Lo que todos y todas dicen [1]
“When you empower a woman, you empower a whole nation” (Lema del día nacional de la mujer sudafricana, 9/08/2025)
“En un mundo que exige tanto, la delicadeza se ha convertido en una
forma silenciosa de rebelión. El poder se está redefiniendo no como
esfuerzo, sino como quietud. No como ruido, sino como paz. La fantasía
no es la riqueza ni la evasión, sino una mañana tranquila, un paseo por
la playa, un baño sin interrupciones» Informe Her and Now: Insights in
to the Womenof South Africa 2025. (1st for Women Insurance Company
Limited) [3].
“Luchamos por los derechos de las niñas y los niños, e incluso de los
hombres, reconociendo que la violencia de género es una crisis social
que exige acción colectiva”. Olive Shisana, Exasesora presidencial,
profesora y activista feminista (UNFPA South Africa, 2025)
Cada 9 de agosto, Sudáfrica se llena de acciones gubernamentales y
civiles que enarbolan la memoria y la movilización de las mujeres. No es
una fecha ceremonial: es un día para la acción. Su fuerza simbólica se
ancla en la heroica lucha nacional que las sudafricanas libraron contra
el apartheid, con un hito irrepetible el 9 de agosto de 1956, cuando más
de 20.000 mujeres marcharon hacia Union Buildings para rechazar las
leyes de pases. Aquella multitud proclamó con firmeza: “No a los pases,
no al sistema inhumano, asesino y criminal de estratificación,
exclusión, racismo, clasismo y sexismo”.
Esa jornada demostró una capacidad organizativa y una articulación
feminista de alcance nacional, al tiempo que expuso la naturaleza
anacrónica de la dominación colonial en el sur de África. Con el fin del
apartheid y la llegada al poder de Nelson Mandela (junto a la unidad de
fuerzas en lucha) en 1994, el Estado democrático institucionalizó el
Día Nacional de la Mujer Sudafricana como reconocimiento a quienes
lucharon por sus derechos, por sus familias, por su propia humanidad y
dignidad de forma inquebrantable.
En 2025 se cumplen 69 años de aquella gesta. Y aunque
el salto histórico y simbólico es innegable, las mujeres siguen marchando:
contra los femicidios, la desigualdad, la privatización del agua, la
inseguridad, los desalojos en townships y, de forma estructural, por la
garantía de su bienestar.
Les propongo un artículo que explora lo que significa
hoy la lucha de la mujer sudafricana, en un país que transita el
post-apartheid, una transición democrática inacabada y un gobierno híbrido de
coalición que enfrenta viejas y nuevas urgencias. Estaremos presentando algunas
informaciones que aluden a lo que dice el estado, las leyes, los indicadores
estadísticos, las activistas y las académicas como una forma de poner en
dialogo y en contraste las opiniones al cual titulamos: Lo que todos dicen.
Lo que dice el Estado sudafricano
Cuando
una mujer se empodera, todos nos empoderamos. Cuando las mujeres
prosperan, todos prosperamos. Cuando las mujeres se elevan, todos nos
elevamos. Discurso en ocasión del día de la mujer sudafricana (Cyril
Ramaphosa, 2025). El gobierno ha reconocido que la violencia de género
constituye una “crisis nacional” y una “segunda pandemia”. Primer
Informe sobre Violencia de Género en Sudáfrica. (Estado de la nación
Sudafricana, 2022)
El Estado sudafricano ha creado instituciones para estudiar la
desigualdad de género, centradas en las mujeres más vulnerables: las
negras. Sin embargo, la brecha entre discurso y acción persiste. Ejemplo
de ello es que, pese a declarar la violencia de género como «segunda
pandemia» tal como lo ha reiterado el presidente Cyril Ramaphosa, los
femicidios y la precariedad económica siguen devastando a esta
población.
Durante el acto del Día Nacional de la Mujer
Sudafricana (9 de agosto de 2025), celebrado en el estadio de Limpopo bajo el
lema «Construir economías resilientes para todos», Ramaphosa exhortó
a los hombres a «apoyar, elevar y proteger» a las mujeres. (Ntokozo
Khumalo, 2025).
