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10/28/2018

Quieren vender más del país en sus últimos días


Antonio Gershenson


El director general de Petróleos Mexicanos (Pemex) del actual gobierno dijo a finales de septiembre que se importará, en el breve lapso que les queda, de Estados Unidos petróleo crudo ligero.


El todavía funcionario Carlos Treviño señaló que el crudo importado alimentará la refinería en Salina Cruz, la más grande de las seis que tiene Pemex en el país, y ayudará a cumplir con la meta de procesamiento de 800 mil barriles por día de la petrolera a finales de 2018.

Hemos tomado la decisión de importar algo de crudo para poderlo meter en nuestras refinerías y poder mejorar el nivel de proceso de refinerías, crudo ligero, y capturar el margen de refinados, dijo Treviño en una entrevista que le hizo Reuters y difunde información.

Pemex ha manejado desde hace tiempo la idea de importar crudo para mezclar en sus refinerías, cuyo procesamiento está a 40 por ciento de su capacidad (aparentemente ha caído ya más).

Treviño indicó que Pemex no cumplirá con su meta de producción de crudo para 2018, estimada en 1.95 millones de barriles por día (bpd), pero no dio un estimado de en cuánto se ubicaría el bombeo al cierre del año.

Pemex no ha logrado frenar el declive de su producción de crudo, que actualmente se ubica en mínimos de dos décadas. En lo que va del año, ha producido un promedio de 1.87 millones de bpd, frente a los 1.95 del año pasado y muy lejos del máximo histórico de 3.4 millones de bpd alcanzado en 2004. La caída iba en 1.82 en agosto y sigue bajando.

Es un campo que empezó a migrar mucho más rápido de lo esperado hacia el aceite, obligándonos a cerrar varios pozos por invasión de agua (...) golpeando nuestro escenario de producción, mencionó Treviño en el contexto del congreso petrolero en el balneario de Acapulco.

El 23 de octubre la empresa estadunidense Phillips 66 ganó la licitación de Pemex para importar crudo ligero Bakken a México cuatro cargamentos de 350 mil barriles cada uno de ese crudo para entrega durante noviembre.

Como lo dijimos en nuestro artículo del 7 de octubre en estas páginas, esto coincidió con el acuerdo final del pacto económico de América del Norte, principalmente con Estados Unidos, especialmente en este terreno. Eso más que triplicó el acuerdo inicial de importación de crudo de ese país, muy probablemente como concesión final para la firma del tratado.

La compra, que marcará la primera importación de crudo estadunidense que hace Pemex en más de una década, fue solicitada la semana pasada para cubrir los requerimientos de la refinería Salina Cruz.

Actualmente, se está en el proceso de firmar los contratos correspondientes, informó en un comunicado.

Se espera que el crudo Bakken sea transportado por ducto desde Dakota del Norte, en Estados Unidos, hasta los puertos del Golfo. Phillips 66 Partners, una unidad de Phillips 66, tiene 25 por ciento de interés en el sistema Oleoducto Bakken.

Está encima la consulta pública de si se sigue con el aeropuerto nuevo (pero con más de cuatro años de envejecimiento en su muy inicial obra realizada) con un enorme derroche de dinero. Hemos dicho que la solución no está en otro aeropuerto sino con un sistema de ferrocarriles de alta velocidad, pero no se nos pregunta sobre esta opción. Tenemos que irnos por el menos peor y tirar a la basura el enorme nuevo aeropuerto.


10/19/2018

Senado demanda revocar decretos sobre veda de agua


El Senado demandó al presidente Enrique Peña Nieto revocar de inmediato los 10 decretos que firmó en junio pasado, que eliminaron la veda y posibilitan concesionar a particulares el agua de 300 cuencas del país.

El acuerdo, propuesto por la senadora morenista Mónica Fernández Balboa, incluyó demandar al titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Roberto Ramírez de la Parra, suspender de forma indefinida el otorgamiento de nuevas concesiones, así como suspender la operación y funcionamiento del sistema de trámites electrónicos para ese fin.
El Senado citó, además a comparecer a Ramírez de la Parra y al titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) Rafael Pacchiano Alamán, para que expliquen el impacto y alcance social, económico y ambiental de los decretos del Ejecutivo federal.
El punto de acuerdo fue aprobado de urgente resolución por todas las fuezas políticas, excepto por los partidos Acción Nacional y Verde Ecologista de México (PVEM), cuyos legisladores se abstuvieron y sólo avalaron la comparecencia de los funcionarios. Tanto el coordinador panista, Damián Zepeda, como del PVEM, Raúl Bolaños Cacho Cué, insistieron en que antes de pedir la revocación de los decretos se escuchara a los titulares de la Semarnat y la Conagua.
La senadora Fernández Balboa insistió en que el Senado debía pronunciarse firmemente en contra de cualquier intento de privatizar el agua y entregar los recursos de los mexicanos a particulares.
La senadora Marybel Villegas Canché, también de Morena, explicó que son 19 las entidades federativas afectadas por los decretos, que atentan contra los derechos de los pueblos indígenas y –según han denunciado organizaciones civiles, colonias, núcleos agrarios y académicos– se trata de un intento por legalizar la privatización del agua en el país.
En entrevista, Lucía Meza Guzmán, senadora de Morena, celebró esa decisión, pues la votación en contra de la privatización del vital líquido es un triunfo de todos los sectores sociales, campesinos, académicos y de diferentes grupos parlamentarios, quienes vemos en los decretos presidenciales un peligro de seguridad nacional al favorecer concesiones a grupos empresariales que pueden hacer del agua un negocio.
Consideró que el anuncio del gobierno federal de aplazar seis meses el trámite electrónico para obtener en la Conagua concesiones de aguas nacionales superficiales y subterráneas tuvo que ver con la presión social.
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Periódico La Jornada
Viernes 19 de octubre de 2018, p. 20

10/14/2018

Prohibición de privatizar el agua debe quedar en la ley: Batres

Iniciativa en el Senado

Una de las reformas que debe ser aprobada antes de que concluya el periodo de sesiones es la que prohíbe expresamente la privatización del agua, a fin de garantizar el derecho constitucional de los mexicanos al abasto oportuno del líquido, resaltó el presidente del Senado, Martí Batres.
El legislador por Morena comentó que es un tema coyuntural, dada la intención del presidente Enrique Peña Nieto de otorgar concesiones para la explotación del agua antes de concluir su mandato, y si bien éstas pueden ser revocadas por Andrés Manuel López Obrador en cuanto asuma el gobierno, es importante que se establezca en la ley la prohibición expresa de entregar los recursos hidráulicos del país a particulares.
El presidente del Senado expuso que es importante frenar esa intención privatizadora, ya que de las 732 cuencas hidráulicas, 106 están sobrexplotadas, por lo que la Federación debe velar por el cumplimiento del derecho humano al agua y a su saneamiento.
En el inicio del periodo, el pasado 6 de septiembre, Batres presentó una iniciativa para modificar la Ley de Aguas Nacionales, a fin de que se cumpla el artículo cuarto de la Constitución, en el cual se reconoce el derecho de los ciudadanos al acceso, disposición y saneamiento del agua para consumo personal o doméstico y se indica que el Estado mexicano es el encargado de garantizarlo.
Es decir, al ser considerado un derecho humano, solamente debe ser prestado por el Estado y no por particulares que buscan lograr un lucro por la explotación, administración y comercialización del agua potable.
La iniciativa señala que la autoridad y administración en materia de aguas nacionales y de sus bienes públicos inherentes corresponde al Ejecutivo federal, quien la ejercerá directamente a través de la comisión en la materia. Asimismo, la gestión del agua será pública y sin fines de lucro.
Igualmente, el financiamiento, construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura hidráulica serán públicos y “queda prohibida la celebración de contratos con particulares, así como el otorgamiento de concesiones totales o parciales para operar, conservar, mantener, rehabilitar, modernizar o ampliar la infraestructura hidráulica y la realización de los servicios asociados a ésta.
Tampoco se otorgarán concesiones o contratos para proyectar, construir, equipar, operar y mantener la infraestructura hidráulica para prestar los servicios asociados a ésta. Queda prohibido que un particular realice actos de administración y comercialización del servicio de agua potable. Queda prohibida toda forma de privatización de la gestión del agua.
Precisó que esa iniciativa se dictaminará junto con otras que están en el Senado, ya que forma parte de la agenda del próximo gobierno.
A pregunta expresa, Batres respondió que el presidente Peña Nieto tiene la facultad para emitir decretos hasta el último día de su mandato, pero desde el punto de vista político las concesiones a particulares para la explotación del agua son contrarias a la determinación del equipo que asumirá el gobierno el primero de diciembre de no permitir que se privatice ese recurso.
Andrea Becerril
Periódico La Jornada

