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11/17/2024

El PAN y la deriva inmobiliaria

Héctor Alejandro Quintanar*

En julio de 2020 se publicó un desplegado titulado La deriva autoritaria, donde académicos firmaron un diagnóstico que, en esencia, acusó al gobierno de López Obrador de encaminar el país a una concentración de poder que socavaba al pluralismo mediante la destrucción de instituciones. Quizá sin proponérselo ese texto fue una especie de documento fundacional que articuló la alianza PAN-PRI-PRD.

Tras el fracaso electoral que ha padecido esa alianza desde 2021 –donde sus dos partidos principales perdieron 18 gubernaturas (11 el PRI, siete el PAN); y permanecen como minorías en congresos locales, en la cámara federal y el Senado, y donde perdieron la Presidencia de la República en 2024–, es de señalar que parte de la crisis de los dos sobrevivientes de la alianza PRIANRD se debe a la debilidad y tono apocalíptico que implicó su tesis de la deriva autoritaria.

Ese diagnóstico partía de premisas erróneas, como acusar riesgos en la libertad de expresión sin mencionar casos de periodistas censurados por la voluntad presidencial; en un entorno donde el grueso del ecosistema mediático enfocó sus baterías contra la 4T. Esa oquedad no sólo es falsa, sino una falta de respeto contra voces que sí lidiaron con la venalidad censora de Peña o Calderón.

Adoptar la proclama de la deriva autoritaria significó para el PAN un descuadre ideológico. El partido dio indicios el sexenio pasado de no saber cuál identidad confirmar como protagónica. Dos ejemplos: en 2021, senadores panistas, con Lilly Téllez a la cabeza, firmaron la Carta de Madrid para ligarse a extremas derechas como Vox; asumirse como fuerza política retardataria y refreír los prejuicios de la guerra fría. Sin embargo, poco después sería el PAN el partido que, sin democracia interna, postuló como candidata presidencial a Xóchitl Gálvez, a quien abanderaron no sólo esperanzados en que fuera una suerte de producto milagro, sino porque pretendían que, con su supuesto perfil alivianado y progresista, le arrebatara votos al electorado obradorista, bajo el compromiso de mantener la política social de la 4T.

Esa dualidad refleja un dilema identitario. ¿Qué hacer? ¿Adoptar una pose intransigente que desde la derecha más oscurantista interpelara al voto conservador? ¿O mejor dotarse de una fachada moderna, capaz de incluir derechos sociales e inclusión en su agenda, para así interpelar a un sector más amplio del electorado? La salida no fue acertada: el PAN adoptó un discurso intransigente, pero acciones zigzagueantes, donde, verbigracia, un día juraban mantener programas sociales, mientras diputados habían votado contra ellos y muchos de sus voceros acusaban de ninis a sus beneficiarios.

Con la débil consigna de la deriva autoritaria a cuestas, hay que señalar que la crisis de resultados electorales del PAN viene de lejos: en 2012, convertido en apéndice de la sevicia calderonista, se tornó en el primer partido que, como entidad gobernante, se fue al tercer lugar en una elección presidencial. Pero desde entonces su autocrítica ha sido escasa y sus autocríticos ninguneados.

El PAN se ha evidenciado en los últimos años como aparato que ve el gobierno como plataforma de lucro personal. De ahí que aliarse con rivales históricos como el PRI o el PRD fuera más producto de desesperación que de pragmatismo. Su discurso contra la deriva autoritaria, sus salmodias antipopulistas y su llamado a articularse sin chistar en causas inasequibles (la marea rosa) fueron una mascarada evidenciada por sus dirigentes: al mismo tiempo que el PAN alertaba contra una presunta democracia en riesgo, su dirigente Marko Cortés se repartía con el priísta Alito –en un modo más gansteril que antimeritocrático–, notarías, órganos autónomos o direcciones de universidades en Coahuila, acto ilegítimo que, para colmo, el PRI no acató, en un acto que eximió al tricolor no por la ingenuidad inepta de Cortés, sino por lo de que ladrón que roba a ladrón.

Hoy el PAN renovó dirigencia. Cortés dejó un instituto debilitado en manos de Jorge Romero, quien simboliza sin cortapisas la crisis del partido. Líder central de un cacicazgo gestor de corruptelas en la construcción, cuyo entorno se encuentra hoy preso, prófugo o confeso, Romero significa el ascenso en el PAN de un grupúsculo que ha hecho del partido en la Ciudad de México un coto y de los gobiernos locales ganados un nido de transas: el llamado cártel inmobiliario.

En la elección pasada parecía cinismo terminal que postulara en la alcaldía Benito Juárez, matriz del cacicazgo inmobiliario, al hermano de un panista preso, y como candidato a jefe de Gobierno a otro miembro del cártel. La asunción de Romero parece indicar que el partido pretende expandir esa iniquidad local a escala nacional. De la farsa de la deriva autoritaria el PAN pasa a la real deriva inmobiliaria, encabezado por un grupo para quien el gobierno es negocio y cuya renovación es cosmética: atrás quedan las barbas virreinales del Jefe Diego y las suplen los usos de los mirreyes en el poder.

*Autor del libro Las raíces del Movimiento Regeneración Nacional

PAN: se ahonda la descomposición

Editorial La Jornada 


Según la Comisión Organizadora del proceso interno para la elección del titular del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN), el diputado con licencia Jorge Romero Herrera obtuvo 80 por ciento de los votos para ocupar ese cargo. Su única contrincante, la ex diputada Adriana Dávila Fernández, reiteró las denuncias que se han repetido desde el inicio de la contienda: no se tuvo certeza, se violó la legalidad y fue una elección inequitativa; así, de esa manera, hoy ganaron. Asimismo, llamó a la nueva dirigencia a reconocer que el modelo de partido construido desde hace una década no funciona, y se preguntó si habrá la voluntad para hacer del PAN una institución que merezca ser heredera del legado demócrata y liberal de Manuel Gómez Morín.

Más allá de los vicios que hayan podido enturbiar el proceso, el hecho es que el blanquiazul tendrá de dirigente nacional a un político salpicado de escándalos e investigado por las autoridades debido a los sólidos indicios de que creó y se benefició del esquema corrupto conocido como cártel inmobiliario: la explotación del ininterrumpido control panista sobre la alcaldía Benito Juárez, de la que fue jefe delegacional entre 2012 y 2015, para apoderarse de cientos de inmuebles a cambio de otorgar permisos de construcción ilegales.

A Romero Herrera se le considera el jefe del grupo político que controla la vida interna del blanquiazul en toda la Ciudad de México. La naturaleza mafiosa de su poder, que comenzó a construir desde 2007 gracias a su cercanía con la familia del ex presidente Felipe Calderón, ha sido denunciada a lo largo de los años por sus propios correligionarios. Tras abandonar el PAN, Calderón y su esposa, la actual diputada federal Margarita Zavala, señalaron varias veces su cacicazgo: en 2018, el michoacano lo acusó de manipular el padrón interno del PAN capitalino y de encabezar la corrupción en la Benito Juárez; en 2020, publicó un libro donde afirma que Romero es famoso por extorsionar a empresas y que asociaciones de ambulantes y otros le representaban a su grupo ganancias de 7 millones de pesos al mes.

Por añadidura, como legislador local Romero Herrera integró con los perredistas Mauricio Toledo (prófugo) y Leonel Luna (fallecido) la Comisión para la Reconstrucción tras el devastador sismo del 19 de septiembre de 2017, encargo en el que manejaron 8 mil millones de pesos de los cuales no rindieron cuentas.

Está claro que los militantes de Acción Nacional pueden elegir a quien prefieran para conducir su partido, incluso si ello redunda en acelerar la descomposición, el desprestigio y la pérdida de votos de su organización partidista. Sin embargo, esta decisión no afecta sólo a los 300 mil afiliados que le quedan al organismo político más emblemático de la derecha mexicana, sino también al conjunto del régimen de partidos y al mismo país. Dado que los institutos partidistas forman parte del Estado, mantener al frente de ellos a quienes practican el uso de los cargos públicos para el enriquecimiento personal degrada la vida institucional e introduce un elemento de desconfianza en la democracia.

También es lamentable que la principal formación opositora se coloque en una posición de extrema debilidad al ser dirigida por un individuo desacreditado por su historial de corruptelas, ya que una democracia funcional requiere de instituciones competentes para representar el sentir de los ciudadanos que no comulgan con los grupos gobernantes. Con la elección de Romero Herrera, el PAN se excluye a sí mismo de esa función.

