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10/12/2024

El ilustrativo caso de la esposa y «primera autora» que no ha recibido el premio Nobel

 rebelion.org

Rosalind Lee fue coautora del trabajo de 1993 sobre microARN por el que su marido ha sido reconocido este lunes con el Nobel de Medicina, lo que ha despertado de nuevo las críticas por sexismo a la Real Academia Sueca: ¿están justificadas?

“Felicitaciones a nuestro premio Nobel de Medicina 2024, Victor Ambros. Esta mañana celebró la noticia de su premio junto a su colega y esposa Rosalind Lee, quien también fue la primera autora del artículo Cell de 1993 citado por el Comité Nobel”. Estas dos breves frases, acompañadas de una foto de la pareja, fueron publicadas el pasado lunes a mediodía en la red social X por la organización de los premios Nobel (@NobelPrize). 

Desde entonces se ha producido un aluvión de críticas por sexismo a la academia sueca, que tiene un amplio historial de injusticias respecto a las mujeres científicas, a las que ha dejado y sigue dejando sistemáticamente fuera del foco. “Si Rosalind fue la primera autora de dicho artículo, ¿quizás también debería ser una de las premiadas?”, se pregunta alguno de los investigadores a los que este mensaje de la academia les ha parecido “machista y desalentador”. “Ella es autora de todos sus trabajos”, subraya otro de los mensajes. “Suena como la historia de Rosalind Franklin”.

Indignación por el motivo “equivocado”

Algunos de los científicos consultados por elDiario.es coinciden en que el tuit es inoportuno y sexista y que las críticas al machismo de los Nobel están justificadas, aunque en este caso se producen por el motivo equivocado. Porque el hecho de ser “primera autora” no significa lo mismo en todos los campos de la ciencia ni es lo que se puede interpretar desde fuera de este mundillo. “En Biomedicina, el último autor suele ser el senior, el que ha tenido la idea en grande y el primer autor es el que hace el experimento y ha hecho el trabajo material”, explica Sara Rodríguez Heras, especialista en microARN de la Universidad de Granada (UGR). El Nobel se suele dar a quien ha tenido la idea y ha dirigido a la gente para demostrarla, subraya, pero este caso también refleja una situación que se repite y sigue pasando: las mujeres son las que trabajan en el laboratorio y él dirige el grupo.

Para Sònia Guil, líder del Grupo de Regulación del ARN y Cromatina del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, la polémica, tal y como se plantea, no tiene fundamento. “Ambros era el que lideraba el grupo de investigación en el artículo del 93”, asegura. “Hasta donde yo sé, no hay duda sobre su papel principal en la investigación de ese año y posteriores y por tanto sobre el merecido premio”. “Esto no quita —matiza—, que en otros casos se haya podido despreciar o no valorar como se merecía el papel de las mujeres, pero no me parece que sea este sea el caso”.

¿Un premio para más de dos?

Otros especialistas expresan serias dudas sobre la oportunidad desaprovechada de reconocer a Rosalind Lee, que está como coautora en todos los trabajos relevantes de la carrera de Victor Ambros, el único de la pareja que ha sido reconocido. De hecho, ambos compartieron algún premio anterior con el mismo nivel de reconocimiento. El trabajo de Rosalind Lee, junto a la investigadora postdoctoral Rhonda Feinbaum —que aparece en el famoso trabajo de 1993— fue esencial para generar las cepas de C. elegans que sirvieron para estudiar el microARN en el laboratorio y caracterizar su función, mérito suficiente para haber recibido el Nobel. 

“Ha habido muchas personas así en mi carrera, incluida mi esposa, Rosalind Lee, que trabaja en mi laboratorio y ha contribuido enormemente a mi éxito”, reconoció el propio Ambros en una entrevista. “Ella y una postdoctorada en mi laboratorio, Rhonda Feinbaum, fueron quienes clonaron y caracterizaron el primer microARN, lin-4, mientras yo estaba en Dartmouth”.

Mujeres fuera de la foto

Para algunos, son claras las reminiscencias con el caso de Rosalind Franklin, que fue eclipsada por Watson y Crick a pesar de que su trabajo fue esencial para el descubrimiento de la estructura del ADN. “El planteamiento de la polémica, apelando a su condición de ‘primera autora’, no tiene sentido, pero viendo la aportación que hizo Rosalind Lee, tiene toda la pinta de que esta mujer podría haber compartido el Nobel”, asegura César Tomé, especialista en historia de la ciencia y coordinador del Cuaderno de Cultura Científica de la UPV/EHU. “La academia debería justificar por qué a esta señora no se la premia, pero no porque sea ”primera autora“ del paper, sino porque parece que contribuyó significativamente a los hallazgos”. 

“Si el premio se otorga por el artículo de Cell de 1993 que citan, tendrían que ser premiados con el Nobel los tres autores, no solo Ambros y Lee, sino también la tercera firmante”, sostiene Gemma Marfany, catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona (UB). Pero esto raramente sucede, reconoce, aunque existen precedentes en los que se reconoce al jefe y su estudiante de doctorado, como sucedió con Elizabeth Blackburn y Carol Greider en 2009. Aunque habría que saber con precisión cuánto participó Lee en los descubrimientos antes de calificar la decisión de los Nobel de machista, defiende Marfany, “teniendo en cuenta que en todos los trabajos destacados de él, ella también está, me parece que es más injusto su olvido, porque todo lo bueno que Ambros ha aportado en el campo también es por ella”.

El día de la marmota machista

Marta Macho, matemática y editora del espacio digital Mujeres con Ciencia, cree que seguramente el comité del Nobel no es quien ha dejado fuera a Rosalind Lee, sino las personas o entidades que han propuesto la candidatura de Ambros. El hecho de que Lee se haya ocupado del trabajo de laboratorio, opina, ha sido juzgado por muchos como secundario. “Los roles y las relaciones de poder se afianzan y son difíciles de invalidar, también en el entorno científico, que está altamente jerarquizado”, subraya. “Lamentablemente, esto lleva al pensamiento de que él lidera y ella colabora”. 

Independientemente del fondo de la cuestión, el tuit de los Nobel pone encima de la mesa un hecho: la recalcitrante falta de sensibilidad de la Real Academia Sueca hacia la cuestión de la igualdad y la necesidad de poner un poco de equilibrio en una larga lista de reconocimientos exclusivamente masculinos. Y este nuevo episodio es ilustrativo porque refleja una situación de asimetría en la investigación entre hombres y mujeres que forma parte del paisaje, un estereotipo en el que ellos son los jefes y ellas hacen el trabajo duro y discreto por detrás.

“Esa asimetría existe, lo que ocurre es que se va desgastando con el tiempo, cada vez hay mayor número de mujeres que son investigadoras principales, jefas de laboratorio”, indica César Tomé. “Ahora mismo se están premiando trabajos que provienen de una época donde todavía la inmensa mayoría de los puestos de investigadores principales las tenían varones. Yo quiero pensar que de aquí a 30 años, cuando se estén premiando las cosas que se están investigando ahora, cambiarán las tornas y empezará a haber un mayor número de mujeres premiadas”.

Mientras tanto, y aunque parezca increíble, la rueda que deja a las mujeres fuera de los premios y el reconocimiento sigue girando. “Un caso muy conocido en genética es el de los fragmentos de Okazaki”, recuerda Gemma Marfany. “Siempre se habla de él como el creador, pero eran un matrimonio de investigadores y la aportación la hicieron los dos”. A su juicio, es una enorme injusticia que ocurre bastante a menudo. “Tienes un matrimonio que se dedica a hacer ciencia en el que el famoso es él, aunque quien lleva el laboratorio es ella”, describe. “Eso en España pasa y ha pasado durante muchos años”. 