7/22/2018

Defensores de DDHH interponen amparo contra decretos que privatizan el agua



Comité Digna Ochoa interpone demanda de amparo vs 10 decretos promulgados el 6 de junio de 2018 que abren puertas a privatización de aguas nacionales y violentan derechos humanos de la sociedad mexicana.
Representantes de este Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa (Comité Digna Ochoa) interpusieron el día de ayer en los juzgados de distrito y juicios federales en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez una demanda para requerir el amparo y protección de la justicia federal ante actos violatorios de los derechos constitucionales y humanos en contra de la sociedad mexicana por parte Congreso de la Unión al aprobar y expedir reformas de la fracción II del artículo 22 de la Ley de Aguas Nacionales, devenida inconstitucional y atentatoria de derechos humanos reconocidos en tratados internacionales y del Presidente Enrique Peña Nieto por la promulgación de 10 decretos para eliminar las vedas de 300 cuencas hidrológicas lo que consideramos, así como de acciones violatorias por parte de la SEMARNAT, CONAGUA
Este recurso de amparo fue presentando el día de ayer justo el último día para vencerse el término constitucional recayendo para trámite en el Juzgado Cuarto de Distrito y Juicios Federales en el Estado de Chiapas, y se suma a las acciones de demanda de amparo interpuesta por compañeros y compañeras de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD) quienes han interpuesto amparos en la ciudad de México.
Señalamos que con la promulgación de estos decretos que abren puertas a la privatización de las aguas nacionales se violentan los Artículos 1, 2, 4 párrafo cuarto, quinto y sexto, 14,16, 27 párrafos quinto y sexto, 29 párrafo segundo, 39 y demás relativos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; artículos 1, 2, 3, 6, 7, 8, 25 y 30 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas; artículos 1, 2, 3 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales; artículos 1, 2, 3, 4, 8, 24, 25 y 29 de la Convención Americana de Derechos Humanos “Pacto San José, Costa Rica”; artículo 11 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales “Protocolo de San Salvador”; Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y demás relativos de la normativa internacional, y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Este recurso de amparo está sustentando en el interés legítimo que tenemos como defensores de los Derechos Humanos y al violentarse Derechos Humanos y Constitucionales con estos decretos así como ciudadanos mexicanos que habitamos en una de las cuencas mencionadas en los decretos promulgados por el Presidente Enrique Peña Nieto, que en el caso del Estado de Chiapas comprende En el caso de Chiapas, se encuentra contemplada la Región Hidrológica No. 30 Grijalva-Usumacinta, la cual según datos oficiales se localiza al Sureste de nuestro país, está limitada al Norte por el Golfo de México; al Este por la República de Guatemala, al Noreste por la Región Hidrológica No. 31 Yucatán Oeste, al Sur por la Región Hidrológica No. 23 Costa de Chiapas y al Oeste por la Región Hidrológica No. 29 Coatzacoalcos. Geográficamente está comprendida entre los paralelos 14°55´ y 18°35´ de latitud Norte y los meridianos 91° 20´ y 94° 15´ de longitud Oeste. La figura 1, muestra su ubicación geográfica a nivel nacional-regional.
Manifestamos que la defensa que hacemos de los derechos humanos nos atañe individual y colectivamente, pues son derechos que disfrutamos individualmente y que pertenecen a todos los integrantes de la colectividad, de la sociedad toda. La vulneración de los mismos afecta a infinidad de personas que resultaran vulneradas en sus derechos, si no hay quien propugne por su defensa y respeto. En este sentido, tanto la ley de amparo como las tesis de jurisprudencia que sustentamos en el amparo nos legitiman para actuar, toda vez que con los actos reclamados, las autoridades señaladas como responsables están violentando de derechos humanos fundamentales que corresponden a personas indeterminadas, pertenecientes a una colectividad, cuya afectación es indivisible, y de no impugnarlos se harían negatorios para la colectividad humana, para la sociedad toda. 
Señalamos que las autoridades responsables, con la expedición, promulgación y refrendo de los decretos impugnados por el que se establecen zonas de reserva parcial de aguas nacionales superficiales y se suprimen las vedas que se habían establecido en las cuencas hidrológicas que mencionan los decretos violan los derechos humanos y garantías constitucionales establecidas en los artículos 1°, 4°, 14, 16, 27, 73 fracciones XXIX-G y XXIX-L, 89 fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos así como lo dispuesto en el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Sociales, Económicos y Culturales suscrito por México.
El artículo 1° constitucional, reformado el 10 de junio de 2011, establece en su parte conducente:
ARTÍCULO 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.
Este nuevo paradigma constitucional ha establecido la máxima protección de los derechos humanos que reconozca la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la normativa internacional aplicable, que implica la obligación de las autoridades estatales de todos los niveles y competencias, de promover respetar proteger y garantizar el goce, disfrute y ejercicio de los derechos humanos, buscando siempre la máxima protección de la persona humana y conforme a los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, y en su caso la de investigar, reparar y sancionar la violación de dichos derechos.
Expresamos que conforme a lo establecido en el artículo 1° constitucional, tanto el derecho de acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible agua como el derecho a un medio ambiente sano para el desarrollo y bienestar de las personas deben no sólo ser respetados por el Ejecutivo Federal, sino que debe instrumentarlos en el orden jurídico nacional como un principio inquebrantable; esto es, debe hacerlos efectivos y eficaces. Lo anterior, para lograr el desarrollo y bienestar, así como la vida digna, no solo de los quejosos, sino de todos los habitantes del país, que sin discriminación alguna deben disfrutar de todos los derechos humanos fundamentales.
Coincidimos con activistas, defensores, abogados y académicos que han expresado que estos decretos abren la puerta totalmente a la privatización de las aguas propiedad de la nación y que está diseñada para entregar este vital recurso a industrias mineras, cerveceras, refresqueras, hidroeléctricas privadas entre otras.
Señalamos  que los pueblos indígenas, tenían el derecho a ser consultados a través de procedimientos adecuados en los casos en que por leyes o decretos pudieran resultar perjudicados conforme al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para emitir cualquier regulación sobre la explotación, el uso y aprovechamiento de los recursos naturales que integran el hábitat de los pueblos indígenas, como en el caso que nos ocupa, debió llevarse a cabo una consulta previa a dichos pueblos, lo que no se realizó.
Y aunque el gobierno electo del Sr. Andrés Manuel López Obrador y su equipo de transición han anunciado que revertirán estos decretos que privatizan las aguas nacionales en beneficio del gran capital nacional y transnacional, asumimos nuestro deber como defensores de Derechos Humanos y actuamos responsablemente para interponer este recurso de amparo que ha sido decretado y promulgado en el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

6/25/2018

Decretos que abren la privatización del agua

Iván Restrepo

Roberto Ramírez de la Parra preside la Comisión Nacional del Agua. Antes fue subdirector jurídico de la misma. Es abogado por la Escuela Libre de Derecho y tiene una maestría en Business Administration por la Universidad de Phoenix, Estados Unidos.

Como muchos otros funcionarios de este sexenio, proviene del estado de México. Sin restarle méritos académicos y profesionales a don Roberto, a la hora de defender a su jefe, el presidente Enrique Peña Nieto, confunde la gimnasia con la magnesia. Y lo anterior, a propósito de las críticas que se hacen a los 10 decretos presidenciales sobre el agua, emitidos el pasado 5 de junio.

