3/02/2014

Los hijos de Marta Sahagún, gestores de Oceanografía




Lograron para esa empresa contratos por casi $6 mil millones

Diputados revelaron que de 2002 a 2006 la naviera recibió contratos por 5 mil 929 mdp

Oceanografía, de la quiebra a la bonanza con Fox y los Bribiesca

Los hijos de Marta Sahagún recibieron jugosas comisiones por gestionar acuerdos con Pemex

Roberto Garduño
 Periódico La Jornada
Domingo 2 de marzo de 2014, p. 5

Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún, junto con su tío Guillermo Sahagún, gestionaron contratos con Petróleos Mexicanos (Pemex) por 5 mil 929 millones de pesos para favorecer a la empresa Oceanografía SA de CV, entre 2002 y 2006. Los hijos de Marta Sahagún Jiménez fueron beneficiados durante el sexenio de su padre político, Vicente Fox Quesada, quien ordenó al entonces director de la paraestatal, Raúl Muñoz Leos, avalar los acuerdos entre la empresa privada y la paraestatal.
A esa conclusión llegaron los integrantes de la comisión especial de la Cámara de Diputados que investigó a los hijos de Marta Sahagún, segunda esposa de Fox.
Los beneficios para Oceanografía, propiedad de Amado Yáñez Osuna, se convirtieron también en jugosas comisiones para los hijos adoptivos del primer presidente panista, como declaró en su momento el propio Yáñez.
La intervención de los Bribiesca Sahagún y su tío Guillermo contribuyó a corto plazo a que Oceanografía no fuera embargada en 2000 por el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Al inicio del sexenio de Fox, Oceanografía estaba quebrada, había evadido impuestos y existían antecedentes de colusión con funcionarios públicos. Cinco años después era la principal proveedora de Pemex. De ahí la intervención de la autoridad hacendaria, la cual no se concretó por órdenes del entonces mandatario federal.
Las conclusiones de la comisión creada en la Cámara de Diputados para investigar a la familia Bribiesca Sahagún también incluye el historial hacendario de Oceanografía, que en 2000 debía 21 millones 130 mil pesos al SAT, pero a partir del año 2001, como consta en el Registro Público de la Propiedad, se ordenó cancelar el embargo que aplicaría la Secretaría de Hacienda, porque se habían recibido instrucciones de la oficina de Marta Sahagún en Los Pinos.
Así, la naviera Oceanografía inició un inusitado despegue y crecimiento como contratista durante la administración de Fox, quien a todas luces la protegió para beneficiar los intereses de la familia de Marta Sahagún.
Al inicio de 2002, Oceanografía informó que su capital era de 1.5 millones de pesos. Meses después, al concluir ese año, registró ante la autoridad hacendaria un capital de 126 millones.
La investigación en torno a las actividades opacas de los hijos de Marta Sahagún iniciaron en 2005 en la Cámara de Diputados. Las conclusiones de esas pesquisas fueron retomadas por la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública (SFP).
Las evidencias apuntaban a que los contratos arrancados por los Bribiesca Sahagún a Pemex para favorecer a Oceanografía eran irregulares, como lo constató en su momento Germán Martínez, ex titular de la SFP y funcionario tanto de Fox como de Felipe Calderón Hinojosa.
El caso también reveló los manejos irregulares del ex director de Pemex Muñoz Leos para otorgar los enormes beneficios económicos a Oceanografía y sus comisionados: Manuel y Jorge Alberto Bribiesca.
También con Calderón
La empresa fue favorecida incluso en el sexenio de Felipe Calderón –quien ocultó las evidentes anomalías de su antecesor– al otorgarle, por medio de Pemex, contratos cuya vigencia fue de tres años, de 2008 a 2010.
En esa ocasión la paraestatal comprometió el pago de 191 millones 392 mil dólares por diversos servicios a Oceanografía, entre ellos flete de lanchas rápidas para transporte de personal, lanchas estables y barcos abastecedores de nueva generación.
Los resultados de una larga investigación a los Bribiesca Sahagún incluyeron las declaraciones de Luis Ramírez Corso, quien sustituyó a Raúl Muñoz Leos en la dirección de Pemex. Este funcionario se desmarcó de Marta Sahagún y de sus vástagos, con quienes, aseguró, jamás había tenido contacto.
No obstante, Ramírez Corso admitió que Petróleos Mexicanos sí había entregado contratos por adjudicación a las empresas Oceanografía y Negromor, por la intervención de los hermanos Bribiesca Sahagún.
Incluso el entonces director de Pemex informó a la comisión especial que la paraestatal firmó un contrato con la clínica hospital San José, de Zamora, Michoacán, propiedad de Alberto Sahagún Jiménez, hermano de Marta Sahagún.
Cuando Ramírez Corso compareció ante los integrantes de la comisión especial que investigó los multimillonarios fraudes en que estuvieron implicados los hermanos Bribiesca Sahagún, se hizo acompañar del abogado Néstor García y de los entonces directores de Gas y Petroquímica Básica, Roberto Ramírez; de Refinación, Juan Bueno Torio –amigo personal de Fox y Marta Sahagún y a quien se atribuye el cabildeo en favor de los hijos de ésta–; de Exploración y Producción, Carlos Morales, y de Administración, Rosendo Villarreal.
En ese encuentro se expuso que Pemex firmó, al abrigo de los Bribiesca Sahagún, 54 contratos con Oceanografía.




Gobiernos panistas frenaron la investigación contra los Bribiesca: diputada

Denuncia de Martha Lucía Mícher
Sin cortapisas, tráfico de influencias con Fox

Roberto Garduño
 Periódico La Jornada
Domingo 2 de marzo de 2014, p. 6

En el sexenio de Vicente Fox prevaleció la práctica “de servirse del poder sin cortapisas; Manuel Bribiesca y su hermano Jorge Alberto –hijos de Marta Sahagún, esposa del ex presidente– se beneficiaron de los favores que su familia en el poder les ofreció”.
Martha Lucía Mícher, diputada perredista y en 2005 presidenta de la comisión especial que investigó los negocios de los hijos de Marta Sahagún, expuso que la acción de la Procuraduría General de la República en torno al fraude millonario de la empresa Oceanografía, en la cual tuvieron injerencia los Bribiesca Sahagún, confirma que la ex familia presidencial obtuvo beneficios que afectaron los recursos y el interés públicos.
Recordó que Manuel Bribiesca se encuentra obligado a permanecer en el país porque la autoridad federal investiga uno más de sus presuntos fraudes, éste en el terreno inmobiliario.
El hijo de Martha Sahagún e hijastro de Fox es acusado de haberse beneficiado de información privilegiada como intermediario de la empresa Oceanografía y Arrendadora Ocean para obtener importantes contratos con Pemex Exploración y Producción.
Afirmó que cuando fue presidenta del grupo investigador, pedimos información clasificada a Pemex, y de inmediato el gobierno panista y su partido nos cerraron la comisión, porque empezamos a pisar callos.
Una vez que panistas en connivencia priístas cerraron la comisión, y ésta había entregado un voluminoso archivo que documentaba la opacidad y corrupción de los hermanos Bribiesca Sahagún, desparecieron todos los documentos que entregamos en marzo del año 2005. Y ahora nos preguntamos: ¿qué quedó de todo eso? ¿Qué pasó? ¿Dónde está?
–Aparte de los señalamientos de Citigroup, existen las evidencias que ustedes mostraron contra los Bribiesca Sahagún.
–Descubrimos que sí hubo tráfico de influencias en el poder presidencial, que los hijos de Marta Sahagún sí tienen responsabilidad de haberse beneficiado de las redes del poder. Tanto, que ahora Manuel Bribiesca no puede salir del país.
La legisladora señaló asimismo que cuando fue cerrada la comisión existían suficientes pruebas para seguir las pesquisas, pero convencieron a Pablo Gómez de que no continuaran; no sé a cambio de qué.

