Presentación A
fines de diciembre de 2013 el Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE) cumplirá 70 años de vida. Con este motivo, se escriben
las siguientes líneas para precisar los periodos de su historia y el
momento por el que atraviesa, esperando sean útiles al movimiento
magisterial en contra de las reformas constitucionales y legales que
implanta el gobierno de Enrique Peña Nieto y que avalan los actuales
líderes blancos del SNTE.
La construcción del SNTE (1942-1943)
El 10 de septiembre de 1941, el presidente Manuel Ávila Camacho pidió
la renuncia de Luis Sánchez Pontón, titular de la Secretaría de
Educación Pública (SEP), por sus posiciones izquierdistas y por no
haber logrado la unificación del sindicalismo magisterial, siendo
sustituido por Octavio Véjar Vázquez, quien estaba vinculado a fuerzas
de derecha y era decididamente antisindical.
El arribo de
Véjar Vázquez a la dirección de la SEP introdujo de inmediato cambios
sustanciales en las relaciones entre las autoridades y el Sindicato de
Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM) : el
secretario de Educación la emprendió en contra del sindicato, propició
su división y los enfrentamientos internos; se concretaron muchos
atropellos: retención de sueldos, postergaciones, cambios arbitrarios,
despidos y represión violenta; los cuadros de izquierda fueron siendo
eliminados poco a poco y en su lugar se imponían políticos de la
derecha oficial y los partidos y grupos simpatizantes del fascismo.
Este periodo fue caracterizado por los sindicalistas del magisterio
como la
era de terror .
Véjar Vázquez se entrevistó,
el 20 de septiembre, con representantes del Frente Revolucionario de
Maestros de México (FRMM), el Sindicato Nacional Autónomo de
Trabajadores de Educación (SNATE) y el STERM, donde emplazó a la unidad
de estas organizaciones.
El STERM rechazó el emplazamiento, y
los organismos magisteriales incrementaron la polémica sobre la unidad,
misma que se dificultó. Para agravar la situación, en el STERM se
agudizó la pugna entre los comunistas y los seguidores de Vicente
Lombardo Toledano, pugna que adquiría ciertamente visos de división. En
el VI Consejo Nacional del sindicato, celebrado en octubre de 1941, se
rehízo la unidad y
la Confederación de Trabajadores de México (CTM)
autorizó al STERM para separarse de sus filas. Desde esta fecha, el
magisterio rompió sus lazos orgánicos con el sindicalismo obrero y sólo
quedó militando en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al
Servicio del Estado (FSTSE).
El 18 de noviembre Ávila
Camacho se reunió con líderes del STERM , el SNATE , el FRMM y la
Federación Sindical de Maestros con el objeto de limar asperezas. El
día 19 se firmó un pacto de unificación entre el STERM y el FRMM . El 3
de diciembre se lanzó la convocatoria para realizar el Congreso
Nacional de Unificación Magisterial a fines del mismo mes en la Ciudad
de Querétaro.
En el Congreso de “Unificación” de Querétaro
las cosas empeoraron, pues además del STERM y el SNATE surgieron otras
dos organizaciones: el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de
Educación (SMMTE) y el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la
Enseñanza (SUNTE).
No contento con la educación unisexual,
los 1,500 ceses arbitrarios, el cierre de escuelas, la supresión de
escuelas nocturnas y la creación de sindicatos blancos, el secretario
de Educación propició la represión del 6 de marzo de 1942 contra los
estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que produjo dos
muertos y 14 heridos. La represión concitó un gran repudio por parte
del movimiento sindical y las organizaciones sociales. El 9 de marzo,
en protesta estalló la huelga de los estudiantes de la Escuela Nacional
de Maestros (ENM). Para derrotar a los normalistas, Véjar Vázquez
impulsó el esquirolaje, que fracasó. Entonces, la SEP cerró la ENM en
sus departamentos de varones y de señoritas.
Tales pasos del
secretario de Educación Pública plantearon al sindicalismo magisterial
la necesidad de la unificación gremial. El proceso se enfiló hacia
allá. El 28 de abril se firmó un pacto de unidad entre el STERM , el
SUNTE y el SMMTE , en el que se llamaba a efectuar un Congreso
unitario. Se integró un Comité Coligado de Unificación Magisterial.
El Comité Coligado celebró varias reuniones e hizo intentos de llevar a
efecto el Congreso Nacional de Unificación del Magisterio, mas por
diversas causas tales intentos fracasaron a fines de 1942 y principios
de 1943. No fructificó, asimismo, el intento de realizarlo en el mes de
agosto, debido sobre todo a la intervención de las autoridades de la
SEP por conducto del SMMTE .
La idea de que la SEP debería
estar excluida del proceso unificador del magisterio, se fue
imponiendo. El 11 de septiembre, el Comité Coligado efectuó un gran
mitin. El día 24, el mismo comité entregó a la prensa la convocatoria
para el Congreso Nacional de Unificación Magisterial. Se presentaron
aún algunas dificultades para concretar la unidad de los sindicatos de
maestros, sin embargo,
del 24 al 30 de diciembre de 1943 tuvo verificativo el Congreso constituyente del SNTE,
que puso término a la división que propiciaron las autoridades
educativas y las fuerzas enemigas de los trabajadores. Véjar Vázquez
fue removido y su lugar fue ocupado por Jaime Torres Bodet.
Los años del pluralismo sindical (1943-1949)
La
constitución del SNTE se concretó en un periodo en que el Partido
Comunista Mexicano (PCM) y las fuerzas de Lombardo Toledano eran
desplazados políticamente de la dirección de la CTM y la FSTSE, en el
que ascendían los grupos de Fidel Velázquez en la principal central
obrera y de Ignacio Villanueva en la conducción de la federación
burocrática, en la etapa de la
unidad nacional y de la
rectificación
avilacamachista. No obstante, el SNTE era un frente único permanente de
los trabajadores al servicio de la SEP; en él confluían las tendencias
lombardista, comunista y aquellas que estaban vinculadas a la
Confederación Nacional Campesina (CNC) y a otras entidades oficiales.