Para don Roberto, todo se reduce a mentiras con un claro interés de carácter político-electoral. Y asegura que ya saben quién es el que está llevando a cabo este tipo de ataques.
Sin embargo, ya saben quién, apenas de pasada, y muy a la ligera, ha criticado la decena de decretos que eliminan la protección sobre las 300 principales cuencas hídricas del país y, en la práctica, abre la posibilidad de que se concesione a intereses privados el uso de tan preciado líquido, destacadamente para la minería y la extracción de gas con la técnica de la fractura hidráulica ( fracking), muy cuestionado en todo el mundo por sus nocivos efectos en la gente y el medio ambiente.
Son diversas las organizaciones y los especialistas que cuestionan el contenido de dichos decretos y los alcances que tienen, si no se modifican de raíz.
También tienen sus defensores, como el Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) organización internacional que goza de prestigio y sostiene que el nuevo andamiaje legal representa una visión de futuro y sustentabilidad para las cuencas al establecer reservas de agua para surtir del vital elemento a las poblaciones y a la naturaleza los próximos 50 años. Además, afirma, evitará la sobrexplotación de los acuíferos, la escasez y la contaminación de los mismos.
Muy diferente opinan las organizaciones que luchan por la conservación de los recursos naturales y que el desarrollo del país se logre sin deteriorar el ambiente. Refieren, por ejemplo, que esos 10 decretos se elaboraron ignorando la mejor información científica disponible, se dirigen a favorecer actividades para nada amigables con la naturaleza y dan pie al acaparamiento del líquido por parte de entes privados.
Uno de los cuestionamientos más uná­nimes y sólidos es que no se tuvo en cuenta a los pueblos indígenas, que serían afectados en sus derechos, su autonomía y los territorios donde viven. Ignorar esto originaría graves problemas políticos, sociales y ­económicos.
Aunque las instancias oficiales insisten en que el agua no se va a privatizar y se conservará como un bien nacional, surgen las dudas al entrar en el terreno de las concesiones a ­particulares.
Destacadamente para favorecer a las empresas mineras y a las que desean imponer la técnica del fracking en diversas partes del territorio nacional. Tanto más grave cuando se registran severos desajustes en el uso y conservación del agua y que existe un enorme déficit en el campo de su tratamiento y reutilización para diversas actividades.
Es un hecho la sobrexplotación de los acuíferos más importantes y el mejor ejemplo lo ofrece la megaurbe que conforman Ciudad de México y decenas de municipios de los estados de México, Hidalgo, Puebla y Morelos. También en la de Guadalajara, Monterrey, León y Puebla.
No menos preocupante es lo que sucede en la región fronteriza con Estados Unidos, que crece en habitantes y actividades económicas, pero dispone de poco líquido.
Un ejemplo de lo que ocurrirá al permitir que el sector privado explote, use y comercialice el agua se tiene en Veracruz, donde las autoridades de 10 municipios decidieron no dar permisos para la explotación minera. No por indicaciones de ya sabes quién, sino para proteger sus recursos naturales, muy destacadamente, el agua. Y proteger su calidad de vida. Esa resistencia se observa en otras entidades del país y expresa la firme decisión de las poblaciones que pueden ser afectadas por los decretos citados de defender un bien público, y hacer efectivo el derecho constitucional a contar con agua suficiente y de buena calidad.

3/22/2018

El discurso desnacionalizador


Jorge Eduardo Navarrete

El octogésimo aniversario de la Expropiación Petrolera fue conmemorado por el gobierno en una apresurada ceremonia que ocupó 65 minutos en la agenda del presidente Enrique Peña Nieto el viernes 16 de marzo –menos de un minuto por año transcurrido. Una escenografía ad hoc, erigida tras el presídium y frente al busto del presidente expropiador, casi ocultándolo de la vista de los invitados, bien seleccionados para aclamar la perorata del presidente desnacionalizador, que se extendió por 14’ 24’’. (Su texto íntegro no se recoge, por cierto, en la página web de la Presidencia, pero puede verse en youtube.com.)
La exposición partió de una cita de Lázaro Cárdenas, quien definió como fin último del acto expropiatorio (palabra ésta que el orador pronunció con dificultad) el proveer a la defensa, conservación, desarrollo y aprovechamiento de la riqueza que contienen los yacimientos petrolíferos. En seguida admitió que este mandato no se había cumplido a cabalidad, pues el desempeño de Pemex no correspondía a la magnitud de sus operaciones, mucho menos a su potencial y había propiciado un gradual declive de su producción. En tales condiciones, afirmó más adelante, resultaba imperativo crear un nuevo régimen legal, que le permitiera a la empresa fortalecer sus operaciones, revertir el declive en la producción y generar mayor riqueza para los mexicanos. Subrayó que, con la reforma energética, inter alia: hoy se permite la participación privada en todos los mercados de hidrocarburos; la empresa asume, como fin último, generar valor para la sociedad; ya se ha conseguido un desarrollo más dinámico de esta rama vital de nuestra economía, y, al concluir este sexenio se habrán formalizado compromisos de inversión por 200 mil millones de dólares, que serán la base de su desarrollo futuro.
Habría que señalar que el declive de la producción no se ha revertido. La extracción total de crudo (en miles de barriles diarios) descendió año con año de 2013 (2 mil 522) a 2017 (mil 948) y en enero de 2018, última cifra mensual disponible, se situó en mil 929. Si se toma a las reservas remanentes de hidrocarburos como el indicador más amplio de la base física para generar riqueza para la sociedad, se tiene que éstas (en millones de barriles de petróleo crudo equivalente) se han desplomado de 42 mil 158 en 2014 a 22 mil 149 en 2017 (última cifra disponible). A cuatro años de promulgada la reforma, la participación de agentes privados en las actividades centrales del sector sigue siendo menos que marginal. El dinamismo en los años recientes ha correspondido a las pérdidas de la empresa: la pérdida neta (en miles de millones de pesos) escaló de 26 mil 900 al 31 de diciembre de 2012 a 352 mil 262 en igual fecha de 2017. Las inversiones (com)prometidas en los contratos adjudicados pueden realizarse en las fechas previstas, en diversos momentos de los próximos años, o posponerse y recortarse o no materializarse nunca, pues en muchos casos se refieren a recursos aún no localizados. A la fecha, un experto universitario estima que la inversión que realmente cabe esperar se sitúa entre alrededor de 3 mil y 4 mil 500 millones de dólares en los próximos cinco años. Por su parte, la CNH informa que los ingresos del Estado acumulados hasta diciembre de 2017 en función de los contratos de exploración y extracción de hidrocarburos no alcanzan 250 millones de dólares. Magros resultados, desde cualquier punto de vista.
Califico de desnacionalizador el discurso porque en su decurso se priorizan, entre otros, el concepto de que Pemex comparta riesgos con empresas privadas, sin mencionar que las más significativas entre éstas serán extranjeras y, al aliviar el riesgo financiero de Pemex, introducirán otros peligros, de orden operativo y político, por ejemplo, al liderar la explotación de yacimientos transfronterizos o al vulnerar la seguridad energética de la nación. Se da la bienvenida a la noción de que regresen al país algunas de las corporaciones petroleras expulsadas en 1938 o sus herederas, así como algunas empresas de servicios. Desnacionalizar es incorporar de nuevo al país al coto de caza global de esas empresas, cuyas prácticas expoliadoras han cambiado en la forma pero no en su esencia. El rostro más visible de la desnacionalización será la instalación de estaciones de servicio de, entre otras, BP o Repsol. Se afirma que significará una aportación técnica mayor y se exalta que fortalecerá la soberanía del consumidor. Quizá haya en todo esto un salto, pero un salto al pasado, un salto a antes de 1938.
Peña Nieto considera que el futuro de la reforma energética será tema de decisión en el actual proceso electoral: “en democracia –dijo– los mexicanos tendremos oportunidad de comparar la consistencia y la congruencia de distintas propuestas políticas para el desarrollo del sector energético”. Y ofreció una visión claramente distorsionada de las disyuntivas: a) cancelar o preservar la libertad de los consumidores de elegir entre distintas opciones; b) regresar a un modelo cerrado o privilegiar la apertura y la competencia, y c) obligar a Pemex a asumir riesgos excesivos o permitirle asociarse con otras empresas.
¿Son estas tres las alternativas verdaderas?
Ignoró que existen otras disyuntivas, entre ellas: a) maximizar la extracción de crudo y mantener el sesgo exportador o ajustar la producción a un consumo nacional cada vez más eficiente, orientado a la transformación industrial más que a la oferta de combustibles fósiles; b) mantener la política de exportar lo más posible y cuanto antes o establecer un margen de exportación definido a la luz de la necesaria recuperación de reservas suficientes en el muy largo plazo; c) continuar adquiriendo importaciones cada vez mayores de gasolinas y otros combustibles o reducirlas en forma acelerada mediante la modernización y ampliación del sistema nacional de refinación; d) dedicar proporciones crecientes del crudo y el gas extraídos a alimentar un poderoso sector petroquímico nacional, que dé origen a nuevas cadenas productivas, o continuar privilegiando el uso de los hidrocarburos como combustibles industriales, domésticos y de transporte, y e) continuar la monetización forzada y ruinosa de activos de infraestructura y productivos de la empresa o asegurar una pronta y adecuada compensación por aquéllos de que se le privó al no asignárselos en la ronda cero. La campaña político-electoral permitiría, en efecto, discutir estas y otras alternativas y de su resultado podría desprenderse un claro mandato popular para el rumbo energético de la nación.

