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11/18/2018

El mérito de Peña

La Jornada: Despertar en la IV República



José Agustín Ortiz Pinchetti

Enrique Peña Nieto (EPN) ganó la Presidencia de la República por 6 puntos, en lugar de los 15 o 20 que marcaban lasencuestas. En el primer año de gobierno su aprobación alcanzó 56.2 por ciento gracias al apoyo de los medios de comunicación. Pero esto duró poco. Su popularidad fue disminuyendo no sólo a escala local, sino en todo el mundo, incluso en los medios más conservadores.

Quienes defienden el gobierno de EPN hablan de la creación de 4 millones de empleos, de incentivar inversiones extranjeras directas por 200 mil millones de pesos, de colocar a México como el cuarto mayor exportador de automóviles y haber aumentado 43.1 por ciento las exportaciones manufactureras.

Sin embargo, el sexenio de EPN destaca por sus puntos oscuros. Tan sólo 2018 será recordado como el año más violento de las últimas décadas con más de 25 mil personas asesinadas. Los casos de Ayotzinapa y Tlatlaya no han sido resueltos y son agravios que pesarán en el régimen de Peña. De igual forma, la corrupción, incluso del propio presidente, de algunos de sus más cercanos colaboradores y prácticamente de todos los gobernadores del PRI, destacando Javier Duarte, en Veracruz; Roberto Borge, en Quintana Roo, y César Duarte, en Chihuahua.

En el último año de su gobierno la popularidad de Peña alcanza apenas 18 por ciento, la cifra más baja de la historia (Felipe Calderón al concluir su mandato alcanzó 46). Los grupos que menos lo aprueban son los jóvenes y los universitarios y el problema más grave que perciben los ciudadanos es el de la inseguridad, seguido de la crisis económica y la corrupción.

EPN se enfrentó a una etapa avanzada de la descomposición del sistema político, económico y social. Se hizo de la Presidencia mediante una masiva compra de votos, misma estrategia utilizada en la elección de 2017 en el estado de México.

El mérito de Peña fue no utilizar el poder gubernamental para cambiar el sentido de la elección presidencial. Como diría Gabriel Zaid, ejerció la “acción hercúlea de… no hacer nada” y se produjo el cambio de régimen y un nuevo proyecto colectivo. Quizá EPN será recordado en el futuro como el presidente que abrió la puerta a la democracia.

Colaboró: Mario Antonio Domínguez.

Twitter: @ortizpinchetti

11/11/2018

Esta renovación moral y la anterior

La Jornada: Despertar en la IV República



José Agustín Ortiz Pinchetti

El corazón de la IV República es el combate a la corrupción/impunidad. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) considera que son el origen de la violencia y de la desigualdad que padecemos. Para indagar la posible efectividad de la futura campaña de renovación moral, creo conveniente compararla con una iniciativa semejante: la de Miguel de la Madrid Hurtado, presidente de México (1982-1988), quien intentó poner en marcha una idea similar con resultados muy negativos.

De la Madrid prometió: eliminar la corrupción, construir una sociedad más igualitaria y avanzar en el proceso de democratización. Afirmó que para lograrlo no bastaban leyes idóneas, sino voluntad política y una administración eficaz. En sus primeros meses de gobierno realizó acciones encaminadas a este propósito. Pero se encontró con grandes problemas financieros y muchas resistencias que terminaron por amedrentarlo y resquebrajar su voluntad política llevándose al diablo la renovación moral. Su sexenio es conocido como el periodo de las oportunidades perdidas.

La renovación moral que propone AMLO colorea todas las acciones de su gobierno. Confía en que al desarraigar estos vicios tomemos el camino de una verdadera nación desarrollada. AMLO, al igual que De la Madrid, plantea gobernar con el ejemplo y también menciona la necesidad de tener una voluntad política firme. Tendrá resistencias de las elites económicas y políticas y de los grupos criminales que generan violencia e inseguridad. Sin embargo, cuenta con un apoyo popular inédito, aunque no organizado; no tiene compromisos con los grupos de interés; y ya probó su voluntad y su valentía al resolver las distintas crisis como jefe de Gobierno de la capital.

La magnitud del desafío que enfrentará AMLO para erradicar la corrupción y la impunidad es enorme. Podría augurarse un buen resultado en el control de esas prácticas en los niveles superiores de la administración pública y también un cambio notable en sectores intermedios del aparato estatal y quizás despunte un paradigma distinto en las relaciones internas. Desarraigar la corrupción es difícil, pero se puede abrir un camino que llevará a la modernización del país y a la vigencia del Estado de Derecho.

Colaboró: Meredith González.