El primer secretario general del SNTE fue el historiador Luis Chávez
Orozco, quien, ante la imposibilidad de soportar las presiones a que se
vio sujeto por las distintas fuerzas que influían y pesaban en el
Comité Ejecutivo Nacional del sindicato, tuvo que renunciar de manera
irrevocable el 18 de julio de 1945 durante el primer día de sesiones
del II Consejo Nacional Ordinario de la organización, siendo sustituido
por Gaudencio Peraza, con el carácter de secretario general
provisional, el cual sería confirmado como secretario general
definitivo en el I Congreso Nacional Ordinario del SNTE, realizado en
enero de 1946 en la ciudad de Cuernavaca.
El juego de
tendencias en el seno del sindicato era una realidad. La burocracia
sindical incluía, de hecho, a todas las expresiones políticas en el
diapasón del sindicalismo magisterial. Los trabajadores y sus líderes
tenían reuniones de escuela y delegaciones sindicales, plenos de
representantes en las secciones, y consejos y congresos nacionales
ordinarios y extraordinarios. Sin que dejaran de manifestarse ciertas
acciones violentas, en general la vida sindical transcurría como en los
grandes sindicatos nacionales de industria. No existía, pues, el
charrismo sindical. Naturalmente, esto no hacía que el sindicato fuera independiente del poder público.
Con Gaudencio Peraza Esquiliano se cierra toda una etapa en el
desenvolvimiento del sindicalismo magisterial: la de un liderazgo
forjado en la construcción de los organismos gremiales y en la lucha de
masas por conquistar las demandas más sentidas de los educadores. El
futuro inmediato, en cambio, estaría signado por la constitución de una
dirigencia forjada en las concepciones y prácticas del corporativismo
priista, como abatir las tradiciones de pelea del magisterio, no
recurrir a la movilización de masas y someter y golpear a los
adversarios. Meses después de los paros de octubre de 1948, se
instauraría el
charrismo sindical, esto es,
el primer cacicazgo del SNTE o roblesmartinismo.
El primer maximato (1949-1972)
El ingeniero Jesús Robles Martínez fue elegido secretario general en el
II Congreso Nacional Ordinario del SNTE, verificado en el primer
semestre de 1949, en Acapulco, Guerrero. Con este cambio en la
dirección dio comienzo una nueva etapa en el desarrollo del gran
sindicato magisterial: el periodo del roblesmartinismo que, con altas y
bajas, se mantendría hasta el 22 de septiembre de 1972.
El
período en que Robles Martínez dirigió al SNTE fue clave en la historia
del movimiento obrero mexicano, latinoamericano y mundial. En esos años
ocurrieron los siguientes procesos: en 1947 se dividió la CTM, surgió
la Confederación Única de Trabajadores de México (CUT) y fueron
expulsados los lombardistas de las filas cetemistas; en 1948 se
charrificó el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) y en 1949 fue impuesta una dirección
charrista
en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana
(STPRM). Como corolario, en mayo de 1950, durante su VI Convención, fue
instaurado el
charrismo en el Sindicato Industrial de
Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana
(SITMMSRM). Con la implantación del control
charro en el sindicato minero se cierra una etapa del movimiento obrero nacional.
La división y burocratización de los sindicatos no fueron un fenómeno
nacional; en el plano latinoamericano y mundial ocurrió algo similar.
La Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) fue
perseguida y escindida, siendo creada la Confederación Interamericana
de Trabajadores (CIT), de efímera existencia. Como culminación de la
división sindical en el continente, en 1951 se fundó en México la
Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), a la cual
se afilió la CTM.
La Federación Sindical Mundial (FSM) fue
dividida y se creó la Confederación Internacional de Organizaciones
Sindicales Libres (CIOSL). En Francia la Confederación General del
Trabajo (CGT) sufrió una resta al crear León Jouhaux la CGT-Fuerza
Obrera; en Italia se sustrajeron sindicatos a la Confederación General
Italiana del Trabajo (CGIL) y parecido desenvolvimiento se presentó en
otros países.
Charros en México,
mujalistas en Cuba y otros burócratas sindicales, eran el resultado directo de la
guerra fría , que dividía a la humanidad en dos grandes bloques, incluido el movimiento obrero.
En esas condiciones, Jesús Robles Martínez cumplió la función de
charrificar
al SNTE, es decir, exactamente el mismo papel que cumplieron Jesús Díaz
de León en el STFRM; Gustavo Roldán Vargas en el STPRM, y Jesús
Carrasco V. en el SITMMSRM. Las posiciones democráticas del sindicato
fueron abatidas.
Sin negar las pugnas que llegó a tener con
Manuel Sánchez Vite, el roblesmartinismo representó la corriente
hegemónica en el SNTE en el lapso que va de 1949 a 1972. La crisis más
aguda que vivió fue la de 1956-1960 en la Sección IX, cuando se produjo
la primera sacudida del corporativismo magisterial encabezada por Othón
Salazar Ramírez y el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM).
En los años 40 y 50 funcionó en el interior del SNTE la Fracción
Revolucionaria, como centro y cabeza de la corriente oficialista,
aunque es menester aclarar que existieron otras agrupaciones que
reflejaban las posiciones de tendencias y grupos del Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Dicho grupo sostenía: “...la
fracción es el grupo de vanguardia del SNTE, es el fermento del mismo;
es lo que al organismo humano el cerebro y la columna vertebral; el
órgano pensante que vela por la buena marcha de la organización
sindical, mediante la acción consciente, al aplicar su justa línea
sindicalista, manteniendo sólidamente unidas a sus partes. Es el núcleo
del sindicato formado por unidades pensantes y activas; es su Estado
Mayor, su Cuadro de Honor, que mantiene en alto el pendón de nuestra
organización y viva la flama de la lucha revolucionaria”.
