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4/29/2012
El poder de las televisoras
Foto: Alejandro Saldívar
MÉXICO, D.F. (apro).- El poder fáctico, el poder que es capaz de doblegar a presientes de la República, el poder que con una sola amenaza puede sentar en la misma mesa a diputados de diversos partidos, así se les llama a las televisoras, a Televisa y TV Azteca.
Mucho se habla de ellas pero en realidad muchos desconocemos qué hay en juego como para que las televisoras sean tan arriesgadas, tengan un constante cabildeo en los tres poderes de la Unión e, incluso, cuenten ya con una “telebancada”.
Todo se reduce a dinero y poder. En 2007, ambas televisoras, como si fuera el Teletón, se unieron para mantener sus ingresos millonarios e incluso disputar una bolsa mayor. Para ello se opusieron a la reforma electoral de ese año.
Luego de las carretonadas de dinero pagadas a las televisoras y medios electrónicos en las elecciones presidenciales de 2006, y la consecuencia que tuvo en los resultados finales, como fue la distorsión del proceso por haberse alentado y financiado la campaña contra Andrés Manuel López Obrado, a quien se calificó de ser “un peligro para México”, los legisladores, presionados por la sociedad, decidieron cambiar las reglas del juego y del dinero.
Por lo que hace a medios electrónicos, éstos bloquearon toda posibilidad de que partidos políticos, organizaciones o ciudadanos, pudieran comprar tiempo en televisión o radio, en tiempos electorales. Y asignaron esta facultad únicamente al Instituto Federal Electoral (IFE).
Pero no sólo eso, determinaron que el único tiempo que se puede comprar en los medios electrónicos sea de 48 minutos por día. Además, que ese tiempo, el cual se le tiene que dar de manera gratuita al Estado, se le dé al IFE para que distribuya o regule lo que cada partido puede utilizar en su tiempo electoral.
El cambio a la ley puso en jaque a las grandes televisoras, tanto así que emprendieron una fuerte campaña en contra de la citada ley para que fuera bloqueada en el Senado de la República; instruyeron a sus jilgueros y a todos los agremiados de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT).
El entonces secretario de la CIRT, Andrés Massieu, fue el “operador político de la embestida”, y para ello elaboró una especie de manual en la que se expone la “línea” a segur.
Massieu estableció siete puntos básicos y los resumió en uno, el cual tenía que repetirse en todos los medios, televisivos y de radio:
“La reforma presentada hace más caros los procesos electorales, dificulta crear nuevos partidos, crea un IFE controlado por los tres grandes partidos políticos y deja a la sociedad como rehén de los partidos que controlan el Congreso”.
Ese fue el estribillo que se repetiría en los medios electrónicos; pero no sólo eso, también instruyó Andrés Massieu a que se pidiera ayuda a una serie “de personalidades, a los cuales sería conveniente abrirles espacios”.
Los 44 jilgueros que hablarían en contra de la reforma electoral, propuestos por Andrés Massieu, fueron Luis Miguel Aguilar, Luis González de Alba, Alvaro Matute, Benito Nacif, Carlos Elizondo Mayor-Sierra, Francisco Abundis, Enrique Krauze, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva y Denise Maerker, entre otros.
Finalmente la ley se aprobó, el malestar de las televisoras generó que en las siguientes elecciones para renovar el Congreso de la Unión construyeran su propia ‘telebancada’.
Es la misma ‘telebancada’ que hoy pretendió reformas a la Ley de Radio y Televisión para que las dos grandes cadenas le dieran la vuelta a la reforma de 2007 y pudieran vender espacios a partidos en tiempo electoral.
El mismo integrante de la CIRT que el 6 de septiembre de 2007 operó para desprestigiar la citada reforma electoral, es el mismo que hoy desde la Cámara de Diputados y ya como legislador federal también operó para que pasara la contrarreforma.
La crítica en la sociedad no se hizo esperar, por lo que los diputados tuvieron que dar marcha atrás, sin embargo, y a pesar de que se tenían que eliminar los artículos que abren la puerta de atrás para que las televisoras obtengan recursos millonarios de los partidos políticos, éstos no han sido anulados.
Es decir, la ley continúa viva y con posibilidad de que en las próximas elecciones federales vuelva a ser retomada.
