9/18/2011

Calderón, respuesta insuficiente





El pasado 6 de septiembre se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto del Poder Ejecutivo federal por el que se creó la Procuraduría Social de Atención a las Víctimas de Delitos, organismo descentralizado de la administración pública cuyo objetivo es asegurar que las víctimas de la violencia criminal reciban apoyo del gobierno. Entre sus atribuciones figuran asistencia médica y sicológica especializada, el acceso a apoyos económicos o seguros médicos, becas y compensaciones previstas en diversos programas oficiales, además de orientación jurídica en la búsqueda de personas desaparecidas.
Durante el Quinto Informe de Gobierno realizado en el Museo Nacional de Antropología e Historia el 2 de septiembre pasado, el titular del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón ya había anunciado su intención de crear dicha instancia. Al dar a conocer desde Los Pinos, el pasado 6 de septiembre, la promulgación del decreto, entre otras cosas afirmó que éste se promulgó como una respuesta a una “muy legítima y sentida demanda de la sociedad”. El propio subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Felipe de Jesús Zamora Castro, expresó en días pasados que la voz del escritor Javier Sicilia había sido escuchada, y que ello se reflejaba en el decreto.
Vale la pena recordar que en el encuentro que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad tuvo con Felipe Calderón y varios integrantes de su gabinete, en el Castillo de Chapultepec el 23 de junio pasado, se pidió en efecto la creación de una instancia de este tipo, aunque con diferente composición: la participación efectiva de la sociedad civil, y desde luego tomar en cuenta a todas las víctimas del delito, no solamente las causadas por la violencia criminal. Y que en una de las cuatro mesas de interlocución –que posteriormente a ese encuentro se instaló con representantes del gobierno federal y dicho Movimiento en las instalaciones de la organización civil Servicios y Asesoría para la Paz– la de justicia para las víctimas, precisamente, se volvió a reiterar esa petición.
Por eso cuando se anunció su creación, se pensaba que estaría enmarcada en la promulgación de una Ley de Asistencia Integral a Víctimas, o de una Ley General de Derechos de las Víctimas que acompañaba a la petición y que también se ha pedido al Poder Legislativo. No fue así, sino que el Ejecutivo la estableció simplemente por decreto, con base en el artículo 45 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, y en los artículos 14, 15 y 16 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, que facultan al Ejecutivo para crear organismos desconcentrados, lo cual deja a la nueva Procuraduría en una debilidad institucional. Para ello, el Movimiento –que había expresamente formulado esa petición– ni siquiera fue informado y menos consultado sobre su creación.
Ya se ha hecho notar a la opinión pública que esta instancia surge además sin personal y presupuesto propios, “no oneroso”, como se indicó, y que de la manera como fue creada corre el riesgo de duplicar funciones, que de por sí ya deben llevar a cabo otras dependencias del gobierno federal, como la Procuraduría General de la República, las secretarías de Gobernación, de Hacienda y Crédito Público, de Salud y de Desarrollo Social. Y que en su composición la participación de la sociedad civil queda reducida a cuatro personas, invitadas por el Ejecutivo, con voz, pero sin voto.
Por ello, dentro del Movimiento ha sido considerada más bien como una institución adorno de fin de sexenio, cuya eficiencia está en entredicho, además de que se observa la contradicción entre su instalación, los propósitos que se le pretenden asignar y la forma insistente con que se repite la continuidad de la estrategia armada, casi como única y principal medida para enfrentar al crimen y la delincuencia organizada. En congruencia con esto, hay que tomar en cuenta que el Movimiento pidió al Poder Legislativo la creación de una comisión de la verdad y la reconciliación, con participación efectiva de la sociedad civil y con todas las competencias que este tipo de instancias tienen y han tenido en otros países, para indagar la verdad histórica de todos los crímenes que han quedado impunes; identificar a las víctimas y establecer su identidad personal; esclarecer la verdad jurídica y el derecho de las víctimas y sus familiares a la justicia; reparar y resarcir de manera integral los daños que les pudieran haber infringido las instituciones del Estado; y garantizar las condiciones legales y políticas de que dichos delitos no se repetirán, todo ello como elementos indispensables en la realización de sus procesos de transición a la democracia. Por eso el Movimiento mira ahora con interés la iniciativa que el senador Ricardo Monreal Ávila presentó en días pasados al Congreso de la Unión, para crear precisamente una Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Pero lo más cuestionable de este organismo –creado por iniciativa del Ejecutivo– es que, en contra de lo reglamentado por los estándares internacionales de derechos humanos, el derecho comparado e incluso legislaciones análogas en algunos estados de la República, reduce sus competencias a las víctimas producidas por la delincuencia organizada y deja fuera a las ocasionadas por las fuerzas de seguridad del Estado. Al anunciar su promulgación, Calderón señaló que esta instancia se creaba como respuesta a “quienes hayan sido víctimas de la violencia criminal”.
La Ley de Atención y Apoyo a las Víctimas del Delito para el Distrito Federal y la Ley de Atención y Protección a Víctimas u Ofendidos del Delito de Chihuahua, por ejemplo, no hacen distinción entre los victimarios, sino que simplemente se refieren a las personas “que hayan sufrido daño como consecuencia de acciones u omisiones realizadas en su contra, tipificadas como delito” (Distrito Federal), o “al directamente afectado por el delito” y “las agrupaciones en los delitos que afectan intereses colectivos o difusos” (Chihuahua). Por ello se consideran a estas personas como legalmente víctimas u ofendidos, y junto con sus familiares, parientes, consanguíneos o dependientes en diversos grados. Lo mismo hace Colombia en su legislación, que únicamente excluye como víctimas a aquellos que se han enfrentado violentamente con las fuerzas de seguridad del Estado, pero no a “los niños, adolescentes que hubieren sido desvinculados de algún grupo armado organizado al margen de la ley, al ser menores de edad”, e incluso tampoco al “cónyuge, compañero permanente o parientes de los miembros de los grupos armados organizados al margen de la ley”, desvinculados del conflicto armado, ley por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones.
En la Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas del delito y del abuso de poder, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1985, en su resolución 40/34 –a la que México se adhirió– se define como víctimas del delito a “las personas que, individual o colectivamente hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los Estados miembros, incluida la que proscribe el abuso de poder”, se entiende que de parte de las autoridades.
En síntesis, la publicitada Procuraduría Social de Atención a las Víctimas de Delitos surge con competencias acotadas, debilidad institucional y capacidades de operación precarias. No responde por ello a las demandas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, y mucho menos a los derechos y expectativas de las víctimas de la “guerra” contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. Además de que de manera sesgada únicamente es coherente con esta última estrategia, que en forma simple se replica por todos los tonos.
*Filósofo, sociólogo y teólogo; director del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, OP, AC