El
25 de julio de 1960, en pleno paro del magisterio capitalino, surgió el
Frente de Unidad Nacional Revolucionaria de los Trabajadores de la
Educación, sucesor de la fracción y antecesor de Vanguardia
Revolucionaria. Este grupo planteaba: “En los últimos años también han
surgido algunos movimientos legítimos en su aspecto de protesta contra
los sistemas antidemocráticos empleados en el pasado, en el seno de
algunas secciones del SNTE. El más notorio de ellos fue el de la
Sección IX del sindicato, que agrupa a los maestros de primaria del
Distrito Federal y que surgió para reclamar el derecho de elegir
libremente a los directivos de la sección. Pero después de logrado ese
propósito, que contó con la simpatía del magisterio y aun de muchos de
los sectores sociales, se pretendió hacer del
Movimiento Revolucionario del Magisterio
un partidito político, que empezó a intervenir en todas las cuestiones
relativas a la vida pública, hasta pretender convertirse en una
agrupación nacional, para dirigir al sindicato al margen de los
Estatutos. Por esta deformación de la lucha por la democracia sindical,
el
movimiento ha llegado hasta a realizar actos ajenos al
magisterio, como sector social, sumándose de una manera absurda a la
conducta de los elementos clericales y a la que los individuos que,
llamándose de izquierda y aun comunistas, han pactado una alianza
grotesca de tipo anarquista, que no tiene más finalidad que la de crear
problemas constantes a la educación, dividir al sindicato y usurpar las
funciones de los partidos políticos”.
Al llegar Luis Echeverría Álvarez (LEA) a la Presidencia de la República, el
maximato
roblesmartinista fue puesto en la mira de la nueva administración,
debido a la necesidad de renovar al aparato sindical. En el caso de la
CTM, como lo demostró la historia, LEA obtuvo un sonado fracaso, y
Fidel Velázquez, no obstante la pérdida de varios sindicatos,
permaneció como jefe indiscutible del movimiento obrero nacional. Otra
cosa ocurrió en el magisterio.
El vanguardismo (1972-1989)
Carlos Olmos Sánchez, secretario general del SNTE en el ejercicio
sindical que debería terminar en 1974, sorpresivamente fue depuesto el
22 de septiembre de 1972. Elementos vinculados a la administración
echeverrista, asaltaron el domicilio social del sindicato, se
posesionaron de éste, citaron al IV Consejo Nacional Extraordinario,
nombraron como secretario general a Eloy Benavides y golpearon
políticamente a los roblesmartinistas que representaban, en el lenguaje
usado a la sazón, a los “emisarios del pasado”.
El gobierno
avaló de inmediato a los nuevos dirigentes. El Tribunal Federal de
Conciliación y Arbitraje reconoció al CEN de Benavides el 30 de
septiembre; Víctor Bravo Ahúja, secretario de Educación Pública,
recibió un pliego petitorio del nuevo Comité Ejecutivo Nacional; Jesús
Reyes Heroles, presidente del PRI, recibió a los integrantes de la
nueva dirección y, finalmente, el presidente Echeverría se entrevistó
con los recién investidos el 26 de octubre. La legitimación oficial
estaba consumada.
La caída del roblesmartinismo en el SNTE se
dio en 1972, año en que se democratizó la Sección 67 (Fundidora
Monterrey) del sindicato minero; se separaron de la CTM los sindicatos
de Volkswagen de México y Nissan Mexicana; se fundó el Sindicato
Nacional de Empleados de Instituciones de Crédito y Organizaciones
Auxiliares (intento que no fructificó gracias a medidas
legales
antiobreras); dieron término las jornadas nacionales por la democracia
sindical del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República
Mexicana (STERM), y estalló la huelga del Sindicato de Trabajadores y
Empleados de la Universidad Nacional Autónoma de México (STEUNAM). La
insurgencia sindical iniciaba su arranque.
Mientras tanto, el
charrismo
magisterial asumía una nueva forma organizativa: Vanguardia
Revolucionaria (VR). Del 31 de enero al 4 de febrero de 1974, en el X
Congreso Nacional Ordinario del sindicato, asumió la Secretaría General
Carlos Jonguitud Barrios, y se acordó crear un Frente Nacional
Unificador, objetivo concretado en agosto en el Centro Vacacional de
Popo Park, al constituirse VR del SNTE.
Ésta planteó:
“Vanguardia Revolucionaria del SNTE , es un movimiento sindical
político y social, constituido por trabajadores de pensamiento
nacionalista y revolucionario afiliados al Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación, en cumplimiento al mandato del X Congreso
Nacional Ordinario del SNTE”.
La insurgencia sindical de
1972-1982 se expresó en el magisterio con la fundación, en diciembre de
1979, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y
Organizaciones Democráticas del SNTE.
Para sostener y
afianzar al corporativismo, el Estado siguió una política reformista
que elevó lenta y sostenidamente los salarios reales de los
trabajadores, mantuvo y aumentó los puestos de trabajo dependientes de
la administración pública y de las empresas paraestatales, elaboró una
legislación laboral paternalista y sostuvo un importante gasto social,
al mismo tiempo que hacía gala de un nacionalismo declarativo frente al
intervencionismo de los vecinos del norte.
Con la
implantación del neoliberalismo en 1982, esa situación tendió a
desaparecer en forma drástica: los salarios descendieron, los reajustes
privados y estatales fueron masivos, el gasto social bajó
considerablemente y la política laboral del gobierno delamadridista
golpeó a los trabajadores con dureza.
La burocracia sindical
se enfrentó a una coyuntura extraña: un gobierno priista que renunciaba
con claridad al pasado populista, al nacionalismo y a la demagogia
social; que proclamaba el neoliberalismo y el entreguismo; que amparaba
sin ambages al capital; que no repartía nada, y que además exigía
disciplina y calma.
Los jefes sindicales no sabían qué hacer
en las nuevas condiciones, y lo único que intentaron fue producir
fintas de oposición teatral: declaraciones, más declaraciones... y
ninguna acción de masas; al contrario, para quedar bien hicieron
expresiones de apoyo... ¡al presidente Miguel de la Madrid!
Tal proceder se les revirtió al profundizarse la crisis. Los
trabajadores les pasaron la cuenta en las elecciones federales del 6 de
julio de 1988: el sistema de dominación priista fue sacudido de arriba
a abajo, siendo golpeado en especial su aparato sindical burocrático.
