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9/07/2025

“Alito” tiene miedo


Pedro Mellado Rodríguez

Grita, vocifera, insulta, agrede, calumnia, y va de un foro a otro tratando de vender la idea de que es un perseguido político al que un gobierno que falazmente califica de dictatorial y abusivo, pretende perjudicarlo porque lo considera una voz en la resistencia y en rebeldía. Sin embargo, sus delirantes declaraciones y procaces exabruptos no son más que el reflejo de su muy profundo miedo, pues sabe bien que se le está acabando la suerte, pues no habrá poder humano que le proteja de un proceso que le quite el fuero, la inmunidad constitucional, que durante los más recientes años le ha permitido burlar a la justicia.

Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, conocido genéricamente con el tristemente célebre apodo de “Alito” tiene cuentas pendientes con la justicia y hay una solicitud de desafuero que permitiría que pudiera ser detenido y puesto a disposición de un Juez que tendría que determinar si existen elementos para someterlo a proceso penal.

La Sección Instructora de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión analizará por segunda ocasión desde 2022, si existen bases para iniciar un procedimiento legislativo que podría derivar en la Declaración de Procedencia de la Acción Penal en contra de “Alito”. La Fiscalía Anticorrupción de Campeche acusa a Moreno Cárdenas del presunto desvío de 83 millones de pesos, presunto delito que habría cometido cuando fue gobernador de esa entidad entre 2015 a 2019.

Al asumirse como víctima de amenazas e intimidaciones por parte del expresidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, al que falsamente acusó de haberlo agredido en la tribuna de la Cámara Alta durante una sesión de la Comisión Permanente, el presidente nacional del PRI presentó el jueves 28 de agosto del 2025 una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) y, en su calidad de Senador de la República, pidió a la Secretaría de Gobernación que el Estado le brinde medidas de seguridad a través del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

La tenaz campaña de “Alito” contra Morena y el Gobierno de la Cuarta Transformación ha sido permanente en redes. Por ejemplo, el lunes primero de septiembre del 2025 publicó en la red social X una larguísima sucesión de mensajes en contra de sus rivales políticos: “Morena ya está marcado por la historia como los narcopolíticos terroristas. Por eso van a perder la elección, les vamos a ganar. ¡No nos van a callar y no les tenemos miedo! La siniestra alianza entre Morena y el crimen organizado ha dejado más muertos que cualquier grupo terrorista en el mundo. ¡El pueblo de México y la comunidad internacional lo saben!”.

Otros mensajes más, en el mismo tono delirante: “Con la farsa del Poder Judicial, Morena acabó con las bases de la justicia en México. Barrieron con las garantías de seguridad jurídica y dejaron al pueblo indefenso frente a los abusos del poder. ¡Están construyendo una narcodictadura comunista! Morena hundió la economía, endeudó al país y destrozó la producción petrolera. Hoy no hay medicinas, no hay salud, y nuestras niñas, niños y jóvenes están más cerca de ser reclutados por el crimen organizado que de tener un futuro digno y con oportunidades”.

Luego, el miércoles 3 de septiembre del 2025, desde la capital de Estados Unidos, Moreno Cárdenas publicó: “En Washington D.C. seguimos trabajando con toda la determinación por México. Con paso firme y en reuniones muy productivas, estamos echados para adelante defendiendo lo que de verdad importa: la seguridad hemisférica y una relación bilateral sólida que dé resultados en favor de ambas naciones”.

Y agregó desde la capital de imperio, para complacer a los gringos que podrían brindarle asilo en un futuro cercano: “No vamos a permitir jamás que en México se instaure una narcodictadura terrorista y comunista. Nuestro país debe seguir siendo una Nación de Instituciones, con Democracia, donde se respeten los Derechos Humanos, las Libertades y la Constitución. El PRI sí sabe gobernar, ¡México despierta!”.

“Alito” cada día está más solo. Y su aislamiento será mucho más profundo cuando el brazo de la justicia lo alcance. Su cofradía de aplaudidores cada día se reduce más.

El actual dirigente del PRI ha sido el personaje más pernicioso y destructivo en la historia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y será, seguramente, quien termine por sepultarlo, luego que el domingo 7 de agosto del 2024 logró su propósito de modificar los estatutos del tricolor para quedarse en la Presidencia de esa organización política hasta el año 2032. Hasta la fecha, durante su gestión, del 2019 al 2025, el PRI ha perdido 11 gubernaturas y ha sido factor determinante para que 4 millones 956 mil 874 militantes, el 77 por ciento de la membresía de su partido, abandonara las filas del tricolor en los más recientes cinco años.

Cuando Alejandro Moreno llegó al PRI, la membresía oficial de su partido reconocida por el Instituto Nacional Electoral era de seis millones 368 mil 763 militantes. Para agosto del 2023 al PRI ya solo le quedaban, oficialmente, 1 millón 411 mil 889 afiliados, que a estas alturas podrían ser mucho menos.

El domingo 7 de julio del 2024 de realizó una Asamblea Nacional en la cual los priistas incondicionales de Alejandro Moreno modificaron los estatutos del partido para que el campechano pueda permanece en la presidencia del PRI por cuatro periodos consecutivos, que se cumplirían en el año 2032.

“Alito” tiene cuentas pendientes con la justicia. Lo ha salvado su fuero, la inmunidad constitucional de la que gozaba como Diputado Federal del 2021 al 2024 y la inmunidad que se prolongaría hasta el 2030 por su cargo como Senador de la República. Antes de ser Diputado Federal fue gobernador de Campeche, entre el 2015 y el 2019. El miércoles 6 de julio del 2022 los periódicos de Grupo Reforma publicaron que Alejandro Moreno había declarado un valor de 5.3 millones de pesos por 15 propiedades que adquirió entre 2012 y 2015, las cuales en la actualidad tendrían un precio comercial superior a los 103 millones de pesos.

En la misma información se refiere que en 2019, Alejandro Moreno fue denunciado ante la Fiscalía General de la República por el exgobernador de Oaxaca, el también priista Ulises Ruiz, por mentir en su declaración patrimonial 3 de 3 sobre los costos de 15 propiedades en Campeche.

En 2022, en una segunda investigación de la Fiscalía de Campeche, Moreno Cárdenas sumaba ya 23 propiedades, sólo en esa entidad, aunque algunos de los predios, sobre los que está construida su residencia, aparecen a nombre de sus familiares, agrega la información de Grupo Reforma. El dirigente nacional del PRI está acusado de los delitos de enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de facultades, defraudación fiscal y lavado de dinero.

Los ímpetus de los morenistas por llevar a juicio a Alejandro Moreno Cárdenas luego de quitarle el fuero, la inmunidad constitucional, se enfriaron cuando una Diputada del PRI, Yolanda de la Torre Valdez, cercana a “Alito”, presentó la iniciativa que permitió la reforma constitucional, respaldada por el tricolor, para mantener la presencia de las fuerzas armadas en las calles, hasta el 2028, en apoyo de tareas de seguridad y combate al crimen organizado. La referida reforma, que era prioritaria para Morena, fue aprobada por las cámaras de diputados, y senadores entre septiembre y octubre del 2022.

La promoción de algunos amparos han dilatado las acciones legales contra Moreno Cárdenas. Pero con la renovación del Poder Judicial, seguramente sabe, o por lo menos percibe, que muy pocos jueces se atreverán a cubrirlo con su manto protector. Alejandro Moreno Cárdenas está muy asustado, tiene miedo, pues sabe que su suerte se está acabando. Aunque siempre quedaría latente la posibilidad de que algunos de sus viejos amigos priistas, como el coordinador de los diputados de Morena en la Cámara de Diputados de la Federación, Ricardo Monreal Ávila, le tuvieran compasión y le salvara de perder la inmunidad constitucional. Todavía podría apostar sus últimas cartas a un arreglo perverso, en lo oscurito, que lo salvara de ser sometido a proceso.