Sin embargo, se está muy lejos de los buenos deseos ya
que la realidad se caracteriza por condicionar el trabajo informal a las
mujeres negras y, además, es mal remunerado.
El Parlamento sudafricano conmemoró el 60° aniversario de este hito
feminista con una sesión especial presidida por Thoko Didiza (Asamblea
Nacional) y Refilwe Mtshweni-Tsipane (Consejo Nacional de Provincias).
Aunado a ello, visionando una acción feminista africana, presentaron los
resultados de consultas realizadas con legisladoras africanas en
colaboración con el Parlamento Panafricano (Midrand, julio 2025), donde
acordaron: fortalecer la cooperación parlamentaria africana contra la
violencia de género, garantizar derechos reproductivos y asegurar acceso
igualitario a educación y oportunidades económicas.(Robin-Lee Francke,
2025)
En vísperas de la histórica Cumbre de presidentes del G20 que
Sudáfrica albergará en noviembre, la Directiva anunció la creación del
Parlamento de Mujeres P20. Esta innovación institucional busca proyectar
una voz africana unificada que exija colocar la igualdad de género como
eje central de las resoluciones del G20.Por tanto, Thoko Didiza señaló:
“Nos
comprometemos a crear plataformas inclusivas que permitan a las mujeres
articular sus desafíos, influir en la formulación de políticas y hacer
contribuciones significativas al desarrollo nacional y mundial.”[4]
En diciembre de 2024, el Parlamento sudafricano exigió
mayor coordinación interdepartamental para implementar la Estrategia Nacional
contra la Violencia de Género. Sin embargo, el obstáculo fundamental persiste:
la crónica falta de recursos que impide ejecutar el plan en sus dimensiones
clave – infraestructura, articulación institucional y operatividad real del
marco multisectorial.
Un avance significativo llegó el 24 de mayo de 2024
con la aprobación de la Ley del Consejo Nacional sobre Violencia de Género y
Femicidio. Este hito jurídico buscó fortalecer la protección institucional para
mujeres, niñas y personas LGBTQIA+, aunque su efectividad sigue supeditada a
los recursos disponibles.
Este esfuerzo se enmarca en el Plan Estratégico
Nacional (PEN-GBVF) aprobado en 2020, que con un presupuesto inicial de 21 mil
millones de rands pretendía: articular una respuesta multisectorial
(Estado-sociedad civil-sector privado), combatir la violencia de género
mediante seis pilares estratégicos y promover el empoderamiento económico
femenino.
No obstante, cuatro años después, la brecha entre el
diseño normativo y su implementación concreta revela las contradicciones de un
sistema que legisla progresista, pero no se ejecuta desde la misma comprensión.
La violencia de género en Sudáfrica ha obligado a convocar dos
Cumbres Presidenciales (2018 y 2022) que buscaron, más que retórica,
acciones concretas. Estos encuentros lograron: actualizar la agenda
gubernamental con enfoque de emergencia nacional, fortalecer el marco
jurídico ante lo que se reconoció como «pandemia social» y vincular
sociedad civil y Estado en la implementación del PEN-GBVF.
El anuncio clave vino el 9 de agosto de 2018, cuando
el presidente Ramaphosa, en su discurso por el Día Nacional de la Mujer,
comprometió una Cumbre Nacional conjunta para crear una hoja de ruta contra los
femicidios. Sin embargo, siete años después, persiste una pregunta incómoda:
¿Por qué siendo pioneros en legislación (Ley de 2021, PEN-GBVF): Sudáfrica
sigue teniendo tasas de violencia de género comparables a países en guerra?
Otro avance gubernamental llegó en el 2018, cuando Sudáfrica creó el
primer Observatorio Nacional de Feminicidios (Femicide Watch)coordinado
por el Departamento de Justicia, la Policía (SAPS) y el Consejo de
Investigación Médica. Este observatorio fue pionero en el continente
africano.
