5/29/2016

Injusticia laboral y voto electoral



Arturo Alcalde Justiniani
La Jornada
Puede uno voltear a cualquier lado, en algún lugar de nuestro país y confirmar el panorama desolador al que se enfrentan los y las trabajadoras: empleo informal, jornadas extenuantes, salarios de hambre, sindicatos charros, pensiones secuestradas por las Afores, contratos permanentemente temporales, justicia lenta y parcial; en fin, un negro presente y un futuro incierto.
Cancelar derechos laborales se ha convertido en una política generalizada que todo lo avasalla; el gobierno y los empresarios han hecho causa común, les tiene sin cuidado el marco jurídico vigente y los daños que ocasionan a la población al generar más pobreza, desigualdad, indefensión, angustia familiar y encono social.
Cualquiera pensaría que es al gobierno al que corresponde poner orden y favorecer el bienestar colectivo y el cumplimiento de la ley. En México, los hechos indican totalmente lo contrario, ejemplos concretos lo demuestran: la base de un adecuado sistema laboral son los empleos estables y los salarios bien remunerados, con seguridad social; sin embargo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es la principal promotora de la destrucción del empleo formal al imponer en el ejercicio presupuestal de las distintas instituciones públicas, la contratación de personal por la vía de honorarios y, más recientemente, mediante la subcontratación ( outsourcing). Esta secretaría obliga a las dependencias a cubrir necesidades laborales mediante servicios con personal externo, contratado como cualquier mercancía, el más barato, sustituyendo la ley laboral por la ley de adquisiciones.
Esta tendencia destructora no sólo la impone el gobierno en su régimen interno, sino que la promueve en el sector privado por varias vías: la primera, con contratos de sus proveedores y la segunda, renunciando a su papel de fiscalizador, que consiste en evitar la violación a las normas laborales; por ello, las nuevas reglas que hoy forman parte de la Ley Federal del Trabajo en su artículo 15, que pretenden regular la subcontratación, nacieron muertas. Hoy, miles de empresas subcontratan con libertad e impunidad absolutas.
Existe un derecho establecido en la Constitución, que es una especie en extinción: el reparto de utilidades a los trabajadores, que a la fecha es del orden de 10 por ciento de las ganancias de las empresas y que debe pagarse este mes de mayo. Está en extinción, no sólo por maniobras derivadas de la contabilidad, sino porque se ha extendido el truco de inventar un falso patrón sustituto por conducto de empresas de papel, conocidas como de servicio. Los tribunales han declarado ilegal esta maniobra, pero hoy la mayor parte de las compañías del país las utilizan confiados en la impunidad imperante… bancos, supermercados, grupos industriales y comercios, entre otros.
Hace cuatro años, Peña Nieto prometió en campaña un seguro de desempleo y la pensión universal. Ambas quedaron congeladas en el Senado a pesar de ser las justificantes de su reforma fiscal. También en la Cámara de Senadores se guarda en otro cajón la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de libertad sindical y negociación colectiva pese a haber sido firmada por el Presidente de la República desde diciembre pasado.
El salario mínimo ha sido objeto de reiteradas promesas, reformas van y vienen y no se observa mejora alguna. Extraoficialmente, se ha señalado que pasadas las elecciones se anunciará un incremento de 10 pesos diarios al actual minisalario, medida que responde seguramente a las críticas internacionales de diversos organismos a nuestro país debido a que los salarios en México son de los más bajos del mundo. Obviamente, se trata de un ajuste totalmente insuficiente.
Ante este escenario, es pertinente preguntarnos ¿Qué hacer ante un panorama tan desolador en el mundo del trabajo? Alguien dirá que para eso están los sindicatos, que esa es su función. La realidad es que –salvo excepciones– los líderes sindicales están dedicados al negocio de administrar el control sobre los trabajadores, convirtiéndose en empleados de los abogados empresariales que les proveen de contratos colectivos de protección patronal.
¿Qué hacer entonces? Hay quien opina, con razón, que la situación difícilmente cambiará si los que gobiernan no constatan que su conducta tiene un costo político. Si, por ejemplo, el descontento se refleja en votos electorales en su contra. Se actúa con impunidad porque se confía en que las campañas en medios, los regalos y las promesas harán olvidar al trabajador quién es el responsable de su postración. Apuestan a que el trabajador desvincule su realidad cotidiana de sus opciones electorales. Pretenden que voten en favor del régimen laboral que los tiene oprimidos en contra de sus intereses personales y de su familia.
Si esto es así, en épocas electorales los trabajadores deberían votar en favor de sus aliados y no de sus verdugos. Una oportunidad excepcional se presenta en las elecciones de Veracruz, donde un académico de prestigio, trabajador universitario, Cuitláhuac García Jiménez, del partido Morena, contiende para gobernador del estado. Es innegable que su triunfo cambiaría la historia de horror y corrupción de esa entidad y sería un buen ejemplo para el resto del país.
P.D. Después de nueves meses y nueve días, fue liberado Gustavo Labastida Andriano, dirigente sindical de Sandak Bata en Calpulalpan, Tlaxcala. Nunca cedió a las presiones y chantajes de la empresa. Una felicitación a sus abogados, a los compañeros de su sindicato democrático, a las organizaciones solidarias y en especial a su familia, por su perenne apoyo. Una comisión de este sindicato parte esta semana a Ginebra, Suiza, para estar presente en la Conferencia Internacional de la OIT y ahí denunciar a la trasnacional zapatera Bata por los abusos que comete en nuestro país.