En los grandes centros urbanos y zonas industriales, los obreros y
empleados votaron principalmente a favor de Cuauhtémoc Cárdenas y los
partidos del Frente Democrático Nacional. Personeros del
charrismo --como Joaquín Gamboa Pascoe,
Venus Rey
y Hugo Díaz Velázquez-- fueron repudiados por los votantes y no
llegaron al Senado de la República ni a la Cámara de Diputados.
La derrota electoral de los bonzos sindicales debilitó a la burocracia
obrera, puso al desnudo la quiebra del control sobre el voto de los
asalariados. El golpe sufrido por los
charros en las urnas se
dejó sentir en la vida interna de las organizaciones gremiales. En la
baja burocracia y otros grupos de ingresos fijos, comenzó a
desenvolverse una lenta y sostenida actividad reivindicativa y
democratizadora de los trabajadores. El magisterio no fue la excepción.
Con la llegada de Carlos Salinas de Gortari (CSG) a la
Presidencia de la República, los planes modernizadores se recrudecieron
y los más desprestigiados líderes corporativizados quedaron colocados
entre la espada y la pared.
Los vanguardistas no quedaron en
mejor situación. Es más, quizá estuvieran atravesando por una coyuntura
menos favorable, ya que sus “representados” alcanzaron niveles
francamente desastrosos en sus condiciones de vida y de trabajo.
Si
en 1981 un maestro de enseñanza primaria percibía 3.3 salarios mínimos,
en 1989 descendió a 1.3, es decir, la baja en el poder adquisitivo
fluctuó en torno al 60 por ciento . Paralelamente, otras prestaciones quedaron, de hecho, fuera de las posibilidades reales de la mayoría del profesorado.
Para agravar la situación, el SNTE llegó a convertirse en un aparato
lejano a una organización de resistencia, con una antidemocracia
asfixiante y con un grupo de dirigentes sólo preocupados por sus
posiciones políticas y su enriquecimiento personal. La realización de
asambleas en numerosas delegaciones y secciones tocó a su fin. Los
representantes sindicales eran nombrados por los vanguardistas y los
legítimos triunfos electorales de la oposición democrática no eran
reconocidos.
Pero los jefes sindicales del magisterio no eran
de los más brillantes. Por eso, al desenvolverse las acciones desde
abajo y desde arriba en contra de
Venus Rey y la
Quina ,
no instrumentaron ninguna medida que exhibiera un propósito de cambio.
Contra toda regla de la lógica y la razón, siguieron haciendo lo de
siempre, como si nada hubiera cambiado.
Antes, durante y
después de la realización del XV Congreso Nacional Ordinario del SNTE,
verificado del 10 al 13 de febrero de 1989, se vino desarrollando una
creciente movilización de los maestros y empleados de enseñanza
primaria y secundaria, así como de la Universidad Pedagógica Nacional y
otras dependencias de la SEP. Las demandas que enarbolaban se resumían
en dos puntos fundamentales: aumento salarial de 100 por ciento y
democracia sindical.
Los burócratas vanguardistas no
entendieron lo que sucedía y quisieron enfrentar la movilización en
ascenso con los métodos tradicionales, y
llegaron a vanagloriarse
de haber celebrado un congreso nacional sin la participación de ninguna
fuerza opositora, como si este proceder fuera motivo de orgullo.
El 7 de marzo tuvo lugar un paro nacional en el cual participaron
trabajadores de la enseñanza del DF, Valle de México, Oaxaca, Guerrero,
Chiapas, Morelos y de otras 21 entidades. En la capital de la
República, arribó al Zócalo una manifestación de 150 mil trabajadores,
padres de familia y alumnos.
La asamblea nacional del
magisterio democrático del 12 de marzo concentró a alrededor de 150
representantes del DF, Valle de México, Valle de Toluca, Puebla,
Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Morelos, Querétaro, Guanajuato, Michoacán,
Zacatecas, Veracruz, Aguascalientes, Jalisco y otros estados.
La reunión tomó un acuerdo histórico: iniciar el paro indefinido el 17 de abril próximo .
D espués de más de 15 años de cacicazgo sobre el sindicato más numeroso
del país, Carlos Jonguitud Barrios --con una movilización de masas sin
precedentes y bajo presión oficial-- dejó el 23 de abril la presidencia
vitalicia de VR y la asesoría permanente del CEN del SNTE, no ante los
órganos regulares del sindicato, sino en Los Pinos ante el presidente
de la República, después de una reunión de dos horas. Esta caída
significó una gran victoria de la CNTE y del sindicalismo democrático.
El tercer cacicazgo (1989-2013)
Ese mismo día 23, como mera fórmula ritual se realizó el XVI Consejo
Nacional Extraordinario del SNTE, ante el cual --tras ser llevado a la
fuerza a Los Pinos y a la Secretaría de Gobernación, donde firmó su
licencia para separarse de la Secretaría General del sindicato-- J.
Refugio Araujo del Ángel fue sustituido por la profesora Elba Esther
Gordillo Morales, lideresa de negativos antecedentes.
La imposición de
Doña Perpetua
correspondía a un proyecto sindical del gobierno neoliberal que, sin
renunciar al corporativismo en las organizaciones sociales, buscaba
remozar al anquilosado liderazgo de los sindicatos, federaciones y
centrales, permitir cierto juego interno y mantener --en lo esencial--
el control oficial bajo nuevas formas.
El
maximato
número 3 del SNTE vivió una evolución realmente excepcional. Desde la
promoción de un rostro reformista hasta el alineamiento con el proyecto
foxista y calderonista. Con el triunfo de la derecha en 2000 la
situación política nacional cambió de manera radical, afectando a todo
el espectro político: a los partidos políticos, la Iglesia católica, la
inteliguentsia , el gran capital, los sindicatos y otros actores
políticos y sociales. En el caso del SNTE las consecuencias fueron
extremas en cuanto al giro hacia la derecha de Elba Esther y su grupo
burocrático: alianza con el alto clero católico, las organizaciones
ultraderechistas de padres de familia y el gobierno de Vicente Fox
Quesada; el impulso de las llamadas reformas estructurales, y el apoyo
a la política exterior de alineamiento con Estados Unidos.