Para Marta Macho, el sexismo recorre todas las etapas de la nominación para un premio, desde la decisión de a quién se propone para un reconocimiento, pasando por las resoluciones intermedias, hasta el momento final del fallo del comité del Nobel, en el caso de este galardón. “Por eso tantas mujeres quedan fuera, porque van quedando atrás en todas y cada una de las etapas”, concluye. “Y por eso desanima y exaspera esta especie de ”día de la marmota“ en el que tantas mujeres brillantes siguen sin conseguir el reconocimiento que sin duda merecen. Ni es justo ni es aceptable el olvido sistemático de los éxitos de las mujeres”.

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/ilustrativo-caso-esposa-primera-autora-no-recibido-premio-nobel_1_11716917.html

3/18/2023

El empoderamiento de la mujer flaquea en las altas esferas de la ONU

 ipsnoticias.net

Thalif Deen

NACIONES UNIDAS – Cuando el secretario general António Guterres se dirigió a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de la ONU, afirmó que la reunión anual adquiere aún mayor importancia en un momento en que los derechos de las mujeres están siendo «abusados, amenazados y violados en todo el mundo».

“Los avances logrados durante décadas se desvanecen ante nuestros ojos, y la igualdad de género se aleja cada vez más”, dijo al abrir el 67 periodo de sesiones de la CSW (CSW67), el 6 de marzo. La CSW es el principal organismo intergubernamental mundial dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Guterres citó con desaliento en la CSW67, que concluye este viernes 17, la funesta predicción de ONU Mujeres de que «la igualdad de género está a 300 años de distancia».

Esperemos que esta predicción no se aplique a las Naciones Unidas, que no han elegido a ninguna mujer como secretaria general en los últimos 77 años, al tiempo que mantienen el predominio masculino en una de las instituciones internacionales más importantes, aunque sigan abogando incesantemente por la igualdad de género en todo el mundo.

Guterres declaró en diciembre que, en general, «hemos recorrido un largo camino», y ha logrado algunas primicias notables, como alcanzar la paridad en el grupo directivo superior, por primera vez en la historia de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), hace dos años.

“Lo mismo ocurre ahora con los jefes y jefas adjuntos de las operaciones de paz. Hace cinco años, la proporción de mujeres en esos puestos era solo de 25 %», señaló.

La paridad se alcanzó en 2018, entre los 130 coordinadores residentes, y la representación de las mujeres en las sedes ya ha alcanzado la paridad, mientras que el número de entidades de la ONU con al menos 50 % de personal femenino, ha aumentado de cinco a 26.

Aun así, la proporción hombre/mujer en la cúpula de la Secretaría General es de nueve frente a cero. Y la Presidencia de la Asamblea General (PAG), máximo órgano de decisión política de la ONU, tampoco se queda atrás: 73 hombres y cuatro mujeres, desde la fundación del foro mundial en 1945.

La próxima elección formal del nuevo PAG -Dennis Francis, de Trinidad y Tobago- elevará el total a 74 hombres y cuatro mujeres.

PassBlue, una empresa multimedia sin fines de lucro dirigida por mujeres, dijo a comienzos de marzo que “algunos diplomáticos están furiosos, con razón, porque esto significa que habrá el 74 hombre elegido de entre las 78 personas que ocuparán ese cargo, pero han sido incapaces de organizar un rival que se presente contra él”.

“Al menos, la presión ha hecho que Francis publique una declaración sobre su visión, aunque quizá sea un término generoso para un breve documento que solo contiene cuatro párrafos sobre política”, añadió.

“Deseamos al Sr. Francis la mejor de las suertes en este importante cargo, pero lamentamos que el proceso no se haya visto reforzado por una competencia significativa y una plataforma política exhaustiva», planteó PassBlue, un multimedio muy seguido, que cubre de cerca la relación entre Estados Unidos y la ONU, las cuestiones relacionadas con la mujer, los derechos humanos, el mantenimiento de la paz y otros asuntos globales.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Los nueve secretarios generales hasta la fecha son el noruego Trygve Lie (1946-1952), el sueco  Dag Hammarskjöld, (1953-1961); el birmano U Thant (1961-1971); el austriaco Kurt Waldheim (1972-1981), el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), el egipcio Boutros Boutros-Ghali (1992-1996) el ghanés Kofi Annan (1997-2006), el surcoreano Ban Ki-moon (2007-2016), y el portugués Guterres, en el cargo desde 2017.

Las únicas cuatro mujeres elegidas como presidentas de la Asamblea General han sido la india Vijaya Lakshmi Pandit (1953), la liberiana Angie Brooks (1969), la baerení Sheikha Haya Rashed al Khalifa (2006) y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa Garcés (2018).

Pero la culpa de estas anomalías no es de los sucesivos secretarios generales, sino de los 193 Estados miembros de la ONU, que se apresuran a adoptar decenas de resoluciones sobre empoderamiento de género, pero no las ponen en práctica en las más altas esferas del organismo.

Ben Donaldson, en nombre de Blue Smoke, una nueva iniciativa que arroja luz sobre los procesos de nombramiento de la ONU, dijo a IPS que los avances en materia de paridad de género en la ONU han sido muy desiguales.

“Se han logrado avances en el grupo de alta dirección de la Secretaría General, pero esto no es todo. No se puede evitar el hecho de que una cadena ininterrumpida de nueve secretarios generales masculinos habrá dirigido la organización durante 80 años y para cuando se deba elegir al próximo secretario general solo dos de los últimos 50 PAG han sido mujeres”, afirmó.

“Y al igual que Guterres, el candidato masculino para la próxima PAG tiene ante sí una pizarra en blanco, sin oposición de ningún candidato, sea mujer o no”, añadió Donaldson.

En ambos casos, argumentó, “los Estados no han designado candidatas a pesar de la plétora de mujeres altamente cualificadas que existen”.

“El sexismo sigue impregnando el sistema internacional, lo que perjudica a las mujeres desde el principio de su carrera y nos lleva a la situación actual: solo el 25% de los embajadores ante la ONU son mujeres y la paridad sigue siendo inalcanzable en las operaciones sobre el terreno, el mantenimiento de la paz y la dirección de la sanidad mundial, a pesar de que 70 % del personal sanitario y social son mujeres», afirmó Donaldson.

Subrayó que lo más frustrante de las Naciones Unidas para quienes intentamos comprender esta cuestión es la falta de transparencia.

“Sigue siendo imposible obtener una lectura del equilibrio de género de, por ejemplo, todos los puestos D1 y D2 (categorías de profesionales de nivel superior) en todo el sistema de la ONU, o un desglose geográfico. Por eso hemos lanzado Blue Smoke, un boletín electrónico mensual que arroja luz sobre los procesos de nombramiento de la ONU y pide la inclusión en cada paso del camino», declaró.

Mandeep S. Tiwana, director de programas de la red de organizaciones sociales CIVICUS, dijo a IPS que el desequilibrio de género en la elección y los nombramientos del secretario general de la ONU y el presidente de la Asamblea General «es sintomático de un elevado malestar en nuestras sociedades».

“Los Estados, en particular, deben avanzar en materia de diversidad, equidad e inclusión, pero a menudo se encuentran rezagados con respecto a los actores no gubernamentales», señaló.

Mientras tanto, en relación con la declaración de Guterres sobre la igualdad de género, una de las preguntas en la rueda de prensa de la ONU del 6 de marzo fue si el secretario general «consideraría la posibilidad de hacer algún tipo de gran gesto para subrayar su punto de vista, haciéndose a un lado y dando su puesto a una mujer».

En respuesta a esta pregunta, el portavoz Stéphane Dujarric afirmó que «el secretario general no se plantea dimitir de ninguna manera».

“Él continuará, y creo que ha demostrado resultados demostrables, mejorando y alcanzando la paridad de género en los altos cargos que nombra, ¿verdad? Porque él no tiene autoridad sobre toda la administración”, argumentó.