La mentira como arma






Con el presidente Felipe Calderón decidido a continuar la matanza de mexicanos por su “guerra” incoherente contra la delincuencia organizada, comienza el último tramo del segundo desgobierno panista. Sin duda será equivalente a una espeluznante pesadilla para la inmensa mayoría de los mexicanos, quienes seguirán sumándose al ejército de pobres para convertirlo en el más numeroso de América Latina, debido a que la tasa de crecimiento apenas rebasaría 3 por ciento, muy lejos del 5 por ciento como mínimo que se necesita para crear 1 millón 300 mil empleos anuales que constituyen la demanda real del país.
En lo que va del sexenio únicamente se crearon 700 mil, cifra que evidencia la magnitud del dramático déficit que se arrastra gracias al “presidente del empleo”.
Desde luego, el infortunio que significa su “administración” no representa ningún problema para él y su gabinete. Para revertirlo están los cientos de spots que minuto a minuto se trasmiten por radio y televisión, paradigma del autoelogio como mecanismo supremo de hacer “política”. Sin embargo, la realidad acaba por imponerse y la verdad finalmente surge del lodazal de tanta mentira. Por ejemplo, es falso que miles de familias hayan resuelto su problema de contar con una vivienda digna; tan es así que en la unidad habitacional donde se hizo uno de los spots alusivos al tema, la mayoría de las casas presentan serios desperfectos y peligrosas cuarteaduras. Ni qué decir de los más de 16 mil kilómetros de carreteras construidas, las cuales no son más que repavimentaciones. Durante el sexenio de Luis Echeverría se abrieron más carreteras y caminos.
En lo que sí alcanza un récord histórico el gobierno de Felipe Calderón es en gasto corriente. Ninguna administración anterior fue tan derrochadora. La burocracia dorada calderonista se ubica entre las mejor pagadas del mundo, con sueldos y prestaciones muy superiores a las que perciben sus similares, incluso de países industrializados, de acuerdo con las evaluaciones elaboradas por la Comisión Económica para América Latina. Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación informa que en el primer semestre del año el gasto neto presupuestario creció 5.3 por ciento. La Secretaría de la Defensa Nacional, por ejemplo, de enero a junio pasados aumentó su gasto 32.5 por ciento en relación con 2010. En absurdo contraste, Petróleos Mexicanos (Pemex) disminuyó su gasto en 14.5 por ciento en términos reales en el primer semestre del año, situación que explica la baja en su productividad.
Esto no es obstáculo para que se use a la paraestatal como el principal medio para hacer negociaciones que revelan lo que Calderón entiende por “gobierno responsable”.
Recientemente se firmó un contrato entre Pemex y la petrolera española Repsol YPF, mediante el cual la empresa mexicana capitaliza a la ibérica con 1 mil 700 millones de dólares. Lo que llama mucho la atención es que la parte “mexicana” admitió que sea la ley española la que rija los términos del convenio contractual con duración de 10 años. Es que ésta no quiere que Repsol YPF renuncie a su “españolidad”. En cambio, no hay ningún problema en que Pemex pierda su “mexicanidad”, como no lo hubo cuando se vendieron a precios de ganga a empresarios ibéricos varios bancos nacionales, entre ellos la joya de la corona: el otrora Bancomer.
Cabe preguntarse de qué sirve el Congreso de la Unión si permite negociaciones fatales y fraudulentas como ésta, entre el “gobierno” de Calderón y Repsol YPF que curiosamente no cuenta con yacimientos ni tampoco con tecnología. ¿Dónde, pues, está la ventaja para México de un contrato que recuerda los tratos entre los colonizadores españoles y los indígenas del México prehispánico? Innegablemente, la ventaja es para los negociadores, particularmente el director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel, quien desde luego no se manda solo. Sin embargo, aquí no hay consecuencias de actos tan lesivos, corruptelas tan evidentes, y de acciones abiertamente antipatrióticas.
Así como el expresidente Carlos Salinas de Gortari mintió cínicamente cuando afirmó, en febrero de 1990, que el problema de la deuda externa de México era ya un asunto resuelto, y en cadena nacional se puso a cantar el Himno Nacional con su gabinete, ahora Calderón hace lo mismo al afirmar que “la deuda externa del sector público se encuentra en niveles históricamente bajos”. ¡La verdad es todo lo contrario, como lo demuestran las cifras! Ahora se debe a los acreedores internacionales 107 mil 396.2 millones de dólares hasta junio pasado, mientras que en 2000 la deuda ascendió a 70 mil 260.4 millones de dólares, es decir, se incrementó en 52.8 por ciento. Pero no importa mentir tan insolentemente, al fin que los medios electrónicos están para pulverizar mentiras con el fin perverso de que terminen siendo verdades.
*Periodista

Estado mexicano: la falacia del combate al narcotráfico





Actualmente el narcotráfico es uno de los actores principales en los medios de comunicación de México. Lo anterior, debido a la contundencia y brutalidad de sus actos de los últimos años; sobre todo, a partir de la llamada “guerra” contra el narco que emprendió el gobierno de Felipe Calderón desde 2006. Pero el poder y la crueldad de sus acciones no fueron construidos de la noche a la mañana. A pesar de los abundantes trabajos periodísticos que presentan diarios, revistas, noticieros radiofónicos y documentales televisivos, los ciudadanos mexicanos están informados pobremente sobre el tema.

Santiago Gallur Santorum*/Primera de cinco partes

Y es que hay algo que no encaja del todo en esta amalgama de noticias, detalles, datos e información. De repente un ejército de comunicadores nos pone al día sobre una de las estructuras del narcotráfico más complejas y mejor organizadas en todo el mundo. La cuestión es que la mayoría de las veces recibimos únicamente números, cifras y datos inconexos y no interrelacionados con un entorno rodeado de paredes salpicadas de sangre. El análisis simplemente no existe y la perspectiva histórica que nos permita comprender lo que ocurre en la actualidad se ha ido por el desagüe, junto con las vidas de miles de mexicanos. Son los “daños colaterales” de la información inmediata, poco analítica y lista para consumirse. Si esto no fuera así, entenderíamos sin ningún problema que somos víctimas, desde hace años, de un discurso antinarco ficticio y convencional, que si bien señala la violencia, los enfrentamientos y las muertes, esconde algo mucho más profundo: una política concernida.

