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6/24/2020

Dignidad y vileza


Gerardo Fernández Casanovagerdez777@gmail.com
Cuánta vileza hace falta para pisotear la dignidad de un pueblo. Cuánta ruindad se requiere para engañar y tergiversar la realidad para imponer intereses mezquinos sobre los afanes de bienestar y justicia. Seguramente Donald Trump sepa  dar esas medidas; antepone su insufrible soberbia antes que atender con eficacia la pandemia de covid-19 que en su país alcanza niveles de catástrofe; o que reprime a su pueblo que se manifiesta en reclamo de justicia por el vil asesinato de un negro (dicho con toda la dignidad de su raza) a rodilla de un troglodita asesino con uniforme policial. Son superlativas la ruindad  y la vileza del también troglodita que se ostenta como presidente de Estados Unidos.
          Ahora sí es cercano el derrumbe por implosión del imperio estadunidens, con un proceso electoral marcado por la aglomeración de las crisis: la sanitaria, la económica y la política. Las dos primeras son bien conocidas por su inocultable y suprema magnitud. Pero es más grave la crisis política porque implica la incapacidad para procesar alguna solución a las otras dos. El 3 de noviembre los gringos tendrán que votar y elegir a un presidente entre dos pésimos candidatos; Trump busca la reelección denodadamente, cometiendo error tras error; agraviando al pueblo a más no poder, sólo la estulticia supremacista blanca lo pudiera votar; por su parte, Biden se refugia en las medidas de seguridad sanitaria y espera que su contrincante pierda por sí mismo, amparado en la burbuja del stablishment y la burocracia demócrata, la que nuevamente truncó la capacidad de convocatoria de Sanders. La sociedad estadunidense carece del liderazgo que pueda convocar a la salvación. En la orfandad su destino es la autodestrucción.
          Las mismas preguntas hago a la oligarquía conservadora mexicana, Cuánta vileza y cuánta ruindad se necesita para pretender destruir la esperanza de millones de mexicanos que optaron por otra alternativa de proyecto de nación; para mentir hasta la náusea y obstaculizar la labor de un gobierno legítimamente electo sin sombra de duda, cuyas ofertas de campaña están siendo instrumentadas con absoluta veracidad y pertinencia; que hace gala de una dignidad, una integridad y una honradez insuperables, junto con una voluntad inquebrantable para conducir la transformación del país. Un presidente que honra el compromiso democrático hasta el extremo es acusado de tirano, cuando además ejerce el poder sin el menor asomo de autoritarismo o represión; que combate en serio la corrupción y los privilegios, particularmente de quienes gobiernan.
          Reconozco que se han cometido errores, pero también reconozco que han sido aceptados y subsanados con oportunidad. Uno grave fue el de intentar desaparecer las delegaciones estatales de la dependencias federales y nombrar a un poderoso representante único del gobierno federal y que dicho cargo recayera en contrincantes políticos de los gobernadores. Fue casi una declaración de guerra que mereció el reclamo de los ejecutivos estatales y la oportuna corrección. Aprendida la lección la Presidencia ha mantenido una muy aseada y respetuosa relación con  los gobiernos de los estados, aún con los que son verdaderos casos de aberración política. No resulta fácil intentar un proyecto transformador cuando se convive necesariamente con una rémora de representantes del viejo régimen caduco. Aún con tal carga, el proyecto avanza.
          Es claro que en la medida en que el presidente López Obrador va sumando aceleradamente resultados exitosos de su gestión, se recrudecen los afanes de frenarlo y hasta de derrocarlo; temen que culmine el año de 2024 a tambor batiente, y que garantice para muchos años la continuidad del proyecto transformador, sin reelección y sin maximatos. No es verdad que en política todo se valga; la vileza y la ruindad son la negación de la política, son la antítesis de la razón de ser del poder que, en un medio civilizado y democrático, sólo se sustenta en el servicio a la comunidad, el bien común tan falseado por la hipocresía conservadora.
          Ruindad y vileza que manipula sobre la crisis sanitaria para crear el terror y pretender el fracaso del presidente en su excelente procesamiento del siniestro. Igual comportamiento respecto de los programas sociales destinados al bienestar de la población de menores ingresos, así como de la obra pública progresista.
          Entérate pueblo. No te dejes engañar. Recuerda lo que te hicieron.

6/17/2020

Dignidad y vileza


Gerardo Fernández Casanovagerdez777@gmail.com
Cuánta vileza hace falta para pisotear la dignidad de un pueblo. Cuánta ruindad se requiere para engañar y tergiversar la realidad para imponer intereses mezquinos sobre los afanes de bienestar y justicia. Seguramente Donald Trump sepa  dar esas medidas; antepone su insufrible soberbia antes que atender con eficacia la pandemia de covid-19 que en su país alcanza niveles de catástrofe; o que reprime a su pueblo que se manifiesta en reclamo de justicia por el vil asesinato de un negro (dicho con toda la dignidad de su raza) a rodilla de un troglodita asesino con uniforme policial. Son superlativas la ruindad  y la vileza del también troglodita que se ostenta como presidente de Estados Unidos.
          Ahora sí es cercano el derrumbe por implosión del imperio estadunidens, con un proceso electoral marcado por la aglomeración de las crisis: la sanitaria, la económica y la política. Las dos primeras son bien conocidas por su inocultable y suprema magnitud. Pero es más grave la crisis política porque implica la incapacidad para procesar alguna solución a las otras dos. El 3 de noviembre los gringos tendrán que votar y elegir a un presidente entre dos pésimos candidatos; Trump busca la reelección denodadamente, cometiendo error tras error; agraviando al pueblo a más no poder, sólo la estulticia supremacista blanca lo pudiera votar; por su parte, Biden se refugia en las medidas de seguridad sanitaria y espera que su contrincante pierda por sí mismo, amparado en la burbuja del stablishment y la burocracia demócrata, la que nuevamente truncó la capacidad de convocatoria de Sanders. La sociedad estadunidense carece del liderazgo que pueda convocar a la salvación. En la orfandad su destino es la autodestrucción.
          Las mismas preguntas hago a la oligarquía conservadora mexicana, Cuánta vileza y cuánta ruindad se necesita para pretender destruir la esperanza de millones de mexicanos que optaron por otra alternativa de proyecto de nación; para mentir hasta la náusea y obstaculizar la labor de un gobierno legítimamente electo sin sombra de duda, cuyas ofertas de campaña están siendo instrumentadas con absoluta veracidad y pertinencia; que hace gala de una dignidad, una integridad y una honradez insuperables, junto con una voluntad inquebrantable para conducir la transformación del país. Un presidente que honra el compromiso democrático hasta el extremo es acusado de tirano, cuando además ejerce el poder sin el menor asomo de autoritarismo o represión; que combate en serio la corrupción y los privilegios, particularmente de quienes gobiernan.
          Reconozco que se han cometido errores, pero también reconozco que han sido aceptados y subsanados con oportunidad. Uno grave fue el de intentar desaparecer las delegaciones estatales de la dependencias federales y nombrar a un poderoso representante único del gobierno federal y que dicho cargo recayera en contrincantes políticos de los gobernadores. Fue casi una declaración de guerra que mereció el reclamo de los ejecutivos estatales y la oportuna corrección. Aprendida la lección la Presidencia ha mantenido una muy aseada y respetuosa relación con  los gobiernos de los estados, aún con los que son verdaderos casos de aberración política. No resulta fácil intentar un proyecto transformador cuando se convive necesariamente con una rémora de representantes del viejo régimen caduco. Aún con tal carga, el proyecto avanza.
          Es claro que en la medida en que el presidente López Obrador va sumando aceleradamente resultados exitosos de su gestión, se recrudecen los afanes de frenarlo y hasta de derrocarlo; temen que culmine el año de 2024 a tambor batiente, y que garantice para muchos años la continuidad del proyecto transformador, sin reelección y sin maximatos. No es verdad que en política todo se valga; la vileza y la ruindad son la negación de la política, son la antítesis de la razón de ser del poder que, en un medio civilizado y democrático, sólo se sustenta en el servicio a la comunidad, el bien común tan falseado por la hipocresía conservadora.
          Ruindad y vileza que manipula sobre la crisis sanitaria para crear el terror y pretender el fracaso del presidente en su excelente procesamiento del siniestro. Igual comportamiento respecto de los programas sociales destinados al bienestar de la población de menores ingresos, así como de la obra pública progresista.

