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12/14/2019

Resignificaciones del espacio público


La reproducción de la protesta artística de LasTesis, “Un violador en tu camino”, que se ha dado en numerosos países, en plazas públicas, escuelas y universidades, nos habla del poder del arte y la palabra como medio de denuncia de la violencia sexual contra las mujeres. Si esta representación se ha vuelto global es porque apunta a un problema también generalizado como la violación, que afecta a millones de mujeres en contextos muy diversos. La prevalencia de la violencia sexual, usada como instrumento de represión en el Chile de la dictadura y hoy en día, origen del “performance” de las feministas chilenas, ha pendido como una amenaza sobre todas las mujeres. Ha sido también un tema tabú por la estigmatización social de las agredidas, a quienes la “honra” acalla con la carga de la vergüenza.
La toma de la palabra por millones de mujeres para denunciar el uso de la violación como medio de control sobre el cuerpo femenino por los ejércitos, formales o informales, las iglesias, el Estado y la sociedad, a través de la socialización de los hombres en la violencia, es pues, una ruptura de un silencio secular, que empezó a fisurarse en los años 70 del siglo pasado, y hoy es insostenible.
Más allá de la viralización de “Un violador en tu camino”, difundida y aplaudida en algunos medios sin hacer referencia al contexto y a la violación de Derechos Humanos que implica la violencia sexual, la denuncia masiva de ésta en calles, plazas y universidades, representa una resignificación del espacio público que ha sido, y sobre todo es hoy, en Chile , México y otros países, un espacio inseguro, donde niñas y mujeres están expuestas a todo tipo de agresiones, desde el acoso hasta la desaparición y el feminicidio.
Resulta paradójico que a la vez que se difunde y cubre ampliamente en nuestro país esta forma de protesta, diversos medios y autoridades se hayan centrado en la destrucción de vidrios y el grafiti con que algunas manifestantes expresaron su frustración, hartazgo y enojo en las protestas que se dieron en agosto y el 25 de noviembre en la Ciudad de México.
Estas marchas se organizaron para protestar precisamente contra la violación de dos chicas por agentes del Estado que deberían haberlas protegido, o cuando menos dejado transitar tranquilas, y contra todas las violencias que padecen las mujeres en el día a día.
Centrarse en las pintas sobre monumentos que pueden limpiarse, y que, como afirmó el grupo de “Restauradoras con glitter”, no son piedras muertas sino monumentos vivos, que cuentan una historia y pueden contar también las violencias que en ellos se estampan, si se documentan, es dejar de lado tanto el fondo del problema como todos los demás signos y símbolos que han transformado las marchas de las mujeres en espacios creativos.
Lo que se escribe en los monumentos es el dolor de los cuerpos magullados y heridos, la rabia por las denuncias inútiles, la frustración ante la precariedad agudizada por la inseguridad, el deseo de gritar y de hacer gritar a las piedras contra la injusticia.    
Lo que se dice y canta en las marchas, sin embargo, no es sólo rabia y frustración, hay también esperanza de una América Latina “feminista”, ansia de “Verdad y Justicia”; afán contra el olvido, que se manifiesta en las cruces rosas de las madres de Ciudad Juárez que han sido adoptadas, entre otras, por colectivas de jóvenes en el Estado de México. Hay recuperación de la memoria, contra las “verdades históricas”, que se expresa en los “Bordados por la paz”, creados en 2012 para dar nombre a los desaparecidos y hoy dedicados también a niñas y mujeres asesinadas; pañuelos bordados en colectivo, unidos en paneles que acompañan a familiares de desaparecidos el 10 de mayo y reaparecen en espacios diversos, como el #24A de 2016.
Hay creatividad contra la violencia, en la batucada feminista, en los tendederos que denuncian a acosadores, en las mujeres de blanco con vestidos ensangrentados como catrinas dolientes.
Tal vez todos estos símbolos, que constituyen un discurso alterno a la hojarasca oficial, se ignoren porque, al conjuntarse en marchas feministas que así se re-apropian el espacio público, muestran la vinculación de todas las causas por las que las mexicanas han decidido dejar atrás el miedo y el silencio. En ellos, como en la creación de LasTesis, resurge el poder de la creatividad y de la solidaridad contra las violencias. 

CIMACFoto: César Martínez López

11/27/2018

Tocamientos, fotos y videos sin consentimiento, las agresiones más recurrentes en el metro