7/10/2024

El PRI para principiantes

 El PRI para principiantes

“Lo que se le ocurre a Alito es decir lo de siempre del priismo: la culpa no es del Partido sino de ciertos militantes”.

sinembargo.mx

Fabrizio Mejía Madrid

El PRI es Todo

En la Asamblea del PRI el pasado 7 de junio en que se preparó todo para que sus dirigentes puedan reelegirse por 3 periodos de cuatro años cada uno, Alito Moreno hizo un discurso de media hora en el Centro Pepsi ante 3 mil delegados. Ahí le adjudicó al PRI todo. Dijo: “construimos carreteras, hospitales, la red eléctrica, hidráulica, los espacios públicos. Construimos las instituciones educativas en este país, las primarias, secundarias, preparatorias, el Politécnico, la UNAM y la UAM”. Lo que no dice Alito es que era el único partido que existía por lo tanto quién más se podría atribuir todo eso. El PRI fue el Partido Único durante 70 años ininterrumpidos no porque hiciera muchas obras sino porque no dejaba que existiera la oposición. La reprimió en lo sindical, en el ejercicio de las libertades democráticas y hasta en lo electoral que durante décadas tuvo una oposición elegida por el mismo PRI, llamada PARM, PPS o Acción Nacional. Con su argumento Alito quiere olvidar las matanzas contra obreros, campesinos y estudiantes de 70 años y abstraer todo a lo mucho que construía su partido. Dice Alito que hasta la UNAM es creación del PRI. A menos que ellos gobernaran desde 1551 en que se crea la universidad para los españoles —pues los indios ya tenían la de Santiago Tlatelolco— no veo a qué pueda referirse. A esa Universidad le fue adherido lo “Nacional” con Justo Sierra a finales del siglo XIX. Tampoco había PRI. Y la autonomía se da en 1929, después de una lucha estudiantil encabezada por Alejandro Gómez Arias, novio de la Frida Kahlo. Ahí tampoco había PRI. Entonces Alito cree que el PRI es otro nombre para el simple paso del tiempo. Pero, a lo mejor se refería a la construcción de la Ciudad Universitaria en el gobierno de Miguel Alemán y que se hizo, entre otros motivos, para que sus funcionarios públicos especularan con el precio de los terrenos e hicieran grandes fortunas. Ahí sí estaba el PRI y se inauguró la Ciudad Universitaria cinco años antes de que estuviera terminada.

Pero Alito parte de una ideología hace décadas esparcida entre los mexicanos de que el PRI es Todo. Llega incluso a los más radicales izquiedistas que ven al PRI en Morena, en López Obrador, un soldado, y hasta en una guayabera. Es la idea de que no se puede salir del PRI y su cultura política, el priismo. Todo se acaba pareciendo a él como una forma inmutable y fija que lo abarca todo.

El PRI no es ideológico

El secuaz de Alito, Rubén Moreira, dijo en esa misma Asamblea: “Siendo autocríticos con el pasado, expulsemos del ideario al neoliberalismo, así como a las políticas de ese modelo, generadoras de pobreza, violencia y desigualdad social, políticas que nos distanciaron de grandes grupos de la población”.

El Partido Único en México nunca tuvo una ideología sino sólo una práctica política. Por eso pudo decirse tanto “nacionalista”, de Cárdenas a López Mateos; factor de estabilidad de Dñiaz Ordaz a Miguel de la Madrid; y como abanderador del “liberalismo social” de Carlos Salinas de Gortari. El PRI puede ser lo que usted necesite: estatista o modernizador, justiciero y neoliberal, nacionalista y globalizador. Esto fue posible porque el PRI permaneció como procedimiento, arreglo, y usanza cuyo objetivo era mantener el poder. Es un partido que se crea desde la cúpula militar de la Revolución mexicana para eviyar los cuarlezaos y los magnicidios como el de Álvaro Obregón. Luego, se institucionaliza en la creación de una burguesía que sale del gobierno y que va cediendo ante una nueva, la que se beneficia del Estado.  Desde un inicio, en 1929, su antecedente, el Partido Nacional Revolucionario, el PNR, aplicó a la política los usos de la guerra de la que buscaba desligarse. Por eso, durante medio siglo, se trató a la disidencia como un enemigo a exterminar, al presupuesto público como un botín de guerra, y el priismo era una especie de pertenencia resignada a un orden que santificaba “la paz social”, es decir, que no se repitera la lucha de facciones de la Revolución o los levantamientos con su respectivo “plan”, ni las rebeliones de los cristeros. Todo el que no estaba en el Partido estaba fuera de la paz y merecía su exterminio. La única ideología fue conservar el poder. Lo escuchamos en los discursos de la Convención para formar el Partido. El primer presidente, el general Manuel Pérez Treviño y el ingeniero Luis L. León, secretario general, coinciden en una declaración: “La hiena clerical que asesinó brutalmente al general Obregón y el retiro voluntario a la vida privada del gran caudillo Plutarco Elías Calles, nos hizo entrar a la mayoría de edad. La buena nueva es que aquí, en Querétaro, no ha triunfado una personalidad sino que aquí ha triunfado la Revolución”. Recordado por una sola frase —“la moral es un árbol que da moras”—, Gonzalo N. Santos dijo en ese mismo acto fundacional: “No queríamos una gota más de sangre en nuestra patria, queríamos que este ensayo cívico que es el PNR resolvería el futuro y que esos que se sienten más fuertes que nosotros y dueños de la razón, nos enfrentasen en el terreno del civismo, pero no quiere eso la reacción clerical. Vamos a combatir a los viejos y a los nuevos cristeros. Camaradas: celebro que el PNR se haya terminado de formar sobre el cráter de un volcán. ¡Bendita sea nuestra muerte!”

Como si fuera un campo de guerra, las elecciones se resolverán, no por el número de votos, sino por la fuerza de choque que llega primero a la casilla para rellenar las urnas. Así se hizo desde 1940, con el fraude a favor de Ávila Camacho hasta 1988 con Salinas de Gortari. Revela el propio Gonzalo N. Santos: “Los votos se contaban minuciosamente, todos y cada uno de los distritos; esto no quiere decir que los computáramos, pero los necesitábamos para medir y pesar la fuerza del enemigo”.

Aguantarse es ser buen priista (y mexicano)

De los ejércitos revolucionarios, el Partido toma la idea de la disciplina. En el PRI, disciplina es aguantar los abusos de arriba porque algo te va a tocar a cambio. Como el Partido nunca pierde el poder, la disciplina es posible. Si en lo individual no se gana, en el futuro habrá algo para tu gente. A quien le habían prometido ser gobernador de su estado, le dan Caminos y Puentes, mientras. La “institucionalidad” es contenerse y callar. “El que se mueve, no sale en la foto”, será la máxima de todo aspirante a un cargo, en boca de Fidel Velázquez, el eterno dirigente obrero de la CTM. Aguantarse es un rasgo del mexicano inventado por el PRI que espera las resoluciones agrarias, los mínimos aumentos al salario, que no nos vaya peor. De 1929 a la fecha, la política se fosiliza en algo que hacen las élites “que saben”, aunque lo que baje desde su cúspide sea una locura en forma de plan nacional de desarrollo. El Partido genera una conciencia redentora: la razón baja desde la silla presidencial y se derrama sobre un pueblo ignorante, dormido, y apático. El eterno líder de la Confederación de Trabajadores de México, Fidel Velázquez, lo confiesa en una entrevista: “Jamás hay que darles lo que piden, sino lo que se puede. Así jamás sentirán que han ganado sino que se les ha concedido”. El teórico de la reforma política de López Portillo, Jesús Reyes Heroles, sofistica esa práctica con un lema: “Lo que resiste, apoya”.

Durante siete décadas, ser de oposición es apostarle al fracaso, tanto así, que se habla de una “cultura de la derrota” como consuelo moral de toda disidencia. Ser derrotado por el PRI es signo de que se es muy puro en lo ideológico. A los pocos movimientos que ganan —algunas, pocas, huelgas; otras, por reparto de tierras; algunas universidades públicas—, les resulta tan extraño, que tienen problemas para aceptarlo. Pero, aún ganando, el sistema del orden, que es todo el régimen, sus prácticas y referentes, es casi invencible. Carlos Monsiváis lo sintetiza en el fraude de 1988: “No es lo mismo ganar, que te lo reconozcan y, aun así, que te dejen gobernar”.

