4/23/2015

Entorno machista deja impune tortura sexual contra las mujeres

Agentes del Estado las discriminan y someten a trabajos forzosos


El entorno cultural machista permite que haya violencia sexual por parte de agentes del Estado contra las mujeres sin que se considere tortura sexual, lo que propicia una cultura de impunidad, afirmaron organizaciones civiles que acompañan a sobrevivientes de este delito.

Al presentar en Xalapa, Veracruz, la campaña “Rompiendo el silencio. Todas juntas contra la tortura sexual” –que visibiliza el patrón sistemático de este crimen contra las mujeres–, activistas dijeron que es necesario que el Estado tome medidas para investigar y castigar estos ilícitos.

Cristina Hardaga, integrante de Asociadas por lo Justo (JASS, por sus siglas en inglés), dijo que desde 2012 el Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) ya había hecho recomendaciones sobre el tema, y de ahí la importancia de escuchar las voces de las sobrevivientes.

Stephanie Erin Brewer, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, aseguró que la tortura hacia las mujeres tiene características propias, porque implican estereotipos de género.

Como ejemplo, dijo, a las víctimas que son sometidas a estos tratos se les dice que eso les pasa por no estar en su casa, se les obliga a trabajos forzosos como lavar la ropa de sus torturadores, quienes además usan frases discriminatorias sobre su físico o su sexualidad.

Erin Brewer destacó que el cuerpo de las mujeres también se usa como herramienta de presión para los hombres, es decir, a ellas se les tortura para intimidar a sus parejas o compañeros de lucha, por lo tanto aseguró que es un fenómeno que debe reconocerse.

Apuntó que entre 2005 y 2013 en el país hubo cuatro condenas por tortura en general y sólo dos de esas sentencias eran firmes; mientras que en el estado de Veracruz se registraron 23 denuncias penales por tortura entre 2008 y 2014, según información oficial.

Por su parte, Jesús Peña Palacios, representante adjunto en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), declaró que quien ejerce tortura tiene “una intención y un fin”.

Explicó que la tortura es uno de los grandes problemas que aquejan a la humanidad, por ello los tratados internacionales prohíben estas conductas en cualquier momento y circunstancia, pese a que en México se utiliza primordialmente durante la investigación penal.

Peña Palacios mencionó que a pesar de los esfuerzos del Estado mexicano para erradicar este delito, sigue ocurriendo, como lo demostró el informe de Juan E. Méndez, relator especial sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de la ONU, quien expresó su preocupación al respecto.

En marzo pasado el relator presentó su reporte ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en el que afirmó que la tortura es frecuente durante la detención y la puesta a disposición de las personas arrestadas, a fin de obtener confesiones y declaraciones incriminatorias.

Además el relator señaló que en el caso de la tortura sexual, ésta se califica como una conducta de menor gravedad, por lo que a decir del representante de la OACNUDH el Estado mexicano debe tomar medidas para erradicarla y cuando haya denuncias al respecto comprobar si existió o no.

Durante la presentación de la campaña “Rompiendo el silencio…” se escucharon los testimonios de Claudia Medina Tamariz, sobreviviente de tortura sexual por parte de marinos en Veracruz en agosto de 2012; y de Bárbara Italia Méndez, sobreviviente de los operativos policiacos en San Salvador Atenco, Estado de México, el 3 y 4 de mayo de 2006.
 
Anayeli García Martínez, Cimacnoticias | México, DF.- 

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