros.

Otro mundo es necesario y posible, un mundo donde la igualdad sea el piso por el cual camine la humanidad | CIMACFoto: Lucía Lagunes Huerta

Todas y cada una de ellas, en todas las etapas de su vida, gozan de los mismos derechos y tienen las mismas oportunidades para ejercerlos plenamente.
 
Las razas, creencias religiosas, identidades genéricas, las etnias, los idiomas no son motivos de discriminación. Sin importar el lugar donde se nazca, todas las personas se desarrollan plenamente y respetan el planeta.
 
El derecho a la comunicación, la libertad de expresión y de información están garantizados por medios libres.
Ningún ser humano es perseguido por cruzar de un lugar a otro el mundo, no se crean muros ni se criminaliza la migración.
 
La niñez no va a la guerra, las niñas no son madres y las madres que así lo deciden no mueren por falta de atención.
 
Para llegar a este mundo, necesario y posible, aún hay barreras que derribar, por ejemplo, que los países sedes del encuentro permitan el ingreso de las personas participantes. En el caso de Canadá, de las 35 mil personas registradas de 125 países, fueron negadas 70 por ciento de las visas.
 
Desde América Latina llegaron las voces de Honduras, Brasil y México. Berta Zúñiga, hija de la defensora hondureña asesinada en marzo de 2016, llevó la voz de su madre, “una mujer indígena, rebelde gestora de la vida, que fue asesinada por su lucha por defensa de la tierra, de los ríos, por su lucha anticapitalista, antirracista y antipatriarcal”.
 
"Un mundo sin prostitución es posible" | CIMACFoto: Lucía Lagunes Huerta

También estuvieron presente las defensoras de Ciudad Juárez, quienes exigieron dejar de ser nombradas como “las muertas de Juárez”, porque “no estamos muertas, estamos vivas luchando”, como aseguró Itzel González, durante la Conferencia Voces en Resistencia desde las Alternativas.
 
Sí, otro mundo es necesario, porque este no aguanta más corrupción, sangre, miseria, guerra, desigualdad.  
 
*Periodista y feminista, Directora General de CIMAC
Twitter: @lagunes28
| CIMACFoto: Lucía Lagunes Huerta
Por: Lucía Lagunes Huerta*
Cimacnoticias | Montreal, Can.- 

4/25/2015

Desafiando el poder del uno por ciento y de la desigualdad

Este es un artículo de opinión de Lydia Alpízar Durán, directora ejecutiva de la Asociación para los Derechos de las Mujeres en el Desarrollo (AWID).

Las mujeres suelen soportar la peor carga de los desastres naturales porque son responsables del cuidado del hogar y el bienestar de sus familias. Crédito: Zofeen Ebrahim/IPS

Las mujeres suelen soportar la peor carga de los desastres naturales porque son responsables del cuidado del hogar y el bienestar de sus familias. Crédito: Zofeen Ebrahim/IPS
SÃO PAULO, 17 abr 2015 (IPS) - Cuando hay que mover un objeto que resulta muy pesado, ¿qué es lo primero que se piensa? Pedir ayuda a otra persona, ahí está la diferencia. Lo mismo puede aplicarse a los movimientos sociales que luchan por transformar la realidad.