La firma falsificó al menos 150 convenios con Pemex: funcionarios de la PGR

Disfrazó sus ganancias y niveles de operación con Pemex

Oceanografía falsificó más de 160 documentos, según fuentes de la PGR


Gustavo Castillo García
 Periódico La Jornada
Domingo 2 de marzo de 2014, p. 6

La empresa Oceanografía SA de CV –que posee 27 por ciento de la flota que Petróleos Mexicano (Pemex) utiliza para trasladar combustible– falsificó más de 160 documentos de la paraestatal para obtener financiamiento.
Funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) revelaron que la firma naviera alteró los convenios que suscribía con Pemex con base en los cuales disfrazó sus niveles de operación y ganancias.
Según las fuentes consultadas, Oceanografía habría alterado al menos 150 estimaciones de volúmenes de combustible a transportar, lo cual le permitía obtener cada dos meses dinero de Banamex, con el compromiso de pagar en cuanto la paraestatal cubriera los servicios.
Señalaron que el pasado 11 de febrero, el órgano interno de control en Pemex Exploración y Producción dio a conocer públicamente que Oceanografía entregó fianzas que no cumplieron con el 10 por ciento del monto de contratos asignados.
La Secretaría de la Función Pública informó que dentro del expediente 0039/2013, notificado a Oceanografía el 10 de febrero, se impuso una multa de 24 millones 31 mil 974 pesos y una inhabilitación por un año nueve meses, que comenzó el 12 de febrero pasado y concluirá el 12 de noviembre de 2015.
Una vez que la inhabilitación se dio a conocer en el Diario Oficial de la Federación, Citigroup ordenó al Banco Nacional de México (Banamex), una de sus empresas, que revisara los convenios con Oceanografía, que de acuerdo con su portal es una compañía “mexicana líder en servicios costa afuera en el Golfo de México para la industria petrolera. Tenemos más de 40 años de experiencia trabajando para Pemex.
Proporcionamos servicios integrados de ingeniería geofísica marina, buceo de saturación, operación de vehículos sumergibles manejados a control remoto, mantenimiento a estructuras marinas y construcción de ductos submarinos. Somos la primera empresa de buceo en los campos petroleros costa afuera en el Golfo de México.
En ese contexto, los funcionarios consultados señalaron que Oceanografía presta fundamentalmente servicios de transporte marítimo para petróleo a Pemex.
Se estima que renta 27 por ciento de los buques que la paraestatal requiere para transportar el hidrocarburo, ya que zona de operación se localiza en la Sonda de Campeche.
La firma cuenta con instalaciones en Campeche, Tabasco y Veracruz. En Ciudad del Carmen están sus oficinas corporativas (las cuales fueron intervenidas el viernes por la PGR) y, según la información disponible, Oceanografía cuenta con la mayor flota de bandera mexicana para la prestación de servicios al sector petrolero. Integrada por 38 embarcaciones que representan 70 mil 862 toneladas de arqueo bruto.
Con esos antecedentes, Banamex aceptó firmar convenios de financiamiento que permitieran a la firma tener solvencia inmediata.
Según los datos obtenidos que constan en la denuncia presentada por Banamex ante la PGR, tras la inhabilitación, Banamex decidió cotejar con Pemex las estimaciones contratadas, y descubrió que había documentos falsificados en los que se alteraron los volúmenes de carga y, por tanto, los recursos que obtendría Oceanografía.
Tras descubrir –con el cotejo de los documentos– que la empresa sólo contaba con facturas que amparaban 185 de los 585 millones de dólares entregados a Oceanografía, decidió presentar la denuncia penal ante la PGR.

Preocupa a más de 3 mil trabajadores de barcos petroleros el pago de salarios

Algunos no han recibido sus salarios durante dos meses

En la zozobra, trabajadores de la empresa de Amado Yáñez Osuna

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Empleados de Oceanografía en Ciudad del Carmen, Campeche, a quienes no han pagado sus sueldos, protestan frente a la sede de la empresa, cuyas cuentas bancarias fueron embargadasFoto Lorenzo Chim
Lorenzo Chim
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 2 de marzo de 2014, p. 5
Ciudad del Carmen, Camp., 1° de marzo.

Debido a que instalaciones y cuentas bancarias de Oceanografía SA de CV, propiedad de Amado Yáñez Osuna, quedaron bajo control de autoridades federales, están en la incertidumbre más de 3 mil empleados que prestan sus servicios mar adentro en las 87 embarcaciones de esa compañía que trabaja para Petróleos Mexicanos (Pemex).

Juan Carlos Rodríguez y Candelario de la Cruz Gómez son dos obreros que desde el viernes al mediodía recorren las oficinas de esa empresa en busca de informes sobre el pago de sus sueldos.

A muchos trabajadores les adeudan hasta dos meses, y la crisis, aseguran, incluso ha afectado a los futbolistas de los equipos Gallos Blancos del Querétaro, de la primera división, y Delfines del Carmen, de la Liga de Ascenso.

Amado, deja de comprar equipos de futbol y págale a tus trabajadores, no seas rata, dice una de las cartulinas de los manifestantes que se encuentran en plantón desde hace una semana en las oficinas de Oceanografía, a la que llaman Oceanomentiras.

La incertidumbre entre los trabajadores aumentó cuando se enteraron que las cuentas bancarias de la compañía quedaron en poder del Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), por lo que exigieron informes, y les dijeron que posiblemente el próximo martes les resolverán el problema.

Un trabajador del SAE les dijo que es necesario contabilizar las finanzas de la compañía petrolera, pero antes de liquidar a proveedores debían garantizar el pago salarial, por lo que no tenían de qué preocuparse.
Trascendió que desde el viernes, trabajadores de los barcos petroleros propiedad de Oceanografía, entre ellos Caballo Marango, son llevados a tierra firme y sus jefes les piden que se retiren.

A los que son foráneos les entregaron boletos para que viajen a sus estados y esperen noticias, pues el dueño de la compañía está siendo víctima de una jugarreta política.