5/01/2017

Estallan conflictos sociales, entre la injusticia y la represión


contralinea.com.mx
By Nancy Flores / @Nancy_Contra

Decenas de conflictos estallan y se recrudecen en el país: Gobernación reconoce 60, pero podrían ser más de 400. Entre las causas destacan la  imposición de megaproyectos, saqueo y privatización de recursos naturales, disputas territoriales y saldos de la violencia. A la inconformidad social, el gobierno responde con represión

Blanden la hoja de metal y luego rozan su filo en el asfalto. Machete en mano, ejidatarios de San Salvador Atenco, Estado de México, recuerdan con arengas a Emiliano Zapata, quien fue asesinado un 10 de abril pero de 1919, tras alzarse en armas durante la Revolución por injusticias similares a las que ahora padecen decenas de pueblos y comunidades en el país.
El conflicto vinculado a la imposición del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México –que además de Atenco involucra a otros cuatro municipios mexiquenses– es uno de los nueve más tensos identificados por la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio.
Este esfuerzo –en el que participan organizaciones defensoras de los derechos humanos, actores, actrices y músicos– aglutina 97 movimientos de resistencia civil y pacífica contra proyectos “de despojo y depredación contra la tierra y el territorio”.
Pero el número de conflictos sociales es incierto: tan sólo de carácter medioambiental serían 420, estima el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Víctor Toledo (Angélica Enciso, La Jornada, 10 de febrero de 2016).
La Secretaría de Gobernación, por su parte, refiere la existencia de 60 conflictos sociales detonados entre 2009 y 2016. Pero su lista la integran sólo aquellos de carácter territorial: disputas intercomunitarias por posesión de la tierra, revelan los oficios UAOS/212/1047/2016 y UAOS/212/906/2016, generados con base en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.

Pero incluso éstos serían mucho más: la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano asegura que tan sólo en 2016 resolvió 190 conflictos agrarios, “regularizando la superficie de 95 mil hectáreas en beneficio de más de 46 mil familias campesinas” a través del Programa de Atención a Conflictos Sociales en el Medio Rural.
A la lista se deben sumar, además, los conflictos derivados de la violencia y la impunidad, entre los que destaca el movimiento de padres, familiares y compañeros de los 43 normalistas rurales de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos desde el 26 de septiembre de 2014.

Se atiza el conflicto por el Nuevo Aeropuerto

Campesinos igual que Zapata, los atenquenses continúan su lucha por la defensa del territorio y sus recursos ante la inminente amenaza de la construcción del Nuevo Aeropuerto. Este conflicto les ha tomado más de 3 lustros, recuerda en entrevista América del Valle, integrante de la resistencia e hija de Ignacio del Valle, uno de los líderes visibles del movimiento.
 “Tenemos una situación muy compleja en Atenco, dado que hay un megaproyecto invadiendo ya nuestro territorio y una lucha que hemos dado desde hace 16 años; porque el conflicto no empieza hoy, ni el día que Enrique Peña Nieto, el 2 de septiembre de 2014, anuncia y revive el proyecto aeroportuario. El problema lo venimos padeciendo desde 2001, cuando el gobierno panista de Vicente Fox se atreve a ordenar la expropiación de nuestros ejidos, tierras comunales e incluso una parte de tierra habitada”, dice a Contralínea la joven de 34 años de edad.
De acuerdo con la información oficial, el Nuevo Aeropuerto abarcará 5 mil hectáreas de superficie en la Zona Federal del ex Vaso de Texcoco. El megaproyecto, a cargo del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, SA de CV, implica una inversión pública de 186 mil 92 millones de pesos.

“Estamos hablando de territorio federal, pero también de tierras ejidales que pertenecen a las distintas comunidades, pueblos y municipios que colindan con esta megaobra, con lo que era el Lago de Texcoco: Atenco, Chimalhuacán, Ecatepec, Acolman”, explica Del Valle.
El título de concesión para la obra fue expedido el 26 de enero de 2015 a favor de la empresa de participación estatal mayoritaria, en la que participan la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el organismo descentralizado Aeropuertos y Servicios Auxiliares.
 “Nos imponen un megadespojo para la construcción de este aeropuerto, que han venido justificando desde entonces como de utilidad pública: un proyecto que va a responder a las necesidades del pueblo mexicano, cuando sabemos que el aeropuerto es un fraude: es una obra ilegal que se está construyendo sobre un suelo que ha sido despojado”, señala América del Valle.
De acuerdo con información recabada por la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio, el conflicto en San Salvador Atenco, vinculado al proyecto del Nuevo Aeropuerto, se ha intensificado por la construcción de la carretera Pirámides-Texcoco, en Tocuila.
“El espejismo que han fincado los medios de comunicación y el gobierno es que las tierras de nosotros no las están tocando; entonces, ¿qué carajo hace una autopista en nuestro territorio que les va a servir para su aeropuerto? ¿Qué carajos desgajan y destruyen los cerros de las comunidades vecinas para llevarse el material al aeropuerto? ¿Eso no es estar destruyendo nuestro territorio para su aeropuerto? ¿Acaso no?”, pregunta América del Valle.

Y aclara: “No necesitamos tener el avión encima: es toda la infraestructura de este megaproyecto. Esta megaobra, que es una bestia tremenda, es la construcción de una enorme plancha de asfalto que asesina [la biodiversidad] sobre una tierra que tiene por vocación el agua: era un lago. Ahí todavía, hace algunas décadas, nuestra gente podía cazar patos y recolectar ajolotes y charales. Mis padres todavía vieron ese lago y lo que pretenden es que nuestros hijos y nietos no vean ni siquiera los árboles”.
Día a día la tensión aumenta. Como aquel 3 y 4 de mayo de 2006, cuando vivió la peor represión en su historia, el pueblo de San Salvador Atenco vio, el pasado 2 de abril, desfilar por sus calles a decenas de policías y granaderos.
 “En Atenco se han ensañado contra la población. Los gobiernos municipal, estatal y federal, las trasnacionales y toda esta mafia que esta interesada en el despojo para el aeropuerto ha corrompido a nuestro pueblo. El domingo 2 de abril tuvimos una asamblea ejidal. Y es la primera vez, en décadas, que vemos la excesiva intromisión de la Procuraduría Agraria, llevando a sus propios agentes a organizar a los ejidatarios para que se formen en [la fila de] su letra [del apellido paterno] y firmen para que puedan entrar al recinto; pero no sólo eso: es la primera vez que en una asamblea ejidal, afuera de donde se va a llevar a cabo hay vallas metálicas y presencia de la policía estatal al interior de nuestros pueblos”.
Ese día “vivimos una situación muy tensa, muy difícil y muy triste: de más de 1 mil ejidatarios, 600 se presentaron a votar [para elegir a los nuevos representantes]; y de éstos, 399 votaron a favor de una planilla que a los ojos de todo el pueblo es abiertamente priísta, y está corrompida. Esa planilla ha dicho que [su propuesta] es para negociar la tierra, para conseguir un mejor precio. Nosotros no somos ingenuos, entendemos por qué [se dio] la presencia excesiva de la Procuraduría Agraria, de la policía estatal, de granaderos afuera de nuestro pueblo, cuando [elegir autoridades] es una decisión que sólo le compete al pueblo, y es éste el único guardián y vigilante del proceso. Esta intromisión no es una casualidad, no es una cuestión aislada, tiene que ver con cómo se sigue operando el despojo en nuestras tierras, en un punto clave como es nuestro municipio de Atenco”, narra América del Valle.

Decenas de conflictos

La imposición de proyectos y megaproyectos públicos y privados, que derivan en despojos masivos de tierra y recursos naturales –como el del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México–, constituye una de las principales causas de conflictividad en el país.

Desarrollos mineros, energéticos (gasoductos, campos de explotación de petróleo y gas, así como el llamado fracking), de infraestructura (carreteras, autopistas y aeropuertos), turísticos y agroindustriales (siembra de organismos genéticamente modificados) se cuentan en ese rubro.
A ello se suman la privatización y el saqueo de los recursos naturales (como la tala clandestina, la explotación irracional de acuíferos y la privatización local de los sistemas de distribución de agua potable), los conflictos por posesión territorial y los movimientos sociales generados por los saldos de la violencia y la inseguridad (desaparecidos, feminicidios).
En los últimos años, estos factores han desencadenado nuevos conflictos y recrudecido decenas que ya se padecían con anterioridad. De acuerdo con datos de la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio, de los 97 conflictos sociales que aglutina, el 34 por ciento corresponde a proyectos de generación de energía; el 32 por ciento, a minas y mineras; el 15 por ciento, a privatización del agua; el 12 por ciento, a infraestructura de transporte; el 11, a proyectos de urbanización; el 7, a extracción de agua; otro 7 por ciento, a desarrollos turísticos; 6, a contaminación ambiental; 4, a explotación forestal; 4, a no regularización de tierras; otro 4 por ciento, a gestión del agua; y el 1 por ciento restante, a la siembra de transgénicos.
Según la experiencia de los pueblos, quienes deciden defender sus tierras y recursos ambientales se enfrentan a años de injusticia: procesos judiciales dilatorios, resoluciones injustas y, en el peor de los casos, la mano dura del gobierno. De la represión, los comuneros de Atenco tienen una de las peores experiencias.
 “A nuestro pueblo lo han agraviado una y otra vez desde 2001, cuando nos imponen el aeropuerto con ese decreto expropiatorio que echamos abajo. Luego con la represión y la impunidad, que persiste. La represión durísima del 3 y 4 de mayo de 2006”: los asesinatos, las golpizas, las violaciones sexuales, la tortura sexual, el allanamiento, el encarcelamiento, la persecución, el miedo que, a la fecha, no encuentran justicia, señala América.