En un contexto de crisis económica, ecológica y de derechos humanos sin precedentes, los actores sociales no pueden mantenerse aislados, más bien deben unirse y utilizar su fuerza colectiva para superar los desafíos.
El último Foro Social Mundial (FSM), realizado del 24 al 28 de marzo en Túnez, mostró que “Otro mundo es posible” si se trabaja de forma colectiva para atender las causas estructurales de la desigualdad.
Eso fue lo que llevó a la Asociación para los Derechos de las Mujeres en el Desarrollo (AWID, en inglés) a comprometerse a trabajar con ActionAid, Civicus, Greenpeace y Oxfam.
Unos 70.000 activistas se reunieron en Túnez y participaron de varios talleres sobre modelos económicos alternativos, entre ellos, “Imaginaciones feministas para una economía justa”, organizado por AWID.
Ese hecho, junto a las protestas contra la reducción de los espacios para el disenso y los reclamos de justicia social son fundamentales en un mundo donde las crisis económica, ecológica y de derechos humanos están interconectadas y yendo de mal en peor.
La de Túnez fue la 13 edición del Foro Social Mundial y resultó un recordatorio y un llamado a la acción, pues el poder de la gente es el que cambiará al mundo.
Transformar la realidad, en especial en lo que respecta a los derechos de las mujeres y la justicia de género, significa reconocer y dar visibilidad a las interconexiones entre diversos asuntos.
En los últimos 20 años se lograron notables avances en los derechos de las mujeres y en la justicia de género, pero todavía queda mucho por hacer.
En el centro de la actual crisis global, hay una enorme desigualdad económica devenida en el orden establecido. Unos 1.200 millones de personas pobres son responsables de tan solo uno por ciento del consumo mundial, mientras el millón más rico concentra 72 por ciento del mismo.
Ni la población mundial ni el planeta pueden sostener el grado de consumo del Norte rico; ecosistemas enteros desaparecen y pueblos y comunidades son desplazados.
No solo aumentan los desafíos, sino que se profundizan. Muchas mujeres y niñas y personas trans e intersexuales siguen sufriendo múltiples y cruzadas formas de discriminación, así como distintas vulnerabilidades a lo largo de su vida.
Entre ellas se destaca el desproporcionado impacto de la pobreza, el fundamentalismo religioso y la violencia contra las mujeres, las crecientes redes criminales y el mayor poder de las corporaciones trasnacionales sobre tierras y territorios, además de la profundización de los conflictos y la militarización, la generalizada violencia de género y la destrucción ambiental.
Las mujeres han sido las cuidadoras del ambiente y productoras de alimentos durante siglos y ahora están al frente de la defensa del hábitat ante el avance de la destrucción y la extracción de recursos perpetradas por las corporaciones.
La violencia contra las mujeres que defienden la tierra se desarrolla con impunidad, justo cuando las mujeres y las niñas también concentran la atención de varios actores corporativos filantrópicos como motores del desarrollo.
La mayoría de los compromisos gubernamentales e institucionales para atender las desigualdades han sido débiles. La movilización de la gente y una ciudadanía activa son fundamentales en todas las regiones del mundo, pues cuanto más se movilizan y defienden sus derechos, más cierran el espacio político y ciudadano las élites gobernantes.
La declaración política de la 59 sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW59), realizada del 9 al 20 de marzo, no es más que el último ejemplo de eso.
La Declaración de Beijing, de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, fue el acontecimiento más progresista en materia de derechos femeninos en su momento y fue el resultado de 30.000 activistas de todo el mundo presionando a los representantes de los 189 gobiernos participantes.
Pero 20 años después, organizaciones de mujeres fueron excluidas de las negociaciones de la CSW59 dejando un documento débil que no avanza lo suficiente hacia el tipo de transformación necesaria para realmente logar las promesas de Beijing.

Las fuerzas de justicia, libertad e igualdad se desplazan incansablemente. Urge la necesidad de fortalecer nuestra voz y poder colectivo para ampliar nuestros análisis compartidos y construir agendas interconectadas para la acción.
El FSM sirve exactamente para eso, y en la edición de este año, hubo una diversidad de activistas feministas que debatieron sobre las causas sistémicas de las desigualdades globales de forma intersectorial, vinculando las nuevas relaciones con la tierra y el uso de esta con el patriarcado, la soberanía alimentaria, la descolonización y el poder corporativo.
Esas interrelaciones hacen parecer que la lucha es enorme, pero también permite la solidaridad entre los movimientos.
Como red global de organizaciones, movimientos y activistas feministas y defensoras de los derechos de las mujeres, AWID trabaja desde hace 30 años para transformar las estructuras dominantes de poder y de toma de decisiones y promover los derechos humanos, la justicia de género y la sostenibilidad ambiental. En todo lo que hacemos, la colaboración es central.
Creo firmemente que no podremos logar una transformación significativa a menos que nos unamos en toda nuestra diversidad. Para AWID, unirse a la lucha por la sostenibilidad ambiental, una economía justa y los derechos humanos, es otro paso en una larga trayectoria de trabajo con y para otros movimientos
Juntos podemos tomar medidas más audaces, alentarnos a dar un paso más y apoyarnos en nuestro poder colectivo y nuestro conocimiento combinado para amplificar nuestras voces. Trabajar juntos es la única forma de revertir la desigualdad y de lograr un mundo justo y sostenible.
Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Verónica Firme