Lo que dicen las leyes
El abordaje jurídico sudafricano para la igualdad de género ha tenido
un desarrollo progresivo pero desigual desde el fin del apartheid. Han
tenido cimientos post- Apartheid desde 1996 hasta 2004, que refieren a:
la Constitución de 1996, la cual estableció la Maquinaria Nacional de
Género bajo la presidencia, sentando bases para políticas públicas con
enfoque de género.
Seguidamente, surge la Ley de Equidad de Empleo (1998) como primer
intento por corregir discriminación laboral (Ley N°55), aunque con
limitaciones en su aplicación al sector informal, donde trabaja el 68%
de las mujeres negras (Stats SA, 2023). También, abordaron la
transversalización de género (2004) con el objeto de incluir perspectiva
de género en todas las políticas estatales (Comisión de Equidad de
Género de Sudáfrica, 2024), pero sin mecanismos claros de fiscalización.
En la actualidad, existe un paquete legislativo contra
la violencia de genero (2021-2022) que ha sido controvertido por la realidad de
la crisis de los femicidios (la segunda pandemia del país), por ello, el 05 de
agosto de 2022 entraron en vigor tres leyes clave:
– Ley N°12/2021: Reforma al código penal para agilizar
procesos por violencia de género.
– Ley N°13/2021: Actualiza la tipificación de delitos sexuales, incluyendo ciberacoso y violencia intrafamiliar LGBTQIA+.
– Ley N°14/2021: Fortalece medidas de protección para
víctimas de violencia doméstica.
Pese a este marco avanzado, en 2024 solo el 12% de las
denuncias por violencia de género llegaron a condena (Comisión de Género,
2024). Existe una brecha entre norma y realidad.
Lo que dicen los números (y lo que ocultan):
Advertimos que, si bien los datos cuantitativos son
herramientas útiles para la planificación y los abordajes institucionales,
estos indicadores suelen construirse desde una epistemología occidental, ajena
a las realidades situadas de las mujeres. En un mundo donde la base material
del sistema capitalista racializado se sustenta en la división sexual del
trabajo, estos números no logran captar las dimensiones estructurales de la
vulnerabilidad, la exclusión y el empobrecimiento que enfrentan las mujeres.
Los indicadores hegemónicos, lejos de cuestionar el
orden establecido, naturalizan las desigualdades. No ofrecen lecturas críticas
y mucho menos respuestas ante un sistema que se sostiene sobre lógicas
capitalistas, misóginas y racistas, reproducidas a escala global.
– Según el coeficiente de Gini y los informes de la ONU,
Sudáfrica ostenta el título del país más desigual del planeta.
– El rostro del empobrecimiento es mujer.
– Entre enero y marzo de 2025 se registraron 13.453
delitos sexuales, esto incluye 10.688 casos de violación, 1.872 agresiones
sexuales, 656 intentos de delitos sexuales y 236 delitos sexuales con contacto.(Servicio de Policía Sudafricano (SAPS)
– Solo entre abril de 2022 y marzo de 2023, se
denunciaron al Servicio de Policía Sudafricano (SAPS) la asombrosa cifra de
53.498 delitos sexuales, de los cuales 42.780 fueron violaciones. Sin embargo,
la precisión y fiabilidad de los datos relacionados con la violencia basada en
género sigue siendo una preocupación crítica.(Comisión de Igualdad de Género, 2024, p. 12)
– 60 % de femicidios son cometidos por parejas, con
una condena en menos del 20 % de los casos, y una elevada proporción de casos
no resueltos.
– El promedio nacional de femicidios es de tres
mujeres al día, con tasas regionales como Eastern Cape duplicando la media del
país.
– Sudáfrica es el tercer país con las estadísticas más
altas de violación a nivel mundial, después de Botsuana y Lesoto.(Centro para el Estudio de la Violencia y la
Reconciliación (CSVR, 2025)
– Existen 63 Centros de Atención Thuthuzela (CAT) en
respuesta a la urgente necesidad de un enfoque multinivel para la prevención,
la respuesta y el apoyo a las víctimas de violación. (Estado de la
Nación Sudáfrica, 2022).