Mandamás de ExxonMobil entabla demanda por el fracking en su rancho texano


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
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Refinería de Basra, en Irak. Este país alcanzó en febrero un récord de 2.8 millones de barriles diarios de petróleo exportadosFoto Reuters
Los texanos –sean empresarios de alcurnia, sean ciudadanos comunes– han sido alcanzados por los daños a la salud, al medio ambiente y a la armonía social que provoca el telúricamente tóxico fracking.
Rex Tillerson –mandamás de la máxima trasnacional de Estados Unidos, la legendaria petrolera ExxonMobil, quien ostenta un salario de 40.3 millones de dólares al año– presentó una demanda legal, en la que cita las “consecuencias del fracking”, con el fin de bloquear la construcción de una torre de agua de 50.6 metros junto a su dañada propiedad valuada en 5 millones de dólares en Texas (http://thinkprogress.org/climate/2014/02/21/3316881/exxon-ceo-protests-fracking/ ).
ExxonMobil, con sede en Texas, no es una trasnacional cualquiera: representa El imperio privado y el poder de EU (Penguin Books, Nueva York, 2012), según el autor Steve Cole, galardonado con el Premio Pulitzer.
ExxonMobil, junto a Apple y Google, se encuentra a la cabeza de las máximas trasnacionales de Estados Unidos, medidas por su valor accionario, según el ranking de The Financial Times.
Rebecca Leber, del portal Think Progress, comenta que ExxonMobil, mediante su polémica subsidiaria XTO Energy, es el máximo productor de gas natural en Estados Unidos que se basa en la controvertida tecnología de exploración para extraerlo (léase: la fracturación hidráulica, fracking).
Rebecca Leber cita un reporte de The Wall Street Journal sobre la torre de agua cercana a la casa de Rex Tillerson que abastecería un sitio cercano al fracking que requiere de inmensas cantidades del líquido que, por cierto, ha contaminado los mantos freáticos cada vez más secos de Texas.
A juicio de la feroz crítica Rebecca Leber, las operaciones de petróleo y gas de ExxonMobil no solamente resultan en depredaciones, que han destruido casas y regiones, sino también provocan el desplome del valor de las propiedades. ¿Quién querrá vivir en medio de tanta contaminación letal?
El quejoso Rex Tillerson arguye que el proyecto causaría mucho ruido (¡supersic!) y tráfico (sic) debido a la transportación del agua de la torre al sitio de perforación. ¡Qué sensible!
La demanda legal busca una indemnización de 40 millones de dólares por daños (¡supersic!) y exige el desmantelamiento de la polémica torre de agua propiedad de CTWSC (Cross Timbers Water Supply Corporation), anteriormente BWSC (Bartonville Water Supply Corporation), que “venderá agua a los exploradores de petróleo y gas mediante el fracking para las formaciones de shale gas” (lutitas/esquisto/grisú; http://www.bizjournals.com/dallas/news/2014/02/24/exxon-ceo-dick-armey-sue-to-stop-water-tower-in.html?page=all ).
Al unísono, el anterior líder de la Cámara de Representantes de Estados Unidos (del Partido Republicano), el también texano Richard Keith Dick Armey y su esposa entablaron el mismo juicio del mandamás de ExxonMobil, aduciendo daño a su rancho de 2 millones de dólares. Very weird!
Uno de los abogados del sensible quejoso texano especifica que la preocupación de su poderoso cliente petrolero/gasero es referente a la devaluación de su propiedad, más que al fracking. Como reza el popular dicho mexicano: que se ejecute la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre.
Extraña doble personalidad del mandamás de ExxonMobil: en su calidad de gasero ha fustigado a los numerosos críticos del fracking y a quienes pregonan su regulación, mientras que su alter ego de propietario presenta una demanda legal debido a la torre de agua cercana a su propiedad que servirá para el fracking. Tal es el prototipo neoliberal de empresarios petroleros/gaseros en Estados Unidos: ganan de todas en los dos bandos antagónicos, simultáneamente como verdugos y víctimas.
Para el mandamás de ExxonMobil, quien expectora el aburrido cuan inoperante mantra neoliberal, la regulación del fracking es anatema: este tipo de regulación disfuncional (¡supersic!) frena la recuperación de la economía de Estados Unidos, su crecimiento y su competitividad global (http://www.reuters.com/article/2012/03/09/us-ceraweek-exxon-tillerson-idUSBRE82810B20120309 ).
En referencia al tóxico shale gas y a su vilipendiado fracking, el mandamás de ExxonMobil es laxamente displicente y considera que sus riesgos son muy manejables (¡supersic!).
Al texano Rex Tillerson no le perturba que en los recientes cuatro años se haya incrementado el número de sismos en Estados Unidos 11 veces más que en las tres décadas anteriores (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/More-Scientific-Evidence-Linking-Fracking-and-Earthquakes.html ).
El anterior boy scout y hoy cowboy petrolero texano Rex Tillerson es un súper peso pesado: pertenece al think tank CSIS, al superinfluyente American Petroleum Institute y al Bussines Roundtable (el equivalente, para las principales trasnacionales de Estados Unidos, de la legendaria Mesa Redonda del rey Arturo).
La omnipotente industria petrolera/gasera gasta fortunas para publicitar los “beneficios del fracking”, pero no puede silenciar a sus críticos como el portal Truthdig que arremete contra la doble moral de Rex Tillerson, quien “promueve el fracking en la prensa de Nueva York, mientras entabla una demanda legal por la afectación ambiental a su rancho texano” (http://www.truthdig.com/eartotheground/item/for_exxon_mobil_ceo_frackings
_fine_just_not_in_his_backyard
_20140225
).
Pero nada parece detener el delirio en Estados Unidos por el “auge del shale gas como uno de los principales creadores de empleos” y su revolución energética del siglo XXI, que cuenta con la genuflexa complicidad del “México neoliberal itamita”. El costo médico/ambiental/social no importa.
Los fundamentalistas neoliberales del NCPA exultan que gracias al fracking el empleo en el sector petrolero creció 40 por ciento desde la recesión de 2007, de acuerdo con el Manhattan Institute, de ultraderecha (http://www.ncpa.org/sub/dpd/index.php?Article_ID=24147 ).
En las antípodas de los panegiristas del shale gas, sus críticos Inside Climate News/Center for Public Integrity/The Weather Channel exponen una investigación que vincula el fracking a la emisión de aire tóxico en Texas (http://www.democracynow.org/2014/2/27/big_oil_and_bad_air_report ).
Más allá de la conocida contaminación y sequía de los mantos freáticos (http://www.jornada.unam.mx/2014/02/09/opinion/012o1pol ), resalta y resulta que en el célebre yacimiento de Eagle Ford (al sur de Texas, que traslapa la transfrontera de México), su fracking contamina en forma tóxica el aire: el sulfuro de hidrógeno puede ser letal y el benceno, un componente orgánico volátil, puede causar cáncer en el largo plazo.
Se asienta más la contribución al calentamiento global del telúrico fracking del shale gas debido a la elevada emisión de metano (http://www.jornada.unam.mx/2014/02/16/opinion/012o1pol ).
Los residentes en las áreas del fracking se quejan de los laxos reguladores –amigables con las empresas y estrechamente interconectados con la industria del petróleo y el gas– quienes desprecian sus cefaleas, los olores pestilentes y sus trastornos respiratorios.
También lamentan nostálgicamente el fin de la vida bucólica rural cuando en cinco años el auge del shale gas transformó a Texas en un panorama dantesco de proliferación de pozos y plantas procesadoras para el telúricamente tóxico fracking.
www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife

Pemex y el monopolio de Repsol



Antonio Gershenson

Se habla nuevamente de Repsol, de su jefe, de que Petróleos Mexicanos le compró 9 por ciento de sus acciones y de las pérdidas de Pemex, porque debido a que Repsol fue nacionalizado en sus empresas por Argentina. Pemex de todos modos pierde, a sus jefes no les importa y lo que les importa es ganar ellos.
La primeras empresas petroleras fueron las siete primeras premiadas, desde el primer sexenio panista. Repsol fue contratada por 20 años en absoluto reino de su terreno para extraer gas natural. Como hemos dicho, en los pasados cinco años su producción va en bajada.
Repsol en México ha tenido muchos más premios. En 1985 se posesionó de gas natural de Perú, en medio de protestas de organizaciones diversas. Le venta a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a precios mucho más caros que los que reportaba Repsol en sus informes a autoridades de accionistas de Estados Unidos. Llegaron a publicarse ahí, por Repsol, precios de 2.15 dólares por millar de pies cúbicos de gas.
En México, Repsol tiene alrededor de 20 empresas eléctricas y de gas y petróleo. Pemex les ha hecho favores como pagar obra en zonas de España que quiere apoyar el gobierno de ese país.
En España, tuvieron dudas por sus tratos con La Caixa y la de una de sus empresas, Gas Natural. En cada asociación entre Repsol y Petróleos Mexicanos, ésta sale peor. El trato de compra de gas es de 15 años en Manzanillo, Colima, aunque se habla de uno aún mayor.
La Comisión Federal de Electricidad tuvo su retraso de unos años en Manzanillo. Repsol se aprovechó para mandar gas a Chile y de ahí a Argentina en la que había escasez y se vendió gas más caro.
Cuando Argentina nacionalizó una empresa de electricidad porque había incumplido sus deberes, el entonces presidente de México alza la voz para regañaral país que se defendió. Y, claro, a elogiar a la empresa faltante.
Repsol tuvo otra aventura en España. Entró en tratos con una empresa petrolera privada rusa, que compraría a Repsol. Pero el acto fue interrumpida por la autoridad judicial máxima de Rusia, que prohibió esa operación, pues estaba comprando a Repsol un organismo criminal ruso.
Como vemos, hay dos juegos de joyitas. Una en Petróleos Mexicanos y otra en Repsol. En la paraestatal mexicana han cambiado las joyitas, por lo menos desde 2009 hasta 2014, reduciendo las siete dueñas de Burgos, en una cuarta parte de su producción de gas, en cinco años, con Repsol incluso. Por supuesto que los funcionarios no van a castigar a las trasnacionales. ¡Nunca, jamás!
En diferentes momentos, hubo actos masivos en diversos países de América Latina para protestar por atropellos de Repsol. Llevamos décadas con eso. Pero aquí tenemos gobiernos suficientemente derechistas para apoyarlos. De ahí que se hacen sus negocios. Para todas las empresas, a su vez propias de otras, como son Unión Fenosa y Gas Natural. Es propietaria de numerosas eléctricas en diferentes ciudades.
Debemos señalar un peligro en el sector del petróleo y la electricidad.
Casi todas las empresas propiedad que generan electricidad, que se las venden a la Comisión Federal de Electricidad, son españolas. Muchas plantas, de vientos y otras, también son de ese origen. Numerosos funcionarios de Pemex están haciendo negocios en España.
Al final del gobierno pasado, hubo un gran contacto entre funcionarios de los dos países. Se movió mucho dinero.
Entonces, Repsol no fue un caso único, ni mucho menos. Gas Natural, Unión Fenosa y otras están en varias ramas del negocio de la energía.
Se oyen muchos nombres de empresas, por ejemplo de los que tienden gasoductos en ciudades o regiones. Varias de ellas son sucursales de las grandotas y, de ellas, son de Repsol.

Mar de Historias: Escrito en la piel




Cristina Pacheco

Lorena fue a ver lo de un pedido, ya no debe tardar. No te preocupes, le digo que la llamaste… Claro que no se me olvida… Ándale, que te vaya bien y, por favor, cuídate mucho.

En el momento en que Sandra cuelga el teléfono aparece Lorena. (Ambas son dependientas en la panadería Versalles.)

Lorena (acciona la caja registradora): Aquí pongo el adelanto de los canapés. ¿Con quién hablabas?

Sandra: Con Ubaldo. Desde que saliste, van dos veces que llama. Si hubieras vuelto un minutito antes lo habrías alcanzado.

Lorena: Ay, no importa.

Sandra: Pasaste la semana esperando la comunicación y ahora sales con que te vale. No te creo.