11/04/2018

Despertar en la IV República

La capital de la IV República
José Agustín Ortiz Pinchetti
La cuarta República tendrá la misma capital de la primera, segunda y tercera. Ciudad de México ha sido elogiada por su magnificencia en siglos pasados. En los anteriores 50 años ha crecido incontrolablemente. Hoy su grandeza es la de sus problemas que llegan a inspirar horror. Dentro de sus mil 500 kilómetros cuadrados habitan poco más de 9 millones de personas y con la zona conurbada llega a 25 millones.
La capital del país tiene una gran relevancia que destaca frente a los demás estados. Tan sólo esta entidad aporta 16.5% del PIB. Desde tiempo inmemorial han existido conflictos entre la autoridad nacional y el gobierno capitalino. Es probable que se remonten hasta la época prehispánica. De lo que no hay duda es que este conflicto se mostró con claridad en la época colonial.
Ya en el siglo 19 esta competencia se incrementó y en 1929 el general Obregón cercenó la autonomía de cuajo. Convirtió a la capital en un departamento de la administración federal y su dirección estaba a cargo de un funcionario nombrado directamente por el Presidente de la República.
Con el paso del tiempo y con una identidad propia, los capitalinos comenzaron a exigir una mayor autonomía de su ciudad. El primer plebiscito ciudadano fue en 1993. En 1996 se les autorizó elegir a sus autoridades, comenzando por el jefe de gobierno.
Los enemigos de la capital temían que la emancipación de Ciudad de México fuera el principio de la caída del sistema priísta. En cierta forma tenían razón. Y cuando se permitió votar a los habitantes del entonces Distrito Federal, éste se convirtió en la primera derrota decisiva del régimen priísta (1997).
En 2018 el panorama es totalmente distinto. Por primera vez en su historia el gobierno de la hoy Ciudad de México tendrá su propia Constitución y un Congreso local. Los ciudadanos han elegido a una mujer como jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, que tiene frente a sí grandes problemas como la inseguridad, la erosión del tejido social y la impunidad, que han creado un aumento de violencia que tiene hundida a la capital en el momento más sangriento de su historia. Los nuevos líderes tendrán que enfrentar con energía los grandes problemas si aspiran a crear una novísima grandeza de la capital.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez
Twitter: @ortizpinchetti

10/28/2018

Estado de derecho: en extremo chueco

Despertar en la IV República



José Agustín Ortiz Pinchetti


En el amanecer de la IV República, un tema recurrente en nuestras conversaciones fue identificar los grandes problemas: ¿Cuál sería la prioridad? Un grupo de amigos divagábamos cuando llegó a nuestras manos el Índice de estado de derecho en México 2018, realizado en los 32 estados por el World Justice Project (Proyecto Mundial de la Justicia). La investigación refleja un paisaje devastador en nuestro Estado de derecho.


El índice consideró ocho factores esenciales: límites al poder gubernamental, ausencia de corrupción, gobierno abierto, derechos fundamentales, orden y seguridad, cumplimiento regulatorio, justicia civil y justicia penal. En México, la corrupción es una práctica sistematizada en el sector público y privado. Los gobernantes no rinden cuentas y el nivel de impunidad es muy alto. Los tribunales no otorgan garantías suficientes a la población. La violación a los derechos humanos es constante y recurrente, hay zonas del país donde no se garantiza la vida, la libertad ni la seguridad.

Entre los amigos nos preguntamos si realmente estamos tan mal. Nuestra respuesta fue afirmativa. La esquizofrenia entre la ley y la realidad es nuestra atmósfera. Nos hemos habituado. Como aquel que vive junto a una fábrica que despide malos olores y después de un tiempo deja de percibirlos porque se acostumbra. Quizás esta realidad de transgredir la ley sin sentir remordimiento tenga su origen en la época de la Colonia: el legislador se encontraba al otro lado del océano, legislaba para una realidad que no conocía y las normas podían ser suspendidas cuando afectaban los intereses de las instituciones o individuos que tenían poder local.

Más allá del origen histórico, las recientes encuestas muestran cómo se está percibiendo con mayor sensibilidad los amargos frutos de este “estado de chueco”, como lo ha llamado Gabriel Zaid. El nuevo gobierno deberá estar alerta a partir del primero de diciembre y actuar sin titubeos, imponer la ley más allá de la conveniencia de los gobernantes y grupos de interés. ¡Vaya reto!

Colaboró: Meredith González.

Twitter: @ortizpinchetti

6/24/2018

La hora de Claudia

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti

El pasado jueves se dio el último debate entre los candidatos que compiten para la jefatura de Gobierno de CDMX. Claudia Sheinbaum se vio serena, confiada. Su preparación la ayudó a lograr un estilo concentrado y dar respuestas realistas.

Claudia ha tenido un alto desempeño en diferentes tareas gubernamentales. Fue secretaria de Medio Ambiente del DF y jefa delegacional en Tlalpan. Además participó en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que obtuvo el premio Nobel de la Paz 2007.

Entre los grandes proyectos que administró está el del segundo piso del Periférico. Fue un logro espectacular y por ello sus adversarios la acusaron de manipulación de recursos y falta de transparencia, hechos que nunca se probaron. Quien quiera conocer a detalle ese proyecto puede hacerlo en la página de Internet http://www.fimevic.df.gob.mx/
Claudia enfrentará un ambiente decadente heredado por la actual administración. Mancera dejó el cargo con el nivel más bajo de aprobación desde que el PRD gobierna la capital. (La ciudadanía lo reprobó con sólo 24 por ciento). Cometió el error de traicionar a sus aliados: AMLO y Ebrard, para abrir el paso a EPN en la capital.
Los tres problemas más graves que hereda, inseguridad, corrupción y desempleo se pueden ver en ejemplos concretos. Se registra la tasa de homicidios dolosos más alta en la historia de la ciudad y se ha incrementado la presencia del narcotráfico ( Reforma, 28/05/18). En la esfera de la corrupción está el caso del desvío de recursos originalmente destinados a la reconstrucción ( Revista R, 29/04/18) y la calificación de la CDMX como una de las entidades con la tasa más alta de desempleo ( El Universal, 23/12/17).
Claudia se propone materializar su proyecto Innovación y Esperanza. Hacer renacer la ciudad y utilizar los medios más avanzados como auxiliares de su gobierno. Tendrá una tarea difícil. Confío en que sus cualidades personales y de su equipo podrán hacerles frente. Su ventaja electoral es muy clara y a los capitalinos les simpatiza su perfil ciudadano, académico y su experiencia. Conmoverá a la capital con su victoria. Lo más difícil vendrá después. (Colaboró Mario Domínguez).
Twitter: @ortizpinchetti