Subrayó que Guterres, quien inició su segundo mandato de cinco años comenzó con el año 2021, ha estado poniendo en marcha una estrategia para alcanzar la paridad de género en los niveles profesionales para garantizar que haya una representación más equitativa y clara.

“Y creo que lo que ha hecho en términos de nombramientos se ha hecho con extrema rapidez, dentro de los estándares de la ONU. Creo que en dos años ha alcanzado la paridad, incluidos los coordinadores residentes sobre el terreno. Y es una política que continuará con mucha energía”, concluyó Dujarric.

El cierto que bajo la gestión de Guterres, el empoderamiento de género ha ido en aumento en los altos cargos, en las agencias de la ONU y en las operaciones de mantenimiento de la paz y sobre el terreno en todo el mundo.

Mathu Joyini, embajdora sudafricana ante la ONU y presidenta de la CSW, dijo que «la discriminación de género es un problema sistémico que se ha entretejido en el tejido de nuestras vidas políticas, sociales y económicas y el sector de la tecnología no es diferente».

Aunque las tecnologías digitales están permitiendo avances sin precedentes para mejorar los resultados sociales y económicos de las mujeres y las niñas, consideró que los nuevos retos pueden perpetuar los patrones existentes de desigualdad de género.

Hizo un llamamiento para que las mujeres líderes e innovadoras dispongan de más oportunidades y para que los sectores público y privado faciliten más financiación que permita la plena participación de las mujeres y las niñas en el ecosistema tecnológico.

T: MF / ED: EG

5/14/2022

«Eco»: repetición de historias sobre inequidad de género

 desinformemonos.org


Patricia Loranca no actúa, no interpreta un personaje, es ella misma en un pequeño escenario hablándole de frente a un público reunido en el Teatro Santa Catarina, que sigue con atención su relato íntimo, personal y muy honesto a la vez que extensivo a otras mujeres que le son parecidas o no en lo físico, dirigido a aquéllas de mayor o menor edad a los 25 años que tiene hoy en día; incluidas las que su color de piel es diferente al suyo o quizá muy similar, lo mismo que a las habitantes de regiones cercanas o muy alejadas de donde vive por el momento.

Esta chica ataviada en jeans, medias botas y una blusa roja, no pretende ni por asomo explayarse en un ejercicio autorreferencial, lo que le mueve es recobrar, así sea por unos instantes, las historias que le pertenecen a otras mujeres, a las que está unida por un lazo familiar. Habla de su abuela Esther del Carmen Orantes, cuyo acrónimo ECO es el nombre con el que se conoce en la mitología griega a la ninfa que tenía la virtud de dialogar con bellas palabras y que fue condenada por Hera, la esposa de Zeus, a no poder hacerlo por sí misma, sino sólo repetir las últimas palabras de lo que escuchara, nunca las propias.

Su abuela chiapaneca habla tzotzil. Mamá Te, como la llama, cuenta anécdotas y chistes para quien la quiera escuchar. Gusta de escribir sus pensamientos, sensaciones y emociones, nos dice Patricia, y durante un tiempo lo hizo bajo el seudónimo de Eco porque temía que su marido se enterara de que “perdía el tiempo escribiendo” y, en consecuencia, estallara en enojo. El rostro del poder.

Patricia Loranca, en cada recuento de los daños, que no es una simple anécdota sino la recuperación de testimonios de vidas oprimidas que le son tan próximas, intercala su postura frente a la inequidad de género, y con sorna da instrucciones puntuales a los espectadores para decir un discurso político, público o privado.

El relato fluye y habla de su madre, que lleva el mismo nombre de su abuela. Es la Esther a quienes pocos le creen la violencia masculina de la que fue víctima, la que no se mira en el espejo porque no le gusta lo que ve, un cuerpo al que le ha negado la existencia. Urgente es desenredar algunas cosas, enfrentarse con las heridas.

Lenguaje de señas mexicanas

Loranca le da un espacio de denuncia a su tía Pepita, quien quedó sorda a consecuencia de los golpes que recibió de un grupo de soldados en tiempos de la Revolución. La descripción de este caso es más gráfica por el uso que hace del lenguaje de señas mexicanas. Antes, se refirió a “la señora pijama”, una profesora con grado de maestría que se vio obligada a dejar de trabajar para no perder la pensión de su hijo menor. Habría de terminar refugiándose en su propia cueva con la televisión prendida las 24 horas del día.

Estas y otras historias en voz de una mujer joven, que invita a apropiarse del espacio público, conmueven y dan mucho para reflexionar del porqué miles de mujeres son agredidas y luego silenciadas, algo que se repite todo el tiempo, una y otra vez.

Las historias regresan, están para contarse y compenetrarnos de ellas. Patricia Loranca evita expresarlas como mitos, fábulas, mentiras o conjeturas, a cambio les ofrece un sitio a donde ir en la noche, les abre las puertas del Santa Catarina y, desde allí, las dice con su voz incendiada, en un eco en el que “el yo se convierte en nosotras”.

El unipersonal ECO, presentado por Teatro UNAM, tiene funciones hasta el 22 de mayo los jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 7 pm y domingos a las 18 horas. Actuación y dramaturgia: Patricia Loranca. Dirección: Micaela Gramajo. Diseño escénico: Natalia Sedano. Asesoría dramatúrgica: Jimena Eme Vázquez. Los días 5 y 15 de mayo no hay función.

Publicado originalmente en Gaceta UNAM

3/11/2017

En cargos altos, las mujeres casi desaparecen de la ONU


Por Thalif Deen

Campaña de la ONU por un planeta 50-50 en 2030.
Campaña de la ONU por un planeta 50-50 en 2030.

NACIONES UNIDAS, 8 mar 2017 (IPS) - La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sido cuestionada por defender a capa y espada el empoderamiento femenino y los derechos de las mujeres, cuando es incapaz de llevarlo a la práctica dentro de su propia estructura.