Se nos asegura que con violencia se puede vencer al narcotráfico. El problema es que no existe la capacidad, ni la voluntad de acabar con éste. Esta afirmación requiere revisar y analizar los últimos 50 años de la historia de México, que de una forma u otra están relacionados con la violencia política y social que actualmente se vive. De este modo, el remontarnos hasta las décadas de 1960 y 1970 nos ayudará a desmantelar la veracidad de un discurso antinarco.

Los años maravillosos

Después de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto en el que el mundo queda prácticamente dividido en dos ejes que pivotan sobre ideas políticas diametralmente opuestas (The National Security Archive, Nuclear history at the National Security Archive. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/nsa/NC/nuchis.html#pubs), la juventud de algunos países desarrollados empieza a buscar un resguardo. Este recóndito lugar para poder expresarse con libertad y vivir una eterna adolescencia paradójicamente estaba en ellos mismos. En su cerebro. El principal problema es que, para acceder a éste, necesitaban un vehículo muy especial; algo que a pesar de que el ser humano lo utilizaba desde hacía muchos años –casi desde el principio de los tiempos–, nunca había sido promocionado de forma tan masiva por los ídolos de los jóvenes: las drogas ilegales. Así, mientras el cantante Jim Morrison alardeaba por todo el mundo del consumo de peyote y otras sustancias alucinógenas con repercusiones sobre la salud poco conocidas entonces, cientos de jóvenes experimentaban el sueño inducido de Peter Pan. Ese consumo y divulgación masiva como forma de rebelión contra los sistemas establecidos provocó un aumento exponencial de la demanda y, por lo tanto, un incremento directamente proporcional de la producción y distribución de este tipo de drogas. La marihuana, la heroína y la cocaína se convirtieron progresivamente en los símbolos de varias generaciones de jóvenes, fundamentalmente en los países ricos (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas).

El problema fue que la producción de este tipo de drogas se realizaba, por lógica, en los países que llevaban mucho tiempo de cultivar de forma habitual las plantas de las que se extrae la marihuana, la cocaína o el opio. Así, la cannabis sativa (cáñamo o marihuana), el arbusto de la hoja de coca o la amapola del opio (adormidera), pasaron de ser parte del cultivo minoritario, vinculado a usos medicinales, tradicionales o rituales de determinados pueblos indígenas en zonas concretas de Oriente y América Latina, a ser un producto de cultivo masivo. Lo anterior, gracias a la demanda para procesamiento y distribución en los países desarrollados. Es decir: la propaganda del consumo de drogas desde la generación hippie aumentó progresivamente su demanda en las décadas de 1960 y 1970. Al mismo tiempo, provocó un incremento exponencial de la oferta procedente de los países productores (Leónidas Gómez Ordoñez, Cártel:historia de la droga).

Consecuencias indirectas de la Guerra Fría

En esa misma época, el miedo a un ataque nuclear por parte del bando contrario, llevó a comunistas y capitalistas a repartirse el mundo como si se tratara de un pastel (The National Security Archive, Nuclear history. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Nuclear%20History). De hecho, la estrategia de este peligroso juego fue hacer lo que fuera y utilizar todo medio para acabar indirectamente con el enemigo (Alfred W McCoy, A question of torture). Por lo tanto, lo común fue afianzar las áreas de influencia de cada uno de los dos bandos al instaurar regímenes favorables en el poder o apoyar a determinados grupos para atacar al enemigo (The National Security Archive. Latin America. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Latin%20America).

De este modo, América Latina, bajo la influencia de Estados Unidos, sufrió a partir de entonces la instauración de regímenes dictatoriales veladamente apoyados por el gobierno estadunidense: proporcionaban armamento, recursos económicos, estratégicos, asesoramiento y apoyo a las “dictaduras amigas” (Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, Cocaine politics. Drugs, armies and the CIA in Central America). Las consecuencias de esta política de exterminio fueron conocidas en su momento aunque silenciadas: miles de muertos, detenidos, desaparecidos, secuestrados y torturados (The National Security Archive. Latin America. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Latin%20America). Esta situación fue usual en todos los países latinoamericanos y con especial magnitud en México (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe especial sobre las quejas en materia de desapariciones forzadas ocurridas en la década de 1970 y principios de 1980). Si bien algunos de estos países ya habían tenido regímenes dictatoriales y otros en las décadas de 1960 y 1970 los tendrían, la estrategia estadunidense fue la misma.

Esta cadena permite entender el desarrollo de los grupos paramilitares (Jorge Luis Sierra Guzmán, El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México) con el consentimiento y, en ciertos casos, la tutela de Estados Unidos, perfectamente consciente de todos los actos de tortura, secuestros y asesinatos masivos, gracias a la exhaustiva información proporcionada por sus agencias de inteligencia (The National Security Archive. The Mexico project. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/mexico/).

Evidencias ocultas

Así, la demanda de drogas provocó un aumento de la producción, transporte y distribución en los países productores de América Latina (Juan Barona Lobato, México ante el reto de las drogas), bajo la influencia de Estados Unidos que conocía perfectamente las actividades represivas de sus regímenes dictatoriales aliados (Leónidas Gómez, Cártel. Historia de la droga). Asimismo, el tráfico de éstas fue conocido y tolerado por Estados Unidos (Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, Cocaine politics. Drugs, armies and the CIA in Central America), el principal consumidor de drogas cultivadas, producidas y distribuidas en América Latina. Es más: conforme a la versión oficial, tanto México como Estados Unidos lucharon activamente ya en las décadas de 1960 y 1970 contra el tráfico de drogas y los cárteles (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas). La realidad, sin embargo, fue otra: el consumo de drogas como la cocaína y la heroína aumentó exponencialmente en Estados Unidos a partir de 1960, de la mano del cultivo, producción y distribución de drogas directamente proporcional a la demanda de los países desarrollados (Carlos Loret de Mola, El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico).

Obviamente, el paso por México de los cargamentos de drogas para el consumo estadunidense era totalmente obligado, al utilizar el territorio nacional como ruta de transporte o punto de carga y descarga (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas). Es evidente que si en Estados Unidos el consumo de drogas producidas en Suramérica se incrementó de forma desmesurada, fue gracias a la facilidad y fluidez del paso de los cargamentos de estupefacientes por territorio mexicano, tanto por tierra, mar o aire (Carlos Loret de Mola, El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico). Esto implica, por lógica, que ambos países han permitido el tráfico de drogas.