Datos de las realidades estructurales
– La división sexual del trabajo convierte a las mujeres
especialmente negras y migrantes en la mano de obra más precarizada: 6%
del trabajo doméstico remunerado es realizado por mujeres negras, con
salarios promedio de ZAR 2,500/mes (USD 130), menos del mínimo legal
(IOL, 2023), el 70% de las trabajadoras agrícolas son mujeres negras,
sin contratos fijos (Oxfam SA, 2022).
– Las sudafricanas constituyen el 51,1% de la población, pero el 47%
de ellas son económicamente inactivas.(Departamento de Estadísticas del
gobierno sudafricano (Stats SA, 2022)
– Las mujeres que encuentran empleo suelen ocupar
puestos mal remunerados, con escasas perspectivas de mejora (OIT, 2022).
– La violencia de género, otra cara de la desigualdad,
no se mide en el Gini: el 45% de las sudafricanas ha sufrido violencia machista
(Stats SA, 2022), pero este dato rara vez se cruza con los mapas de pobreza.
– El acceso a la tierra y recursos sigue siendo un
privilegio masculinizado: el 72% de las granjas comerciales son propiedad de
hombres (Oxfam, 2023), mientras que las mujeres cultivan en parcelas sin título
ni subsidios.
– No olvidar la sentencia irónica que hace el Foro
Económico Mundial (FEM) respecto a que: en África subsahariana (ASS), la
paridad de género no se alcanzará hasta dentro de 102 años (WEF, 2023).
Estas cifras e informaciones situadas muestran realidades complejas
que reproducen un sistema capitalista racializado que deprime y
condiciona el empleo doméstico, los cuidados informalizados o las
economías de supervivencia. Se puede distinguir la geografía racializada
de la violencia, por ejemplo, en la zona de Eastern Cape donde se tiene
el doble de femicidios que la media nacional.
Otro elemento crucial a considerar es el tema de la economía de los
cuidados, las mujeres dedican 4.5 horas diarias no remuneradas a trabajo
doméstico (OIT), tiempo robado a su autonomía y, por último, no perder
de vista que el apartheid económico persiste. El 72% de tierras
productivas son de hombres (Oxfam), mientras mujeres cultivan sin título
ni créditos.
Todo esto nos lleva a posicionar el argumento de la economista
sudafricana Lebohang Pheko quien habla de la necesidad de datos que
midan lo que importa: horas de sueño perdidas por violencia machista,
kilómetros caminados para buscar agua, risas arrebatadas por la pobreza.
Lo que dicen las activistas
Ya no les
pedimos que sean valientes. Y está bien. Para los momentos en que no
puedan ser fuertes, estamos aquí para ustedes. Les decimos que no tienen
que serlo todo, siempre, para todos. (Dra. Reitumetse Mpholle,
responsable del estudio Firstfor Women 2025)
De acuerdo a una reciente investigación titulada Her and Now: Insightsin to the Women of South Africa 2025 de First for Women
“las mujeres del país están redefiniendo lo que significa ser
poderosa.” El informe muestra que existe un cambio notable al presentar
que: “el 90 % de las mujeres ahora está de acuerdo en que “la suavidad y
la gentileza son formas de fortaleza”, mientras que el 94 % dice que
“el equilibrio es más valioso que la ambición” (Modiegi Mashamaite,
2025).
El estudio encuestó a más de 4000 mujeres [5],
La encargada de la investigación, responsable de perspectivas e
iniciativas, Dra. Reitumetse Mpholle, explicó que la investigación
partió de una pregunta clave: si la valentía sigue siendo el enfoque
adecuado. Dentro de los principales hallazgos revelan que:
– 44 % está totalmente de acuerdo en que la suavidad
en sí misma es una forma de fortaleza, mientras que el 58 % coincide plenamente
en que «el derecho a respirar es tan importante como el afán de superación». La
mitad de las mujeres coincide plenamente en que anhelan momentos de
tranquilidad que les pertenezcan exclusivamente a ellas.”
– Solo el 6% de las mujeres se sentían cómodas
saliendo por la noche y el 90% tenía demasiado miedo de quedarse sola en casa.
