11/01/2015

La ciudad debe ser para la mayoría



Antonio Gershenson
Se supone que una Norma 26 garantizaba la vivienda popular y su desarrollo. Se supone que hemos tenido gobiernos de izquierda, que han mejorado la educación para la mayoría, incluso en los niveles más altos, que el transporte popular mejora y se limita el transporte individual.
Sin embargo, no crece sino estalla el transporte individual, el Metro ha crecido a paso de tortuga, tiene parada la mitad de su última línea, el Metrobús no sólo es insuficiente sino que a menudo tiene un funcionamiento anárquico, el empleo es insuficiente, etcétera.
En cambio, vemos las facilidades para los que compran coche nuevo, y sobre todo para el desarrollo de la vivienda de lujo, como es el Nuevo Polanco (colonias Granada I y II, a ver adónde se van los que ahora viven allí). Se hará con fondos públicos, pero obviamente por grandes empresas privadas que ya han recibido trabajos del gobierno de izquierda. Quienes estiman el costo, obviamente los funcionarios del ramo y las empresas beneficiadas, calculan para este proyecto 4 mil millones de pesos en 15 años.
¿Qué, los funcionarios recibirán grandes mordidas? ¡Por favor, estamos en México! Qué preguntas.
Por si fuera poco, en algunas zonas escasea el agua, sin que haya un sustancial aumento del presupuesto en el área para resolver el problema.
Autoridades locales de izquierda han alentado también este tipo de negocios, con los evidentes beneficios para ellos. El martes pasado, habitantes de varias colonias hicieron una movilización ante la autoridad respectiva (no la menciono porque les cambian de nombre y de autoridad a cada rato) diciendo, entre otras cosas, que la corrupción hace ciegos a los funcionarios al servicio de las grandes inmobiliarias.
Lo que sí se debe hacer es:
Se prohíbe el uso de fondos públicos para el desarrollo de construcciones de lujo, para estimular el uso de automóviles de lujo y similares. El presupuesto debe ser para el desarrollo económico y social. Para mejorar el nivel de vida de la mayoría, de cultura, de educación, de transporte, etcétera.
Los recursos deben servir para mejorar el transporte colectivo y para desalentar en lo posible el transporte individual, que ya tenemos más que suficientes embotellamientos. Para esto, también deben tomarse en cuenta en los programas de construcción. Y la gente debería saber, como en países más civilizados, a qué hora va a pasar el tren, el camión, el trolebús, el Metro o el Metrobús. Para esto, los sistemas deben estar bien planeados y ordenados.
La educación pública debe tener todo el apoyo de los fondos oficiales. Y las instituciones públicas –desde primarias y preprimarias hasta universidades– no deben cobrar, sino tener suficientes recursos del Estado.
Puedes y debes conocer tu trabajo, y rechazar cualquier corrupción. Esto puede sonar como fantasía, pero yo tuve la experiencia, en un área limitada, de que esto es posible. En la Dirección de Obras del Distrito Federal, que en el mayor tiempo que yo estuve fue de César Buenrostro, la mayor parte de las áreas no tuvo, hasta donde me di cuenta, ninguna corrupción. Hubo castigos, incluso por lo menos uno de cárcel, en casos que se descubrieron.
Debemos distinguir también lo positivo, aunque sea como prueba de que es posible. Yo he puesto ejemplos. Hubo uno en la parte final del artículo de hace dos domingos –el título original era Funcionarios destruyen a Pemex, pero hay quienes lo construyen– y ahora hay otro, que pese al desastre al que los funcionarios han llevado a Pemex, y la continuada caída de la producción del crudo y el gas natural en el tercer trimestre de este año, hay excepciones en la Región Marina Suroeste, en el litoral de Tabasco.
En el Reporte de resultados preliminares de Pemex se dice que la producción de gas natural en el tercer semestre de 2015, bajó 3.5 por ciento respecto del mismo periodo de 2014, un elemento de crecimiento fue un aumento de la producción de gas asociado de 152 MMpcd en el activo litoral de Tabasco de la Región Marina Suroeste, por el desarrollo de los campos Tsimin y Xux.
También se dice, en la parte de la producción de crudo, que hubo una reducción de la producción de crudo pesado de 7.1 por ciento, otra reducción del crudo ligero de 2.3 por ciento y otra más del superligero de 7.1 por ciento. Sin embargo, hubo un incremento de 54 por ciento en la producción del campo Xux, de la Región Marina Suroeste, que comenzó a producir en junio de 2014, y que al tercer trimestre de 2015 alcanzó un promedio de 54 Mbd.
Entonces, pese a la política oficial de Pemex de producir cada vez menos y de importar cada vez más, y entregar más a Pemex, en esta pequeña zona sucede lo contrario. Desde 2003 hasta el pasado agosto, la producción de gas natural de esta zona aumentó, continuamente, a 11 veces más, y ahora produce 17.4 por ciento de la producción nacional.
Esto muestra que hacer algo como esto es posible, y que no estamos fatalmente condenados a una política y a unos funcionarios como los actuales.

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