11/07/2009



Golpistas impresentables


José Enrique González Ruiz

josedesoledad@hotmail.com


Por más vueltas que le dan, a Micheletti y Vázquez se les asoma el rabo golpista.

Todo el discurso reformista de Barack Obama se destiñe cuando se analiza la situación de Honduras, donde un gobierno de facto (sólo reconocido como "interino" por la cadena televisiva CNN), se mantiene por medio de la violencia. Romeo Vázquez y Roberto Micheletti pretenden hacer creer al mundo que gobiernan dentro de un marco constitucional, cuando lo hacen por medio de la fuerza bruta. Son titulares de un poder fáctico, ajeno a cualquier sustento constitucional.


Obama ganó la Presidencia deslindándose de las peores acciones de Jorge Bush. Pero hasta hoy no ha podido retirar a los soldados estadunidenses de Irak, ni cerrar el campo de concentración que su ejército tiene en Guantánamo. Tampoco puede retirar a los golpistas de Honduras. ¿Cuáles pueden ser entonces sus méritos para recibir el premio Nobel de la Paz? No parece haber muchos.


La evidencia es clara: más allá de los poderes formales que representa Obama, hay grupos que toman las decisiones cruciales del imperio. Cuando el representante del gobierno estadunidense en la OEA criticó a Manuel Zelaya por retornar a Honduras, se reveló la verdadera actitud imperial.


A la luz de lo ocurrido a John F. Kennedy, se advierte lo complejo de la situación de Obama. Quizá por temor a un atentado es que incrementó el número de soldados norteamericanos en Afganistán, sembrando dolor y muerte en la población.


Los golpistas son insostenibles


Como cuentan con el respaldo de los empresarios hondureños, Roberto Micheletti y Romeo Vázquez se sienten muy seguros. Rechazaron incluso la extinta propuesta de Óscar Arias, que en su momento les dio una salida airosa del atolladero en que están metidos. Pero se dejaron llevar por la soberbia y creyeron que con la debilidad de Obama y el apoyo de Clinton podrían controlar las próximas elecciones.


Pero el mundo no está para gorilas y por eso son rechazados en todos lados. Su único respaldo real es el de Estados Unidos, que ha dado indicaciones al Fondo Monetario Internacional para que les preste "ayuda humanitaria".


Lo más importante para el impero es la base militar de Palmerola, enclave norteamericano para controlar militarmente la región del istmo centroamericano.


El problema para USA es cómo garantiza la impunidad de Vázquez y de Micheletti, a quienes el movimiento popular quiere ver en la cárcel. En una eventual negociación, tendrían que responder por los daños que causaron con su golpe militar.


La oligarquía se desmarca


El retorno del presidente Zelaya es la clave del asunto; no en vano disgustó tanto a los funcionarios imperiales. Su presencia en la embajada de Brasil fue el detonador de la aceleración de la protesta ciudadana.


Un sector de la oligarquía hondureña se desmarcó ya de los golpistas. Los presionan para que dejen sin efecto los decretos que suspenden las garantías ciudadanas, a fin de no cargar las consecuencias de esos actos. Y eso que estuvieron entre los promotores del golpe.


El movimiento de resistencia al gobernante de facto va ganando la batalla. Aunque es el que lleva sobre sus hombros el peso de la represión. Los asesinatos, los despidos y la persecución son pan de cada día. Pero se ha mantenido una férrea respuesta al golpismo, la cual será determinante en su caída.


Por más que formen parte de los planes imperiales para nuestro continente, Micheletti y Vázquez terminarán su usurpación y Manuel Zelaya retomará la Presidencia. Las luchas populares tardan en triunfar, pero finalmente lo logran.


Obama, Nobel de la Paz


Adolfo Pérez Esquivel / Agencia Latinoamericana de Información

info@alainet.org

Reciba el fraterno saludo de paz y bien.


En primer lugar mis felicitaciones por la designación como premio Nobel de la Paz 2009, esperando que la misma contribuya a fortalecer la paz en su país y el mundo, frente a los conflictos y situaciones donde EU está involucrado y que pueda contribuir a restablecer los lazos de cooperación y solidaridad entre los pueblos.