Tanto la Asamblea General, el mayor órgano de decisión dentro de la ONU, y el Consejo de Seguridad, el más poderoso con poder de veto, se han inclinado de forma abrumadora por los hombres, en detrimento de las mujeres, en sus 71 años de existencia.
Además, la Secretaría de la ONU y sus 35 agencias trabajan, sin mucho éxito, para implementar una vieja resolución que aboga por la paridad entre hombres y mujeres, en especial en cargos altos y de decisión.
Nueve a cero y 68 a tres
El primer blanco de las críticas por la desigualdad de género dentro de la ONU es la Asamblea General, de 193 miembros, que solo ha elegido a tres mujeres para presidir el plenario, Vijaya Lakshmi Pandit, de India (1953), Angie Brooks, de Liberia (1969), y la jequesa Haya Rashed Al-Jalifa, de Baréin (2006), contra 68 hombres que han ocupado el cargo.
Pero el peor probablemente sea el Consejo de Seguridad, de 15 miembros, que sigue eligiendo a hombres para el máximo cargo dentro de la ONU, el de secretario general, con el visto bueno de la Asamblea General. Y el año pasado, quizá, fue el peor de todos por el gran número de candidatas calificadas.
En el caso de ese órgano, la disparidad es de cero mujeres a nueve hombres que han ocupado el cargo de secretario general a lo largo de la historia: Trygve Lie, de Noruega, Dag Hammarskjold, de Suecia, U. Thant, de Birmania (actualmente Myanmar), Kurt Waldheim, de Austria, Javier Pérez de Cuellar, de Perú, Boutros Boutros-Ghali, de Egipto, Kofi Annan, de Ghana, Ban Ki-moon, de Corea del Sur, y, actualmente, Antonio Guterres, de Portugal.
En el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, la ONU publicó el estudio “El estatus de las mujeres en el sistema de la ONU”, de 36 páginas, que actualiza la situación en materia de paridad dentro del foro mundial y señala la falta de avances y los desafíos que quedan por delante.
“Hay algunos avances alentadores hacia la paridad de género en todo el sistema de la ONU, aunque no es uniforme y avanza a una velocidad insuficiente. El cambio que necesitamos no ocurrirá sin un enfoque múltiple y comprometido”, puntualizó la directora de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.
“La igualdad no es una cuestión estadística”, observó. “Es de mentalidad, aun cuando la ONU lanzó una campaña mundial a favor de la paridad de género 50:50 en todos los ámbitos de la vida para 2030”. precisó.
El foro mundial cuenta actualmente con 94.000 funcionarios y funcionarias y 78.000 consultores y consultoras en el mundo.
Según el estudio, solo cinco de las 35 “entidades” de la ONU lograron o superaron la paridad 50:50: ONU Mujeres, con 78,9 por ciento de funcionarias, la Corte Internacional de Justicia, con 57,1, Onusida, con 50,8, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con 50,6 y la Organización Mundial del Turismo, con 50 por ciento.
Luego figuran otras 17 entidades de la ONU con una relación de 40 a 49 por ciento, incluida la Secretaría, y 13 con paridades que rondan 40 por ciento.
“En tanto que mayor entidad dentro del sistema de la ONU, la Secretaría (en su sede de Nueva York) tiene posibilidades de generar un impacto en toda la organización hacia el equilibrio de género”, observa el estudio.
“Sin embargo, esa dependencia tiene la menor representación femenina en todos sus niveles dentro del sistema”, revela.
“Existe una correlación negativa entre la representación femenina y los cargos más altos; a mayor cargo, menor proporción de mujeres”, precisa el documento.
“El mayor defasaje ocurre entre los (cargos profesionales) P-2 y P-3, y P-4 y P-5 con 12,2 y 5,9 por ciento respectivamente. Esa disminución indica que hay obstáculos que frenan la carrera de las mujeres dentro de la ONU”, analiza.
Mavic Cabrera-Balleza, coordinadora internacional de la Red Global de Mujeres Constructoras de Paz, recordó: “el secretario general Kofi Annan promovió con fuerza los derechos de las mujeres y Ban Ki-moon abogó por la equidad de género”.
“Y como dijo el actual secretario general Antonio Gutérres, el objetivo inicial para una representación equitativa en la ONU se fijó en 2000”. Él tendrá un papel fundamental, pero “no podemos depender solo de él”, alertó.
Además de los países miembros, la sociedad civil también tiene que desempeñar un papel fundamental en la selección o que recomendar personas con experiencia y antecedentes en materia de empoderamiento femenino, derechos de las mujeres e igualdad de género, añadió Cabrera-Balleza.
Sanam Naraghi-Anderlini, una de las fundadoras y directora ejecutiva de la Red Internacional de Acción de la Sociedad Civil (ICAN) dijo a IPS que en un mundo con un creciente número de mujeres con educación terciaria y trabajando, es inconcebible que la ONU no tenga o no pueda lograr la equidad entre hombres y mujeres en todos los niveles de su estructura.
“No es un problema de demanda, ¿será de suministro?”, planteó. “No precisamente, si miramos los datos duros, para lograr la paridad para los subsecretarios generales, el secretario general tendría que contratar a 67,5 mujeres, y para los de (directores) D2, a otras 109, y para los D1 a 848,5”, precisó.
“Puede parecer mucho, pero si miramos a la sociedad civil, al sector privado y a muchos gobiernos, las mujeres están presentes, listas y dispuesta”, subrayó.
Para lograr la paridad, muchos de los hombres que son profesionales P-4 y P-5 y directores D1 y D2 tendrán que pagar el precio por las muchas generaciones de varones que ocuparon esos cargos, a menudo independientemente de sus capacidades, observó Naraghi-Anderlini, especialista en cuestiones de género e inclusión del equipo de reserva de expertos de la ONU.
Por su parte, Ian Richards, presidente del comité coordinador de Asociaciones y Sindicatos Internacionales, observó: “la organización está en la época de las tinieblas en lo que respecta a arreglos laborales flexibles con pocas dependencias que ofrezcan o desearían ofrecer asistencia para el cuidado infantil, y el sistema de promoción carece de objetividad, con lo que se arraigan de forma inconsciente preferencias y tendencias”.
Una de las cuestiones que el informe no analiza, pero debería, es que 30 por ciento de sus funcionarios son consultores. Sus honorarios se negocian de forma individual con sus superiores, en vez de estar sujetos a una escala salarial, y no hay investigaciones sobre las diferencias en materia de remuneración entre hombres y mujeres por el mismo trabajo.
Cabrera-Balleza se mostró conforme con la designación por Guterres de varias mujeres en altos cargos.
“Pero me decepciona que las calificaciones para esos cargos no incluyan experiencia en igualdad de género. El llamado solo menciona ‘gran compromiso con los valores y principios rectores de la ONU y familiaridad con el sistema de la ONU’”, observó.
“Los antecedentes en equidad de género deberían estar explícitos a la hora de hacer un llamad y de contratar a alguien, y también en los términos de referencia para todos los funcionarios de la ONU. No puede y no debe asumirse que existen”, subrayó.
“Debemos de tener presente que promover el estatus de las mujeres y lograr la equidad de género en el sistema de la ONU no es un juego de números. Necesitamos mujeres y hombres que representen los intereses de las mujeres, que luchen por los derechos de las mujeres”, observó.
“Necesitamos tener un historial, no solo un compromiso. Cualquiera puede declarar su compromiso con los derechos de las mujeres y la igualdad de género, pero solo unos pocos tienen antecedentes”, añadió.
En un mundo ideal, opinó Naraghi-Anderlini, el secretario general debería asumir este desafío y concentrarse en que solo los mejores hombres y mujeres ingresen, permanezcan y avancen en el sistema de la ONU.
“Todos y todas deben adherir a los valores centrales de la ONU, de derechos humanos iguales, pluralismo y paz. Pero las capacidades y conocimientos requeridos deben ser tan variados y diversos como las sociedades en las que busca estar presente y ser efectiva”, apuntó.
Traducido por Verónica Firme

12/05/2016

Gabinete de Alejandro Murat lo integran nada más cuatro mujeres


En campaña prometió políticas de equidad de género e inclusión

 La paridad de género en la integración del gabinete legal del gobierno de Oaxaca quedó ausente; sólo cuatro de los 17 espacios asignados por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa fueron para mujeres.
 
La noche de este jueves en un acto desarrollado en el Palacio de Gobierno rindieron protesta Gabriela Velásquez Rosas en la Secretaría de Salud de Oaxaca; Ana Isabel Vázquez Colmenares en la Secretaría de las Culturas; Miriam Liborio en la Secretaría de la Mujer, y Sofía Castro Ríos en la Secretaría de Asuntos Indígenas.
 
Aunque en Oaxaca -de acuerdo con el censo 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía-, las mujeres representan 52.4 por ciento de la población (2 millones 79 mil 211), en la estructura de gobierno en los cargos de primer nivel sólo figurarán en un 23 por ciento.
 
Lo anterior confirma que las mujeres continúan poco representadas en los espacios de toma de decisiones.
 
Durante su periodo de campaña, el ahora mandatario estatal llevó abanderado el tema de la equidad de género. En mayo de 2016, al reunirse con 39 organizaciones de especialistas en el tema de género, durante el Encuentro Feminista de Organizaciones de la Sociedad Civil, el priísta se comprometió a hacer de Oaxaca "el estado número uno en equidad de género".
 
En campaña, Murat Hinojosa presentó la estrategia Fuerza de Mujer en la que, entre otros compromisos, establecía "contar con un gabinete paritario del Poder Ejecutivo e impulsar la adopción de la paridad en el Poder Legislativo y Judicial, así como en los cabildos municipales".
 