Lorena: Allá tú, pero de verdad hoy no tengo ni tantitas ganas de hablar con Ubaldo.

Sandra: Pues en cambio él se notaba muy ansioso por comunicarse.

Lorena: Sí, claro, para decirme lo mismo de siempre: que no desespere, el tiempo pasa rápido, en cuanto pueda viene a visitarme o manda por mí.

Sandra: ¿No le crees?

Lorena: Sí, pero ¿cuándo? Ya pasaron ocho meses y seguimos en las mismas: él por allá y yo aquí. ¿Quién me dice que un día de estos no se mete con otra mujer?

Sandra: Se ve que has estado hablando con tu mamá. Con perdón tuyo, esa señora se pasa la vida metiéndote ideas raras en la cabeza.

Lorena: Compréndela: no quiere que me haga ilusiones y después me lleve una decepción, como mi prima Eva, que pasó cinco años esperando el regreso de su marido. Joaquín volvió, sí, pero con otra familia.

Sandra: ¿Y por qué piensas que Ubaldo va a hacerte lo mismo?

Lorena: No sé, y mejor vamos cambiando de disco. (Reflexiona un momento.) Y otra cosa: si tanto le interesaba hablar conmigo, ¿por qué no me marcó al celular?

Sandra: Ubaldo lo hizo, pero me dijo que siempre le responde el buzón. (Suena el teléfono.) Contesta, a lo mejor es tu marido.

Lorena: (duda unos segundos antes de correr hacia el teléfono) Panadería Versalles, diga usted… ¿Quién? No, aquí no trabaja ningún Mariano Torres. (Cuelga.) Híjole, todos los días llaman buscando a ese tipo. ¿Qué habrá hecho?

Sandra: Ya cargas con demasiados problemas como para pensar en los de otros, ¿no te parece?

Lorena (bosteza): Qué raro, son apenas las seis de la tarde y ya me estoy muriendo de sueño.

Sandra: Lo que tienes es debilidad. Ayer no comiste nada y hoy tampoco. (Se acerca con expresión afectuosa.) ¿No se te antoja que vayamos a cenar al merendero de Tula? Así platicamos.

Lorena: No quiero llegar tarde a mi casa.

Sandra: ¿Alguien te espera? (Ve a Lorena cubrirse la cara.) No llores. Ubaldo tiene razón: el tiempo pasa muy rápido y cuando menos te acuerdes ya lo tienes aquí…

Lorena: No sabes cómo lo extraño. Era bien lindo conmigo, bien cuidadoso. Antes de irse le puso doble chapa a la puerta y mandó tapiar la ventanita del baño que da al callejón de los teporochos.

Sandra: Quería dejarte protegida.

Lorena: Pero él, ¿estará bien?

Sandra: Claro que sí. Me lo dijo, pero de todos modos le aconsejé que se cuidara mucho. ¿Más tranquila? (Ve asentir a su amiga.) Así es como tienes que estar en vez de darte cuerda imaginándote cosas horribles. Con el acelere que traes y que no comes… (Mira el reloj.) Ya falta poco para que salgamos. Acuérdate de que te invité a cenar.


II

Tula pone dos tazas de café en la mesa que ocupan Sandra y Lorena.

Tula: Se los traje recién hechos. ¿Algo más?

Lorena: No, gracias. (Mira los lugares vacíos.) No hay nadie. ¿Podría fumar?

Tula: Aquí no, mi cielo, porque me multan.

Sandra: No me dijiste que habías vuelto al cigarro. Si quieres seguirle, ¡allá tú! Pero recuerda que te hace daño.

Lorena: Sí, lo sé y voy a dejarlo, pero luego, cuando salga de esta rachita. (Juega con el paquete de cigarros.) ¿Por qué tuvo que irse?

Sandra: Lo sabes mejor que nadie. Ubaldo llevaba dos años buscando trabajo y se desesperó de que tú sola afrontaras los gastos de la casa.

Lorena: Que hubieran sido tres o cuatro, no me habría importado con tal de tenerlo cerca en vez de vivir en la zozobra de no saber qué le pasa, cómo está su situación. Cuando se lo pregunto por teléfono me sale con que va de lo mejor, pero sospecho que me lo dice para no intranquilizarme.

Sandra: Confía en Ubaldo. Sabes que es un hombre trabajador, de carácter. Siempre he tenido la impresión de que no le tenía miedo a nada.

Lorena: A una cosa: quedar solo, malherido o muerto, en algún barranco. Por eso antes de hacer el viaje… (Se lleva las manos al pecho.) Me estoy sintiendo mal. Quiero ir a mi casa.
Sandra: Te acompaño.

Lorena: No es necesario. Estaré bien.

Sandra No lo dudo, pero voy contigo. Además, se me antojó que me invites una cubita.
Lorena: Tendremos que comprar hielo en el Oxxo, porque mi refrigerador sigue descompuesto. (Llama a Tula.) La cuenta, por favor.

III

Una lámpara roja inunda la estancia de un tono cálido. En la mesa de centro una fuente eléctrica destila una cascada minúscula. Con un vaso en la mano, Sandra observa las fotografías en la pared.

Sandra: En ésta, Ubaldo salió muy bien. ¿Dónde se la tomaron?

Lorena (acercándose): En Tepito. Él quería tenis nuevos para su viaje. Los compramos. Luego me llevó a un lugar para que le tatuaran en la espalda su nombre completo.

Sandra: Y eso, ¿cómo se le ocurrió y para qué?

Lorena: Te lo iba a decir cuando estábamos cenando, pero me entró mucha angustia… (Mira los hielos deshacerse en el plato.) Ubaldo leyó en un periódico el caso de los indocumentados que fallecen durante la travesía hacia Estados Unidos o los cazan en algún rancho. Como no tienen papeles, quedan en cualquier parte sin que nadie pueda identificarlos. Ubaldo decidió tatuarse para evitar lo que más le horrorizaba: morir solo y sin nombre en el desierto.

Salvando al soldado Peña




Colectivo La digna voz

La ignorancia no pocas veces viene acompañada de brutalidad. Pero acá no se alude a esa ignorancia que a menudo se le imputa despreciativamente al pobre. El pobre, en su pobreza, desarrolla una suerte de conciencia práctica que refrena ciertas pulsiones destructivas (aunque tristemente no siempre), y que le auxilia en el desempeño cotidiano de su actividad vital, aún cuando esta actividad se encuentre irremediablemente bajo el signo de la explotación. La ignorancia que nos ocupa y preocupa, y que redunda en un desencadenamiento de brutalidad superlativa, es la que se conjuga con el poder. No se trata sólo de una ignorancia que se traduce en analfabetismo (ausencia o déficit de cultura), sin más bien, y acaso fundamentalmente, de una falta de conocimiento o sensibilidad elemental acerca de una materia de sumo valor público, social o humano. 

Estas dos modalidades de ignorancia coexisten con frecuencia en las sedes del poder y sus ocupantes, con consecuencias socialmente desastrosas. El binomio poder-ignorancia no es un fenómeno extraordinario en la actual (de)formación histórica: es el canon. Vale decir: la ignorancia es un componente constitutivo de los poderes establecidos, y la violencia, el único recurso que les asiste. Al respecto, Hannah Arendt observa: “Esperar que gente que no tiene la más ligera noción de lo que es la res pública, la cosa pública, se comporte no violentamente y argumente racionalmente… no es realista ni razonable”. Si bien existen causas estructurales que explican este fatídico horizonte de la autoridad en turno, por ahora sólo cabe consignar la fragilidad de un poder sin estándares dialógicos mínimos, y el deterioro intoxicante que entraña este envilecimiento de la arena pública.

En este sentido, cabe admitir, no sin amargura, que la violencia (cultivada unilateralmente) es la única divisa de un gobierno desguarnecido. Desprovista de sus prendas interiores, sin un ápice de respetabilidad, la política nacional (orgánicamente adscrita a la política internacional) se ve obligada a cimentar sus empeños de legitimación en la más ruin e instrumental de las herramientas: la publicidad o mercadotecnia. 

Es precisamente en el marco de esta corriente histórica que uno puede situar la aparición de Enrique Peña Nieto, peón de las élites empresariales, en la portada de la revista Time. Se trata de un esfuerzo conjunto, que involucra a sus superiores (el minoritario cónclave transnacional de hombres de negocios), el partido-gobierno que auspicia su apoltronamiento en la silla del águila (según sus intuiciones históricas, una donación de la familia Krauze), los polizontes en Washington, tan afectos a regímenes chicleros, y la prensa internacional con su legión de sacerdotes al servicio de las impresentables pluto-democracias emergentes.