– 65% de las madres está totalmente de acuerdo en que
la expectativa de “mantener la familia unida” es más intensa una vez que tienen
hijos y el 60,7% dice que sacrifica sus propias necesidades para mantener la
estabilidad familiar.
– Para muchos la vida diaria se siente como “un
maratón de multitarea” ya que: el 34% se siente emocionalmente agotado cada
día, el 33% dice que se les elogia por su resiliencia mientras se sienten
abrumados, el 43% está totalmente de acuerdo en que rara vez tiene tiempo
ininterrumpido para sí mismo, el 63% se siente la “columna vertebral” tanto del
trabajo como de la familia diariamente, el 44% se siente sin apoyo a pesar de
ser fuerte por los demás.
– 88% dice que la independencia financiera es esencial
para la felicidad.
– 61,6 % de las mujeres afirma que los hombres
necesitan redefinir lo que significa ser hombre en el mundo actual.
– 44 % está totalmente de acuerdo en que la suavidad
es una forma de fortaleza. Y casi el 90 % coincide en que están redefiniendo el
éxito para incluir la paz, no solo el logro.
– Hace unos 10 años existía el síndrome de
‘derribarla’: tu mayor enemigo era la mujer que tenías a tu lado. Ahora, vemos
que quienes más nos apoyan son las mujeres.
Existe sintonía, independientemente de la edad, la sexualidad o la etapa
de la vida
En consideración a la data que ofrece este estudio, hay una
interpretación de la necesidad de construir poder desde la cotidianidad,
de la rutina de vida de las mujeres encuestadas. En ese sentido, la
Dra. Mpholle dice:
Algunas
de las claves que surgieron giran en torno a esta dinámica de poder.
Somos fuertes y queremos parecer fuertes, pero eso tiene un precio.
Todos los días nos presentamos así en el trabajo, pero al llegar a casa
tenemos que adaptarnos. Nos está matando por dentro vernos siempre
perfectas, ser la mejor madre, la mejor profesional, la mejor hija», y
mencionó que otro tema clave fue el impacto emocional de los roles de
género tradicionales: «En el trabajo, tengo el control, pero al llegar a
casa, tengo que adaptarme a las normas tradicionales.
Contrastando opiniones, la activista Tswelopele Makoe, editora de
Global South Media Network (GSMN) publicó este 9 de agosto un artículo
titulado: Día de la Mujer: “El silencio ya no es una opción”(2025)
donde analiza el estado actual de las mujeres sudafricanas. Pone en
perspectiva que: simplemente no podemos romantizar la lucha de las
mujeres de 1956 sin reconocer esencialmente la continuación de esa lucha
en los cuerpos, las vidas y los sueños de las mujeres de hoy. Además,
sentencia al cierre de su artículo que:
No podemos seguir aplaudiendo el pasado mientras
ignoramos el presente. Si realmente queremos rendir homenaje a las
incondicionales de 1956, debemos alzarnos en defensa de aquellas que aún hoy no
son escuchadas. No se limiten a republicar citas. No se limiten a usar un pin.
Exijan algo mejor. Hagan mejor. Sean más ruidosos. Porque la lucha no ha
terminado y el silencio ya no es una opción. Como dijo una vez con valentía la
formidable Mama Winnie: «Cualquier aceptación de humillación, indignidad o
insulto es una aceptación de inferioridad».
A su vez, la lideresa del partido político GOOD,
y actual ministra de Turismo (del gobierno de unidad nacional), Patricia de
Lille(2025), se pronunció respecto
a la insuficiencia de contar con mujeres en representación política y las
desigualdades estructurales, diciendo:
Vivimos
en una época en la que hemos visto a mujeres ascender a los cargos más
altos del país. La presidenta del Tribunal Supremo, Mandisa Maya, la
primera mujer en presidir el Tribunal Supremo de Sudáfrica, es uno de
esos ejemplos de progreso.
Las
mujeres siguen sufriendo las consecuencias de la crisis social y
económica de Sudáfrica. La pobreza es abrumadoramente femenina. Y
nuestro país sigue azotado por el flagelo de la violencia de género. A
cada mujer que ha sobrevivido a la violencia, le digo: No te calles.