Al asumir el cargo la madrugada de este 1 de diciembre en una toma de protesta privada, el gobernador determinó nombrar en la Secretaría General de Gobierno, así como de Seguridad Pública, a Alejandro Avilés Álvarez, y José Raymundo Tuñón Jáuregui, respectivamente.
 
En la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial y Sustentable a Fabián Sebastián Herrera Villagómez, un empresario constructor, oriundo de la región de la Mixteca.
 
En la Secretaría de Vialidad y Transporte a Francisco Javier García López, exdiputado local y expresidente de la Junta de Coordinación Política en la LXI Legislatura.
 
En la Secretaría de Desarrollo Social y Humano estará Raúl Bolaños Cacho Cué, un joven cercano a Murat Hinojosa; mientras que en la de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura nombró a Eduardo Rojas Zavaleta, exedil de San Pedro Mixtepec.
 
Para la Secretaría de Finanzas eligió a Jorge Gallardo Casas, exsubdirector de Crédito del Infonavit en el periodo que encabezó Murat Hinojosa.
 
La Secretaría de Administración será liderada por Javier Villacaña Jiménez, exedil de la capital oaxaqueña, y en la de Economía estará Jesús Rodríguez Socorro, presidente de la Canacintra y compadre del priísta.
 
Juan Carlos Rivera Castellanos será secretario de Turismo, por su experiencia como presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Oaxaca (AHyMO).
 
En la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, dio un giro al designar al empresario José Luis Calvo Ziga, quien al inicio estaba perfilado para la de Economía.
 
En la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental operará José Ángel Díaz Navarro, hijo del exedil Jesús Ángel Díaz Ortega, en el sexenio de Ulises Ruiz Ortiz. Ha fungido como director de CILCEO del Congreso del Estado.
 
Asimismo, designó como parte de su equipo a Alfonso Martínez Córdova como titular de la Coordinación de Comunicación Social, y en la de Enlace Federal y de Relaciones Internacionales a Vicente Mendoza Téllez Girón. Como jefe de la Oficina Gubernamental estará Javier Lazcano Vargas, y como secretario particular Enrique Estacpooll Madrigal.

Retomada de Twitter: @alejandromurat
Por: Citlalli López Velázquez, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca, Oax.-

9/03/2016

Elección de jefatura de la ONU de espaldas a las mujeres y a la transparencia


Montevideo, 01 sep. 16. AmecoPress/Sputnik.- "Los últimos pasos son muy desalentadores; no sé qué va a pasar porque las dos mujeres mejor colocadas están tercera (Irina Bokova) y quinta (Susana Malcorra)", dijo a Sputnik Nóvosti la presidenta de la Campaña para Elegir a una Mujer Secretaria General de la ONU, Jean Krasno.

Bokova, directora general de la Unesco, fue tercera en el sondeo informal del lunes entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, con siete votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones, igual que el excanciller serbio Vuk Jeremic.
La ministra de Exteriores argentina Malcorra, con siete votos favorables, otros tantos rechazos y una abstención, cayó al quinto lugar respecto de la votación del 21 de julio, cuando había quedado tercera. De los 10 postulantes en carrera, las restantes tres mujeres están séptima, novena y décima.
"Todas las postulantes están sumamente calificadas y hay dos excelentes en los últimos lugares", dijo Krasno.
Entre ellas está la ex primera ministra de Nueva Zelanda y jefa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, la exministra moldava Natalia Gherman y la costarricense Christiana Figueres, que llevó a buen puerto las negociaciones sobre el cambio climático.
"Estamos consternados por la incapacidad del Consejo de Seguridad para tomarse en serio el imperativo de elegir a una mujer para encabezar la ONU", dijo un comunicado de la campaña que encabeza Krasno, profesora de ciencia política de la Escuela de Liderazgo Cívico y Mundial de Colin Powell y académica asociada de la Universidad de Yale.
Krasno recordó que el proceso para elegir al sucesor de Ban Ki-moon incluyó audiencias abiertas de la Asamblea General con todos los postulantes, lo que "fue realmente transparente y abierto".
Pero tan pronto el asunto pasó al Consejo de Seguridad, se volvió al viejo estilo secreto, según la experta.
"Hacen estos sondeos, pero ni siquiera divulgan los resultados, que son filtrados sin ninguna explicación", dijo Krasno.

La vieja opacidad

Estas críticas también se formulan dentro de la ONU. El lunes, el presidente de la Asamblea General, el danés Mogens Lykketoft, manifestó en una carta a los países miembros su descontento por la opacidad en que se sigue moviendo el Consejo de Seguridad.
"La ausencia de cualquier detalle más allá de que la votación informal ha tenido lugar no agrega nada y tampoco cumple con las expectativas de los países miembros ni con las nuevas normas de apertura y transparencia", dijo Lykketoft en su carta.
Para Krasno, uno de los efectos secundarios de estas votaciones secretas es que "resultan humillantes porque no tenemos explicación sobre por qué los candidatos se ubican en los lugares en los que aparecen".
El expresidente de Eslovenia, Danilo Türk, pasó de tener 11 votos a favor en el sondeo del 6 de julio a apenas seis el lunes, y el canciller eslovaco Miroslav Lajcak, que el 21 de julio había obtenido solo dos votos favorables y nueve contrarios, el lunes consiguió nueve a favor y cinco en contra.
Las filtraciones omiten mencionar qué países apoyan o rechazan a qué candidatos.

Poder de veto

"Hay cinco potencias con poder de veto (EEUU, China, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y con que solo una vote en contra del preferido, este queda liquidado", dijo Krasno.
Incluso el favorito, el ex primer ministro portugués Antonio Guterres, que se ubicó primero en las tres votaciones, despierta al menos tres rechazos.
"Si solo uno de esos países tiene poder de veto, Guterres está afuera; no es una elección popular", insistió Krasno.
El Consejo se encamina a una fase decisiva en septiembre, cuando los cinco miembros permanentes empiecen a ejercer su veto.
"Entonces vamos a ver resultados muy diferentes a estos", evaluó Krasno.
El Consejo de Seguridad postulará solo a una persona y tocará a la Asamblea General refrendar esa designación en una fecha que no está todavía resuelta.
"Algunos miembros permanentes con los que hemos hablado nos dicen que no hay plazos y que si el Consejo necesita todo el mes de septiembre para arribar a una decisión, así será", dijo Krasno.
La Secretaría General de la ONU se adjudicará en enero de 2017.

Foto: Sputnik. 1. La exministra moldava Natalia Gherman. 2. La ministra de Exteriores argentina Malcorra.

5/21/2016

Brasil, único país de América Latina sin mujeres ministras


Brasil, 19 may. 16. AmecoPress/El Espectador.- Un informe de la revista brasileña Calle2 publicado este miércoles muestra que Brasil es el único país de América Latina donde no hay mujeres al frente de los ministerios. Hasta la semana pasada, cuando la presidenta era todavía Dilma Rousseff, el gobierno tenía seis mujeres entre los puestos de alta dirección. Hoy en día, hay 23 hombres al lado del provisional Michel Temer.