Para un poder ignorante e impotente (fatal binomio), el marketing y la represión son los terrenos donde se siente más cómodo e incluso opera relativamente a sus anchas. Son acaso las únicas dos jurisdicciones donde todavía goza de ciertas facultades, aunque restrictivas, pues están condicionadas por agendas extrainstitucionales. Y son justamente estas agendas las que prescribieron la inclusión de un Peña Nieto “épico” en la portada de la celebérrima aunque innoble revista norteamericana. Ante la firme oposición ciudadana a la neoliberalización del país, cortesía de las reformas en curso, el gobierno vióse comprometido a recurrir a sus dos armas de distracción-disuasión masiva: a saber, primero la represión silenciosa, y más tarde la publicidad ruidosa. “Salvando a México” es el título de esta estridente escapatoria.

Es la clásica fórmula de los gobiernos neoliberales: garrote y circo. No más pan.

La nota en Time ignora que México atraviesa un momento instituyente, que está más lejos que nunca de un escenario de “salvación”: la configuración de un Estado policiaco con vocación para el terror (aunque invisibilizado), la consolidación de una política de minimización de derechos (patrimonios) y maximización de privilegios, y la ampliación de la corrupción e ignorancia como horizonte relacional dominante en el orden de los asuntos públicos.

La revista también omite el diagnóstico, tan ampliamente admitido, que hace tan sólo un par de semanas hiciéramos acerca de la política nacional. Vale recordar: “La actual condición minimalista de la política: los derechos políticos se reducen básicamente al depósito periódico de boletas en una urna. En las decisiones cruciales, en los procesos deliberativos cardinales, la sociedad no interviene ni participa: la política termina allí donde empiezan los consejos administrativos de las grandes corporaciones, o bien, de las instituciones financieras multilaterales (cabe advertir, los grandes beneficiarios de la reforma energética). 

La política no se dirime más en las instituciones o tribunas públicas. La democracia electoral no hace más que incorporar selectivamente a ciertos segmentos poblacionales a este hurto sistemático de los derechos políticos fundamentales. Las elecciones sólo se concentran en refuncionalizar la circulación de las élites gubernativas, pero el contenido sustantivo de la política no cambia. Una vez electos, los políticos mandan obedeciendo… pero al poder del dinero” (Nota completa: http://lavoznet.blogspot.mx/2014/02/el-pasado-miercoles-5-de-febrero-se.html).

Cuando sugieren que México “gana con el PRI”, o bien que a México lo “salva el PRI”, en realidad no hacen otra cosa que vitorear el triunfo y salvación de los grandes beneficiarios de esa entidad abstracta conocida como “México”: la alta finanza, la gran industria, la gran propiedad territorial, el gran comercio, la alta política; en suma, los ricos y poderosos.

Esta terca concentración de poder, y la consiguiente privación de estándares de bienestar ciudadano mínimos entraña resistencia. Por añadidura a la represión, la publicidad constituye un instrumento para atenuar esta resistencia. Peña Nieto es un recluta del poder, un almirante en la represión, y el rostro protagónico de la publicidad. El titular de Time debiera rezar: “Salvando al soldado Peña”.



¡Peligro! Acuerdo Transatlántico




Le Monde Diplomatique

Dentro de dos meses, el 25 de mayo, los electores españoles elegirán a sus 54 diputados europeos. Es importante que, esta vez, a la hora de votar se sepa con claridad lo que está en juego. Hasta ahora, por razones históricas y psicológicas, la mayoría de los españoles –jubilosos de ser, por fin, “europeos”– no se molestaban en leer los programas y votaban a ciegas en las elecciones al Parlamento Europeo. La brutalidad de la crisis y las despiadadas políticas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE) les han obligado a abrir los ojos. Ahora saben que es principalmente en Bruselas donde se decide su destino.


Entre los temas que, en esta ocasión, habrá que seguir con mayor atención está el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI) (1). Este convenio se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos (EEUU). Su objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.

La UE es la principal economía del mundo: sus quinientos millones de habitantes disponen, en promedio, de unos ingresos anuales per cápita de 25.000 euros. Eso significa que la UE es el mayor mercado mundial y el principal importador de bienes manufacturados y de servicios, dispone del mayor volumen de inversión en el extranjero, y es el principal receptor planetario de inversiones extranjeras. La UE es también el primer inversor en EEUU, el segundo destino de las exportaciones de bienes estadounidenses y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios. La balanza comercial de bienes arroja, para la UE, un superávit de 76.300 millones de euros; y la de servicios, un déficit de 3.400 millones. La inversión directa de la UE en EEUU, y viceversa, ronda los 1,2 billones de euros.

Washington y Bruselas quisieran cerrar el tratado ATCI en menos de dos años, antes de que finalice el mandato del presidente Barack Obama. ¿Por qué tanta prisa? Porque, para Washington, este acuerdo tiene un carácter geoestratégico. Constituye un arma decisiva frente a la irresistible subida en poderío de China; y, más allá de China, de las demás potencias emergentes del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, Sudáfrica). Hay que precisar que, entre los años 2000 y 2008, el comercio internacional de China creció más de cuatro veces: sus exportaciones aumentaron un 474% y las importaciones un 403%. ¿Consecuencia? Estados Unidos perdió su liderato de primera potencia comercial del mundo que ostentaba desde hacía un siglo... Antes de la crisis financiera global de 2008, EEUU era el socio comercial más importante para 127 Estados del mundo; China sólo lo era para 70 países. Ese balance se ha invertido. Hoy, China es el socio comercial más importante para 124 Estados; mientras que EEUU sólo lo es para 76.

¿Qué significa eso? Que Pekín, en un plazo máximo de diez años, podría hacer de su moneda, el yuan (2), la otra gran divisa de intercambio internacional (3), y amenazar la supremacía del dólar. También está cada vez más claro que las exportaciones chinas ya no sólo son productos de baja calidad a precios asequibles por su mano de obra barata. El objetivo de Pekín es elevar el nivel tecnológico de su producción (y de sus servicios) para ser mañana líder también en sectores (informática, finanzas, aeronáutica, telefonía, ecología, etc.) que EEUU y otras potencias tecnológicas occidentales pensaban poder preservar. Por todas estas razones, y esencialmente para evitar que China se convierta en la primera potencia mundial, Washington desea blindar grandes zonas de libre cambio a las que los productos de Pekín tendrían difícil acceso. En este mismo momento, EEUU está negociando, con sus socios del Pacífico (4), un Acuerdo Transpacífico de Libre Cambio (Trans-Pacific Partnership, TPP, en inglés), gemelo asiático del Acuerdo Transatlántico (ATCI).

Aunque el ATCI empezó a gestarse en los años 1990, Washington ha presionado para acelerar las cosas. Y las negociaciones concretas se iniciaron inmediatamente después de que, en el Parlamento Europeo, la derecha y la socialdemocracia aprobaran un mandato para negociar (aceptado también, en España, en la proposición presentada conjuntamente, en el Congreso de los Diputados, por el PP y el PSOE...). Un informe, elaborado por el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, creado en noviembre de 2011 por la UE y EEUU, recomendó el inicio inmediato de las negociaciones.

La primera reunión tuvo lugar en julio de 2013 en Washington, seguida de otras dos en octubre y diciembre (5). Y aunque las negociaciones están actualmente suspendidas debido a desacuerdos en el seno de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos (6), las dos partes están decididas a firmar lo antes posible el ATCI. De todo esto, los grandes medios de comunicación dominantes han hablado poco, con la esperanza de que la opinión pública no tome conciencia de lo que está en juego, y de que los burócratas de Bruselas puedan decidir sobre nuestras vidas con toda tranquilidad y en plena opacidad democrática.

Mediante ese acuerdo de marcado carácter neoliberal, EEUU y la UE desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversión, los servicios y la contratación pública, pero sobre todo intentan homogeneizar los estándares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios. Según los defensores de este proyecto librecambista, uno de sus objetivos será “acercarse lo más posible a una eliminación total de todos los aranceles del comercio transatlántico en bienes industriales y agrícolas”. En cuanto a los servicios, la idea es “abrir el sector servicios, como mínimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha” y expandirlo a otras áreas, como el transporte. Sobre la inversión financiera, las dos partes aspiran a “alcanzar los niveles más altos de liberalización y protección de las inversiones”. Y sobre los contratos públicos, el acuerdo pretende que las empresas privadas tengan acceso a todos los sectores de la economía (incluso a las industrias de defensa), sin discriminación alguna.

