"La 'moderación' es otra de las palabras que les gusta usar a los
agentes de la Colonia. Son 'moderados' todos los que tienen miedo o
todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo no es de
ninguna manera moderado".
Ernesto Ché Guevara
Por medio de los lineamientos y propuestas de la no-violencia, el libro de Gene Sharp,
De la dictadura a la democracia
(el manual que ha sido difundido ampliamente por la CIA) oculta un
objetivo general mucho más perverso: utilizar a los sectores
pequeñoburgueses que se identifican con conceptos como "
transición de poder", "
democracia" y “
paz”
(todos ellos ejes discursivos fundamentales sobre los que se asienta la
burguesía y el capitalismo) con el objetivo de que ellos cumplan el
sucio trabajo de aniquilar, entregar y descalificar a los sectores que,
más que radicales, buscan una transformación verdadera y oponen a los
principios burgueses una serie de principios y valores socialistas y,
por lo tanto, revolucionarios y demasiado “
alocados” para los movimientos sociales actuales.
Quienes convocan a hacerle vacío a las asambleas de base a través de los
Grupos Operativos (GO’s) y los
Salones de Estrategia son muestra de que en México operan grupos que aplican a rajatabla y “
profundizan”
el estudio de las estrategias no-violentas de los libros de Gene Sharp.
Esas estrategias no-violentas son algunas de las que han impulsado
desde el interior del #YoSoy132 no sin apoyo de los sectores más
moderados del movimiento.
Estos grupos ignoran el hecho de que,
en todos los casos que cita el afamado colaborador de la CIA, Gene
Sharp, con respecto a acciones no-violentas lo que destaca es que el
sector que se ha identificado con los principios de la no-violencia, en
su práctica concreta ha generado acciones y posturas que lo único que
hacen es señalar al movimiento “
malo” (léase las posiciones más
radicales o revolucionarias), desprestigiarlo e, incluso, entregarlo a
la violencia y represión estatal. Señalar, llamar a encapsular, aislar
e identificar a los “
violentos” son métodos policiacos que Sharp
aprueba y reivindica en su libro, y que los activistas pacifistas
aplican al pie de la letra, bajo el supuesto de que “
sin violentos, la manifestación saldrá mejor”.
El problema reside en que con estas actitudes, justifican y legitiman,
ante ciertos sectores de la sociedad, el hecho de que el estado
reprima, golpee y ataque a personas que luchan por la transformación
social.
Por medio de la promoción de esta ingeniosa y
sofisticada manera de actuar, la CIA le ahorra a los estados
capitalistas los recursos que debería invertir para
combatir y aniquilar
a quienes, de una manera más decidida, se proponer poner y/o ponen en
severo riesgo sus intereses como clase. Sólo que lo hace de una manera
tan velada y oculta que se ahorra los costos políticos de actuar contra
estos sectores, mientras que fortalece y tolera las manifestaciones que
no lo ponen en riesgo, de tal suerte que cumple y diversifica sus
trabajos de contrainsurgencia por medio de grupos que, por un error de
comprensión de la realidad (debido a la confusión que causan los
conceptos burgueses tan introyectados) o por su oportunismo político y
moderación se vuelven una mano más por medio de la cual el estado
reprime al pueblo organizado y frena la protesta social.
Bajo
la lógica sharpiana y la que, desde hace no poco, ha estado adoptando
el movimiento #YoSoy132, en donde hasta sacarle la lengua a un policía
es un acto violento ¿Por qué? Algunos argumentan que porque es el “
policía hermano” y “
su lucha”
(habría que preguntar cuál) es de este lado, del nuestro dicen, pasando
por alto que la Policía, como corporación, al igual que el Ejército, es
el brazo armado del Estado, el brazo ejecutor de la política represiva
del régimen. Para el pacifismo burgués que insiste en reclamar la
democratización de los medios de comunicación, apelando al libre
mercado, dañar la sacrosanta propiedad privada con pintas es un
sacrilegio que merece ser castigado o cuando menos “
resarcido”.
Todo es violento, si no es un performance, un video con lucecitas, un
carnaval-batucada con títeres y mojigangas, si te sales de ese estrecho
marco ¡adivina! Ya eres un violento que merece ser identificado,
aislado, señalado, encapsulado y entregado a la policía como
delincuente loco que no piensa en los demás. Señalar y estigmatizar a
otro compañero por tener formas de lucha diferentes, no nos hace más
consecuentes, nos hace comportarnos como policías y
los que se comportan como policías no merecen ser llamados compañeros, eso debe quedarnos claro.