Tengo que señalarle que me sorprendió la noticia de su designación. Sé de sus valores humanistas y decisión de superar los graves problemas que afectan a su país y el mundo. Que quiere hacer realidad el sueño de Luther King, ése gran luchador por los derechos civiles en su país, para superar las injusticias a fin que todos y todas podamos sentarnos en la misma mesa de la fraternidad y compartir el pan que alimenta el cuerpo y el pan que alimenta el espíritu y construir los caminos de la libertad. La paz es la construcción permanente entre las personas y los pueblos, en la diversidad y la unidad.


Señor presidente, EU tiene grandes desafíos tanto en lo interno, como a nivel internacional. Se necesitan decisiones políticas para superar los conflictos armados que afectan a la humanidad y en los que su país está involucrado. No se ha logrado erradicar la tortura ni el cierre de las cárceles en Guantánamo, que EU tiene en Cuba y la de Abu Graib en Irak. Hasta el momento no fue posible llevar adelante la decisión que usted ha manifestado en reiteradas oportunidades: poner fin a la guerra en Irak y Afganistán. Los pasos dados son muy débiles e incipientes.


En América Latina es urgente terminar el bloqueo inmoral e injusto contra Cuba que ya lleva casi 50 años, la liberación de los cinco prisioneros cubanos en EU y permitir la visita de sus familiares que hace 10 años no logran la visa para poder ver a sus seres queridos, lo que viola el derecho humanitario.


Si bien sus declaraciones son esperanzadoras es necesario concretarlas en la práctica siendo coherente entre el decir y el hacer, y encontrar los caminos alternativos de construcción social, cultural y político que permitan cambiar las relaciones entre EU y los pueblos, muchas veces conflictivas y no de integración y respeto a la diversidad y soberanía de otros pueblos.


La instalación de siete bases militares norteamericanas en Colombia, no contribuyen a la paz. Por el contrario, intensifican los conflictos y ponen en peligro las democracias en Latinoamérica. Un ejemplo es el golpe de Estado en Honduras, que no podría haberse llevado a cabo sin la participación del gobierno de EU.


Señor presidente, usted está frente a grandes desafíos y bien sabe que no puede asumirlos una sola persona. Los pueblos deben ser partícipes y protagonistas de la construcción de nuevos paradigmas de vida y llegar a hacer realidad sociedades más justas y fraternas.


Escuche la voz de los pueblos y no se deje manejar por quienes siempre buscan privilegiar el capital financiero, imponer sus propios intereses, económicos, políticos y militares sobre la vida de la humanidad. Son quienes destruyen el medio ambiente, las libertades ciudadanas y generan el hambre, la pobreza y marginalidad.


Tenga presente que la FAO ha señalado que mueren por día más de 35 mil niños de hambre en el mundo. Usted, como presidente de EU y premio Nobel de la Paz tiene que optar y decidir el camino a seguir: o continúa aumentando el presupuesto militar, torturando e invadiendo otros pueblos, o está dispuesto a construir la paz, superar el hambre, el analfabetismo, la desigualdad social y construir un "nuevo contrato social" para la humanidad, de respeto e igualdad para todos y todas.


Señor presidente, le deseo mucha fuerza y esperanza y espero que su designación como premio Nobel de la Paz contribuya a fortalecer la gobernabilidad en su país, fundamentalmente, lo reitero, para estar al servicio de los pueblos y el mundo. Aquellos que hemos sido galardonados con el Nobel de la Paz, esperamos sumar esfuerzos y caminar juntos.

Esperamos con esperanza que sus próximos pasos y decisiones sean en la dirección correcta.

Le reitero el saludo fraterno de paz y bien.