69 Festival de Cannes :Conclusiones


 
Carlos Bonfil
La Jornada
Con algunos días de distancia, uno puede apreciar que la edición 69 del festival más prestigiado del mundo fue una historia de lo que pudo haber sido, al menos en su sección competitiva. Para los primeros cuatro días, el director general Thierry Frémaux y sus programadores decidieron soltar la artillería pesada.
El nivel de calidad promedio era más que aceptable, con algunos títulos –Sieranevada, del rumano Cristi Puiu; Toni Erdmann, de la alemana Maren Ade; Agassi, del sudcoreano Park Chan-Wook; Paterson, de Jim Jarmusch– que la crítica candidateaba para algún premio. Incluso el material discutible –el tramposo melodrama francés Mal de pierres, de Nicole García– no era digno de protesta. Daba la impresión que estábamos ante una edición histórica, una de las mejores del festival.

Luego vino la debacle. Salvo Bacalaureat, del también rumano Cristian Mungiu, nos soltaron una serie de petardos que empezaron a ser abucheados con toda razón –Personal Shopper, del francés Oliviera Assayas; The Neon Demon, del danés Nicolas Winding Refn; The Last Face, de Sean Penn– y casi hundieron a la competencia a un sitio irrecuperable. Hábilmente, la programación reservó dos de sus mejores títulos –Elle, del holandés Paul Verhoeven, y Forushande, del iraní Asghar Farhadi– para el último día, con lo que se salvó el honor.

Para rematar el desacierto, llegó la hora de la premiación. Un jurado presidido por el ci-neasta australiano George Miller e integrado por demasiados actores (Vanessa Paradis, ¿en serio?), se dedicó a ignorar lo meritorio y a condecorar productos tan impresentables como la de Assayas, o Juste la fin du monde, del canadiense Xavier Dolan, quizá el joven realizador más sobrestimado del mundo. El triunfo final de I, Daniel Blake, del veterano Ken Loach, vino a coronar esa apuesta por lo convencional.

Casi todas las películas premiadas –hasta la del británico Loach– tenían producción francesa. Como de costumbre, la industria local hizo sentir su fuerza a través de las coproducciones. De los 21 títulos en concurso, sólo ocho (o sea, poco más de un tercio) no tenían inversión del país anfitrión. Uno supone que esa condición ayuda a ser seleccionado.

Por otra parte, fue un festival tenso por cuestiones totalmente ajenas a lo cinematográfico. Los atentados terroristas de París y Bruselas hicieron que se tomaran precauciones adicionales a las ya establecidas medidas de seguridad. Si bien no se notaba demasiado la presencia del personal policiaco o militar, sí había un clima intimidante. No por nada muchos cancelaron su asistencia al festival. De acuerdo con los reportes de los comercios de Cannes, se registró una disminución de 40% (los más pesimistas decían que era de 60%) en los ingresos, en relación a años pasados. Sobre todo, se decía, quienes más se ausentaron fueron los representantes de la industria estadunidense. En efecto, se notaba mucho menos gente en las calles y los restaurantes. (La prensa no pareció disminuir en sus filas. Quizá estamos acostumbrados a la mala vida).

Sin embargo, la baja en asistencia de la industria no afectó al aspecto mercantil del festival. Películas se compraron y vendieron en números normales, lo cual prueba que la mayoría de los tratos se realizan ahora a través del Internet y a ciegas en muchos de los casos. Lo que vende es el prestigio.

Por desgracia, fue una edición en la que la participación del cine mexicano, según se apuntó al principio del festival, se limitó a cortos de directores incipientes. Después de una presencia marcada y constante en la sección competitiva, con premios importantes, los interesados preguntaban qué había sucedido con nuestro cine. Ya será para la próxima.

Finalmente, una de las promesas de Frémaux sí se cumplió. Casi no hubo lluvia en un festival que retó los pronósticos meteorológicos y se llevó a cabo bajo un clima soleado y caluroso. Lástima que el cine no brilló tanto.

Twitter: @walyder

Imparables, las violaciones sexuales en Ecatepec: crecieron 300% en cuatro meses


Los casos denunciados pasaron de 32 a 112, informa la Secretaría de Gobernación

 
Periódico La Jornada
Las violaciones sexuales en Ecatepec, estado de México, se incrementaron más de 300 por ciento entre enero y abril de este año, respecto al mismo lapso de 2015, al pasar de 32 a 112 denuncias.
En julio pasado fue emitida la alerta de violencia de género para 11 municipios de esa entidad, incluido Ecatepec.
El sistema que atiende esta problemática, integrado por representantes del gobierno federal y estatales, tardó casi cinco años para emitir esa declaratoria.
La solicitud fue recibida el 8 de diciembre de 2010; en enero de 2015 –luego de un largo litigio de las organizaciones civiles que advirtieron acerca de esta problemática– aceptó el inicio de la investigación, cuyo resultado derivó en la alerta y en una serie de recomendaciones a las autoridades mexiquenses para atender la violencia feminicida y otros agravios contra las mujeres.