          Entérate pueblo. No te dejes engañar. Recuerda lo que te hicieron.

4/17/2019

Sociedad civil organizada


Gerardo Fernández Casanovagerdez777@gmail.com
Sean bienvenidas todas las formas en que la población pueda organizarse para participar en los asuntos públicos, sean de la llamada sociedad civil o, preferentemente, del pueblo en general. Es útil que los especialistas de temas concretos puedan dialogar entre sí para generar recomendaciones respecto de su especialidad, más útil es también la organización de la población en la promoción y defensa de sus intereses legítimos. Este es un ingrediente indispensable de la democracia por la que siempre hemos luchado. Por su parte el gobierno republicano y democrático hace bien en propiciar un gobierno abierto y transparente, que escucha con respeto a las organizaciones y norma sus criterios en sus recomendaciones
         Hasta ahí todo es miel sobre hojuelas. Donde las cosas se tuercen y dan lugar a conflicto, es cuando las organizaciones se arrogan el derecho a gobernar y pretenden que su visión especializada reemplace a la visión holística de la política; que monten en cólera si sus recomendaciones no son cabalmente integradas a las decisiones de gobierno. En tal ánimo, las dichas organizaciones tendrían que hacer política de manera formal, no encubierta, y exponerse al escrutinio del voto. Incluso podrían intentar una federación de organizaciones que abarquen el universo de las especialidades para así competir electoralmente. Estoy absolutamente cierto de que su primera dificultad estará en la correcta ponderación entre las especialidades para la integración del todo de un país; si con honestidad logran brincar esa tranca serían una excelente opción electoral; sería un acto de magia insólito.
         Gobernar no significa aplicar una suma de conocimientos especializados, sino acomodar en el tiempo, el espacio y los intereses los actos que determinan la conducción de un país, especialmente en una democracia que pretenda gobernar para el beneficio de todos. Cabe, por ejemplo, decir que por el bien de todos primero hay que atender a los pobres, lo que implica una priorización por la que otros intereses legítimos deberán esperar turno para ser atendidos; el asunto es, obviamente, tema de serias contradicciones que sólo la magia de la política honesta puede acomodar y conciliar.
         Hay muchos ejemplos de esto. Uno es el de la Guardia Nacional, en el que los especialistas exigen (que no recomiendan) que sea de carácter estrictamente civil y rechazan cualquier tinte militar. Tienen razón en su recomendación; es perfectamente válida en una circunstancia ideal de paz social y de razonable seguridad. El problema es que vivimos en el infierno de todo lo contrario, que para su corrección requiere de medidas de tipo extraordinario y urgente que el político tendrá que aplicar, con militares y marinos, sin desoír las advertencias y tomando las debidas precauciones para evitar efectos adversos. Finalmente la responsabilidad total recae en el presidente Andrés Manuel López Obrador y, por tanto, deberán serle otorgadas todas las facultades.
         Hay otro caso grave: el conflicto entre las culturas y las demandas de la población. Esta reclama empleo y bienestar, de los cuales carece la enorme mayoría, muy determinada por una cultura de consumo, criticable, pero real y vigente. En contrapartida se ubican las formas culturales de los pueblos originales y, en mayor grado, los especialistas en materia de conservación de la naturaleza que, con toda razón, advierten sobre el grave deterioro en que se encuentra. Intentar el cambio cultural es cosa de educación y de mucho tiempo, generaciones tal vez, en tanto que el hartazgo por la injusticia es cosa de hoy. Es responsabilidad del político atender ambos aspectos, pero tiene que priorizar y acomodar los plazos entre lo urgente y lo deseable. La prioridad de abrir condiciones de bienestar en el país obliga a proyectos de desarrollo como el medio idóneo en el presente, sin caer en un desarrollismo depredador. Se ocupa capacidad política y compromiso patriótico para transcurrir en esta cuerda floja y creo que por ese camino anda la cuarta transformación.
         A todo esto hay que agregar los embates de una oposición enana de partidos y de organizaciones patronales incapaces de entender lo sucedido en la pasada elección, agazapados en los prolegómenos de un proyecto golpista con técnica Huan Guai Do.

12/10/2018

El fin de la historia neoliberal

Gerardo Fernández Casanova

La toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la república el 1 de diciembre marcó el fin de la historia de gobiernos neoliberales en México. Con ello dio comienzo la lucha por el desmantelamiento del régimen de tal signo que, a no dudarlo, va a ser ardua y lenta. Creo importante hacer una revisión histórica que ayude a entender el sitio en que estamos y para visualizar los caminos a seguir. Convencionalmente tomo como punto de partida para tal revisión la época del agotamiento del impulso que la II Guerra Mundial dio al capitalismo internacional, los años 70 del siglo pasado, justo cuando el Estado del bienestar europeo y estadunidense alcanzaron su mejor expresión, con una razonablemente buena balanza en la distribución de la riqueza y una mayor fuerza del trabajo respecto del capital. Los gobiernos laboristas del Reino Unido y los socialdemócratas de Europa occidental habían logrado acotar al capitalismo con políticas de bienestar y con las nacionalizaciones de actividades estratégicas, no sin registrar serias dificultades para sostener la salud de la economía; los capitales se refugiaban en Estados Unidos siempre protegidos y descapitalizaban a las economías europeas, con las secuelas de inflación y reducción de crecimiento consiguientes. El conflicto provocó la caída de los laboristas ingleses y de la socialdemocracia en Europa; conservadores y demócrata cristianos europeos retomaron el poder y comenzaron a frenar los avances logrados en materia social, empezando con el retiro del Estado de la regulación activa de la economía y el imperio del mercado como regulador “natural”. En Estados Unidos, con Ronald Reagan, la llamada Escuela de Chicago se imponía contra la política económica de los keynesianos que implantó FD Roosevelt en ese país y en su proyección mundial.

En Nuestra América, totalmente sujeta al dominio imperial estadunidense, había tenido lugar el vigoroso triunfo de la Revolución cubana que inyectó de energía a los ánimos emancipadores, principalmente de la juventud estudiosa, que se expresó en el 68, no sólo en México, y en el 70 la elección de Salvador Allende en Chile, habiendo pasado por los intentos progresistas de Brasil y de Argentina; por la recuperación del Canal de Panamá con Omar Torrijos y el ensayo democrático de Alfaro en Ecuador; el nacionalismo de Velazco Alvarado en Perú y las guerrillas revolucionarias en Colombia, Venezuela, Uruguay y Centroamérica, por no decir que en todo el subcontinente. De ello derivó el reforzamiento de la política imperial, bajo el paraguas de la “seguridad nacional” de Estados Unidos bajo la administración de Reagan, con el ejercicio de las acciones de tipo militar, político y económico; la imposición del régimen neoliberal conocido como la “reaganomic” de los Chicago Boys y hermanado con el proceso británico de Margaret Thatcher. El golpe de Estado y el asesinato de Salvador Allende en Chile marcaron el arranque de este nuevo modelo y sistema económico y político, al grado de haber convertido a ese país en el laboratorio de su puesta en práctica.