Alza la voz. Tu voz importa.
Mientras que, desde el activismo en movimiento, la Liga
de Mujeres AbahlalibaseMjondolo, en el marcodel campamento político reunido
bajo el lema: “20 años de resistencia de las mujeres. El ubuhlalismo
comienza con nosotras”, dicen que:
Como mujeres, seguimos enfrentando violencia, pobreza,
exclusión, desplazamiento y falta de respeto. Pero nos negamos a callar. Somos
líderes. Somos organizadoras. Somos constructoras de nuestras comunidades.
Somos militantes en la lucha por construir la democracia revolucionaria y el
socialismo desde abajo, ocupación tras ocupación y comuna tras comuna.
Tenemos la campaña “Las mujeres pueden hacerlo”, que
se basa en cuatro pilares:Apoyar a las
mujeres en puestos de liderazgo, construir medios de vida para las mujeres a
fin de posibilitar su bienestar y autonomía, tomar medidas directas para
garantizar el acceso de las mujeres a la tierra y organizarse para poner fin a
la violencia contra las mujeres.
Como
Movimiento Abahlalibase Mjondolo, y como personas pobres de este país,
seguimos sufriendo desalojos armados, demoliciones y ataques violentos.
Estos ataques no provienen de enemigos extranjeros, sino de nuestro
propio gobierno y del poder organizado de los ricos.
En este
momento, el municipio de Kwa Dukuza y los contribuyentes de Dolphin
Coast están trabajando juntos para desalojar a las personas de las
comunidades en las que han vivido durante años. Enviamos un mensaje
claro: Esto nos recuerda la Ley de Áreas de Grupo durante el apartheid.
Nos empobrecieron, y ahora nos dicen que ciertos lugares no son para
nosotros, ni siquiera bajo esta supuesta Nueva República de Sudáfrica.
La Carta de la Libertad declaró que «Todas las personas tendrán derecho a
vivir donde elijan», ¡y Ballito también es nuestro lugar!
En Durban, la Unidad Anti-Invasión de Tierras continúa
demoliendo e incendiando viviendas. Familias se quedan sin hogar. Estos
desalojos son ilegales y, según la ley, actos delictivos.
Si fuéramos verdaderamente libres, nadie sería
desalojado ni su hogar sería destruido. Si fuéramos verdaderamente libres,
ningún niño dormiría a la intemperie porque el municipio incendiara su chabola.
La libertad solo existe en el papel. Por eso, como Abahlali, hablamos de «falta
de libertad».
Nosotros
decimos: No a la xenofobia, no a los desalojos y demoliciones y no a los
ataques a nuestros hogares, a nuestros cuerpos y a nuestra dignidad. (
Liga de Mujeres Residentes de Mjondolo, 2025)
Nosotros
decimos: Sí al poder de las mujeres, sí a la tierra, la vivienda y la
alimentación y sí a la solidaridad, la justicia y el «ubuhlalismo».
Las voces aquí recogidas muestran una diferenciada
forma de nombrar y enfrentar la desigualdad que atraviesa a las mujeres
sudafricanas. Por un lado, el estudio impulsado por una aseguradora dirigida
por mujeres ofrece un retrato estadístico de percepciones, miedos y
aspiraciones; un diagnóstico que, aunque valioso, se limita al registro de
experiencias y no necesariamente cuestiona las raíces estructurales de la
opresión. Por otro lado, las demás voces van dibujando sus realidades, desde sus
luchas que van de la política gubernamental, en la calle, en el movimiento. Por
ejemplo, la Liga de Mujeres AbahlalibaseMjondolo habla desde la calle, desde la
vida cotidiana en los márgenes, denunciando desalojos, violencia y exclusión
como expresiones vivas del capitalismo racializado.
La lucha de las mujeres en Sudáfrica no es un capítulo
cerrado del pasado, sino una resistencia activa que se libra tanto en los
indicadores como en las barricadas, en los informes de investigación y en las
ocupaciones de tierra, en la palabra pública y en la defensa diaria de la
dignidad.