La estructura de la obediencia se confunde con patriotismo: hay que votar por el PRI porque hacerlo es ser mexicano. El aguante, transformado en demostración de valentía, es arraigo, pertenencia a un país que exige esperar, resignarse, hay para la otra. El signo del quietismo es una deuda que, de tan añeja, ya no se sabe cuándo empezó, si con la Conquista, o con el entreguismo de Santa Anna y de los que llamaron al emperador Maximiliano, o en una Revolución que es, unas veces “traicionada” y, otras, “interrumpida”. La idea de la “guerra fría” le sienta a esa obediencia: ser mexicano es no ser ni de derecha ni de izquierda, sino de un centro equidistante que decide —porque sabe— cuáles son las necesidades nacionales y sus tiempos de espera. Contra la izquierda, Díaz Ordaz y Echeverría usarán lo omniabarcante del priismo donde todo patriotismo es más bien partidismo: “ideas extranjerizantes” o “filosofías del caos”; contra la derecha, el extraño priismo de Miguel de la Madrid usará “el fraude patriótico”, es decir, corregirle a los votantes de Chihuahua su decisión arriesgada por la derecha católica en 1986. La idea es que el PRI siempre gana y que enfrentarlo es estar dispuesto a perder, que perder es nuestro destino.

La política es un enigma

El secreto es consustancial a la disciplina institucional. De ahí la invención del “tapado”, un término que proviene de las peleas de gallos. El gallo “tapado”, con su capucha para que no le veas ni el pido ni los ojos, no se pesa ni se mide antes del combate. Es una sorpresa hasta que se le suelta al ruedo aunque sin contrincante. Ya ungido “mi gallo” por las centrales obreras, campesinas, y los maestros, se le crean virtudes y talentos insospechados. Colosio y Zedillo, los últimos tapados en 1994, de pronto, son modernizadores, genios de la justicia social, economistas brillantes. En las campañas electorales no se recogen demandas sino que se encadenan apoyos. La fórmula la dan los priistas intermedios, dirigentes de las organizaciones de las que se compone en un inicio el Partido: sindicatos de maestros, obreros, trabajadores agrícolas, inquilinos sin vivienda ni servicios urbanos. Llevar a la plaza del pueblo al candidato a la presidencia, a la gubernatura, a la diputación, encarna un doble mensaje: para los locales, que se tiene relación con la élite de la capital; para el candidato, el control sobre quien le organizó a “las bases” locales. El único que convoca a los cuerpos de “las fuerzas vivas” al espacio público es el PRI. Si lo hace la disidencia, se expone a la represión. La política priista no es pública, aunque se de en los mítines de apoyo, es secreta y se callan los manejos: “una negociación es como un rollo fotográfico; si se revela con la luz prendida, se vela”, dijo célebremente el secretario de Gobernación de Luis echeverría, Mario Moya Palencia.

Las varias muertes del PRI

Dos momentos tan distintos como el cardenismo y el alemanismo fueron posibles debido a un Partido que es pura práctica de conservación del poder. Con Cárdenas se inscribe en lo institucional y en el imaginario —como escribió Adolfo Gilly— de una “utopía mexicana”: hacer valer los derechos sociales condensados durante la Revolución. El Partido de la Revolución Mexicana de Lázaro Cárdenas es una versión del Partido que organiza a los sindicatos, a los ejidatarios, a los maestros para que se constituyan en las bases del Partido, que llega a tener tantos afiliados como trabajadores: para trabajar hay que sindicalizarse y, a su vez, ese sindicato es parte del Partido. Para cuando está por terminar el sexenio, Francisco J. Mújica enlista a los afectados por el cardenismo: “compañías petroleras expropiadas, algodoneros expropiados en La Laguna, henequeneros expropiados en Yucatán y los terratenientes en general que perdieron con el reparto agrario, los oligarcas lastimados de Monterrey, los curas de Guadalajara y la reacción que tenía en sus manos la educación, Calles y los callistas desplazados”. La otra cara de la moneda sería el sexenio de Miguel Alemán que inaugura una nueva fórmula que perdura hasta hoy: usar las obras públicas para enriquecerse en lo privado. Es el Estado el que organizará por primera vez —lo hará, después, con Salinas de Gortari— a una nueva oligarquía que se beneficia, por ejemplo, de las tierras de Acapulco o de lo que será Ciudad Universitaria. Salinas usará la banca, las empresas paraestatales, y hasta la ecología. La élite se consolida con familias que son priistas por conveniencia, empresarios, y dueños de medios de comunicación que tienen una complicidad en la corrupción, en lo que se saben mutuamente, en lo que se reparten del botín de guerra del presupuesto. “Une más el delito que la amistad”, acuñará para la historia el jefe de la policía de la capital, Arturo “El Negro” Durazo. De un giro al otro del péndulo entre cardenismo y alemanismo, el PRI demostró ser más que un Partido Único sino sobre todo una forma de hacer política. Con él, México saltó de los generales que sobrevivieron a la guerra, a las organizaciones de aguantadores, a una élite empresarial que hacía política y que lo mismo le daba el PRI que el PAN. Lo que siempre se saltó el PRI fue a los ciudadanos.

Ahora Alito Moreno le cambiará el nombre, el logotipo de la bandera tricolor, se reeligirán a sus funcionarios hasta durante 12 años. Es un PRI en la oposición que le endilga a la 4T todas las monstruosidades que él mismo inventó a lo largo de casi un siglo de existencia. Lo que se le ocurre a Alito es decir lo de siempre del priismo: la culpa no es del Partido sino de ciertos militantes. Dijo en la Asamblea del pasado 7 de junio, refiriéndose a su ex presidenta, Dulce María Sauri, y a Manlio Fabio Beltrones su actual senador: “Ellos fueron el peor lastre para nuestro partido, ellos estuvieron al frente cuando castigaron al PRI con el Pemexgate, hay militantes del PRI vinculados al asesinato de nuestro candidato presidencial y eso le costó al PRI, no vamos a tapar a nadie, vamos a exigir cuentas, transparencia y vamos a convocar a que cumplan con su responsabilidad.” Tendría que ir contra quienes les garantizaron seguir conservando el poder. En el Pemexgate, el financiamiento ilegal con dinero público. Y en el caso Colosio, su asesinato le permitió a Zedillo llegar con casi la mitad de los votos. Ahí sobrevino la primera muerte del PRI cuando los priistas de la tecnocracia deciden alternar con el PAN para hacer un sistema bipartidista como el de los Estados Unidos. La segunda muerte del PRI es la elección de Vicente Fox, ya muy concertada con salinistas y zedillitas. Y la tercera es esta. La del Partido convertido en un negocio familiar y de compadres en torno a su dirigente. Veremos si es la muerte definitiva, aunque realmente, ya no importe.

Fabrizio Mejía Madrid

Es escritor y periodista. Colabora en La Jornada y Aristégui Noticias. Ha publicado más de 20 libros entre los que se encuentran las novelas Disparos en la oscuridad, El rencor, Tequila DF, Un hombre de confianza, Esa luz que nos deslumbra, Vida digital, y Hombre al agua que recibió en 2004 el Premio Antonin Artaud.

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8/26/2020

PRI y PAN no levantan cabeza y el caso Lozoya apuntala aún más a AMLO, dice agencia española EFE


El exdirector de Pemex extraditado desde España por recibir 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora Odebrecht presentó una denuncia en la que implica en tramas de corrupción a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Así como a la élite de los partidos que se han repartido el poder hasta ahora: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