Aunque los medios de comunicación dominantes apoyan sin restricción este acuerdo neoliberal, las críticas se han multiplicado sobre todo en el seno de algunos partidos políticos (7), de numerosas ONG y de organizaciones ecologistas o de defensa de los consumidores. Por ejemplo, Pia Eberhardt, miembro de la ONG Corporate Europe Observatory, denuncia que las negociaciones se han llevado a cabo sin transparencia democrática y sin que las organizaciones civiles hayan tenido conocimiento en detalle de lo que se ha acordado hasta ahora: “Hay documentos internos de la Comisión Europea –declara la activista– que indican que esta se reunió, en la fase más importante, exclusivamente con empresarios y sus lobbys. No hubo un solo encuentro con organizaciones ecologistas, con sindicatos, ni con organizaciones protectoras del consumidor” (8). Eberhardt observa con inquietud una posible disminución de las exigencias para la industria alimentaria. “El peligro –comenta– lo conforman los alimentos no seguros importados de EEUU que podrían contener más transgénicos, o los pollos desinfectados con cloro, procedimiento prohibido en Europa”. Añade que la industria agrícola-ganadera estadounidense exige la supresión de los obstáculos europeos a ese tipo de exportaciones.

Otros críticos temen las consecuencias del ATCI en materia de educación y de conocimiento científico, pues podría extenderse a los derechos intelectuales. En este sentido, Francia, para proteger su importante sector audiovisual, ya impuso una “excepción cultural”. El ATCI no abarcará las industrias culturales.

Varias organizaciones sindicales denuncian que, sin ninguna duda, el Acuerdo Transatlántico ahondará en los recortes sociales, en la reducción de los salarios, y destruirá empleo en varios sectores industriales (electrónica, comunicación, equipos de transporte, metalúrgica, papel, servicios a las empresas) y agrarios (ganadería, agrocombustibles, azúcar).

Los ecologistas europeos y los defensores del comercio justo explican además que el ATCI, al suprimir el principio de precaución, podría facilitar la supresión de regulaciones medioambientales o de seguridad alimentaria y sanitaria, a la vez que puede suponer una merma de las libertades digitales. Algunas ONG ambientalistas temen que se comience también a introducir en Europa el fracking, o sea el uso de sustancias químicas peligrosas para los acuíferos, con el fin de explotar el gas y el petróleo de esquisto (9).

Pero uno de los principales peligros del ATCI es que incorpora un capítulo sobre “protección de las inversiones”, lo que podría abrir las puertas a demandas multimillonarias de empresas privadas en tribunales internacionales de arbitraje (al servicio de las grandes corporaciones multinacionales) contra los Estados por querer estos proteger el interés público, lo cual puede suponer una “limitación de los beneficios de los inversores extranjeros”. Aquí lo que está en juego es sencillamente la soberanía de los Estados y el derecho de estos para llevar a cabo políticas públicas en favor de sus ciudadanos. Para el ATCI, los ciudadanos no existen; sólo hay consumidores, y estos pertenecen a las empresas privadas que controlan los mercados.

El desafío es inmenso. Y la voluntad cívica de parar el ATCI no debe ser menor.
Notas:
(1) En inglés, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP).
(2) El valor del yuan está alineado sobre el del dólar estadounidense.
(3) En abril de 2011, en el marco de la Cumbre de los BRICS en Sanya (isla de Hainan, China), se firmó un acuerdo de cooperación financiera entre las cinco potencias emergentes que prevé la apertura de líneas de crédito en sus monedas nacionales respectivas, con el fin de reducir la dependencia respecto al dólar. En 2008, ya Pekín había firmado este tipo de acuerdo con Argentina.
(4) Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Corea del Sur, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
(5) Por parte europea, el jefe de los negociadores de la UE es el español Ignacio García Bercero.
(6) Léase Le Figaro, París, 4 de octubre de 2013.
(7) Léase, por ejemplo, la resolución sobre el ATCI adoptada por Izquierda Unida: http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/RESOLUCION_TLC_UE_EEUU_ConferenciaEuropa_Junio2013.pdf; Y la posición de Jean-Luc Mélenchon, líder del 'Parti de Gauche' francés: http://europe.jean-luc-melenchon.fr/sujet/grand-marche-transatlantique/
(8) Léase Deutsche Welle en español, 17 de febrero de 2013, http://www.dw.de/tratado-ee-uu-ue-libertades-recortadas/a-17438697

Silvio Rodríguez: goblalización trae más explotación




Fabrizio León Diez
 Periódico La Jornada
Sábado 1º de marzo de 2014, p. a36

Silvio Rodríguez piensa que sobre él se ha dicho demasiado. Soy un hombre hecho de verdades y, lamentablemente, también de mentiras. Prefiero las verdades, afirma el trovador cubano de 67 años en una extensa entrevista que presentaremos en dos entregas, en la que aborda su relación con la poesía, la revolución, su familia, los relevos generacionales, la edad, sus inicios, la tecnología, la situación actual de Cuba y su relación con Estados Unidos.

“La Cuba actual me inspira preocupación y ocupación, o sea, respeto y esperanza. No soy un teórico ni un político, pero para saber bien de lo que somos capaces se debería empezar por levantar el bloqueo, que lleva medio siglo distorsionando nuestra realidad y maltratando física y mentalmente al pueblo. Basta un ojeada al mundo para ver lo que pasa cuando el caos se apodera de las calles.

Si Washington hubiera cambiado, no permitiría que continuaran las injustísimas condenas contra los cubanos antiterroristas, prisioneros en cárceles del norte. Si hubiera cambiado, nos hubiera devuelto el territorio de Guantánamo, ocupado contra nuestra voluntad. También es evidente que si hubiera cambiado ya no existiría el bloqueo que Juan Pablo II calificó de inmoral. Se podrá cuantificar el perjuicio material que nos han causado, que ya suma miles de millones, pero el daño espiritual que ha recibido el pueblo cubano, el sentimiento de tener un vecino egoísta que calcula y maltrata, va a sobrevivir mucho después de los que padecimos directamente su maldad.

El icono de la nueva trova cubana se presentará en marzo en las ciudades de Puebla, Distrito Federal, Tijuana, Hermosillo, Guadalajara y Monterrey. Autor de decenas de canciones que han marcado a varias generaciones desde hace 40 años, cuando vino por primera vez a la ciudad de México, ha sorprendido con nuevas rutas sonoras, acordes y expresiones mediante una poesía hermética, rara, de protesta, exquisita, panfletaria, revolucionaria y comunista, entre otros estigmas.

“Yo no soy militante comunista, pero no me disgusta que me llamen así, porque no emparento la palabra con los fracasos del llamado ‘socialismo real’ ni con un burdo igualitarismo, sino con sentimientos de justicia social que son parte de aspiraciones humanas muy legítimas.

La globalización no estaría mal si se globalizaran la salud pública y la educación. Pero lo que se suele repartirse es la guerra, el consumismo y el achatamiento cultural, que sirven como cuñas para la explotación, afirma.

–¿Qué le representa nuestro país?

–Con México tuve una empatía inmediata y hay muchas cosas del país que no me dejan verlo desde afuera. Es el país donde José Martí adquirió el acento que dicen predominaba en su forma de hablar, donde publicó textos en la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, la misma que luego imprimió grabados de José Guadalupe Posada. En esa misma imprenta después durmió un clandestino Fidel Castro, cuando se disponía a regresar a Cuba. Conocí a Arsacio Vanegas, el luchador que enseñó defensa personal a los expedicionarios del Granma. Arsacio me daba masajes cuando la espalda se me engarrotaba de tantos conciertos. Confieso que me encantan los textos precolombinos, los libros del Chilam Balam. Los poemas atribuidos a Netzahualcóyotl son de una belleza penetrante. Una poesía a la que siempre regreso es a la de Sor Juana, a quien considero una voz fundacional.

–Su epitafio, ¿cuál será?

–Siempre me gustó la transparencia del que se hizo John Keats: Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua. Hasta lo usé en una canción.

Carnada de prestigio




Leonardo García Tsao

12 años esclavo, tercer largometraje del británico Steve McQueen, es lo que se conoce como una película de nobles intenciones. Es decir, un objeto de reconocimiento que parece forzoso porque el tratamiento del tema exige el encomio. Así, se entiende el beneplácito de la Academia con la obra y también el consenso elogioso de la crítica estadounidense, con muy escasas excepciones. (El severo crítico Jonathan Rosenbaum, por ejemplo, la llamó “…un regalo de exploitation de arte y ensayo para liberales masoquistas con sentimientos de culpa, hambrientos de lecciones de Historia…”).