El ranking de los 20 países de América Latina muestra que Nicaragua tiene el gobierno proporcionalmente con mayor representación femenina: 45% del gabinete son de mujeres.
Colombia, por su parte, ocupa el tercer lugar en la lista, detrás de Uruguay. El presidente Juan Manuel Santos tiene siete mujeres entre sus 22 ministerios: la canciller María Ángela Cuéllar; la ministra de Trabajo, Clara López; la de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture; la de Educación, Gina Parody; la de Vivienda, Ciudad y Territorio, Elsa Noguera de la Espriella y la de Cultura, Mariana Garcés.
Según los datos, 37% de los ministerios colombianos están ocupados por mujeres hoy.
Los datos también revelan otras cifras que demuestran que América Latina aún tiene problemas de representación femenina en la política: entre los 365 ministerios de los 20 gobiernos de la región, sólo 84 están ocupados por mujeres. Es decir, menos de la mitad (23%).
Después de Brasil, Guatemala (una ministra en 14 ministerios) y Panamá (dos mujeres en 14 ministerios) son los que tienen un menor número de mujeres en la oficinas del Ejecutivo.
Los datos también muestran que, de los 20 países de América Latina, en sólo seis hay ministerios destinados específicamente para mujeres: Chile, Perú, Venezuela, Paraguay, Haití y República Dominicana. Brasil fue el séptimo hasta el 12 de mayo de este año, cuando el hoy presidente Michel Temer hizo una renovación de los ministerios y sacó a varias mujeres que ocupaban diferentes carteras.
En este momento, la región tiene una única mujer presidente: Michelle Bachelet, en Chile. En 2011, cuando Dilma Rousseff se convirtió en la primera mujer jefe de Estado de Brasil hubo un trío, con Cristina Kirchner en Argentina y Laura Chinchilla en Costa Rica. En 2014, Bachelet se sumó a las mujeres presidentas de América Latina. El panorama hoy es distinto.
Resta conocer si a finales de este mes, la peruana Keiko Fujimori es elegida presidente de su país de forma inédita para sumarse a la corta lista de mujeres a la cabeza de América Latina.
Foto: Archivo AmecoPress.
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Internacional – Política – Política y género – Empoderamiento. 19 may. 16. AmecoPress.

5/30/2015

Aún en la inequidad las mujeres rurales en Cuba


Sobrecarga de tareas domésticas y baja escolaridad


La población rural femenina precisa de miradas y acciones enfocadas cada vez más sus realidades a nivel territorial, señalaron expertas y activistas cubanas.

 
“Hay una gran heterogeneidad en la mujer rural”, reiteró la geógrafa y doctora en Ciencias Luisa Iñiguez, al intervenir el pasado 2 de mayo en un encuentro de la Red Nacional de Organismos e Instituciones de apoyo a la Mujer Rural (Red de Mujer Rural), que coordina la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
 
De acuerdo con la experta, “lo rural” no es una categoría única o absoluta, debido a la gran variedad de situaciones que existen a su interior, que necesita reconceptualizarse. Igual sucede con las mujeres rurales.
 
Ellas son 21 por ciento del total de la población femenina de Cuba, indican datos del último Censo de Población y Viviendas realizado en el país caribeño en 2012.
 
Esas mujeres rurales se emplean, fundamentalmente, en el sector agrícola como trabajadoras de Unidades Básicas de Producción Cooperativa (37 por ciento), en cooperativas agropecuarias (15 por ciento), y como pequeñas agricultoras y asociadas a cooperativas de créditos y servicios (14 por ciento).
 
Apenas llegan al 1 por ciento las vinculadas a sociedades mercantiles y 13 por ciento desarrolla distintos emprendimientos como trabajadoras por cuenta propia.
 
La investigación censal ubica al 56 por ciento en los quehaceres del hogar, mientras que 26 por ciento tenía trabajo, 6 por ciento buscaba un empleo porque el suyo lo había perdido e igual proporción era jubilada o recibía una pensión.
 
“Pero las mujeres rurales que se dedican a las labores domésticas también crían animales, cultivan en el patio, ayudan en las labores del campo”, señaló Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC.
 
“Por eso hace falta que salgan del anonimato. Son las esposas de los cooperativistas, pero merecen que se reconozcan sus aportes”, agregó.
 
En cuanto al nivel de escolaridad aprobado, 14 por ciento declaró que ninguno, 17 por ciento había cursado la primaria, 13 por ciento la secundaria, 23 por ciento el preuniversitario, 8 por ciento el técnico medio, y 6 por ciento el nivel superior. Sólo 1 por ciento había vencido el nivel de obrera calificada.
 
“Todos esos datos nos pueden dar una idea de esa heterogeneidad, pero incluso hay que ir más allá y ver qué pasa a nivel territorial, en los municipios y asentamientos, donde hay distintas condiciones de vida y se demanda atención diferenciada”, sostuvo Iñiguez.
 
El censo de 2012 arrojó, por ejemplo, que 14 por ciento de las mujeres rurales viven en caseríos o bateyes (espacios al interior de fincas o ingenios) de menos de 200 habitantes.
 
Es por ello que, a juicio de especialistas, la perspectiva central de la nueva ruralidad tiene su énfasis en la visión territorial, que no deja de lado las dinámicas sociales y de producción agraria del territorio, pero tampoco hace de ellas el eje exclusivo de análisis.
 
“Desde mi percepción, lo rural parte de los territorios, de los espacios físicos”, reiteró la economista Teresa Lara. “Y la población rural se define justo por ese lugar donde se vive y se reside de forma permanente, donde se hacen las actividades vitales”.
 
Entre las mujeres rurales ubica entonces a todas las que se desempeñan en los espacios rurales, ya sea por su profesión, ocupación, conocimientos y todo tipo de actividades. “La que se dedica al desarrollo agrícola, pero también la peluquera, la maestra, la que se encarga de la ayuda familiar, la médica o la jubilada”.
 
Sin duda, aclaró la economista, el desarrollo agrícola lleva a un mejoramiento del desarrollo rural, pero este último incluye muchos más aspectos, una mirada “más completa”, incluido el acceso de las personas –y en particular de mujeres– a la tierra y los recursos, a una salud y educación de calidad, a créditos y otras posibilidades financieras, a los puestos de decisión…
 
Por ello, junto al interés de incentivar un desarrollo rural con énfasis en lo territorial, que incorpore a diversos actores sociales en el impulso de las potencialidades locales, se busca empoderar a las mujeres allí, como actoras de su propio desarrollo, y frenar las brechas de género en los procesos de crecimiento económico local.
 
Una de las entidades que implementa una estrategia de género en el sector agropecuario es el Ministerio de Agricultura.
 
Julia Muriel, funcionaria de ese organismo, dijo que entre las principales desigualdades de género identificadas está el cumplimiento de roles tradicionales por mujeres y hombres, producto de una educación y cultura sexista.
 
También mencionó la segregación laboral por sexos, el menor acceso de las mujeres a puestos de mayor remuneración y decisión, así como las desventajas para ellas en el uso del tiempo, pues la distribución de la carga de trabajo en el hogar recae principalmente en las mujeres porque no hay conciliación en el ámbito reproductivo, ni en la atención integral a la familia.
 
Otro aspecto tiene que ver con la desigualdad en la participación política. “Este espacio ha sido tradicionalmente de los hombres”, sostuvo Muriel.
 
“El aporte de la mujer rural en el funcionamiento de la economía es grande. Pero hace falta visibilizar más sus aportes”, consideró Arelys Santana, segunda secretaria de la FMC, organización que coordina la Red de Mujeres Rurales.
 
La dirigente femenina reiteró la necesidad de que todas las entidades y organizaciones que componen la red dominen la Plataforma de Acción de la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, entiendan la necesidad de visibilizar el trabajo de las mujeres rurales, y pongan énfasis para que ese trabajo sea remunerado.
 
La red se propone fomentar la capacitación y preparación integral de las mujeres rurales para su participación en las nuevas oportunidades de empleo en el ámbito rural, en su promoción a cargos de dirección, así como en apoyar el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres rurales.
  


Imagen retomada del sitio afrocubana.wordpress.com
Por: Sara Más
Cimacnoticias/SEMlac | La Habana.- 

4/30/2015

Las periodistas afrontan inequidad, discriminación y bajos sueldos


Informe de CIMAC desglosa grave realidad para comunicadoras

En México el gremio periodístico se enfrenta a dificultades para ejercer la libertad de expresión, pero además a “relaciones laborales perversas” que se traducen en falta de contratos formales, simulación e incumplimiento de normas mínimas de prestaciones por parte de los dueños de los medios de comunicación.