7/20/2023

¿A quién representa el #PAN y cuál es su pensamiento político?

¿Para qué necesitamos tantos partidos políticos y por qué tiene que financiarlos el pueblo? ¿A quién representan los partidos políticos? ¿Qué proponen y qué defienden? El de hoy se abordará en Puntos y Comas el caso del PAN.


Ciudad de México, 18 de julio (SinEmbargo).– El Partido Acción Nacional (PAN) es una fuerza política de derecha, su ideología está inspirada en la doctrina social cristiana de la Iglesia católica, que ha servido como contrapeso al desarrollo del socialismo, que pone en cuestionamiento los fundamentos básicos del capitalismo.

En el programa Puntos y Comas, que se transmite en el canal de YouTube de SinEmbargo Al Aire, se explicó cómo panismo surgió en 1939, en las postrimerías del Gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río, para combatir la posibilidad de que se profundizara en México una concepción socialista del Estado.

Desde la perspectiva ideológica del PAN, el capitalismo debe promover la justicia social y el bien común, respetando la dignidad de la persona humana.

El 12 de diciembre de 1934 el gobierno del General Lázaro Cárdenas publicó una reforma al Artículo tercero constitucional que provocó una airada reacción de la iglesia católica y de un amplio segmento conservador de la sociedad:

“La educación será socialista. Y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social. Sólo el Estado –Federación, Estados, Municipios- impartirá educación primaria, secundaria y normal. Podrán concederse autorizaciones a los particulares que deseen impartir educación en cualquiera de los tres grados anteriores, de acuerdo en todo caso con las siguientes normas”, decía la norma modificada.

Manuel Gómez Morín fundador del Partido Acción Nacional (PAN). Foto: PAN

El fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, reclamó en el discurso que pronunció el 14 de septiembre de 1939, en la inauguración de la asamblea constituyente del partido albiazul que se pretendía encadenar a México a una ambición política que le es extraña.

“Este proceso de disgregación, de relegación del interés nacional, de mentira insolente y reiterada, y de desdén de los valores humanos, debía culminar y así ha sucedido, en el enfrentamiento de dos tendencias: la que pretende encadenar a México a una ambición política que le es extraña y hacer de la Nación un conjunto de masas indiferenciadas sujetas sin defensa a la voluntad del Estado, que será sólo la voluntad del puñado de hombres que usurpen ese nombre, y la que quiere la subsistencia de México integrado en su verdadera tradición, cumpliendo su destino propio, y ordenado interiormente para el bien común de todos los mexicanos”, expresó en esa ocasión.

Por su parte, el también fundador e ideólogo del PAN, Efraín González Luna, explicaba algunos principios de su partido: “La persona humana es el centro del orden social. Todo sistema político y toda organización social que no tenga como cimiento y como corona la figura íntegra del hombre no puede prevalecer. Si se quiere conocer a un país substancialmente, hay que examinar el concepto práctico de la persona humana predominante. Los análisis sociales deben cimentarse en un radical humanismo político. Hay que visualizar la realidad del hombre en contra de cualquier concepción materialista del mismo”, como se consigna en el libro “Tras la Emergencia de la Ciudadanía”, del investigador Jorge Alonso, publicado en 1999 por el ITESO y el PAN.

Ahora bien, el primer Presidente Municipal del Partido Acción Nacional en la historia de México fue Manuel Torres Serranía, electo alcalde de Quiroga, Michoacán, en 1946. Inició su Gobierno el primero de enero de 1947 y lo terminó el 31 de diciembre de 1948.
Efraín González Morfín, uno de los principales ideólogos de Acción Nacional, quien fuera presidente del Comité Ejecutivo Nacional y candidato a la presidencia de la República. Foto: PAN

En tanto, sus primeros cuatro diputados fueron Aquiles Elorduy, Antonio L. Rodríguez, Juan Gutiérrez Lascuráin y Manuel Ramírez Munguía, cuando era presidente de la República Manuel Ávila Camacho; en esos comicios de 1946 fue electo primer mandatario del país Miguel Alemán Valdés.

En sus estatutos el PAN señala que es una asociación de ciudadanos mexicanos que pretenden tener acceso al ejercicio democrático del poder. Su lema es: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”. En su Proyección de Principios de Doctrina, actualizada en 2002, el PAN plasma algunas de sus ideas esenciales.

1.- El Partido Acción Nacional centra su pensamiento y acción en la primacía de la persona humana, protagonista principal y destinatario definitivo de la acción política. Busca que el ejercicio responsable de la libertad en la democracia conduzca a la justicia y a la igualdad de oportunidades para la consecución del bien común.

2.- La equidad de género significa que mujeres y hombres deben desarrollarse plena, libre y responsablemente. La discriminación existente contra la mujer en la familia, el trabajo, la política y en las demás esferas sociales es inaceptable. Los hombres y mujeres deben reconocer mutuamente su valor propio, y responsabilizarse el uno del otro, compartiendo las tareas que les corresponden dentro y fuera de la familia, sobre la base de igualdad de derechos y de obligaciones.

3.- Acción Nacional afirma el valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural (…) El embrión humano es persona. Tiene dignidad y derecho a la vida, a la identidad, a la protección por el Estado y la sociedad. No puede ser objeto de manipulación ni de las agresiones que conducen a su destrucción y eliminación.

4.- Una política social justa no debe pretender la substitución de la familia por el Estado. En sus relaciones con la familia, como en todos los campos de su actividad, el Estado está obligado a respetar la preeminencia de la familia y el principio de subsidiariedad, así como garantizar, en las leyes y en la práctica, la libertad de conciencia de los miembros de la familia y el derecho preferente de los padres para determinar el tipo de educación que deben recibir sus hijos.

5.- El mercado es condición necesaria para el desarrollo económico; pero no es suficiente para garantizar el sentido humano de la economía. En consecuencia, se requiere la acción rectora y rectificadora del Estado para atenuar las profundas desigualdades sociales de nuestro país. El mercado debe liberar las potencialidades económicas de la sociedad, y el Estado debe vigilar su ordenado desenvolvimiento, para garantizar que concurra al interés nacional, se subordine al bien común y busque la justicia en las relaciones económicas.

6.- Un federalismo solidario y subsidiario exige la participación del gobierno federal para que todas las entidades, en especial aquellas con mayor rezago social, se encuentren en condiciones de igualdad para garantizar el pleno bienestar de las personas.

Pedro Mellado Rodríguez

Periodista que durante más de cuatro décadas ha sido un acucioso y crítico observador de la vida pública en el país. Ha cubierto todas las fuentes informativas y ha desempeñado todas las responsabilidades posibles en medios de comunicación. Su columna Puntos y Contrapuntos se ha publicado desde hace más de tres décadas, en periódicos como El Occidental, Siglo 21 y Mural, en Guadalajara, Jalisco. Es profesor de periodismo en el ITESO, la Universidad jesuita de Guadalajara.