Con el Partido Acción Nacional en el gobierno, creció mucho el poder de
Elba Esther. Su control sobre el sindicato magisterial se fortaleció;
en la SEP se le entregaron importantes posiciones, y dejaron en sus
manos otras instancias de poder. Vicente Fox la dotó de enormes
recursos. De este modo, se convirtió en el principal cuadro del PRI
para tratar de completar el programa neoliberal.
2003, se decía, es el año de Elba Esther.
Doña Perpetua
fue elegida secretaria general del PRI, coordinadora del Grupo
Parlamentario del partido tricolor y presidenta de la Junta de
Coordinación Política de la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados;
pero para fines de 2003, debido a la autoritaria e inepta conducción
gordillista, los diputados priistas se rebelaron contra la intentona de
ser manejados desde Los Pinos, en defensa de sus Estatutos partidistas
y su plataforma electoral, exigieron la destitución de la maestra y
eligieron un nuevo coordinador. Gordillo tuvo que abandonar el PRI.
Después formaría su propio partido, el Partido Nueva Alianza.
El año de Elba Esther
se convirtió en el año de una crisis transitoria y limitada del tercer
cacicazgo, porque el inmenso poder de la cacica fue golpeado en forma
evidente, pero para 2006 habría una recomposición que la volvería a
poner en el centro del escenario político. En las elecciones de 2006
fue pieza clave en el fraude electoral que elevó a Felipe Calderón a la
Presidencia de República, cuando este sujeto no debería encabezar ni
siquiera una alcaldía de un municipio importante. La cacica, por ello,
es corresponsable de los grandes males que trajo a México el criminal
presidente panista.
Gordillo Morales reconoció algunas
victorias de la CNTE y le concedió interlocución, desmanteló a VR,
asumió algunas demandas de la base, proclamó la libertad de afiliación
política, tomó iniciativas políticas, fortaleció las relaciones con los
sindicatos reformistas e impulsó la reforma a los Estatutos del
sindicato. Esta nueva orientación tuvo que enfrentar la oposición de
fuerzas internas y externas, al mismo tiempo que le concitó el apoyo de
varios intelectuales.
Gordillo inauguró en el SNTE los
congresos extraordinarios, de los cuales celebró seis. Antes, en
momentos de crisis, sólo se habían celebrado consejos extraordinarios.
La secretaria general sustituta celebró a principios de 1990 el Primer
Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, que se realizó en Tepic,
Nayarit, el cual eliminó planteamientos vanguardistas, aprobó la
Declaración de Tepic y ratificó a
Doña Perpetua como secretaria general; empero, los delegados de la CNTE fueron hostigados.
Dirigidos por Antonio Jaimes Aguilar, los jonguitudistas conservaban alguna fuerza en Guerrero y Michoacán.
El balance de los ejercicios elbistas es interesante. Según el VI
Informe de gobierno de CSG, el gasto nacional en educación pasó del 3.5
por ciento en 1988 al 6.1 por ciento en 1994 del Producto Interno
Bruto, la proporción más alta en lo que iba del siglo. La plaza de
menor remuneración del magisterio pasó a 3.3 salarios mínimos
generales. Según el informe mencionado, la mayoría de los maestros
percibía más de cuatro salarios mínimos.
La dirección de Elba
Esther se alineó con la propuesta gubernamental de reformar el Artículo
3º constitucional pero no dejó pasar los libros de texto gratuitos de
Historia; suscribió el Acuerdo Nacional para la Modernización de la
Educación Básica que federalizó la enseñanza; estatuyó la
representación proporcional limitada; convocó, con el Sindicato
Mexicano de Electricistas y la Confederación Obrera Revolucionaria, al
Primer Foro El Sindicalismo frente a la Crisis y ante la Nación, aunque
se negó en 1997 a crear la Unión Nacional de Trabajadores; creó el
Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América; celebró
influyentes encuentros sindicales y de educación internacionales;
amplió el abanico de alianzas, y rehízo la relación con los medios de
comunicación.
Las gestiones de Gordillo permitieron la
adecuación gremial al proceso de desmantelamiento del sistema de
partido de estado, de agotamiento del corporativismo sindical y de la
tendencia de la sociedad mexicana a marchar hacia la transición
democrática.
El gordillismo puede caracterizarse como el charrismo sindical correspondiente al triunfo del programa neoliberal en México.
Sin embargo, la cacica sobrevaloró sus fuerzas y convirtió al SNTE en
una maquinaria electoral reaccionaria, vendió sus servicios al mejor
postor e hizo gala de su riqueza “inexplicable”: mansiones en EU, avión
personal de cuatro millones de dólares, costosas cirugías faciales,
consumo de productos suntuarios, compra de voluntades con viajes
“sindicales”, nepotismo, y, algo inaceptable en el sistema político
mexicano: la pretensión de chantajear al Poder Ejecutivo, de controlar
la SEP y de convertir al SNTE en un instrumento permanente de los
caprichos de una limitada lideresa corrupta. Con todo y sus frecuentes
cambios estatutarios a modo,
Doña Perpetua fue considerada por la revista
Forbes
como la número 1 entre los políticos corruptos de nuestra patria. En
tales condiciones, Peña Nieto no dejó pasar la ocasión para legitimarse
en forma fácil y la chiapaneca fue detenida y enviada a prisión acusada
de hechos punibles. En la actualidad vive tras las rejas, no habiendo
sido respaldada ni siquiera por el CEN de su sindicato. Todo mundo le
dio la espalda.
El sindicato blanco (2013-)
El arribo de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República
representa la culminación del programa neoliberal en México: la entrega
de la industria petrolera y la industria eléctrica a las compañías
trasnacionales, principalmente norteamericanas; las concesiones
antinacionales en la minería a los monopolios mexicanos y foráneos, que
imponen el saqueo de los recursos de la nación, la destrucción de la
naturaleza y la expoliación de las comunidades indígenas y los
campesinos; la persistencia de la supuesta
guerra contra el narcotráfico
, bajo supervisión gringa, que ha conducido y conduce al control de
ciudades, regiones y estados enteros por parte del crimen organizado;
la supresión de la soberanía nacional y la supeditación a los intereses
y políticas de EU, y la eliminación de los derechos fundamentales de
los trabajadores y el pueblo. Tal programa es apoyado por los
líderes blancos del SNTE, que encabeza el señor Juan Díaz de la Torre.