Por Eduard Ribas i Admetlla
México, 25 ago (EFE).– La oposición mexicana, que no ha sabido ni podido levantar la cabeza desde el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en 2018, se ha hundido todavía más en el descrédito provocado por el tsunami político de la trama Odebrecht, en el que el Presidente surfea con comodidad.
La gota que ha colmado el vaso tiene el nombre de Emilio Lozoya.
En 2017, Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República, y Luis Videgaray Caso, exsecretario de Relaciones Exteriores, durante el 50 aniversario de la firma del Tratado de Tlatelolco, acuerdo internacional que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe.El exdirector de Pemex extraditado desde España por recibir 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora Odebrecht presentó una denuncia en la que implica en tramas de corrupción a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón.
Así como a la élite de los partidos que se han repartido el poder hasta ahora: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).
En 2017, Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República, y Luis Videgaray Caso, exsecretario de Relaciones Exteriores, durante el 50 aniversario de la firma del Tratado de Tlatelolco, acuerdo internacional que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro
Un hecho que le ha venido como anillo al dedo a López Obrador, quien ve en la denuncia un documento que aglutina a todos sus rivales políticos y que publicita a diario para dejar sin opciones a la oposición en las elecciones intermedias del próximo año.
Tres expresidentes mexicanos salpicados por un enorme escándalo de corrupción
“El caso Odebrecht es la puntilla del ciclo político del peñismo, que fueron seis años muy largos de un descrédito total de la clase política”, dijo este martes a EFE Martha Singer, politóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
DÉCADAS DE DESCONTENTO SOCIAL
El descrédito de la oposición frente a un López Obrador, que conserva altos índices de popularidad pese a sus polémicas, no comienza en las elecciones de 2018 sino mucho antes.
“La oposición sufrió un revés histórico por múltiples errores que cometieron cuando fueron Gobierno. Había una clase política que no veía el temblor que venía pese al enorme malestar ciudadano por la corrupción y la falta de rendición de cuentas”, opinó Marco Fernández, politólogo del Instituto Tecnológico de Monterrey.
En 2012, Peña Nieto ganó la Presidencia presentando un “nuevo PRI”, el partido que había gobernado el país durante siete décadas y que en el 2000 había sido apartado por el PAN bajo el estigma de corrupto y autoritario.
En esta foto del 8 de octubre del 2010, el Secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna participa en una conferencia de prensa en la Ciudad de México. Pero poco duró el espejismo de Peña Nieto, cuyo mandato estuvo manchado por la desaparición en 2014 de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el conflicto de interés en la compra de una mansión y los escándalos de corrupción entre gobernadores priistas.
En esta foto del 8 de octubre del 2010, el Secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna participa en una conferencia de prensa en la Ciudad de México. Foto: Marco Ugarte, archivo, AP
A ello se suma ahora el presunto uso de sobornos por parte de Peña Nieto y su Secretario de Hacienda Luis Videgaray para comprar a legisladores del PAN para que aprobaran la Reforma Energética de 2013.
El PAN, un partido golpeado el año pasado por la detención en Estados Unidos de Genaro García Luna, Secretario de Seguridad de Felipe Calderón, quien inició una controvertida guerra militar contra el narcotráfico, por haber colaborado presuntamente con el Cártel de Sinaloa.
“En los últimos 30 años se vivió un distanciamiento muy grande entre los Gobiernos y la sociedad que logró articular López Obrador con un discurso del cambio y que ha dejado a los partidos de oposición sin base social”, subrayó Singer.
SIN LÍDERES A LA VISTA
Los candidatos en 2018 del PAN y del PRI, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, también implicados ahora por el exdirector de Pemex, no pudieron hacerle sombra a López Obrador, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y se retiraron de la política.
Esos partidos no tienen ahora ningún líder fuerte y visible que confronte al Presidente, quien cada mañana ofrece una rueda de prensa y arremete contra la oposición, a la que considera “moralmente derrotada”.
Los expresidentes Peña Nieto y Felipe Calderón. Foto: Cuartoscuro
Fernández aseguró que el “problema” de la oposición es que los políticos del PRI y del PAN “no tienen mucha sensibilidad y empatía para medir opinión de la gente”, al contrario del presiente, quien toma medidas efectistas e incluso populistas como vender el lujoso avión presidencial de sus predecesores.
Los expresidentes Peña Nieto y Felipe Calderón. Foto: Cuartoscuro
A raíz de este “distanciamiento con la sociedad y su estilo de ejercer el poder que ya no existe”, Singer consideró que “el ciclo de reconstrucción de la oposición va a demorar muchos años”.
Y dentro de esta reconstrucción no estarán los nuevos partidos que quieren crear Calderón y la exsindicalista Elba Esther Gordillo de cara a los comicios del próximo año, puesto que son partidos nuevos con líderes viejos.
¿LA SEMILLA DE LA ULTRADERECHA?
Pero la debilidad de la oposición no implica que no haya malestar en algunas capas de la población hacia el actual Gobierno, agravado por la gestión de la pandemia, que ha situado a México como el tercer país con más muertos de COVID-19.
El Presidente Andrés Manuel López obrador en su conferencia de este martes. Un nuevo movimiento con tintes clasistas autodenominado Frente Nacional Anti AMLO (Andrés Manuel López Obrador) o Frenaaa organiza cada semana modestas concentraciones para exigir la salida de López Obrador.
¿Es la semilla de un movimiento de ultraderecha en México?
“Es una buena pregunta. Los grupos de ultraderecha siempre han estado latentes, existen, pero afortunadamente la sociedad ha impedido que cuajen”, expresó Singer.
El Presidente Andrés Manuel López obrador en su conferencia de este martes. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro
Fernández advirtió que si estos grupos “se radicalizan” pueden convertirse en “un peligro para la joven democracia mexicana”.

7/24/2020

Lozoya ya dio lista de corruptos: Código Magenta. Incluye a Anaya, Meade, Cordero, González Anaya...



El diario Código Magenta reveló que Emilio Lozoya ya dio  cifras detalladas y explicó el modus operandi de los sobornos entregados a funcionarios con dinero de Odebrecht, y otros que fueron usados para concretar la Reforma Energética.

Ciudad de México, 24 de julio (SinEmbargo).– Emilio Lozoya Austin dio a las autoridades españolas una lista de los políticos que habrían recibido sobornos millonarios por parte de la constructora brasileña Odebrecht, entre ellos destacan José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio González Anaya y Ernesto Cordero Arroyo. Además, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó que tanto el expresidente Enrique Peña Nieto como Luis Videgaray Caso, exsecretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), estaban enterados de la situación.
Un reportaje publicado este martes en Código Magenta, y que es firmado por el periodista Ramón Alberto Garza, director de ese diario digital, destaca tres elementos claves para entender cómo operó el esquema multimillonario de sobornos en el que se usó dinero de Odebrecht.
La investigación de ese diario reveló que la operación, encabezada por Emilio Lozoya, habría iniciado en una panadería El Globo, ubicada en Prado Sur de la Ciudad de México, donde cerró un pacto con Luis Alberto de Meneses, director de Odebrecht en México; ahí se habría comprometido a transferir 4 millones de dólares a cuentas vinculadas con el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
De acuerdo con el texto de Garza, Lozoya se refirió a Peña Nieto y a Videgaray Caso con los códigos “Número 1” y “Número 2”. Además “aseguró que ambos le dieron la orden de reunirse con Meneses para gestionar recursos para la campaña presidencial del PRI a inicios de 2012”.
Estos son los factores que, de acuerdo con la declaraciones de Lozoya a autoridades españolas, son clave para entender el sistema de sobornos.



