6/12/2014

Actualidades en desorden



argenpress


Comento algunas notas relativas a acontecimientos de la semana.

1) La semana pasada se abrazaron Peña Nieto y Mancera, con motivo de la inauguración de la red de cableado eléctrico del Centro Histórico de la Ciudad de México. Más bien, creo que se abrasaron (ardieron en leña verde) porque ahí se invirtieron mil millones de pesos y se echaron a perder otros tantos; se instaló cableado nuevo donde ya existía cableado automático útil instalado hace quince años por Luz y Fuerza del Centro. La CFE optó por hacer la inversión redundante antes que llamar a los electricistas del SME que saben cómo operar la red existente. Si se le rasca también se encontrará una jugosa comisión motivadora del despropósito. Mientras esto sucede ya son más de un millón los usuarios que se niegan a pagar su consumo eléctrico, parte de ellos por hacer respetar el contrato con LYFC en solidaridad con el SME y otros por los desmedidos incrementos en la factura. El efecto es que CFE registra más de 40 mil millones de pesos de cuentas incobrables. Con estos cochupos todos deberíamos hacer la moratoria de pagos.

2) El Banco de México redujo de 3.5 a 3% la tasa de interés de referencia dizque para abaratar el financiamiento a la actividad productiva. Doble tache: la actividad productiva languidece no por falta de financiamiento, sino por la competencia desleal de las importaciones; la reducción del costo financiero no se reflejará en mayor producción. En cambio se golpea al pequeño ahorrador que casi tiene que pagar al banco para que guarde sus ahorros, cuando la inflación anualizada ronda por el 3.6%. Con el modelo vigente cualquier medida hace nuevos hoyos y la economía se drena al caño.

3) Los senadores de PRI y PAN acordaron el procedimiento fast track para dictaminar las leyes secundarias en materia energética, además de hacerlo en medio de patadas balonpédicas, no sin la enjundiosa oposición de los de PRD y PT. La negación del debate no es más que pura economía procedimental si, de todos modos, la decisión ya está tomada. Hasta cuándo seguiremos eligiendo legisladores que no representan a nadie.

4) En relación a la iniciativa de Ley de Hidrocarburos, a los legisladores del PAN y del PRI les urge abrir el mercado de los combustibles a la competencia, incluso enmendando la plana a la iniciativa de Peña Nieto. Ya quisieran ver borrado el logotipo de Pemex en las estaciones de servicio para que brillen los diversos colores de las petroleras mundiales. Entonces podrán presumir que con sus reformas se embelleció la ciudad. Recuerdo al inefable Herminio Blanco que hacía alarde del éxito del TLC porque ahora las calles muestran una gran variedad de marcas y modelos de autos de todas las nacionalidades. Los autos no son más baratos como tampoco lo será la gasolina.

4) En la misma iniciativa se garantiza a las empresas que participen en la exploración y explotación petrolera la disponibilidad de la tierra necesaria, por la vía que más les convenga, sea compra o donación y, si en noventa días no hay acuerdo, expropiación inmediata. Muy visionario el autor del proyecto intenta evitar los atropellos cometidos por aquel Eduard Doheny, el magnate petrolero que encabezó la explotación en la región de Tampico y que compraba la tierra a la viuda de quien se opuso a venderla. Ya no más atropellos, ahora la ley se hará cargo del negocio sin que haya necesidad de contratar sicarios para ello.

5) Y si de burradas se trata, los legisladores del Distrito Federal y de varios estados han establecido la prohibición de que aparezcan animales en los circos. Ya no más leones enjaulados y domesticados, ni tigres o elefantes, ni siquiera pulgas saltarinas. Todo por aquello de la protección a los animales. Menos mal que ya se inventó el automóvil, que si no, ya estarían obligando a llevar la carga a lomo de humano desprotegido. Al rato nos van a prohibir las corridas de toros y la ingesta de carne y leche, con el mismo argumento, qué es eso de andarle testereando las tetas a las vacas. Parece que se cumple el aforismo “Entre más conozco a la gente, más quiero a mis animales”.

En fin, todo apunta al desbarajuste. Sólo queda embriagarnos de fútbol y cruzar los dedos para que no se les vaya a ocurrir a nuestros ratones verdes ganar el campeonato; imagínese usted quién podrá detener a Peña Nieto hasta la reelección.

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