9/17/2020

México Libre y la guerra psicológica


Fuentes: Rebelión

Vivir significa: crecer y esperar, mentir y mentirse
Emil Cioran
El día en que México conoció las llamas del infierno fue cuando una tecnocracia carente de solidaridad, de sentido de identidad, dilapidó la vida por la prebenda de unas cuantas monedas de oro. Fue el día en que Calderón ascendió al poder, cuando el México de siempre, de lxs olvidadxs entró a un túnel del cual, décadas después, aún no sabe cómo salir de esa situación.
Hoy, nos encontramos bajo una prerrogativa totalmente distinta; un hombre y una mujer, pareja, que desean, sobre todas las cosas, seguir con un pensamiento mágico de que se puede crear vida a través de su partido “México Libre” cuando se demostró, en los hechos de acción gubernamental, que ellos mismos eran los jueces y verdugos de las mayores atrocidades del país. Que Felipe Calderón en estos momentos luche por la autonomía y el rescate de su partido político, solo denota el hambre de poder, la rigidez cognitiva de seguir estando presente por un egocentrismo que pierde la mirada del horizonte y se observa a sí mismo, distinto, fuera de lugar, mortalmente sádico ante la realidad y las experiencias trágicas que dejó en cientos, miles de familias mexicanas. México Libre que recuerda al México, pero libre de ideas delirantes y carentes de seguridad, de justicia, de bienestar, de paz…
Hoy, ante un cambio disruptivo en la comunicación entre los gobiernos de Estados Unidos y México, que se encuentran en un reacomodo geoestratégico y político, mueven las piezas del ajedrez, de tal manera que la protección de los intereses propios, de empresas transnacionales no se vean afectados por el descontento social, pone en el horizonte los grandes problemas de Calderón con una idea irracional de generar una guerra contra el narcotráfico sin sentido de lo que debería de ser o de lo que fue y no volverá a ocurrir. La grandilocuencia con la que se presenta, demuestra la situación donde lo comunitario no importó en el ya lejano 2006 ante el inicio de su mandato, como no ha importado a ninguna agencia la comparecencia por actos criminales de guerra (todo mundo recuerda a Calderón con casaca y gorra de militar como el gran comandante en jefe, como el gran libertador que pelearía por la paz, aunque en su andar se sabía su derrota), aunque sí, pudiera ser, por acercarse con compañías chinas de telecomunicaciones, sin el consentimiento de sus “socios” comerciales en el norte de América.
¿Bajo qué términos merece Felipe Calderón, Margarita Zavala, el aval para crear un partido político, cuando el personal de su administración ha sido investigado por peculado, procesado por desvío de recursos, tráfico de influencias, colaboración con la delincuencia organizada? Acaso, ¿Verdaderamente no lo sabían? ¿La misma jugada de hacer, enriquecer, deslindarse? La gran prerrogativa sería ¿Cómo pretendería, en el caso del aval de su registro, del partido México Libre, entrar en la agenda política nacional en el desarrollo de propuestas que permitan una transformación general del país, cuando han sido los rezagos de la impunidad, el favoritismo, nepotismo, los que degeneraron pobreza, inseguridad, desempleo? Pareciera que su discurso suena a una protección bajo la tutela del resguardo del partido para evitar cualquier proceso legal y, de esta forma, omitir comparecer contra delitos de lesa humanidad. Calderón, al momento de hablar sobre los mexicanos, no habla desde la colectividad, sino desde el espectro de ellos, los menos, pero que controlan más y que, bajo la suerte de compadrazgos y favores, reculan en continuar con procesos de empobrecimiento económico, ruptura psicosocial en la vida de miles de personas que, hoy en todo el territorio nacional, siguen buscando entre escombros, sombras e incertidumbre a los suyos que un día, la fiera sedienta de sangre entró y se los llevó ante el flamante abandono del Estado. O se cae en el olvido expedientes de miles de mujeres asesinadas por una cultura que esos círculos han fomentado como la ejemplificación viva de los usos y costumbres de unos y de otros. O siguen sin resolverse miles de asesinatos culpabilizando a los fallecidos de los pasos en que se encontraba o generando como “falsos positivos” ante lo catastrófica y disfuncional que fue la lucha contra el narcotráfico o recordar bebés de la guardería ABC y, que hasta este momento, no existen ningún responsable aunque la familia de Margarita Zavala, estuviera, probablemente implicada. ¿Será que las instancias que velan y organizan la vida política nacional mexicana se encuentren cegadas ante los principios humanos, de justicia, reparación y la no repetición ante las laceraciones causadas por la guerra? Por supuesto que no. Esas mismas son donde aún cohabitan muchas manos que ayudaron en el paso a Calderón o que a través de favores, se deben mucho y en muchas situaciones. La corrupción y la estratificación de consecuencias de las crisis capitalistas, terminan por generar contradicciones en su quehacer de instituciones políticas. Son los mismos responsables que destruyeron sentidos de identidad, de pertenencia, comunitarios a lo largo y ancho del país. Donde los pobres serán fiel reflejo, según su análisis psicosocial, porque así lo querían y que justamente con $6,000.00 era suficiente para que una familia, aproximadamente de cuatro integrantes, por mes, fuera más que necesario para poder vivir. Hablando de lo irracional, del uso de lo colectivo como fuente amalgamante de votos, de oportunidades, sin sentido de la comunalidad, de lo comunitario, de lo que verdaderamente son las raíces de una población específica. El daño psicológico, político, social que ocasionaron a miles de personas aparecen ante ellos como atribuciones de poca monta que son, en el mejor de los casos, secuelas de una guerra que nadie les pidió hacer y, cuando la desarrollaron, terminaron por ahogar vidas y sueños por el alcance de una modernidad y sueños de primer mundo, aunque el suelo y su historia representan el pasado indómito y olvidado por cientos de años de explotación.
Hoy ante la consulta ciudadana sobre el juicio a expresidentes1 por crímenes de lesa humanidad, hace repensar que más que un proceso de reparación nacida desde las familias de víctimas de desaparición, asesinatos, un reajuste en la construcción de un nuevo valor institucional y un reacomodo de las fuerzas de movilización política, con un proyecto al mediano y largo plazo, donde la limpieza de la política represente los grandes menesteres que han de enfrentarse en la próximas décadas de la mano del reacomodo geopolítico con China y las supresiones del gobierno Norteamericano y la nueva era de justicia, de la que tanto ha hablado Marcelo Ebrad y que desprenden olor a movimiento político en miras de una contención, nuevamente, de los grandes problemas sociales que han agitado en tan poco tiempo a la gran mayoría de la nación.
La situación se verá en las siguientes semanas, donde el futuro no se dictamina sobre un partido en esencia, sino la justicia en México tendrá por primera vez el valor de afrontar a un expresidente por crímenes de lesa humanidad y la guerra psicológica que azotaron a la población mexicana y que intentan con México Libre, continuar con la misma retórica. Una historia donde los criminales se retuercen bajo su propia autovaloración mesianesca y patológica como un flamante y respetable paso por la vía institucional, cuando la realidad ha sido un gran daño psicosocial que aún llora en los márgenes de las sombras donde el Estado mira con recelo, al tiempo que deslinda sus responsabilidades a no ser que, esos movimientos tengan en sí un efecto importantísimo para la solidez del 2021, elecciones de gobernadores, leyes sobre expresidentes y claro, un 2024 para augurar, las buenas nuevas en una rueda que sigue girando sin voltear a donde la necesidad y, exigencia, reclaman justicia.
Referencias
1. Urrutia, A. & Muñoz, A. ( 12 de agosto de 2020). Juicio a ex presidentes, a consulta, insiste AMLO; «pero no puedo detener proceso». https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/08/12/juicio-a-ex-presidentes-a-consulta-insiste-amlo-pero-no-puedo-detener-proceso-430.html

8/26/2020

PRI y PAN no levantan cabeza y el caso Lozoya apuntala aún más a AMLO, dice agencia española EFE


El exdirector de Pemex extraditado desde España por recibir 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora Odebrecht presentó una denuncia en la que implica en tramas de corrupción a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Así como a la élite de los partidos que se han repartido el poder hasta ahora: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