Una parte de los grupos de policías y militares con entrenamiento estadunidense en tareas de contrainsurgencia era la encargada de detener, torturar, desaparecer y ejecutar a toda persona supuestamente vinculada a grupos comunistas (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe especial sobre las quejas en materia de desapariciones forzadas ocurridas en la década de 1970 y principios de 1980; Luis Sierra Guzmán, El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México) y, al mismo tiempo, estaba vinculada de uno u otro modo al narcotráfico. Concretamente, la extinta Dirección Federal de Seguridad encargada de llevar a cabo tareas de control social y lucha contra el comunismo. Sus efectivos policiacos compatibilizaban su actividad con el tráfico de drogas (Sergio Aguayo, La charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México). Los nombres abundan hasta tal punto que para entender la magnitud de esta retroalimentación entre fuerzas de seguridad mexicanas y narcotraficantes, solamente hace falta repasar las biografías de de los más importantes capos mexicanos, que precisamente entraron en los cuerpos policiales como forma de abrirse camino en el duro mundo del narcotráfico (ídem). Este patrón se repite hasta la fecha: parte de las fuerzas policiales o castrenses están inmiscuidas en el tráfico de drogas; al mismo tiempo, estas fuerzas –en su carácter institucional– son las que dominan la orientación y el control de la política antidrogas. Profundizaremos en este análisis en las próximas entregas.

*Doctorante en historia contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela, España

El resto… de Calderón







En los deportes y en las cartas –hoy que están de moda los casinos– se dice “echar el resto” cuando uno ya tiene poco tiempo o dinero para apostar. Es, quizá, el último momento de un jugador. Luego no hay alternativa. Lo anterior viene a colación porque seguramente Felipe Calderón apostó su resto en este quinto informe de gobierno. Es cosa de ver la cantidad de anuncios en radio y televisión a su favor o realizados por él mismo, las misivas que envió a ciudadanos, los silencios que guardó y las audiencias a las que se abrió (no solamente en Google: incluso, estuvo con el rector de la UNAM, José Narro Robles, a quien había pospuesto una cita). Es decir, el último jalón.

Es muy claro que de su propaganda acerca de las viviendas que otorgó, las carreteras que dice llevó a cabo, el famoso Seguro Popular y otras acciones, parecieran realizaciones de una administración milagrosa, ya que estuvo larvada por una crisis que Agustín Carstens, el derrotado en el Fondo Monetario Internacional, caracterizó mal: simplemente un catarrito. Era difícil, por lo tanto, que se efectuaran grandes proyectos. Así fue. Las viviendas exhibidas estaban mal hechas y cuarteadas; los caminos viales fueron pocos y caros; la cobertura de salud tiene graves problemas en todo, desde el personal médico hasta los hospitales, pasando por las medicinas y el empleo. No importa, habría que hacer apología de algo, aunque la exageración trajera la desdicha.

En su alocución el 1 de septiembre, Felipe Calderón utilizó el 40 por ciento de casi hora y media para hablar de la (in)seguridad nacional. Claro, hubo algo unánime, cuando pidió un minuto de silencio por los asesinados en Monterrey. Pero pocos comparten su idea que vamos por el camino adecuado para vencer a la delincuencia. En este asunto discrepan hasta quienes lo apoyaron incondicionalmente cuando lanzó su guerra. Además, las cifras revelan que todos los delitos crecieron en los últimos cuatro años, según México Evalúa, dirigida por Edna Jaime. Hay más encarcelados y, paradójicamente, mayor número de cárteles y delincuentes. El tráfico de drogas aumentó y tenemos más adictos.

De 2006 a 2010 sólo hubo 53 sentencias por lavado de dinero, punto crucial en el combate a los narcotraficantes.

Todavía es hora que no se detienen a los que balacearon en Torreón, Coahuila, y cerca del mismo lugar ya hubo seis muertos recientes. En el asunto del Casino Royale no tenemos la certeza de quiénes son los propietarios ni si hubo blanqueo de lana.

En recientes sondeos únicamente el 50 por ciento de los mexicanos apoya a Calderón, la cifra más baja que se haya dado en la historia moderna. Y únicamente el 16 por ciento dice estar más seguro, en tanto que el 56 por ciento señala temor constante. Mientras que el 23 por ciento dice que la estrategia es correcta, el 51 por ciento afirma que debe modificarse.

Por lo tanto, es razonable lo que planteó Narro: en un mes tomemos nuevas acciones. La respuesta del Ejecutivo es formar otra comisión para analizar y resolver los problemas. Ya sabemos, para que nada cambie lo mejor es “inventar nueva comisión”.

Lo novedoso no fue el informe ni el encuentro con los universitarios, sino que en la red enviaron 14 mil 296 preguntas, las cuales se resumieron en las más importantes. Y en el caso de la justicia, Calderón reiteró que hay jueces corruptos y que no hacen bien su trabajo. “No es que yo la traiga contra los jueces; al contrario, los aprecio y todo, pero ya también empieza uno a cansarse, mano. Uno los agarra (a los malosos) y los agarra y los agarra y los sacan, los sacan y los sacan”.

Juan Carlos Cruz Razo, a nombre del Consejo de la Judicatura, señaló: “Cuestionar el trabajo de los jueces, sin fundamento, por consigna, y más aún, sin pruebas, atenta contra la estabilidad nacional”. No obstante la rebuscada sintaxis, hay una respuesta nítida y firme a Calderón, quien, en efecto, nunca aportó la mínima prueba contra los que dicen ofrecer justicia, aunque éstos no son blancas palomas.

Lo más terrible es que la procuradora, Marisela Morales –quien estuvo antes en el desafuero de López Obrador y después encargada de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada–, no ha dado pie con bola, no obstante los cambios realizados por todos lados. Ni en el caso Jorge Hank Rhon, ni en el de Greg Sánchez, ni, menos aún, en el llamado michoacanazo (en éste los 12 presidentes municipales resultaron absueltos). Y en el asunto de Néstor Moreno, denunciado hace más de un año por el diario estadunidense Houston Chronicle, todo es fallido.

Es decir, si en casa no se hacen bien los procedimientos, no se espere que en el domicilio de enfrente exista pulcritud.

Así pues, cientos de millones de pesos, misivas a ciudadanos por montones –a este tecleador le llegaron dos, una del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, y otra como pequeño empresario, aunque soy profesionista libre– y los aparentes diálogos con muchas fuerzas no levantaron los bonos de un régimen que va de salida y debería ser más cuidadoso en sus objetivos y metas.