Pero en resumen, que es lo que el ciudadano común y corriente tendría que saber para poder entender por qué las televisoras han adquirido tanto poder como para mover a todo un Poder Legislativo: pues porque sus comentarios a favor o en contra de un partido político tienen, hoy, un valor diario de ¡¡¡40 millones y medio de pesos!!!
Efectivamente, todo lo que esta detrás y que hace unirse a Televisa y TV Azteca, como en el Teletón, es el dinero.
Antes de la reforma electoral de 2007, los spots por día le generaban a las televisoras 29.66 millones de pesos; sin embargo, con la redistribución de los recursos que el IFE otorga a los partidos para esta elección federal de 2012, el valor casi se duplicó: 40.57 millones de pesos.
Esa gran suma de dinero es lo que las televisoras “están perdiendo” día a día desde que arrancaron las campañas presidenciales.
En otras palabras, desde el día que arrancaron formalmente las campañas para Presidente de la República, el 30 de marzo, al domingo 29 de abril, el duopolio televisivo ha perdido unos mil 258 millones de pesos.
Ese es el valor de las televisoras, ese es su verdadero poder. Por esa cantidad son capaces de crear su ‘telebancada’ y de “cabildear” duramente entre los diputado de todos los partidos para convencerlos y hacer que cambien la Ley de Radio y Televisión.
Todo, poder y dinero, a eso se reduce la importancia de las televisoras. Ahora podríamos entender por qué para las televisoras “Andrés Manuel era un peligro para México”.
La manipulación en pleno y todo a cambio de miles de millones de pesos que, por cierto, se quedan en manos de un par de dueños: Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego.
Comentarios: mjcervantes@proceso.com.mx
En Twitter: @jesusaproceso
1/07/2012
SOPA y los nuevos intentos de control
En los próximos días, el miedo de muchos cibernautas podría volverse realidad: la ley antipiratería en internet, conocida como SOPA (Stop Online Piracy Act), podría ser aprobada el próximo domingo 24 de enero. De ser así, miles de sitios y cuentas de usuarios de Internet podrían ser cerrados sin ton ni son por cualquier indicio de promoción de la piratería: desde quien comparta un link hasta quien use contenido del que no tenga los derechos.
Si bien, la idea original de esta ley pretende salvaguardar los derechos tan vejados de una monumental industria (o varias), lo cierto es que la línea entre el derecho y el abuso en este caso es muy delgada, y ya ha sido más de uno el que ha hecho notar las posibilidades de censura y control que SOPA ofrece.
Y es que esta ley posee uno de los rasgos más delicados que se puede tener en materia de Internet: el control ¿Es posible controlar al espacio incontenible por excelencia? ¿Es debido?
Desde su integración en la sociedad como un medio de comunicación e información fundamental, Internet se ha destacado por ser uno de los espacios que goza de las libertades que muchos espacios físicos lamentablemente no tienen. Por lo mismo, la red y, particularmente, las redes sociales, se han convertido en un nuevo espacio de insurrección que ha colaborado con situaciones que van desde la Primavera Árabe hasta las marchas de nuestro país, pasando por las revueltas en Londres o el movimiento de los Indignados en España.
Si bien, existe una gran distancia entre los movimientos sociales y la promoción de la piratería, no deja de llamar la atención que distintos gobiernos -particularmente el de Estados Unidos- intenten tomar cada vez medidas más severas en cuanto al control del Internet. Y es que lo que ha llamado la atención de muchos respecto a SOPA es el grado de poder que le otorgaría al gobierno sobre la red.
Medidas como ésta se suman a las demandas como la del pasado 11 de noviembre, que un juez ordenó a Twitter entregar información de las cuentas de tres socios relacionados con Wikileaks. Es curioso como, en estos casos, han tenido que ser las compañías mismas las que han tenido que defender a sus usuarios. En aquella ocasión, la empresa de microblogging había conseguido un amparo con el que no tuvieron que entregar la información solicitada por el gobierno estadounidense; sin embargo, el pasado miércoles, un juez federal insistió en esta moción, obligando de nuevo a la compañía a hacer pública la información privada de Liam O’Grady, Birgitta Jonsdottir, Rop Gonggrijp y Jacob Appelbaum.