México flotaba entre su ancestral espíritu libertario antiyanqui y su ominosa realidad como vecino del imperio, con viabilidad porque había registrado cierto éxito en materia económica, pero sumamente presionado en lo político en función de la seguridad nacional gringa: Gustavo Díaz Ordaz la asumió plenamente y reprimió a los estudiantes del 68 con lujo de violencia; Luis Echeverría mantuvo el control interno y buscó algún grado de libertad mediante su política externa y experimentó el primer embate de la guerra económica; López Portillo se encontró con el alza de los precios del petróleo y soñó la abundancia pero cayó en el garlito del endeudamiento envenenado que, al caerse los precios del petróleo y aumentar las tasas de interés, colocaron de rodillas al país. Miguel de la Madrid recibe en estas condiciones la Presidencia y asume la moratoria en el pago de la deuda y se ve obligado a su negociación con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial, los que intervienen las finanzas públicas e instauran el neoliberalismo que llegó para quedarse con presidentes que lo asumieron, no como imposición, sino con singular beneplácito por ser sacerdotes del Dios Mercado, a contrapelo de los intereses de la nación y de su gente, con todo el sufrimiento que ha significado y los fraudes a que ha tenido que acudir. Así el error y el horror.

Ahora los mexicanos estamos emprendiendo el nuevo camino hacia una democracia verdadera con otro sistema y modelo, sin que las pautas de los poderes políticos y económicos externo hayan bajado sus armas, sino al contrario. Tendremos que hacer historia juntos, Tenemos líder y muchas ganas de ser felices. ¡Vamos con Andrés Manuel López Obrador!

1/08/2015

¿Quién convoca?


Gerardo Fernández Casanova

 (especial para ARGENPRESS.info)


El nuevo año se presenta aciago. 2014 marcó el rompimiento de la burbuja de éxitos de propaganda de Enrique Peña Nieto; la realidad lo dejó desnudo. El sexenio se agotó antes de completar el segundo año de gestión, producto de la incapacidad para gobernar a base de mentiras; no se puede engañar a todos todo el tiempo. La seguridad pública y la economía tronaron estrepitosamente y al mismo tiempo. Maniatado por los compromisos con quienes lo impusieron en la presidencia, Peña Nieto no sólo no planteó algún cambio de estrategia de gobierno, sino que se aferra en seguir el mismo camino que ya lleva treinta años de mostrar su inoperancia; ni siquiera se dio oxígeno con algún cambio en el gabinete sino que asume personalmente el fracaso del ejercicio; pareciera incapaz de romper los lazos de compromiso con sus cómplices en la tarea del enriquecimiento ilícito. Perdió la oportunidad. En estas condiciones la posibilidad de gobernar de manera efectiva se aleja de manera acelerada y ni papá Obama lo podrá rescatar.

Por su parte, la movilización social no observó merma en el periodo vacacional decembrino (como esperaban los asesores de EPN) sino que aprovechó el paréntesis para el tejido de alianzas y la coordinación de proyectos. La decisión de no desfallecer rebasa cualquier solución que finalmente se dé al caso Ayotzinapa; la mira está puesta en acabar, de una vez por todas, con el régimen que propicia la inseguridad y la injusticia. Se trata de una verdadera insurgencia pacífica que ya rebasó el umbral del no retorno.

El régimen parece pasmado, sin iniciativa eficaz. Los mensajes de Peña, además de ser anodinos, ya nadie les cree. La convocatoria a la armonía y a la unión caen en el vacío, su oferta de que seguirá con mayor ahínco en el ejercicio de la presidencia más parece amenaza, al mismo tiempo que deja claro que su renuncia es asunto que se ventila en la cima. Ya ni la represión le sería funcional, sólo serviría para acrecentar el repudio; esto se muestra con claridad en Michoacán, con líderes de autodefensas encarcelados y la gente exigiendo su libertad y tomando alcaldías a punta de fusil, en clara insurrección.

En junio habrá elecciones para diputados federales en todo el país, además de algunos gobernadores, alcaldes y legislaturas locales. El proceso se da en medio del mayor descrédito de los partidos y de los políticos en general. El crimen organizado constituye un grave riesgo de infiltración mayor en las instituciones. La democracia, tal como se ha venido aplicando, ha dejado de ser un aliciente para un sector importante de la sociedad. Algunas voces elevan la propuesta del voto nulo como forma de expresar el descontento y el rechazo al sistema político. No se ve tranquilo el panorama para el proceso electoral.

Hay un gran riesgo. El país está atrapado en un complejo laberinto; de un lado, la sociedad civil, el pueblo pues, se moviliza y exige que las cosas cambien para que haya seguridad y crecimiento económico; para muchos ello implica la renuncia de Peña Nieto; por el otro lado, el régimen se aferra al poder y al modelo fracasado. En ninguna de las partes se contempla una propuesta de método para procesar el conflicto; el riesgo es pues la esclerosis de la historia y la frustración colectiva. Para el régimen esta es la menos mala de las alternativas, ellos conservan sus privilegios y el pueblo que se joda. Urge que la inteligencia nacional formule y exponga propuestas válidas para salir del impasse y recuperar la condición de país soberano. Alguien tiene que convocar, persona o grupo, que tenga capacidad para aglutinar y para conducir el proceso.

No debe descartarse el papel que pueden jugar las elecciones del presente año. Entiendo la actitud de repudio que impera en el sentimiento colectivo al respecto, la desilusión provocada por la experiencia histórica de fraudes y manipulaciones. Los proponentes de la abstención activa la presentan como una manera de protestar y deslegitimar al régimen, como si a la clase política en el poder le quitara el sueño la legitimidad. Creo que una mejor propuesta sería la de colocar a los partidos del régimen en condición de minoría en la cámara, con lo que la expresión del repudio tendría cuerpo y realidad. MORENA es una real alternativa de lograr la mayoría para que el cambio demandado encuentre vías de ser procesado pacíficamente. Vale la pena reflexionar al respecto y encontrar razones para esperar un mejor 2015

10/17/2014

México bárbaro


Gerardo Fernández Casanova
 (especial para ARGENPRESS.info)

Peña Nieto calificó a la masacre de Iguala como un acto de barbarie. Me parece correcto el término. Según el diccionario de Larousse, barbarie significa rusticidad, falta de cultura; también puede entenderse como fiereza, crueldad. Son sinónimos: vandalismo, brutalidad, salvajismo, atrocidad, ferocidad, inhumanidad, sadismo. Barbarie es la condición de lo bárbaro y se adopta por la rusticidad y el salvajismo de los pueblos bárbaros que asolaron vastas regiones del Imperio Romano, como el famoso caso de los hunos comandados por Atila. Fiereza y crueldad se manifestaron a plenitud en la represión contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, algunos de ellos muertos y dejados en el escenario, otros técnicamente desaparecidos en cuya búsqueda se peina todo el territorio de la entidad; se encuentran fosas clandestinas en las que se hallan cadáveres no identificados que, según los peritajes forenses, no corresponden a los estudiantes desaparecidos y sólo se agregan a la larga relación de muertos sin nombre y sin averiguación judicial. “Vivos se los llevaron y vivos los queremos de vuelta” es el reclamo de compañeros y familiares de los desaparecidos, con una esperanza fincada en la ilusión y una exigencia nutrida del coraje. Los bárbaros andan sueltos y el país, en llamas, demanda justicia.

El discurso peñista habla de un país en progreso y califica de barbarie focalizada lo sucedido en Iguala, propio de la ancestral violencia de la región. Se agrega lo de Tlatlaya, lo de Oaxaca y lo de Chiapas y, entonces, se habla del sur atrasado y violento. El discurso se desdibuja al sumar los casos de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas y Coahuila; serán los broncos del norte. Así pueden sumarse atropellos como el sufrido por los electricistas; por las poblaciones afectadas por la minería depredadora; los despojos a comunidades afectadas por presas, carreteras y aeropuertos; por la languidez de la economía; por el hambre y el desempleo. Todo ello y mucho más bajo el mismo calificativo de barbarie del crimen organizado, sea el de los cárteles del narcotráfico o el de los tecnócratas en el poder. Ambos bárbaros y criminales. Se mata a balazos o a decretazos; la gente igual se muere.