Informe revela que mujeres desisten denunciar



En 2017 las agresiones sexuales más recurrentes al interior del Sistema de Transporte Colectivo Metro fueron tocamientos, toma de foto o video sin consentimiento, muestra de genitales, fricción de genitales y majaderías sexuales.
Esto indica el documento “Atención y prevención del acoso sexual en el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM)”, elaborado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República.
De acuerdo a datos del propio STCM solamente 32 por ciento de los casos reportados por acoso sexual abrió una carpeta de investigación, 2 por ciento denunció ante el juzgado cívico, otro 2 por ciento presentó una queja y 64 por ciento desistió de la denuncia.
En el documento se indica que derivado del “Programa CDMX, Ciudad Segura y Amigable para Mujeres y Niñas”, que realizó el Gobierno capitalino como consecuencia de la protesta nacional llevada a cabo el 24 de abril de 2016, se puso en marcha la “Estrategia 30-100”.
Entre tales medidas implementadas se encuentran el despliegue de mil 439 elementos de seguridad en 524 operativos de vigilancia y la separación para la movilidad segura de mujeres y niñas en 198 estaciones de STCM.
Asimismo, se planteó la implementación de silbatos como una herramienta preventiva y disuasiva, repartiéndose 25 mil 851 silbatos a usuarias del transporte público en seis estaciones del metro, diez Juzgados Cívicos y en el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México.
Del total de silbatos entregados solamente en el STCM 19 mil 417 silbatos (95 por ciento) se repartieron a mujeres y  mil 016 (5 por ciento) fueron repartidos a hombres.
El documento indica que en el terreno parlamentario, en la LXII Legislatura se presentaron un total de siete iniciativas con relación al acoso sexual. No obstante, el tratamiento del tema se concentró en los centros de trabajo o escuelas y en ninguna fueron considerados los espacios ni el transporte público.
En la LXIII Legislatura aumentó la preocupación por tratar legislativamente la problemática, al producirse un mayor número de propuestas (29 en total) pero también se centraron en el ámbito laboral.
En ese sentido, de un total de 29 iniciativas legislativas relacionadas con la tipificación, prevención, erradicación y sanción del acoso sexual, específicamente siete correspondieron al acoso sexual perpetrado en el transporte y/o espacios públicos.
Es preciso señalar que también fue presentada una proposición con punto de acuerdo refiriendo el caso específico del acoso sexual en el metro de la Ciudad de México en la Cámara de Senadores, en el cual se refleja el interés y preocupación sobre las implicaciones que asumen los usuarios.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

9/08/2018

“Vagones exclusivos” del metro, permiso para acosar

#AcosoEnElMetro se vuelve viral
   



Tras denunciar que el acoso es una práctica que continúa vigente en el Sistema de Transporte Colectivo Metro y que las medidas implementadas no se respetan ni por usuarios ni por autoridades del metro, cientos de mujeres iniciaron una campaña en redes sociales con el hashtag #AcosoEnElMetro para exigir que se cumplan las medidas afirmativas, como los vagones exclusivos para mujeres y menores de 12 años.
Este fin de semana el hashtag se volvió viral, cuando cientos de mujeres contaron sus experiencias de acoso sexual en el transporte público, el metro de la Ciudad de México.
Todo empezó con el tuit de la feminista y columnista de Cimacnoticias, Cynthia Hijar, quien contó que la semana pasada solicitó la ayuda de una policía en el metro para que les pidiera a tres hombres que viajaban en el vagón “exclusivo” para mujeres, que respetaran la medida y se bajaran del vagón. “Eran 3 hombres y a la que intentó sacar esta policía ¡fue a mí!”, narró en un video que difundió en redes sociales.
Ante ese tuit, recibió muchas respuestas afirmativas que condenaron la actuación de la policía, demandaron reacciones de parte de las autoridades del metro y mejor educación de los usuarios exigiendo, igual que Cynthia Híjar, un espacio seguro en el transporte público. La cuenta de Twitter del metro CDMX respondió diciendo que lamentaba lo sucedido y que la Gerencia de Seguridad reforzaría la capacitación del personal de vigilancia.
Sin embargo también hubo reacciones en contra, por ejemplo, que la tacharon de “exagerada” y argumentaron “discriminación hacia los hombres” al existir vagones “exclusivos”, voces que le lanzaron insultos, difamaciones e incluso amenazas de muerte, hecho que Cynthia denunció dos días después.
Desde entonces, decenas de mujeres han compartido sus historias bajo el Hashtag #AcosoenelMetro, para demostrar la magnitud del problema y que las medidas implementadas son ineficaces.
Entre las historias que se leen en los tuits coinciden en miradas lascivas, hostigamiento, toques, roces, hasta exhibicionismo y masturbaciones, agresiones que también se dan en los vagones “exclusivos” para mujeres.
Entre otras coincidencias destaca el pedir ayuda a las y los policías quienes no hacen caso de las peticiones argumentando que “ya pasó el horario” de los vagones “exclusivos”, pero el metro y el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México recordaron en redes sociales que el horario de los vagones exclusivos es permanente, los siete días de la semana.
Cifras de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, del año 2011, indican que 11.5 por ciento de las mujeres han sido víctimas de hostigamiento sexual, manoseo, exhibicionismo o intento de violación en el transporte público.
En su “Diagnóstico sobre la violencia contra las mujeres y las niñas  en el transporte público de la Ciudad de México”, investigadoras de ONUMujeres sugieren que la cifra es mucho mayor pues de acuerdo con las entrevistas realizadas, 9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia sexual durante sus recorridos cotidianos.
El problema para tener una “medición fidedigna del tamaño del fenómeno” consiste en la incompatibilidad de definiciones de la violencia, la diversidad de propósitos de los instrumentos, y la pregunta cómo se mide la violencia sexual, escribieron las autoras.