La cofradía burguesa y el

internacionalismo proletario

Mario Rivera Ortiz
cuini@prodigy.net.mx


Ahora vamos a escribir brevemente sobre las relaciones de fraternidad de los grupos sociales fundamentales de la sociedad capitalista; más precisamente, sobre los actos de solidaridad política y militar dentro de ellos a través de las fronteras geográficas y a partir de su plasmación como clases sociales: en otras palabras, trataremos sobre el internacionalismo proletario y de su contraparte, la hermandad burguesa internacional, partiendo de que ambos tipos de relación siempre fueron instrumentos estratégicos en la lucha de clase contra clase. Unirse entre sí y hacer todo lo posible para mantener dispersa la clase social contraria, fue un elemento constante en la obligada convivencia de burgueses y proletarios durante la modernidad.


1. La hermandad burguesa. Las burguesías de todos los países del mundo han pasado su existencia riñendo mutuamente en las guerras nacionales a fin de ejercer la rapiña fuera de sus fronteras y frenar la lucha de clases al interior de sus países. La solidaridad en general nunca fue un sentimiento propio de esta clase social, pues en términos generales es la más egoísta de cuantas han existido, en obediencia a su posición en el proceso productivo y a sus principios "morales"; pero cuando el poder burgués ha estado en peligro, en cualquier parte del mundo, los Estados capitalistas y sus gobiernos, de izquierda o de derecha, se unen para aplastar irremediablemente la insurrección que los amenaza. ¡Esa es la regla!


Pero después del 11 de septiembre de 2001, iniciada la guerra contra el pueblo de Afganistán, las palabras "terrorismo", "narcotráfico" y "eje del mal", se convirtieron en el santo y seña para convocar a la defensa del orden imperial-burgués, primero bajo el mando de George Bush y ahora de Barack Obama.


Con tal objetivo los estrategas del imperio dieron en montar corralitos de exterminio para estrangular, uno por uno, a los pueblos con más riquezas que expropiar o aquellos que más resisten a sus afanes de conquista y esclavización.


Las formas de acción fundamentales de la hermandad imperial "antiterrorista" y "antinarco" son las siguientes: a) seleccionar a un país o grupo de países soberanos ricos en gas, en petróleo y/o que pueda representar una amenaza a la soberanía del imperio; b) satanizar la víctima escogida con las palabras malditas y aislarla políticamente para justificar la agresión militar masiva y sofisticada con el apoyo irrestricto de los medios de comunicación conservadores y liberales; c) utilizar los instrumentos bélicos y políticos ya existentes o crear otros especiales para el caso, como el Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN, la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), la OEA, el TPI-Y (Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia), la híbrida Unasur, la OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica), la DEA, otros, con sus ejércitos de gendarmes, "contratistas", mercenarios, y lumpens; d) ampliar la red de cárceles de alta seguridad y tortura de prisioneros, al estilo de Guantánamo; e) activar o crear nuevas instituciones para el control político, ideológico, jurídico y cultural individual y de masas, como el premio Nobel, premio Príncipe de Asturias, Amnistía Internacional y los ombudsman de todos los colores, etcétera, y, f) invadir y saquear la presa (en los museos de Bagdad los yanquis y británicos no dejaron un ladrillo).


El frente mundial burgués actual está integrado por las más poderosas potencias capitalistas y sus satélites: EU, Unión Europea, Israel, Pakistán, Colombia y se ha transformado en un poderoso aparato de destrucción y conquista que ha causado la muerte a cientos de miles de seres humanos en unos cuantos años. Sólo para descuartizar Afganistán, se han concentrado hasta ahora más 100 mil soldados invasores de 42 nacionalidades distintas y sobre Haití están varios miles de mercenarios pagados por los gobiernos de Brasil, Colombia, Perú, Argentina y otros países latinoamericanos.


Los mismos anatemas de "terrorismo" y "narcotráfico", "eje del mal", con algunos dólares adicionales, sirven también al imperio, para lograr apoyo logístico de algunos gobiernos de los países que circundan las regiones acorraladas y para paralizar dentro de ellos cualquier acción solidaria en favor de las poblaciones masacradas: Rusia, Kirguistán y Tayikistán, por ejemplo.

Entonces, en resumen, hasta ahora el imperio mantienen en el mundo cuando menos los corralitos de Afganistán, Irak, Irán, Palestina, Cuba, Venezuela, República Democrática Popular de Corea, Haití y el territorio controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.


