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11/10/2019

Si consulta indígena rechaza el Tren Maya, se cancelará: AMLO


Antes de que lluevan los amparos, señala
Sí se busca la libertad de Mario Villanueva, confirma


Foto
▲ El presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, (izq.), en un ritual maya durante la reunión con pueblos originarios.
El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que si la población de la Península de Yucatán expresa –en una consulta– su oposición a la construcción del Tren Maya, esta obra no se realizará, porque resultaría contraproducente enfrentar amparos, como ocurrió con el aeropuerto de Santa Lucía y, eventualmente, dejaría una obra inconclusa.
En Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, el mandatario explicó que no sería deseable que por mezquindades empiecen a llover los amparos, como los 140 recursos promovidos por una oposición pequeña pero latosa, de lo más chueco, comentó.
“¿Saben qué? Si es así, mejor no la inicio porque yo no voy a dejar una obra inconclusa (…) Si la gente dice: ‘vamos’, vamos; si la gente dice ‘no’, no vamos. Pero que sea el pueblo el que decida, no los grupos de intereses creados que nada más están viendo en su provecho”, señaló en esta entidad, en la que informó también que su gobierno realiza gestiones para liberar al ex gobernador Mario Villanueva, sólo que hubo un amparo de la Fiscalía General de la República.
Ya estamos interviniendo, señaló, para que se libere al ex gobernador de Quintana Roo (sentenciado por lavado de dinero). Ya lo habíamos logrado, pero es que ahora ya no es como antes, ahora existe la Fiscalía de la República, explicó.
El Presidente López Obradorrealizó este sábado una gira por municipios de Yucatán y Quintana Roo como parte de su recorrido por las comunidades indígenas del país.
Desde la mañana, en Temozón, Yucatán, tocó el tema del Tren Maya; les dijo que los pueblos originarios siempre serán consultados sobre estas obras de infraestructura, cuya licitación está programada para diciembre, a fin de iniciar la construcción en enero.
Les habló de la inversión gubernamental estimada en la obra (unos 120 mil millones de pesos del presupuesto federal, derivados de los ahorros producto del combate a la corrupción) que beneficiará a la economía de la zona, al operar un circuito de mil 500 kilómetros de vía para llevar más turistas a toda la península. La detonación de empleos será amplia. Insistió en que las obras estarán sujetas a consulta a base del diálogo.
En Temozón, Rosalía Pool Pat, representante de la etnia maya, nativa del municipio de Chemax, pidió al Presidente mantener las consultas relacionadas con el Tren. Queremos participar en las consultas para que todos los mayas tengamos beneficios justos. Queremos apoyo del sector agrario para no quedar relegados, dijo.
Alertó al mandatario sobre especuladores de tierras que pretenden despojarnos de nuestro patrimonio con el pretexto del Tren Maya. Por eso pedimos asesoría y apoyo, señor Presidente, dijo Pool Pat.
En el acto se anunció, además, que Yucatán contará el próximo año con un Centro de Acopio de Miel para contribuir a ofrecer precios justos, garantizar la calidad del producto y mejorar el ingreso de 12 mil 500 productores y sus familias que se dedican a la actividad.
Acompañado por el gobernador Mauricio Villa, el mandatario anunció la creación de esta empresa social para comprar miel a precio justo, y se buscará lo mismo para Campeche y Quintana Roo
Previo al evento, López Obrador y el gobernador participaron en una ceremonia tradicional maya de purificación para pedir armonía.
Por la tarde, en Felipe Carrillo Puerto, con otro ritual maya, el mandatario habló del proyecto férreo y fue ahí en donde planteó los inconvenientes de los amparos, así como de la decisión a partir de la consulta ciudadana, cuya organización instruyó a Adelfo Regino, director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
Frente al gobernador de la entidad, Carlos Joaquín, aseguró que no habrá divorcio con los pueblos y ahí mismo, desde el templete, hizo un ejercicio de consulta.
“A ver, así, nada más para medirle el agua a los camotes. A ver, a ver, piénsenlo como son ustedes: mujeres, hombres libres, no borregos. A ver, levanten la mano los que piensen que no conviene el proyecto del Tren Maya… Bueno, a ver, que levanten la mano los que consideren que sí debe hacerse”. Al constatar mayoría, el Presidente manifestó: Eso es todo. Yo no les voy a fallar. Amor con amor se paga.

Foto Presidencia
Corresponsales y La Jornada Maya
Periódico La Jornada

3/18/2019

¿Quién obedece a quién?



Expresa al Gobierno de su Excelencia una profunda preocupación por los proyectos de inversión anunciados por su Gobierno que podrían afectar los derechos de los pueblos indígenas y en particular, la intención de realizar consultas ciudadanas para recabar la opinión de la población nacional en general sobre la ejecución o no de esos proyectos. Falta claridad sobre cómo las consultas previstas tendrán en cuenta las obligaciones del Estado mexicano de implementar procesos específicos de consulta previa con los pueblos indígenas potencialmente afectados con el fin de obtener su consentimiento libre, previo e informado.
La relatora emplaza al Presidente: Desde el mes de diciembre de 2018, ¿se han llevado a cabo procesos de consulta previa, libre e informada con comunidades de los pueblos indígenas, en aplicación de las obligaciones internacionales de derechos humanos de México? Por favor, sírvase detallar el desarrollo de dichos procesos, si existieran.
La insistencia presidencial en que el pueblo manda necesita sostenes menos subjetivos y más apegados a las normas, definidas en tiempos recientes precisamente para dar contrapeso a las decisiones de Estado y las presiones corporativas sobre territorios y bienes de los pueblos originarios, estructural y legalmente más débiles que el poder. De ello no escaparon las democracias progresistas de los pasados lustros en América Latina, si bien recurrieron poco a las consultas para implantar el extractivismo y enajenar territorios en nombre de la nación y los paraísos de inversión. En cambio han jugado un papel, ocasional pero importante, en favor de pueblos indígenas en países autoritarios como Guatemala, Honduras y Colombia, incluso México, donde las victorias de los indígenas se dirimen en tribunales más que en consultas o comicios. El recurso mismo de la consulta es problemático, por ello en México la lucha ha sido y sigue siendo por el respeto a la asamblea, esencia de la democracia colectiva de las comunidades.
Los gobiernos pasados lo supieron bien. El PRI desarrolló un método de matriz cardenista que llevó el corporativismo a extremos grotescos, pero funcionó para controlar, manipular y falsear las asambleas comunitarias. El PRD heredó el método. Y por lo visto en los pueblos originarios del sur de Ciudad de México, particularmente Xochimilco, las alcaldías de Morena también acarrean, amenazan, rasuran padrones y resucitan el voto de los difuntos para imponer coordinaciones territoriales.
De seguir el desaseo (por decir lo menos) para obtener permiso de las comunidades originarias, una por una y regionalmente, crecerán las tensiones, la descomposición social, o habrá tragedias como la de Amilcingo. El gobierno no podrá desentenderse con la machacona profesión de buenas intenciones. No sólo se necesita un mejor marco legal; la solicitud de permiso (¿no es eso una consulta?) debe plantearse a los pueblos directamente afectados. Es tramposo y cómodo consultar a toda la población presuntamente beneficiada por el tren, la termoeléctrica, el canal seco interoceánico, la reforestación masiva, la mina, el pozo, la carretera. Así se aplasta a quienes la obra de marras les trastornará el futuro.