No se puede tapar el sol con un dedo. Peña intenta hacerlo con la cabeza de un alfiler; su mayor preocupación es la pésima imagen internacional que los acontecimientos provocan. Hay riesgo de que la venta del país se le frustre por falta de compradores: inversionistas temerosos o buitres en espera de la debacle para comprar regalado. El gran negocio se le esfuma. Lo peor para Peña sería que, ante tanto desarreglo, se viera imposibilitado de gozar de su gigantesco avión presidencial; eso sí que sería grave, después de haber sorteado las enfurecidas críticas de los envidiosos que sólo pueden viajar en burro.

Atinado, repito, el empleo del calificativo de barbarie. Trae a la memoria la obra de John Kenneth Turner titulada México Bárbaro escrita en 1909 y que describe la situación del país en las postrimerías del régimen de Porfirio Díaz. Turner, un periodista gringo de filiación anarquista y amigo de los hermanos Flores Magón, describe las condiciones de injusticia prevalecientes en la época: abusos de la oligarquía privilegiada, entrega de los recursos del país a los extranjeros y represión a mansalva de los movimientos de protesta; mismas que dieron lugar al estallido revolucionario de 1910. Recomiendo el documental realizado por el morelense Oscar Menéndez Zavala, con aportaciones de la viuda del periodista, ahora incorporado al acervo de TVUNAM.

Lo descrito por Turner se asemeja a lo que hoy se vive (o se muere) en México. En reportajes para la prensa de su país, que luego se hicieron libro, advierte del hartazgo de la población y adivina el conflicto que se aproximaba. La insurrección se gestaba y la paz se fincaba en las bayonetas, fueran del ejército regular o las de las guardias blancas de los hacendados y los negociantes.

En el México de hoy la insurrección es una realidad. El llamado “crimen organizado” es una insurrección en el sentido de que reta al régimen y, en algunas regiones, ya lo domina. La mayoría sólo obedece al interés del dinero, pero algunos “criminales” reivindican la demanda de paz y justicia. Emiliano Zapata también era calificado como criminal en los periódicos de entonces, atentos a satisfacer el gusto de los poderosos, al igual que hoy lo hace Televisa.

Jesús Reyes Heroles, el ideólogo priísta, advertía allá por los años sesenta del siglo pasado, del riesgo de despertar al México bronco. Parece que su pensamiento es una más de las lecturas ignoradas por Peña Nieto. Habrá que resumírselo en un twitter

10/02/2014

El dos de octubre no se olvida. Los demás tampoco.

Gerardo Fernández Casanova
 (especial para ARGENPRESS.info)

A la memoria del congruente Raúl Álvarez Garín

¡Claro que no puede ser olvidada la masacre perpetrada por el ejército sobre los estudiantes de México el dos de octubre de 1968! Recordarla no sólo es asunto de quienes participaron en el movimiento estudiantil sino, principalmente, por nuevas generaciones de mujeres y hombres que luchan por la democracia, la justicia y la libertad. Es un emblema; simboliza el rechazo al imperio de la fuerza bruta por sobre la inteligencia; del ejercicio espurio del poder contra el afán democrático. No se puede olvidar y seguirá siendo la libre expresión de una voluntad reprimida.

Posiblemente la marcha que hoy se realiza sea la más concurrida en muchos años (escribo hoy día primero para su publicación mañana día dos); es mayúscula la multiplicación de agravios. Faltarían días al calendario para conmemorar aniversarios de tantos atropellos como el régimen prianista ha cometido contra la población y los que se van acumulando. La memoria social es flaca y cada nuevo agravio hace olvidar al anterior: el envenenamiento colectivo provocado por Germán Larrea en Sonora deja las páginas de los periódicos para dar paso al ajusticiamiento sumario de 22 supuestos delincuentes a manos del ejército en Tlatlaya para, a su vez, ceder el espacio a la asesina represión policial de estudiantes en Iguala, Guerrero. Así se va haciendo y deshaciendo la historia en beneficio de esa amnesia que lleva a la gente a volver a votar por lo mismo que antes los agravió. Pero de tanto contenido el saco tendrá que reventar algún día que, por cierto, parece acercarse cada vez más.

Peña Nieto generó la expectativa de una mayor inteligencia y eficacia en el combate a la violencia. A casi dos años de gobierno la realidad lo desmiente de manera brutal. Al igual que su ignominioso antecesor se volcó sobre Michoacán y también se le ha enredado la pita. Ante la debilidad del gobernador optó por imponer un comisionado en calidad de gobernador alterno, con severo daño a la institucionalidad. Atendiendo a su asesor colombiano propició el paramilitarismo de las autodefensas, supuestamente para combatir al cártel de los Caballeros Templarios y, de paso, para desvirtuar a las policías comunitarias de los pueblos; pronto se vieron revueltos entre criminales infiltrados como autodefensas, por un lado, y auténticos luchadores por la seguridad de sus familias y comunidades; a la fecha no queda claro quiénes son quienes. A un año y medio de iniciado tal combate, el líder del cártel sigue tan campante golpeando al régimen con un arsenal de videos, hábilmente dosificados para paulatinamente exhibir a funcionarios y periodistas para su procesamiento judicial por ocultamiento. Entre tanto la violencia se recrudece y la autoridad se desvanece.

Ante las masacres de Tlatlaya e Iguala la respuesta oficial es simple: se trata de soldados o de policías que actuaron por su cuenta, ambos en desacato de las instrucciones superiores. ¡Vaya pues! De modo que son puras coincidencias ¡Que se lo crea su abuela! Alguien mece esa cuna con fines aviesos, sea para amedrentar a la población ante posibles brotes del descontento o para acomodar las fuerzas políticas dentro del propio régimen; incluso cabe la posibilidad de intereses externos en busca de la radicalización de posiciones.

Pero hay otros atentados que no ocupan las páginas rojas de la prensa, sino las de blanco y negro. La debacle económica y el desempleo son más letales que las armas de los peores criminales: matan por hambre. La llamada reforma fiscal se ensaña sobre los pequeños negocios y fulmina a la economía popular, con su secuela de miseria. El robo y entrega al extranjero de los recursos del patrimonio nacional hace las veces de una invasión devastadora, que también produce miseria.

Para acabarla de amolar a la directora del Politécnico se le ocurre imponer reformas inaceptables y provoca una vigorosa movilización estudiantil, justo en vísperas del 2 de octubre. Bienvenido el error que hace renacer el espíritu de la lucha juvenil. Enhorabuena a la rebeldía estudiantil.



9/19/2014

Símbolos



Gerardo Fernández Casanova 

(especial para ARGENPRESS.info)




Septiembre es un mes cargado de símbolos en torno al concepto de Patria. El día 13 se conmemora la invasión norteamericana con la exaltación del heroísmo de los cadetes del Colegio Militar que sucumbieron en la defensa del Castillo de Chapultepec, asediado por el ejército yanqui. El 15 se celebra el Aniversario del Grito que inició la Guerra por la Independencia. El 21 se recuerda la fecha de la Consumación de la Independencia, ocurrida 11 años después de iniciada. El 27 se festeja la nacionalización de la industria eléctrica. Además, este año se cumplen cien de la heroica defensa del Puerto de Veracruz, invadido por los mismos yanquis. También se cumple el centenario de la toma de Zacatecas por la División del Norte, comandada por Pancho Villa.

El simbolismo de tanta efeméride resulta abrumador. Se ondean banderas mexicanas por doquier y todo el mundo saca del cajón del olvido el orgullo de ser mexicanos. La multitud acude a las plazas cívicas de todas las poblaciones, la noche del 15, para vitorear a los héroes. Desde los balcones, los jefes dan el “grito” y los cielos se visten de luces de la pirotecnia. ¡Viva México, cabrones! Hasta se pone el cuero chinito de tanta emoción patria. Luego, el desfile del día 16, mezcla de sentimientos encontrados: el entusiasmo infantil al ver a los soldados marchar en perfecta formación, con sus armas y sus aparatos de guerra, junto a los lastimosos recuerdos de adultos que alguna vez (o muchas) han visto reprimidas sus expresiones de libertad en demanda de justicia. Lo que para los niños es admiración, para los adultos es clara advertencia: el ejército no es para defender a la Patria del extraño enemigo, sino para acallar al muy conocido amigo, el estudiante rebelde, el maestro inconforme o quienes protestan por tanto atropello. La oligarquía ha hecho del extraño, su mejor amigo, hasta le entrega los recursos del país para su exclusivo beneficio.