⭕️ Emilio Lozoya: lo que ya reveló‪
➡️ ¿Qué tienen en común Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Ernesto Cordero y José Antonio González Anaya? Todos fueron señalados por Emilio Lozoya ante las autoridades españolas de haber sido beneficiarios de un esquema multimillonario de sobornos pagado con dinero de Odebrecht.
➡️ Código Magenta tuvo acceso a la declaración judicial del ex director de Pemex. Las revelaciones prometen cimbrar a la clase política mexicana ya que van mucho más allá de involucrar solo a Enrique Peña Nieto y a Luis Videgaray: https://codm.info/300B1THFACTOR TAPIA
Emilio Lozoya describió a Fabiola Tapia Vargas, representante legal de Construcciones Industriales Tapia, como “el cerebro financiero de la operación de los sobornos”.
De acuerdo con la investigación periodística, ella se habría encargado de entregar dinero en billetes de 200 a mil pesos a los senadores y diputados en una oficina rentada por Petróleos Mexicanos (Pemex) en la calle Montes Urales, en la colonica Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México.
“Fabiola Tapia es hermana de Juan Carlos Tapia, quien dirige una empresa que creció en el sexenio de Enrique Peña Nieto, a ella se le entregó un contrato en el complejo Etileno XXI que operaba Braskem, filial de Odebrecht”, detalló Código Magenta.
El diario expuso que, según los dichos de Lozoya, Tapia Vargas hizo la primera transferencia de Odebrecht a cuentas vinculadas al PRI. “La firma envió 3.5 millones de dólares a través de Research Engineering and Development Ltd, una empresa fachada, mientras que los 815 mil dólares los habría proporcionado Fabiola Tapia en efectivo, el dinero sería repuesto por Odebrecht a Tapia”, explicó.
Tapia Vargas habría tenido un acuerdo con la constructora para que apoyara al Gobierno de Peña Nieto con 6 millones de dólares si obtenía el contrato Tula 1.
PACTO POR ODEBRECH
Lozoya detalló que el dinero de los sobornos era colocado por Tapia en efectivo “para que se instruyeran según como el número 2 (Luis Videgaray) iba indicando”.
El exdirector de Pemex dijo que David Peña, político priista de Hidalgo y presidente de la Comisión de Energía en el Senado, fue colocado por Videgaray y Peña Nieto como enlace de cabildeo y se le entregaron 6 millones de pesos el 17 de septiembre de 2014, un día antes de que en el Senado se presentara el dictamen de elección de comisionados para la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Reguladora de Energía
Sobre los sobornos entregados a senadores del PAN, Código Magenta destaca que se habrían visto beneficiados.
“Ernesto Cordero, exsecretario de Hacienda; Francisco Domínguez, actual Gobernador de Querétaro; Francisco Javier García Cabeza de Vaca, actual Gobernador de Tamaulipas; Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega Casillas. En la declaración, se refiere que, Número 2 (Videgaray), ordenó recibir a Ricardo Anaya Cortés, entonces presidente de la Cámara de Diputados y futuro candidato presidencial del PAN, para entregarle 6.8 millones de pesos el 8 de agosto de 2014”, plantea el periódico digital.
NEXO PANISTA
El tercer factor clave es el nexo con políticos panistas. De acuerdo con Código Magenta, la complicidad entre los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto “quedó sellada con la supervivencia política de José Antonio Meade”, quien pasó a ser Secretario de Hacienda en el Gobierno del PAN a Secretario de Relaciones Exteriores en la administración del PRI.
Lozoya dijo a las autoridades españolas que Luis Alberto de Meneses aseguraba que Braskem entregó sobornos en 2010 y 2011 para garantizar el negocio del complejo Etileno XXI.
“El cabildeo estuvo a cargo de dos funcionarios de Peña: Carlos Treviño Medina y José Antonio González Anaya, ambos fueron directos productivos de la empresa del estado. Este negocio se logró con al presunta intervención de Francisco Javier Conejo, empresario jalisciense que fue excolaborador de José Antonio Meade”, destacó el medio de comunicación.
Las declaraciones de Lozoya en España señalan que, durante 2014, Ernesto Cordero y José Antonio Meade habrían recibido 52 millones de pesos usados para pagar a legisladores de oposición del PAN “y 32 millones de pesos presuntamente a Luz Vega Aguilar, secretario de finanzas del PRI, cercano a Peña Nieto”, detalló Código Magenta.
El exdirector de Pemex, citado en la investigación de Ramón Alberto Garza, aseguró que en septiembre de 2014 habrían finalizado los pagos con la entrega de 12 millones de pesos en efectivo Meade Kuribreña, a José Antonio González Anaya y a Carlos Treviño Medina, entonces coordinador de asesores de Pemex.


7/22/2020

"HAY DE LEALTADES A LEALTADES" .

Del muro de facebook de la periodista Manú Dornbierer

EL  QUE  LA  HACE  LA  PAGA, MISTER  SALINAS.   COMO  BIEN  DICE  EL  COLUMNISTA QUE   HOY  REPRODUZCO,   MARIO  RIVAS,   EN  SU  EXCELENTE  ARTÍCULO:   "HAY DE LEALTADES A LEALTADES" . 

"Y hay de cómplices a cómplices. Cuando el senador JORGE DÍAZ SERRANO fue arrestado en pleno senado de la República, tras de haber sido desaforado, exhibió ante el país y ante el mundo, la viva imagen y lealtad al jefe y al amigo, y su encarcelamiento, lejos de mancharlo, lo enalteció.

Llevado en vilo por dos elementos de la Policía Federal, su cabeza iba erguida y su mirada al frente. Apretadas sus mandíbulas. Sus facciones intactas. No había miedo en ellas. No había, tampoco odio, aceptaba su destino con gallardía.

https://www.facebook.com/100007067764492/posts/2655690314676535/

Díaz Serrano permaneció en la cárcel un poco más del sexenio de MIGUEL DE LA MADRID, y, al salir, fue a visitar a su amigo y exjefe, JOSÉ LÓPEZ PORTILLO.

Al fundirse en el abrazo largamente anhelado, una palabra se cruzó en aire, dicha, al unísono, por ambos: “hermano”. Los dos venían de principios del Siglo XX. Todo se acabó. Esa generación ha muerto.

Fue sustituida por otra con ideas más pragmáticas y desprovistas de ideales. Una generación que ama por encima de todo, el dinero. Una ambición que pasa en toda frontera sin pudor y sin escrúpulos.
Un pequeño grupo de representantes de esa generación, decidió en un descanso en la universidad, hacer un pacto de sangre. El primero que llegase a la Presidencia de la República, vería por los demás.

Cuando CARLOS SALINAS llegó al poder, se llevó consigo a sus condiscípulos de la universidad. Entre ellos, estaban GUSTAVO GORDILLO, MANUEL CAMACHO SOLÍS y EMILIO LOZOYA TALMANN.A Camacho Solís lo puso en la Regencia del Distrito Federal. A Gustavo Gordillo, lo situó en una Sub-Secretaría de Agricultura, bajo las órdenes de CARLOS HANK GONZÁLEZ (por cierto, Gordillo no le aguantó todo el viaje al profesor y renunció, siendo sustituido por JULIÁN LUZANILLA CONTRERAS, en febrero de 1994).

A EMILIO LOZOYA TALMANN, lo envió a la Dirección General del Issste. Desde el principio, se corrió la voz que el funcionario no estaba nada contento con el cargo conferido. Aguantó vara pero nunca se sobrepuso a su decepción.

Hubo versiones en el sentido de que ELT nunca le perdonó a Salinas haberlo minimizado a una dependencia quebrada y en vías de extinción.

El 28 de noviembre de 1993, Salinas dio la señal a los líderes de los sectores del PRI: el “bueno” era LUIS DONALDO COLOSIO.
Camacho Solís fue enterado de inmediato. En ese preciso momento en su fuero interno se incubó un odio profundo por su antiguo amigo y compañero de estudios, Carlos Salinas.Renunció, emberrinchado, a la Jefatura de la Regencia del Distrito Federal. Salinas no lo dejó ir y lo nombró secretario de Relaciones Exteriores.

Fue una salida que quiso ser airosa pero que bien sabía el presidente que no funcionaría. La vieja amistad se había fracturado irremediablemente.

Colosio fue asesinado, Camacho Solís, que se sintió traicionado por CSG, a su vez le dio la espalda a Salinas. Peor aún: andando el tiempo, se volvió su peor enemigo.

Emilio Lozoya Talmann, se desvaneció y nadie supo a donde fue a parar.

Pasarían 15 años —quizá un poco más— para que el nombre de EMILIO LOZOYA volviera a las primeras planas de los periódicos y a los noticiarios de televisión y de radio.

Solo que ahora el segundo apellido no era Talmann sino AUSTIN. Su hijo. Es posible que Lozoya padre hubiese concebido la ilusión de que, con ENRIQUE PEÑA NIETO en la Presidencia, su hijo llegase al puesto al que él aspiró y quedó muy lejos en la carrera.

EMILIO LOZOYA AUSTIN, avanzó hasta donde su progenitor no pudo llegar. Su nombre figuró en las listas de suspirantes para la presidencial, pero solo como una lejana posibilidad. Se le reconoció talento y capacidad administrativa pero no carisma como para ser candidato. Alguien llegó a decir en alguna ocasión, que su estampa era muy tecnócrata y eso lo eliminaba.

Como sea, fue uno de los de llamados círculo rojo del presidente Peña.  Pero, como he dicho: hay de cómplices a cómplices. De amigos a amigos.

En estos momentos, ya nadie pone en tela de duda que EMILIO LOZOYA AUSTIN, llegó a un acuerdo con el Gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, para aceptar regresar a México y cooperar con la Fiscalía General de la República. (...) 

(...)  Esto le da sustento a una versión que publicó un famoso articulista semanas después de la detención de Lozoya en España. Emilio padre, le habría dicho a Peña Nieto y a Videgaray, que, si su hijo se hundía, “se hunden ustedes también”.

¿Verdad, caro lector, que ahora todo cobra sentido?"

gran  artículo 

6/17/2020

El rey emérito Juan Carlos cobró 4.2 mde por mediar en compra de terrenos en México




Madrid. El rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón, cobró alrededor de 4.2 millones de euros (105 millones de pesos) por mediar en una operación inmobiliaria en Playa del Carmen, a mediados de la década de los 90, en la que participó la multinacional de la construcción OHL. El pago se realizó a una empresa fantasma en 2009, creada por el ex monarca y ubicada en un paraíso fiscal.