 
El informe “Condiciones laborales de las y los periodistas en México”, elaborado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), señala que las problemáticas laborales de quienes ejercen el periodismo son las mismas que hace 20 años –cuando se realizó el primer sondeo–, e incluso han aumentado con el avance de las tecnologías de la información.
 
A través de una encuesta realizada a periodistas y medios de comunicación de todo el país, en el informe se advierte que las comunicadoras enfrentan importantes desigualdades y desventajas en su vida laboral, situaciones inequitativas que son determinantes en su desarrollo profesional, su salud física y emocional, su vida personal y familiar, y por supuesto en sus condiciones socioeconómicas.
 
El reporte revela que las desigualdades laborales provienen de las condiciones contractuales; falta en el acceso a la seguridad social; desigualdad en los ingresos; violencia en el ámbito laboral, así como la llamada triple jornada laboral producto del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que deben hacer las comunicadoras.
 
Las tareas domésticas implican una sobrecarga de trabajo no remunerado que llevan tiempo y energía en detrimento de las personas y su empleo, además de que recaen fundamentalmente en las mujeres, convirtiéndose en un factor que acentúa la desigualdad de género.
 
Por otra parte, casi la mitad de las y los periodistas labora en más de un medio de comunicación: el 44.7 por ciento de las mujeres así lo hace; y de las periodistas encuestadas sólo 82 de ellas ocupan el puesto de dirección, es decir, sólo el 25.9 por ciento del total de los medios encuestados.
 
La encuesta evidencia que aunque la experiencia profesional es alta, las y los profesionales de los medios no generan derechos laborales debido a la alta rotación en los empleos: con frecuencia cambian de empresa o empleador, incluso en el proceso se convierten en “freelance”, es decir se independizan pero siguen en los medios.
 
Asimismo la brecha de género en los ingresos mantiene a las periodistas en la base de la pirámide económica; lo que muestra una tendencia muy similar a lo que sucede en el mercado laboral del país: a mayor ingreso laboral, menor participación femenina.
 
El salario promedio en todo el país es de 8 mil a 10 mil pesos mensuales, y 63.2 por ciento de las personas depende entre un 100 y un 80 por ciento de su salario generado en su principal centro de trabajo, mientras que sólo la cuarta parte (25 por ciento) recibe ingresos adicionales por conseguir publicidad para su medio.
 
Otro tema más es la carencia de seguridad social y prestaciones laborales, pues sólo 54.5 por ciento de la población encuestada cuenta con seguridad social; 26 por ciento de este porcentaje son mujeres y 28 por ciento hombres, y es que los “arreglos” laborales son discrecionales, sin reglamentos interiores, contratos por escrito o sindicalización.
 
El informe, que en breve estará disponible en la web, concluye que a ello se suma la falta de capacitación, de organizaciones gremiales que defiendan derechos laborales, la carencia de seguro médico, el trato desigual de la directiva de los medios para mujeres y hombres, ambientes de trabajo discriminatorios, y hostigamiento laboral.
  


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.-

11/03/2014

Mayores injusticias se cometen contra mujeres pobres e indígenas

Inmujeres reconoce fallas estructurales en el sistema judicial

La justicia debe ir más allá de buscar un castigo penal para agresores y tiene que modificar las estructuras sociales y culturales que permiten que las mujeres sean violentadas, y se bloquee su exigencia de justicia y reparación del daño cuando denuncian delitos.



Así lo dijeron especialistas en Derecho durante el Foro Nacional “Litigio Estratégico con Perspectiva de Género”, que se realiza en un hotel de esta capital y que tiene como objetivo presentar herramientas a las y los profesionales del Derecho que les permitan litigar desde la perspectiva de género y los Derechos Humanos (DH).

Pablo Navarrete Gutiérrez, coordinador de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), dijo que “el grado de acceso a la justicia es indicador de la democracia y de la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres”, y al mismo tiempo reconoció que aún no se logran los cambios estructurales que permitan que las mujeres accedan a la justicia.

Precisó que aunque se han dado avances en el terreno institucional y legislativo, aún no se logra transitar a un sistema judicial que emita sentencias con enfoque de género y DH.

Puso como ejemplo que las y los agentes del Ministerio Público “dicen que a las mujeres les gusta vivir en la violencia cuando desisten de una denuncia”, cuando lo que se debe entender es que se desisten porque viven el “círculo interminable de violencia, y ese círculo es el que debemos ayudarles a romper”.

El funcionario reconoció que existen muchos retos en el acceso a la justicia para las mujeres víctimas de violencia, de manera particular para las más pobres y las indígenas, quienes no logran un acceso expedito, oportuno y efectivo a la justicia cuando denuncian.

“Invitarlas a denunciar debe necesariamente estar acompañado de un respuesta eficaz por parte de las instituciones del Estado”, aclaró.

Por su parte, Juan Carlos Gutiérrez, ex titular de la Unidad de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, sostuvo que el trabajo de las y los abogados debe ir acompañado del empoderamiento de las víctimas, pues son ellas las que deben decir la forma de reparación del daño.

Sostuvo que actualmente existe una desconfianza absoluta hacia las instituciones de justicia, y ejemplificó con el hecho de que las madres de víctimas de feminicidio exigen la participación de especialistas internacionales para la identificación de los restos de sus hijas, ya que dudan de la forma de operar de las autoridades mexicanas.

Por lo que –dijo– el litigio estratégico en estos casos debe apuntar a modificar los patrones sistemáticos y estructurales de agresiones y omisiones que se dan en contra de las mujeres.

Karla Micheel Salas, de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), sostuvo que pese a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) sobre el caso Campo Algodonero –referente a la desaparición y asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua–, dentro del sistema de justicia aún siguen pesando los prejuicios de género que derivan en que las autoridades estigmaticen y culpabilicen a las víctimas de feminicidio.
 

Foto: Tlachinollan
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 

9/13/2014

Latinoamérica: Cuanto más estudios tienen las mujeres, mayor es la brecha salarial con los hombre


“En cambio, en la pobreza, los ingresos salariales se igualan en hombres y mujeres”


Santiago de Chile, 08 sept. 14. AmecoPress.- La directora de la división de Asuntos de Género de la CEPAL, Sonia Montaño, aseguró que en Latinoamérica “cuanto más estudia una mujer, mayor es la brecha salarial con el hombre”.

“En cambio, en la pobreza, los ingresos salariales se igualan en hombres y mujeres”, dijo la socióloga boliviana que hace 15 años investiga temas de género en la Comisión Económica para América Latina, desde su oficina situada en Santiago de Chile.

La investigadora consideró que a pesar de que los gobiernos han asignado coberturas en educación y muchísimos países superaron el analfabetismo y las mujeres lograron una calidad y rendimiento académico superior a la de los varones, la mayoría de mujeres altamente capacitadas recibe una remuneración menor a la del hombre, en las mismas condiciones.

“Esta brecha salarial no tiene explicación más que en la discriminación”, explicó la experta y a su criterio es “una tremenda injusticia”.

“En la mayoría de los países latinoamericanos, a pesar de los logros educativos, la mujer sigue siendo responsable de las tareas domésticas. Los servicios públicos de cuidado infantil, guarderías y transporte escolar son escasos y en encuestas de uso de tiempo se constata que las mujeres son las principales responsables del trabajo hogareño, la atención de los niños y los ancianos, a lo que se suma el trabajo remunerado fuera de casa, lo que determina que los cambios sociales no han sido suficientes”, afirmó.

La experta lamentó que “son pocos los países que en sus legislaciones promueven que el trabajo de la casa sea compartido” entre hombres y mujeres.

Al comparar las legislaciones de distintas naciones latinoamericanas, dijo que países como Ecuador, Chile y Costa Rica, por ejemplo, cuentan con normas que en algunos casos, reconocen y subsidian la tarea hogareña no remunerada, amplían licencias en casos de discapacidad y brindan licencia a también a los padres, después del parto.
“Son leyes recientes, pero muchos varones las eluden y no toman la licencia que les corresponde” para ayudar a sus esposas en los primeros días de vida de los hijos.