Hubo un detalle al inicio de la ceremonia del 16. La monumental bandera mexicana se vino al suelo al momento de izarla. Terrible pifia que también guarda un gran simbolismo: cae la bandera y, junto con ella, la Patria se nos cae de las manos. Se arregló el desperfecto pero la bandera no pudo subir hasta la punta del asta, la faltó un tramo, quedó casi a media asta, símbolo del luto que la propia bandera impone ante la pérdida de la Patria. Así lo vi y así lo interpreto. Cualquier parecido con la realidad nacional es pura intención.

Tanto recordar esconde los olvidos. Se pretende soslayar que, en fecha similar pero de 1847, la que ondeó en la plaza del zócalo fue la bandera de las barras y las estrellas del invasor, justamente el extraño enemigo del himno que profanó con su planta el suelo patrio. Igual que ahora, quienes decían gobernar entregaron la plaza y la bandera, mientras que el pueblo se organizaba para defenderlas por su cuenta. México perdió la mitad de su territorio y quedó sometido a la nefasta influencia del Tío Sam. Se recuerda el heroísmo de los cadetes agredidos, pero se olvida al agresor. Tal amnesia también es un símbolo.

Cómo hablar de independencia cuando, por ejemplo, el sistema financiero mexicano, banca y bolsa, está en poder de inversionistas extranjeros, siempre atentos ante cualquier amenaza de corrección del rumbo para colocar de rodillas a quien ose profanar sus sacrosantas utilidades. Por el estilo el espeluznante incremento de la deuda pública, toda ella externa sea por los créditos internacionales o por los de la banca extranjera radicada en el país. Si independencia y soberanía significan la libre capacidad de tomar decisiones conforme a los propios intereses nacionales, las ceremonias del 15 y 16 de septiembre bien pudieran archivarse en el mismo capítulo de la gesta de Cuauhtémoc en la defensa de Tenochtitlán, el de los afanes frustrados.

Perdona, amable lector, la hiel que destilo al escribir este artículo. Me duele México y me duele mucho. Quisiera que nos doliera a muchos, tantos como haga falta para recuperarlo y tanto como para que supere a los analgésicos propinados por la propaganda oficial engañosa.

9/12/2014

Anti corrupción o pro honestidad?


Gerardo Fernández Casanova 
(especial para ARGENPRESS.info)

Peña Nieto se comprometió en campaña electoral a combatir la corrupción. Incluso en el malhadado Pacto por México se dedica un capítulo al tema, postulando la creación de una comisión de alto nivel destinada a erradicar este mal endémico. Sin embargo no ha habido avance alguno en la materia y no mereció ser mencionada en el informe presidencial. Me parece perfecto. No tiene caso mantener el engaño por el que los corruptos dicen combatir la corrupción. Es más, me atrevo a proponer que se elimine lo que queda de la Secretaría de la Función Pública, supuestamente encargada de evitar los actos de corrupción en la administración pública y de proveer a la penalización de sus actores; es dinero del erario que se dilapida en simular transparencia y en hacer demagogia.

Desde que Miguel de la Madrid creó la Secretaría de la Contraloría de la Federación, la corrupción no sólo no se redujo sino que se ha incrementado a niveles intolerables, con el costo adicional de obstaculizar la operación gubernamental y la obra pública. Es el caso que, quien tiene por objetivo enriquecerse al amparo del servicio público, lo hace burlando cualquier disposición en contrario, siempre y cuando cuente con protección superior y sepa repartir; los hay en abundancia. En cambio, servidores públicos de vocación, probos por naturaleza, que también los hay (aunque usted no lo crea) son tratados como delincuentes o, por lo menos, como sospechosos y se les ponen todas las trabas imaginables y, como resultan ser un estorbo a los corruptos, se les hace la vida de cuadritos hasta acabarlos. Hace falta mucha vocación para que una persona honesta se anime a participar en la política o en el servicio público.

Pero el país se ha modernizado, así también la corrupción. Las viejas prácticas de la “mordida” y la comisión por compras o contratos han sido perfeccionadas y aumentadas; ahora se negocia comercialmente con políticas públicas, cabildeo mediante, y con el país entero y sus habitantes. Las “reformas estructurales” del neoliberalismo impuesto no son sino prendas entregadas a título oneroso, esto es: mediante pagos al otorgante. La riqueza nacional administrada por el estado deja de ser tal para beneficio de particulares –acto corrupto de lesa patria- los que agradecen el gesto con participaciones en los negocios, cuando no son los mismos otorgantes los que se convierten en los particulares beneficiados. El territorio picoteado de minas a cielo abierto para obtener un gramo de oro por cada tonelada de tierra removida, es una muestra palpable. La invasión comercial y la muerte de la industria nacional es otra. El sacrificio de la clase trabajadora para garantizar las utilidades de patrones nacionales o extranjeros, también fue moneda de cambio. Pronto el despojo de tierras a los campesinos para la explotación de hidrocarburos será parte del panorama mexicano. Ni modo que tanta traición haya sido de gratis. Pero, además, los negociantes se dan salarios exorbitantes como corresponde a su altísima responsabilidad y para evitar tentaciones menores.

Mal puede exigir honestidad quien se hace de la presidencia mediante prácticas deshonestas, aunque se les de visos de legalidad y sean convalidadas por la autoridad responsable de fiscalizar. Se puede legislar y hacer hermosos discursos de combate a la corrupción, que nada pasará si quien legisla y quien administra accede a los cargos por medio del dinero. Todos vemos y criticamos el dispendio en las campañas, con dinero público y también con recursos propios; es inversión que deberá redituar a la hora del ejercicio privado de los negocios públicos.
México reclama honestidad más que anticorrupción. Ese tendría que ser el atributo ineludible de cualquier aspirante al voto popular; no se vale el supuesto atenuante de que “robo poquito”. Luchar contra la corrupción entre corruptos es un simple engaño, muy caro por cierto. Aunque sea con la lámpara de Diógenes pero tendremos que distinguir a los honestos y protegerlos contra la maledicencia de quienes pretenden destruirlos para conservar sus privilegios.

9/05/2014

El informe de lo deforme


Gerardo Fernández Casanova 
(especial para ARGENPRESS.info)

Es cierto, Peña Nieto está cambiando a México. En su II Informe ante la Asamblea de Accionistas rinde cuentas claras de los importantes cambios registrados, los que nos colocan en la antesala del primer mundo. Ahora México es una empresa moderna de clase mundial; ya no más atavismos retrógradas de nacionalismos trasnochados o patriotismos nostálgicos; hoy sólo se ve para adelante con la certeza de un futuro promisorio de grandes utilidades. Los accionistas agradecidos aplaudieron y festejaron con entusiasmo los impresionantes resultados de la gestión gerencial.

Los que no somos accionistas nos quedamos picados por la envidia de quienes sí lo son. Algunos curiosos nos dimos a la tarea de espiar en internet el famoso informe; fue como esos programas de TVUNAM que presentan largometrajes sin cortes comerciales; el de Peña Nieto fue un largo comercial sin cortes fílmicos. Eso sí, con toda la tecnología de Televisa, maquillaje y teleprompter incluidos, para mostrar la mano firme que conduce la nave con certeza y buena cara.“México ya es otro –sentenció el informante- y está en movimiento”. 

En su calidad de dueño de los desatinos nacionales, Peña despeñó al viejo país e instauró uno nuevo a su gusto, sin tomarse la molestia de preguntar a los paisanos. Nos cambió hasta la manera de andar. Cambió, por ejemplo, la riqueza de nuestros recursos petroleros por la ilusa inserción global. Cambió el bienestar de los mexicanos por el de los gringos. Cambió nuestra salud por un titipuchal de minas venenosas. Cuentas de vidrio y espejitos, junto con promesas falsas, son ahora el único patrimonio nacional. 