En estos momentos, tal parece que a algunos compañeros ya se les olvidó
que el principal reclamo hacia Peña Nieto en la Ibero, aquel legendario
11 de mayo, fue la actuación de la ASE y la PFP en Atenco ¿Ya se nos
olvidó? ¿Ya se nos olvidó la actuación en Atenco de esa misma
corporación policiaca que los seguidores y promotores del manual de
Sharp y los moderados de siempre quieren abrazar y besar? ¿Ya se nos
olvidó la actuación de ejército y policías en Cd. Juárez, Oaxaca,
Lázaro Cárdenas, Cananea, El Charco, Aguas Blancas y El Bosque? ¿Verdad
que es imposible imaginar a las compañeras torturadas sexualmente en
Atenco o alguno de los otros 200 detenidos ilegalmente entregando
flores a los policías? Ah, bueno, pues eso es lo que dicta el manualito
de Gene Sharp que hay que hacer. A fin de cuentas, es un libro de
estrategias diseñadas para llevar a cabo “
revoluciones de colores”,
movimientos que no cuestionen de fondo la opresión del sistema, sino
que sólo se proponen dotarlo de un rostro más amable, más “
ciudadano” y, sobre todo, pronorteamericano
1.
No cabe duda de que si en lugar de promocionar el libro que la CIA le
financió a Gene Sharp, se promocionara la lectura y entendimiento
profundo de la obra de Marx, Rosa Luxemburgo, Lenin, Ché Guevara, Ho
Chi Minh, Gramsci, Flores Magón, Zapata o Revueltas, otro gallo nos
cantaría…
En algunos sectores del movimiento #YoSoy132, no la
mayoría claro está, existe la intención de radicalizar el movimiento
contra la imposición de Enrique Peña Nieto. Estos sectores pugnan por
radicalizar y agregarle “
contundencia” a las acciones, los
estados del interior de la República (Puebla, Veracruz, Baja
California, Coahuila, etc.) están poniendo la muestra del arrojo que
quizás necesitamos para trascender y elevar la lucha a otro nivel,
temerle a eso e intentar contener o limitar estos esfuerzos es la peor
de las incongruencias.
Ante estas acciones y posicionamientos,
se desvelan o desnudan las verdaderas posiciones de otros actores que
se han aglutinado en torno al #YoSoy132. Nos referimos a
la socialdemocracia reformista que, a pesar de sostener la bandera de la lucha, en este momento,
no aspira sinceramente a detener la imposición de Peña Nieto,
ni está impulsando el desarrollo de procesos organizativos que puedan
desembocar en el fortalecimiento de esta lucha. A lo que realmente
aspira la socialdemocracia en la presente coyuntura es a fortalecerse,
a reclutar nuevos cuadros, a empoderarse para, desde posiciones menos
débiles, seguir negociando cotos de poder con el Estado a expensas del
movimiento social y de quienes si están dispuestos a dar la vida en las
calles. Ha quedado demostrado históricamente que
la socialdemocracia no tiene inconveniente en negociar la sangre del pueblo.
La socialdemocracia, coincidiendo con el pacifismo burgués, le teme más
al avance de las posiciones revolucionarias (a todo lo que se encuentre
más a la izquierda que ellos, llámense socialistas, comunistas y
anarquistas) y sus acciones, que a la policía federal y/o la represión
masiva y selectiva que el Estado puede desatar en contra de TODOS. Por
eso seguirán señalando a quienes, hartos de tantas marchas y
performances, están comenzando a optar por otros caminos, de validez
cuestionable, pero no por eso merecedores de ser señalados para ser
reprimidos con mayor facilidad. Como los socialdemócratas suelen
hacerse pasar por “
ultras” y se jactan de “
tener la posición de avanzada”
para reclutar adeptos, cuando alguna posición política plantea en la
práctica, siquiera mínimamente, que la lucha rebase los estrechos
marcos a los que los socialdemócratas están acostumbrados, estos no
tardarán en llamar “
acelerados”, “
infantiles”, “
inmaduros” y hasta “
porros”, “
infiltrados”, “
agitadores”, “
provocadores”, “
desestabilizadores” o “
priístas”,
a quienes los rebasan y sostienen la necesidad de avanzar en la lucha
fuera de los marcos habituales. De los socialdemócratas reformistas, o
la bien llamada “
ultra light”, nos podemos esperar de todo, excepto consecuencia política.
En estas dos posiciones, el pacifismo sharpiano y la socialdemocracia
reformista, hay una característica común, de entre muchas, consistente
en reivindicar procesos de movilización en otras partes del mundo y del
propio país, pero reivindicar sólo el lado que ellos consideran “
bueno”, el aspecto necesario para hacerse pasar por “
herederos” de esas luchas.
