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11/08/2025

El salario de las mujeres en EUA, lejos de sostenerse, va a la baja

 

Lo anterior fue reportado por el diario neoyorkino, The Wall Street Jornal (WSJ) en un artículo que expone la situación salarial de las mujeres en comparación con los hombres. Especialmente en los casos de aquellas que quieren trabajar desde casa, con mayor flexibilidad, lo cual les está costando pagar un precio muy alto.

Harriet Torry precisa en su reportaje que, todavía el año pasado, las mujeres que trabajaban tiempo completo ganaban 81 centavos de dólar comparado con los hombres. Es un salario que se mantiene desde 2016, de acuerdo con la Oficina del Censo de los Estados Unidos. En tanto que, el Departamento de Trabajo indicó recientemente que, los hombres están avanzando este año más que las mujeres porque sus ganancias crecen semanalmente.

Economistas examinaron la amplia diferencia y afirmaron que son varios los factores que intervienen en la brecha salarial: el alto costo y el escaso acceso a un servicio de cuidado infantil.

Su teoría se refuerza con el hecho de que algunas compañías están obligando a sus trabajadores a regresar a las oficinas. Este proceso puede orillar a las mujeres a renunciar a sus trabajos, declinar las propuestas de ascenso o preferir bajos salarios para continuar en un trabajo con mayor flexibilidad, destaca The Wall Street Jornal.

Las mujeres, ademas, no están regresando a las oficinas, lo cual refleja las barreras que enfrentan y al malabarismo de sus carreras y familias. Incluso después de décadas de su avance en la fuerza laboral.

Harriet Torry destaca la explicación que le dio el profesor de Economía de la Universidad de Cornell, Francine Blau, quien sostiene que la situación de las mujeres en el área laboral es una señal de atraso para las normas de género en la sociedad porque de forma desproporcionada sostener las responsabilidades de la casa y del cuidado de hijas e hijos recae en las mujeres.

Jane Varble, una trabajadora de 34 años de edad, tuvo a su segundo hijo en febrero pasado. Durante la pandemia de COVID19, trabajaba vía remota desde su casa en St. Louis un par de días a la semana y se desempeñaba como contadora para el gobierno federal, pero abandonó el empleo.

La trabajadora indicó que, no podía continuar haciéndolo ni por dos o tres semanas más.  Su esposo trabajaba de noche y eso dificultaba el recoger a sus hijos del centro de cuidados. «Yo lloraba cuando manejaba del centro de trabajo. Terminaba exhausta», afirmó.

Desde la pasada primavera, Varble trabaja vía remota para una firma de abogados con quienes hizo arreglos de horario y tiene 25 por ciento menos de su salario, «pero, vale la pena», acotó.

Por otra parte, The Wall Street Jornal destaca que, de acuerdo con información federal, las mujeres de entre 25 a 54 años de edad se quedan estancadas en su búsqueda de empleo. Esto no sucede con los hombres en el mismo rango de edad, puesto que sus posibilidades incrementan.

Reafirmando con los datos, se muestra que el regreso a los centros de trabajo está causando problemas a familias, especialmente a las mujeres quienes no encuentran servicios de cuidado infantil accesible.

La firma KPMG encontró que, la participación de las mujeres en la fuerza laboral varía dependiendo el caso. Aquellas tituladas y con un hijo de hasta cinco años, disminuyó 2.3 puntos por ciento desde el inicio de 2023. Y en los casos en que ellas no contaban con un título profesional, pero cuidaban de sus hijas o hijos, han incrementado por lo menos uno por ciento.

Sobresale en el reportaje de Harriet Torry que, con todo y el aumento de mujeres en la fuerza laboral desde hace cuatro décadas, los datos indican que siguen ganando 84 centavos de dólar, comparado con los hombres, es decir, la brecha sigue sin cerrarse y por el contrario va a la baja. Los hombres significativamente ganan 3.7 por ciento más que las mujeres.

Para rematar, la University of Pittsburgh informó que las mujeres dejan sus centros de trabajo tres veces más en comparación con los hombres, especialmente en las áreas tecnológicas donde está siendo obligatorio regresar a las oficinas.

9/20/2025

Igualdad salarial: ¿cómo vamos?

 

En México, la brecha salarial promedio para personas trabajadoras de tiempo completo se mantiene en torno a 17%, por encima del promedio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) (12%). Sus causas se encuentran en la persistencia de estereotipos de género en el espacio laboral: segregación ocupacional, interrupciones de carrera por cuidados y discriminación.