Pero no se crea que únicamente en los terrenos que hemos señalado la cosa sea negativa para el tiempo atrás llamado hijo desobediente. En su partido tampoco marchan bien sus políticas. Diego Fernández de Cevallos se placeó muy orondo en el último acto importante de Enrique Peña Nieto, al hacer declaraciones absurdas acerca del secuestro. Vicente Fox, por otro lado, está desatado en su polémica contra su compañero de partido. Incluso, quien decía que Octavio Paz escribía novelas y Carlos Fuentes era Premio Nóbel, ahora cita en un artículo de El Universal (5 de septiembre), tres veces a Albert Einstein (el burro hablando de ciencia).

Los que mejor dieron a conocer el pantano en que se encuentra esta administración fueron los caricaturistas Helguera y Magú en La Jornada (2 de septiembre de 2011). El primero dibujó un crespón en la boca de Calderón con los nombres de Marcela Yarce (Contralínea) y Rocío González, a quienes asesinaron hace poco. Y el segundo hizo una calaca que dice algo así como: “El actual número de muertos no ha sido nada, espérense para el 2012”, algo real si continúa la estrategia fallida.
*Periodista

Más de 50 mil homicidios; entre ellos, periodistas



La delincuencia organizada y los funcionarios desorganizados (casi siempre cómplices en un intercambio de mutuos favores: protección a cambio de formidables sobornos), son responsables, penalmente, de la inseguridad rebosada con la divisa aterradora de “¡sálvese el que pueda!”.

Policías, presidentes municipales como el de Monterrey, Fernando Larrazábal; desgobernadores como Rodrigo Medina, de Nuevo León (las familias de ambos viven seguras en territorio estadunidense); y ni el mismo presidente de Los Pinos (nuestra nación y Republica ya no tiene un Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos), son incapaces de mantener atrás de la raya a los matones. Éstos privan de la vida al que se les antoje. Es el otro poder, el de los sicarios: el de matar en un Estado que sus órganos con sus titulares, unos supuestamente elegidos y otros designados, no son ni eficaces ni eficientes. Y ciertamente no tenemos gobernantes, pero sí cientos de disfrazados de servidores públicos que cobran puntualmente sueldos excesivos por no hacer siquiera su mínima obligación: garantizar la seguridad individual y colectiva de la sociedad.

La estrategia establecida por militares y las policías corruptas (salvo uno que otro honrado que cumple con su deber, son una golondrina que no hace verano), ha fracasado. No hay resultados, con todo y la detención de capos, como el del famoso anuncio publicitario de Los Pinos, el Chango, ni el cínico matón del cártel hospedado en el Estado de México, al amparo del peñanietismo, la “Mano con Ojos”. Tenemos un intervalo muy especial: hay funcionarios que no funcionan (sin embargo sí cobran), pero vamos para 12 años de panismo, donde carecemos de presidente, de gobernadores y presidentes municipales. No por derrocamientos o muerte, sino porque son maniquíes a los que soldados y policías (o guaruras privados), cuidan día y noche. El presidente Felipe Calderón trae consigo más de 100 guardaespaldas disfrazados de civiles como si fueran una “nube” de pueblo que lo rodea (y si un ciudadano se acerca, lo golpean y detienen).

Entre los más de 50 mil homicidios (de acuerdo con cifras oficiales prorrumpidas por el mentiroso Alejandro Poiré, exsecretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional y recién nombrado director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional; Luis Cárdenas, actual Titular de la División de Seguridad Regional de la Secretaría de Seguridad Pública federal; Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública; y el propio Blake, apoyados por Calderón) se encuentran soldados, policías, delincuentes, estudiantes, ¡niños! e infinidad de ciudadanos ajenos a la “no-guerra” calderonista. Calificados despectivamente como “daños colaterales”, también hay miles de periodistas, como el asesinato de Humberto Millán Salazar, quien ejercía su trabajo como reportero, corresponsal y analista en Culiacán, donde el desgobernador panista de última hora, Mario López Valdez no cumple con sus obligaciones. Esta entidad, como gran parte del país, es territorio de la delincuencia que se extiende como una peste, al amenazar a millones de mexicanos (no menos de 100 millones), indefensos, mientras los ricos se trasladan con sus caudales no bien habidos al extranjero.

Así, soldados y policías contra la delincuencia, escenifican el caos de “la guerra de todos contra todos”. Dos días después de secuestrado el periodista Millán Salazar fue hallado con un balazo en la nuca. Este crimen se suma a los otros 50 mil en una situación apocalíptica, ya que los funcionarios desorganizados cuando se atreven a cumplir con sus obligaciones, no pueden contener las embestidas sangrientas.

El periodismo de Millán Salazar criticaba al desgobernador anterior: Jesús Aguilar (priísta antiguo) y tenía en su mira el mal desempeño del actual desgobernador,Mario López Valdez (expriísta). Y parece que por eso fue asesinado. Así, los funcionarios son delincuentes atrincherados también en la burocracia de la administración pública, en los órganos judiciales y legislativos de los estados y de la federación. Los panistas han continuado con su odio a la prensa y principalmente a la escrita (en radio y televisión controlan la información y silencian la crítica por medio de publicidad que disfraza sobornos, como hace el peñanietismo).

Mientras, el calderonista Gustavo Chávez Salas pone su cara panista para informar a los diputados federales y a los senadores (que si acaso escuchan, sin que pase nada), que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión –de la que está a cargo– es ineficaz para perseguir a los funcionarios que amenazan, agreden, presionan y matan a periodistas y hacen de sus editores o propietarios de los medios de comunicación, sus suplantadores para que éstos los censuren o despidan, al pagar publicidad para que nada “inconveniente” sea publicado.

Como ejemplo, el caso de Pronósticos Deportivos. El director general Adolfo Blanco Tatto (al que varios de los que conocen su manejo sombrío, esperan denunciarlo formalmente), paga páginas enteras, compra espacios en radio y televisión, para no ser objeto de investigación periodística.
Se mata a los mexicanos que nada tienen que ver con la “estrategia calderonista” a la luz de que “el poder, es el poder de matar”. Y asesinan a otros porque informan y critican los abusos del poder gubernamental.

*Periodista

Nazis cristeros






Los nazis siempre han tenido simpatizantes en México. Hoy en día, existen agrupaciones pronazis, con presencia en internet y algunas entidades. Se pueden distinguir ciertas vertientes: por un lado, los nazis “ortodoxos”, que siguen fielmente las ideas originales de Adolf Hitler; por otro, los nazis “revisionistas”, que adaptan las doctrinas nacionalsocialistas, basadas en el militarismo, la dictadura e ideas de superioridad racial, a la realidad del país, con su pasado prehispánico y su herencia colonial, de hegemonía católica. Estos nuevos nazis se declaran católicos, son aliados de la Iglesia en temas como el aborto y el rechazo a los homosexuales, y a veces recurren a la simbología cristera, guadalupana y conservadora; así, algunos de ellos rinden culto a Maximiliano I de Habsburgo.