Pero no sólo. La ofensiva legislativa de Enrique Peña Nieto modifica,
regresivamente, los artículos 3º y 73 constitucionales, reforma la Ley
General de Educación y expide la Ley para la Evaluación de la Educación
y la Ley General del Servicio Profesional Docente, que eliminan la
bilateralidad en las relaciones entre los trabajadores de la enseñanza
y el Estado, liquidan la estabilidad en el empleo, dejan en la
indefensión al profesorado de educación básica de la SEP, eliminan la
antigüedad como fuente de prestaciones y privatizan la educación. La
dirección sindical oficialista del magisterio, en lugar de criticar,
denunciar y combatir la llamada
reforma educativa, la defiende,
apoya y propaga. Estas modificaciones constitucionales y legales
configuran, en realidad, una contrarreforma laboral que viola la
Constitución General de la República, la Ley Federal de Trabajadores al
Servicio del Estado y otros ordenamientos jurídicos.
En el
Artículo 3º constitucional se establece: “…Adicionalmente, el ingreso
al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección
o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el
Estado, se llevarán a cabo mediante concursos de oposición que
garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que
correspondan. La ley reglamentaria de este artículo fijará los términos
para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el
servicio profesional, con pleno respeto a los derechos constitucionales
de los trabajadores de la educación.
Serán nulos todos los ingresos y promociones que no sean otorgados conforme a la ley
…” Así, de un plumazo es suprimida la estabilidad en el empleo y el
despido de trabajadores queda en manos de un órgano con características
de empresa privada.
La reforma responsabiliza al personal
docente de las condiciones en que se halla y desarrolla la educación
pública en México, aunque cabe precisar que el análisis y las
propuestas responden a las indicaciones de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que dificultan el
progreso de la educación y promueven medidas punitivas contra los
maestros.
Para confundir al pueblo, han impulsado una enorme
campaña contra los trabajadores de la educación la televisión, la
radio, la gran prensa y otros medios de comunicación de masas. Destaca
por su beligerancia
Mexicanos primero , organismo que incluye a
personeros de Televisa, Grupo Financiero Interacciones, Grupo Modelo,
Grupo Lala, Cinépolis, Bimbo, Grupo Financiero Santander y FEMSA, que
denuncia y exagera la venta y herencia de las plazas de profesores, las
aviadurías de los parientes, amigos, amantes y correligionarios de los
jerarcas gremiales, el ejército de comisionados sindicales y otras
irregularidades que existen en el seno de la SEP, por la corrupción del
charrismo y las autoridades federales y estatales. Los maestros son víctimas, no victimarios.
No hay vacío jurídico. La ley reglamentaria del apartado B del Artículo
123 constitucional en su Artículo 46 establece con precisión las causas
de separación del servicio, e igualmente están instituidos los
criterios de promoción del personal docente en los artículo 47 y 50 del
mismo ordenamiento. En consecuencia, todas las modificaciones incluidas
en la “reforma” peñista son violatorias de la Ley Federal de los
Trabajadores al Servicio del Estado. Tampoco son respetadas las
relaciones laborales de los maestros y la Secretaría de Educación
Pública fijadas en el Reglamento de las Condiciones Generales de
Trabajo (CGT) en relación a los nombramientos, promoción y permanencia
del personal docente.
No sólo se violan la Constitución, la
Ley burocrática y el Reglamento de las CGT, sino también la Ley del
Servicio Profesional de Carrera en la Administración Pública Federal,
que regula los cargos directivos y de supervisión, los medios de
evaluación y las normas para el ingreso de trabajadores de base, los
derechos y obligaciones de los servidores públicos y el ingreso,
capacitación, evaluación y separación de los funcionarios.
Contra la gratuidad de la educación impartida por el Estado, se
establece en el artículo 73 constitucional: “Fortalecer la autonomía de
gestión de las escuelas con el objetivo de mejorar su infraestructura,
comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos,
y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y
padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la
resolución de los retos que cada escuela enfrenta”.
Jamás en la
historia de la legislación laboral se había llegado a los extremos de
las reformas de Peña Nieto. Ciertamente, l as restricciones en materia
laboral y sindical para los trabajadores en general y para algunos
grupos de éstos, se impusieron en la Ley Federal del Trabajo (LFT) y en
leyes y reglamentos especiales, como el Estatuto Jurídico de los
Trabajadores al Servicio de los Poderes de la Unión, publicado el 5 de
diciembre de 1938; el Reglamento de las Instituciones de Crédito y
Organizaciones Auxiliares, del 20 de noviembre de 1937, y la Ley
Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, publicada el 28 de
diciembre de 1963, que reglamenta el apartado B. El Estatuto Jurídico,
el Reglamento bancario y la Ley burocrática tienen como rasgo
distintivo el colocar a grupos de trabajadores en regímenes especiales
que limitan o niegan total o parcialmente los derechos de contratación
colectiva, de organización sindical y de huelga, aunque establecen la
estabilidad en el empleo y la antigüedad como fuente de prestaciones.
Terminado el periodo de
reformas estructurales
, los cambios políticos no se dieron sin sus correspondientes cambios
legislativos. El 4 de abril de 1941, se aprobó el nuevo Estatuto
Jurídico de los Trabajadores al Servicio de los Poderes de la Unión, en
el cual se recalcaba que dentro de cada unidad sólo se reconocería la
existencia de un solo sindicato. Quedaba prohibido a los sindicatos
adherirse a organizaciones o centrales obreras o campesinas. El
Artículo 63 permanecía igual que en la versión de 1938, al establecer
que las Condiciones Generales de Trabajo se fijarían, al iniciarse cada
periodo de gobierno, por los titulares de la unidad burocrática
afectada, oyendo al sindicato correspondiente, y el derecho de huelga
sólo se ejercería si se daban “violaciones frecuentemente repetidas al
Estatuto”.