La participación laboral de las mujeres sigue rezagada y marcada por la informalidad. Según la misma OCDE, en 2025 la tasa de participación femenina fue de 51.2%, y la brecha con los hombres (30 puntos) es de las más altas del organismo. En paralelo, más de la mitad de las mujeres ocupadas se encuentra en la informalidad.

La desigualdad también se refleja en los ingresos: casi la mitad de las mujeres ocupadas en México (46.5%) gana como máximo un salario mínimo, frente al 34.1% de los hombres. Esto significa que las mujeres están sobrerrepresentadas en los trabajos peor remunerados, lo que limita su desarrollo y perpetúa la brecha salarial.

En el caso de las trabajadoras del hogar, un sector altamente feminizado y esencial, el salario promedio mensual fue de apenas $4,130 MXN en el primer trimestre de 2025, menos de la mitad del ingreso laboral promedio general en el país ($10,670 MXN mensuales). Estos datos muestran cómo las mujeres enfrentan simultáneamente un “techo de cristal”, que limita su acceso a mejores puestos, y presenta obstáculos estructurales que las concentra en los trabajos peor pagados

Además, el trabajo de cuidados y doméstico no remunerado sigue desbalanceado: en 2024, las mujeres dedicaron el doble de su tiempo a estas actividades. En promedio, acumularon 61.1 horas semanales de “trabajo total” (remunerado + no remunerado), frente a 58.0 de los hombres. La economía descansa sobre una base de cuidados invisibles.

Y aunque en materia económica esta situación persiste, en el ámbito legal se observan avances. El 15 de noviembre de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional que incorporó el principio de igualdad sustantiva y la erradicación de la brecha salarial por razones de género, entrando en vigor al día siguiente.

Esta reforma abre la puerta a leyes secundarias que garanticen el igual salario por trabajo de igual valor y mecanismos efectivos para reducir la brecha. Es un paso histórico, pero exige una política laboral incluyente, la armonización con normas internacionales y, sobre todo, la inclusión de las trabajadoras que serán beneficiadas o no de estos cambios.

A nivel global, el Foro Económico Mundial advierte que, al ritmo actual, la igualdad tardará generaciones: 123 años para cerrar la brecha de género en su conjunto. La igualdad salarial no se logrará sola; requiere políticas laborales firmes, negociación colectiva con perspectiva de género y un enfoque de derechos humanos.

Desde la Red de Mujeres Sindicalistas proponemos acciones para fortalecer la lucha en materia de igualdad sustantiva:

  • La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) debe establecer tablas salariales con criterios de igualdad aplicables a los distintos sectores productivos y de servicios.
  • Fortalecer la inspección laboral que audite a las empresas en la aplicación de dichas tablas y sancione de manera efectiva la discriminación retributiva.
  • Es indispensable que los sindicatos transversalicen la perspectiva de género en sus estatutos e incorporen de manera explícita el tema de la igualdad salarial en la negociación colectiva: cláusulas de igualdad salarial, así como licencias de cuidados y horarios corresponsables.
  • Promoción dentro de las organizaciones sindicales de cláusulas que cierren la brecha de género en los contratos colectivos y promuevan el acceso equitativo a ascensos y capacitaciones.
  • Un sistema nacional de cuidados con presupuesto etiquetado: estancias, tiempo y servicios de cuidados pactados con la patronal, que eliminen la penalización por maternidad.
  • Enfoque interseccional: atención prioritaria a trabajadoras del hogar, mujeres indígenas, rurales, jornaleras agrícolas y migrantes, donde la brecha es mayor.
  • Investigación y análisis de las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, para evitar que la transición tecnológica ensanche la brecha de género en salarios y oportunidades.

La igualdad salarial es parte fundamental del derecho humano al trabajo digno y condición indispensable para la democracia laboral y la gobernanza sindical. Como recordó el Secretario General de la ONU, António Guterres: “Incluso cuando cobran, las mujeres siguen ganando menos”; es una inequidad estructural que debemos desmantelar.

Desde la Red de Mujeres Sindicalistas llamamos a gobiernos, empresas, sindicatos y sociedad a convertir los compromisos en acciones concretas. Porque igual salario por trabajo de igual valor es la base de una economía justa y de sindicatos que verdaderamente representan a todas las personas trabajadoras.

