12/14/2019
Resignificaciones del espacio público
11/27/2018
Tocamientos, fotos y videos sin consentimiento, las agresiones más recurrentes en el metro
9/08/2018
“Vagones exclusivos” del metro, permiso para acosar

8/14/2018
Por la recuperación del espacio público
Polo Castellanos
El Independiente de Hidalgo
Hoy, privatizado indiscriminadamente y convertido en un instrumento de despojo, de neocolonialismo y de vasallaje que solo responde a los intereses del capitalismo, donde el espectáculo tiene enajenada a toda una sociedad y a los pueblos originarios y sus expresiones artísticas reducidos a garambainas folklóricas, se vuelve fundamental la recuperación del espacio público como campo de creación y producción del arte y como espacio estratégico en la reconquista de la libertad y la paz con dignidad.
En las últimas décadas, el espacio público se planteó desde el propio sistema como un juego de control y apropiación, convirtiéndolo en un negocio a modo, utilizable, pero alineado a las reglas del sistema, que van desde lo arquitectónico hasta lo político y dictadas desde del Estado. Así, la intervención del espacio quedó supeditada a criterios institucionales e individuales de quienes han estado a cargo de las infraestructuras oficiales, que se vuelven una extensión del control y la manipulación de lo políticamente correcto y de estrategias culturales de sometimiento de los dominados al poder.
Pero, por otro lado, el espacio público se convirtió en un territorio de resistencia de culturas y expresiones artísticas que no se alinean ni se alinearán a dictámenes oficiales que violan derechos fundamentales como la libertad de expresión. También, se volvió el espacio para el arte militante, colectivo y comunitario, conceptos que contradicen lo dictado por políticas culturales neoliberales. Entonces, el espacio público se ha definido también como un campo de batalla en el que la obra de arte tiene una función social y política, y no solo estética o decorativa.
Entre muchas características, el espacio público no le pertenece a nadie en particular, ni siquiera al gobierno que es el que erróneamente se encarga de administrarlo en su totalidad, es de la gente que lo cohabita y lo circula, es ese espacio el que ubica también los sentidos de identidad y pertenencia de los pueblos. Es un espacio colectivo, definido por la convivencia de individualidades que interactúan cotidianamente en él, por lo tanto, tiene su carácter específico, sus propias dinámicas y una gran diversidad cultural.
Respetar el espacio público como tal, es respetar a la gente. Así, el arte debe de responder a las necesidades sociales, identitarias y políticas de la comunidad. Imponer, es coadyuvar en las estrategias diseñadas para desvincular toda participación y organización colectiva, comunitaria, solidaria y humanitaria. Por lo tanto, recuperar los espacios desde las expresiones artísticas como el arte público es coadyuvar y sumar en la vinculación de las comunidades, pueblos originarios y no originarios con la memoria histórica, con las formas de convivencia, de organización, con el patrimonio artístico e histórico, tangible e intangible, con las tradiciones, con el territorio y así cerrarle reductos al capitalismo arrebatándole herramientas a quienes apuestan a la globalización y el despojo de la cultura para subordinar a los pueblos al poder hegemónico.
Aquí caben todas las expresiones artísticas, como ejercicio de auténtica democracia, tolerancia e inclusión. Y desde abajo, todos los pensares, saberes, técnicas y conocimientos propios de una nación multiétnica y pluricultural como la nuestra, deben ser las rutas de una política de Estado, entendiendo que el arte y la cultura son motores de desarrollo y no ornamentos.
Fuente: http://www.elindependientedehidalgo.com.mx/por-la-recuperacion-del-espacio-publico/
11/23/2016
Transporte público en Oaxaca, foco rojo de violencia para mujeres
7/12/2016
Silbato antiacoso ¿una política de género?
6/10/2016
Demanda ALDF información sobre polémica “Estrategia 30-100”
12/05/2015
Las ciudadanas están marginadas de la planeación urbana
Alistan mujeres agenda para Cumbre Hábitat III
El pasado 20 de noviembre culminó en esta capital el Encuentro Internacional “Por el derecho a una ciudad igualitaria, incluyente, productiva, segura y habitable para mujeres y hombres rumbo a la Cumbre Hábitat III”.
Magdalena García Hernández, integrante de Pensadores y Pensadoras Urbanas (conformada por más de 30 organizaciones civiles de diferentes entidades de México y Perú), precisó en entrevista que el encuentro se desarrolló como una reunión de trabajo en la que se discutieron temas de transporte, economía social y solidaria, ciudadanía, derecho al suelo y otros, desde un enfoque de género.
El documento final, que será presentado en 2016 durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible –a celebrarse en Quito, Ecuador–, quedará listo en febrero próximo y se entregará a la ONU y a los gobiernos de México y Perú, dijo la también directora del Bufete de Estudios Interdisciplinarios.
Agregó que si bien se está buscando el bienestar de toda la población en general, se hará énfasis en los casos en los que las mujeres están más afectadas, como la violencia de género en el transporte público.