Derrotados el movimiento ferrocarrilero en
marzo-abril de 1959 y el movimiento magisterial en abril-agosto de
1960, el Estado hizo concesiones a la burocracia sindical y emprendió
algunos cambios legislativos. El 5 de diciembre de 1960, se publicó la
reforma y adición al artículo 123 constitucional, esto es, el apartado
B del mismo, que estipuló que los trabajadores podrían hacer uso del
derecho de huelga “
cuando se violen de manera general y sistemática los derechos que este artículo les consagra ”.
A fines del sexenio del criminal Felipe Calderón se produjo la reforma de la LFT que legaliza la subcontratación (
outsourcing) y los contratos
temporales; la contratación y el pago por horas, y otras aberraciones
jurídicas que convierten a la Ley Federal del Trabajo en una auténtica
ley al servicio de la gran burguesía desnacionalizada y pro gringa. Es
una ley del capital. Sencillito.
Los retrocesos políticos en el
mayor sindicato de México, con la llegada de Juan Díaz de la Torre al
frente del SNTE, se resumen en los siguientes hechos: la conversión de
éste en un sindicato ya no sólo
charro, sino en una
organización blanca cada vez más lejos de los intereses de los
trabajadores de la enseñanza, del pueblo y de la nación mexicanos, que
apoya reformas constitucionales y legales que afectan en sentido
negativo los intereses y derechos de los agremiados del propio
sindicato. En tales condiciones, el SNTE debería solicitar su ingreso a
la Federación Nacional de Sindicatos Independientes, centro y cabeza
del sindicalismo blanco en México cuya sede se localiza en Monterrey.
La supuesta “reforma educativa” no aborda los objetivos y contenidos de
la educación, los métodos pedagógicos, la infraestructura escolar y el
rol de los maestros, los educandos, los padres de familia y la sociedad
en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero en cambio, constituye una
reforma laboral que liquida las conquistas magisteriales logradas en la
lucha del Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza
(FUNTE), la Confederación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza
(CNTE), la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE),
el STERM, el MRM y la Coordinadora Nacional.
El asunto es
sumamente grave. La llamada reforma educativa, que de estructural no
tiene absolutamente nada, no sólo mantiene las limitaciones legales en
materia de contratación colectiva, de organización sindical y de huelga
del antiguo Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio de los
Poderes de la Unión, el apartado B del Artículo 123 constitucional y la
Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, sino que
elimina de un plumazo los aspectos avanzados y progresivos de esos
instrumentos jurídicos: la estabilidad en el empleo y la antigüedad
como fuente de prestaciones. De tal tamaño es la agresión de los
impulsores del neoliberalismo y de la globalización antinacional.
No se equivocan Pablo González Casanova, Raúl Vera López, Gilberto
López y Rivas, Ana Esther Ceceña y otros intelectuales al señalar: “Se
trata, en los hechos, de una reforma laboral-administrativa contraria
al artículo 123 constitucional, que pretende desmantelar retroactiva e
inconstitucionalmente los derechos adquiridos por el gremio
magisterial, afectando su permanencia en el empleo, sus salarios y
condiciones de trabajo y jubilación, así como los procesos de escalafón
e ingreso, sin resolver, por otro lado, los problemas del rezago
educativo, analfabetismo, falta de equidad, las escuelas multimodales y
las graves carencias en la infraestructura escolar. Se rompe también
con la gratuidad de la educación con la validación de las cuotas, y se
pretende, con supuestas atribuciones de autonomía y ‘gestión escolar’,
poner la carga económica sobre la sociedad y los padres de familia.
“Al mismo tiempo que el Estado se sustrae de sus obligaciones
constitucionales, obliga al sistema educativo a depender de
financiamientos externos espurios que pudieran tomar el control de las
escuelas públicas, y ser administradas, en los hechos, por la
iniciativa privada e, incluso, por asociaciones religiosas o de otra
naturaleza, como el crimen organizado, todo lo cual pretende acabar con
los candados de una educación pública, laica y gratuita.
“La
reforma, por descansar en gran parte en el fetiche de una evaluación
permanente, que tiene un carácter punitivo, por la estandarización y
aplicación de pruebas como Enlace y Pisa, violenta el carácter
plurilingüe, pluricultural y pluriétnico de la nación mexicana, además
de hacer caso omiso de las diferencias sociales, económicas y de
condiciones de vida y entornos familiares de los educandos y de los
propios maestros. En consecuencia, es una reforma profundamente
discriminatoria, racista y clasista, que violenta la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación, el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y los artículos 1 y 2 de la Constitución”.
No es ocioso afirmar que dada la evolución del
charrismo
magisterial en los últimos 24 años, el SNTE ha sufrido una constante
pérdida de socios en alrededor de la mitad de las entidades federativas
de la República, aunque algunos sindicatos existían desde antes.
Existen, entre otros los Sindicatos Independiente de Trabajadores de la
Educación de México, Estatal de Trabajadores de la Educación de Baja
California, Estatal de Trabajadores de la Educación de Campeche,
Independiente de Trabajadores de la Educación de Coahuila, de
Trabajadores del IPN, Estatal de Trabajadores de la Educación de
Puebla, Independiente de Trabajadores de la Educación de Tabasco, Único
de Trabajadores de Enseñanza Media, Estatal de Trabajadores al
Servicio
de la Educación y Yucateco de Trabajadores Transferidos de la
Educación. Algunos de estos sindicatos, como el de Baja California y el
de Tabasco, son firmantes de la convocatoria para constituir una nueva
central obrera y participan en la actual movilización magisterial.
En razón de lo señalado, el futuro del SNTE se perfila a grandes rasgos del siguiente modo: los
líderes blancos
continuarán debilitándose, en tanto que la CNTE y otras fuerzas
democráticas se fortalecerán, mientras los pequeños sindicatos
magisteriales existentes y otros que se formarán tenderán a adquirir
mayor presencia. Es posible, pues, que los procesos de 1935-1938 y
1940-1943, de divisiones, reagrupamientos, nuevas divisiones y la
unidad superior, se repitan con nuevas modalidades. Al tiempo.
Fuentes originales, libros y folletosArchivo CEMOS. Archivo General de la Nación.
Benavides Salinas, Eloy,
22 de Septiembre, un nuevo rumbo sindical, México, Ed. del Magisterio, 1974.