12/16/2018

Deja la Corte para enero fallo sobre ley que baja salarios

La Corte resolverá ley de sueldos hasta enero
Ningún integrante se pronunció por realizar sesiones extraordinarias

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolverá hasta enero, después de la elección de su nuevo presidente, lo relativo a las acciones de inconstitucionalidad promovidas contra la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, luego de que ninguno de los ministros se pronunció por la realización de sesiones extraordinarias para resolver el recurso de reclamación presentado por un grupo de senadores.
La Corte también dio entrada a un recurso de queja presentado por la Cámara de Diputados en contra de la legislación que impone tope a los salarios de los altos servidores públicos.
La lista de notificaciones de la SCJN no publicó nada relacionado con la ley federal de remuneraciones y era importante porque el plazo para que algún ministro solicitara que el pleno sesionara de manera extraordinaria venció a las 14 horas de ayer.
En su recurso de reclamación, los senadores, principalmente del grupo parlamentario de Morena, solicitaron que los ministros llegaran a una situación similar a lo que ocurre en el ámbito del Poder Legislativo, la realización de periodos extraordinarios para sacar asuntos pendientes que sean de su interés.
Sin embargo, solamente por una situación extraordinaria y a solicitud de algún ministro esto podría realizarse, por ello se informó del contenido del recurso de reclamación a los integran-tes de la Corte por si alguno considera necesario sesionar de manera extraordinaria en el segundo periodo de receso correspondiente a 2018, pero ninguno asumió la petición como propia.
De esa manera, el ministro Alberto Pérez Dayán continuará con el estudio de las acciones de inconstitucionalidad que presentaron la Comisión Nacional de Derechos Humanos y senadores de PRI, PAN, PRD e independientes, contra dicha legislación, que limita a un máximo de 108 mil pesos los salarios de los altos funcionarios, mientras el ministro Javier Laynez Potisek deberá determinar si son válidos los argumentos de los senadores de Morena que señalan que fue indebido suspender los efectos de la regla que regula los salarios

Periódico La Jornada

1/06/2018

Islandia es el primer país que hace ilegal la diferencia salarial entre mujeres y hombres


Foro Económico Mundial destaca la política de igualdad en el trabajo
   

Islandia, la pequeña isla en el norte de Europa, es según el Foro Económico Mundial el país con menos desigualdad de género en el mundo. Sin embargo, y a pesar de continuos esfuerzos legislativos, en 2016 las mujeres islandeses ganaron entre 14 y 18 por ciento menos que los hombres.

Es por eso que el parlamento islandés tomó una medida radical el pasado 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres al aprobar una ley que impone a empresas públicas y privadas que contraten a  más de 25 empleados la obligación de pagar el mismo salario a todas las personas, sin importar género, etnicidad, preferencia sexual, o nacionalidad.

Desde este 1 de enero dichas compañías están obligadas a obtener un certificado estatal que compruebe que están pagando los mismos salarios. De no ser así, tienen que pagar multas. Resalta el caso de Islandia porque aunque existan políticas parecidas en otros países del mundo para que las mujeres no reciban salarios menores a los de sus pares varones por realizar las mismas actividades, éstas no son legalmente vinculantes.
Islandia tiene una larga trayectoria de leyes que impulsan la igualdad de género; por ejemplo, las cuotas en juntas directivas o comisiones de gobierno. “Tenemos una legislación que dice que mujeres y hombres deben ganar los mismo desde hace décadas, y todavía tenemos esta brecha salarial”, dijo Dagny Osk Aradottir Pind, de la Asociación Islandesa de los Derechos de las Mujeres, al canal de televisión Al Jazeera. “La gente se está dando cuenta que se necesitan nuevos métodos para combatir el problema”, aseguró.
El gobierno de Islandia se comprometió a erradicar la diferencia salarial entre hombres y mujeres hasta el año 2022. Tras aprobar la nueva ley, en marzo del año pasado, el ministro Social y de Equidad, Thorsteinn Viglundsson, reiteró: “Es tiempo de hacer algo radical acerca de esta temática. Derechos iguales son Derechos Humanos.”
Según el reporte del Foro Económico Mundial sobre la brecha de géneros, la diferencia salarial ha crecido a nivel mundial en los últimos años. En 2017 las mujeres ganaron un promedio anual de 12 mil dólares, comparado con 21 mil que ganaron los hombres.
En el ranking de países, México se ubica en el lugar 81, de 144 países examinados para el reporte. Una de las cifras que constató fue que en 2017, los mexicanos ganaron un promedio de 23 mil 913 dólares, mientras que las mujeres ganaron tan sólo 11 mil 861, apenas la mitad.
De acuerdo con el reporte, no existe una ley que exija salarios iguales para mujeres y hombres. Las mujeres trabajan más tiempo parcial y prestan más trabajo no remunerado que los hombres, y sólo el 5,2 por ciento de las juntas directivas de empresas grandes se constituye de mujeres.
En general, examinando únicamente la participación y las oportunidades económicas de las mujeres, México ocupa el lugar 124 de 144, según el Foro Económico Mundial. En los ámbitos de política, educación, y salud, la puntuación es mejor, con los rangos 34, 53, y 58, respectivamente.