En la encuesta que ellas mismas realizaron, 93 por ciento de las víctimas indicaron que sufrieron miradas lascivas, “chiflidos por su apariencia”, “majaderías sexuales”, “acercamientos desmedidos”, y “recargamientos del cuerpo”. Estos fueron los cinco tipos de acoso con mayor incidencia entre las personas entrevistadas.
Dos de las recomendaciones de dicho diagnóstico, presentado en febrero del 2017, fueron “capacitar y sensibilizar a operadores del transporte público y concesionado en protocolos aplicables para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres”, y “generar campañas que rompan con los estereotipos de género y promuevan la construcción de nuevas masculinidades que ‘desnaturalicen’ la violencia contra las mujeres en el espacio público y privado.”
Cabe recordar que en 2016, el gobierno de la Ciudad de México compró y entregó 31 mil 600 silbatos para prevenir el acoso sexual en el transporte público con el fin de alertar a las y los policías y a la comunidad en general y así disuadir acosadores.
Sin embargo los relatos de las mujeres en redes sociales demuestran que las respuestas de las autoridades hasta ahora no han sido suficientes para mitigar el problema y se sienten inseguras al viajar en el metro.
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

8/14/2018

Por la recuperación del espacio público


Polo Castellanos
El Independiente de Hidalgo

Hoy, privatizado indiscriminadamente y convertido en un instrumento de despojo, de neocolonialismo y de vasallaje que solo responde a los intereses del capitalismo, donde el espectáculo tiene enajenada a toda una sociedad y a los pueblos originarios y sus expresiones artísticas reducidos a garambainas folklóricas, se vuelve fundamental la recuperación del espacio público como campo de creación y producción del arte y como espacio estratégico en la reconquista de la libertad y la paz con dignidad.

En las últimas décadas, el espacio público se planteó desde el propio sistema como un juego de control y apropiación, convirtiéndolo en un negocio a modo, utilizable, pero alineado a las reglas del sistema, que van desde lo arquitectónico hasta lo político y dictadas desde del Estado. Así, la intervención del espacio quedó supeditada a criterios institucionales e individuales de quienes han estado a cargo de las infraestructuras oficiales, que se vuelven una extensión del control y la manipulación de lo políticamente correcto y de estrategias culturales de sometimiento de los dominados al poder.

Pero, por otro lado, el espacio público se convirtió en un territorio de resistencia de culturas y expresiones artísticas que no se alinean ni se alinearán a dictámenes oficiales que violan derechos fundamentales como la libertad de expresión. También, se volvió el espacio para el arte militante, colectivo y comunitario, conceptos que contradicen lo dictado por políticas culturales neoliberales. Entonces, el espacio público se ha definido también como un campo de batalla en el que la obra de arte tiene una función social y política, y no solo estética o decorativa.

Entre muchas características, el espacio público no le pertenece a nadie en particular, ni siquiera al gobierno que es el que erróneamente se encarga de administrarlo en su totalidad, es de la gente que lo cohabita y lo circula, es ese espacio el que ubica también los sentidos de identidad y pertenencia de los pueblos. Es un espacio colectivo, definido por la convivencia de individualidades que interactúan cotidianamente en él, por lo tanto, tiene su carácter específico, sus propias dinámicas y una gran diversidad cultural.

Respetar el espacio público como tal, es respetar a la gente. Así, el arte debe de responder a las necesidades sociales, identitarias y políticas de la comunidad. Imponer, es coadyuvar en las estrategias diseñadas para desvincular toda participación y organización colectiva, comunitaria, solidaria y humanitaria. Por lo tanto, recuperar los espacios desde las expresiones artísticas como el arte público es coadyuvar y sumar en la vinculación de las comunidades, pueblos originarios y no originarios con la memoria histórica, con las formas de convivencia, de organización, con el patrimonio artístico e histórico, tangible e intangible, con las tradiciones, con el territorio y así cerrarle reductos al capitalismo arrebatándole herramientas a quienes apuestan a la globalización y el despojo de la cultura para subordinar a los pueblos al poder hegemónico.

Aquí caben todas las expresiones artísticas, como ejercicio de auténtica democracia, tolerancia e inclusión. Y desde abajo, todos los pensares, saberes, técnicas y conocimientos propios de una nación multiétnica y pluricultural como la nuestra, deben ser las rutas de una política de Estado, entendiendo que el arte y la cultura son motores de desarrollo y no ornamentos.

Fuente: http://www.elindependientedehidalgo.com.mx/por-la-recuperacion-del-espacio-publico/

11/23/2016

Transporte público en Oaxaca, foco rojo de violencia para mujeres



Acoso sexual, abuso sexual y violación en autobuses y taxis

El transporte público y los puntos en donde se espera el abordaje de autobuses o taxis, se han convertido en focos rojos de acoso y violencia sexual para las mujeres en la capital oaxaqueña.
 
Estadísticas, así como testimonios de las usuarias dan cuenta que diariamente son víctimas de este delito ya sea de manera verbal o física.
 
La integrante de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, organización de la sociedad civil dedicada al acompañamiento jurídico de mujeres, Ana María Hernández Cárdenas, señaló que en los últimos dos meses y medio, el número de casos por violencia sexual se incrementó, sin embargo la cifra negra de casos que no se denuncian es mayor a quienes acuden a las autoridades para iniciar averiguaciones previas.
 
El Diagnóstico Georreferencial para Conocer la Incidencia Delictiva en las Rutas del Transporte Público en Oaxaca, desarrollado por el Laboratorio de Psicología Social en el 2014, detalla que la ruta del transporte público más peligrosa para las mujeres es la que corre de Ciudad Universitaria al Centro.
 
Las encuestas aplicadas a 140 mujeres indican que sobre dicha ruta -que en su mayoría es utilizada por jóvenes universitarias- han sido víctimas de piropos obscenos u ofensivos, así como de miradas ofensivas a su cuerpo o tocamientos.
 