4/15/2013

El Foro Social Mundial sigue respondiendo a sus retos



Immanuel Wallerstein
El Foro Social Mundial (FSM) terminó apenas su reunión ahora bianual, que esta vez se llevó a cabo en Túnez. En gran medida, la prensa dominante mundial la ignoró. Asistieron muchos escépticos que expresaron que se ya se volvió irrelevante, algo que ha ocurrido en cada una de las reuniones desde el segundo Foro Social Mundial en 2002. Estuvo desgarrado por los debates acerca de la estructura misma del FSM. Y le dieron contenido los debates acerca de la correcta estrategia política de la izquierda mundial. Y pese a esto, fue un enorme éxito.
Una forma de medir su éxito es recordar lo que ocurrió el último día del previo FSM en Dakar, en 2011. Ese día, Hosni Mubarak fue forzado a abandonar la presidencia de Egipto. Todos en el FSM aplaudieron. Pero muchos dijeron que este mero acto prueba la irrelevancia del WSF. ¿Acaso cualquiera de los revolucionarios en Túnez o Egipto se inspira en el FSM? ¿Han escuchado siquiera del FSM?
No obstante, dos años después, el FSM se reunió en Túnez, invitado por los mismos grupos que lanzaron la revolución en ese país, y que parecen haber pensado que celebrar el FSM ahí sería de gran ayuda en la lucha interna para mantener los logros de la revolución contra las fuerzas que, según ellos, buscaban domesticar la revolución para llevar al poder a una nueva gobernanza opresiva, antisecular.
El lema de largo plazo del FSM ha sido otro mundo es posible. Los tunecinos insistieron en añadirle uno nuevo, desplegado con igual prominencia en la reunión. El lema era Dignidad, en el gafete de cada quien, en siete idiomas. En muchas formas, este lema adicional enfatiza el elemento esencial que reúne a los organizaciones e individuos presentes en el Foro: la búsqueda de una verdadera igualdad, que respete y realce la dignidad de cada quién en todas partes.
Esto no significa que hubo un acuerdo total en el Foro. ¡Lejos de eso! Una forma de analizar las diferencias es verlas como un reflejo que contrasta los énfasis en la esperanza y los énfasis en el miedo. Según sus constitución, el Foro ha sido siempre una arena grande e incluyente de participantes que van de la extrema izquierda a la centro-izquierda. Para algunos ésta ha sido su fuerza, lo que permite una educación mutua de las varias tendencias y de las varias zonas de preocupación primordial, una educación mutua que conduciría a mediano plazo a una acción conjunta para transformar nuestro sistema capitalista existente. Para otros esto parece un camino hacia la cooptación por parte de aquellos que solamente quieren paliar las desigualdades existentes sin hacer ningún cambio fundamental. La esperanza versus el miedo.
Otra fuente de discusión constante ha sido el papel de los partidos políticos de izquierda en el proceso de transformación. Para algunos, no pueden hacerse cambios significativos ni a corto ni a mediano plazo sin los partidos de izquierda en el poder. Una vez en el poder, esta gente siente que es esencial mantenerlos en el poder. Otros se resisten a la idea. Sienten que, aun si uno ayudara a tales partidos a llegar al poder, los movimientos sociales deberían mantenerse fuera, como controles críticos de estos partidos, cuya práctica real se quedará corta, casi ciertamente, respecto de sus promesas. De nuevo, la esperanza versus el miedo.
Otra fuente de división es la actitud que habría que asumir hacia los países que apenas emergen –los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– y otros. Para algunos, BRICS representa una fuerza contraria importante respecto del Norte clásico, Estados Unidos, Europa occidental y Japón. Para otros, hay la sospecha de que sea un nuevo grupo de potencias imperialistas. Hoy el papel de China en Asia, África y América Latina es particularmente controvertido. La esperanza versus el miedo.
El programa real de la izquierda mundial es otra fuente de debate interno. Para algunos, el FSM ha sido bueno en lo negativo –la oposición al imperialismo y el neoliberalismo–, pero tristemente sigue careciendo de alternativas específicas propositivas. Estas personas llaman a desarrollar objetivos programáticos concretos para la izquierda mundial. Pero para otros, el intento de hacer esto sólo serviría, primordialmente, para dividir y debilitar las fuerzas que se han reunido en el FSM. La esperanza versus el miedo.
Otro locus de debate constante es lo que se ha llamado la descolonización del FSM. Para algunos, desde el principio, el FSM ha estado demasiado en las manos del mundo paneuropeo, de hombres, personas mayores y otros definidas como procedentes de las poblaciones privilegiadas del mundo. Como organización, el FSM ha buscado extenderse más allá de su base inicial, ampliándose geográficamente, y buscando que sus estructuras reflejen más y más las demandas de la base. Éste ha sido un esfuerzo continuo y mirando uno tras otro los foros sucesivos, el FSM se ha vuelto, en este sentido, más y más incluyente. La presencia en Túnez de toda suerte de nuevas organizaciones –Ocupa, indignados, etcétera– es prueba de ello. Para otros, este objetivo está muy lejos de haberse alcanzado. Al punto de que hay quien duda de que haya la real intención de lograr este objetivo. La esperanza versus el miedo.
El FSM se fundó como un espacio de resistencia. Doce años después, se mantiene como el único sitio donde todos los lados de este debate se juntan y continúan la discusión. ¿Hay gente que ya se cansó de estos debates continuados? Sí, por supuesto. Pero siempre parece haber nuevas personas y nuevos grupos que llegan buscando participar y contribuir a la construcción de una izquierda mundial eficaz. El Foro Social Mundial sigue vivo y bien.
© Immanuel Wallerstein
Traducción: Ramón Vera Herrera