Imagen de Gabriela Mendoza
Por: Sonia Gerth

Cimacnoticias | Ciudad de México .-

12/16/2017

Si eres hombre te pago 15, si eres mujer te pago 10




Desigualdad de género en Latinoamérica 
CELAG 

El Foro Económico Mundial elabora desde 2006 un informe anual[1], que evalúa la diferencia de género existente en cada país (fueron evaluados 144 países en el último informe). Con estos datos elabora un índice que cruza variables tanto de ingresos como de participación y oportunidades, educación, empoderamiento político, salud y supervivencia. Para el 2017 el informe muestra una brecha de desigualdad promedio de 68 %, sin embargo, este índice disminuye a 58 % cuando se considera el subíndice relacionado con la participación económica y las oportunidades.

En el análisis de temas económicos, el indicador de desigualdad del ingreso es uno de los más importantes para evaluar cómo se distribuyen los recursos en las sociedades que estudiamos y sus posibilidades de desarrollo. La desigualdad de género, sin embargo, no se utiliza con tanta frecuencia. Su estudio es mucho más frecuente en el campo de la sociología, la ciencia política o la antropología, aún cuando el tema se supone parte de la agenda económica regional desde hace cuatro décadas.[2]

Esta nota evidencia la importancia que la desigualdad de género ejerce sobre la estructuralidad de la pobreza en la región. Es importante aclarar que se hará énfasis en la diferencia entre el género femenino y masculino exclusivamente, sin embargo, la desigualdad se extiende y hasta se agrava si se considera otras identidades de género. Asimismo, se estudiará la desigualdad de género en el ámbito laboral, dejando pendiente el análisis de otras desigualdades existentes.

Las cifras de la desigualdad
Del total de la población en edad de trabajar, el 52,1 % son mujeres. Sin embargo, sólo la mitad trabaja o está buscando trabajo y del total empleado solo el 41,1 % son puestos ocupados por mujeres[3].
En el mercado laboral, los varones cobran 50 % más que las mujeres.[4]
El 53,7 % de las mujeres tiene un empleo informal mientras que los varones llegan hasta un 47,8 %.
Mientras que el 22,8 % de las mujeres tienen trece o más años de educación, solo el 16,2 % de los varones alcanza o supera este resultado, sin embargo, el 78,1 % de las mujeres ocupadas trabajan en sectores de baja productividad y tienen poco acceso a los cargos de mayor jerarquía.[5]
El 26 % de las mujeres mayores de quince años reciben como remuneración menos de un salario mínimo.[6]
El desempleo de las mujeres alcanza el 9,1 %, mientras que la de los varones es de 6,3 %.[7]
La proporción de mujeres sin ingresos propios (es decir, sin trabajo ni trasferencia del estado) asciende a un 28,9 % en 2014[8].

Teniendo en cuenta estos números puede entenderse el fenómeno de feminización de la pobreza. Mientras que ésta cayó de un 43,9 % en 2002 a un 28,2 % en 2014, el índice que mide la proporción de mujeres que viven en hogares pobres aumentó 1,1 puntos entre 2002 y 2013[9]. Esto ocurrió especialmente en los países de mayor ingreso per cápita (Argentina, Chile y Uruguay).

Una sociedad hecha a la medida de los varones

Así como podemos definir al sistema económico en el que vivimos como capitalista, debemos definir a nuestras sociedades como patriarcales. Se entiende como sociedad patriarcal aquella en la que los varones dominan a las mujeres.