De las 111 mujeres que afirmaron ser miradas morbosamente en su cuerpo, 90 por ciento consideró que es grave; 77 por ciento consideró que es un delito, pero sólo 5 por ciento se defendió y lo denunció.
 
De las 106 mujeres que contestaron que les han dicho piropos obscenos o de carácter sexual; a 85 por ciento le parece que es grave; 83 por ciento considera que es un delito, pero solamente 8 por ciento se defendió y lo denunció.
 
De 41 mujeres que han sufrido algún robo o asalto; 95 por ciento consideró que es grave, pero solamente 20 por ciento interpuso una denuncia. De las dos mujeres que fueron forzadas a tener relaciones sexuales, ambas consideran que es un delito muy grave, sin embargo ninguna de ellas se defendió ni presentó una denuncia ante las autoridades.
 
La ausencia de querellas -explicó Hernández Cárdenas- se ha generado a partir de la falta de confianza en las autoridades para garantizar justicia, el sometimiento a revictimización o por los prejuicios que las coloca como culpables de la agresión.
 
“Los delitos relacionados con el abuso o cuerpo de las mujeres genera mucha vergüenza en ellas, por ello no llegan a denunciar las agresiones. El nivel de frecuencia es mayor de lo que una encuesta puede arrojar.”
 
Un sondeo realizado a mujeres que esperaban el transporte público arroja que diariamente sufren agresiones sexuales en estos puntos o dentro del transporte. Una de las principales agresiones son las frases obscenas o piropos lanzados desde otros vehículos y miradas lascivas.
 
En las rutas de mayor aglomeración, los agresores suelen recargar sus genitales en el cuerpo de las mujeres. El sondeo arrojó que este tipo de agresiones no son denunciadas porque consideran que no habrá manera de probar el delito.
 
Ante esta situación las agresiones sexuales han escalado hasta el grado de violación o abuso sexual como el ocurrido el pasado 26 de octubre de 2016 cuando una joven de 21 años de edad fue abusada sexualmente por el conductor de un taxi foráneo y su acompañante.
 
Dicho caso ocurrido en San Jacinto Amilpas no ha sido el único en que se ve involucrado un taxista. El 9 de diciembre de 2013 una joven estudiante fue violada por un chofer de transporte público. Los hechos ocurrieron en la jurisdicción de la agencia municipal de Montoya de esta capital.
 
Durante el Foro Internacional de Transporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) se observó que la falta de transporte accesible, confiable y frecuente, puede afectar a las mujeres y a la capacidad de cualquiera para acceder a una oportunidad de empleo en zonas urbanas, que pueden hacer una gran diferencia para mujeres en particular.
 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Citlalli López Velázquez, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca, Oax.-  

7/12/2016

Silbato antiacoso ¿una política de género?



   Para el acoso, para los robos, para las emergencias médicas…

Entrega del silbato en estaciones del metro como parte de la “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte y espacios públicos”

 Anunciada con bombo y platillo por las autoridades capitalinas el pasado 25 de abril, la “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte y espacios públicos” la cual incluye como una de las medidas principales, la entrega de un silbato para que las mujeres “disuadan” a los agresores sexuales, lo cierto es que ésta se piensa lo mismo para los casos de acoso, que para posibles robos a transeúntes, o para alertar cuando alguien se sienta mal en el metro, principalmente personas adultas mayores.
 
Por lo menos así quedó demostrado esta semana durante el arranque de la entrega de 15 mil silbatos en las estaciones más transitadas de las líneas del Sistema de Transporte Colectivo, metro, donde algunas usuarias entrevistadas por Cimacnoticias durante la entrega del silbato, expresaron confusión en torno a la medida, no sabían si tenía un costo y para qué servía.
 
Conjuntamente con el silbato, se distribuyó un folleto donde se explica que “al sonar el silbato estás inhibiendo al agresor, comunicando a otras personas que necesitas ayuda y alertando a la policía para que acuda a brindarte atención inmediata”.
 
Pese a que se anunció que los silbatos se entregarían exclusivamente a las mujeres, algunos hombres también se acercaron a solicitarlos. Por ejemplo, en el metro Chapultepec se observó en la fila a hombres, adultos mayores en su mayoría, que se formaron para recibir el silbato pues expresaron que éste les ayudará en las “emergencias”, por ejemplo si se sienten mal.
 
Incluso, el Director Ejecutivo de Justicia Cívica, Mario Fernando Torres Morales, -encargado de coordinar los juzgados cívicos de la capital- explicó al personal encargado de repartir los silbatos en la estación del metro Pantitlán, que esta herramienta también podría servir para alertar cuando alguien se está sintiendo mal en el metro.
 