El informe cuenta cómo nos deformó.Flanqueado por los dos adocenados chucho-perredistas que presiden ambas cámaras del legislativo, el actor principal del largo comercial mostró su capacidad de concertación (cooptación) de las fuerzas políticas, con la que su abyecta mayoría parlamentaria pudo imponer los cambios “estructurales tan necesarios”. 

El México nuevo nace con el ADN del viejo autoritarismo priísta, mordiéndose la cola de la corrupción y la compra de voluntades, sea en la elección o en la votación parlamentaria. Tarjetas de Soriana para los electores pobres y pingües prebendas para los legisladores ricos. Con dinero baila el perro (o el chucho). Así, hasta yo puedo.El día anterior en la reunión del Congreso General, el secretario Osorio Chong hizo entrega formal del documento del Informe Presidencial, sustituto de la comparecencia del titular del Ejecutivo.

Desde luego esta fórmula es preferible a la vieja parafernalia de aplausos al presidente en su día, pero tiene un significado mayor: la supuesta soberanía reunida en el Congreso no representa a la nación, de ahí que se opte por otro escenario ante las “fuerzas vivas” y ante las cámaras de televisión para rendir el informe; es más cómodo y sin riesgos de afrenta a la figura presidencial.

Así, las Tumbas Etruscas son testigos del paso de una voluntad popular que no tiene ni voz ni voto.En esa reunión de Congreso los partidos fijaron sus posturas políticas ante el estado de la nación. Para llorar la abyección de los oradores del Verde y de Nueva Alianza (¿o tranza?) que se deshicieron en elogios a la vigorosa, patriótica y atinada dirección del país a manos del Señor Presidente Enrique Peña Nieto. Mis respetos a Dolores Padierna, del perredismo no chuchista, que puso las cosas en su lugar; para comenzar denunció la renuncia del legislativo a actuar con independencia respecto del ejecutivo; al diálogo de sordos en que se convirtió la aprobación de las tan cacareadas reformas, por el que el debate fue soslayado a cambio de horas de discursos opositores que no merecieron la más mínima atención de la aplanadora mayoritaria.Pero eso sí: el programa asistencial Oportunidades ahora se llamará Prospera. Esto sí que es importante. ¡Adiós pobreza! Vamos todos a prosperar o, por lo menos, a seguir pro esperando.

9/01/2014

México: Mejor que se vayan todos

Gerardo Fernández Casanova

(especial para ARGENPRESS.info)

El PRI gestiona otra consulta popular para eliminar 100 de los 200 diputados plurinominales y los 32 senadores de primera minoría. En caso de darse la consulta el resultado será, sin lugar a dudas, abrumadoramente afirmativo. Igual sería el resultado si la consulta fuese en el sentido de eliminar a la totalidad de los diputados y los senadores, no sólo los plurinominales. ¡Que se vayan todos! Si algo está desprestigiado en este país es el poder legislativo, parte por mérito ganado a pulso por su ignominiosa actuación y por los excesos de los emolumentos de sus miembros, y parte por la muy escasa cultura política que no ha conocido en la historia, salvo muy breves momentos, la razón de ser y el funcionamiento de la división de poderes.

La propuesta del PRI se argumenta en que tal reducción permitiría: 

a) hacer más operativo el congreso y 

b) ofrecer un importante ahorro de recursos. 

En ningún momento se aborda el tema de la calidad de representación que sería el ingrediente fundamental para decidir del número de diputados y senadores. En cuanto al ahorro de recursos se soslaya lo verdaderamente grave que es el costo directo de cada uno de los legisladores, que incluye un salario excesivo, más un presupuesto cuantioso para actividades de gestoría en los distritos y, además, el pago de personal auxiliar y de “asesoría”. Creo que la propuesta se presenta carente de una argumentación sólida que amerite una consulta popular.

La pregunta es qué pretende el PRI con esta promoción. Yo creo que es un escopetazo con varios propósitos, uno de ellos es el de ayudar a la Suprema Corte para negar la autorización de la consulta relativa a la reforma energética a base de también negar la priísta, ambas forzadamente sustentadas en que la ley establece que no procede la consulta en tratándose de asuntos electorales o de ingresos fiscales. Es una especie de gambito para la izquierda: si presionas para que se autorice tu consulta energética yo presiono por la de reducción de los plurinominales cuyo efecto sería mortal tanto para el PRD como para MORENA y no se diga para la chiquillada. La corte se vería forzada a resolver ambas consultas en el mismo sentido, sea afirmativo o negativo.

En el caso de autorizarse las dos consultas el PRI lleva todas las de ganar en ambas, esto es: SI a la reducción de plurinominales y NO a la marcha atrás de la reforma energética, ya no sólo por la gran capacidad manipuladora mediática, sino por el beneplácito popular por la reducción, lo que influiría en la otra respuesta. La izquierda difícilmente podría manifestarse en contra de la reducción, sería un suicidio. En este esquema tramposo la menos mala suerte para el país sería la negativa de la corte para ambas consultas.

Sin embargo algo positivo puede buscarse en la iniciativa del PRI: la posibilidad de debatir sobre el espinoso cuan necesario tema de la representatividad en una democracia que se define como representativa. La realidad actual es clara en cuanto que la población –supuestamente el sujeto a representar- considera no ser representada; en el caso de los legisladores de mayoría, porque siempre habrá una franja, frecuentemente mayor al 50%, de quienes votaron en contra; mientras que en el caso de los plurinominales supone que nadie votó por ellos. En adición a lo anterior se registran graves confusiones en la materia, por ejemplo: la ley dice que los senadores representan a los estados de la federación, pero son electos por votación directa, al igual que los diputados, cuando original y debidamente eran designados por los congresos estatales; igual sucede con los diputados que, de acuerdo a la ley, una vez electos por un determinado distrito son representantes de la nación y no del distrito por el cual fueron votados, pero en la práctica se les encajona en el distrito donde además deben realizar tareas cuya ejecución corresponde a los ayuntamientos o a otras instancias de servicio público.

Yo ya he expresado en estas páginas mi propuesta en el sentido de eliminar el senado y reemplazarlo por un órgano similar a la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) debidamente institucionalizado por la ley y sin funciones legislativas. También he propuesto perfeccionar la representatividad de los diputados mediante su elección por listas que presenten los partidos y la designación en número proporcional al total de votos recibidos por cada partido.

Sería muy saludable para el desempeño político general que se abra a debate el tema y se propicie una mayor ilustración a la sociedad sobre el significado de la división de poderes y de las condiciones de la representación. Es asunto que debe interesar a todos, particularmente a los partidos y a la academia, en aras de romper el estancamiento político que nos agobia.

8/25/2014

Larrea, diarrea y otros desperfectos


Gerardo Fernández Casanova
 (especial para ARGENPRESS.info)

Napoleón Gómez Urrutia, el exiliado cuan perseguido líder del Sindicato Minero, sigue ganando batallas en la guerra que le ha declarado Germán Larrea, el dueño del Grupo México y de importantes consorcios mineros, que sigue generando muerte y miseria a su paso. Gómez Urrutia obtiene la nacionalidad canadiense sin perder la mexicana, con lo que su extradición es poco menos que imposible. Larrea sufre diarrea y hace un berrinche. Es tal el encono del patrón contra el dirigente sindical que lo ha engrandecido; hoy Gómez Urrutia alcanza el status de perseguido político por un régimen al servicio de los patrones y recibe la solidaridad del sindicalismo internacional y de los mineros mexicanos que lo reeligen aún estando en el exilio: lo persiguió Fox, Calderón continuó con saña y, por lo hasta ahora visto, Peña Nieto sigue el mismo libreto.