3/30/2013

Túnez: Asamblea de Mujeres bajo el lema general "Dignidad”


Forum Social Mundial 2013

 Tatiana Félix


Tunez, 28 mar. 13. Redación AmecoPress.- Mujeres de varias nacionalidades, colores, culturas y segmentos dieron comienzo a la programación del Forum Social Mundial (FSM) 2013 este martes (26) en Túnez (África del Norte), con la Asamblea de Mujeres en el Campus Universitario Manar. Bajo el tema general "Dignidad”, miles de participantes caminaron desde la Plaza 19 de Enero hasta el Estadio Menzah en la Marcha de Apertura del FSM 2013.

Más de 4.500 organizaciones sociales de 127 países y diversos segmentos reúnen decenas de miles de personas en Túnez, para el evento que se extiende hasta el próximo día 30. Son cientos de actividades entre movilizaciones, talleres, seminarios y debates, asambleas de convergencia, intercambio de experiencias, exposiciones y manifestaciones culturales, entre otras actividades.


Las actividades principales se han concentrarán entre el miércoles (27) y el viernes (29), cuando tienen lugar los eventos autoorganizados y libres en el Campus universitario Manar, que ponen en debate temas como movilización, revueltas y protestas sociales y políticas, que fueron evidentes en los últimos dos años, especialmente en la región del Magreb y Mashreq; democracia, justicia social, economía, cambio climático, derechos humanos, dignidad y ciudadanía, mujeres, juventud y otros. "Es un momento de reflexión sobre el futuro de estos procesos revolucionarios y las revueltas que han sacudido la región y el mundo, es una llamada mundial hacia la construcción de otro mundo”, se explica en el sitio web del evento.

Asamblea General de Mujeres

La Independent informa que se ha celebrado la Asamblea General de Mujeres con gran participación y muchas demandas de solidaridad internacional. Han tenido un gran protagonismo las mujeres de los países de las revoluciones de las primaveras árabes que se sienten actualmente apartadas de las responsabilidades políticas y de la vida pública. Exigen reconocimiento en sus países e internacionalmente.

Las representantes del Estado Español de la Red de Periodistas con Visión de Género, han asistido a la Asamblea de la Marcha Mundial de las Mujeres y, después de algunos problemas logísticos, a la Mesa Redonda "La ciudadanía y la universalidad de los derechos de las mujeres". Ambas actividades han despertado mucho interés y han sido de las más masivas de esta jornada.

En la tarde del martes escucharon, entre otras, las reflexiones de Llian Celiberti y Boaventura Sousa sobre las Universidades Populares de los Movimientos Sociales. Estas Universidades se contemplan como un espacio de encuentro entre el conocimiento académico y el conocimiento popular. Nacen en Porto Alegre en 2003 por la necesidad de puesta en común de todos los movimientos sociales como el feminismo, el indígena, el ecologista, etc. frente al capitalismo neoliberal, el patriarcado y el imperialismo. Han estado trabajando la pasada semana, reunidas en La Medina de Tunez.