UNA MEDIDA BASADA EN UN DIAGNÓSTICO   La titular del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal Inmujeres-DF, Teresa Incháustegui Romero, explicó que toda la política de género en este tema está basada en un diagnóstico y que la idea fue discutida entre funcionarias y funcionarios en conjunto con ONU Mujeres, quien presentó un estudio sobre las mejores prácticas en otros países.   Sin embargo, los países donde se ha utilizado el silbato como medida de seguridad, como Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica, no cuentan con estadísticas que demuestren su eficacia, además de que su aplicación se hizo en universidades, donde también se impartieron talleres.     En la Ciudad de México, ya se habían utilizado en la delegación Tlalpan, con el fin de reducir la incidencia de agresiones sexuales, pero dejó de utilizarse hace varios meses y no se tiene información sobre su efectividad.   En este caso, una de las funcionarias que operó la estrategia en Tlalpan dijo a Cimacnoticias que el silbato fue efectivo pero para otras cosas y no propiamente para lo que originalmente se pensó  porque los grupos de vecinos empezaron a usarlo para evitar que una persona joven fuera golpeada por un policía y para ayudar a las y los adultos mayores.    Según el diagnóstico elaborado para tal fin por Inmujeres-DF, seis de cada 10 usuarias del transporte público capitalino no se siente segura en el primer tramo de su recorrido, mientras que ocho de cada10 mujeres no denuncian la agresión sexual que viven en estos espacios porque consideran “que es natural”, no se sienten apoyadas cuando quieren hacer valer sus derechos o tienen temor a represalias.   Si bien por un lado prevalece la falta de información sobre la medida entre las capitalinas, la otra cara de la moneda demuestra la misoginia prevaleciente entre los funcionarios encargados de implementarla quienes siguen culpabilizando y responsabilizando a las mujeres de las agresiones que padecen.   Como muestra, un botón. En días pasados un policía capitalino declaró a esta agencia que las miradas lascivas no son una forma de acoso sexual ya que son “naturales” en el hombre.   Días después, una joven de la capital relató a esta agencia que fue acosada sexualmente al salir de la Línea 1 del Metrobús pero que los dos policías a quienes pidió ayuda la instaron a no denunciar y además la culparon por su forma de vestir y salir de noche.   Como si esto no bastara, el mismo día que arrancó la entrega de silbatos en el Sistema de Transporte Colectivo Metro el pasado 5 de julio, el Director Ejecutivo de Justicia Cívica, Torres Morales, declaró que la violencia sexual es “conciliable”, aunque implique que la víctima tenga que pactar con su agresor para –dijo- evitar que ella “tome revancha”.   El funcionario aseguró que la agresión es un tema de “percepción” que no necesariamente implica que la víctima en realidad fue agredida y justificó la violencia al señalar que quienes agreden a las mujeres, probablemente “tengan problemas psicológicos” o un “trastorno” el cual debe ser tratado.   Para el funcionario, las miradas lascivas, no están descritas en el Código Penal capitalino ni en la Ley de Cultura Cívica, y reconocerlas en estas normativas, implicaría que  “todos (los hombres) vamos a estar de lentes oscuros” para evitar extorsiones por parte de las mujeres.   De acuerdo con el diagnóstico del Inmujeres DF –en el que se basa esta política- las miradas lascivas constituyen la agresión sexual más frecuente en el transporte público, ya que 97 por ciento de las usuarias la han padecido.   La postura de este funcionario y la información que está distribuyendo el gobierno local demuestra que persiste desinformación sobre qué constituye violencia sexual, ya que el folleto que acompaña el silbato dice que “si la agresión fue verbal o intimidatoria, la remisión es a un Juzgado Cívico”.   Pero según el Código Penal local, se sanciona por acoso sexual a quien solicite favores sexuales para sí o para una tercera persona o realice una conducta de naturaleza sexual indeseable para quien la recibe, que le cause un daño o sufrimiento psicoemocional que lesione su dignidad.  
 | CIMACFoto: César Martínez López
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

6/10/2016

Demanda ALDF información sobre polémica “Estrategia 30-100”



   Secretaria de Gobierno y titular de Inmujeres deben comparecer

La secretaria de Gobierno capitalina, Patricia Mercado, y la titular del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, Teresa Incháustegui, deben comparecer ante la Asamblea Legislativa (ALDF) para que informen sobre la “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte y espacio público”.
 
En entrevista con Cimacnoticias, la diputada local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Janet Adriana Hernández Soto, integrante de la Comisión para la Igualdad de Género, dijo que esta semana se reunió con ambas funcionarias para solicitarles que informen a la ALDF sobre la estrategia lanzada el pasado 25 de abril por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
 
Tal plan –que incluye los criticados silbatos antiacoso– se dio a conocer en el contexto de la marcha nacional contra las violencias machistas, mejor conocida como “Primavera Violeta” o #24A, en la que participaron cientos de miles de mujeres.
 
Sin embargo, hasta ahora no existe un documento público que contenga las acciones de la estrategia, la cual tampoco ha sido detallada por las autoridades capitalinas.
 
De acuerdo con la legisladora perredista, Mercado e Incháustegui le dijeron que están elaborando la “ruta” a seguir para la ejecución de la “Estrategia 30-100” y la entrega de los silbatos, la cual –adelantó– será en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, y ya no estará a cargo de la Consejería Jurídica de la Ciudad de México, como se anunció en un primer momento.
 
Ambas funcionarias le adelantaron a Hernández Soto que el siguiente paso del gobierno local es implementar un “plan piloto” y capacitar a las mujeres sobre cómo usar el silbato antiacoso.
 
La diputada se dijo a favor de la “Estrategia 30-100”, porque ha funcionado en otros países, además de que –acotó– es una herramienta más para que las mujeres “rompan ese silencio”, alcen la voz, no se queden calladas, se defiendan y denuncien el acoso sexual.
 