Recuerda el difícil momento que pasaron con “el encarcelamiento de más de 4 años a hombres y mujeres que resistieron y a quienes, por castigo, se les dieron condenas de 112 años de prisión. Y volvemos a nuestro pueblo, logramos la libertad, se logra superar esa batalla tan difícil y, sin embargo, volvemos para enfrentar el mismo despojo”.
América explica que las afectaciones no son sólo para Atenco. “Todos los pueblos de esta región del Oriente nos hemos visto afectados. Atenco no es el único: ahí nació una lucha importante que hoy seguimos manteniendo pese a la embestida represiva que venimos sufriendo a la fecha; pero la afectación es a toda una región, incluida la Ciudad de México”.
 “¡La tierra no se vende, se ama y se defiende! ¡Zapata vive, la lucha sigue!”,  arengan los ejidatarios de Atenco. Al conmemorar la muerte del líder revolucionario el pasado 10 de abril frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los atenquenses se solidarizan con sus hermanos, los comuneros indígenas de Arantepacua, Michoacán. Ignacio del Valle les extiende su mano que empuña el machete: “¡No están solos!”
El de Arantepacua también forma parte de los conflictos sociales vigentes en México. Se trata de una discordia por 520 hectáreas entre esa comunidad y Capacuaro. Un conflicto “inducido”, señalan los indígenas de Aratepacua. Mismo que el pasado 4 de abril obtuvo como respuesta del gobierno la represión. El saldo: tres civiles y un policía muertos, decenas de heridos y 38 comuneros fueron encarcelados.
Arantepacua y Atenco resisten el despojo de tierras y recursos. Pero no son sólo el Estado de México y Michoacán los que arden por la conflictividad social: en todas las entidades federativas, pueblos y comunidades enfrentan despojos avalados o promovidos por la autoridad, que se acompañan de represiones para desmovilizar a los alzados.

—¿Derrotar a este pueblo de Atenco sería, de alguna manera, una lección para el resto de resistencias?
—Claro. Eso es lo que siempre han pretendido: generar un castigo ejemplar con un pueblo que se ha rebelado y generarle un castigo ejemplar a éste frente a los demás, para que entonces se introyecte el miedo y la derrota –señala en entrevista América del Valle. La joven, tez morena, no se vence. Promete continuar, junto con su pueblo, la defensa del territorio comunal.
Nancy Flores/Primera de cuatro partes

4/06/2017

Energía: un rumbo posible


Navegaciones
Pedro Miguel
La Jornada 
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El abasto energético del mundo es origen de una crisis permanente que da lugar a guerras y conflictos políticos y sociales de toda suerte. Ello es así porque la energía constituye uno de los componentes esenciales del poder y el poder siempre está en disputa. El control de las fuentes energéticas de naciones ajenas permite el ejercicio de dominaciones coloniales y, en forma inversa, la recuperación de los energéticos propios da pie también a procesos de construcción de soberanía y de liberación nacional.
En el caso de México, la expropiación petrolera de 1938 no sólo hizo posible fundamentar una política exterior soberana e independiente, sino que permitió, además, llevar al país a un periodo de crecimiento económico acelerado y al establecimiento de un estado de bienestar. Es decir, el Estado reconoció como obligación propia garantizar los derechos de la población en materias de educación, salud, alimentación, vivienda y otros rubros.
Uno de los mecanismos fundamentales de ese estado de bienestar fue el subsidio generalizado a los precios de los energéticos. Dueño de las industrias petrolera y eléctrica, el Estado podía ofrecer a la población combustibles y electricidad a precios muy bajos.
Tal política de bienestar y redistribución de la riqueza sirvió en buena medida como amortiguador social a los impactos nocivos generados de manera casi inevitable por las actividades de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro sobre los entornos ambientales y sociales. La razón de estado (de bienestar) sirvió para acallar inconformidades y movimientos sociales de protesta en contra de los perjuicios de la perforación de pozos y el tendido de ductos, la construcción de refinerías y la instalación de centrales hidroeléctricas, subestaciones y líneas de cableado de alta tensión, perjuicios que van desde las expropiaciones de tierras hasta la contaminación y ruina de zonas agrícolas y pesqueras, pasando por las distorsiones al tejido social que causaban tales empresas paraestatales en los puntos en los que operaban. Aun así, la devastación generada por las entidades energéticas paraestatales dio pie a importantes movimientos de resistencia en diversas regiones del país.
El efecto de amortiguación fue desapareciendo a medida que el régimen neoliberal iba cancelando los mecanismos de bienestar social y quedó del todo superado desde el momento en que el gobierno de Peña logró con éxito alterar, mediante la reforma energética, el pacto social que regía al sector. En lo sucesivo, éste no habría de regirse por el imperativo de ser palanca del desarrollo nacional, sino por la lógica de la máxima ganancia. Es importante agregar que los procesos de privatización no sólo transfieren a manos privadas infraestructuras y aparatos administrativos, sino también segmentos del mercado. Los usuarios de energía, es decir, las listas de abonados y los consumidores– se convierten en objeto de las transacciones de compra venta, asignación y concesión entre el gobierno y las empresas privadas.
La privatización de las industrias petrolera y eléctrica elimina, por lo demás, todo freno a la vocación devastadora de los grandes proyectos energéticos en la medida en que se pone al margen la responsabilidad del Estado en la construcción y operación de los complejos energéticos; en cambio, el afán de los consorcios privados de generar los mayores márgenes posibles de utilidad tiende a potenciar la vocación devastadora de las industrias y, por ende, a exacerbar los conflictos sociales allí en donde operan.
Por otra parte, la producción y distribución de energía han sido operadas, en su inmensa mayoría, por entidades públicas o privadas de grandes dimensiones que se rigen por la lógica de las economías de escala. Estamos tan acostumbrados a la presencia de ese modelo que suele parecernos el único racional y eficiente: sería mucho más barato centralizar la producción de electricidad en grandes obras hídricas, térmicas, nucleares o eólicas, que distribuirla en una multitud de pequeños generadores; sería absurdo que el propietario de un solo pozo petrolero (como los hay en Texas, por ejemplo) construyera una micro refinería para procesar su producción; resultaría mucho más caro (incluso en términos de costos ambientales) que cada casa habitación dispusiera de una planta generadora que instalar una termoeléctrica. Adicionalmente, los individuos, las familias y las pequeñas comunidades carecen, por lo general, de recursos para invertir en la generación de electricidad o para producir combustibles.
Es claro que esta circunstancia debe ser revertida. Pero, en el punto en el que se encuentran el país y el mundo, es cuestionable que la solución sea volver a la situación anterior a la reforma energética: el Estado como proveedor único.
Ciertamente, a pesar de la devastación de la industria energética nacional realizada por los gobiernos neoliberales, aún existe –tanto en Pemex como en la CFE– una importante planta instalada que es necesario reconstruir y utilizar, pero con orientaciones claras: abatir la dependencia del país de combustibles importados, reducir a cero la compra de electricidad de los consorcios privados, avanzar en la reconversión hacia formas de generación limpias y renovables, suspender la construcción de megaproyectos, alentar la producción autónoma de energía por personas y comunidades, y propiciar la incorporación del sector social en la distribución no lucrativa de electricidad y combustibles. En lugar de destinar grandes recursos a la expansión de la planta energética, debe instaurarse una estrategia de fomento a la generación y gestión comunitaria. Sólo de esta forma puede concebirse una política energética capaz de satisfacer la demanda creciente sin atentar contra los entornos sociales y ambientales. Una consideración fundamental en este sentido es que son las comunidades mismas las principales interesadas en preservar el ambiente y las que pueden, en consecuencia, operar la producción energética local sin atentar contra él. Otra reflexión insoslayable es que la producción local elimina los costos de transporte y distribución asociados a electricidad y combustibles.
La aplicación de los lineamientos referidos resulta mucho más fácil en el campo que en las ciudades y en el sector residencial que en el industrial o comercial. En el campo se cuenta con irradiación solar, cursos de agua, vientos y producción de biomasa, y las tecnologías necesarias para aprovechar tales recursos han bajado de precio en forma sostenida en años recientes; hoy día es realista, por ello, imaginar un sector agrícola plenamente autosuficiente en materia de energía. En cuanto a las urbes, sería necesario elaborar un programa de transición al autoconsumo en los hogares a fin de reducir paulatinamente las cargas correspondientes de la red pública y orientarlas a la industria, el comercio y los servicios.
Sin duda, la realización práctica de las ideas referidas requeriría de políticas de Estado transversales en los ámbitos de la economía, el impulso a la investigación y el desarrollo y la educación. Difícil es, pero no imposible. En todo caso, el ciclo neoliberal destruyó el viejo pacto social y no ha sido capaz de engendrar uno nuevo. Por el contrario, ha sembrado al país de conflictos y fracturas, y la política de saqueo aplicada por el régimen en el ámbito energético ha desempeñado en ello un papel principal. Es urgente tirarla a la basura.
Twitter: @navegaciones