Delincuencia al alza
Sin embargo, las agresiones sexuales y, en general la incidencia delictiva sigue al alza, específicamente en Ecatepec, colindante con la capital del país, con una población estimada de 1.7 millones de habitantes.
A escala nacional, de enero a abril de 2016 fueron interpuestas 486 mil 196 denuncias en agencias del Ministerio Público de procuradurías y fiscalías ­estatales.
Las violaciones sexuales suman, igualmente en el primer cuatrimestre del año, 4 mil 62 casos (con un aumento ininterrumpido al pasar de 870 en enero a mil 140 en abril).
En el estado de México, la entidad más poblada de la República (15.1 millones de habitantes, según cálculos de 2015), han sido interpuestas 687 denuncias por violación sexual, sin contar otras agresiones de este tipo como, el estupro.
Por tanto, el municipio de Ecatepec contribuye con una sexta parte del total de delitos en mención, mayoritariamente en perjuicio de mujeres, acorde con especialistas y funcionarios consultados.
Robo de vehículos
Este municipio conurbado a la Ciudad de México es posiblemente el principal centro del robo de vehículos con violencia en el país.
Durante enero y abril fueron denunciados 2 mil 646 hurtos de ese tipo, 446 más que en el mismo lapso de 2015. A ello se suman 999 robos de automotores ejecutados sin violencia, según las autoridades locales.
Monterrey y Ciudad Juárez, similares en tamaño de población al municipio mexiquense, tuvieron un registro de 98 y 76 vehículos robados con violencia, respectivamente.
(Estas dos ciudades reportaron, en conjunto, 82 violaciones, es decir, 30 menos que los casos documentados en Ecatepec.)
A escala nacional, este delito (ejecutado con violencia) acumula 14 mil 940 denuncias, y sin violencia, 37 mil 552.
En el estado de México, la suma va en poco más de 7 mil casos de cada tipo de robo de vehículo, es decir, unos 2 mil al mes.
En cuanto a secuestro, esta entidad recibió, durante enero y abril, 83 denuncias (a escala nacional van 345 plagios), cuya investigación es calificada de fuero común. Ecatepec reporta en ese mismo lapso ocho plagios.
En Teotihuacán, donde la semana pasada dos presuntos secuestradores fueron linchados por pobladores, fue denunciado un plagio en 2015, y ninguno durante los cuatro primeros meses de este año.
Los datos anteriores fueron compilados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, con base en la información de procuradurías y fiscalías ­estatales.

Hallan en Coyoacán dos cuerpos de probables secuestradas



Los mujeres fueron encontradas sin vida en calles de la colonia San Francisco Culhuacán y se desconoce la causa de su muerte; activan el protocolo de feminicidio.

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FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ / Archivo CUARTOSCURO.

Los feminicidios en México, incluida la capital del país, no cesan.
La madrugada del sábado fueron halladas sin vida dos mujeres, probablemente secuestradas, en calles de la colonia San Francisco Culhuacán, en Coyoacán.
De acuerdo con reportes de la Procuraduría de Justicia capitalina, se trata de dos mujeres de entre 20 y 25 años de edad, cuyos cuerpos yacían junto a un montón de cascajo y basura, en la esquina de Segunda Cerrada de 5 de Mayo y Callejón de la Cruz.
Una de ellas estaba bocarriba, con un suéter negro en la cabeza y el pecho descubierto, mientras la otra estaba sobre su costado izquierdo, con las piernas semiflexionadas.
Aunque se desconocen las causas de las muertes, pues no fueron encontrados casquillos percutidos de arma de fuego ni tenían heridas visibles por arma punzocortante, la Fiscalía de Coyoacán inició la averiguación previa FCOY/COY-3/T3/399/16-05.
Además, fue activado el protocolo de feminicidio, al estar los cadáveres en vía pública.
Asimismo, se sospecha que las jóvenes fueron secuestradas en otro punto y dejadas sin vida en el sitio del hallazgo.