6/10/2018

Por qué fallan los críticos de AMLO?

La Jornada: El despertar


José Agustín Ortiz Pinchetti

AMLO ha sido blanco de infinidad de ataques a lo largo de su vida política. Unos calumniosos, otros más finos y puntuales. Por ejemplo, Enrique Krauze lo ha llamado populista. El historiador define el populismo comoel régimen de dominación carismática que llega al poder por la vía democrática, para acabar con ella. Esta definición es aplicable a Hitler. ¿Lo es para AMLO? Los críticos fallan porque casi todos inventan una figura fantástica para luego atacarla. No se refieren a la trayectoria real del tabasqueño, sino a sus propias fantasías. La información de la vida pública del hoy candidato presidencial está al alcance de la mano ¿Por qué no la usan?

1. En la primera encomienda de AMLO (Instituto Indigenista de Tabasco, 1977), ¿contribuyó a que la gente de esa zona viviera mejor?, ¿se puso en contacto con los indígenas, aprendió su lengua, trató de rescatar sus costumbres?, ¿trató de modo prepotente, autoritario a los pobladores de esa zona?

2. En su paso por el PRI de Tabasco (1983), ¿intentó democratizar desde la base al partido?, ¿por qué provocó la irritación de los caciques del estado?

3. Desde la oposición al gobierno autoritario de Tabasco (1989), ¿enfrentó violentamente a las autoridades estatales?, ¿cómo reaccionó ante los ataques constantes del gobierno de ese estado?, ¿cómo actuó ante el probado fraude electoral de 1994?

4. Como líder nacional del PRD (1996-1999), ¿consiguió reposicionar al partido en el Congreso de la Unión?, ¿fue un líder eficaz?, ¿qué ganó el PRD con AMLO durante su etapa como presidente de ese partido?

5. Como jefe de Gobierno (2000-2005), ¿respetó a los poderes constituidos y trabajó con ellos?, al final de su mandato mereció un alto porcentaje de aprobación, ¿a qué se debió?, ¿cómo se comportó frente a la división de poderes y a la oposición?, ¿respetó los derechos humanos?

6. Tras los fraudes electorales de 2006 y 2012 contra los que combatió, ¿convocó a la violencia a sus partidarios?

7. ¿Por qué Morena con sólo tres años de vida se ha convertido en puntero de los sondeos de cara a los próximos comicios generales frente a las fuerzas que tienen ya largo tiempo organizándose y gobernando casi todo el país?

Los críticos de Andrés Manuel han empleado mucha energía y tiempo en intentar asustar al público con su supuesto autoritarismo. Nosotros desearíamos críticas constructivas, pero que no partieran de calumnias o de la invención que se pretende hacer de AMLO para eliminarlo como opción política. Colaboró Mario Domínguez.

Twitter: @ortizpinchetti

6/03/2018

 ¿Cómo acabar con la corrupción?

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti

La propuesta central de Andrés Manuel López Obrador es acabar con la corrupción. Muchos críticos dicen que es una pretensión romántica creer que acabará con ella actuando él de modo intachable. Según ellos, esto sería insuficiente y utópico. Los analistas deberían ver los antecedentes: Andrés Manuel erradicó las prácticas de corrupción más graves durante su gobierno en la Ciudad de México, no sólo predicando con el ejemplo, sino que tomó muchas medidas decisivas.

Acotó la persecución a lo que sucediera en el espacio de su mandato. De haber hecho lo contrario no hubiera tenido recursos ni tiempo para limpiar el Distrito Federal: vean ustedes lo que ha sucedido en Chihuahua. Le bastaron 72 horas en sus primeros días de mandato para actuar contra el aparato que se había anidado en la Tesorería para emitir documentos apócrifos y cobrar enormes cantidades de dinero a los contribuyentes. Eligió bien a sus colaboradores; prefirió siempre la honradez por encima de los currículos brillantes.