CNTE, 1er. Congreso Nacional Democrático,
Resolutivos, México, octubre de 1990.
--II Congreso Nacional,
Resolutivos, Morelia, 1992.
--3er. Congreso Nacional,
Resolutivos, México, diciembre de 1994.
Cuerpo Directivo Estatal del MRM,
No a la Comisión Ejecutiva. No al Congreso Extraordinario. Respeto a los acuerdos del IX Congreso, Chihuahua, mimeo, 1974.
Dávila Esquivel, Humberto,
Sindicalismo crítico y propositivo, vol. 1, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1996.
Discurso
del profesor Rafael Ochoa Guzmán durante la ceremonia en que asumió la
secretaría general del SNTE para el trienio 2000-2003, el 15 de
diciembre del año 2000, en la Ciudad de Chihuahua, Chih., mecano, 15-XII-00.
Exigimos solución democrática al conflicto de la Sección 8 de Chihuahua (Síntesis informativa), México, mimeo, mayo de 1977.
Frente Nacional de Unidad Revolucionaria de los Trabajadores de la Educación,
Llamamiento-Reglamento, México, Ed. del Mag., 1961.
Gordillo, Elba Esther,
La construcción de un proyecto sindical, México, Taurus, 1995.
Intervención del Profr. Tomás Vázquez Vigil en la inauguración del IV Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, Chihuahua, mecano, 13-XII-00.
Jonguitud Barrios, Carlos,
Teoría y acción del sindicalismo magisterial. 1974, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1976.
--
Teoría y acción del sindicalismo magisterial. Discursos. 1975, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1976.
--
Teoría y acción del sindicalismo magisterial. Discursos. 1976, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1976.
Larios Gaytán, Alberto,
El SNTE al servicio de la educación y del pueblo, México, Ed. del Mag., 1964.
Martínez Martín, Ramón,
Pensamiento y acción política del líder nacional del magisterio. Mensajes del profesor..., México, SNTE, s. f.
--
Pensamiento y acción de..., Col. Vang. núm. 2, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1981.
--
Pensamiento y acción de..., Col. Vang. núm. 5, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1982.
Peláez Ramos, Gerardo,
Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, Ed. del STUNAM, 2ª ed., 2000.
--
Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999.
--
Insurgencia magisterial, México, EDISA, 1980.
--
Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984.
--
El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994.
Peraza, Gaudencio,
Por la educación al servicio del pueblo, México, Costa-Amic, 1949.
Robledo Santiago, Édgar,
Solidaridad, México, Ed. Oasis, 1966.
Salazar, Othón,
Informe del Cuerpo Directivo a la 1ª Asamblea Nacional, México, ed. del CD del MRM, 1967.
Qué es la Fracción Revolucionaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (Ideario y Reglamento), México, s. e., 1956.
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,
Declaración de Principios y Objetivos de Vanguardia Revolucionaria del SNTE, México, Ed. del Magisterio, 7ª ed., 1977.
--XIII Congreso Nacional Ordinario,
Alberto Miranda Castro al frente de una nueva y ardua jornada vanguardista, México, Sría. de Pr. y Prop., 1983.
--III Congreso Nacional Extraordinario,
Resolutivos, s. l., mimeo, s. f.
--
Informe de actividades que rinde el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE al 3er. Congreso Nacional Extraordinario, México, Ed. del Mag. “B. Juárez”, 1995.
- -XVI Congreso Nacional Ordinario. Comité Ejecutivo Nacional,
Informe de labores 1995-1998, vol. 1, s. l., s. f.
Valdés Vega, María Eugenia,
Participación de los maestros de primaria del Distrito Federal en la insurgencia magisterial de 1979-1983, tesis, México, FLACSO, 1986.
Valdez Vega, Carmen Imelda,
Condiciones materiales de existencia de los maestros de primaria del DF (1972-1982), tesis, México, UAM, 1986.
Vallejo, Demetrio,
Las luchas ferrocarrileras que conmovieron a México, s. p. i.
Artículos, revistas y periódicos ABC del SNTE.
Así Es, órgano central del PSUM.
El Día.
El Popular.
La Jornada.
La Voz de México, órgano central del PCM.
Magisterio, revista del SNTE.
Oposición, órgano central del PCM.
Peláez Ramos, Gerardo, “El magisterio de primaria, destacamento de
avanzada”, en Apia virtual, Rebelión, Rebanadas de realidad y otros
portales.
--“El SNTE y las elecciones de 1952”, en
El Sol en la política, núm. 9, 4-VI-91.
--“¿Arde la SEP?”, en
La Cultura en México (suplemento de
Siempre!), núm. 1095, 8-VI-83.
--“Crisis de Vanguardia Revolucionaria”, en
Página Uno (suplemento político de
UnomásUno), núm. 27, 28-II-82.
--“El movimiento magisterial se demuestra andando”, en
Socialismo, núm. 2, agosto de 1989.
--“El XVI Congreso del SNTE”, en
Unión, núm. 496, 25- III -98.
--“El SNTE estrena
maximato”, en
La Jornada Laboral, a. 8, núm. 87, 30-IV-98.
--“El IV Congreso Nacional Extraordinario del SNTE”, en
Unión, núm. 583, 18-I-01.
--“Derechización del SNTE (2000-2002)”, en La Haine, Movimiento de Bases Magisteriales (Jalisco) y otros sitios de Internet.
--“La burocracia sindical magisterial y las elecciones”, en Rebelión, Rebanadas de realidad, Apia virtual y otros portales.
--“El objetivo: liquidar a la CETEG y el movimiento de masas”, en
Rebelión, La Haine, Rebanadas de realidad, Apia virtual y otros sitios
de Internet.
--“Importante victoria magisterial en Chiapas”, en Apia virtual, Rebelión, La Haine, Boletín del MCM y otros portales.
Proceso, revista dirigida por Julio Scherer García.
Reivindicación, revista del SNTE.
Revista Internacional, Praga, Caracas, México.
Sección IX, órgano del CE democrático de 1958-1960.
Unidad Magisterial.
UnomásUno.
Web del SNTE.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.