El colmo de la prepotencia y la irresponsabilidad del empresario (corrijo: empresario es el que emprende, éste es un simple patrón por herencia) se refiere al nulo respeto por la vida de los trabajadores mineros: 67 murieron por negligencia en Pasta de Conchos; como por la naturaleza: 40 mil metros cúbicos de agua contaminada con minerales y ácido sulfúrico derramados al Río Sonora. Protegido por el gobierno, el verdadero delincuente goza de plena impunidad.

El caso, más allá de ser un pleito entre particulares, es significativo del estado de cosas imperante en el país: el aparato de gobierno puesto al servicio de las empresas y contra los trabajadores y sus organismos sindicales. La república deja de existir para ceder el lugar a una organización mercantil propiedad de un número limitado de accionistas, el gobierno cumple las funciones gerenciales y la población es la mano de obra cuando tiene empleo, de lo contrario sólo engrosa el ejército de los prescindibles, para los que no existe un estado solidario que ofrezca salud o educación. Justamente de eso se trata en el modelo neoliberal; para eso han servido las llamadas reformas estructurales. Siguen engañando con la promesa de que así se podrá generar bienestar para la población y, lo malo, hay quienes les creen. Larrea y su impunidad irresponsable no es más que párvulo comparado con el poder que ahora recuperan las grandes transnacionales del petróleo y la energía, de quienes sólo se puede esperar cualquier cantidad de atropellos en aras de asegurar su utilidad, con un gobierno obsecuente que dice que las controlará.

Pero el olvido nos envenena; ya comienza la feria de la propaganda con miras al proceso electoral del próximo año. Por lo pronto Peña Nieto se lanza a una campaña de recuperación de imagen concediendo entrevistas a conductores de programas televisivos de entretenimiento para amas de casa. Ofrece explicaciones sobre el enorme significado de las reformas emprendidas, respecto de las que sus entrevistadores levantan las cejas con sentido admirativo, con efecto directo en la mentalidad de su clientela. Peña Nieto se cura en salud por aquello de que a la Suprema Corte se le ocurriera autorizar la consulta pública promovida por las izquierdas.

Por cierto, mis amigos me objetan mi abstinencia en materia de promover firmas para la petición de la consulta y me veo precisado a explicar mis razones: 

1) Más del 60% del electorado votó en el 2012 contra el proyecto de la izquierda, con todo y compra de votos, sin que exista algún indicio válido para suponer alguna variación; 

2) Carente de reglamentación, la consulta sería una feria de propaganda a favor de las reformas, sin limitación alguna;

 3) Todo se presenta para que la consulta resulte ser una legitimación de la política neoliberal entreguista, con lo que la izquierda se quedaría sin banderas. Ahora bien, si lamentablemente la Corte diera la autorización, entonces estaría yo obligado a dar mi mayor esfuerzo para buscar el NO como respuesta.

Me surge otro cuestionamiento al respecto: convocar a la consulta sobre la reforma energética podría significar que todas las otras reformas que han agraviado a la población son aceptadas. Si de consulta se trata tendría que abarcar a todo el andamiaje neoliberal: pensiones, laboral, telecomunicaciones, etc.

Insisto en que los dirigentes y los intelectuales de izquierda tendrán que realizar el mayor esfuerzo de imaginación creativa para sacarnos del marasmo en que hemos caído.

8/08/2014

De Jericó a Gaza. Los holocaustos

Gerardo Fernández Casanova
 (especial para ARGENPRESS.info)

No comprendo cómo es que la humanidad, que ha llegado a la luna y ha desentrañado los secretos de la naturaleza, no haya podido domeñar a la barbarie. Las imágenes de lo que sucede en Gaza, ese ínfimo reducto palestino, no hablan mas que de la estupidez que sienta sus reales en el actuar animal del hombre; que aún hay un largo trecho de la evolución para eliminar los todavía vivos instintos asesinos antediluvianos, frecuentemente amparados en “mandatos divinos” y con ayudas del mismo origen, sobretodo en tratándose de exterminar pueblos enteros.

Exterminar le ordenó su dios a Josué y, para apoyarlo, detuvo el curso del río Jordán y hasta el del sol y la luna; derribó murallas y le pasó información de inteligencia, de manera de no dejar a nadie con vida; hombres, mujeres y niños fueron pasados a cuchillo, según consigna la Biblia en la parte que igual respetan judíos, cristianos e islámicos, las tres religiones monoteístas de la historia, cada una de las cuales considera al propio dios como único y se han masacrado en aras de tal exclusividad. Moisés, el padre común, recibió el oráculo de ser el pueblo elegido, merecedor de la mejor tierra, y la orden de borrar de su faz a los otros. Igual mandato recibió Mahoma para exterminar a los infieles, o sea a los diferentes. Sólo Jesús transmitió el llamado al amor y a la paz dictado por su dios, carácter que pronto sería olvidado por sus seguidores que blandieron la espada para imponer su credo. Las tres religiones pelearon entre ellas y contra otros infieles como, por ejemplo, los pobladores originales de lo que hoy es América, o los africanos exterminados por la vía de la esclavitud y los mismos judíos gaseados por los nazis.

Las guerras llamadas “santas” siguen vigentes y no sólo por el fundamentalismo islámico, el mismo estatus tiene el combate de las naciones del mundo occidental cristiano contra el comunismo ateo y, en general, contra todo aquello que se oponga al “destino manifiesto” por el que su dios confiere a los Estados Unidos la responsabilidad de gobernar al mundo, incluidos el genocidio de la juventud latinoamericana, la guerra de Vietnam y todo un largo listado de atropellos dirigidos desde Washington, siempre en defensa de sus sacrosantos y cínicos intereses solapados en un mandato divino.

No soy ateo. Creo en la existencia de un ser supremo hacedor del universo. Pero no puedo dar crédito a un dios excluyente e intolerante hasta el genocidio. No puedo aceptar un libro sagrado que da cuenta del mandato divino para matar y exterminar pueblos enteros ajenos a su paternidad, ni en aquellos tiempos ni ahora. Tampoco acepto la persecución y el holocausto del pueblo judío; ni la guerra santa del Islam contra los que le son infieles o las cruzadas cristianas o la santa inquisición católica. Para acabar pronto, rechazo la violencia y la guerra, cualesquiera sean los motivos que la provocan, sean religiosos o de simple poder; siempre me parecerán ajenas a la justicia.

No obstante, respeto las creencias de los demás y a sus dioses, excepto la que está hoy en boga y respecto de la cual me acuso de acercarme a la intolerancia. Rechazo al dios del mercado y a sus ídolos de oro, a sus sacerdotes y feligreses que, en sus prácticas litúrgicas, emplean armas de destrucción masiva para imponer sus designios al resto de la humanidad; que, por ejemplo, determinan el bloqueo económico a todo un pueblo por el simple pecado de ser independientes; o que someten a países enteros mediante la provocación de endeudamientos excesivos e impagables para, a la vuelta de la esquina, forzar negociaciones que imponen modelos económicos esclavizadores; que se apoderan de las riquezas naturales de las naciones sometidas para alimentar su voracidad consumista; que matan por hambre sin tener que lanzar un solo misil. Son verdaderos criminales sus sacerdotes y, peor aún, sus acólitos encaramados en los gobiernos de los países sometidos.

La del oro y el mercado es, además, una religión omnigenocida que está destruyendo a la naturaleza y a la viabilidad del género humano. Es una religión suicida en la que hasta los que la disfrutan se verán afectados de muerte.

¿Hasta cuándo el hombre seguirá atentando contra el hombre?

8/01/2014

Exportación de salud. El éxito mexicano



Gerardo Fernández Casanova
(especial para ARGENPRESS.info)

En la visita que le hiciera el Gobernador de California, Jerry Brown, el Presidente Peña Nieto aseveró que con las reformas estructurales recién aprobadas habrá mayor bienestar en México y en Norteamérica. Lo de México es más que dudoso, pero lo que absolutamente seguro es lo de Norteamérica, entendido el término conforme al hablar del mexicano común que con tal gentilicio se refiere a los Estados Unidos y a sus habitantes como norteamericanos.