Eliminó la atmósfera suntuosa en que vivían los altos funcionarios, bajando a la mitad sus sueldos y eliminando prestaciones (tarjetas, coches nuevos, viajes, edecanes, gasolina, regalos, etcétera). Respetó e hizo respetar el estado de derecho. Durante su mandato no hubo impunidad. Los raros casos de irregularidades que se presentaron fueron castigados: Ponce pasó 10 años en prisión (se ensañaron con él) y Bejarano ocho meses, a pesar de que nunca se probó que hubiese cometido un delito.
Estableció la rendición de cuentas accesible a cualquiera, por medios electrónicos y solicitudes de información. Integró una red de contralores ciudadanos para obras y adquisiciones. Se prohibió la negociación de contratos fuera de las oficinas. Designó negociadores aptos e incorruptibles, como Octavio Romero. El mismo López Obrador encabezó las negociaciones más difíciles.
Transparentó los procesos mayores, como la construcción de los segundos pisos y la adquisición del paquete de trenes del Metro, que adquirió casi a la mitad del precio que habían costado en la época de la regencia. Revisó todos los contratos celebrados por los gobiernos anteriores y presionó hasta sustituir los leoninos por acuerdos razonables. La administración ahorró millones y la iniciativa privada también, aunque algunos hubieran preferido que se mantuviera el antiguo estilo.
Muchas otras medidas siguieron estos ejes y en sus primeros tres años de gobierno la corrupción se redujo drásticamente. AMLO demostró que la ética paga: su comportamiento recto fue percibido por la población, convirtiéndose en un candidato natural a la Presidencia. La cero impunidad y el respeto a la ley son buenos signos para su gobierno futuro, de ganar la Presidencia. (Colaboró Meredith González Acevedo.)
Twitter: @ortizpinchetti

4/29/2018

Un maquiavelismo ingenuo

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti

Por maquiavelismo se entiende el estilo de hacer política basado en la simulación, mentiras y traiciones: el fin justifica los medios. Esta tesis se atribuye a Nicolás Maquiavelo (1469-1527), condenado como un escritor perverso. Pero muchos autores, en las distintas épocas, lo han defendido diciendo que describía las costumbres turbulentas de su tiempo y aconsejaba a los príncipes conocerlas para ser realistas y efectivos. Él fue un hombre recto y patriota.

Las ideas de Maquiavelo tocan de cerca el tema de la ética en la política. Es erróneo y peligroso considerar que esta actividad está fuera del marco de la ética. Vale la pena contrastar estas ideas con la práctica de la política en México, y concretamente con el episodio electoral que estamos empezando a vivir.


¿Cómo se puede juzgar, de acuerdo con la ética, la conducta de los distintos candidatos? El caso de José Antonio Meade es probablemente el más contradictorio: es descrito como un hombre honesto, con 20 años de excelente desempeño en el servicio público. Si usted se toma el trabajo de darle seguimiento, podrá juzgarlo en sus verdaderos méritos. Ha sido uno de los funcionarios conservadores emblemáticos de la alianza del PRI y el PAN. Uno de los constructores de la política financiera que es el corazón del neoliberalismo. Es responsable tanto de la falta de crecimiento como de la nula redistribución del ingreso. En el gobierno de Zedillo colaboró activamente en el diseño del Fobaproa, fraude colectivo por el que México adeuda, todavía, 800 mil millones de pesos (https://www.youtube.com/watch?v=taDF0PSIu4Q). 

Como secretario de Hacienda, tanto en el régimen de Calderón como en el de EPN, autorizó y/o toleró desvíos multimillonarios, como en la llamada estafa maes tra por 7 mil 600 millones de pesos, a través de convenios con ocho universidades públicas (investigación de Animal Político, www.animalpolitico.com/estafa-maestra/); además de la manipulación de los sobornos de Odebrecht a Lozoya (Pemex); también entregó a la organización Juntos Podemos (fachada de Josefina Vázquez Mota) 900 millones de pesos, según la Auditoría Superior de la Federación; encubrió los desvíos de Rosario Robles en Sedesol por 4 mil 544 millones de pesos (según ASF) ( Proceso, 20/2/2018). Aún no se aclara su responsabilidad como suscriptor, ya en Sedesol, de convenios con universidades y empresas fantasmas.

Cuando comparamos estos monstruosos desvíos con las mentiras que contó Meade respecto de los departamentos propiedad de AMLO, éstas parecen travesuras infantiles. El maquiavelismo del candidato del PRI en el debate resulta ingenuo en comparación con el saqueo que PRI y PAN han hecho durante los últimos 18 años.
Twitter: @ortizpinchetti

3/25/2018

La oportunidad de AMLO


El Despertar


José Agustín Ortiz Pinchetti


En la víspera de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador aparece como puntero con una diferencia abrumadora sobre sus adversarios.


Esta posición se debe a múltiples factores, quizás el mayor sea el hartazgo del pueblo tanto con el actual gobierno como con la alianza de Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que cumple ya 30 años. Las críticas contra López Obrador, basadas en muchos casos en el desconocimiento o la calumnia, han perdido su fuerza, y los aspectos positivos del tabasqueño han ido creciendo en la opinión pública, las campañas destructivas han declinado. Sus propuestas de reformas moderadas, la modestia con la que vive, su austeridad y su capacidad de trabajo van permeando a un número cada vez mayor en todo el país, incluso en el norte, donde no tuvo éxito en las elecciones de 2006 y 2012.

Pero los partidarios no podemos echar las campanas al vuelo, pues seguramente al iniciarse la campaña oficial va a volver la ofensiva de descalificación. Estamos ante la última oportunidad, no sólo de López Obrador, sino del país. Por supuesto que la nación tiene una larga vida por delante, pero la oportunidad de hacer un cambio de régimen y consumar la transición a la democracia por la vía pacífica y legal después de décadas de frustración, se da hoy. Es evidente que AMLO agota sus posibilidades en 2018. Si nos gana la mafia o la gente no decide, yo no volvería a ser candidato a nada, escribió López Obrador.