Como era de esperarse, muchos militantes del nazismo simpatizan especialmente con proyectos del gobierno de Felipe Calderón, la militarización del país y la desmesurada importancia que el panismo otorga a la llamada “guerra” contra la delincuencia.

Ayer y hoy

Desde la década de 1920, las tendencias totalitarias que conformarían posteriormente las potencias del eje conocido como Roma-Berlín-Tokio, o la Alianza del Eje, encontraron simpatizantes entre los sectores derechistas.

En 1929, el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores pedía en una carta privada “que Dios nos dé un Mussolini”, dada la cercanía que en ese entonces tenía el gobierno fascista con el clero católico; el piso de la Catedral de Tampico, inaugurada en 1931, fue decorada con cruces gamadas que ostenta hasta la fecha; el catolicismo conservador fue decididamente partidario del dictador Francisco Franco, aliado de Hitler y del autócrata, Benito Mussolini.

Los cristeros que subsistían en la época del cardenismo –que asesinaban a maestras rurales y quemaban escuelas–, se identificaban como franquistas, partidarios de una dictadura católica, como la que existía en España. El movimiento sinarquista y miembros del incipiente Partido Acción Nacional –fundado en 1939– tenían afinidades con el fascismo y el falangismo (corriente política muy próxima al fascismo y al nazismo, que floreció en España durante la década de 1930). A su vez, los servicios de inteligencia de México y de Estados Unidos documentaron las actividades de los “quintacolumnistas” de esa época.

El general y empresario, Juan Andreu Almazán, candidato a la presidencia de México en 1940, era partidario decidido de los nazis: llegó a afirmar que su “corazón pertenecía a los nazis” y era uno de los principales donantes del Partido Nacional Socialista en la Ciudad de México (Juan Alberto Cedillo, Los nazis en México).

Con la derrota de la alianza del Eje, perecieron las esperanzas de quienes habían creído en la instauración de un orden mundial hitleriano, pero el nazismo siguió teniendo ideólogos y partidarios en México.

Salvador Borrego Escalante

Uno de los principales autores de literatura pronazi, desde la década de 1950, es el mexicano Salvador Borrego Escalante, autor de Derrota mundial, que cuenta con más de 40 ediciones en su haber. El libro, que en las décadas de 1960 y 1970 se usaba como texto de historia en las escuelas confesionales, plantea que la derrota de la Alemania nazi había sido la del mundo entero. Borrego fue amigo y colaborador de Salvador Abascal Infante, dirigente histórico del sinarquismo y padre de Carlos Abascal, exsecretario de Gobernación durante el gobierno de Vicente Fox.

A la fecha, Borrego sigue escribiendo libros sobre temas políticos, ideológicos y militares. Éstos tienen una gran influencia en algunos círculos nazis, incluso en países como España. Algunos famosos nazis, como Pedro Varela Geiss, han visitado México y participado en conferencias y eventos conjuntos con Borrego (http://www.youtube.com/watch?v=UwutVVZwywk).

En México, uno de los grupos que se identifican como “nacionalsocialistas” y que hacen alusión a la obra de Salvador Borrego es el llamado Brigadas Fascistas de México, radicalmente antisemita. Se declaran contra “el modelo neoliberal usurocrático de corte sionista” (sic) (http://www.paginasprodigy.com/eolmos74/acercadenosotros.html)

Skinheads guadalupanos

Existen grupos nazis como Mujer Criolla y Orgullo Criollo que enfatizan la supremacía de la raza blanca, incluso en una nación como México, con sus raíces prehispánicas (paradójicamente advierten en sus páginas web: “¡Este foro es sólo para gente de raza blanca!”). Actualmente está en boga el “nazismo católico” donde los pronazis se presentan como defensores del catolicismo conservador y herederos de los cristeros. Tal simbología se retoma, por ejemplo, de la página web del llamado Frente Nacional México Skinheads (http://frentenacionalmexico.blogspot.com/), donde, junto a Hitler, aparecen Agustín de Iturbide, la Virgen de Guadalupe y los cristeros, además de Anacleto González Flores (laico y dirigente moral de la rebelión cristera, reconocido tanto por su resistencia en contra del gobierno de Plutarco Elías Calles y en pro de la Iglesia). Así, el nazismo en México enarbola símbolos e ideas de la derecha católica tradicional, que incluyen el antisemitismo y el rechazo a la masonería.

El 16 de mayo de 2010, esos skinheads convocaron a un congreso nacional en un bar de la ciudad de Tizayuca, Hidalgo. Hay que aclarar, sin embargo, que no todos los llamados skinheads son pronazis, sino que hay los que se oponen totalmente a esa ideología e, incluso, son de tendencias anarquistas.

Los intentos de los nazis por aliarse con las fuerzas católicas han sido recurrentes. Hace unos años, grupos pronazis se unieron a las campañas del conservadurismo católico contra la despenalización del aborto en la ciudad de México. A mediados de 1990, se manifestó públicamente en el Distrito Federal el grupo nazi Misión Nacional, que apoyaba protestas de católicos contra los “espectáculos irreverentes”, como calificaban, por ejemplo, a la obra de teatro El concilio del amor. Algunas tiendas y puestos de reliquias militares, por ejemplo, en La Lagunilla, son lugares de reunión de admiradores de Hitler.

“Amigos del Ejército”

En 1995, una serie de reportajes publicados en El Financiero (Linaloe R Flores, “Adolfo Hitler intenta renacer en México”, 10 de mayo de 1995; “Los ejércitos fanáticos del nazismo mexicano”, 11 de mayo; y “El México de los neofascistas”, 12 de mayo) puso al descubierto las actividades de varios grupos y personajes pronazis.

En la investigación se menciona, por ejemplo, a Carlos Roger, entonces dirigente de la filial mexicana del grupo pronazi y franquista Círculo Español de Amigos de Europa, fundado en Barcelona en 1966. Se señala también las tertulias nazistas organizadas por Hannerl Goessler, “escritora de origen alemán que perteneció a las juventudes hitlerianas”.

Los Amigos del Ejército era otro de los grupos de carácter paramilitar, y que reclutaba a sus adeptos, muchos de ellos adolescentes, en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, Baja California. En 1995, a un año del levantamiento armado de Chiapas, los pronazis pregonaban una política de “mano dura”, derechista y militarista, como la que actualmente sigue el gobierno de Felipe Calderón.