Pero la política internacional de los verdaderos terroristas y narcotraficantes en grande, tiene su historia, no es, que digamos, muy nueva:


Recordemos que en Francia, en el año de 1871, durante la lucha contra la Comuna, los ejércitos burgueses: el prusiano vencedor y el francés vencido, hicieron las paces y luego confraternizaron en la matanza de miles de proletarios parisinos.


En octubre de 1873, Austria, Rusia y Alemania, a iniciativa de Bismark, concertaron una alianza tripartita, o sea, un acuerdo de acción común en caso de "disturbios en Europa", con miras a reprimir conjuntamente el movimiento revolucionario y sobre todo de la I Internacional de Trabajadores.


En los años de 1950 la agresión contra la República Democrática de Corea se consumó bajo la sucia bandera de la ONU.


En México, durante los años 1960, la Border Patrol de Estados Unidos, entregó a varios guerrilleros mexicanos a la policía política mexicana, sabiendo perfectamente que iban hacia la tortura y la muerte.


El gobierno mexicano del presidente Ernesto Zedillo, violando sus propias leyes y apoyado por la SIDE argentina y la CIA norteamericana, entregó al revolucionario Enrique Gorriarán Merlo al gobierno de Menem, en octubre de 1995.


2. Hablemos ahora un poco del movimiento internacional del proletariado, o sea, el de la noble multitud.


A este respecto Jean Paul Sartre dice que el internacionalismo proletario como gran movimiento mundial, nació en el año de 1968 y que se trataba del acontecimiento más trascendente de los últimos años.[1] Nosotros diríamos, que aún ahora en el 2009, no es un hecho general y cotidiano en un mundo convulso que lo requiere a gritos; sin embargo, actos aislados de confraternización internacional del proletariado se sucedieron desde tiempo antes. Citemos algunos ejemplos:


Los hijos del pueblo polaco, Wroblevski y Dombrowski, fueron electos generales de la Comuna de Paris siendo extranjeros, ya en 1871; [2] las heroicas brigadas internacionales defendieron la República española en 1936 contra el fascismo franquista; los voluntarios chinos enfrentaron a las tropas norteamericanas en 1952 al lado de sus hermanos coreanos; las revoluciones de Vietnam y Cuba fueron objeto de grandes manifestaciones de apoyo de parte de la Unión Soviética y otros países; las tropas cubanas lucharon en Angola durante los años de 1986-1988, hasta derrotar a los invasores sudafricanos, etcétera.


Ciertamente, por la misma época una gran masa de obreros franceses, ingleses, norteamericanos, italianos y demás, dormían tranquilos sobre la alfombra del confort democrático, mientras que las burguesías nacionales e imperialistas remodelaban su estrategia bélica en los ensayos de las Islas Malvinas (1982), Libia (1986), Panamá (1989), Irak (1992) y Yugoslavia (1999).


Entonces, ahora, ante la realidad de los corralitos del imperio están apareciendo nuevas formas de solidaridad mundial de la noble multitud, porque ésta ha comprendido que las batallas aisladas están condenadas al fracaso. ¡Es demasiado poderoso y perverso el enemigo! Ni siquiera modelos de defensa nacional como el cubano que involucra a todo el pueblo o el recientemente decretado por el presidente venezolano Hugo Chávez, con sus Comités de Defensa Integral y la reforma de la Ley de Conscripción y Alistamiento Militar obligatorio, podrían sobrevivir aislados dentro de los corralitos imperiales sin un amplio y decidido apoyo internacional. Puede haber heroicas intifadas, ni duda cabe, pero no victorias definitivas. Se requiere la acción conjunta y coordinada de los pueblos de todo el mundo o cuando menos en vastas regiones geográficas, para vencer al enemigo común, tal y como lo hace ahora el contra-corralito asiático que está combatiendo a las fuerzas invasoras de la OTAN-ISAF y socios, en Afganistán.



[1] Jean Paul Sastre, La Revolución Estudiantil, EDUCA, San José de Costa Rica, 1971, p.108.

[2] O. P. Lissagaray, Historia de la Comuna, Hispánicas, Méx. DF., 1987.



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