1/22/2017

Buscan en San Lázaro revivir reforma que privatiza el agua


Tropiezo de 2015 no desalienta iniciativa para privatizarla, advierte Morena
La Conagua y diputados buscan revivir la llamada ley Korenfeld
Congelada en San Lázaro, la reforma espera que algún partido la retome
Favorece a empresas que utilizan el líquido para la extracción de hidrocarburos (fracking), acusa Rodrigo Abdalá
 
Periódico La Jornada

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Pese al rechazo de investigadores universitarios y especialistas, 
el proyecto de reforma a la ley del agua que abriría la puerta 
a la iniciativa privada, continúa latenteFoto José Antonio López
El fracaso de esquemas privatizadores del servicio de agua potable en el país –como sucede en el estado de Puebla– no representa obstáculo para la intentona de retomar la reforma a la Ley General de Aguas, que busca abrir la puerta a la iniciativa privada para la extracción, distribución y cobro por uso del líquido.
En la Cámara de Diputados se encuentra congelada una iniciativa –rechazada por la oposición en 2015 ante la ola de protestas a escala nacional– que dejaría en manos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la definición de los porcentajes de participación privada en proyectos de infraestructura, distribución, facturación y cobro de agua potable al usuario final.
Ante tal pretensión, como se documentó en 2015, se eliminaría el sentido social de la actual ley en la materia.
Además, la reforma que aguarda a ser dictaminada, cuando alguna fuerza parlamentaria la retome, contiene un tema de relevancia sustantiva que provocaría serios problemas a los estados, municipios y comunidades del país a la hora de administrar los recursos hidráulicos, pues se favorecería a empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, para el uso de agua en la extracción de hidrocarburos con la técnica conocida como fracking. Es decir, el uso indiscriminado de agua para fracturar el subsuelo en busca de crudo.
El artículo 27 de la Constitución apunta que las aguas son propiedad de la nación, por lo que cualquier legislación secundaria en la materia, que pretendiese privatizar, resultaría inconstitucional.
La alerta entre los diputados federales, porque se pretende retomar la controvertida ley, la emitió el diputado de Morena Rodrigo Abdalá, quien acusó que la Conagua se encuentra “en tratos con el Partido Verde Ecologista de México y con Nueva Alianza para revivir la llamada ley Korenfeld (en recuerdo del ex director general de la Conagua que fue destituido del cargo por usar para fines personales y familiares el helicóptero de la comisión. A quien, además, se le atribuye el impulso de la citada propuesta de legislación), a la fecha –continuó el representante popular– no existe un instrumento jurídico para discutir esa iniciativa”.
La propuesta fue presentada en la pasada legislatura de la Cámara de Diputados y recibió el rechazo unánime de especialistas, centros de investigación académica como la UNAM, la UAM y la UdeG; organizaciones sociales y gobiernos estatales y municipales.
Cuando fue dictaminada en San Lázaro el presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento Gerardo Gaudiano Rovirosa (PRD) intentó acelerar el trámite legislativo y omitió las consultas y foros que se habían convocado con anterioridad.
Gaudiano fue premiado por su partido (el PRD), que lo postuló, después de su paso como diputado federal, candidato a la alcaldía de Centro, en Tabasco, donde gobernará hasta 2018.
Mientras el perredista estuvo al frente de la Comisión de Agua y Saneamiento en San Lázaro, se denunció que la Conagua, a cargo entonces de David Korenfeld, elaboró la ley en entredicho y la entregó para que el mismo Gaudiano, en acuerdo con tres diputados más, la presentaran como producto del trabajo de en comisiones unidas de Recursos Hidráulicos y de Agua Potable y Saneamiento.
Esa maniobra, a pesar de haber sido denunciada, continuó como trámite legislativo y sin mediar mayor debate el texto se aprobó por mayoría, conformada por diputados de PRI, PAN, PVEM y Nueva Alianza en las comisiones unidas que la abordaron.
A pesar de haber sido el artífice de esa iniciativa, Gerardo Gaudiano, quien estuvo a favor de la propuesta desde el princicio, aprovechó que los representantes del grupo parlamentario de Morena abandonaron la reunión de la comisiones unidas denunciando la intentona de privatización; entonces el perredista, hábilmente, y en beneficio de sus intereses, también se retiró. Esa actitud le ganó convertirse en candidato perredista para la alcaldía de Centro, cuya cabecera municipal es Villahermosa.

12/29/2016

Privatización del agua: encarecimiento e ineficiencia



La Jornada 
A partir del primero de enero de 2017 aumentará hasta en 30 por ciento el precio del servicio de agua potable en Baja California. En el caso de Tijuana, que ya tiene la tarifa más alta del país, el metro cúbico del líquido empezará a costar 99.50 pesos, y las tarifas subirán de manera anual y sufrirán actualizaciones mensuales para garantizar las ganancias de las empresas privadas, que obtendrán concesiones por tres décadas, prorrogables por un periodo igual. Estas alzas se encuentran incluidas en la Ley Estatal de Aguas, norma de carácter privatizador propuesta por el gobernador panista Francisco Vega de Lamadrid y aprobada por los diputados locales de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano.
El caso de Baja California dista de ser único. Desde la década pasada se vive en el país una oleada de acciones gubernamentales que, mediante reformas legislativas o de facto, han privatizado diversos tramos del manejo de los recursos hídricos a escala municipal o estatal. Entre las experiencias más recientes se encuentra la de Querétaro, la ciudad con la segunda tarifa más alta del país y donde el ayuntamiento decidió privatizar durante 25 años los servicios de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de líquidos residuales. También existen significativos procesos de este tipo en Aguascalientes, Cancún, Guadalajara, Puebla o Ciudad de México –en esta última, son empresas privadas las que emiten las boletas de cobro por el consumo de agua–, por mencionar algunos.
Como suele suceder en los proyectos de privatización de recursos y servicios públicos, las autoridades y representantes políticos justifican la entrega de los bienes con la búsqueda de eficiencia y calidad que, aducen, son características de la iniciativa privada. Sin embargo, la experiencia internacional en la materia ha demostrado de manera reiterada que el manejo mercantil del agua no resuelve pendientes básicos, como la distribución equitativa del recurso o las fugas en la red de tuberías, mientras genera nuevos problemas como el alza desmedida y arbitraria de las tarifas, despidos masivos de personal, ausencia de inversiones en infraestructura, riesgos ambientales y cortes de suministro a los usuarios de bajos recursos. En este sentido, datos del Banco Mundial, promotor feroz de la política de privatizaciones, muestran que el manejo privado del agua tiene la tasa más alta de fracaso de todas las experiencias de inversión privada en infraestructura, además de generar los índices más altos de rechazo entre la población afectada.
Pero más allá de las evidencias del fracaso en los experimentos de privatización del recurso, debe recordarse que el acceso a este líquido es un derecho humano consagrado en la legislación internacional, por lo que supeditar su provisión al lucro constituye una violación a las garantías básicas que protegen la vida de las personas. Revertir la imposición de criterios mercantiles y tecnocráticos en el manejo del agua y garantizar el acceso universal a ella es no sólo un imperativo ético, sino una obligación jurídica para el Estado.