Así se expresaba en aquella época el ultraderechista José Ignacio Vasconcelos, hijo del célebre escritor y político. Murió a los 96 años, el 30 de junio de 2009; autor de varios libros de tendencia hispanista (Medio milenio de hispanidad americana y La doctrina de la hispanidad americana, entre otros) hasta su muerte fue presidente de la Agrupación Reyes Católicos. En los mencionados reportajes se hace notar la simbiosis entre catolicismo y nazismo que prevalecía ya entre grupos extremistas, al grado de que, luego del saludo nazi, el segundo punto de una reunión de ese género es la invocación religiosa. “Los invitados rezan un padre nuestro o alguna oración a la Virgen de Guadalupe, cuya imagen suele estar presente en el encuentro”.

Panazis

El contexto político de México, a partir de 2006, ha sido especialmente favorable para las ideas radicales de la derecha, dado que vivimos bajo un gobierno impuesto mediante tácticas agresivas, que desdeñó las normas electorales, y que desde entonces ha seguido la tendencia de militarizar el país, con pretextos como el de la lucha contra el narco.

Los nazis son militaristas por naturaleza, por lo que en páginas como las del autodenominado Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores de México encontramos mensajes como éste: “Saludos hermanos, les hago una cordial invitación para asistir al desfile militar este próximo 16 de septiembre, debemos dar nuestro saludo y respeto a nuestro glorioso Ejército mexicano. ¡Viva el orgullo criollo de México, Sieg Heil Hitler!” (sic).

La Organización por la Voluntad Nacional es otro grupo mexicano de tendencias afines al nazismo, pero adaptadas al contexto nacional. Por ejemplo, se declaran partidarios de la hegemonía católica y rinden culto a Maximiliano I de Habsburgo, en el Cerro de las Campanas, donde fue fusilado. Además, simpatizan abiertamente con las directrices militaristas de Calderón, y con su pretendida “guerra contra la delincuencia”. En su ideario encontramos los siguientes planteamientos: “El fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, garantes de la seguridad y prestigio de la nación: alentar la producción de armamento moderno en el territorio nacional…”; “guerra a muerte contra el crimen: guerra total contra la delincuencia con grupos de elite bien armados…”; e instauración de la pena de muerte. Esos nazis, afines al actual gobierno panista, proponen también limitar las protestas públicas, con el pretexto de que pueden propiciar el “vandalismo”.

Otra evidencia de la fuerza que bajo el predominio político de la derecha, podrían llegar a alcanzar esas tendencias agresivas, fue el ataque contra los emos en Querétaro y en el Distrito Federal, en 2008; a éstos, sus detractores, identificados con ideas derechistas de “superioridad”, los estigmatizaban como “débiles” y “desadaptados”.

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

Contrarreforma energética y ocho ensayos de combate






Al revisar los textos-ensayos de siete analistas contra el abuso derechista con ribetes de fascismo (de la contrarreforma energética, la extinción de Luz y Fuerza del Centro y la política ultraderechista de generar desempleo al dejar sin su fuente de trabajo a más de 26 mil electricistas), en la obra de dos volúmenes, con casi 600 páginas, Reforma energética: anticonstitucional, privatizadora y desnacionalizante, vino a mi memoria un libro magnífico que recopiló textos incendiarios de Jean Jacques Rousseau: Escritos de combate.
Así, los ensayos de John Saxe-Fernández, Sarahí Ángeles Cornejo, Manuel Bartlett Díaz, Jaime Cárdenas Gracia, Alfonso Hickman Sandoval, Raúl Jiménez Vázquez, Víctor Rodríguez y Rocío Suárez son escritos de combate a la contrarreforma energética, que tiene en la mira para su total desmantelamiento como empresa pública a Petróleos Mexicanos (Pemex) a la que los neoconservadores (que al fin son mexicanos, aunque proestadunidenses), sobre todo el Partido Acción Nacional (PAN), la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Felipe Calderón y su cártel militaroide, con los contratos integrales para exploración y producción de campos maduros en el Sur del país (Israel Rodríguez, La Jornada, 19 de agosto de 2011), le han dado el tiro de gracia para revertir la Expropiación Petrolera de 1938. Y han ejecutado la contraexpropiación que fijaron como meta en su fundación anticardenista.
Con calidad en la investigación y verazmente fundados, los textos participaron en la discusión de hace más de tres años, cuando el Senado convocó al debate que Calderón no escuchó. Su finalidad es enriquecer la información sobre lo que el título del libro –peccata minuta– pasó por alto: no es una reforma, sino una contrarreforma energética, económica, política y social, que ofrece soluciones consecuentes con la Constitución y para combatir el empeño privatizador y desnacionalizador de un gobierno que, además de estar servilmente con Washington, hizo arreglos con el capitalismo salvaje para entregar a Pemex (Oriol Malló Vilaplana, El cártel español, historia crítica de la reconquista económica de México y América Latina: 1898-2008), que sigue teniendo presente el fantasma de Juan Camilo (alias Iván) Mouriño, quintacolumna para privatizarlo y a quien Calderón da la contrarreforma energética como ofrenda en su tumba.
Los ensayos son un alegato en defensa de la nación, de su patrimonio. Un combate de propuestas, reflexiones y crítica que exhibe los objetivos del foxismo-calderonismo, que lleva al neoliberalismo económico hasta las entrañas del petróleo y su empresa, Pemex, sitiado por los hombres de presa de 25 compañías, seleccionadas –ya dos en lo oscurito (la británica Petrofac Facilities Management Limited y Administradora de Proyectos de Campo)–, por Juan José Suárez Coppel para iniciar la privatización. Estos “escritos de combate” que denuncian el abuso anticonstitucional del PAN y Calderón, merecen difundirse en amplios sectores sociales. Son alegatos para que los panistas sean a juicio político.
Ficha bibliográfica:
Autores: Saxe-Fernández, Bartlett Díaz, Hickman Sandoval, Rodríguez Padilla,
Vargas Suárez, Jiménez Vázquez, Cárdenas Gracia y Ángeles Cornejo
Título: Reforma energética: anticonstitucional, privatizadora y desnacionalizante
Editorial: Cosmos editorial.-2011
*Periodista

Son consideradas inútiles reproductiva y económicamente, lamenta



Preocupante, discriminación contra mujeres de edad avanzada: Inmujeres


Ariane Díaz
Periódico La Jornada
Domingo 18 de septiembre de 2011, p. 33

La Recomendación General 27 (RG 27) de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), referida a las mujeres de edad y la protección de sus derechos humanos, manifiesta como motivos concretos de preocupación que ese sector sea considerado inútil desde el punto de vista económico y reproductivo, que sea especialmente vulnerable a la explotación y los abusos, en particular de orden económico, y que el monto destinado a la atención de su salud puede reducirse de manera desproporcionada cuando se recorta el gasto público.