Por Eduard Ribas i Admetlla
México, 25 ago (EFE).– La oposición mexicana, que no ha sabido ni podido levantar la cabeza desde el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en 2018, se ha hundido todavía más en el descrédito provocado por el tsunami político de la trama Odebrecht, en el que el Presidente surfea con comodidad.
La gota que ha colmado el vaso tiene el nombre de Emilio Lozoya.
En 2017, Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República, y Luis Videgaray Caso, exsecretario de Relaciones Exteriores, durante el 50 aniversario de la firma del Tratado de Tlatelolco, acuerdo internacional que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe.El exdirector de Pemex extraditado desde España por recibir 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora Odebrecht presentó una denuncia en la que implica en tramas de corrupción a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón.
Así como a la élite de los partidos que se han repartido el poder hasta ahora: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).
En 2017, Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República, y Luis Videgaray Caso, exsecretario de Relaciones Exteriores, durante el 50 aniversario de la firma del Tratado de Tlatelolco, acuerdo internacional que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro
Un hecho que le ha venido como anillo al dedo a López Obrador, quien ve en la denuncia un documento que aglutina a todos sus rivales políticos y que publicita a diario para dejar sin opciones a la oposición en las elecciones intermedias del próximo año.
Tres expresidentes mexicanos salpicados por un enorme escándalo de corrupción
“El caso Odebrecht es la puntilla del ciclo político del peñismo, que fueron seis años muy largos de un descrédito total de la clase política”, dijo este martes a EFE Martha Singer, politóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
DÉCADAS DE DESCONTENTO SOCIAL
El descrédito de la oposición frente a un López Obrador, que conserva altos índices de popularidad pese a sus polémicas, no comienza en las elecciones de 2018 sino mucho antes.
“La oposición sufrió un revés histórico por múltiples errores que cometieron cuando fueron Gobierno. Había una clase política que no veía el temblor que venía pese al enorme malestar ciudadano por la corrupción y la falta de rendición de cuentas”, opinó Marco Fernández, politólogo del Instituto Tecnológico de Monterrey.
En 2012, Peña Nieto ganó la Presidencia presentando un “nuevo PRI”, el partido que había gobernado el país durante siete décadas y que en el 2000 había sido apartado por el PAN bajo el estigma de corrupto y autoritario.
En esta foto del 8 de octubre del 2010, el Secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna participa en una conferencia de prensa en la Ciudad de México. Pero poco duró el espejismo de Peña Nieto, cuyo mandato estuvo manchado por la desaparición en 2014 de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el conflicto de interés en la compra de una mansión y los escándalos de corrupción entre gobernadores priistas.
En esta foto del 8 de octubre del 2010, el Secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna participa en una conferencia de prensa en la Ciudad de México. Foto: Marco Ugarte, archivo, AP
A ello se suma ahora el presunto uso de sobornos por parte de Peña Nieto y su Secretario de Hacienda Luis Videgaray para comprar a legisladores del PAN para que aprobaran la Reforma Energética de 2013.
El PAN, un partido golpeado el año pasado por la detención en Estados Unidos de Genaro García Luna, Secretario de Seguridad de Felipe Calderón, quien inició una controvertida guerra militar contra el narcotráfico, por haber colaborado presuntamente con el Cártel de Sinaloa.
“En los últimos 30 años se vivió un distanciamiento muy grande entre los Gobiernos y la sociedad que logró articular López Obrador con un discurso del cambio y que ha dejado a los partidos de oposición sin base social”, subrayó Singer.
SIN LÍDERES A LA VISTA
Los candidatos en 2018 del PAN y del PRI, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, también implicados ahora por el exdirector de Pemex, no pudieron hacerle sombra a López Obrador, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y se retiraron de la política.
Esos partidos no tienen ahora ningún líder fuerte y visible que confronte al Presidente, quien cada mañana ofrece una rueda de prensa y arremete contra la oposición, a la que considera “moralmente derrotada”.
Los expresidentes Peña Nieto y Felipe Calderón. Foto: Cuartoscuro
Fernández aseguró que el “problema” de la oposición es que los políticos del PRI y del PAN “no tienen mucha sensibilidad y empatía para medir opinión de la gente”, al contrario del presiente, quien toma medidas efectistas e incluso populistas como vender el lujoso avión presidencial de sus predecesores.
Los expresidentes Peña Nieto y Felipe Calderón. Foto: Cuartoscuro
A raíz de este “distanciamiento con la sociedad y su estilo de ejercer el poder que ya no existe”, Singer consideró que “el ciclo de reconstrucción de la oposición va a demorar muchos años”.
Y dentro de esta reconstrucción no estarán los nuevos partidos que quieren crear Calderón y la exsindicalista Elba Esther Gordillo de cara a los comicios del próximo año, puesto que son partidos nuevos con líderes viejos.
¿LA SEMILLA DE LA ULTRADERECHA?
Pero la debilidad de la oposición no implica que no haya malestar en algunas capas de la población hacia el actual Gobierno, agravado por la gestión de la pandemia, que ha situado a México como el tercer país con más muertos de COVID-19.
El Presidente Andrés Manuel López obrador en su conferencia de este martes. Un nuevo movimiento con tintes clasistas autodenominado Frente Nacional Anti AMLO (Andrés Manuel López Obrador) o Frenaaa organiza cada semana modestas concentraciones para exigir la salida de López Obrador.
¿Es la semilla de un movimiento de ultraderecha en México?
“Es una buena pregunta. Los grupos de ultraderecha siempre han estado latentes, existen, pero afortunadamente la sociedad ha impedido que cuajen”, expresó Singer.
El Presidente Andrés Manuel López obrador en su conferencia de este martes. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro
Fernández advirtió que si estos grupos “se radicalizan” pueden convertirse en “un peligro para la joven democracia mexicana”.

7/24/2020

Lozoya ya dio lista de corruptos: Código Magenta. Incluye a Anaya, Meade, Cordero, González Anaya...



El diario Código Magenta reveló que Emilio Lozoya ya dio  cifras detalladas y explicó el modus operandi de los sobornos entregados a funcionarios con dinero de Odebrecht, y otros que fueron usados para concretar la Reforma Energética.

Ciudad de México, 24 de julio (SinEmbargo).– Emilio Lozoya Austin dio a las autoridades españolas una lista de los políticos que habrían recibido sobornos millonarios por parte de la constructora brasileña Odebrecht, entre ellos destacan José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio González Anaya y Ernesto Cordero Arroyo. Además, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó que tanto el expresidente Enrique Peña Nieto como Luis Videgaray Caso, exsecretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), estaban enterados de la situación.
Un reportaje publicado este martes en Código Magenta, y que es firmado por el periodista Ramón Alberto Garza, director de ese diario digital, destaca tres elementos claves para entender cómo operó el esquema multimillonario de sobornos en el que se usó dinero de Odebrecht.
La investigación de ese diario reveló que la operación, encabezada por Emilio Lozoya, habría iniciado en una panadería El Globo, ubicada en Prado Sur de la Ciudad de México, donde cerró un pacto con Luis Alberto de Meneses, director de Odebrecht en México; ahí se habría comprometido a transferir 4 millones de dólares a cuentas vinculadas con el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
De acuerdo con el texto de Garza, Lozoya se refirió a Peña Nieto y a Videgaray Caso con los códigos “Número 1” y “Número 2”. Además “aseguró que ambos le dieron la orden de reunirse con Meneses para gestionar recursos para la campaña presidencial del PRI a inicios de 2012”.
Estos son los factores que, de acuerdo con la declaraciones de Lozoya a autoridades españolas, son clave para entender el sistema de sobornos.



⭕️ Emilio Lozoya: lo que ya reveló‪
➡️ ¿Qué tienen en común Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Ernesto Cordero y José Antonio González Anaya? Todos fueron señalados por Emilio Lozoya ante las autoridades españolas de haber sido beneficiarios de un esquema multimillonario de sobornos pagado con dinero de Odebrecht.
➡️ Código Magenta tuvo acceso a la declaración judicial del ex director de Pemex. Las revelaciones prometen cimbrar a la clase política mexicana ya que van mucho más allá de involucrar solo a Enrique Peña Nieto y a Luis Videgaray: https://codm.info/300B1THFACTOR TAPIA
Emilio Lozoya describió a Fabiola Tapia Vargas, representante legal de Construcciones Industriales Tapia, como “el cerebro financiero de la operación de los sobornos”.
De acuerdo con la investigación periodística, ella se habría encargado de entregar dinero en billetes de 200 a mil pesos a los senadores y diputados en una oficina rentada por Petróleos Mexicanos (Pemex) en la calle Montes Urales, en la colonica Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México.
“Fabiola Tapia es hermana de Juan Carlos Tapia, quien dirige una empresa que creció en el sexenio de Enrique Peña Nieto, a ella se le entregó un contrato en el complejo Etileno XXI que operaba Braskem, filial de Odebrecht”, detalló Código Magenta.
El diario expuso que, según los dichos de Lozoya, Tapia Vargas hizo la primera transferencia de Odebrecht a cuentas vinculadas al PRI. “La firma envió 3.5 millones de dólares a través de Research Engineering and Development Ltd, una empresa fachada, mientras que los 815 mil dólares los habría proporcionado Fabiola Tapia en efectivo, el dinero sería repuesto por Odebrecht a Tapia”, explicó.
Tapia Vargas habría tenido un acuerdo con la constructora para que apoyara al Gobierno de Peña Nieto con 6 millones de dólares si obtenía el contrato Tula 1.
PACTO POR ODEBRECH
Lozoya detalló que el dinero de los sobornos era colocado por Tapia en efectivo “para que se instruyeran según como el número 2 (Luis Videgaray) iba indicando”.
El exdirector de Pemex dijo que David Peña, político priista de Hidalgo y presidente de la Comisión de Energía en el Senado, fue colocado por Videgaray y Peña Nieto como enlace de cabildeo y se le entregaron 6 millones de pesos el 17 de septiembre de 2014, un día antes de que en el Senado se presentara el dictamen de elección de comisionados para la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Reguladora de Energía
Sobre los sobornos entregados a senadores del PAN, Código Magenta destaca que se habrían visto beneficiados.
“Ernesto Cordero, exsecretario de Hacienda; Francisco Domínguez, actual Gobernador de Querétaro; Francisco Javier García Cabeza de Vaca, actual Gobernador de Tamaulipas; Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega Casillas. En la declaración, se refiere que, Número 2 (Videgaray), ordenó recibir a Ricardo Anaya Cortés, entonces presidente de la Cámara de Diputados y futuro candidato presidencial del PAN, para entregarle 6.8 millones de pesos el 8 de agosto de 2014”, plantea el periódico digital.
NEXO PANISTA
El tercer factor clave es el nexo con políticos panistas. De acuerdo con Código Magenta, la complicidad entre los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto “quedó sellada con la supervivencia política de José Antonio Meade”, quien pasó a ser Secretario de Hacienda en el Gobierno del PAN a Secretario de Relaciones Exteriores en la administración del PRI.
Lozoya dijo a las autoridades españolas que Luis Alberto de Meneses aseguraba que Braskem entregó sobornos en 2010 y 2011 para garantizar el negocio del complejo Etileno XXI.
“El cabildeo estuvo a cargo de dos funcionarios de Peña: Carlos Treviño Medina y José Antonio González Anaya, ambos fueron directos productivos de la empresa del estado. Este negocio se logró con al presunta intervención de Francisco Javier Conejo, empresario jalisciense que fue excolaborador de José Antonio Meade”, destacó el medio de comunicación.
Las declaraciones de Lozoya en España señalan que, durante 2014, Ernesto Cordero y José Antonio Meade habrían recibido 52 millones de pesos usados para pagar a legisladores de oposición del PAN “y 32 millones de pesos presuntamente a Luz Vega Aguilar, secretario de finanzas del PRI, cercano a Peña Nieto”, detalló Código Magenta.
El exdirector de Pemex, citado en la investigación de Ramón Alberto Garza, aseguró que en septiembre de 2014 habrían finalizado los pagos con la entrega de 12 millones de pesos en efectivo Meade Kuribreña, a José Antonio González Anaya y a Carlos Treviño Medina, entonces coordinador de asesores de Pemex.