En todo caso, la brutal asimetría entre ambas naciones ha hecho que lo que allá es pastel, aquí sólo sean migajas, si bien nos va. Así ha sido la historia de México y de toda Nuestra América. Una generación obnubilada, intencionalmente educada en las universidades gringas para borrar los resquicios nacionalistas y anti yanquis, oyó el canto de la sirena y le creyó el cuento de que eso cambiaría; que ahora sí tendríamos una relación fincada en el respeto mutuo y, por tanto, entraríamos al primer mundo. El nacionalismo revolucionario, nunca cabalmente aplicado, se guardó en el cajón del olvido; nuestra herencia común latinoamericana fue despreciada; quedamos uncidos a la yunta al servicio del patrón, ahora convertido en buen amigo. Se renunció a ser cabeza de ratón y se optó por ser cola de león, donde más apesta.

Tiene razón Peña Nieto; con sus malditas reformas seremos fieles contribuyentes al bienestar de su Norteamérica. Mucho más de lo que habitualmente hemos sido. América Latina se queda con sus venas abiertas; las nuestras ya se cerraron, incluso se secaron. Y no sólo es cosa de dignidad, que pesa y mucho, sino de simple salud física, vida pues. El caso ominosamente ejemplar es el del llamado gas de lutitas o de esquisto, cuya extracción requiere del método de fracturación o fracking, que ha significado una revolución tecnológica y productiva en los Estados Unidos, pero que cada día es más objetada y hasta vetada en algunos estados por sus efectos sobre la naturaleza y la salud, con una clara expectativa de prohibición. No es para menos; según los científicos que encabezan el rechazo a esta forma de explotación, el daño es irreversible: se ocupa una enorme cantidad de agua que se contamina con agentes químicos, la que no es recuperable y que contamina los mantos freáticos, en perjuicio de las poblaciones cercanas y de la agricultura productora de alimentos. Adicionalmente se afecta la estabilidad geológica al romper estructuras de roca y provocar efectos sísmicos.

Pero no hay problema, para eso están los mexicanos, para desarrollar aquí los procesos que se prohíben allá. Para eso la nueva legislación aprueba sin cortapisas el desempeño de tal tipo de explotación, no obstante la oportuna advertencia de los expertos en la materia.

De paso y para no perder la oportunidad, el régimen aprueba y legitima la depredación causada por la minería a cielo abierto practicada en la extracción de oro y plata, cuyos efectos asesinos han sido fuertemente denunciados, no sólo por los ambientalistas que algunos califican de trasnochados, sino por poblaciones enteras que los sufren.

De lo que se trata es de que en esta asociación, a la que nos metieron sin ser consultados, a nosotros nos toca hacer lo que enferma, lo nocivo, para que ellos disfruten su bienestar con cargo a nuestra salud. En términos reales les exportamos salud, la nuestra y la de nuestros hijos. Es un rubro que debiera ser objeto de medición; probablemente resultemos campeones mundiales.

Me vienen a la mente lecturas recientes relativas al comercio de esclavos africanos; los propios caciques le entraban al negocio de entregar a sus súbditos al negrero esclavista. Así, gobiernos actuales actúan en el mismo sentido: entregan la salud de sus pueblos a cambio de cuentas de vidrio y espejitos, el de México ocupando un lugar de campeonato.

Es una desgracia que no se registre una poderosa reacción en contra de tales crímenes de lesa humanidad. Por el contrario, la propaganda mediática y el control de las mentes hacen que la gente se muestre pasiva y hasta satisfecha por la promesa del desarrollo y el empleo que supuestamente se logrará.

7/10/2014

Buitres en el cielo de América Latina

Gerardo Fernández Casanova 

(especial para ARGENPRESS.info)


La República Argentina está siendo asediada por el más voraz e inmoral de los capitales especulativos, a los que atinadamente se les ha llamado fondos “buitres” o, para mejor entendimiento en México, “zopilotes carroñeros”. Se trata, para decirlo en pocas palabras, de inversionistas que aprovecharon la pérdida de valor de los bonos gubernamentales argentinos cuando se dio la suspensión de pagos en el 2001, para adquirirlos en calidad de basura y pretender cobrarlos hoy a precio de oro, por la decisión de un juez de Nueva York confirmada por la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos. El asunto es de extrema gravedad y variadas implicaciones, que no pretendo explicar aquí; a quien le interese profundizar recomiendo las páginas electrónicas de Argenpress y de Página 12. Me interesa centrarme en el efecto de política internacional del caso porque no es ajeno a un renovado proyecto colonizador que reacciona ante los intentos de emancipación en Nuestra América.


Con el nuevo siglo se registran eventos orientados a la referida emancipación. En primer término Hugo Chávez logra la presidencia de Venezuela, derrotando a los partidos tradicionales por la vía electoral, e inicia el proceso de la Revolución Bolivariana con claro sentido nacionalista y marcada tendencia al socialismo. Le sigue, en 2002, la elección del candidato del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, en Brasil con un proyecto que, sin ser socialista, propugna por reivindicaciones sociales y, particularmente, enfocado al rompimiento de la dependencia respecto del poder imperial yanqui. Simultáneamente y en medio de la peor crisis imaginable, Néstor Kirchner llega a la presidencia de Argentina y asume la renegociación de la deuda externa desde una posición soberana y nacionalista, logrando quitas y ventajas de pago nunca vistas, aunque no pudo o no quiso reivindicar la ilegalidad y la inmoralidad del endeudamiento; de todos modos, el ejercicio implicó un avance emancipador. Así siguieron surgiendo en Bolivia, Evo Morales impulsado por la mayoría autóctona y contra el neoliberalismo depredador; Rafael Correa en Ecuador, Tabaré Vázquez en Uruguay, Fernando Lugo en Paraguay y Daniel Ortega en Nicaragua, no sin desconocer la heroica lucha libertadora de Cuba socialista. Chile se dio un respiro progresista con Michel Bachelet, ahogado en una concertación inmovilista y que ahora regresa con un mayor grado de libertad. Perú registra un mínimo avance con un presidente progresista pero con un gobierno conservador.


Esta oleada, en mucho producto de las luchas sociales, rápidamente tomó el camino de la integración y el apoyo mutuo. Fueron hechos relevantes el apoyo de Brasil a Venezuela cuando el paro patronal intentó destroncar el proceso revolucionario; la conjunción de voluntades políticas que canceló el proyecto hegemónico gringo del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA); la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR); la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Elementos comunes a todos estos órganos es la exclusión de los Estados Unidos, expresamente requerida para avanzar en el camino de la segunda independencia americana.


El impulso inicial del proceso se dio durante el gobierno de Bush en los Estados Unidos que, posiblemente por afortunada incapacidad, se vio rebasado por los acontecimientos en su patio trasero, no sin mantener bajo permanente acoso a los gobiernos insurrectos: el golpe de estado y el paro patronal en Venezuela y el proyecto separatista de Bolivia fueron proyectos diseñados, promovidos y financiados por las respectivas embajadas yanquis, afortunadamente frustrados. Con la llegada de Obama al poder se generó una expectativa de cambio en la relación de los Estados Unidos con América Latina, incluso se realizó una cumbre incluyente en Trinidad y Tobago a los pocos meses de su administración gubernamental, en la que se subrayó la dignidad de las naciones y la exigencia del respeto mutuo. Poco duró el embrujo; Obama mostró que no sólo no cambiaría sino que aplicaría mayor rigor e inteligencia en la destrucción del sueño bolivariano.


Es en este marco donde se encuadran hechos que se registran en varios de los países progresistas de América Latina. En primerísimo lugar la escalada de violencia para el intento de derrocar a Nicolás Maduro; la permanente política de desgaste contra Rafael Correa en Ecuador; la campaña mediática contra Vilma Rouseff en Brasil y el intento de poner de rodillas a Argentina con el juego de los fondos buitres.


Cuánto lamento que en México estemos libres de tales presiones. Prefiero la lucha por ser independientes que la comodidad de estar sometido al modelo depredador neoliberal como vil colonia.