También dijo que seguirá luchado por sus ideales hasta que muera, pero no actuará como líder del movimiento ni permitirá que lo consideren dirigente moral, porque él prefiere el relevo generacional. Y habrá otros que tomen la estafeta. López Obrador pasaría a ser un militante más, dedicado a otras actividades. Cumplirá 65 años en noviembre de 2018, y si quisiera competir de nuevo en 2024, llegaría con 71 años. En 1977 tuvo su primer trabajo político; en 1997, a los 40 años, fue presidente nacional del PRD, y 20 años después, en 2017, inicia su tercera y última campaña por la Presidencia.

Si triunfa, su visión del final de su gobierno en 2024 es muy optimista. Él está seguro de que tendremos una sociedad mejor y una revolución de las consciencias que ayudará a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y de la imposición del afán de lucro sobre la dignidad humana, la verdad y el amor al prójimo.

Twitter: @ortizpinchetti


3/11/2018

AMLO, con los pies en la tierra

El Despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti


Quiero compartirles el final de una aventura: en breve circulará un libro mío sobre AMLO. Tres meses antes de las elecciones, cuando aumente día a día el interés y la pasión política. Va dirigido a los partidarios, pero también al sector de la población que aún no se inclina por votarlo. No es un texto apologético. Pretendo mantener un sentido crítico y sereno. No puedo ser enteramente objetivo, porque he sido colaborador y amigo de López Obrador. Intento describir el ambiente histórico que generó AMLO y su movimiento. La gran crisis del desmoronamiento del régimen político y la decadencia económica, social, ética, además de la violencia cada vez peor.


Otro tema es la crónica del movimiento de Andrés y su base millonaria de simpatizantes, una tarea que tomó 30 años de intensa actividad política y que en estos días alcanza un nuevo repunte.

Pongo un énfasis en su desempeño como Jefe de Gobierno de la capital (2000-2005). Sus críticos más acérrimos no hacen este cotejo. Con él podría medirse si es un liberal o un conservador, si respeta el equilibrio de poderes, los derechos humanos, la inversión privada, si es demagógica o genuina su voluntad de crear un sistema de bienestar. ¿Por qué alcanzó una aprobación de 83 por ciento al final de su mandato?

También rememoro la valentía y astucia con que enfrentó el desafuero. Muchos de los críticos que hoy protestan, con justicia, por la utilización de las instituciones para golpear a sus adversarios no dijeron ni pío ante los abusos de Fox y la colusión del PRI y del PAN. ¿Dónde estaban? En un anexo del texto intenté coleccionar y poner en orden alfabético el mayor número de críticas y de juicios ponderados que se han hecho en contra de AMLO. He intentado dar una respuesta equilibrada a las distintas calumnias y a las observaciones desfavorables pero inteligentes.

La materia prima de este trabajo es mi experiencia personal en los 20 años en que he colaborado en distintas iniciativas de AMLO. Materiales que he acumulado y de los que pude obtener una perspectiva polifacética de este personaje central y de la gente que lo ha acompañado durante estos tramos de historia contemporánea. En fin, ha sido una tarea que he podido cumplir en un plazo extremadamente breve, nueve o 10 meses, y cuya culminación coincide con una lucha cada vez más intensa por la Presidencia de la República. A partir de la hazaña de conquistar el poder, si se cumple, AMLO intentará otra más ambiciosa aún: emprender la regeneración de México.

Twitter: @ortizpinchetti


2/11/2018

¿Qué tan liberal es AMLO?

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti

Parece muy difícil definir en México quiénes son liberales y quiénes son conservadores. Nadie se reconoce a sí mismo como conservador. Jesús Silva-Herzog Márquez escribió un artículo sorprendente. Empieza por reconocer cambios positivos en la trayectoria reciente de Andrés Manuel López Obrador para luego a la mitad de artículo, como si se arrepintiera, cambia el curso y declara que AMLO ha pasado de ser sectario, intolerante y grosero a ser un oportunista, a traicionar a su partido al permitir que se incorporen personajes de todas las cataduras y corrientes. Afirma que carece de nervio ideológico y que hace una política priísta. El artículo de Silva-Herzog (que no tiene la coherencia que acostumbra) no trata sobre el liberalismo, pero desató una curiosa polémica sobre ese tema que se extinguió rápido.
El movimiento de AMLO reconoce una raigambre en el liberalismo de Juárez y en su vocación laica, republicana y democrática. El liberalismo con una clara propuesta de cambio social y nacionalismo, reverdeció en la Revolución Mexicana y se mantuvo en la retórica hasta principios de los años ochenta del siglo pasado. AMLO cree que los partidos históricos continúan en pugna, se considera a sí mismo un liberal. Algunos escritores lo critican por no ser abiertamente favorable a los derechos de los homosexuales o a la libertad de las mujeres sobre su cuerpo, pero la realidad es que acepta y respeta esas luchas.
En cuanto al liberalismo económico, AMLO propone una versión más moderna y progresista. Reconoce la economía de mercado y la libre competencia y considera que la empresa privada es el motor del desarrollo, pero postula que el gobierno debe jugar un papel activo y creativo en la dirección de la economía para que ésta logre eficacia, justicia y sustentabilidad. El neoliberalismo surgió en los años treinta del siglo pasado en lucha a muerte contra el Estado social. Llegó al poder al principio de los ochenta y se impuso al trasladar el poder del Estado a los grandes grupos financieros, se cancelaron derechos sociales, se recortaron o congelaron salarios y pensiones. Se hizo una reforma fiscal a favor de los ricos y se restringió severamente la democracia al favorecer la rapiña, la corrupción y el consumismo depredador. La versión mexicana del neoliberalismo ha llevado a la nación a un múltiple desastre.
El programa de AMLO tiene implícitas varias tareas: redistribuir la riqueza en forma equitativa, crear un estado de bienestar, desarrollar una gran infraestructura, estimular la investigación científica y estabilizar la macroeconomía. No sólo busca la justicia social y el crecimiento, sino se propone completar la larguísima transición de México a la democracia.
Twitter: @ortizpinchetti