También participaron con gran interés en la Mesa Redonda sobre la "Constitucionalización de los derechos de las mujeres y las revoluciones árabes", formada por expertas de Túnez, Marruecos, Livia y Siria.

A parte de las expertas, intervinieron muchísimas mujeres de estos países pero también europeas. PARIDAD, PARIDAD, PARIDAD es lo que van a reclamar y que sea tanto horizontal como vertical. También solicitaron que las leyes internacionales de Derechos de las mujeres deben tener supremacía. A señalar que La CEDAW va a ser la protagonista de actividades futuras próximas.

Para acabar la noche un recital de música muy bailable de un grupo de jóvenes tunecinos, de sonidos envolventes que nos ha hecho mover el esqueleto a personas de todas las partes del mundo y de todas las edades.

Comunicado de la Asamblea de Mujeres Tunecinas (FSM)

Nosotras, la Dinámica mujeres tunecinas del FSM, hacemos un llamamiento a las mujeres del mundo entero para unirse a la asamblea de mujeres que tendrá lugar el 26 de marzo a las 10h bajo el tema "Mujeres en lucha".

La asamblea de mujeres es un momento primordial para nosotras las mujeres porque es un encuentro de todas juntas para expresar nuestra solidaridad con todas las mujeres en lucha, y nuestro rechazo al capitalismo salvaje y a todo modelo de desarrollo que nos cosifica, nos marginaliza, nos violenta, nos abandona al desempleo y a la precariedad y nos excluye de los lugares de toma de decisiones y de las riquezas.

Queremos que nuestra presencia sea tan grande como lo son nuestras luchas contra las discriminaciones y tan diversificada como lo son las formas de violencia que sufrimos, y tan importante como nuestro combate para que otro mundo sea posible.

Hagamos de este espacio un momento para compartir la experiencia, la solidaridad, un momento para hablar de nuestra creatividad militante, de nuestra combatividad y de las diferentes formas de resistencia y de lucha: lucha contra la violencia a las mujeres en el espacio privado y público, en momentos de conflictos o de paz, lucha contra la feminización de la pobreza y la precariedad, lucha por el acceso a la tierra y al alojamiento, lucha por nuestros derechos sexuales y reproductivos, lucha para preservar nuestro planeta y nuestra salud.

Queremos que nuestra presencia en el Túnez de la dignidad sea la voz de la revolución y no la voz de libertad que hay que ahogar.

Llevemos juntas la voz de las mujeres, contra el patriarcado dominante y contra todas las formas de fundamentalismo y de integrismo que quieran apropiarse y controlar nuestro cuerpo.

Vuestra presencia es la expresión de solidaridad con nosotras, mujeres tunecinas, y con todas las mujeres de la región árabe en lucha para que el proceso revolucionario en curso sea el de los derechos y las libertades y el de la distribución justa de riquezas. Continuemos juntas frente a los retos, por nuestros derechos universales e indivisibles, por nuestra dignidad, nuestra ciudadanía y nuestras libertades.

Por un modelo igualitario y justo, por opciones económicas a favor del ser humano y no de un sistema de explotación que obedece a una lógica de aprovechamiento, no a las imposiciones de la deuda.

Seamos muchos, seamos solidarios, encontrémonos el 26 de marzo de 2013 a las 10h en el Campus universitario de Túnez.

Otros acontecimientos paralelos

En paralelo al FSM 2013 ocurre también el III Forum Mundial de Medios Libres que tratará sobre el fortalecimiento y la importancia de los medios comunitarios y alternativos como canales para dar voz a las demandas populares.

También el Campamento de la Juventud se realiza como espacio para que los jóvenes de 18 a 30 años se expresen en debates y actividades culturales. El cierre oficial del Forum ocurrirá en la tarde del sábado (30) con la Marcha de Solidaridad con el pueblo palestino en el marco del Día de la Tierra, y que saldrá de la Plaza 14 de Enero, pasará por la Plaza Pasteur y llegará a la Embajada de Palestina.

Surgido en Río Grande do Sul (Brasil) en 2001, el FSM tiene lugar este año en el escenario de surgimiento y lucha de la Primavera Árabe, iniciada a fines de 2010.

Foto: Archivo AmecoPress.