Lo que dice la académica.
Apropiarnos
del espacio, de permitirnos y de habilitarnos mutuamente para tener
voz. Comprende el feminismo concebido como cotidiano como la forma de
tratar de encontrar maneras de nutrirnos a diario, y de forma mutua,
desmantelando los constructos, los ismos, los ismos estructurales y
sistémicos. Y de divertirnos mucho cada día. No se supone que seamos
sombrías, miserables y feministas, miserables. El feminismo es alegría.
(Dra. Lebohang Liepollo Pheko)
En este ejercicio cierro con una referencia que no significan que sea
la única que exista, pero forman parte de las que vamos conociendo en
este tránsito de nuestra investigación situada. La Dra. Lebohang
Liepollo Pheko[6],
ha trabajado el tema de la economía feminista con enfoque decolonial;
nos ofrece un análisis de Sudáfrica refiriendo que se requiere de una
reorientación que se aleje de la globalización capitalista y se incline
hacia las epistemologías africanas introspectivas del humanismo de
Kenneth Kaunda, el socialismo científico de Kwame Nkrumah y la
Declaración de Arusha dirigida por Julius Nyerere. De hecho, explica
que:
un país
como Sudáfrica se vio arrastrado a la lógica de la teoría del desarrollo
neoliberal sin la oportunidad de explorar alternativas de
autodeterminación como el humanismo de Zambia o el Ujamaa de Tanzania.
El Ujamaa fue una política social y económica desarrollada e
implementada en Tanzania por el presidente Julius Kambarage Nyerere
(1922-1999) entre 1964 y 1985. Basada en la idea de la agricultura
colectiva y la «aldeización» del campo, el Ujamaa también exigía la
nacionalización de la banca y la industria, así como una mayor
autosuficiencia tanto a nivel individual como nacional (Nyerere, 1962
;Nyerere, 1987).(Lebohang Liepollo Pheko, 2025).
Con esta mirada critica que estudia la economía con
visión feminista y enfoque decolonial estamos observando la crítica estructural
del sistema económico hegemónico que atraviesa a Sudáfrica, un sistema que
produce desigualdad y empobrecimiento pese a los recursos y la potencialidad
con integra al bloque BRICS.
Para la Dra. Pheko, el feminismo es radical. Es
comprender que no se trata solo de mujeres, sino de un cambio sistémico. Ser
feminista implica comprender que no solo sostenemos el cielo, sino que somos el
cielo. Se trata de poder. Es anticolonial, antiimperial, antirracista y
antisionista.(Woman Kind)
En función a su trayectoria profesional y activismo, comprende que
parte del trabajo que ha realizado en los últimos años giró en torno a
la economía feminista del bienestar, sobre cómo nombramos el trabajo que
realizan las mujeres en particular. Se declara profundamente
comprometida con la idea de que el trabajo de cuidados es un trabajo
real. (Woman Kind)
Interpretando su realidad, propone la necesidad de apropiarnos
del espacio, de permitirnos y de habilitarnos mutuamente para tener voz. Comprende el feminismo concebido como cotidiano
como la forma de tratar de encontrar maneras de nutrirnos a diario, y de forma
mutua, desmantelando los constructos, los ismos, los ismos estructurales y
sistémicos. Y de divertirnos mucho cada día. No se supone que seamos sombrías,
miserables y feministas, miserables. El feminismo es alegría.
En este mismo orden de ideas, argumenta en su artículo Más allá del PIB: Por qué los países africanos deberían adoptar una economía del bienestar descolonizada (Liepollo Pheko, 2023) que:
– El surgimiento de mujeres negras que lideran movimientos de
ecofeminismo y justicia ecológica aporta una perspectiva importante. Sus
voces desafían el predominio de las perspectivas privilegiadas de la
población blanca en el activismo climático y ofrecen un enfoque
descolonizado para abordar el cambio climático y la redistribución
económica.