Janet Adriana Hernández agregó que según cifras propias, siete de cada 10 mujeres han tenido algún tipo de acoso sexual en el transporte y los espacios públicos, pero los “últimos datos” indican que sólo se han presentado 225 denuncias, lo que –observó– es un número mínimo.
 
La asambleísta destacó que lo anterior se debe a un problema “cultural” de que las mujeres se queden calladas, “de soportar el hostigamiento”, pero que la propuesta del gobierno local ayudará a que todas las denuncias tengan un mayor respaldo.
 
Y aunque “el sector feminista está informando que esta violencia no se atiende por parte de las autoridades”, hoy el silbato ayudará a que haya acciones de manera inmediata, sostuvo.
 
Cuestionada sobre el trabajo legislativo en materia de acoso sexual, la diputada por el PRD dijo que es necesario que las denuncias vayan acompañadas de una política social, pero que la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, Nury Delia Ruiz Ovando (de Movimiento Ciudadano), no ha llamado a las y los integrantes a sesionar sobre el tema.
 
Hernández Soto señaló que por ahora no tiene un planteamiento puntual sobre alguna reforma legal, para mejorar la atención de las denuncias por violencia sexual.
 
Especial
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | Ciudad de México.-  

12/05/2015

Las ciudadanas están marginadas de la planeación urbana



   Alistan mujeres agenda para Cumbre Hábitat III
Grupos civiles que defienden los derechos de las mexicanas preparan una agenda integral, para garantizar a las ciudadanas su derecho a gozar plenamente de la ciudad, la cual será discutida en la Cumbre Hábitat III a celebrarse en Ecuador, en 2016.

El pasado 20 de noviembre culminó en esta capital el Encuentro Internacional “Por el derecho a una ciudad igualitaria, incluyente, productiva, segura y habitable para mujeres y hombres rumbo a la Cumbre Hábitat III”.

Magdalena García Hernández, integrante de Pensadores y Pensadoras Urbanas (conformada por más de 30 organizaciones civiles de diferentes entidades de México y Perú), precisó en entrevista que el encuentro se desarrolló como una reunión de trabajo en la que se discutieron temas de transporte, economía social y solidaria, ciudadanía, derecho al suelo y otros, desde un enfoque de género.

El documento final, que será presentado en 2016 durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible –a celebrarse en Quito, Ecuador–, quedará listo en febrero próximo y se entregará a la ONU y a los gobiernos de México y Perú, dijo la también directora del Bufete de Estudios Interdisciplinarios.

Agregó que si bien se está buscando el bienestar de toda la población en general, se hará énfasis en los casos en los que las mujeres están más afectadas, como la violencia de género en el transporte público.

La agenda integrará temas de seguridad, equipamiento y servicios integrales de cuidado, promoción del liderazgo femenino, mecanismos de participación ciudadana, diseño de barrios integrales con servicios de proximidad, relación campo-ciudad, presupuestos públicos sensibles al género, presupuestos participativos territoriales, y transporte de calidad, entre otros.

La también integrante de Mujeres Iberoamericanas en Red por la Igualdad (Red MIRA) dijo que el encuentro también contribuyó a que las organizaciones civiles sean visibilizadas por los gobiernos, tal es el caso del Gobierno del Distrito Federal que ahora las está tomando en cuenta para el Programa de Desarrollo Urbano que se aplicará a partir de 2016.

La también directora precisó que esto es importante porque es una oportunidad para que la sociedad civil ejerza su derecho a la ciudad desde el diseño de la política pública.

También detalló que uno de los grandes retos de las urbes es “acoger a más de la mitad de la población del mundo”, ya que la tendencia a la urbanización y la migración del campo a la ciudad genera desigualdades en el acceso, disfrute y ejercicio del derecho a la ciudad, que es un derecho colectivo de las y los habitantes.

Y agregó que las mujeres no gozan de su ciudadanía plena porque son sujetas de discriminación, tienen una participación limitada y desvalorizada a las riquezas, a pesar de que contribuyen en mayor medida al cuidado de niñas, niños, adolescentes, enfermos temporales, personas con discapacidad y adultas y adultos mayores.

A esto se suma –expresó– que por el simple hecho de ser mujeres, ellas enfrentan diferentes violencias en los hogares, en los espacios públicos, laborales y escolares.

García Hernández explicó que la estructura espacial de las ciudades afecta en mayor medida a las mujeres, ya que tienen que hacer frente a los altos costos económicos y de tiempo del transporte, pero con peores ingresos que sus pares varones y dobles jornadas laborales.

Sentenció que la calidad de vida de las mujeres depende en gran medida de lo que se produce en el proceso de urbanización, el cual “debe ser reorientado para garantizar el derecho de las mujeres a la ciudad, a una ciudad igualitaria, incluyente, productiva y segura”.

Asimismo, la subrrepresentación femenina en los puestos de decisión las excluye de participar de forma plena en la planeación de la ciudad, en el diseño de su barrio y su vivienda y en los requerimientos de mobiliario, movilidad, transporte urbano y seguridad.

La activista precisó que este encuentro forma parte de la campaña “La ciudad que necesitamos”, que impulsó desde 2014 ONU Hábitat, y que consiste en visibilizar los esfuerzos de mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños de México y Perú que se reúnen para “pensar la ciudad que necesitamos”.