1/28/2020

Fernández de Cevallos (el Jefe Diego) del PAN; anticomunista y contraparte de Muñoz Ledo


Pedro Echeverría V.

1. Me ha dicho un lector: Si has escrito sobre Muñoz Ledo, es justo que hables de Diego Fernández de Cevallos, alias “el jefe” de los panistas desde principios de los años ochenta, cuando gobernaba por el PRI Miguel de la Madrid (1982-88) Ningún jefe panista: llámese Christielb Ibarrola, Ángel Conchelo, H Álvarez, Castillo, Calderón, ha tenido mayor influencia y autoridad en el PAN que el jefe Diego. El PAN, desde su fundación en1939, siguió los ideales de Gómez Morín y González Morfín –ideales anticomunistas, anticardenistas, conservadores, de derecha, de apoyo total a los hombres del dinero. La realidad es que el PAN jamás tuvo fuerza; sólo la alcanzó cuando en 1988 firmó una gran alianza con Salinas del PRI y juntos construyeron las bases del neoliberalismo.

2. El abogado Fernández de Cevallos goza de un prestigio gigantesco entre panistas y poderosos empresarios; es propietario de un despacho de abogados con mucha presencia entre los grandes negocios turbios y obscuros que se registran en México. Él mismo ha sido acusado de tener muchas propiedades así como de poseer mucho dinero. Ha aprovechado la fuerza política del PAN, así como sus cargos en el legislativo, para ganar decenas de pleitos. Aparenta ser en tribuna y en sus entrevistas un deslumbrante orador, pero basta escuchar bien sus argumentos de ultraderecha para ver que es sólo un estilo autoritario, categórico e intimidatorio. Yo en alguna ocasión (1994) fui uno de sus entrevistadores por parte de una publicación semanal: “La Revista”.

3. He escuchado al jefe Diego como orador unas dos o tres veces y en declaraciones en más de 100 oportunidades. Por su único estilo de hablar regañando, imponiéndose como si fuera la verdad, de sentarse, de vestir, me da miedo porque me hace pensar que llamará a un pelotón de fusilamiento para deshacerse de cualquiera que lo contradiga. Me da la impresión de que sus padres y abuelos fueron militares y sus hermanos pertenecen al ejército o la marina. ¿Sabrá reír, jugar, permitirá que le toquen las nalgas? Por cierto López Obrador, en marzo del año 2000 en programa televisivo de López Dóriga, confrontó y derrotó a Diego en una discusión entre los dos. ¿Qué sentirá, cómo actúa cuando lo ridiculizan si acaso alguien se atreviera a hacerlo?

4.En octubre de 2019, en pleno gobierno de López Obrador, se publicó que el presidente municipal de Colón, Querétaro, el panista Alejandro Ochoa Valencia, condonó 971.8 millones de pesos de impuesto predial a su correligionario, el ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos, en un proceso carente de transparencia. Diego se burló del gobierno y le puso el ejemplo a los corruptos de cuello blanco, sean empresarios o políticos, que hablando fuerte y firme se logran las cosas en el país. Todos esos millones de Diego, sumado a otros perdonados, es una gran lana que podría servir para medicinas, hospitales o para crear fuentes de trabajo que tanto urge en México. Con eso demuestra Diego que él solito es una fuerza opositora que grita y exige respeto. (27/1/20)


10/17/2019

Cuando Espino combatía en Europa a “populistas peligrosos” como AMLO


Manuel Espino, expresidente del PAN. Foto: Germán Canseco 
Marco Appel 

BRUSELAS (apro).- El expresidente nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos –quien en septiembre anunció su incorporación al equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador– fue el operador de la campaña internacional que emprendió Vicente Fox en 2007 en contra de los “populistas latinoamericanos” de izquierda, entre los que estaba incluido el político tabasqueño.

Luego de que en diciembre de 2006 lo sucediera Felipe Calderón Hinojosa en la presidencia de la República –tras una elección que el entonces candidato perredista López Obrador impugnó ante los tribunales por considerarla fraudulenta–, Fox decidió “no bajarse del caballo” y transformarse en el paladín regional de la democracia.

Espino orquestó una robusta operación de cabildeo en Europa, cuyo objetivo fue posicionar al expresidente mexicano como el único líder latinoamericano capaz de articular una ofensiva política de las fuerzas de oposición contra los seguidores ideológicos de los entonces presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Cuba, Fidel Castro, para sacarlos del poder o “frenarlos”, como lo había hecho con su enemigo ideológico mexicano.

Fox había ganado renombre entre la derecha extranjera por haber impulsado, entre 2004 y 2005 y a través de la Procuraduría General de la República, el proceso de desafuero contra el jefe de gobierno del Distrito Federal para sacarlo de la contienda presidencial de 2006, según lo reconoció el propio Fox en diciembre de 2010. 

El gobierno foxista se desistió de la acción penal, tras un amplio rechazo popular y el ascenso de la figura de López Obrador. Como nuevo presidente del PAN, Espino participó directamente en la última fase de esta guerra sucia contra el jefe de gobierno del DF, que incluyó una intensa campaña para situarlo como “un peligro para México”.

Envalentonado, en abril de 2005 Espino declaró que su partido asumiría los costos políticos que generara el desafuero, ya que, dijo, “es parte de la congruencia con que se defiende el Estado de Derecho”. 

Aunque en octubre de 2006 declaró que no había estado de acuerdo con el desafuero, ese procedimiento penal y la victoria de Calderón sobre López Obrador fueron ejes importantes de la estrategia de posicionamiento de Fox cuando en 2007 viajó con el exmandatario a Francia e Italia. 

Espino, además de presidente del blanquiazul, era desde noviembre de 2006 presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), una rama de la Internacional Demócrata de Centro (IDC) que asocia a los partidos demócrata-cristianos de diversos países, principalmente de Europa y América Latina. 

El PAN, junto con el Partido Popular (PP) de España –presidido en ese momento por Mariano Rajoy, quien después fue presidente de gobierno de su país–, el Partido Demócrata Cristiano de Chile y la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, eran las fuerzas políticas más fuertes de la IDC. 