La compañía se ha reconocido por defender constantemente a sus usuarios. La semana pasada, un fiscal de Boston le solicitó a Twitter la información de una serie de usuarios supuestamente relacionados con el grupo de hackers Anonymous. La compañía no sólo se negó a participar, sino que le hizo saber a estos usuarios que el información de ellos les estaba siendo solicitada.
Por las mismas fechas se hizo público que el senador Joseph Lieberman está buscando que el sitio cancele todas las cuentas que sean consideradas pro-talibanes o de cualquier otro grupo que sea pro terrorista. Si bien, al igual que con SOPA es comprensible la base del razonamiento, es un hecho que si Twitter accede a medidas como ésta los intentos de censura y control no se harán esperar.
Hasta ahora, Twitter se ha negado rotundamente a ceder la información de sus usuarios o a controlar cuentas argumentando que les preocupa el mal uso que se le pueda dar a este tipo de medidas.
De hecho, a partir de que SOPA sea una posible realidad, varias compañías se han reunido para hacer un durante un día un “apagón” en forma de protesta por esta ley. De igual manera, grupos como Anonymous han comenzado a atacar a los sitios que apoyan la ley antipiratería y personajes como el ex vice presidente Al Gore se han pronunciado en contra.
Lo cierto es que cada vez son más fuertes y crecientes los intentos por el control del Internet. Habrá que esperar al próximo 24 de enero para ver la postura que el Congreso de Estados Unidos decide tomar en torno al medio más poderoso del momento. Habrá que ver también las consecuencias que una ley como SOPA tendrá para un país como el nuestro, donde ya es posible encarcelar tuiteros por “perturbar el orden público” y donde, además, ocupamos los primeros lugares de piratería en el mundo.
Nos gustaría saber situaciones como ésta qué opinión le merecen ¿Debe haber un control sobre los usuarios y los sitios de Interner? De ser así ¿Qué tipo de control considera usted que debería aplicarse?
Comienzan Ciberataques a Empresas que Apoyan la Ley SOPA
Ante la oposición de los corporativos más grandes de internet (Google, Yahoo!, Twitter, Facebook, Paypal, AOL, Amazon, Mozilla) al proyecto de ley Stop Online Piracy Act (SOPA), el grupo de ciberactivistas Anonymous también pasó a la acción directa y atacó el sitio web de Sony Pictures, una de las grandes compañías que están a favor de esta polémica ley criticada por incluir mecanismos para “silenciar internet”.
Anonymous intervino en el perfil de la división fílmica de Sony en Facebook, mientras otros grupos conocidos como S3rver.exe, Anonnerd y N3m35151 publicaron videos en Youtube para demostrar el éxito de la operación en contra del gigante tecnológico japonés, creador de PlayStation.
Otras compañías que han expresado una posición de apoyo “con reservas” a la Ley SOPA son la Motion Pictures Association of America (MPAA) que agrupa a las grandes productoras de cine estadounidense y su similar en la industria discográfica, la Recording Industry American Asosciation (RIAA). Alrededor de estas dos grandes acaparadoras de los contenidos fílmicos y discográficos, orbitan otras 140 empresas que apoyan la Ley SOPA.
Hay compañías con una posición ambigua, como Microsoft Corporation que favorece en algunos puntos a la SOPA, mientras está en contra como miembro de la Business Software Alliance.
La Asociación de Software de Entretenimiento (ESA), representante de varias compañías de videojuegos en el Congreso de Estados Unidos mantiene también una posición ambigua.
Otras compañías como Disney Interactive, Konami y Namco Bandai han expresado su posición a favor de la ley SOPA.
El debate en Estados Unidos está cada vez más candente y se expresará en México y en otros países con fuerte influencia de la industria cinematográfica y del entretenimiento norteamericano. También Google, Facebook, Yahoo! y Twitter harán valer sus argumentos en contra de esta iniciativa que le da facultades al Departamento de Justicia norteamericano para criminalizar a todo sitio web que aloje contenidos ilegales, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
La Ley SOPA es diferente al Digital Millenium Copyright Act, que rige la persecución de la piratería en internet desde 1998. Esta acta sólo puede obligar a un sitio web a retirar el material ilegal. En cambio, la SOPA responsabiliza legalmente a los proveedores de internet, a los grandes buscadores, a las redes sociales y a las empresas de publicidad y de pago online a bloquear los servicios a escala mundial de toda web que esté investigada por el Departamento de Justicia.