7/04/2016

Sector eléctrico: un toque a las tarifas



La Jornada
Por regla general, cuando se produce un incremento de precios en los servicios, las autoridades del sector correspondiente cumplen con el requisito de informar a quienes han de pagarlo cuáles son las razones técnicas del mismo, y es usual que pongan el acento en un periodo previo al aumento en el cual los consumidores disfrutaron de una tarifa que, naturalmente, era inferior a la nueva. Tampoco es infrecuente que sitúen la subida en un marco económico mucho más amplio (que viene a ser el que en última instancia la determina) y dentro de un proyecto de desarrollo que exige eventuales esfuerzos de los ciudadanos. De tal modo, la medida –que por comprensibles razones difícilmente es bien recibida– va acompañada de una argumentación destinada a justificarla. En ocasiones, esa argumentación resulta más o menos consistente; en otras, omite algunos elementos que también forman parte de la realidad pero podrían emplearse para cuestionarla.
No constituye una excepción el anuncio hecho ayer por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de que a partir de julio las tarifas de la energía eléctrica para los sectores industrial, comercial y doméstico de alto consumo serán objeto de incrementos en porcentajes variables (de 2 a 5, de 5 a 7 y de 6.8 respectivamente). El factor determinante para el aumento sería, según la propia comisión, los precios del combustóleo y del gas natural, que a su vez se elevaron en proporciones no previstas. Realiza la CFE, a continuación, varias consideraciones sobre el costo comparativo de los energéticos, la seguridad que ofrece el uso de los mismos y las perspectivas de sustitución que existen para cada uno.
Sin embargo, las disposiciones que afectan los precios de un insumo tan vital como la electricidad deben examinarse necesariamente en relación con datos tales como la situación económica prevaleciente en las áreas donde se aplican y los programas gubernamentales de los que forman parte, en especial cuando representan indicios de que las cosas no marchan precisamente en la dirección indicada. Al respecto, basta con remitirse a la declaración de propósitos en torno de la reforma energética, que el gobierno federal dio a conocer en la segunda mitad de 2013 –uno de cuyos puntos, concretamente el segundo, auguraba que “(…) bajará el precio de la luz y también del gas para las familias, los comercios y la industria”– para comprobar que entre dicha declaración y el anunciado aumento existe, por decir lo menos, una notoria contradicción. Y si a la nueva medida se le vincula con los incrementos aplicados al gas natural (en enero pasado) y a las gasolinas, resulta evidente que una de las reformas más celebradas por la actual administración no cumple con las expectativas de ésta.
En este punto conviene aclarar que, según datos de la CFE, la enorme mayoría de quienes usan energía eléctrica en México se hallan encuadrados en el llamado segmento doméstico de bajo consumo, y en consecuencia no se verían afectados por el alza. Para ponerlo en términos más precisos, no serían directamente afectados, pues no se necesita demasiada agudeza para prever que si la industria y el comercio registran un aumento en uno de los servicios básicos para su funcionamiento, lo más probable es que acudan al infalible método de trasladarlo a sus precios.
Puede argüirse que la medida anunciada por la CFE constituye un dato aislado; pero en cualquier caso no se trata de un dato desdeñable, en un escenario económico donde la ciudadanía común, la gente que vive de su trabajo, está muy lejos de disfrutar del floreciente panorama prometido por las reformas.

10/26/2015

La privatización de México



El secretario de Economía, Ildelfonso Guajardo. Foto: Benjamin Flores
El secretario de Economía, Ildelfonso Guajardo.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Si el Senado de la República aprueba el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) negociado en sigilo por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, con el gobierno de Barack Obama y otros siete países, estará entregando la nación entera en bandeja de plata a los intereses más oscuros del planeta. Con el TPP, el sistema jurídico nacional en su conjunto se subordinaría a los caprichos de las grandes empresas trasnacionales. Los únicos fines de estas corporaciones son el lucro para sus dueños y la manutención de la hegemonía económica, política, cultural y militar de Estados Unidos.
A juicio de Guajardo y su jefe Enrique Peña Nieto, México no es una nación soberana, sino simplemente un “esquema-país” (véase: http://ow.ly/TrknF) cuya función principal es generar oportunidades de negocios para los hombres y las mujeres más adinerados del mundo. Para el gobierno actual no importan la devaluación del peso, la profundización de la pobreza y la desigualdad, el raquítico crecimiento económico, el desplome en el precio del petróleo o el aumento en el costo de la canasta básica. Todos estos fenómenos son preocupaciones menores, ya que solamente afectan a los más vulnerables y necesitados dentro de un país, México, que estos funcionarios desprecian profundamente. Lo importante es mantener en forma la máquina mexicana de apoyo a las redes de poder global.
El TPP es un documento secreto al que solamente unos cuantos oligarcas apátridas y políticos corruptos tienen acceso. Sus 30 capítulos no se han dado a conocer al público por el explosivo rechazo popular que podrían generar dentro de los países que negocian el acuerdo: Estados Unidos, México, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Brunei y Vietnam. La estrategia de negociación y aprobación del acuerdo internacional se parece mucho a la del “Pacto por México” utilizada en México para imponer la contrarreforma energética. Primero se realizan negociaciones y pactos secretos entre políticos, empresarios y funcionarios sin ninguna participación de la sociedad civil. Posteriormente, las reformas consensadas son presentadas a última hora y aprobadas sin deliberación alguna en clara violación de las prácticas y los reglamentos parlamentarios.
El TPP es aún más peligroso que la reforma energética. Las modificaciones a los artículos 24, 25 y 27 constitucionales publicadas el 20 de diciembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación entregan los recursos nacionales a las corporaciones petroleras y energéticas. Pero el TPP coloca al país entero al servicio de las trasnacionales y de Washington.
A partir de filtraciones, sabemos que uno de los elementos más nocivos del TPP es el establecimiento de un sistema de resolución de conflictos inversionista-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés) que cancelaría el poder de la nación para controlar los abusos de las empresas extranjeras. Este tipo de mecanismos permiten a los “inversionistas” demandar al Estado mexicano por oportunidades de lucro supuestamente perdidas a partir de acciones gubernamentales en defensa del medio ambiente, de los derechos humanos o de regulación de la economía. Dichas demandas no son resueltas por las autoridades nacionales o el Poder Judicial, sino por mesas de arbitraje internacionales que no rinden cuentas absolutamente a nadie. La ONG estadunidense Public Citizen ha proporcionado un excelente resumen de lo que está en juego con este tipo de acuerdos (véase: http://ow.ly/Trrxi).
La finalidad de dichas disposiciones es atar las manos de los gobiernos. Se busca bloquear la posibilidad de que nuevas leyes o regulaciones generadas por procesos democráticos interfieran con los contratos y las ganancias de las trasnacionales. El TPP implica un ataque directo a la soberanía nacional y una cancelación absoluta de la soberanía popular.
México ya tiene una experiencia muy negativa con esta clase de acuerdos. Tanto el capítulo 11 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como los establecidos con España ya incluyen disposiciones similares. En varias ocasiones el gobierno mexicano ha sido condenado a pagar sumas millonarias para “compensar” a empresas trasnacionales ante las “pérdidas” causadas por acciones gubernamentales.
En un caso, con el fin de proteger la salud de sus ciudadanos, las autoridades del municipio de Guadalcázar, San Luis Potosí, negaron un permiso de construcción a una empresa canadiense de procesamiento de desechos tóxicos, Metalclad. Ésta recurrió al tribunal especial del TLCAN y ganó un litigio en contra del Estado mexicano por la cantidad de 16 millones de dólares. En otro caso, una compañía de procesamiento de desechos tóxicos, la española Abengoa, ganó un juicio similar, por 40 millones de dólares, al impugnar la decisión del municipio de Zimapan, Hidalgo, de cancelar sus permisos de operación y uso de suelo.
En lugar de empoderar a las trasnacionales en su lucha contra el pueblo de México, un gobierno digno tendría que proteger la economía nacional, el medio ambiente y el bienestar de los ciudadanos. Por ejemplo, el centro de investigación Global Financial Integrity estima que aproximadamente 50 mil millones de dólares son extraídos del país cada año por medio de mecanismos de fraude fiscal, lavado de dinero y repatriación de ganancias a los países sede de las trasnacionales (véase: http://ow.ly/Trzfh).
Para aumentar el nivel de inversión no hace falta rematar a la nación o sacrificar nuestra soberanía. Al contrario, basta y sobra con poner un alto al saqueo constante de nuestros abundantes recursos y patrimonio nacionales por las redes de corrupción financiera internacional.
Twitter: @JohnMAckerman

8/20/2015

SCJN violentó derechos de 7 millones de mexicanos al negar consulta; “esperamos que la CIDH emita recomendaciones”

energética
    

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(20 de agosto, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Teniendo como idea central que la batalla por echar abajo la reforma energética de Peña Nieto aún no acaba, diversas organizaciones sociales y personajes del ámbito nacional llamaron este miércoles a la ciudadanía a mantener la lucha contra estos cambios “contrarios al interés nacional” y adherirse a la solicitud que desde abril pasado se hizo a la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) para que intervenga en el tema y emita recomendación al Estado mexicano para que se desarrolle la consulta popular en la materia.
Al participar en el foro El derecho humano a la consulta popular previa, libre, informada, eficaz y respetuosa por parte de las autoridades, personajes como el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y el Dr. Miguel Concha Malo, recordaron que la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de no validar la consulta popular, violentó DD.HH. del pueblo mexicano al no permitir participar de manera directa en hechos trascendentes de la vida nacional.