El invisible cine mexicano y la Secretaría de Cultura



Paul Leduc
La Jornada
Hoy, cuando se está construyendo una Secretaría de Cultura, de la que depende el cine, convendría que fuera para todos claro cuál es el proyecto de cinematografía que se pretende impulsar. Hoy me parece que la Academia debería participar de esa discusión.
El año pasado, se nos dice, se filmaron en México 145 películas. Un puñado de ellas recibirán –en esta misma ceremonia– un puñado de premios. Ojalá esos premios contribuyan a hacerlas visibles, porque la mayoría, según cifras y estadísticas oficiales, podrían permanecer prácticamente invisibles. Aunque se estrenen, si lo logran. Hay excepciones, pocas, que por lo mismo no son parte de esto. Con excepciones no se construye una cinematografía. El asunto es complejo y no es éste el lugar ni el momento para discutirlo. Pero tampoco es el momento y lugar para ignorarlo.
Algunos datos: se declara que el año pasado fue superado el récord de películas producidas desde la Época de Oro del cine nacional. Pero se omiten dos datos: primero, aquel cine se veía. El actual no. Segundo: de lo producido el año pasado, según el anuario de Imcine, se apoyaron 78 cortometrajes, 21 documentales, y largometrajes de ficción fueron entonces 46, no comparables con los 80 producidos en 1945. Qué bien que se apoyen cortos y documentales. Esto no pasaba hace 70 años. Pero de los 30 realizados en 2014, sólo cuatro se vieron en pantalla grande. La televisión pública tampoco los exhibe, mucho menos la privada. No están prohibidos. No hay censura, se dice. Pero no se ven. Dos años después, a pesar del excelente nivel de calidad logrado y de sus menores costos de producción, Imcine ha reducido a 17, casi la mitad, su apoyo al documental.
El cine en México sigue siendo negocio, pero no para los cineastas mexicanos.
Canana, una empresa independiente mexicana fundada por cineastas, lanza Ambulante, que realiza una estupenda labor por el cine documental y consigue un ingreso de 15 millones de pesos, mientras la 20th Century Fox y Universal Pictures superan, cada una, mil 500 millones de pesos en la distribución local.
Mantarraya, quizá la compañía más premiada de la historia del cine mexicano, anda en 20 millones de ingresos, cuando Warner y Disney superan 2 mil millones cada una y Videocine, de Televisa, supera mil millones.
Ya sólo 25 por ciento de los mexicanos puede pagarse ir al cine, aunque la exhibición en salas sigue siendo un gran negocio que deja más de 11 mil millones de pesos al año.
En los últimos tres años, la asistencia a cines aumentó, pero en ese mismo lapso la asistencia al cine mexicano cayó casi a la mitad: de 30 a 18 millones. Y en video, una llamada Plataforma México de Imcine, que opera en 10 estados proyectando 350 títulos nacionales, registró el año pasado 174 mil espectadores. O sea: 497 espectadores por película.
Hace 70 años, el cine mexicano se veía. Aún se ve. El actual, no.
Carlos Slim, el hombre más rico de México, lo sabe: los papeles de Panamá nos revelan que adquirió recientemente un lote de 253 películas de esa época, con Pedro Infante, María Félix, Tin Tan y El Santo, por más de 35 millones de dólares… en una operación que se hizo pasar por Nueva Zelanda, Ámsterdam y las Islas Vírgenes, para no pagar impuestos en México.
El segundo hombre más rico del país, Germán Larrea, dueño de la empresa responsable de los 65 mineros muertos en Pasta de Conchos y del derrame tóxico que contaminó el río Sonora, también se interesa por el cine.
Es ahora también dueño de Cinemex, la segunda cadena de salas del país y se opone a cualquier legislación que pretenda proteger el tiempo de pantalla dedicado al cine nacional. Cabe suponer que considera al cine como otra forma de industria extractiva.
En este marco se encuentra hoy el cine mexicano. Por otro lado, el Estado cedió hace años ante la presión de la Motion Picture Association y derogó el reglamento del peso en taquilla, y más recientemente tolera las trampas del tope de taquilla del primer fin de semana, los cambios extemporáneos de salas y horarios, el boicot a la publicidad y todo tipo de sabotajes a las condiciones mínimamente dignas de exhibición del cine mexicano en su propio territorio.
Si se tomara un solo peso de cada uno de los 296 millones de boletos de cine vendidos el año pasado y se cobrara el impuesto referido en los papeles de Panamá, se cubriría el monto de la inversión máxima permitida a Imcine para apoyar 50 largometrajes. Si se llegara a hablar de recortes presupuestales, ahí hay un camino explorable.
Una actividad tan distorsionada como lo que esta catarata de cifras dibuja ¿qué sentido tiene?, ¿a quién conviene…? ¿Cuál es la escala del problema?
Con lo que el gobierno federal gastó en publicidad en 2015, Imcine hubiera podido apoyar 401 largometrajes, aportando la cantidad máxima que tiene autorizada. Algo que podría pensarse es que si el cine nacional logró un centenar de premios internacionales, la marca México, como simple anuncio, resulta así muy económicamente promovida por el mundo… aunque las películas aquí no se vean…
Ese centenar de premios algo deben significar. Acaso, que ahora se filma para los festivales. Acaso, que los cineastas actuales ignoran el público al que se dirigen porque nunca le han permitido conocerlo realmente, relacionarse con él. La culpa es del público, que no quiere ver cine mexicano, se dice. Quizá en este caso así sea. El público de hoy no es el de antes, el de la Época de Oro, el del cine de estreno a cuatro pesos. Hoy no prefiere lo mexicano; hoy no le gusta lo mexicano. Hoy quizá ya no quiere ser mexicano. Cabe preguntar quién, cómo y por qué se formó así ese público.
Hoy Imcine se ha convertido en una ventanilla de trámites, de preselección de proyectos para ser finalmente aprobados o no por esa iniciativa privada a título de invertir un dinero que ni siquiera es suyo, ya que es el dinero correspondiente al pago de sus impuestos. Hoy Imcine no decide qué cine se hace ni decide cómo ni dónde se distribuye. En sus convocatorias no respeta ni sus propias fechas; hace caravanas en festivales con el sombrero ajeno del talento de los muchos excelentes cineastas que abundan en la región y se protege en criterios pretendidamente democráticos para enjuiciar los trabajos del gremio, generando así bancadas y mayoriteos, plurinominales y “maiceos , como en nuestras desprestigiadas cámaras legislativas, posibilitando condicionar decisiones, reglamentadas siempre, además, como no vinculantes.
Hoy, en ese sentido, el cine mexicano, aunque pasa por uno de sus mejores y más diversos momentos creativos, paradójicamente parece guiarse, en demasiados casos, por aquella frase célebre inscrita en letras de oro en esas mismas cámaras legislativas y dicha por uno de nuestros más respetados políticos. Aquella que dice: “Pos entonces va pa’tras, ’apá... esa chingadera no pasa...
Cine mexicano va pa’tras…no pasa... Ni te preocupes, apá...”
Por eso, decíamos, sería importante que la Secretaría de Cultura definiera qué proyecto de cinematografía se propone desarrollar. Y sería fundamental también, me parece, que la Academia participara de esa discusión.
En estos tiempos en que aparentemente se premia lo invisible, en que se premia para que no se vea, la Academia no participa de eso. No es su culpa. Por eso acepto con gusto (y hasta con cierto optimismo) el privilegio de recibir este Ariel.
Tienen ustedes la palabra. Muchas gracias.
Quisiera solamente agregar un saludo, que ojalá no fuera sólo personal, a los amigos del cinema novo brasileño (Nelson, Rui, Diegues, Silvio, Lúcia) y sus muchos relevos más jóvenes, quienes en estos días, precisamente, han logrado revertir la desaparición del Ministerio de Cultura brasileño y quienes junto con una larguísima lista de músicos, teatreros, literatos, arquitectos buscan ahora detener y revertir al gobierno golpista de hampones que lo hizo.