La lección, en este caso, la imparte McQueen al adaptar, con el guionista John Ridley, el libro homónimo de Solomon Northup. Publicado en el siglo XIX, este narra lo sucedido al escritor –aquí interpretado por Chiwetel Ejiofor– un negro que vive en libertad en Saratoga, Nueva York, en 1841 –o sea, antes de la Guerra Civil– y es secuestrado por un par de timadores para ser vendido como esclavo. Sin poseer los papeles que comprueben su identidad, Northup se somete a ser maltratado, enviado al Sur y vendido a una plantación. Obligado a adoptar un nombre ajeno, el hombre oculta su educación y finge ser analfabeta para no buscarse problemas. Algo lo diferencia de los demás esclavos, su sentido de la identidad y conocimiento del derecho a la libertad.

Como en sus anteriores películas –Hambre (2008) y Deseos culpables (2011)– McQueen se centra en un personaje obsesionado con un objetivo, que sufre las consecuencias de su obsesión. Como en el primer caso, que enfocaba el martirio del combatiente del ERI, Bobby Sands, muerto de una huelga de hambre, el trasfondo es político. Sin embargo, en el caso de Northup, obsesionado por recuperar su libertad, el realizador no comete el mismo error de convertir el sufrimiento en un objeto artístico.

De hecho, la perspectiva de McQueen se mantiene a una distancia respetuosa ante las brutalidades padecidas por su protagonista. Un sobrio Ejiofor mantiene una postura digna, aun cuando corre el peligro de ser ahorcado. Sin embargo, nada atenúa el maniqueísmo con el cual son descritos sus antagonistas, ya sea un capataz psicótico (Paul Dano) o su dueño final, un sádico llamado Edwin Epps (Michael Fassbender), quien se mantiene en una misma nota de perversidad en su desprecio por Northup, o en su atracción por Patsey (Lupita Nyong’o), la joven y atractiva esclava que, a su vez, es maltratada por la celosa señora Epps (Sarah Paulson), una arpía de tiempo completo.

Entonces 12 años de esclavo empieza a transitar por los caminos conocidos de lo ya visto. La película se arriesga en varias instancias a caer en los clichés del melodrama sudista, sin ceder a la irresponsable banalización tipo Tarantino de Django sin cadenas (2012), pero tampoco acceder al delirio intencionalmente patológico alcanzado por el veterano Richard Fleischer en la subestimada Mandingo (1975).

El asunto se torna inverosímil con la aparición de un canadiense abolicionista y alivianadísimo (Brad Pitt, claro, quien también funge como coproductor) que servirá de deus ex machina para los fines de la historia. La resolución sería anticlimática si no fuera por un momento previo –y algo gratuito– de violencia extrema.

A fin de cuentas, las nobles intenciones de 12 años esclavo no tienen la cualidad de causar controversia porque trabajan sobre un tema universalmente aceptado. Si bien la esclavitud subsiste hoy bajo formas disfrazadas en diferentes regiones del mundo –Corea del Norte, por ejemplo–, el público de la película no se sentirá particularmente iluminado. Los hechos situados en el pasado permiten tener una conciencia limpia.

12 años esclavo
12 Years a Slave
D: Steve McQueen/ G. John Ridley, basado en el libro de Solomon Northup/ F. en C: Sean Bobbitt/ M: Hans Zimmer/ Ed: Joe Walker/ I: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Lupita Nyong’o/ P: Plan B Entertainment, New Regency, Film 4. EU-2013.
Twitter: @walyder

Perdidos en Nebraska



aalemanx@gmail.com
 Sobran palabras para describir a Woody Grant (interpretado por el legendario Bruce Dern): cínico, alcohólico, distraído, lento, seco, testarudo, medio sordo, algo senil…. viejo. Al inicio del filme, la toma se abre (con una hermosa fotografía siempre en blanco y negro) para ver a nuestro personaje errante por alguna carretera de su natal Billings, Montana, en Estados Unidos. Un patrullero lo detiene en su taciturno andar y le pregunta, “¿Hacia dónde va?”.

Como toda buena road-movie que se respete, en Nebraska (séptimo largometraje del también oriundo de aquel estado, Alexander Payne) lo que importa no es el destino sino el viaje por sí mismo.

Woody, hombre de edad avanzada, casado y con dos hijos ya grandes, ha recibido por correo una carta donde le aseguran ser el ganador de un millón de dólares; se trata de la clásica treta (muy en boga hace algunas décadas) donde diversas editoriales enviaban estas cartas para hacerse de suscriptores de revistas. La edad, la inocencia, o alguna combinación de ambas hacen que el siempre testarudo Woody no sólo crea en el engaño sino que tome la decisión de ir, así sea caminando, hasta el estado de Nebraska para cobrar su premio.

Ni su siempre hiriente esposa (la también fantástica June Squibb) ni sus hijos pueden convencerlo de que todo es una farsa y que no hay tal premio. Resignado, su hijo menor, David (sorprendente Will Forte), decide llevarlo en automóvil hasta Nebraska para que se convenza por si mismo de la realidad.

Como el género lo demanda, el viaje eventualmente hará que los lazos entre padre, madre e hijos se refuercen, sin embargo Payne no suelta prenda tan fácil: siempre en un tono que evita la cursilería barata, apoyado en la sobriedad que le impregna el blanco y negro de la fotografía (cada fotograma es una obra de arte a cargo de Phedon Papamichael) y lo brillante de las actuaciones, la película se convertirá en un viaje a lo que suele llamarse “la América profunda”.

Obligados a hacer una parada en el pueblo natal de Woody, Payne retrata a una Norteamérica fría, aletargada, que ante el desempleo se embrutece con alcohol o televisión; un Estados Unidos que le ha fallado a sus otrora héroes de guerra que ahora son ancianos sin futuro, con escasos beneficios, que deambulan entre un pueblo fantasma que supo de tiempos mejores pero en el que nada indica que las cosas vayan a mejorar.

Sin conformarse nunca con los convencionalismos del género, la película rota entre drama y comedia siempre con una elegancia suprema. La gente del pueblo, al enterarse de la supuesta fortuna de Woody, saca rápidamente el cobre: lo mismo lo felicitan que le toman fotos para el periódico local aunque, acto seguido, comienzan a acercarse -cual buitres- a exigir refrendos por supuestos favores o deudas de antaño.

Al tiempo, David terminará abriendo la caja fuerte de recuerdos en la que se ha convertido su padre; así, luego de la primera cerveza, sabrá sobre el heroico pasado de su progenitor, sobre su decidido alcoholismo, sobre su vocación de mujeriego y sobre la razón por la cual se decidió a tener hijos.

En este depurado estudio de personajes y relaciones, Payne puede ser tan rudo como complaciente: si bien evita que jamás veamos una catarsis en la nueva relación entre padre e hijo (nunca los veremos abrazados o soltando un “te quiero”), tampoco puede evitar -rumbo al final- ceder un poco a favor de Woody en una escena donde no podemos sino sentirnos felices por aquel viejito testarudo, alcohólico, cínico, pero que también puede ser ingenuo, noble, entrañable, tenaz y por supuesto, ganador.

Nebraska. (Dir. Alexander Payne)
3.5 de 5 estrellas.

Esparcirán las cenizas de Enrique Nery en Reforma con música de dixieland


Jazz

Antonio Malacara

Después de una larga y desgastante y aguerrida lucha contra la insuficiencia renal que lo aquejaba desde hace siete años, Enrique Nery falleció el pasado 22 de febrero en la ciudad de México, bajo los cuidados de su hija Lilileth, quien estuvo a su lado las últimas cinco semanas, después de que el maestro fue dado de alta tras superar una nueva crisis de la que, en apariencia, se recuperaba paulatinamente.

De hecho, su última voluntad fue que sus cenizas se esparzan en avenida Paseo de la Reforma, de la ciudad de México, y que durante el suceso se toque música dixieland. Por eso, el próximo domingo 2 de marzo, a las 11:45 horas, buena parte de la comunidad jazzística se reunirá en la Glorieta de la Diana (Paseo de la Reforma, esquina Sevilla), para de ahí caminar hasta el Ángel de la Independencia con los músicos de Calacas Jazz Band encabezando el recorrido, y una vez en el Ángel, en el corazón de la ciudad, lanzar al aire las cenizas del maestro.

Con él se va toda una era, se cierra un ciclo del jazz en México, pues, aunque Enrique Nery era conocido y reconocido como uno de los mejores pianistas del país en los diversos géneros de la música académica y popular, su pasión se centró siempre en los esteros del jazz; ésa era su columna vertebral.

Enrique Nery nació en la ciudad de México el 18 de agosto de 1945, en medio de los acordes y las partituras de Roberto Nery, su padre, famoso músico zacatecano que destacó como clarinetista de la orquesta de Luis Arcaraz. En 1957, Enrique ingresó al Conservatorio Nacional de Música y ahí empezó a hilar todo el entramado armónico y conceptual que lo convertiría en un inmortal.