La agenda integrará temas de seguridad, equipamiento y servicios integrales de cuidado, promoción del liderazgo femenino, mecanismos de participación ciudadana, diseño de barrios integrales con servicios de proximidad, relación campo-ciudad, presupuestos públicos sensibles al género, presupuestos participativos territoriales, y transporte de calidad, entre otros.
La también integrante de Mujeres Iberoamericanas en Red por la Igualdad (Red MIRA) dijo que el encuentro también contribuyó a que las organizaciones civiles sean visibilizadas por los gobiernos, tal es el caso del Gobierno del Distrito Federal que ahora las está tomando en cuenta para el Programa de Desarrollo Urbano que se aplicará a partir de 2016.
La también directora precisó que esto es importante porque es una oportunidad para que la sociedad civil ejerza su derecho a la ciudad desde el diseño de la política pública.
También detalló que uno de los grandes retos de las urbes es “acoger a más de la mitad de la población del mundo”, ya que la tendencia a la urbanización y la migración del campo a la ciudad genera desigualdades en el acceso, disfrute y ejercicio del derecho a la ciudad, que es un derecho colectivo de las y los habitantes.
Y agregó que las mujeres no gozan de su ciudadanía plena porque son sujetas de discriminación, tienen una participación limitada y desvalorizada a las riquezas, a pesar de que contribuyen en mayor medida al cuidado de niñas, niños, adolescentes, enfermos temporales, personas con discapacidad y adultas y adultos mayores.
A esto se suma –expresó– que por el simple hecho de ser mujeres, ellas enfrentan diferentes violencias en los hogares, en los espacios públicos, laborales y escolares.
García Hernández explicó que la estructura espacial de las ciudades afecta en mayor medida a las mujeres, ya que tienen que hacer frente a los altos costos económicos y de tiempo del transporte, pero con peores ingresos que sus pares varones y dobles jornadas laborales.
Sentenció que la calidad de vida de las mujeres depende en gran medida de lo que se produce en el proceso de urbanización, el cual “debe ser reorientado para garantizar el derecho de las mujeres a la ciudad, a una ciudad igualitaria, incluyente, productiva y segura”.
Asimismo, la subrrepresentación femenina en los puestos de decisión las excluye de participar de forma plena en la planeación de la ciudad, en el diseño de su barrio y su vivienda y en los requerimientos de mobiliario, movilidad, transporte urbano y seguridad.
La activista precisó que este encuentro forma parte de la campaña “La ciudad que necesitamos”, que impulsó desde 2014 ONU Hábitat, y que consiste en visibilizar los esfuerzos de mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños de México y Perú que se reúnen para “pensar la ciudad que necesitamos”.
El encuentro fue auspiciado por la Cátedra UNESCO y estuvo organizado por la Red MIRA, la Federación de Mujeres Municipalistas de América Latina y el Caribe, y la Comisión Huairou.
10/26/2015
Lanzan campaña en Guanajuato contra “violencia comunitaria”
Espacio público ignora necesidades y actividades de las mujeres
La violencia que afrontan a diario las mexicanas en espacios comunitarios como las calles, los parques y el transporte público es considerada “normal” por la sociedad, que considera que la seguridad de las mujeres depende de su “autocuidado y la vestimenta” que usen.
El Grupo de Mujeres por el Derecho a la Vivienda Digna, el Programa Mujer y Relaciones de Género, de la Universidad Iberoamericana-León, y el Centro de Derechos Humanos Victoria Díez, convocaron a la campaña “Mujeres libres sin apuros, en espacios seguros”, para defender el derecho de la población femenina a una vida libre de violencia.
De acuerdo con esas instancias, en la zona de Los Castillos, en la ciudad de León, estado de Guanajuato, las mujeres han exigido mayor seguridad, pero sin ser atendidas por los gobiernos, lo que las ha llevado a movilizarse contra la violencia.
Especialistas destacaron que en el diseño y construcción de las ciudades no se tomaron en cuenta las necesidades y actividades de las mujeres, provocando que enfrenten problemas para tener las mismas libertades y oportunidades que los varones.
Recordaron que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia cataloga como “violencia comunitaria” los actos individuales o colectivos que denigran, discriminan, marginan, excluyen o transgreden los derechos de las mexicanas en el ámbito público.
Lo anterior obliga al Estado mexicano a reeducar sin estereotipos de género, diseñar un sistema de monitoreo y establecer un banco de datos de órdenes de protección, a fin de erradicar la violencia comunitaria contra las mujeres.
10/17/2015
Seguridad en los espacios públicos es esencial para las mujeres
Por Tharanga Yakupitiyage
1/03/2015
Uso del espacio público y machismo: ¿cómo se sientan los hombres en el Metro?
| Una simple mirada a los sujetos que van usando los asientos en el transporte público puede demostrar que las prácticas arraigadas en la concepción dominante del género masculino se traspasan a cosas cotidianas como el uso del espacio público. |