El encuentro fue auspiciado por la Cátedra UNESCO y estuvo organizado por la Red MIRA, la Federación de Mujeres Municipalistas de América Latina y el Caribe, y la Comisión Huairou.
 

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF.-

10/26/2015

Lanzan campaña en Guanajuato contra “violencia comunitaria”


   Espacio público ignora necesidades y actividades de las mujeres




La violencia que afrontan a diario las mexicanas en espacios comunitarios como las calles, los parques y el transporte público es considerada “normal” por la sociedad, que considera que la seguridad de las mujeres depende de su “autocuidado y la vestimenta” que usen.

El Grupo de Mujeres por el Derecho a la Vivienda Digna, el Programa Mujer y Relaciones de Género, de la Universidad Iberoamericana-León, y el Centro de Derechos Humanos Victoria Díez, convocaron a la campaña “Mujeres libres sin apuros, en espacios seguros”, para defender el derecho de la población femenina a una vida libre de violencia.

De acuerdo con esas instancias, en la zona de Los Castillos, en la ciudad de León, estado de Guanajuato, las mujeres han exigido mayor seguridad, pero sin ser atendidas por los gobiernos, lo que las ha llevado a movilizarse contra la violencia.

Especialistas destacaron que en el diseño y construcción de las ciudades no se tomaron en cuenta las necesidades y actividades de las mujeres, provocando que enfrenten problemas para tener las mismas libertades y oportunidades que los varones.

Recordaron que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia cataloga como “violencia comunitaria” los actos individuales o colectivos que denigran, discriminan, marginan, excluyen o transgreden los derechos de las mexicanas en el ámbito público.

Lo anterior obliga al Estado mexicano a reeducar sin estereotipos de género, diseñar un sistema de monitoreo y establecer un banco de datos de órdenes de protección, a fin de erradicar la violencia comunitaria contra las mujeres.


Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.- 

10/17/2015

Seguridad en los espacios públicos es esencial para las mujeres


 

Madres de asesinados por la violencia callejera en Venezuela llaman a reflexionar desde los muros de Caracas. Crédito: Fidel Márquez /IPS
Madres de asesinados por la violencia callejera en Venezuela llaman a reflexionar desde los muros de Caracas. Crédito: Fidel Márquez /IPS
NACIONES UNIDAS, 7 oct 2015 (IPS) - Mejorar el acceso y la seguridad de las mujeres y las niñas en los espacios públicos aumenta la equidad, combate la discriminación y promueve la inclusión, declaró el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon.
Ban realizó esas declaraciones en el debate de alto nivel “Espacios públicos para todos” el 1 de octubre, que coincidió con el Día Mundial del Hábitat.
"Los espacios urbanos son los teatros más importantes para la interpretación de la igualdad de género y el proyecto de empoderamiento de las mujeres": Lakshmi Puri.

La reunión congregó a altos funcionarios de la ONU, representantes del sector privado, académicos y miembros de la sociedad civil para analizar el estado de las ciudades, el derecho a la vivienda digna y la importancia de los espacios públicos en el planeta.
“Los espacios públicos de alta calidad alientan a la gente a comunicarse y colaborar entre sí, y a participar en la vida pública”, dijo Ban en su intervención.
“Los espacios públicos también pueden proporcionar servicios básicos, mejorar la conectividad, generar actividad económica y elevar los valores de las propiedades, mientras que generan ingresos municipales”, expresó.
El director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), Joan Clos, compartió los comentarios de Ban.
“Estos espacios dan forma a la identidad cultural de un área, son parte de su carácter singular y proporcionan un sentido de lugar a las comunidades locales”, afirmó Clos.
El director de ONU Hábitat advirtió que cuando los espacios públicos son inadecuados, mal diseñados o privatizados se generan ciudades polarizadas con alta sociales tensiones, delincuencia y violencia.
La directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Lakshmi Puri, destacó que la violencia contra las mujeres y las niñas en los espacios públicos es un gran desafío.
“Si ahora la violencia en el ámbito privado es muy reconocida como una violación de los derechos humanos, la violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente el acoso sexual y otras formas de violencia sexual, en el espacio público sigue siendo un tema muy ignorado, con pocas leyes o políticas que lo prevengan o aborden”, aseguró.
ONU Mujeres encontró que las mujeres de las zonas urbanas tienen el doble de probabilidades que los hombres de sufrir violencia, especialmente en los países en desarrollo. Por otra parte, 25 por ciento de las mujeres y niñas de todo el mundo han sufrido alguna forma de violencia sexual en espacios públicos.
Del mismo modo, según encuestas de la empresa Gallup realizadas en 143 países en 2011, los hombres son más propensos que las mujeres a decir que se sienten seguros al caminar solos por la noche en sus comunidades.
En Australia, una investigación realizada este año por la organización independiente Instituto de Australia concluyó que 87 por ciento de las mujeres fueron agredidas verbal o físicamente mientras caminaban por la calle.
En Ecuador, un estudio realizado por ONU Mujeres en 2011 determinó que 68 por ciento de las mujeres experimentó alguna forma de acoso o violencia sexual en los espacios públicos.
Puri subrayó cómo esa violencia limita el desplazamiento de las mujeres y las niñas, su participación en la educación, el acceso a los servicios esenciales y, además, repercute negativamente en su salud y bienestar.La representante de ONU Mujeres señaló la importancia que tienen los espacios públicos en la promoción y el logro de la igualdad de género.
“Los espacios urbanos son los teatros más importantes para la interpretación de la igualdad de género y el proyecto de empoderamiento de las mujeres”, observó.
Ban también señaló la importancia de la colaboración deliberada y cuidadosa con las autoridades locales, los residentes y otros actores para lograr espacios públicos exitosos.
Jefes de gobierno de todo el mundo definirán una nueva agenda de vivienda y política urbana en el marco de la Agenda de Desarrollo Posterior a 2015 en la Tercera Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, o Hábitat III, que tendrá lugar en Quito en octubre de 2016.
La conferencia abordará los desafíos de la urbanización y las oportunidades que ofrece para aplicar los 17  Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados a fines de septiembre durante una cumbre mundial, celebrada en Nueva York, antes de dar inicio la Asamblea General de la ONU.
El 11 ODS se compromete a “conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” y en su meta siete propone facilitar el acceso universal a los espacios seguros, inclusivos y accesibles, verdes y públicos, especialmente para las mujeres y los niños, los ancianos y las personas con discapacidad.
Sin embargo, Puri señaló que los ODS no incluyen un indicador que mida la seguridad en los espacios públicos para las mujeres y las niñas.
Traducido por Álvaro Queiruga 