El 23 y 24 de abril de 2007, Espino asistió al Parlamento Europeo de Estrasburgo, Francia, para cabildear el apoyo de la derecha europea a la postulación de Fox como presidente de la IDC, desconociendo el acuerdo al que había llegado la ODCA para que la peruana Lourdes Flores fuera postulada “candidata de unidad” a ese organismo. 

Los aliados europeos se desbordaron en halagos al expresidente mexicano, que viajó con Espino. El francés Joseph Daul, presidente del Partido Popular Europeo (PPE) lo consideró “el hombre ideal para coordinar la lucha contra el populismo”; el secretario general de la IDC desde entonces, el eurodiputado español Antonio López-Isturiz, lo describió como “el capitán del portaaviones mexicano de la libertad”. 

Espino y Fox cenaron la primera noche en el hotel Hilton de Estrasburgo con una veintena de influyentes eurodiputados del PPE, la mayoría españoles. Ese partido regional y la IDC –cuyos dirigentes acusaban a López Obrador de ser un “populista peligroso”– fueron las primeras organizaciones internacionales en felicitar el triunfo electoral de Calderón sin esperar los resultados definitivos. 

Espino y el exmandatario se reunieron también con responsables de las fundaciones europeas Konrad Adenauer, Robert Schuman y la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida hasta la fecha por el expresidente español José María Aznar, cerebro de la doctrina del “área de prosperidad”, la cual consiste en “erradicar” el populismo en América Latina y asociar la región a un “área única de prosperidad”, “occidental y cristiana”, conformada también por Estados Unidos y la Unión Europea y defendida por la OTAN. 

Dos meses después de ese viaje a Estrasburgo, Aznar visitó a Fox en su rancho de San Cristóbal y, posteriormente en Madrid, ambos exmandatarios se reunieron con López-Isturiz y el italiano Pier Ferdinando Casini, el presidente temporal de la IDC y candidato a continuar en el puesto, con el propósito de llegar a su congreso de septiembre con un candidato de consenso. 

Pero ello no fue posible a causa de las divisiones creadas por Espino al seno de la ODCA. Los chilenos del Partido Demócrata Cristiano (PDC) –y otros partidos de la ODCA– le reclamaban a Espino que incumpliera el compromiso común de apoyar la candidatura de Flores. 

Además, los chilenos lo acusaban de sostener lazos con los partidos pinochetistas Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente, y le reprochaban que los criticara por participar en el gobierno socialista de Michelle Bachelet. 

Espino estaba decidido a imponer la candidatura de Fox durante la cumbre de la IDC en Roma el 19 y 20 de septiembre de 2007. Después de que fracasara una reunión organizada por los demócrata-cristianos alemanes entre Espino y el representante del PDC, el presidente del PAN llamó por teléfono a la presidenta de ese partido chileno, Soledad Alvear, para proponerle que él reconsideraría su apoyo a los pinochetistas si ella abandonaba su oposición a Fox. Alvear no aceptó. 

Espino entonces convocó a sólo algunos delegados de la ODCA a una “cena”, en el restaurante del Hotel Valadier, donde les pidió el apoyo en bloque al expresidente mexicano. Los delegados de Argentina, Colombia o Venezuela que no fueron invitados acusaron a Espino de haberlos excluido de las negociaciones finales. 

Sin poder lograr un acuerdo sobre la candidatura de Fox entre los miembros de la ODCA, Casini presentó al día siguiente al Comité Ejecutivo de la IDC una “fórmula de solución” en la que él y Fox compartieran la presidencia. 

A puerta cerrada, esa solución fue aprobada “por aclamación”, y no por votación, por los 88 delegados. Uno de ellos, el expresidente Andrés Pastrana, expresó durante la discusión su repudio a esa propuesta, ya que, opinó, debilitaba a la organización. Molesto, Pastrana denunció que los partidos de “centro”, como el suyo, no estaban siendo bien representados por Espino en la ODCA. En 2015, Pastrana fue electo presidente de la IDC. 

Fox nunca destacó en su cargo internacional y lo abandonó antes de que comenzaran sus problemas con el PAN en 2012 y fuera expulsado del partido el año siguiente. Espino –expulsado del PAN en 2011, un año después de acabar su presidencia en la ODCA– anunció el pasado 27 de septiembre que se integraría al gobierno de la llamada Cuarta Transformación por invitación de Andrés Manuel López Obrador, a quien combatió en foros internacionales a lado de Vicente Fox.

9/18/2019

El PAN a sus 80: La insignificancia

Álvaro Delgado

El extravío de su dirigencia nacional no le está resultando útil ni al PAN, menos a la sociedad
A nadie le importa el PAN.
Ni a sus dirigentes.
El partido más longevo de México cumplió ayer 16 de septiembre su 80 aniversario y con nada, ni con un mínimo acto simbólico, conmemoró su histórico alumbramiento.
El partido que tuvo una época gloriosa, como oposición se degradó tras su transitorio paso por la Presidencia de la República y hoy sin organización, propuesta ni discurso, deambula arrastrando frustración, rencor y corrupción.
Justo a los 80 años de su fundación, el Día de la Patria, su único acto conmemorativo fue un boletín de prensa sobre el “intento” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de desviar 80 mil millones de pesos en salud. Pero la “muy grave, ilegal e inmoral” maniobra ni siquiera sacó de su casa de Michoacán a Marko Cortés, su dirigente.
Sólo hasta hoy, un día después de su 80 aniversario, el PAN tendrá un festejito: un “Conversatorio Internacional Sobre Populismo”, y el miércoles Cortés, junto con el CEN y los dirigentes estatales, encabezará otra festividad que parece broma: “Se tomarán una fotografía conmemorativa en el lugar donde se gestó la fundación del PAN”.
Será en un anexo al Hipódromo de las Américas donde, el sábado 21, se efectuará “el evento cumbre” del 80 aniversario con la Asamblea Nacional, en la que se tomará protesta a los nuevos consejeros nacionales.
Para su 80 aniversario, el PAN ofrecerá un concierto de la orquesta de cámara de Minería en el teatro Esperanza Iris.
Así, según ese partido, “bajo los ejes de acelerar la reinvención del partido, promover la unidad, posicionar a gobiernos panistas, formar nuevas generaciones, generar rentabilidad electoral, diseñar una propuesta de valor y cuidar las instituciones y los equilibrios de poder, Acción Nacional llega a su 80 Aniversario con una oferta firme y sólida rumbo al 2021 y al 2024”.
Los “festejos” del PAN reflejan precisamente su condición: la irrelevancia.
Sí, el PAN aún administra Guanajuato, Chihuahua, Tamaulipas, Baja California Sur, Quintana Roo, Querétaro, Nayarit, Yucatán, Aguascalientes y Durango —un tercio de los gobiernos estatales—, encabeza 401 presidencias municipales —cuarta parte de los mil 510 del país—, tiene 25 de 128 senadores y 78 de 300 diputados federales.
Pero el extravío de su dirigencia nacional que encabeza Marko Cortés —pupilo de Ricardo Anaya y Santiago Creel— no le está resultando útil ni al PAN, menos a la sociedad.
El PAN no llegó a su actual postración y extravío sólo por el mero paso del tiempo, sino como consecuencia de que no supo conducir la transformación de su ideario como partido opositor a partido en el gobierno.
Vicente Fox y Felipe Calderón se fueron del PAN, pero eso no les quita responsabilidad en la crisis de este partido: el primero hizo de la frivolidad, la ineptitud y la corrupción —con Marta Sahagún como epicentro— sello de su periodo, y el segundo fue el sexenio del fraude, la guerra, la inequidad y la pobreza.
No hay festejo, porque ya no hay PAN.
POR ÁLVARO DELGADO

