1/27/2024

Un peaje insoportable para las madres que migran hacia EEUU

 ipsnoticias.net

Magda Gibelli
Una migrante con su hijo, cerca de la valla fronteriza en Ciudad Juárez, en la frontera de México con Estados Unidos. Su rostro ha sido desenfocado para proteger su identidad. Imagen: Magda Gibelli 

CIUDAD JUÁREZ, México – la frontera entre Guatemala y México se ha convertido en un punto crítico en el viaje, comentaron mujeres migrantes desde Ciudad Juárez, ya en el norte de México, esperando dar el último paso al otro lado de la frontera.

Eran cerca de las 3:00 de la madrugada, cuando el autobús en el que viajaba Eidimar Rosillo de 18 años, con su hija de 2 años desde Guatemala hasta México, fue obligado a detenerse.

Los uniformados comenzaron a pedir 100 quetzales (unos 13 dólares) a cada migrante. “La gente ya se había quedado sin nada, habíamos pagado antes en más de cuatro puntos de control. Yo sentí miedo por no tener más dinero”, narró.

En el autobús, cuenta Rosillo, iban otras 10 mujeres. “Eso fue horrible, de terror, abusaron sexualmente de mí, introdujeron dedos, quitaron ropa… los policías… a los hombres los golpeaban y les daban patadas, y nos dijeron que no teníamos derecho de nada, y eso pasó frente a mi hija”, y aseguró que todas las que no tenían con qué pagar sufrieron el mismo tipo de abusos.

Rosillo es venezolana y emigró por primera vez a los 12 años, cuando viajó a Perú con su madre buscando mejores opciones ante la crisis económica en su país.

Por ello, cuando decidió volver a migrar, esta vez, ella sola con su hija, llevando únicamente una pequeña mochila, los documentos y un par de abrigos, imaginó que el recorrido podía ser complejo, pero jamás supuso lo que sucedería.

“Ha sido más difícil de lo que pensé, pero me siento valiente, pasamos por la selva, eso en Guatemala, el tren… pero ya estamos cerca de llegar a nuestro propósito que es ir a Estados Unidos, porque quiero que mi hija viva mejor, que vaya a una buena escuela, que todo esté limpio y ordenado a su alrededor, quiero que tengamos las dos más oportunidades”, señaló en su dialogo con democraciAbierta.

Yolimar Morales de 21 años, también de nacionalidad venezolana, viajó sola con su hijo de 5 años desde Ecuador. En el autobús en el que iba desde Guatemala a México, junto a un grupo grande de migrantes, quienes se organizaron para recoger el poco de dinero que les quedaba y entregarlo como una colecta a los hombres uniformados como policías.

“Ellos entregaron el dinero que recogimos entre todos”, dijo. Sin embargo, Morales aseguró que uno de los supuestos policías le pidió que se quedara abajo del autobús para revisar sus documentos.

“Eso fue el 3 de marzo. Me dijo que el dinero que le habían dado era poco y que yo tenía que quedarme con él, que mañana me dejaría ir, le dije que estaba con mi hijo, y me empezó a tocar sexualmente, me sentí abusada, fue muy duro, una señora que yo ni conocía se quedó con mi hijo en el autobús. Después tuve que seguir mi camino, no tenía nada más que hacer”, contó.

Ambas mujeres aseguraron que en el momento solo pensaron en continuar y no se atrevieron a denunciar los hechos por miedo y desconfianza en las autoridades.

“Deberían darnos un permiso o algo, con lo que uno pueda cruzar el país legalmente porque de verdad, ese país no se puede cruzar legalmente. Una, como mujer, pide por lo menos un salvoconducto, para que las mujeres que vienen atrás dejen de ser víctimas de eso que pasamos nosotras”, dijo Rosillo.

Rosa Solano, quien decidió no usar su nombre real para este artículo, contó que, en el camino hacia Juárez, específicamente en Veracruz, fue víctima de robo y abuso sexual, luego de que funcionarios policiales de migración la bajaron del autobús en el que se trasladaba hacia Ciudad de México con su hijo.

“Los de migración nos bajaron de un autobús y ahí en Veracruz nos robaron la visa, cruzando el puente, comenzamos a caminar, eran como las 6 de la tarde, estaba oscuro, llegaron 4 hombres en dos motos y estábamos sentados varios migrantes», dijo.

Y agregó: «Ellos empezaron a gritar que venía migración de nuevo y corrimos hacia atrás de una casa y nos agarraron con pistolas… me quitaron hasta las cadenas de fantasía, me mandaron a bajarme los pantalones, el tipo abusó de mí, a mi hijo lo mandaron a voltearse”.

La mujer de 40 años dijo que durante cinco años vivió en Chile, donde trabajó en una peluquería, y vivió con cierta estabilidad económica, pero decidió emprender el viaje a Estados Unidos, porque parte de su familia ya está viviendo en ese país.

“No le recomiendo hacer esto a nadie. El recorrido de México fue horrible, con decirte que no es que odio México, sino que si me dijeran que me quedara viviendo aquí no lo haría, hay personas que son muy malas”, añadió.

Es casi imposible recabar cifras precisas respecto a cuántas mujeres han sido víctimas de violencia sexual en la ruta hacia Estados Unidos porque son muchísimas las que no se atreven a denunciar.

