6/15/2016

Las noticias de CIMAC


Anayeli García Martínez Cimacnoticias | Ciudad de México.-  A la par de las reformas constitucionales que desde 2008 criminalizan el derecho al aborto legal en 16 estados, cuatro entidades (Baja California, Coahuila, Durango y Veracruz) cuentan –a partir de ese mismo año– con leyes de “protección a la maternidad”, que resguardan la salud del embrión o feto.

Coahuila (desde octubre de 2008), BC (octubre de 2013), Durango (diciembre de 2014), y Veracruz (diciembre de 2015) cuentan con leyes “especiales” para proteger la maternidad, los derechos de las mujeres embarazadas, resguardar su salud, la infancia temprana, y la salud del producto en gestación.
Mientras que los congresos de Aguascalientes, Zacatecas, Guerrero, San Luis Potosí y Tabasco tienen en el tintero iniciativas similares.
Según un documento de la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados, el fin de esas normas es resguardar la maternidad, pero también protegen al embrión o feto desde el momento en que es concebido (BC y Coahuila) o en gestación (Durango).

 Angélica Jocelyn Soto Espinosa Cimacnoticias | Ciudad de México.- Además de repartir silbatos, se deben reformar el Código Penal capitalino y otras normas locales para garantizar que los acosadores sexuales sean sancionados, y las mujeres que denuncien no sean revictimizadas en el proceso, dijo la directora del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF), Teresa Incháustegui Romero.

La funcionaria explicó que la recientemente anunciada “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte y espacio público”, se basa en un diagnóstico que el Inmujeres-DF elaboró junto con ONU-Mujeres y El Colegio de México, y según el cual ocho de cada 10 capitalinas no denuncian la violencia sexual por considerar que es algo de lo que no se pueden eximir, pero también porque no se han sentido apoyadas en la defensa de su derechos.
Destacó que desde que arrancó la estrategia el pasado 25 de abril, se han registrado 320 denuncias por violencia sexual, cuando en el pasado había 280 en todo un año.

 Redacción Cimacnoticias/Enheduanna | Tuxtla Gutiérrez, Chis.- “Jugar futbol no hace que yo deje de ser mujer o de sentirme mujer. En una ocasión, como dueña del equipo, llegó una joven a decirme que quería jugar. Llegó varias veces a practicar y a jugar, pero cuando su papá se enteró de que ella practicaba el deporte le negaron que lo siguiera haciendo, y le prohibieron venir a los partidos”.

No sólo la discriminación por parte de la familia es la dificultad que sufren la mujeres por practicar futbol, si no también burlas y estereotipos por parte de la sociedad, y debido a eso ellas son obligadas a dejar de jugarlo, ya que prevalece el prejuicio de que al hacerlo se pierde “la esencia de ser mujer” o “se hace más ruda, mas masculina”.
E incluso se les cataloga con nombres despectivos y discriminatorios como “machorras”, “machetonas” y “marimachas”, comenta Elizabeth, directora técnica del equipo “Las Divinas de La Moderna”.
El futbol se ha encasillado sólo para los hombres, limitando a las mujeres su inclusión por ser un deporte de velocidad, fuerza y contacto, pero las mujeres siguen luchando para erradicar estereotipos y prejuicios sociales.

Lucía Lagunes Huerta* Cimacnoticias | Ciudad de México.- Los ecos de las recientes elecciones que vivimos el pasado 5 de junio nos dicen que el avance de las mujeres dentro de los congresos locales es una realidad.

De las 12 entidades federativas en las cuales se renovaron los congresos estatales, las mujeres obtuvieron cuatro de cada 10 curules por voto directo lo cual también habla de la fortaleza de las candidaturas femeninas dentro de las preferencias electorales.
Es importante recordar que este logro es producto de un largo camino que han realizado las mexicanas en la defensa de sus derechos políticos, desde el sufragio femenino hasta la paridad.

Cecilia Lavalle* Cimacnoticias | Quintana Roo.- Me mira con los ojos a punto de desbordar un par de años de tristeza. “Es que él no era así”, me dice; “cambió cuando nos casamos”, agrega; “y no le doy motivo”, explica; “ya no puedo más”. La presa de sus ojos se rompe y el río se desborda.

María es muy joven. Deduzco que tiene poco más de 18, aunque es difícil precisarlo, porque la opresión y el dolor avejentan más rápido que un reloj de arena sin calibrar.
En el bachillerato se enamoró de un hombre tan joven como ella. Antes de un año estaba embarazada y casada con ese hombre que, me dice, la trataba como reina.

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