A este dominio se debe que la mujer esté un 40 % menos escolarizada en la etapa preescolar que los varones, siendo discriminada desde su educación, en la niñez, hasta en el trabajo, en su adultez. Esta discriminación se ve reflejada, como muestran las cifras mencionadas, en el bajo nivel de acceso al trabajo, en la desigualdad de remuneración por igual trabajo, en el tipo de trabajo y en el nivel de precarización. Cada una de estas formas de discriminación se acentúa si son mujeres trabajadoras rurales, indígenas, afrodescencientes o migrantes.

Debido a la división sexual del trabajo establecida internamente en nuestras sociedades existe un tipo de actividad donde la mujer se inserta mayoritariamente. Este trabajo es el relacionado con el cuidado del hogar y de la familia. Según la OIT (2012), el mismo concentra el 15,3 % de la ocupación femenina en el mercado de trabajo.

En la mayoría de los países la legislación laboral a la que están sujetas las empleadas domésticas es más limitada que las que regulan el resto de las actividades asalariadas, dejando a esta actividad prácticamente por fuera de los derechos laborales. Esto evidencia el desprecio social y económico que se asigna a esta ocupación. Sin embargo, en Ecuador, por ejemplo, el valor económico de las labores domésticas y de cuidados alcanza el 15,2 % del PIB, compitiendo con cualquier actividad económica del país.

Asimismo esta ocupación no sólo la ejerce el 15,3 % de las mujeres mal remuneradas por esta labor, sino también el resto. La equidad en el trabajo doméstico en el hogar, aún deja mucho que desear.

Un estudio realizado en 2014, en cinco países de la región, demostró que la suma de la cantidad de horas remuneradas y las no remuneradas (dedicadas al cuidado y la reproducción del hogar) es mayor en las mujeres que en los varones. En algunos países la cantidad de horas de trabajo no remunerado es equivalente o mayor a una jornada laboral completa, y estas siguen concentradas en manos de las mujeres de la familia.

Siguiendo con esta línea, el 30 % de las mujeres que no tienen ingresos también dedican su tiempo al trabajo no remunerado en el hogar. Esa condición libera a la mujer de la suma de ambos trabajos pero condiciona su libertad, pues se genera una subordinación y dependencia del varón que limita su capacidad de decidir cómo o con quién vivir, lo que las hace más vulnerables al abandono del jefe del hogar e incluso a la violencia.

Estas mujeres representan el porcentaje de población más vulnerable a caer en la pobreza o incluso en la indigencia de un momento a otro. A la vez, esta condición de vida – tanto en la pobreza del abandono como en la de la violencia- se extiende a los hijos, lo que reproduce el círculo de exclusión y vulnerabilidad social.

Conclusiones

Los números presentados reflejan una fotografía estática: la brecha de desigualdad está cerrándose continuamente, debido a las constantes luchas de las mujeres por el reconocimiento de sus derechos en igualdad con los de los varones. De no poder estudiar a ir a la universidad libremente y compartir aula con los varones hay un gran paso, pero las diferencias persisten y si se mantienen en la invisibilidad de lo “natural” y no se observan sus consecuencias, se limita el avance.

En la última década la brecha disminuyó, pero también volvió a agrandarse en cada crisis o caída de la actividad, situación que refleja lo casual y no del cambio. La condición de doble opresión que viven las mujeres del mundo y de la región, es un problema estructural ya que son las prácticas cotidianas las que estigmatizan y discriminan.

Según el foro mundial global la paridad se alcanzará en cien años, pero el año pasado eran ochenta y siete. Es esencial avanzar en la aplicación de políticas públicas con perspectiva de género para poder combatir efectivamente la pobreza y avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria en el menor tiempo posible.

Notas:

[1] The Global Gender Gap Report 2017, Foro Económico Mundial.

[2] Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación hacia las mujeres en Naciones Unidas.

[3] “Trabajo Decente e igualdad de género” elaborado conjuntamente por CEPAL, FAO, PNUD, ONU Mujeres y OIT en noviembre de 2013.

[4] La matriz de la desigualdad social en América Latina. CEPAL, 2016.

[5] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[6] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[7] “Trabajo Decente e igualdad de género” elaborado conjuntamente por CEPAL, FAO, PNUD, ONUMujeres y OIT en noviembre de 2013.

[8] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[9] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

Lucía Converti, @ConverL, investigadora CELAG.