El primo del rey emérito, Álvaro de Orleans, declaró a la fiscalía suiza que la operación ocurrió a mediados de los 90, entre las presidencias de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. 

Fue la época en que la multinacional española invirtió en el caribe mexicano, primero con la construcción del complejo turístico Ciudad Mayakoba y después con la absorción de las empresas Huarte y Obrascón, en una operación impulsada por el entonces presidente y fundador de OHL, Juan Miguel Villar Mir, hoy fuera del cargo y acusado ante múltiples tribunales por corrupción. Entre dichos cargos está el del pago de comisiones ilegales al rey Juan Carlos para la construcción del tren de alta velocidad a La Meca.

El portal de Internet español OK Diario informó que Orleans declaró ante la fiscalía: A mediados de los años 90 tuve conocimiento de unos terrenos destinados a la venta en México, para ser más exactos en Playa del Carmen. Estas tierras pertenecían a una empresa caribeña, esencialmente mexicana.

El fiscal suizo Yves Bertossa, quien interrogó a Orleans, es el hijo de Bernard Bertossa, el fiscal que investigó las cuentas ilegales de Raúl Salinas de Gortari y de su entonces esposa, Paulina Castañón.
Los tribunales suizos realizan una investigación más amplía para esclarecer las cuentas en paraísos fiscales del rey emérito, quien pretende evadir al fisco y a la justicia tras cobrar varios cientos de millones de euros por sus mediaciones con otros gobiernos para conseguir contratos públicos a empresas españolas, entre ellas la multinacional OHL, presidida por el mexicano Luis Amodio.

El Congreso de los Diputados volvió a rechazar crear una comisión investigadora como exigen grupos de oposición, sobre todo independentistas y nacionalistas, además de Unidas Podemos, que actualmente es socio de gobierno del PSOE, que se opone a la medida.

Corresponsal
Periódico La Jornada

8/25/2019

Encinas: el Estado asumirá responsabilidad por la matanza de Acteal



El Estado mexicano asumirá la responsabilidad en los hechos ocurridos hace casi 22 años por la masacre de Acteal, Chiapas, prometió el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez.
En la Secretaría de Gobernación (SG) se llevó a cabo una reunión con un grupo de víctimas de la masacre de Acteal –cometida el 22 de diciembre de 1997–, autoridades federales y estatales, para concretar los términos para la firma de un acuerdo de solución amistosa sobre este caso.
Tras el encuentro, Patrocinio Hernández, vocero de la organización de la sociedad civil Las Abejas, indicó a medios de comunicación que nosotros consideramos que sí va a haber un acuerdo frente a la promesa hecha por Encinas de un reconocimiento de responsabilidad del Estado en la matanza de Acteal.
Recordó que desde abril hicieron una propuesta en la que se solicitaba al Estado mexicano que reconociera los hechos que fueron presentados desde 2005, cuando el caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Para esta organización era fundamental que se aceptara la propuesta de responsabilidad del Estado mexicano por acción y omisión. La primera condición, explicó el portavoz, porque la masacre se consumó en el contexto de una política de Estado encaminada a cometer ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil, ejecutados por grupos paramilitares, financiados, adiestrados y protegidos por las mismas autoridades para debilitar las bases del EZLN y las comunidades que le habrían manifestado su simpatía.
En tanto, por omisión, por la presunta deliberada falta de integración de la policía de Seguridad Pública durante la consumación de los hechos denunciados.
Patrocinio Hernández destacó que esta promesa es muy importante para las víctimas porque “cuando el Estado reconoce que la masacre de Acteal no fue una guerra entre poblaciones, sino que sucedió en el contexto de una política de Estado encaminada a la contención social… finalmente las víctimas van a tener satisfacción” porque su palabra triunfó y no la mentira del Estado mexicano.
En tanto, la SG informó que refrendó la total disposición para atender de manera integral la reparación del daño, investigación y garantía de no repetición, con apego a estándares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y las peticiones de las víctimas agraviadas por los lamentables hechos de 1997.
Encinas aclaró que los acuerdos alcanzados no afectan los derechos de otro grupo de víctimas quienes han recurrido a la CIDH en ejercicio pleno de su legítimo derecho.
La matanza de Acteal, ocurrida en 1997, dejó un saldo de 45 muertos, incluidos niños y mujeres embarazadas, en la localidad de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas.

Periódico La Jornada

8/08/2019

La 4T detecta cuentas por cientos de millones de pesos a dirigentes de Antorcha Campesina, y va por ellos


La Cuarta Transformación detectó cuentas por cientos de millones de pesos de dirigentes de Antorcha Campesina.

La organización priista dirigida por el ingeniero Aquiles Córdoba se encuentra bajo la lupa, de acuerdo con  Eje Central, luego de que la Unidad de Inteligencia Financiera encontrara las cuentas de cientos de millones de pesos.

Cabe recordar que anteriormente el titular de la UIF, Santiago Nieto ya había mencionado que en su propiedad se encontraban gasolineras que aparentemente eran muy irregulares.

De acuerdo con su propia definición, Antorcha Campesina es un organización que tiene como objetivo principal erradicar la pobreza en México y señalan que el respaldo económico es a través de la colecta así como pequeños negocios que señalan han podido crear.

En enero del presente año se dio a conocer que la agrupación posee 40 gasolineras, dos hoteles, centros recreativos, restaurantes, tiendas de abarrotes, entre otros.

ccca.