Si bien tanto el hombre como la mujer son objeto de discriminación a medida que envejecen, las mujeres viven el envejecimiento de distinta forma... La discriminación que sufren las mujeres de edad suele ser el resultado de una distribución injusta de recursos, malos tratos, abandono y restricción del acceso a servicios básicos, indica el documento publicado por el Instituto Nacional de las Mujeres que contiene el texto oficial de la Recomendación, aprobada en diciembre pasado.

La publicación, disponible al público en la página del Inmujeres, es un estudio de la relación entre los artículos de la Convención y el envejecimiento, que muestra las distintas discriminaciones que enfrentan las mujeres al envejecer, plantea las obligaciones de los Estados parte y formula recomendaciones de políticas para evitar dicha discriminación.

La RG 27 también subraya como preocupante el hecho de que la viudez o el divorcio sean motivos adicionales de discriminación, que los empleadores consideren que no es rentable invertir en la educación o formación profesional de las adultas mayores y que éstas a menudo no tengan derecho a heredar o administrar los bienes conyugales al morir el esposo.

Además, las mujeres tienen una participación menor en el sector estructurado del empleo, suelen recibir un salario inferior al de los hombres por trabajo de igual valor y los planes de microcrédito y finanzas suelen incorporar restricciones de edad u otros criterios que les impiden beneficiarse de ellos.

Por lo que a atención de la salud se refiere, las afecciones y enfermedades físicas y mentales posmenopáusicas, posreproductivas y de otro tipo, relacionadas con la edad y específicas de la mujer, tienden a pasarse por alto en la investigación, los estudios académicos, la normativa pública y la prestación de servicios.

Culpan activistas a directora del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de querer manejar el programa a su gusto

La plaza de subdirectora desapareció para cumplir con planes de reducción de gastos

Suprimen en Ssa oficina de control y detección de cáncer cervicouterino

Pretende cambiar proveedor de pruebas de VPH, acusan

Foto
Un grupo de mujeres reciben una plática informativa sobre el cáncer, en un módulo del Instituto de las Mujeres del DF en el Zócalo capitalino, en abril pasadoFoto Yazmín Ortega Cortés


Ángeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada
Domingo 18 de septiembre de 2011, p. 33

El control y la detección temprana del cáncer cervicouterino es una de las estrategias prioritarias de la Secretaría de Salud (Ssa), pero sufrió un recorte. La plaza de la subdirectora que se encargaba de coordinar las acciones en la materia fue suprimida y, de acuerdo con la información oficial, fue para cumplir con el Programa Nacional de Reducción de Gasto de la Secretaría de Hacienda, vigente desde marzo de 2010.

La enfermedad es en el país la segunda causa de muerte de mujeres por tumores malignos, principalmente de aquellas que viven en condiciones de pobreza y marginación, lo que les ocasiona dificultades para acceder a los servicios de salud. Por ello, y porque aún está en proceso el fortalecimiento de las medidas preventivas y detección del padecimiento, para las organizaciones sociales resulta incomprensible la decisión.

Más bien parece que la directora del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGSR), Olga Georgina Martínez, quiso limpiar el camino para poder manejar las acciones del programa a su gusto, en particular para cambiar al proveedor de las pruebas de detección de virus de papiloma humano (VPH), principal precursor del cáncer cervicouterino, dijeron.

Explicaron que el avance de la tecnología permitió mejorar los estudios de detección del VPH en sus etapas iniciales, antes incluso de que se manifieste en alguna lesión en el cuello de la matriz, etapa en la que el virus es detectado con el estudio del Papanicolau.

La prueba de VPH –de biología molecular– está disponible desde hace un par de años y se procesa por el sistema de captura de híbridos.

Para llevarlo a las mujeres en las zonas de menor índice de desarrollo humano fue necesario adecuar las instalaciones de los 13 laboratorios regionales y capacitar al personal, entre otras medidas. Ahora, la titular del CNEGSR pretende tirar ese trabajo para aceptar a otro proveedor de la prueba que ofrece un método de análisis distinto, conocido como PCR, más costoso y aparentemente más efectivo, afirmaron las activistas.

Proyecto que justificaría gastos mayores

Olga Georgina Martínez aclaró que este es un proyecto todavía en estudio, pero la efectividad del examen y su precisión para determinar el tipo de VPH presente en la muestra justificaría un gasto mayor.

En entrevista, la funcionaria reconoció que con la supresión de la plaza con nivel de subdirección que tuvo Raquel Espinosa hasta julio pasado, tendrá que darse una reasignación de funciones dentro del CNEGSR. Dijo que implicará aumentar el trabajo del personal.

También admitió que aunque el programa de cáncer cervicouterino es el que desde 2008 recibe el mayor monto de recursos económicos, por las ampliaciones presupuestales que cada año impulsan las diputadas, reporta varias fallas, como una lenta reducción en la mortalidad

Si bien ha disminuido la mortalidad por esta enfermedad –10 por ciento en los pasados tres años–, México reporta una prevalencia tres veces mayor que la de Canadá y Cuba. Eso habla de las fallas, subrayó y así justificó la decisión de cancelar la plaza de la subdirección de cáncer cervicouterino.

Martínez recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que para disminuir la frecuencia de la enfermedad de más de 90 por ciento, es necesaria una cobertura de 80 por ciento en las pruebas de detección. México está en 73 por ciento.

La prueba de VPH contribuirá a mejorar el indicador, explicó, y sobre el cambio en el método de análisis de las muestras que se toman las mismas mujeres, la funcionaria comentó que la decisión se tomará en la licitación de 2012, con base en los resultados del programa piloto que ya realiza el Issste para verificar si el sistema de PCR es superior al método de captura de híbridos.

En cualquier caso, el contrato se asignará al laboratorio que ofrezca el precio más bajo, dijo Olga Georgina Martínez, aunque luego rectificó para señalar que si el método de PCR demuestra ser más eficaz, valdría la pena un gasto mayor.

Actualmente, el sistema de captura de híbridos cuesta 125 pesos por prueba, mientras el de PCR vale 250, indicó. En 2011, el CNEGSR dispuso de 208 millones de pesos para realizar los exámenes clínicos, incluido el Papanicolau. En los pasados tres años se realizaron 7.5 millones de estudios, de los cuales 1.9 millones fueron pruebas de VPH.