2/04/2018

AMLO/Morena se fortalecen

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti


Al empezar 2018 la ventaja de AMLO/Morena parece clara. Se percibe un sentimiento de que ganarán la elección. Sin embargo, es necesario estar alerta de factores que pueden emerger y provocar un vuelco.
El signo más visible de fortalecimiento está en las encuestas que, sin excepción, les dan una ventaja entre ocho y 15 puntos. Hay otros síntomas: la debilidad que han mostrado hasta ahora los dos candidatos del PRI/PVEM/Alianza y el del PAN y su híbrido con el PRD. Parece que ambos carecen de propuestas atractivas. Meade tiene que soportar el desprestigio de EPN y además las dudas respecto de su propia honestidad: durante su gestión en Hacienda pudo encubrir multimillonarias desviaciones de recursos. Anaya soportará a los perredistas que odian al PAN y a los panistas que odian al PRD, aunque es buen orador su presencia aún no es fuerte.
Los medios de masas están dando más apertura a la causa de AMLO y él lo reconoció públicamente: como nunca, están informando con objetividad y esto representa un gran avance. Todo esto coincide con un movimiento de políticos cada vez más importantes que emigran de los otros partidos a Morena, siendo especialmente llamativa la incorporación de Tatiana Clouthier, Gabriela Cuevas y Lily Téllez. Me pareció un acierto la designación de los coordinadores regionales: Julio Scherer, Rabindranath Salazar, Bertha Elena Luján. Y la reincorporación de dos figuras muy importantes: Marcelo Ebrard, quien fue jefe de Gobierno con un magnífico desempeño, capaz de resistir duros embates políticos y hábil para mantener relaciones con el gobierno de Calderón, un moderado que propuso reformas modernizadoras, sobre todo un hombre leal como discípulo de Manuel Camacho y como colaborador de AMLO. Además, está el nombramiento de Ricardo Monreal, un hombre con 40 años de experiencia política, aun fuerte y alerta, uno de los cuadros clave en el partido. Los dos personajes tienen misiones difíciles, la consolidación del movimiento en terrenos que le han sido adversos: el centro-norte del país. Será muy emocionante verlos actuar a contracorriente.
Es posible medir estos avances en lo que escriben y dicen comunicadores que han sido muy críticos respecto de AMLO y sus causas. De seguir la tendencia es probable que veamos muchas otras adhesiones, algunas sensacionales. Sin embargo, esta oposición de centro-izquierda tendrá que prevalecer contra el poderío del gobierno federal, la debilidad de los árbitros y las alianzas de políticos y oligarcas. Y lo peor: un triunfalismo que puede debilitarlos desde adentro, la hybris reconocida por los griegos como castigo de los dioses a los fatuos e imprudentes.
Twitter: @ortizpinchetti

4/09/2017

Cristianismo y nuevo proyecto económico


El despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti
El maestro Bernardo Bátiz nos invita a reflexionar en su reciente libro ( Humanismo cristiano y capitalismo). Afirma que esas doctrinas son antagónicas, que si conviven, la convivencia es forzada y a veces monstruosa; en el fondo, según los principios de uno y de otro, deben repelerse. Su obra es suculenta, contiene pasajes autobiográficos, comentarios sobre hechos políticos. Es fruto de la intensa vida de su autor.
Yo tendría algunas observaciones: Creo que cualquier sistema que no esté basado en el amor al prójimo es incompatible con el cristianismo. Nunca ha existido un régimen económico político donde predominen los principios cristianos. Desde su fundación, el cristianismo ha ido en contra de la corriente. Es una utopía y ese es su gran valor. Fromm sostiene que todas las propuestas progresistas de liberalismo, socialismo y democracia tienen un antecedente claro en el pensamiento cristiano, aunque a veces esta inspiración no sea consciente.
Es importante distinguir a la economía de mercado del capitalismo. (Braudel) Éste surge de la primera, pero es su enemigo. La economía de mercado es competitiva, transparente, permite un juego intenso de oportunidades e iniciativas y está vinculada a la libertad política y a la democracia. El capitalismo es mucho más moderno y su fin no es competir sino dominar. Huye del control, intenta y muchas veces logra, cooptar al Estado. Bátiz tiene razón al decir que es mejor la colaboración que la competencia. Pero lo peor es la asociación del gobierno con los grandes capitales para garantizar la explotación del pueblo. Eso lo estamos viviendo en México.
El gran adversario del capitalismo, que fue el marxismo revolucionario, ya no está en el horizonte. La posibilidad de humanizar a la economía de mercado está en la socialdemocracia. Yo admiro mucho a la corriente de los Fabianos, en Inglaterra, a principios del siglo XX, socialistas no marxistas que creían que la sociedad podía mejorar gracias a reformas progresivas, su influencia fue decisiva en la construcción del Partido Laborista y el desarrollo del Estado de bienestar.
En México el reformismo es la esperanza: debemos volver a crecer y empezar a redistribuir, desarrollar la economía de mercado con firme rectoría del Estado. Nuestros adversarios no son los empresarios, sino los monopolios, la corrupción y la riqueza mal habida. La tarea de transformar el país con honestidad y justicia puede tener una fuerte inspiración cristiana.
Twitter: @ortizpinchetti