7/19/2019

Priistas contra el PRI

A pesar de su larga experiencia en soltar rumores, amarrar acuerdos secretos, manipular las reglas electorales, comprar votos, intimidar a los partidarios de sus rivales y demás recursos de la guerra sucia, el PRI enfrenta una situación inédita en su actual proceso para renovar su dirigencia: sus aspirantes tienen que cuidarse unos de otros porque se conocen las mañas. Sin embargo, aun en esta circunstancia las fórmulas de los exgobernadores Ivonne Ortega y Ulises Ruiz –ella sin registro– señalan que la actual cúpula partidista, 11 gobernadores y el expresidente Enrique Peña Nieto apoyan ilegalmente al candidato “oficial”, el exmandatario de Campeche Alejandro Alito Moreno.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Las acusaciones de fraude, compra de votos y rebase de topes de campaña ya aparecieron en la contienda interna del PRI, en la cual el aspirante más señalado es Alejandro Moreno, a quien se acusa de ser el “candidato de la cúpula”.
A poco más de dos semanas del arranque de la campaña por la dirigencia nacional, dirigentes priistas manifiestan su preocupación por la posibilidad de que la votación se lleve a cabo en medio de presiones, amenazas y acarreo por parte del exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno, y su compañera de fórmula Carolina Viggiano, esposa del exgobernador de Coahuila Rubén Moreira.
La conflictiva situación ya originó fracturas en el PRI y más imputaciones a la actual dirigencia de Claudia Ruiz Massieu, así como a los 11 gobernadores priistas que manifestaron su apoyo al exmandatario Alejandro Moreno. A éstos, principalmente al mexiquense Alfredo del Mazo, se les señala de inflar el padrón con nuevos militantes “comprados” a favor de Moreno y de entregarle dinero.
Ulises Ruiz y Coral Valencia, a quienes la Comisión Nacional de Procesos Internos les negó el registro por no contar con todos los apoyos marcados en los estatutos, acusan que con esa acción la cúpula cargó los dados a favor de Alejandro Moreno. Lo atribuyen a que su fórmula anunció que si ganaba haría lo posible para que se investigara al expresidente Enrique Peña Nieto por actos de corrupción en su gobierno que también afectaron al partido.
“El PRI está secuestrado por unos cuantos, por los que siempre se benefician, por los que siempre tienen la oportunidad de tener un cargo”, dijo Carolina Valencia, del Movimiento Territorial y aspirante a la secretaria general, entrevistada en las instalaciones de una televisora durante un recorrido por Guanajuato.
En tanto, Ulises Ruiz demandó la suspensión de los derechos políticos de Moreno luego de que se le atribuyera la propiedad de un inmueble con valor de casi 50 millones de pesos, ubicado en una zona escénica de playa en Campeche, con mil 900 metros cuadrados de construcción en un área de 7 mil.
Según Ruiz, a su vez exgobernador de Oaxaca, el expresidente Peña Nieto comprometió la entrega del PRI con el presidente Andrés Manuel López Obrador y por eso apoya a Moreno, que es parte de la negociación.
Coincide con este señalamiento la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega, quien afirma que López Obrador está metido en la contienda interna y que gobernadores como el de Oaxaca, Alejandro Murat, forman parte del acuerdo entre Peña Nieto y López Obrador para que Moreno presida el tricolor.
Ortega también se dice objeto de la guerra sucia, en la que se la ataca por ser madre soltera y se esparce el rumor de que declinará a favor de Moreno o que dejará el partido.
Su compañero de fórmula, José Alfaro, asegura: “La cúpula está desesperada porque su candidato (Alejandro Moreno) no levanta, por lo que su estrategia se basa en rumores y mentiras. Les pedimos que dejen de inventar chismes, Ivonne y yo vamos muy bien en esta lucha para acabar con las mañas cupulares como el amiguismo, el dedazo y la imposición”.
Colaboradores de Ortega y Alfaro informaron que esa campaña contra ellos incluye videos en redes sociales en los cuales otros grupos del PRI falsifican la propaganda de su fórmula y sustituyen textos para denostarla.
En entrevista con Proceso, Ivonne Ortega afirma que ya registraron y entregaron los videos y mensajes mencionados a las instancias correspondientes del partido para que actúen conforme a los estatutos.
A pregunta expresa, comenta: “Hay diferentes situaciones que ponen en entredicho la credibilidad del partido. Son acciones de algunas personas y no de sus militantes, que sufren acusaciones e insultos por decisiones que toman otros y que por cierto se benefician mucho.
“Esta pequeña cúpula sigue protegiéndose. Por ejemplo, el caso de la casa de Alejandro Moreno nos lastima mucho como militantes y el candidato de la cúpula está obligado a aclarar de dónde vienen los recursos, primero con los militantes y con la sociedad. Estos son temas, como la transparencia, se han venido buscando desde hace tiempo y ahora todos tendríamos que estarlos cumpliendo.”
En cuanto a la intromisión de los 11 gobernadores –todos los del PRI, excepto la sonorense Claudia Pavlovich–, Ortega considera que el mejor apoyo de los mandatarios a su partido no es apuntalar a un candidato sino ganarse la confianza de los ciudadanos:
“Si se meten al proceso, si desvían recursos al proceso interno, sería muy grave para todos porque de eso nos han estado acusando durante mucho tiempo y hoy tenemos que cuidarlo para que el partido vuelva a tener credibilidad entre los militantes y después conquistar a la sociedad.”
El 11 de agosto se instalarán 6 mil casillas para los comicios internos y se usará el padrón de 6 millones 605 mil 740 militantes registrados en el Instituto Nacional Electoral. Todo el proceso costará alrededor de 80 millones de pesos, que el partido consiguió mediante la hipoteca de su edificio en José María Lafragua número 3, colonia Tabacalera. Se estableció que cada candidato gaste 4 millones 290 mil pesos.
A la caza de mapaches
La imagen de Alejandro Moreno, a quien los priistas llaman Alito y sus detractores Amlito, por su presunta cercanía con el presidente López Obrador, sufrió un golpe cuando el diario Reforma dio a conocer que tiene una propiedad valuada en casi 50 millones de pesos.
No respondió Moreno. Su vocero Paul Ospital envió al periódico una carta en la cual afirma que la casa del gobernador con licencia sólo abarca tres y no siete lotes, y que su precio aumentó debido a que, al comprar los terrenos, entre 2011 y 2015, estaban cubiertos de maleza.
Afirmó que dos de esos lotes le fueron donados a Moreno y uno más lo está pagando mediante un crédito. “Vivimos tiempos políticos al interior del partido político en el que militamos y reconocemos declaraciones de actores políticos, dentro y fuera de la campaña, para dañar la imagen del candidato y sus aspiraciones”, dice Ospital en la carta.
La aspirante Ivonne Ortega se refirió a ello en la entrevista con este semanario:
“Ya tenemos otro escándalo de otra casita blanca, que ahora Alito tiene que aclarar”, dice en alusión al escándalo de corrupción que le estalló a Peña Nieto y a su esposa Angélica Rivera por la residencia que le obsequió Armando Hinojosa, propietario del Grupo Higa, quien obtuvo diversos contratos del gobierno priista.
–Se está jugando la credibilidad del partido, que es el punto esencial de todo este proceso… –se le comenta a la exgobernadora de Yucatán.
–El 11 de agosto lo que se juega es saber si queremos que sigan unos cuantos decidiendo por el partido y que nos ha llevado hasta donde estamos hoy o si la militancia real, la de a pie y que sufre ahora las embestidas de los gobiernos, es la que va a decidir. Lo que José Encarnación y yo queremos es tener la voz de la militancia desde la dirigencia.
–¿Se juega el PRI su futuro?
–Por supuesto, lo que se está jugando es si queremos tener un partido de oposición, que sea contrapeso y pueda denunciar o señalar las decisiones que toma este gobierno. Hoy estamos desdibujados como partido, no nos vemos y lo que observamos son decisiones que lastiman a la vida de las familias y no hay partidos que puedan encabezarla.
“Nosotros queremos ser un partido de contrapeso, un partido de oposición, y que los militantes nos digan cuáles son los acuerdos que tenemos que construir en las cámaras, con nuestros propios gobernadores.”
–¿Se está jugando limpio?
–Lo que se ha comentado se ha quedado corto. El reto más grande ya lo pasamos el 22 de junio, con el registro obtenido a pesar de todos los candados, de manera que al final no se cumplan y quede un candidato de unidad. Pero no es verdad, no es candidato de unidad, es el candidato de la imposición.
Manifiesta que al interior del PRI ya se está organizando la “cargada”: “Más que convencer a la militancia, lo que quieren es dar línea, obligarlos con amenazas, asustándolos, diciendo que los van a despedir y una serie de cosas que han venido haciendo y que las tenemos documentadas para presentarlas en las instancias partidistas”.
–¿Compra de votos?
–Seguramente lo van a intentar, pero no lo vamos a permitir, vamos a tener gente en todo el territorio para que esas cosas no ocurran.
Ortega sostiene que su fórmula quiere construir un partido sin escándalos de corrupción, sin candados para la participación de la militancia, en el que se reconocen los liderazgos de la base militante y se le dé la oportunidad de participar a todo aquel que quiera competir por un puesto en la dirigencia o de elección popular: “Hay que quitar la cultura del amiguismo y del compadrazgo y regresar al reconocimiento del liderazgo”.
–Es un reto complicado. Implica combatir usos y costumbres del PRI –se le plantea.
–Por supuesto, pero se hará aunque sea difícil.
Sobre la fiscalización de los recursos usados en la campaña, Ortega advierte que se debe actuar de manera transparente para dar a la ciudadanía confianza y credibilidad en el proceso de elección.
Por ello, dice, ella ha sido transparente en los gastos de transporte, organización de eventos, uso de salones y hasta en los apoyos de sus seguidores.
“Esperamos que el candidato de la cúpula también lo haga porque sólo con el evento de la inscripción y el de Oaxaca se está llevando el doble del tope de campaña. Él tendrá que aclarar de dónde sale el dinero de los camiones, de las comidas, del acarreo, las camisetas y todo lo que hemos visto, para lo que, por supuesto, no alcanza con los 4 millones de pesos, que es el tope.”
–¿Puede ocurrir un fraude interno, que se roben la elección?
–No, nosotros estamos garantizando la representación electoral para evitar un fraude. Sólo se puede hacer cuando no tienes un representante electoral en la casilla. Lo que están acostumbrados a hacer, más que convencer a los militantes, es embarazar las urnas. Pero si nosotros tenemos representantes en las casillas vigilando, no van a poder hacer eso.
Esa es la razón de que invite a que participen observadores electorales externos en las mesas receptoras, particularmente en los estados de Oaxaca, Coahuila, Campeche y Chiapas, donde se ha visto un crecimiento del registro de militantes a favor de Moreno.
–Es como cazar mapaches.
–Tenemos un movimiento que se llama Militante Vigilante. Las cosas que hemos venido denunciando es precisamente porque se ha roto el miedo. Se han atrevido a grabar, tomar fotos y evidenciar las cosas que están haciendo incluso funcionarios de los comités directivos estatales, de los sectores y de las organizaciones que deberían de estar en una condición de imparcialidad total por el bien del partido.
Este reportaje se publicó el 14 de julio de 2019 en la edición 2228 de la revista Proceso