9/17/2019

80 años del PAN: del romanticismo conservador a la degradación e irrelevancia



PAN, a 80 años de su fundación. Foto: Margarito Pérez 
PAN, a 80 años de su fundación. Foto: Margarito Pérez
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El PAN llega a sus 80 años que pueden resumirse en tres grandes etapas: cinco décadas de lucha por la democracia; una más tomado por élites empresariales y ultracatólicas, y dos finales, en las que fue partido gobernante y asociado del PRI, hasta hundirse en la degradación.
Hace un año, por la conmemoración de los 50 años del Movimiento Estudiantil de 1968, hubo ocasión de repasar, por sugerencia de Jesús González Schmal –panista que fue hasta principios de los años noventa– las posturas que fijaron en la Cámara de Diputados los panistas de la época.
Personalmente, me gusta repasar ese episodio porque deja ver el contraste en la actuación pública del PAN conservador de entonces, con el PAN corrupto de los tiempos recientes.
En su origen, el PAN abrevó de las ideas de Ortega y Gasset así como de Henri Bergson, con una influencia católica, particularmente, de la encíclica Rerum Novarum, ampliamente estudiados en las vidas y obras de Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna.
Luego el PAN era, en el terreno de las ideas, aunque políticamente anecdótico, oposición al cardenismo, a la perversión de los postulados revolucionarios en la dictadura de partido y que, para su construcción convocaba a intelectuales y técnicos, a un sector significativo de católicos políticamente activos, entre estos, los sobrevivientes a la Cristiada.
Para los años sesenta, habían florecido varias generaciones que alternaban los planteamientos originales con reflexiones acordes a su tiempo, y sus dirigentes mostraban apertura –señaladamente en la dirigencia de Rafael Preciado– a ideas influenciadas, por ejemplo, por el Concilio Vaticano II y la Encíclica Popularum Progressio, muy reivindicada por Efraín González Morfín.
El momento resultaba alarmante para los grupos más conservadores tanto del empresariado como del catolicismo panistas, que consideraban aquello como un devaneo izquierdizante, algo no tan errado si bien más moderado, porque era esa misma fuente de reflexión la que inspiraba movimientos sociales y armados revolucionarios de izquierdas, identificadas con la teología de la liberación.
Los discursos de Manuel González Hinojosa y José Ángel Conchello, particularmente el 30 de agosto de 1968 –cuando exigían al gobierno de Díaz Ordaz resolver por la vía del diálogo—y la del 20 de septiembre siguiente, cuando presentaron un punto de acuerdo para que el Ejército se retirara de Ciudad Universitaria, fueron claras muestras del sentido progresista del panismo de ese momento.
El PPS que se definía de izquierdas, había acatado ya la línea diazordacista. El PAN entonces, era el único partido de oposición, ciertamente con modesta presencia, pero elocuentes representantes, que se solidarizó con el movimiento estudiantil.
Fue en el PAN un momento de convergencia entre la corriente simpatizante del Concilio Vaticano II, con los planteamientos que se aproximaban más al pragmatismo en el asenso al poder, una corriente encabezada por José Ángel Conchello, que entusiasmó a un sector amplio del empresariado, a la postre apoderado del partido que iría abandonando los planteamientos éticos conchellistas.
Creo que hasta entonces, durante gran parte de los años setenta, el PAN y sus corrientes, necesarias como parte de un deseable pluralismo democrático, tenían por coincidencia central –por cierto, muy parecida tanto en lo cristiano de fondo como en la forma de expresarlo con lo que hoy se escucha en López Obrador— la dignificación de la política y un sentido ético de la vida pública. En mi perspectiva, fue esa su época de oro.
De los debates internos poco quedaba para finales de los años ochenta, cuando la Organización Nacional El Yunque, y la Confederación Patronal Mexicana (Coparmex) asumieron el control, aceptaron presupuestos gubernamentales y gradualmente se corrompieron, de manera que en el salinismo fueron asociados útiles para la simulación democrática del bipartidismo que vio su concreción en el triunfo electoral de Vicente Fox en el 2000; a eso siguió la conducta fraudulenta, ilegal e insalubre para la democracia de 2006 y el gobierno sangriento de Felipe Calderón, con quien inició el absoluto envilecimiento del PAN.
Es en esta etapa donde lo peor del PRI se asimiló al PAN con gobernadores de presencia nacional como Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes, o el maniobrerismo priista y caciquil de Carlos Joaquín; con postulaciones presidenciales desprovistas de carisma y mística, la fatuidad y la sospecha fundada de corrupción: en 2012 con Josefina Vázquez Mota y 2018 con Ricardo Anaya.
En síntesis, el PAN, segunda fuerza electoral –es cierto—está en bancarrota: de lo romántico y anecdótico pasó a gobernar autoritario y corrupto, para sumirse en el desprestigio y la irrelevancia. Partido sin credibilidad, incapaz de contrapesar algo ni de sumarse legítimamente a las mejores causas, ya ni siquiera entusiasma al empresariado erigido en oposición con las propias cámaras empresariales y por la vía ciudadana.
Acaso el PAN llega a sus 80 años, regenteando un registro que parapete individuales ambiciones pragmáticas, no más.

7/08/2019

México Libre se hunde: el difícil acto de juntar 300 personas en la región más calderonista del país


Por Jorge Gómez Naredo

Dicen que a Felipe Calderón, los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador le tienen miedo. Que les aterra la fuerza que está tomando. Que lo escuchan hablar y entran en verdadero pánico. Dicen que es así porque el exmandatario posee un amplio capital político. Que la gente lo quiere. Que lo adora. Que hasta lo veneran porque fue el presidente más capaz, importante y sagaz en la historia reciente de México.
Y dicen que México Libre, el partido que quieren crear Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, va pronto a arrasar. Que viene con un montón de fuerza. Que aunque no ha nacido, nacerá triunfador, ganador: imbatible.
Eso dicen.
Yo soy incrédulo. Así que, para comprobarlo, acudí a una asamblea de México Libre.
Margarita Zavala y Felipe Calderón. Foto: Especial

II

Decidí venir a a una asamblea en Jalisco porque dicen que aquí es tierra muy de ideología del PAN. Y algunos se atreven a afirmar que además, es el territorio más “calderonista” de México. Ahora el gobernador, Enrique Alfaro, es de Movimiento Ciudadano, pero al menos en Jalisco, ambas asociaciones políticas son como parecidas.
La asamblea a la que acudí fue la del distrito 8. Éste es uno de los más conservadores y panistas que hay no sólo en Jalisco, sino en todo México. Comprende colonias ultra blanquiazules como Chapalita y Providencia, donde vive la “gente bien” de Guadalajara. 
Esto es fácil de comprobar con los resultados electorales:
En las elecciones de 2006, las cifras que el IFE dio en dicho distrito fueron: 102 mil 5 votos (55.60%) para Felipe Calderón; 35 mil 59 (19.11%) para Roberto Madrazo; y para AMLO, sólo 34 mil 506 (18.81%).
En 2012, ese distrito (a pesar de que a nivel nacional ganó Enrique Peña Nieto) fue para la panista Josefina Vázquez Mota, quien tuvo 63 mil 754 votos (36.78%); Peña Nieto obtuvo 59,727 (34.46%); y AMLO, otra vez en tercer lugar, sacó 42 mil 654 (24.61%).
En el 2018, cuando el efecto Andrés Manuel López Obrador fue fortísimo, el distrito 8 fue otra vez ganado por el PAN: ahí, la coalición del PAN-PRD-MC que encabezaba Ricardo Anaya obtuvo 91 mil 232 votos (41.62); AMLO, por primera vez superando el tercer lugar, sacó 79 mil 775 (36.39%); y José Antonio Meade, del PRI, tan sólo 28 mil 521 sufragios (13.01%).
Asistía pues, a una asamblea en un bastión históricamente panista. Quería ver la fuerza de Felipe Calderón en todo su esplendor.
Felipe Calderón en una asamblea de México Libre. Foto: Proceso