Chiapas, Atlas, Ameneyro y ausencia


Jazz

Antonio Malacara
La Jornada

Los últimos días de abril los pasamos en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, invitados a presentar el Atlas del jazz en México en el séptimo Congreso Latinoamericano de Escuelas de Música, presidido por Mario de Souza y Óscar Stagnaro (por cierto, vamos a presentarlo en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el próximo primero de junio, pero de eso hablaremos a detalle en unos días. Regresemos a Chiapas).
Después de salir casi ilesos de nuestro primer enfrentamiento con una temperatura de 42 grados, y de refugiarnos en la belleza y el frescor de la catedral, llegamos por fin a la Escuela de Música de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Nunca supimos si el bálsamo salió de los jardines, de los murales, del ir y venir de los estudiantes, del nuevo edificio dedicado al jazz, de un auditorio casi lleno, del vino tinto oculto en un vaso de café o de todo en su conjunto. Pero el calor desapareció por completo.
Germán Palomares Oviedo, gerente de la estación de radio Horizonte, y Miguel Pavía, excelente escritor y promotor cultural chiapaneco, me esperaban en la mesa que suelen llamar presídium. Empezamos, y de la hora y cuarto apuntada en el programa para esta presentación, nos extendimos a poco más de dos horas con una interminable y lúcida sesión de preguntas a cargo de alumnos, maestros, congresistas y visitantes espontáneos que evidenció el interés, compromiso y poder conceptual de esta comunidad.
Miguel y Germán respondían y argumentaban y puntualizaban, complacidos por la atmósfera del momento. Miguel Cruz, director de la licenciatura en jazz y música popular, y Luis Felipe Martínez, pianista, coordinador del congreso y fundador de dicha licenciatura, dijeron que me pasarían copia de esta sesión para poder incluirla en una próxima edición del Atlas.
Pero mientras tomaba mi vaso de café y notaba la presencia en el auditorio de varias y muy atentas personalidades: Tom Kessler (de los mejores guitarristas en este país), Baldomero Jiménez (pianista de excepción), Fernando Híjar (antropólogo y productor de joyas fonográficas), Arturo Piña (patriarca del jazz en Chiapas) y demás etcéteras, me di cuenta de que ahí no estaban ni Patricia Reyes ni Ciro Liberato. Hice un nuevo recorrido visual y no, no estaban.
Cuando más te notas es cuando no estás. ¿Cómo puede ser tan evidente la ausencia de alguien? Creo que se debe a que la llegada de Paty y Ciro a Chiapas, hace 16 años, y la automática creación del grupo Ameneyro, son un parteaguas en la música chiapaneca en general y en el jazz en particular. Y eso no sólo lo pienso yo, seguro de que Ameneyro es uno de los mejores y más propositivos grupos en la historia, toda, de nuestro jazz. De hecho, en los testimonios de Israel Miranda, Miguel Pavía, Rudy Maza y Luis Felipe Martínez para el Atlas del jazz en México se puede leer: “El segundo factor detonante es la llegada a Chiapas de dos egresados del taller de jazz de la Escuela Superior de Música, del Instituto Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México; ellos son Patricia Reyes y Ciro Liberato Ameneyro, quienes llegan a radicar a San Cristóbal de las Casas en el año 2000.
En 2005, Paty Reyes, Ciro Liberato e Israel Moreno inician talleres de jazz en Tuxtla Gutiérrez y marcan la pauta de lo que será la primera licenciatura en jazz y música popular, creada en una universidad pública en México, esto, con apoyo del maestro Francisco Téllez. Para ese entonces, Israel fue mi relevo en la dirección de la Escuela de Música; él empezó a gestionar, a través de la información que le proveían Paty Reyes y Ciro Liberato, el plan de estudios que les dio el maestro Francisco Téllez.
De regreso a la Ciudad de México le hablé a Ciro y le pregunté por qué no había ido al congreso en Tuxtla Gutiérrez y, sin vacilar un instante, me respondió: Porque estamos vetados de cualquier acto o movimiento que hagan tanto la universidad como el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, a raíz de que Paty y yo renunciamos a la Escuela de Música de la Unicach, hace casi dos años. Desde un principio nos dimos cuenta de que el programa de estudios para echar a andar la licenciatura en jazz y música popular era muy deficiente, así que decidimos dedicarnos solamente al área de música clásica. Pero años después quisieron forzarnos a regresar al área de jazz y tuvimos que renunciar.
Luis Felipe Martínez nos dice al respecto: “No, no, eso no puede ocurrir aquí; la universidad no tiene ningún manifiesto al respecto. Lo que sucede en realidad es que ellos nunca se integraron bien al equipo. Cuando empiezan las diferencias de opiniones y de concepción de ideas… ellos hacen un manifiesto de que nuestro programa de jazz no sirve, así de plano. Pero tú has visto que siempre hemos trabajado mucho. Claro que al principio fue difícil. En la primera generación sólo hubo 26 alumnos, y de ellos sólo se graduaron dos. Pero esto ha ido creciendo, tú lo sabes. En resumen, si Ciro y Paty no están aquí, es porque ellos no quieren”.
Dos versiones y una realidad: Ameneyro no estuvo en el congreso y su ausencia fue notoria.