– Los Estados deben priorizar la redistribución
del poder, los recursos y los beneficios de la globalización. Un compromiso
genuino con el crecimiento equitativo exige abordar las injusticias históricas,
desafiar los modelos de desarrollo eurocéntricos y valorar el cuidado y la
reproducción social como pilares fundamentales de nuestras sociedades.
Lo que decimos al cierre.
El Día Nacional de la Mujer Sudafricana no es solo una
conmemoración histórica, sino un recordatorio vivo de que la lucha iniciada en
1956 sigue siendo urgente y vigente. A pesar de avances legislativos,
institucionales y simbólicos, las mujeres sudafricanas especialmente negras y
pobrescontinúan enfrentando un entramado de violencias, desigualdades
económicas y exclusiones estructurales.
El contraste entre la acción gubernamental, los
indicadores hegemónicos y las realidades situadas revela una fractura profunda:
se cuantifica el dolor, pero no se cuestiona el sistema que lo produce. Como
señalan las voces académicas, activistas y comunitarias, se necesita una
transformación civilizatoria que ponga en el centro el bienestar, el cuidado y
la justicia redistributiva desde perspectivas decoloniales y feministas.
Honrar a las mujeres de 1956 implica más que recordar;
exige actuar para que ninguna mujer en Sudáfrica viva bajo el peso del miedo,
la pobreza y la invisibilidad. El desafío es romper con métricas y políticas
que perpetúan la opresión y construir, desde los saberes y resistencias
locales, una sociedad donde la libertad y la dignidad sean realidad para todas.La
humana humanidad tiene que nacer con plenas oportunidades para todos y todas
fuera de la lógica del capital racializado y patriarcal.
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Notas:
[1]
Este artículo forma parte de un avance investigativo en curso para la
Maestría en Estudios y Saberes Africanos, desarrollada por el Instituto
de Investigaciones Estratégicas sobre África y su Diáspora (Centro de
Saberes Africanos, Americanos y Caribeños) de la República Bolivariana
de Venezuela.
[2]
Asistimos a la presentación de este libro no solo por la importancia
que tiene para el debate de ideas del feminismo africano, la producción
de conocimiento que se hace desde África sino por la articulación que
podemos generar desde el sur global.
[3]
Es una aseguradora dirigida a mujeres. Crearon el Proyecto Zeitgeist
con The Culture Foundry Co, para recopilar y analizar datos sobre las
experiencias de las mujeres sudafricanas en múltiples dimensiones de sus
vidas, incluyendo seguridad, bienestar económico, relaciones y
empoderamiento personal. Su portal web:
https://www.firstforwomen.co.za/blog/inspiration-blogs/her–now-what-women-want-in-2025/
[4] https://iol.co.za/news/politics/2025-08-09-celebrating-womens-day-parliament-reflects-on-the-legacy-of-the-1956-womens-march/
[5]
El informe explica que se realizó una encuesta cuantitativa exhaustiva y
perspectivas cualitativas del compromiso de Culture Foundry Co con las
iniciativas comunitarias de 1st for Women. Se diseñó un enfoque para
obtener perspectivas integrales y al mismo tiempo garantizar que las
voces de las personas directamente afectadas se presentaran de manera
prominente.
[6] Es
una destacada investigadora, profesora y activista. Su análisis aborda las tres
variantes concernientes a: raza, clase y feminismo. Está comprometida con
fundamentar la investigación académica en las luchas y la praxis comunitarias;
asociada a la cohorte de mujeres impacientes y molestas que están reimaginando
el mundo y planteando demandas de nuevas economías, nuevos estados, nuevas
políticas que centren nuestras realidades. Tomado de: https://knowledgehub.southfeministfutures.org/kb/feminist-economics-is-everything-the-revolution-is-now/?utm_source=chatgpt.com
Es miembro de la Comisión Walter y Patricia Rodney sobre Reparaciones
y es la principal sección sudafricana sobre economía política de las
reparaciones. Forma parte del centro de investigación de activistas y
defensa feminista Trade Collective. Tomado de:
https://lectures.mandela.ac.za
Yasmín Carolina Corrales González. Investigadora sobre Feminismos Africanos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.