4/02/2017

Los críticos deberían checar los datos

El Despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti

Es larguísimo el trayecto que nos separa de la crisis electoral de junio del 18. Al crecer AMLO atrae los ataques del segmento conservador (PRI-gobierno-PAN), aún el más poderoso. Ya hay y habrá ataques calumniosos, mentiras flagrantes, aparecerán inventos y campañas de miedo. Cualquier medio es bueno para tratar de debilitar al puntero. Pero entre observadores serios aparecen dos puntos que se han reiterado al paso de los años: la crítica al populismo y a la arbitrariedad de AMLO.
El populismo es un término peyorativo y difuso. ¿Quieren un encuentro populista? Miren como el aparato federal se vuelca para inducir el voto en el estado de México. El uso irresponsable de recursos en la competencia electoral es populismo en estado salvaje. AMLO nunca ha hecho nada parecido. Obama, en su dura réplica a Peña cuando esté condeno a los populismos, dijo que si servir al pueblo, en particular a los humildes, es populismo, el término sería un elogio para un buen gobierno.
Por lo que toca a la centralización de la toma de decisiones en Morena por AMLO, es un hecho real y un imperativo. A muchos nos preocupa la evolución de esta característica. Tomemos en cuenta el contexto de su liderazgo, la situación real en que se da. Simón Bolívar dijo: nada es tan peligroso en una organización naciente como la debilidad del ejecutivo. La fragmentación de las organizaciones progresistas ha impedido que estas alcancen el poder.
La descalificación de AMLO tiene una alternativa de sentido común. ¿Por qué no comprobamos cómo se comportó AMLO en su gestión como gobernante? En su último año de gestión llegó a la cifra récord de 84 por ciento de aprobación de su gobierno (Mitofsky 2005). Podríamos ir más profundo, como lo hizo el Grupo Plenus de Alfonso Romo en 2011, su equipo realizó un magnífico cotejo de Peña como gobernador en el estado de México y AMLO en el DF. El estudio examina los aspectos fundamentales de los gobiernos, como uso del gasto público, manejo de la deuda, creación de condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo, así como políticas sociales adecuadas. En todos los puntos AMLO le gana a EPN por amplio margen. Para hacer una crítica válida a un posible candidato a la Presidencia tendríamos que hacer un análisis de su previa gestión en el gobierno, eso es lo que les ha faltado a los críticos de AMLO.
Twitter: @ortizpinchetti

3/19/2017

Impedir el cambio: a como dé lugar


El despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada 

Hay signos de una caída espectacular del PRI-gobierno (como lo llamábamos antiguamente); pierde cada día apoyo popular y gana repudio. Esto se refleja en las encuestas. Todos lo constatamos en el ambiente cotidiano. Un signo es la virulencia de las autoridades contra el opositor más fuerte. Es difícil que estas tendencias disminuyan: nos esperan meses ­difíciles.
Durante el gobierno de Miguel de la Madrid el grupo de tecnócratas que lo controlaba abandonó el viejo nacionalismo revolucionario, deteriorado por los gobiernos fallidos de Echeverría y López Portillo. Una nueva generación educada en Estados Unidos desplazó a la generación de políticos que estaban a punto de tomar el poder. La nueva élite cuyo capitán fue Carlos Salinas de Gortari no fue capaz de aprovechar en favor de México el fenómeno de la globalización, para ellos no significó nada el interés nacional. No construyeron un mercado abierto, sino una estructura de monopolios. Repudiaron la democracia como un estorbo. Carecían de conocimiento real del país y de su historia. Volvieron relativa la moral pública, dieron paso a la mayor corrupción en la historia de México.
El efecto político de todo esto es un desgaste inexorable: la inconformidad es cada vez más fuerte y se expresará en el voto. De acuerdo con lo que vemos ahora, es inevitable que el PRI pierda las elecciones de 2018 y por desgracia no podemos esperar que respeten el sistema legal. Están en riesgo intereses personales y de grupo acumulados durante décadas. Éstos forman una urdimbre descrita por Alejandra Salas-Porras: el proyecto neoliberal ha sido un fracaso histórico para el país, pero un gran éxito para las élites tecnocráticas y para algunas de las grandes corporaciones que aumentaron su poder económico y proyectaron sus negocios internacionalmente ( La economía política neoliberal en México).
Esta élite está en el poder desde hace más de 30 años, sabe que un cambio profundo implicaría desarticular sus privilegios. Harán cualquier cosa para impedir el triunfo de la oposición. Podrían propiciar un golpe de Estado o un atentado. El líder del PRI anunció hace poco la enfermedad de AMLO, como apunta en reciente entrevista Porfirio Muñoz Ledo. La única defensa es la solidez de la organización política. Hasta hoy la sociedad no demuestra suficiente sensibilidad. Esto aumenta la posibilidad de agresiones ilícitas.
Twitter: @ortizpinchetti