Así es como el pacifismo y el reformismo pequeñoburgués reivindican a
los indignados, pero nunca reivindicarán a los mineros asturianos que
combaten contra las fuerzas policiacas españolas, ni qué decir del
combativo pueblo vasco; se compararán con Camila Vallejo e intentarán
ser como ella, pero nunca tolerarán, ni promoverán, movilizaciones tan
amplias y decididas como las del estudiantado chileno que responde a la
violencia del Estado con organización, autodefensa y combate frontal;
son capaces de reivindicar hasta a Lukánikos, el perro estrella de los
combates callejeros en Grecia, pero no reivindicarán nunca las 24
huelgas generales que ha protagonizado la clase obrera griega, ni los
combates callejeros de jóvenes y obreros contra las fuerzas del orden;
reivindican a los argentinos tumbando 4 presidentes en una semana
durante diciembre de 2001, pero no dirán una sola palabra sobre los
combates en Plaza de Mayo y los piqueteros (aquí podemos incluir a los
troskos fanáticos de todo lo que provenga de la tierra del tango y los
alfajores); ensalzarán y se darán baños de pureza juvenil reivindicando
el movimiento estudiantil de 1968 en México, pero nunca los veremos
reivindicar el combate contra la policía y el ejército durante la
defensa de la Vocacional 7 y del Casco de Santo Tomás ese mismo año. En
fin, reivindican a Atenco, pero no los machetes, y así sucesivamente...
Estas incongruencias se deben, en el fondo, a la tendenciosa
interpretación que estos grupos tienen de violencia y paz. Casados con
una interpretación burguesa de lo que es la protesta social y la lucha
por la paz, los socialdemócratas no entienden la definición de lo
pacífico, aunque hasta los organismos internacionales garantes de la
aplicación del derecho internacional burgués, definen como pacífico a
todo movimiento que no se planteé la consecución de sus objetivos por
medio del uso de las armas. Sentadas estas inconsistencias, no debería
extrañarnos que estas dos expresiones políticas, pacifismo y
socialdemocracia, al final del día, coincidan en señalar con dedo
flamígero a todos aquellos que promueven la acción directa u otros
métodos de lucha que vayan más allá de las marchas pactadas de antemano.
El pacifismo burgués y la socialdemocracia consideran violento que un
grupo de personas intente derribar unas vallas metálicas frente al
TEPJF, para ellos eso es violento, entonces…
¿Dónde queda la violencia estructural?
¿No es el Estado el que genera la violencia? ¿No es más violento el
fallo del TEPJF que pasa por encima de todos los preceptos de
democracia y legalidad habidos y por haber? ¿No es más violento tener
sometidos al hambre y miseria a más de la mitad de nuestro pueblo?
¿No
es violento tener rodeado el TEPJF con cientos de policías federales?
¿No es violenta tanta valla para defender a 7 magistrados corruptos?
¿No es más violenta la guerra de Calderón contra el pueblo y los 90 mil
muertos? ¿No es violento que Peña Nieto incluya en su equipo de
transición a Osorio Chong, el continuador de la represión hacia los
normalistas rurales de El Mexe, y a Rosario Robles, la experredista que
como Jefa de Gobierno del DF colaboró y facilitó la represión a los
huelguistas del 99-2000?
Al final de su libro, ya entrado en el
terreno de la contrainsurgencia, el afamado Gene Sharp hace una
recomendación de carácter estricto, consistente en que los movimientos
no-violentos se distancien lo más posible de los “
violentos”. El
Estado, ni tardo ni perezoso, aprovecha la aceptación que han tenido
estas ideas y la tibieza de la socialdemocracia para que los sectores
más moderados se encarguen de aniquilar, directa o indirectamente
(poniéndole el dedo, como coloquialmente se dice) a los sectores más
radicales. Es así, con esta premisa fundamental, como se sientan las
bases para que el Estado divida, como hizo hace años, a la guerrilla en
guerrilla buena y mala (EZLN una, EPR la otra) y ciertos sectores de la
izquierda se fueran con la finta asumiendo el discurso del Estado; es
lo que, en el imaginario social ha justificado cruentas represiones en
contra de sectores sin que ni siquiera los "
compañeros" de su propio movimiento los defendieran.
Por lo anteriormente expuesto, es lamentable que los integrantes de un
movimiento que surge a partir de la respuesta de 131 estudiantes al
señalamiento de Joaquín Coldwell contra quienes protestaban por la
presencia de Peña Nieto en la Ibero y que, en su momento, también
fueron tachados de “
porros” “
provocadores” “
pseudoestudiantes” “
acarreados pagados” y “
violentos” sean ahora una suerte de
Policia del Pacifismo o Policia #YoSoy132 y desde sus propias nuevas cúpulas y micrófonos se dediquen a señalar, tachar y a llamar a “
aislar”
a quienes llevados por la gravedad de las circunstancias o por la razón
que sea (muy respetable) intentan, promueven y reivindican la necesidad
de “
elevar el tono” de las acciones.
La estrategia del
Estado, de escindir y dividir al movimiento social que lucha contra la
imposición en la presente coyuntura, aparte de acarrear derrotas,
conlleva demasiados riesgos para quienes participan en ella. Al puro
estilo de Maquiavelo, la propuesta de la no-violencia apuesta al
principio fundamental de las guerras burguesas: divide y vencerás.
Nota: 1.- El Negocio de la Revolución (
http://www.youtube.com/watch?v=BCHD6WYWe6Y )
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