5/16/2019

El colmo del PRI

La credibilidad ciudadana es uno de los principales problemas que enfrenta el PRI desde hace tiempo; los fraudes electorales que ha tenido en su historia, siendo el más emblemático el de 1988 y los casos de corrupción de muchos de sus militantes, sobre todo en la administración de Enrique Peña Nieto, han minado la imagen del priismo hasta el último rincón del país donde tiene un comité.
El fraude es sinónimo de priismo para una buena parte de la población y esa marca parece estar tatuada en la piel de este partido, que vive hoy una de las más severas crisis de su historia, la cual podría profundizarse si es que no se lleva a cabo una elección transparente y creíble para su nueva dirigencia.
El reconocimiento del Consejo Político Nacional del PRI de que su padrón de militantes no es de 6 millones y medio, como lo declararon ante el Instituto Nacional Electoral, sino de apenas 1 millón 300 mil evidenció una sospecha que se tenía: que dicho registro de militantes fue inflado con el padrón de beneficiados por los programas sociales del gobierno peñista.
La decisión de que se elija a la nueva presidencia del partido a través del voto directo de la militancia lleva consigo la responsabilidad y la necesidad que el PRI tenga un registro preciso de quienes pueden participar. Hasta ahora, el dato que se tiene del propio partido es que hay 1 millón 300 personas con credencial de militancia que podrían participar en el proceso interno de selección de su nueva dirigencia para la primera semana de septiembre.
Pero esta decisión del voto directo trae consigo también la tentación de algunos de los candidatos de meter la mano en el padrón definitivo que se use el día de la elección a través de militantes a modo que hayan sido comprados a través de programas sociales o de prebendas económicas.
Bajo las circunstancias de crisis por las que atraviesa, el fraude a sí mismo sería para el PRI tanto como un suicidio político, porque nunca más podría salir de la trampa que ellos mismos han construido y jamás recuperarían la credibilidad que les urge tener para refundarse o renovarse tras la derrota histórica del 2018.
La tentación de hacerse trampa para quedarse con la franquicia llevaría a la extinción del PRI y ni siquiera el nombre y el logo del partido servirían para quienes quisieran renovarlo cambiándole la imagen o dándole una denominación diferente.
¿Quién votaría por un partido tan desconfiable que entre ellos mismos se hacen trampa para quedarse con el cascarón de un instituto político desacreditado? Muy pocos se atreverían a seguir confiando en una organización con estas características.
El fantasma del fraude que ronda en el PRI parece una mala broma, pero no lo es tanto si tomamos en cuenta que en lo que va del año se han registrado de manera inexplicable casi 80 mil nuevos afiliados en algunos estados como Coahuila, Campeche y Yucatán, número que bien podía haber sido muy útil en la campaña presidencial.
Por cierto… Dicen que entre gitanos no se leen las cartas y en el caso del PRI bien podría aplicarse este dicho entre los cuatro candidatos a la presidencia del partido: Ivonne Ortega, Alejandro Moreno, José Narro y Ulises Ruiz. Todos y cada uno de ellos saben cómo jugar en la cancha política y también saben de las consecuencias que acarrearía la intentona de querer manipular la elección: se estarían jugando no sólo el futuro y la sobrevivencia no sólo del partido, sino de la de ellos mismos.

El PRI reconoce ante el INE que infló con más de cinco millones su padrón de militantes


José Gil Olmos

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El PRI confirmó ante el Instituto Nacional Electoral (INE) lo que ya había reconocido en su pasada sesión del Consejo Político Nacional del 8 de mayo, la existencia de solo un millón 159 mil 320 militantes confirmados y no los seis millones 545 mil 923 que hace cinco años registró y que usó como fuerza electoral en la pasada elección presidencial.

En un oficio del 13 de mayo firmado por Marcela Guerra Castillo, representante del PRI ante el INE, dicho partido reconoció que no tiene registrados cinco millones 386 mil 603 militantes afiliados en su padrón y pidió a la autoridad electoral que los considere en “reserva”.

El INE lleva a cabo una revisión, actualización y sistematización de los padrones de afiliados y afiliadas de todos los partidos políticos. En el caso del PRI se tenía desde el 2014 un padrón de seis millones 545 mil 923, pero ahora confirmó que se redujo en casi 80% ante la amenaza del instituto electoral de que por cada caso irregular se aplicaría una multa de 48 mil pesos.

En el escenario de que el INE aplicara la multa al PRI por las irregularidades de los militantes no confirmados, es decir, que no fueron registrados con credencial oficial, se le aplicaría una multa de más de 2 mil 500 millones de pesos, lo cual agravaría más su precaria situación financiera.

En el oficio entregado al INE la representante del PRI informa que, resultado de la jornada de afiliación y refrendo de militancia que arrancó en este año, se tienen 63 mil 22 nuevos militantes.

Para la elección de su nueva dirigencia nacional prevista para septiembre próximo el PRI decidió realizarla a través de una votación directa a su militancia. Tomando en cuenta los nuevos números de afiliados que se reportaron al instituto electoral, se tendría un universo probable de participantes de un millón 222 mil 342 militantes.

Sin embargo, las expectativas de dirigentes del partido es que podrían participar apenas un 30%.

En la pasada elección presidencial, Aurelio Nuño y Eruviel Ávila, coordinadores de la campaña de José Antonio Meade, estimaron que el PRI tenía siete millones de militantes y al final de la contienda tendrían más de 20 millones de votos y solo consiguieron poco más de nueve millones de votos.


4/18/2019

El fantasma del fraude en el PRI

Ante el Instituto Nacional Electoral (INE) el PRI tiene registrados 6.6 millones de militantes, pero hace poco se detectaron miles de inconsistencias que ponen en entredicho su probidad respecto a la transparencia y legitimidad del listado que entregó para la elección del año pasado.
Sobre todo, que podría descubrirse que el padrón de militancia priista pudiese haber sido hecho con base en la lista de beneficiados de los programas sociales del gobierno de Enrique Peña Nieto para dar la idea de que el PRI tenía una fuerza política en la ciudadanía capaz de lograr un nuevo triunfo en la elección presidencial.
Esto representaría no solo una falsedad en el número de militantes priistas sino un fraude ante el INE y la posibilidad de que en los hechos el PRI no tenga los suficientes militantes para mantener su registro.
En un estudio realizado a principios del año el INE descubrió que el PRI tenía 51 mil 338 adeptos duplicados y nueve mil 585 inconsistencias en su listado reportado. Asimismo, se registraron 10 mil 134 denuncias de personas que acusaron haber sido afiliadas de manera indebida.
En víspera de la elección para elegir a la nueva presidencia nacional a partir de una votación directa a la base militante, la cual estaría organizada por el INE, en un reporte interno del PRI con fecha del 29 de marzo, se observa un incremento inusitado de 76 mil 649 nuevos militantes, principalmente en Coahuila con más de 52 mil, Yucatán 11 mil 641 y Campeche con siete mil 95.
La sospecha de que se está inflando el padrón de afiliados en los estados donde tiene más simpatía Alejandro Moreno, preocupa a algunos candidatos a la presidencia nacional del PRI como Ulises Ruiz quien ya denunció este hecho ante el Comité Ejecutivo Nacional encabezado por Claudia Ruiz Massieu.
De ser cierto, estaríamos ante la posibilidad de que dentro del PRI se esté orquestando un fraude para favorecer a uno de los aspirantes a la dirigencia nacional lo cual generaría un descrédito mayor a este partido al que se le ha acusado de realizar grandes fraudes electorales.
Es evidente que un fraude interno sólo llevaría al PRI a una crisis mayor que la ocurrida en la elección de julio del año pasado. La renovación del priismo no tendría credibilidad ni legitimidad. Sería el principio del fin de un partido que hizo del fraude un privilegio y que al final lo usó en contra de sí mismo.
Por cierto…  Las multas impuestas al PRI por faltas e inconsistencias en su padrón de militantes ya le causaron un desembolso de 6.4 millones de pesos. Quedan pendientes otras denuncias que, se calcula, implicarían otros 422 millones de pesos.  Hasta ahora no se tiene seguro el préstamo por dos mil 500 millones que anunció hace poco el Consejo Político Nacional y si no se consiguen los recursos necesarios, la organización del proceso de elección interna de la dirigencia del partido estaría en serios aprietos.