1/03/2015

Uso del espacio público y machismo: ¿cómo se sientan los hombres en el Metro?


El Desconcierto

Una simple mirada a los sujetos que van usando los asientos en el transporte público puede demostrar que las prácticas arraigadas en la concepción dominante del género masculino se traspasan a cosas cotidianas como el uso del espacio público.


Una campaña a través de redes sociales está incentivando a que mujeres denuncien prácticas cotidianas de machismo, esas cosas que para algunos pasan inadvertidas sin antes ser señaladas o comentadas por las protagonistas de esas historias, que muchas veces rozan en el acoso.
“Micromachismos”, le denominan a esos pequeños episodios de la vida cotidiana, a las miradas acosadoras de varios hombres en un boliche que no dejan disfrutar de un sandwich a una chica, o recordar esas historias para niñas que llenaban su cabeza con educación marcada por el patriarcado.
Así es como, una simple serie de imágenes captadas en un Metro cualquiera, dio cuenta de otro de esos aspectos casi olvidados, que para algunos no tiene “nada de malo”. Un collage de fotos que mostraba a sujetos masculinos con sus piernas completamente abiertas, usando a sus anchas el espacio para sentarse que también es de otros, y de otras. Una suerte de contraposición frontal a la manera supuestamente correcta que tienen las mujeres para sentarse, de piernas cruzadas.
Una práctica que probablemente usted como lectora habrá sufrido en algún momento, y que quizás usted lector, también cometió. A lo mejor no se lo había cuestionado nunca. Pero ya viene siendo hora de que alguien se lo diga.
Práctica cotidiana
Para la psicóloga feminista Svenka Arensburg, la campaña que ayudó a poner en cuestionamiento estas molestas prácticas cotidianas “es muy interesante porque muestran las bases más profundas de la socialización que tenemos encarnadas en nuestro cuerpo, en nuestro movimiento y en la manera que tenemos de presentarnos ante el otro”.
Si bien para Arensburg esto radica muchas veces en el inconsciente de los sujetos, pero “expresa claramente el modo del que estamos acostumbrados a ser socializados”.
“Lo que a mí me muestra este espacio del espacio público es esa dinámica inconsciente que nos atraviesa, es decir que yo no veo que sea la voluntad o interés de abarcar el espacio para atropellar al otro el que que un hombre abra las piernas en el Metro, sino que supone que el espacio es para ocuparlo. En cambio, una mujer socializada en género asume que tiene que pedir permiso para ocupar ese espacio, y eso es parte de una socialización temprana tanto en la familia como en la escuela”, señala la académica de la Universidad de Chile.
Arensburg indica que las prácticas de dominación machista “no son privativas de un individuo varón, sino que son las bases culturales de una lógica de dominación muy clara de cómo el género opera”.
Para la Doctora en Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, este tipo de situaciones cotidianas, entre las que se encuentran además expresiones más graves como los manoseos y el acoso callejero, no deben empujar a la segregación entre mujeres y hombres en el transporte público, como sucede en otros países.
“La pregunta por el cómo ocupa el espacio un hombre que abre sus piernas, o que justamente se siente con el derecho de correrle mano a alguien cuando van apretados en el metro, es algo que hoy día, al estar en una situación política-cultural es posible de denunciar, de cuestionar. Si somos iguales, ocupemos todos el mismo espacio, y demos también el derecho a hablar y ocupar espacios públicos a todos de la misma manera. Efectivamente el acoso callejero finalmente amedrenta el derecho a sentirse libre y a deambular libremente a una mujer. Hay muchas mujeres que toman en consideración ese tipo de cosas para decidir no salir, por ejemplo”, indica Arensburg.
La académica de la Facso señala la importancia de no separar esta discusión de género como algo independiente de la clase, de la etnia y del nivel sociocultural. “En un país tan clasista como el que vivimos, las dinámicas de despliegue en el espacio público, del tono de voz, de la manera de reclamar derechos, de denunciar el uso del espacio público con el cuerpo y en todo sentido, todo eso está también atravesado por la clase”, finaliza Arensburg.