“En cambio, en los países escandinavos, la pareja de padres comparte licencia para cuidar a los niños” en sus primeros tiempos de vida.

Consultada sobre el salario promedio de la mujer latinoamericana, la socióloga dijo que “no hay salarios mínimo promedio” ya que el continente tiene distintos niveles de informalidad laboral. No obstante aseguró que “son muchas más las mujeres que ganan por debajo de la línea de pobreza que los hombres. Ahí hay una desventaja”, opinó.

“Las que más estudian son las que menos ganan en comparación a los varones y los trabajos de las empleadas domésticas son empleos en general precarios, de baja calidad y mal remunerados”, describió.

Reconoció que países como la Argentina y Chile legislaron en los últimos años sobre el trabajo de las empleadas domésticas “pero aún persiste mucha informalidad en pequeños comercios”, ejemplificó.

Dijo que hay muchas mujeres trabajando en el campo de la educación, la salud y la administración pública y que "faltan mujeres en el área de exportación, en las cadenas productivas de valor; en esos eslabones el nivel de participación femenina es bajo”, ejemplificó.

Otro concepto sobre el cual trabaja la Dirección es el relativo a la autonomía económica de la mujer, que es la capacidad con que cuenta para generar ingresos propios y no depender de otro para sobrevivir y poder tomar, por ejemplo, decisiones de crédito.

Al cuantificar la situación de dependencia económica femenina en el continente dijo que “el 30 por ciento de las mujeres en edad de trabajar en Latinoamérica aún no tiene ingresos propios”, es decir que depende de los ingresos de familiares, parejas o remesas lo que las limita para atender el servicio de salud propio o de sus familiares directos.

Citó que se están realizando estudios sobre la contribución del trabajo femenino y agregó que en naciones como México, Colombia, Ecuador, Uruguay y Guatemala el trabajo de la mujer no remunerado contribuye en un 23 por ciento al PIB de esas naciones.

Además de carecer de autonomía económica, entre el 30 y 40% de las mujeres en la región carecen de autonomía física y sufren violencia en sus hogares lo que se constituye en un obstáculo para luego conseguir trabajo dado que el castigo físico afecta su autoestima.

Muchas son las latinoamericanas que no pueden decidir la cantidad de hijos que quieren tener y el embarazo adolescente también es un tema preocupante en la región, asevera Montaño.

Sobre la idea base de que es necesaria una reingeniería social que permita que hombres y mujeres puedan conciliar la vida familiar con la laboral, dijo que varios países latinoamericanos están comenzando a delinear legislaciones en tal sentido, como Uruguay, con sus sistema integral de cuidado, Costa Rica con sus leyes de cuidados infantil y personas dependientes, al igual que Ecuador y Chile.
Foto: Archivo AmecoPress.

9/10/2014

Desigualdad de género dispara depresión en las mexicanas

   Pobreza, violencia y sobrecarga laboral detonan la enfermedad


La depresión afecta al doble de mujeres que de hombres y es una de las principales causas de discapacidad en ellas; además de estar asociada a factores biológicos sociales y psicológicos, también se encuentra ligada a condiciones de género que enfrentan las mujeres como pobreza, violencia y el cuidado de menores de edad o personas enfermas.

En el artículo “Depresión en la Mujer” –incluido en el libro “La Mujer y la Salud en México”, de la Academia Nacional de Medicina–, las doctoras María Asunción Lara y María de Lourdes Nieto señalan que la desigualdad e inequidad de género que enfrentan las mujeres (especialmente en la toma de decisiones y en el ámbito económico) son determinantes para su salud mental, y las colocan ante el riesgo de desarrollar depresión.

Mundialmente –según el texto– la prevalencia de depresión es de entre 3.3 y 21.4 por ciento, lo que representa que 350 millones de personas viven con esta condición, aunque con ciertas variaciones, globalmente la presencia es dos veces mayor en mujeres que en hombres.
En México, esta variación es prácticamente igual, ya que la prevalencia es de 5.4 por ciento para varones y 10.4 para mujeres, siendo la adolescencia, la etapa perinatal (durante el embarazo y después del parto), la menopausia y la vejez, los periodos de mayor vulnerabilidad.
Las investigadoras señalan que la depresión causa una enorme discapacidad en las personas, aún mayor que la diabetes o las enfermedades cardiacas. 

Dentro de 291 trastornos analizados, la depresión ocupa el décimo quinto lugar de padecimientos que causan más años de vida perdidos por discapacidad.
Si se consideran sólo los trastornos neuropsiquiátricos, los trastornos depresivos explican el 41.9 por ciento de las discapacidades en las mujeres.
De acuerdo con las también investigadoras del Instituto Nacional de Psiquiatría, la depresión sólo puede explicarse por la concurrencia de factores biológicos, psicológicos y sociales, es decir por la existencia de factores genéticos de enfermedades previas que se conjuntan con factores sociales.

Entre los factores de riesgo para desarrollar depresión están las experiencias de abuso durante la infancia y la adolescencia, pues dejan importantes secuelas en las personas que los han sufrido.

Se considera –de acuerdo con la investigación– que el 35 por ciento de la diferencia por sexo en la depresión podría explicarse por el abuso sexual ocurrido en la infancia, ya que la historia de abuso sexual ocurre en más del doble de mujeres (32.3 por ciento) que de hombres (14.2 por ciento), y más del 60 por ciento de las mujeres que la vivió desarrolla depresión a lo largo de su vida.
Para las autoras, otro factor de riesgo es la violencia de pareja, pues se estima que ésta incrementa dos o tres veces la depresión y de 1.5 a dos veces le presencia de sintomatología depresiva y de depresión posnatal en comparación con mujeres que no están expuestas a estas situaciones.
A estos factores también se suma como factor de riesgo para las mujeres haber enfrentando sucesos adversos o de alta ansiedad, y como las investigadoras lo explican también repercuten las condiciones laborales de las mujeres.
Según un estudio citado por las expertas, la prevalencia de la depresión varía según el sector laboral en el que se trabaja, así como la calidad del empleo; pues se estima que 27.5 por ciento de la mujeres empleadas en el sector informal presenta depresión; 11.7 de las mujeres en el sector doméstico la presenta, así como el 9 por ciento de las que trabajan en el sector formal.
Las mujeres de bajos ingresos corren mayor riesgo de sufrir depresión, pues es la población que padece más de sucesos adversos. “La pobreza disminuye la sensación de control, aumenta las experiencias negativas de abuso y abandono, la violencia doméstica, entre otras cosas”, asientan las especialistas.
Todos estos factores se suman a que en México existe una baja utilización de servicios de salud mental, pues menos de una cuarta parte de las personas con trastornos mentales graves solicitan tratamiento.
El bajo uso de servicios es mayor en las mujeres, especialmente las jóvenes de entre 18 y 29 años; sólo 11 por ciento de las mujeres en este rango de edad que requieren tratamiento especializado para la depresión, lo reciben.
En ese contexto, ambas médicas llaman a tomar acciones de detección temprana de la depresión y a procedimientos integrales para reducir los factores de riesgo, que derivan en que las mujeres enfrenten este padecimiento.
Señalan como primordial la necesidad de sensibilizar a las y los prestadores de servicios de salud en la atención y seguimiento de mujeres que han enfrentado casos de abuso sexual, entre otros factores de riesgo, y trabajar en lograr la igualdad entre los sexos, pues “reducir la inequidad de género es un beneficio para la salud mental femenina”.

Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud estima que el suicidio –íntimamente asociado a la depresión– constituye el 71 por ciento de las muertes violentas de mujeres en el orbe.

Foto: DaniRojinegro
Por: la Redacción

Cimacnoticias | México, DF.-