António Guterres*
Enseñó que la mejor manera de hacer frente a la injusticia no consiste en replicar la crueldad y la violencia propias de la discriminación y la opresión sistémicas, sino en emplear, en cambio, las herramientas del diálogo y la no violencia para tender puentes de entendimiento, promover la dignidad y generar un cambio duradero.
En esta época de divisiones, tensiones y conflictos cada vez mayores, las enseñanzas de Gandhi cobran urgencia renovada.
Hay personas que sufren. La pobreza y la desigualdad están abriendo una brecha entre quienes tienen y quienes no tienen, y los propios cimientos de la paz y el desarrollo –la Carta de Naciones Unidas, los derechos humanos, el derecho internacional, la diplomacia y el diálogo– están siendo ignorados y atropellados con total impunidad.
En estos tiempos tan convulsos, hagamos acopio de valor, empatía, dignidad y humanidad común, tal y como nos enseñó Gandhi a lo largo de su vida.
Trabajemos para reparar las divisiones mediante diálogo y diplomacia sinceros, poner fin al sufrimiento y construir un mundo pacífico basado en la no violencia.
* Secretario general de la Organización de Naciones Unidas

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