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Durante el evento, Jorge Fernández Souza, magistrado del tribunal de lo contencioso administrativo de la Ciudad de México, manifestó que las solicitud entregada al Congreso para desarrollar la consulta popular, estuvo fundamentada en el artículo 35 de la constitución así como en la Ley de Consulta Popular. Recordó que esta reforma impulsada por Enrique Peña Nieto “pone en manos de intereses particulares los recursos energéticos del país, en detrimento de su anterior orientación al desarrollo nacional”.
“(Esta reforma) fue considerada por muchos mexicanos como un atentado a los recursos y a la soberanía de la nación, llevado a cabo por los representantes formales, diputados y senadores, sin el consentimiento y en contra de la opinión de la mayoría de la población.
“Inconformes con la reforma, considerando que los representantes habían actuado en contra de os interés nacionales, dos grupos de ciudadanos presentaron ante los diputados y senadores, sendas solicitudes de consulta popular a fin de que los ciudadanos mexicanos pudiéramos opinar y expresar nuestra aceptación y/o rechazo a la reforma energética”, puntualizó.
El magistrado expuso que la SCJN actuó contra la Constitución al no validar las solicitudes de consulta popular, además que los argumentos que utilizó para avalar su resolución son insostenibles.
“El 30 de octubre de 2014, actuando en contra de la Constitución y de la ley, la SCJN resolvió que la materia de las consultas solicitadas sobre la participación de privados en la exploración y explotación de hidrocarburos es inconstitucional y por tanto que no procedía la consulta.
“En uno de los casos, la SCJN argumentó que el tema de la consulta tenía que ver con los ingresos del Estado, que es uno de los temas excluidos constitucionalmente para ser sometidos a consulta, y en el otro caso que el resultado de la consulta podría derivar en un cambio a la Constitución. Ambos argumentos son insostenibles puesto lo que se pretendía poner a consulta no eran los ingresos del Estado sino quién puede explotar los recursos energéticos de la nación y por otra parte porque nadie impide constitucional o legalmente que como consecuencia de una consulta popular deba de hacerse una reforma a la constitución por el Congreso de la unión.
“Las resoluciones de la corte dejó en estado de indefensión a los solicitantes de las consultas de las reformas, violando sus derechos ciudadanos y humanos en un temática de trascendencia nacional”, apuntó.
Ante la resolución de la SCJN, Jorge Fernández recordó que se agotaron todas las instancias en México para acudir y exigir el respeto al derecho humano a la consulta popular, por lo que se acudió a la CIDH para que atraiga el caso y se pueda ejercer este derecho reconocido en la Constitución.
“Al no haber ningún recurso jurídico en México al que los ciudadanos hubiéramos podido acudir ante esta resolución de la Corte, que es violatoria de DD.HH., el sistema normativo nacional quedó cerrado como opción para que se ejercería el derecho humano y ciudadano a la consulta popular.
“Precisamente porque en el país ya no habría recurso legal para acudir, un grupo de ciudadanos y de organizaciones sociales y de DD.HH. se dirigió a la CIDH presentando una petición para que emita una recomendación al Estado mexicano a fin de que este haga efectivo el ejercicio del  derecho a la consulta popular en materia energética. Si el Estado mexicano no cumplió con el derecho humano, como el de la consulta, procede que a petición de un grupo de personas y asaciones mexicana,  la CIDH emita una recomendación para que cumpla con el derecho”, indicó.
En este sentido, el jurista detalló que con la resolución de la SCJN, no sólo se violentaron DD.HH. de los mexicanos, sino además se infringió artículos de la Convención Americana de Derechos Humanos, como el 28 que se refiere a los derechos políticos. Reiteró que el derecho a la consulta popular es un derecho humano y ciudadano, y en el caso mexicano el derecho a opinar sobre el destino de la riqueza, los bienes energéticos y nacionales.
“Si el ejercicio de ese derecho era totalmente pertinente a los momentos en qué fue solicitado a la instituciones mexicanas, lo es más ahora cuando vemos los primeros resultados de la subasta del petróleo y se informa mediáticamente que las reformas constitucionales en la materia fueron orientadas, sino es que francamente dirigidas desde oficinas del Departamento de Estado estadounidense y de otros interés económicos privados.
“Por eso la petición a la CIDH sigue siendo tan importante, no se pide nada más que se emita una recomendación para que los ciudadanos mexicanos se nos consulte, se nos oiga sobre el destino de los bienes de la nación. Si logramos que ese ejercicio sea efectivo, lo que resulte de ese ejercicio podrá contribuir a la reorientación del país de esos recursos”, finalizó.
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“La reforma energética se nos metió sin consulta y desde arriba”
Para el Dr. Miguel Concha Malo, director del Centro de Derechos humanos Fray Francisco de Vitoria, es importante no perder de vista que al hablar de consulta popular sobre la reforma energética, es hacer referencia de uno de los DD.HH. fundamentales.  En tal sentido manifestó que la consulta debe ser respetada por parte de las autoridades.
Manifestó que el Estado mexicano ha ratificado diversas convenciones internacionales en las que se establece el respeto a los derechos humanos, entre ellos, el de la consulta popular.
“En 1966 cuando la ONU aprobó el pacto internacional de derechos civiles y políticos, entre los derechos políticos fundamentales de la ciudadanía estableció su participación activa en los asuntos públicos: de una manera indirecta, a través de sus representantes, entendiendo que estos efectivamente los iban a representar, y no nada más que iban a ‘representar que los representaban, sin representarlos nunca’. Pero no sólo de una manera indirecta, sino de una manera directa. La ciudadanía tenemos el derecho político de participar en los asuntos públicos que nos afectan de una manera directa (como la reforma energética). Este pacto internacional de derechos civiles y políticos, fue ratificado por el Estado mexicano en 1981”, expuso.
Concha Malo reiteró que al ser negada la consulta popular, el pueblo de México está ante un caso de violación a los DD.HH., por lo que diversas organizaciones han acudido ante la CIDH.
“Con esa reforma energética, que se nos metió a la ciudadanía de manera inconsulta, desde arriba y de forma simulada, se establece como prioritario, de forma absurda, la explotación de energéticos, atentando contra la posesión y el usufructo de muchos pueblos y comunidades indígenas. Y ahí cabe más que nunca la consulta libre, previa e informada.
“Estamos en un asunto claro de violaciones a los DD.HH. y fue por eso que se acudió a la CIDH para presentarle esta petición que resolviera sobre la violación de nuestro derecho humano a la consulta (…) Consulta libre previa e informada y respetuosa por parte de las autoridades porque puede haber una aceptación de la consulta que después no signifique nada, y ahí es donde tenemos que exigir resultados”, comentó.
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“Es importante hacer conciencia y rescatar nuestro derecho a ser consultados”
En palabras del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, esta acción de presentar la solicitud ante la CIDH cobra mucha importancia en el contexto de lucha contra la reforma, ya que “empieza por reconocer la validez sobre consulta popular”.
Cárdenas calificó como muy grave la resolución de la SCJN que niega la consulta popular. Dijo que con esta acción se violentó los DD.HH. de siete millones de personas que pidieron ser consultados.
“Hemos vivido una muy grave resolución de la SCJN, en donde se nos ha negado de manera muy directa a 7 millones de personas que presentamos estas solicitudes de consulta, el derecho a ser consultados; se nos está negando este derecho, por la violación de la SCJN a sus principios.
“Es muy importante que se haya hecho esta solicitud ante la CIDH, porque a pesar que sabemos que esto va a llevar a tiempo, queremos confiar que este cuerpo va a darnos la razón para que primero se reconozca que la ley de consulta popular y los planteamientos que se hicieron ante la SCJN estaban correctamente apegados a los que establece la ley de consulta y nuestra Constitución”, sentenció.
El Ing. Cárdenas añadió que la interpretación que dio la SCJN a la consulta popular solicitada fue errónea, pues nunca se buscó ser consultados sobre los ingresos. Asimismo manifestó la importancia de que el pueblo de México tome consciencia y exija su derecho a ser consultados.
“Es falsa esta interpretación y si esto subsistiera, por cualquier motivo, la SCJN podría volver a negar el derecho a la consulta (…) tenemos que rescatar los mexicanos, justamente con demandas como esta ante la CIDH  y con la que espero, el replanteamiento que podamos hacer en su momento una consulta  que eche abajo estas reformas al artículo 26, 27 y 28  que abren la puerta para entregar el dominio del subsuelo de nuestro país y los recursos a intereses ajenos, y en mucho, contrarios a los interés del pueblo de México.  Por eso es importante este recurso presentado ante la CIDH y por eso es importante que tomemos conciencia los mexicanos que es importante rescatar nuestro derecho a ser consultados en todas aquellas cuestiones que en una u otra forma puedan afectar nuestra vida como ciudadano, trabajadores, residentes, como el que tengamos derecho a que todo aquello que pueda afectar los interés del país deba ser consultado al conjunto de la ciudadanía”, dijo.
Los panelistas insistieron en el hecho de que la ciudadanía se adhiera a la petición hecha ante la CIDH. Recordaron que uno de os puntos solicitados es que la CIDH  emita una medida cautelar la cual ordene detener la implementación de la reforma hasta que este organismo de una resolución y emita la recomendación respectiva sobre el tema de la consulta.