Ciudad del cine: bajo la lupa


El elefante blanco que sigue sin fecha de apertura, tiene al menos un listado de siete empresas demandadas. Además cuenta con información clasificada ya que hay funcionarios públicos implicados de manera penal

Gana la corrección política, pierde el cine


69 Festival de Cannes
Leonardo García Tsao
La Jornada
Foto
La actriz francesa Isabelle Huppert y el realizador holandés Paul Verhoeven, a su arribo a la proyección de la película ElleFoto Afp
Cannes.
No recuerdo un palmarés tan desacertado en los años recientes del festival de Cannes. El jurado suele contradecir la opinión de la crítica, pero lo sucedido en esta ocasión fue ridículo. Los únicos premios justos fueron los obtenidos por la película iraní Forushande: mejor guion para el también realizador Asghar Farhadi, y mejor actuación masculina para Shahab Hosseini. Lo que le hicieron al autor de Bacalaureat, el rumano Cristian Mungiu, fue el colmo. Hacerlo compartir el premio a mejor director con el francés Olivier Assayas, por su fantasmal Personal Shopper, la primera película abucheada en este festival, sólo puede calificarse de grosería.
¿Quieren más ninguneos escandalosos? Actrices sobresalientes en la competencia –Isabelle Huppert, por delante– fueron ignoradas por el jurado, a favor de la filipina Jaclyn Jose por su papel en la cochambrosa Ma’ Rosa, de Brillante Mendoza. Todavía falta lo peor: el Grand Prix fue otorgado a Juste la fin du monde, el histérico sicodrama del niñato canadiense Xavier Dolan.
A estas alturas era previsible que no iban a ganar nada las meritorias películas de Maren Ade, Jim Jarmusch, Park Chan-Wook, Cristi Puiu, y Paul Verhoeven. La Palma de Oro fue para I, Daniel Blake, de Ken Loach, con lo cual el cuasi octogenario realizador británico ha entrado al exclusivo club de los ganadores de la Palma de Oro por partida doble. (Su anterior triunfo fue en 2006 por The Wind that Shakes the Barley, que hoy nadie recuerda). El premio de consolación, o sea el Premio del Jurado, fue para American Honey, de la británica Andrea Arnold.
La Cámara de Oro, el premio al mejor debut, fue para la francesa Divines, de Houda Benyamina. La realizadora acaparó el micrófono por más de 10 minutos, agradeció a medio mundo, lanzó arengas feministas, pronunció el grito de triunfo de la mujer árabe y estableció una tendencia que muchos iban a imitar durante la gala. Dolan tampoco quería abandonar el escenario, con un discurso puntuado por sollozos. Mientras que Loach –muy sobrio, eso sí– subrayó la importancia del cine comprometido con el pueblo. Que le haya entregado el premio el derechista de Mel Gibson fue una de las mayores ironías de la noche.
El único premio para el cine de habla hispana fue la Palma de Oro para el cortometraje español Timecode, de Juanjo Jiménez.
Lo más emotivo del Palmarés fue el homenaje al actor Jean-Pierre Léaud, a quien se le dio una Palma de Oro Honorífica. Bastante traqueteado a sus 72 años, el otrora actor juvenil, identificado con la Nueva Ola francesa, recibió una ovación de pie tras la exhibición de un montaje de sus papeles más representativos.
Twitter: @walyder