III

La cita era a las 10 de la mañana en uno de los hoteles más caros y exclusivos de la ciudad: el Fiesta Americana. El que está a un costado de la emblemática Glorieta de la Minerva.
Se me había hecho tarde, y me dije: “a ver si alcanzo a entrar”. Me imaginaba que habría filas enormes de gente para hacer posible el sueño de Felipe Calderón, es decir, lograr su partido político.
Arribé, y en la entrada de hotel había un joven con camisa de México Libre. Cuando veía a alguien medio perdido, le decía que si quería acudir a “una asamblea de Felipe Calderón”. Me acerqué a él y le dije convencido: “yo quiero”.
Pronto, muy amable, me condujo al interior del hotel, al salón “Stelaris”.
Había por todas partes lonas indicando que ahí, en ese inmueble, se celebraría la importante asamblea de México Libre.
Subimos por un elevador. Al salir, caminamos unos pasos y el chico, siempre muy atento, hizo que me formara en una fila muy corta donde, me dijo, debía “registrarme”. Como yo no quería registrarme, le respondí que no llevaba conmigo mi credencial. Una pequeña argucia, pues.
Una chica muy amable y también con camisa de México Libre, al escucharme, me indicó que si yo vivía en el distrito 8. Yo le dije que sí, que era del meritito distrito 8. Los ojos se le hicieron enormes y entonces, en un tono muy pero muy afable, me señaló: “¿Y podrías ir por tu credencial? Ándale, nos harías un gran favor”.
Yo dudé. Y ante mi duda, ella, rápido, actuó: “te pagamos el Uber”. Me lo tomé a broma, y seguro debió haberlo notado, pues ella rauda insistió: “de verdad, te pagamos el Uber, de verdad”.
No pude decirle no de forma tajante a su petición, pero no quería que me pagaran un Uber. Así que le comenté que quizás alguien me podría traer mi credencial. La chica, en el mismo tono amabilísimo, me pidió: “ah, y aprovecha para decirle a quien te la traiga que también venga con su credencial, si es del distrito 8”.
Hice como si hiciera una llamada.
Esperé unos veinte minutos. La gente llegaba a cuenta gotas. El chico caza-habitantes del distrito 8 entraba de vez en cuando con una o dos señoras o señores. O con una pareja.
Quería investigar cómo iba eso de reunir a las personas necesarias para el quorum. Se me hacía raro que hubiera tan poca gente. ¡Era el distrito 8, carajo, uno de los más “calderonistas” del país! Me parecía inconcebible que ahí pudiera tener problemas Felipe Calderón y sus aliados para reunir a ¡300 personas! No, no, eso no podía pasar. Eso debía ser imposible.
Asamblea de México Libre en Guadalajara. Foto: Jorge Gómez Naredo

IV

Entré en el baño varias veces: quería lograr una expresión facial de “seguidor de Felipe Calderón”. Y es que me preocupaba un poco una foto que había subido hace unos días a Twitter. En ella, decenas de personas me comentaron que era yo el “típico chairo”, que mi imagen “olía chairo” y que era, a simple vista, un “chairo consumado”.
Debía poner mi cara de simpatizante de Felipe Calderón. Y pues eso era complicado porque nunca he sido simpatizante de él.
La entrené como un minuto y medio en el baño.
Salí de ahí y me acerqué a una chica que llevaba un gafete de “staff” de México Libre.
–Oye, ¿y vendrá el expresidente Felipe Calderón?– le pregunté.
La joven me vio y cuando lo hizo me di cuenta de que había hecho un muy buen esfuerzo con eso de mi rostro de simpatizante de Calderón, pues me contestó así como quien ha encontrado a un “igual”.
–El licenciado Calderón no viene hoy. Estuvo aquí hace unas semanas. Deberías meterte a la página de México Libre de Jalisco, ahí están todas las actividades, y ahí se avisa cuando viene el licenciado o su esposa doña Margarita–.
Con esa tan útil información ya iba a retirarme, pero me detuvo:
–¿Y tú ya te registraste?–.
Había visto que no llevaba distintivo alguno.
Le dije que no porque no llevaba credencial de elector, que se me había olvidado, pero que quizás “me la iban a traer” en unos minutitos.
Eso de “me la iban a traer” como que la impresionó.
–Deberías decirles a tus amigos, o a tu familia, o a tus conocidos que vengan. O incluso a tus empleados si hay alguno que viva por la zona–.
Cuando dijo eso me sentí así como importante. Experimenté una sensación donde se me iba quitando lo “chairo” y me iba empoderando lentamente.
Continuó la chica.
–Debemos juntar 300 personas y apenas llevamos a ¡150! Se nos está cayendo la asamblea. Tenemos aquí más de dos horas, citamos a las 10, y nada que llega la gente. Es un desastre esto–.
Eran las once de la mañana cundo pronunció esas palabras. Y se refería al distrito 8, uno de los más “calderonistas” y conservadores de todo el país.
Felipe Calderón. Foto: Especial

V

Entré a la asamblea sin registrarme. Quienes sí lo hacían, y eran del distrito 8, llevaban una pequeña pegatina en el pecho con un número junto a la palabra “afiliado”.
Me acerqué a donde había café y algo de galletas. Cuando llegué ya casi todo se había acabado. Como que esto había comenzado mucho tiempo antes y la espera había sido tan brutal que solamente quedaban migajas de galletas y un café tibio.
“Señores, nos faltan 80 personas. Por favor, hagan llamadas”, se escuchó en el salón. Era un hombre joven y musculoso que, enfundado en una camisa con el logotipo de México Libre, evidenciaba un rostro de desesperación. Cuando mencionaba cada una de sus palabras, como que se le salía un llanto. Como que le costaba trabajo no sentir que todo se estaba convirtiendo en un fracaso.
Ante este llamado, la gente comenzó a mandar mensajes y a hablar por sus teléfonos.
“Oye, dile a tu tío que se venga, que es importante. Es en el Fiesta Americana. Pero dile que corra”. “Hija, ya te dije, vente y te invito a comer al rato que se acabe esto, y trae si puedes a una amiga y nos vamos todas”.
Una señora hizo varias llamadas, y como su voz era tan pero fuerte, escuché casi todas sus conversaciones: “¿La que te ayuda en la casa tiene su INE aquí en Guadalajara? ¿Sí? Pregúntale. Y si sí, también trátela. Pero pronto, ocupamos como 50 personas. Urge”.
La situación se puso muy tensa. Un joven por micrófono hablaba cada cinco o diez minutos: “nos hacen falta 50 personas. Por favor, hagan sus llamadas”.
La asamblea debía celebrarse a más tardar a las 12 horas. Habían citado a las 10. Si no llegaban las 300 personas a medio día, no se podría celebrar y sería una “no asamblea”.
Por eso había tanta preocupación. Una señora dijo por el micrófono: “No dejen de decirle a sus conocidos que nos acompañen. Una llamada puede ser la salvación”.
Como las cosas se ponían más y más tensas, y hubo, me imagino, un momento en que los organizadores pensaron que ya no podrían juntar a las 300 personas, pues comenzaron a encontrar pretextos muy entendibles de por qué, un domingo en la Ciudad de Guadalajara, la gente no acudía a un lugar céntrico para apoyar al Partido de Felipe Calderón y de Margarita Zavala: “Ya vienen en camino más personas, pero el problema son las vialidades, pues está complicado acceder al hotel”.
A las doce, la hora límite, faltaban como cinco personas.
Quien había estado insistiendo en las “llamadas”, se subió y dijo que mientras comenzaba la asamblea, podrían inscribirse algunas personas más para llegar a las 300.
Todos aplaudían, porque ya faltaban menos. Pero había todavía muchos que estaban tensos. Preocupados. Verdaderamente angustiados.
A las doce y un minuto, anunciaron por el micrófono que sí, que ya había llegado la asambleísta 300. Hubo celebración.
Yo, al voltear, vi que sí, que había llegado mucha gente. Había especialmente personas salidas de hacer ejercicio o directamente de la cama: con pants, con shorts, incluso un joven iba con sus chancletas, todo despeinado. Me imaginé que la mamá lo habría sacado de su cuarto, diciéndole: “vámonos a apoyar a don Felipe”.
También había varios señores en sillas de ruedas. La señora que había prometido invitar a su hija a comer ya estaba acompañada de una joven con cara de una infinita pereza. Al menos eso vi yo en su rostro.
Margarita Zavala en la presentación de México Libre. Foto: Especial

VI

Una mujer con ropas llenas de logotipos del INE anunció: “les informo que a las 12 horas se cerró el registro y se contabilizaron 300 personas”.
Hubo algarabía.
En uno de los distritos más panistas de todo el país (el cual en 2006 le dio a Felipe Calderón más de 100 mil votos) se había logrado reunir, apenitas, 300 personas para celebrar una asamblea del partido del expresidente.
Quien llevó la batuta en la asamblea fue María Cristina Solórzano Márquez, ex panista que durante años ocupó importantes cargos públicos cuando el blanquiazul gobernaba en Jalisco.
El que había pedido a la gente durante horas que se comunicara con quien fuera para que acudiera a la asamblea, ocupó el cargo de maestro de ceremonias, y en un momento dijo: “Este no es un partido de acarreados. Todos les estuvimos hablando a un conocido, a un amigo, a un pariente”.
Me quedé pensando: estos señores piensan que solamente se acarrea a los pobres, y que cuando se acarrea a los ricos (como había sucedido ahí) no era acarreo, sino una cosa “ciudadana”.
Uno de los distritos más panistas del país había, a duras penas, juntado 300 personas para hacer una asamblea.

Sin duda, hoy Felipe Calderón, en la tierra más calderonista de México, obtuvo una gran victoria.