3/05/2017

PRI: decrepitud insalvable


El despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada 
El PRI cumple 88 años. No es una ruina respetable, sino un edificio decrépito, corroído por la corrupción y repudiado por el pueblo. Lo debilita y probablemente lo lleve a su quiebra definitiva su incapacidad para la autocrítica. Es probable que en la próxima coyuntura política el PRI se rompa ante la presión del voto. Los mismos priístas, que son bastante listos, se muestran muy preocupados por el destino del que fue por décadas partido único.
No se puede negar el papel importante que desempeñó. Al fundarse en 1929 (PNR) detuvo las desgarraduras sangrientas del grupo revolucionario y luego dio estabilidad a un régimen para lograr la realización de grandes tareas nacionales. Para 1948, es decir, hace 70 años, parecía haber perdido el camino y hace 50 Daniel Cosío lo llamó al régimen doña Porfiria por su parecido con el porfiriato, que la Revolución de la que se decían herederos los priístas, había tratado de destruir. Hace 30 años perdió el alma. Se volvió exactamente lo contrario de lo que había pretendido ser: garantizó la desigualdad en favor de una oligarquía,
corrompió a los partidos de oposición y a millones de electores, hizo predominar el autoritarismo. Abandonó el nacionalismo y se propuso la sumisión a Estados Unidos.
Tuvo una oportunidad que perdió, cuando en 1987-88 una fuerte corriente interna se escindió. Muchos priístas pensaban como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y sus compañeros. Pero prefirieron seguir en el aparato para no perder privilegios. Fueron sustituidos sin compasión por tecnócratas conservadores, más jóvenes que ellos y cada vez más ineptos.
En 2000 el PRI perdió la elección presidencial pero no el poder. El PAN formó con él un frente político conservador y mantuvo durante 12 años a los cuadros priístas y a la política neoliberal en el gobierno. Hoy vemos precipitarse toda la organización. Sus presidentes, sus dirigentes, los que podrían ser candidatos a la Presidencia, dicen que hay que acabar con la impunidad, pero ellos son los principales beneficiarios. Se aproxima un cambio muy profundo: cambio de gobierno, de orientación política, de política económica, de élite. Pero los enemigos del cambio democrático se han salido con la suya desde 1988 y conspiran para volver a ganar aunque el país se destruya.
Twitter: @ortizpinchetti

2/12/2017

¿Por qué EPN no puede cambiar?


El despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti
La Jornada 
México está en vilo. Los ataques del nuevo presidente de Estados Unidos han encontrado reacciones tibias y tardías. Es dudoso que puedan prosperar boicots o marchas. Debe exigir-se respeto y una respuesta nueva, inteligente y valiente ¿Enri-que Peña Nieto podrá lograrla? No creo.
Muchos analistas consideran que es buen momento para una política económica distinta. El ex presidente Ernesto Zedillo piensa sin el TLCAN, que hay herramientas para alcanzar nuevos objetivos de desarrollo. El modelo económico vigente está dañado. Hemos crecido la mitad de lo que creció América Latina en 20 años. La pobreza y la concentración abruma, pero Peña Nieto no puede cambiar de rumbo. El modelo tiene una inercia. La falta de previsión es evidente y todo el aparato está orientado en una ruta. Un trasatlántico no puede cambiar de trayectoria abruptamente.
Peña no puede desafiar a Trump, aunque las acciones de este sean aberrantes. Parece conformarse con la construcción del muro denunciado hasta por los conservadores estadunidenses. El equipo de Trump está seguro que México es un Estado fallido, que la ley y el sistema judicial son manipulados por criminales… y lo malo es que parecen tener pruebas de esas aseveraciones (Raymundo Riva Palacio, Ultimátum a México). Las agencias estadunidenses saben en detalle cómo se financió la campaña electoral de 2012, quiénes aportaron recursos, qué gobernadores y qué cárteles, tienen información privilegiada de los sobornos, corruptelas, concesiones irregulares y asociaciones ilícitas entre los gobiernos del estado de México y el federal desde hace más de 10 años.
Toda la economía está alterada por la corrupción y el despilfarro, sería indispensable hacer recortes drásticos a la alta burocracia y reducir precios de servicios estratégicos 15 veces más caros que los internacionales. No se podrán tomar decisiones en esa línea porque afectarían a los grupos de interés, a la clase política y a los grandes mo-nopolios. En estas condiciones es muy difícil diseñar una política defensiva en poco tiempo. Es de temerse una especie de rendición condicionada. Debido al carácter autoritario y brutal del colega estadunidense, el resultado será destructivo para nosotros.
Twitter: @ortizpinchetti