5/28/2016

Programa Tiempo de Mujeres en CFRU la radio universitaria de Guelph, sábado 28 mayo 2016


TIEMPO DE MUJERES
Desde cfru 93.3 fm la Radio de la Universidad de Guelph
en Ontario, Canadá
escúchalo cada sábado en www.cfru.ca

MUJERES POR LA DEMOCRACIA
Bienvenida al programa de hoy
Noticias de Género en la Red

Sabemos que la globalización no ha permitido  la igualdad de género y en la fuerza de trabajo global continúa despegando lentamente, el informe del Foro Económico Mundial (FEM) de 2016, “La desigualdad de género en la industria” analizó 371 empresas líderes en todo el mundo y llegó a la conclusión: “El talento femenino sigue siendo uno de los recursos más infrautilizados de las empresas, ya sea por el desperdicio derivado de la falta de progreso de este grupo en la empresa, ya sea por el hecho de que su potencial no se aprovecha desde el comienzo”. El informe indicó que aunque las mujeres están mejor educadas que los hombres en todo el mundo, sus posibilidades de ascender a posiciones de liderazgo son de sólo el 28% en comparación con los hombres. Además, las mujeres representan un contingente más pequeño de la fuerza laboral general y continúan recibiendo salarios más bajos que los hombres

Analizar los principales retos de salud de las mujeres a nivel global y local fue el objetivo de la cuarta Conferencia mundial “Women Deliver” celebrada, recientemente, en Copenhague y considerada como la más importante en la última década sobre esta materia. Durante la conferencia se habló de desafíos clave, tales como la necesidad de transformación de los sistemas de salud para responder mejor a las necesidades sanitarias de las mujeres, los sistemas de salud deben ser más sensibles a las necesidades de salud de las mujeres, tanto desde el biológico y una perspectiva de género para reducir este riesgo

Y como siempre decimos la organización hace la fuerza y el cambio, nuestra lucha por el respeto a los derechos reproductivos no puede cesar, ni un descanso, y asi lo hacen un grupo de mujeres que defienden a otras mujeres presas por aborto en El Salvador 


Y con esta nota cerramos el programa de hoy, Taiwán recibe su primera mujer en la presidencia, Tsai leyó un juramento frente a la bandera taiwanesa mientras miles de personas seguían la ceremonia en el exterior a través de pantallas gigantes


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El cuerpo de las mujeres no es escaparate electoral


   ZONA DE REFLEXIÓN
Por: Lucía Lagunes Huerta*



 El mensaje lanzado el pasado 24 de abril contra la violencia machista que atenta contra el cuerpo, la vida y la integridad de las mujeres al parecer no llegó a los oídos de candidatos y sus equipos de comunicación. Para ellos, colocar propaganda electoral en las bardas o en el cuerpo de las mujeres da lo mismo. Pues no, señores candidatos, no da la mismo.

Y no da lo mismo porque en este país asesinan a las mujeres por creer que son prescindibles, no da lo mismo porque la violencia contra las mujeres en cualquier tipo o modo limita el pleno goce de nuestros derechos, porque el acoso y la violencia en las calles restringen nuestro libre tránsito y nuestro desarrollo, y porque usar el cuerpo de las mujeres como escaparates electorales las violenta al disminuirlas a instrumentos de propaganda.

Usar el cuerpo de las mujeres para llamar al voto es violentar a las ciudadanas a las cuales está tratando de convencer que son la opción.

Y en Quintana Roo, donde recientemente la violencia machista ha asesinado a las mujeres no sólo muestra ignorancia, sino desprecio por la vida de las quintanarroenses.

No se puede tolerar. La autoridad electoral no puede ni debe dejar pasar este tipo de campaña que en cada proceso electoral muestra la cultura machista y misógina que prevalece entre los políticos de nuestro país.

Cualquier tolerancia de la autoridad es cómplice de la violencia contra las mujeres. La autoridad electoral debe ser congruente con el Protocolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres y eliminar de las campañas políticas todo acto sexista y misógino.

El 24 de abril salimos a las calles para romper el silencio ante las violencias machistas que vivimos a diario las mujeres, en las casas, los medios, oficinas y las calles; la revolución violeta pintó prácticamente todo el país, nadie puede hacerse de oídos sordos ante la voz de las mujeres.

Ya no hay espacio para la tolerancia de la violencia contra las mujeres; ninguna autoridad está exenta de actuar para prevenir y sancionar todo acto de violencia.

Las mujeres hemos avanzado; es necesario que la sociedad y sus instituciones avancen con nosotras.

La campaña realizada en días pasados en Quintana Roo por el candidato de la alianza PAN-PRD, Carlos Joaquín González (“Si votas, te toca”), en la que se colocaron los símbolos partidarios en los glúteos de una mujer, no sólo debe ser rechazada por los partidos involucrados, debe eliminarse por completo.

Tanto el Partido Acción Nacional como el de la Revolución Democrática deben trabajar internamente para erradicar el machismo misógino que prevale entre sus filas, como todos los partidos políticos tienen un deber para cumplir con las leyes de este país. Entre ellas, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Porque no da lo mismo y porque el cuerpo de las mujeres no es instrumento para ningún tipo de propaganda, basta de propaganda machista.