Como compositor, levantó una obra personalísima, con un estilo propio, inconfundible, de evidentes cargas mexicanistas que se evidenciaban desde los primeros compases. Como músico, sus conceptos armónicos y su pianística figuran, sin vuelta de hoja, entre los mejores del mundo.

Los detalles de su vida y su carrera artística serán vertidos en un libro biográfico de próxima aparición, libro que Enrique y yo empezamos a trabajar hace dos años, aunque el proceso se veía recurrentemente interrumpido por problemas de salud o por exceso de trabajo. A finales de octubre de 2013, caminando hacia el estacionamiento de la Cineteca Nacional, después de grabar dos programas en el Instituto Mexicano de la Radio, en honor a Ligia Cámara, el maestro me decía: “Deberíamos retomar ya ese proyecto del libro, Antoine.” Le dije que sí. Y nunca más nos vimos. Pero este libro sigue en marcha. No tarda.

A Enrique Nery le sobreviven sus hijos Enrique, Lilileth y Mariana, además de un enorme y conmocionado número de alumnos a los que el maestro guió y atendió (fuimos testigos presenciales) con amor perentorio y enérgico... sobrio, reflexivo, imperturbable.

Existen dos sesiones de grabación inéditas. Una de ellas es una colección de temas escritos por Nery en honor a sus amigos, y a la cual quería bautizar como Tributo (La Jornada, 4/07/2005). La base de esto se grabó en la Sala Nezahualcóyotl, con Aarón Cruz al contrabajo, Tavo Nandayapa en la batería e Iraida Noriega en la voz, con el plan de añadir una sección de cuerdas y una de alientos.

La segunda sesión, realizada en Sala de Audio, está por convertirse en un disco póstumo con la producción de Salvador Tercero. Aquí intervienen Aarón Cruz, Mario García, Cris Lobo, Miguel Peña, Alejandro Campos, Fernando y Marco de Santiago.

La última obra compuesta por Nery (o al menos la última que me comentó) es un Concierto para contrabajo y orquesta, escrito específicamente para Víctor Flores, contrabajista de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien eventualmente visita los terrenos del jazz (La Jornada, 13/04/2010).

Cinco de los personajes más cercanos a Enrique hablaron un instante sobre su partida:

Iraida Noriega: “Es una avalancha de sentimientos, pero, sobre todo, sentía mucha gratitud, por haber estado particularmente cerca en estos últimos siete años. Fue un tiempo de reivindicación de muchos sentimientos y anhelos. Más de una vez lo vi llegar a un lugar donde la gente estaba hablando, Enrique se sentaba y, con un acorde, todo mundo se callaba, se concentraba y entrábamos en la dimensión Nery.

Cris Lobo: Para mí, él era un hermano en los sentidos intelectual, emocional y cósmicos de la química de la música. Enrique y yo jamás tuvimos que hablar de cómo se iba a hacer un acorde o cómo iba a ser un pasaje; era un entendimiento absoluto, automático. Era algo indecible lo que guardaba en su haber humano. Conforme pase el tiempo, se va a notar esa necesidad de su música.

Aarón Cruz: Con él se va una época, una parte de México. Con él no sólo teníamos la música y la camaradería, teníamos también una parte de ese México que se está yendo. Era un conversador inigualable, un memorioso de infinidad de cosas y una personalidad única en el piano, de los mejores del mundo. Tenía un toque muy particular y una búsqueda armónica única, y esto se va con él.

Salvador Merchand: Es una pérdida tremenda para la música de nuestro país. Fue un pianista con una trayectoria fuera de serie y un ser humano con una sensibilidad increíble, siempre tratando de ayudar e impulsando a los nuevos talentos. Algo muy importante es que ya desde hace muchos años componía en un estilo mexicanista; ha sido la cabeza y el puntal para todos los que hemos seguido su ejemplo.

Germán Palomares Oviedo: Enrique Nery admiraba a Mario Ruiz Armengol; decía que el sentido artístico del veracruzano era incomparable. Bueno, los que nos quedamos tras el fallecimiento de Enrique opinamos lo mismo: la creatividad, la fantasía musical de Enrique Nery es incomparable, y hasta este momento, insuperable. Se alabó su capacidad como instrumentista, pero ha quedado un poco de lado su capacidad como compositor, como arreglista y director; siempre con resultados extraordinarios. Ya lo decía un amigo nuestro: Enrique Nery ha muerto, y por eso es inmortal.

Decía Eduardo Galeano que era tanta la inmensidad de la mar, tanto su fulgor, que el niño le pidió a su padre que le ayudara a mirar. Algo muy parecido me sucede cuando escucho el piano de Enrique Nery. No me alcanza ni el alma ni la vida para escucharlo, para sentirlo, y necesito de la ayuda que nunca llega… entonces lo tomo con calma, me olvido de mis pendejas pretensiones absolutistas y sólo lo escucho. Y sólo lo escucho. Salud.

House of cards




Gustavo Gordillo/1

House of Cards o Castillo de Naipes es la popular serie originalmente británica y luego presentada en ambientación estadunidense, a través de Netflix, el revolucionario servicio en línea para disfrutar películas y series televisivas. Frank Underwood un congresista demócrata ambicioso y encargado de disciplinar a la mayoría parlamentaria es el principal personaje. Después de ganar las elecciones presidenciales, el presidente de Estados Unidos Garret Walker le informa a Frank, a través de Linda Vasquez, jefe de gabinete, que el acuerdo de nombrarlo secretario de Estado no podrá concretarse. Frank, sintiéndose traicionado comienza una elaborada estrategia junto con su esposa Claire –detrás de todo gran hombre hay una mujer con las manos ensangrentadas–, que se desarrolla en las dos temporadas, en contra de Walker.

El desprecio. Ya con la segunda temporada en línea –los 13 episodios– se pueden sacar algunas conclusiones. Para Ian Crouch del New Yorker, House of Cards tiene por tema central el desprecio hacia políticos, operadores, periodistas. Expresa un profundo desprecio a las reglas y al estado de derecho, porque el argumento central gira alrededor de cómo burlar las leyes y cómo traicionar acuerdos políticos.

El Ala Oeste. Hace 15 años en 1999 se inició otra serie de televisión que tuvo gran impacto. The West Wing resumió durante su largo periodo en las pantallas chicas (hasta 2006) lo que podrían llamarse los valores liberales soñados en Estados Unidos. El presidente Bartlett, además de premio Nobel de Economía (imagínense en pleno 2000 con Fox de presidente), era un personaje movido por altos ideales, amoroso padre de familia y esposo. Rodeado por un grupo de brillantes e idealistas jóvenes. Aún los más maduros, avezados y hasta malos resultan ser un dechado de virtudes. Pienso en John Spencer, el jefe de la Oficina del presidente. Ex alcohólico y político de la vieja guardia de los que se saben todas las artimañas, parece un santo.

El contraste. No deja de ser sintomático el contraste entre las dos teleseries. En Ala Oeste –algunos la llamaron Ala Izquierda– quizás como contrapunto a los gobiernos de Clinton y Bush, trataban de reivindicar la política y los políticos. Se podría decir que la desilusión con la democracia que invade los ámbitos sociales por doquier y que tiene sus dos grandes expresiones en los movimientos de jóvenes rabiosos y en la conversión de la política en espectáculo escandaloso; produce teleseries como House of Cards, por no mencionar Scandal –la otra teleserie de temas similares, pero que como su nombre lo indica transcurre de un fraude electoral armado por el jefe de la Oficina presidencial, quien además se enamora de un reportero a cargo de la fuente presidencial y cuyos pleitos de pareja conduce a una crisis de seguridad nacional, al propio presidente que asesina, asfixiándola, a una ministra de la Suprema Corte.

Aguas. Sé que muchos fans de la serie en México buscan semejanzas autóctonas con los personajes de House of Cards. Peligroso porque hay muchos candidatos. Nadie dirá cómo se las gastan los gringos. Más bien para algunos la teleserie exuda ingenuidad. Miren a los gringos tan creídos. Deberían aprender de nuestros políticos. Ajúa.

El mensaje. Para Crouch del New Yorker “somos los que, después de todo, toleramos y perpetuamos el teatro real de la venalidad y agresión de donde House of Cards extrae su plausibilidad”. Concluye señalando que Frank Underwood no es el tipo de político que quisiéramos, pero sí el que merecemos.

Me parece que el mensaje es más devastador. Tras las campañas antipolítica y antipolíticos se esconde una incitación a defeccionar de la participación ciudadana. La política así es: cochinona. No te metas. Es decir deja que los Underwoods del mundo gobiernen y con ellos los poderes reales. En el medio está el mensaje, diría Marshall McLuhan. (No se vayan que esto sigue).
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