Twitter: @lagunes28

*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.
  
CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

Tribunal simbólico


Cartón de RochaCIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El 9 de mayo pasado, un día antes del Día de las Madres, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) reunió a 27 víctimas de violencia obstétrica o familiares de mujeres que habían muerto en el parto para que fueran escuchadas en un tribunal simbólico. En nuestro país las noticias desgarradoras de todo tipo han hecho que la violencia y las muertes que suceden en los hospitales se invisibilicen o pierdan importancia. Hay muy escasas noticias sobre las mujeres que mueren de parto, y para miles de mujeres en nuestro país la atención obstétrica se acompaña de maltrato psicológico. Además de que para muchas parturientas los hospitales se convierten en sus tumbas, las agresiones contra las embarazadas están muy “normalizadas” en las instituciones de salud. Regina Tamés, directora del GIRE, dice: “Generalmente esa violencia sucede entre humillaciones, gritos e insultos durante un momento muy vulnerable para las mujeres (física y psicológicamente)”.
Al Polyforum Siqueiros llegaron 27 personas de distintas entidades a denunciar sus tragedias: de la Ciudad de México (3), Chiapas (5), Durango (3), Guanajuato (2), Hidalgo (2), Oaxaca (3), Quintana Roo (3), Sinaloa (3), Yucatán (1) y Zacatecas (2). En los 17 casos de violencia obstétrica y 10 de muerte materna expuestos, el parto fue el momento en que más se violaron los derechos humanos de las mujeres. Como consecuencia de la violencia obstétrica, tan sólo considerando estos 27 casos presentados, hubo 10 muertes fetales y cinco neonatales; y 24 niños y niñas quedaron huérfanos por las omisiones cometidas mayoritariamente en unidades de salud y hospitales de la Secretaría de Salud federal y las estatales, seguidos por las del IMSS y el ISSSTE. Y encima de todo, en los casos donde la mujer o su familia son de origen indígena, hubo discriminación por esa razón.
¿Para qué realizar un tribunal simbólico? ¿De qué sirve? Regina Tamés declaró: “Estamos cansadas de que no se haga nada para que las mujeres y las familias accedan a la justicia, por eso convocamos a la realización de este tribunal”. Que por primera vez mujeres que sufrieron violencia durante el embarazo o el parto y familiares (viudos, hermanas, madres) de una mujer muerta se reúnan a dar su testimonio ante un jurado compuesto por seis expertas internacionales con reconocida experiencia y trayectoria en salud reproductiva tuvo un efecto catártico y político a la vez.
Las seis expertas internacionales que escucharon los conmovedores testimonios fueron: Alda Facio, jurista y actualmente la directora académica del Women’s Human Rights Institute en la Universidad de Toronto. Ha sido asesora del secretario general de la ONU para el estudio a profundidad de la violencia contra las mujeres y directora del Caucus de Mujeres por una Justicia de Género en la Corte Penal Internacional. Alicia E. Yamin, directora de políticas del Centro François-Xavier Bagnoud para la Salud y Derechos Humanos de la Universidad de Harvard y profesora de Leyes y Salud Global de la Escuela de Salud Pública, también de Harvard. Catalina Martínez, abogada e internacionalista. Actualmente es la directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos. Anteriormente trabajó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Gladys Acosta, socióloga y abogada. Experta independiente del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, de la ONU. Ha sido representante de ONU Mujeres y de UNICEF en diversos países de América Latina. Julissa Mantilla, abogada con estudios de posgrado en la London School of Economics and Political Science. Actualmente es profesora de la maestría de derechos humanos y de la de género de la Pontificia Universidad Católica del Perú e integrante de la Red Latinoamericana de Académicos/as del Derecho (Red Alas). Sandra Oyarzo, matrona (partera) desde hace 24 años, con una maestría en educación en ciencias de la salud. Es profesora en la Escuela de Obstetricia de la Universidad de Chile. Ha colaborado con la OPS/OMS para el desarrollo de la partería en países latinoamericanos
Entre las declaraciones del jurado destaca la de que las muertes maternas y la violencia obstétrica sí son violaciones a los derechos humanos, por lo tanto no son solamente responsabilidad de los médicos, sino también del Estado. De ahí que las seis emitieran recomendaciones a los tres poderes del Estado para que estas tragedias no sucedan más. Claro que hubo señalamientos específicos a la Secretaría de Salud federal, las Secretarías de Salud de esos estados, el IMSS y el ISSSTE.
Regina Tamés concluyó que “la crisis de derechos humanos que vive México se ha extendido a los hospitales. Estos testimonios son historias recurrentes que nadie debe acostumbrarse a escuchar, porque todas serían prevenibles si hubiera verdadera voluntad política del Estado para mejorar la calidad de vida de las mujeres”.
La memoria de este encuentro, así como las recomendaciones del jurado, se presentarán oficialmente a las autoridades involucradas este mismo año. Entre ellas se incluirá el que haya sanciones administrativas para el personal de salud que cometa violencia obstétrica y que haya supervisión permanente de los centros de salud donde sucede.