Médicos Sin Fronteras informó en su página web que, entre enero y septiembre de 2022, brindaron asistencia a 17 491 mujeres migrantes y refugiadas en México, Honduras y Guatemala y detectaron 51 casos de violencia sexual, siendo marzo, de ese año, el mes con más casos.

Guardias fronterizos instalan alambradas cortantes frente a la valla que separa a México de Estados Unidos en Ciudad Juárez. Imagen: Magda Gibelli

En medio de este panorama, muchas mujeres llegan con sus hijos a los estados del norte de México y a sus ciudades fronterizas con Estados Unidos, entre ellas Ciudad Juárez, donde, entre marzo y abril, resultaba muy difícil hallar espacio en los albergues, por lo que algunas se vieron obligadas a dormir en tiendas de campaña en las calles, o en casas abandonadas que han sido tomadas por migrantes.

Para comer, para beber agua, dependen de donaciones y de ventas informales en la calle, aunque tras el incendio en el Centro de Migrantes que se registró en esa ciudad y que cobró la vida de 40 hombres, muchas sienten miedo a realizar trabajos informales y acabar detenidas.

Además, aseguran que son blanco de constantes amenazas por parte de los cuerpos de seguridad. En la larga marcha hacia la tierra prometida, las mujeres sufren violencia y extorsión, y en demasiadas ocasiones abusos sexuales.

Esto es especialmente doloroso para las madres que viajan con sus niños, y les dejarán unas heridas profundas que solo si alcanzan a cruzar la frontera pueden aspirar a aliviar, ni que sea en parte.

RV: EG

Una escuela popular y feminista

         

Escuela internacional para la organización feminista Berta Cáceres

Ilustración de Emily Simmons para la Guía de la Escuela Internacional para la Organización Feminista “Berta Cáceres”

 Del 7 al 11 de agosto se realizó el primer encuentro presencial de la Escuela Internacional para la Organización Feminista Berta Cáceres (IFOS, por sus siglas en inglés) en el centro de capacitación ECOSOL, municipio de Siguatepeque, departamento de Comayagua, Honduras, territorio histórico de resistencia popular.

Berta sabía de la importancia de la formación política y de las alianzas para fortalecer el movimiento, nos enseñó mucho y esta escuela tiene su legado”, dijo Sandra Morán, coordinadora de la IFOS.

La escuela incorpora las dinámicas de la educación popular, participativa y transformadora, parte de experiencias personales y acuerdos comunes, trabaja por la justicia lingüística e incentiva el “desaprender” como herramienta de aprendizaje.

La idea de la escuela comenzó a desarrollarse en 2018 y tuvo su primera edición en formato virtual, por la pandemia de Covid-19, organizada por Grassroots Global Justice (GGJ), Indigenous Environmental Network y la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM). El encuentro 2023 se construyó además junto a la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo.

Más de 100 mujeres y diversidades sexo genéricas llegaron de todas las Américas: campesinas, trabajadoras, negras, migrantes, indígenas, y queers, representando a 22 países y 12 organizaciones. Todes confluyeron en un tiempo, un lugar y muchas ideas, de esas que marcarán los caminos de lucha cuando el lugar y el tiempo ya no sean los mismos.

Lo primero en tejerse fueron los abrazos. Algunes se ven por primera vez, otres se reencuentran. Todes llegaron con sus luchas, sus resistencias y sus memorias. Cada une partió de sus vivencias y con el correr de las horas compartidas encontraron que sus conflictos y problemáticas coinciden y se repiten. Reconocieron y nombraron juntes aquello que impacta sus vidas, sus territorios y sus cuerpos.

Pero finalmente no será el horror de la violencia y la injusticia lo que les mantiene unides y en movimiento, sino un proyecto transformador común, político y ético, donde todos, todas y todes podamos vivir con dignidad.

“La economía feminista como propuesta política y el feminismo popular como apuesta para el fortalecimiento y articulación del movimiento feminista y diverso, serán sin dudas ejes del debate”, dijo Camila Guerrero, del Centro Memorial Martin Luther King, a la revista Mujeres.

Siempre estuvimos aquí

Cada día comienza con una mística, los rituales y cosmovisiones son diversos. La mística es un ejercicio político de recuperación de la espiritualidad y la memoria ancestral, es un momento para sanar y conecta con el aire que respiramos, la tierra que pisamos, la sangre que corre y el fuego que se enciende junto a las intenciones. Las ofrendas y agradecimientos son para Berta.

“El sistema, lo primero que nos expropia es nuestra historia”, dijo una compañera recordando a la socióloga peruana Virginia Vargas, otra la siguió “quien olvida su historia, se pierde en el camino”. La primera jornada de la escuela fue dedicada a construir un mecate histórico, un ciclo de tiempo repleto de memorias feministas.

La “historia oficial” excluyó a todas las identidades que no se corresponden con la de un hombre blanco y burgués, la historia que nos contaron es patriarcal, racista y colonial. Sin embargo, las organizaciones sociales, los movimientos populares, las mujeres y las disidencias siempre estuvieron allí.

Recuperar la memoria es un ejercicio necesario para reconocerse como protagonista de la misma. Una reconstrucción que no se asiente en las ausencias o carencias que el capital impuso sobre las vidas, sino una historia contada a partir de la rebeldía y la potencia.

Esa historia, es la que permite construir conocimiento e identidad de manera colectiva y plural. La IFOS parte de la base de que en la diversidad está la riqueza. “Creo que es un sentimiento común, que todas estamos luchando por la libertad, por la justicia, por los derechos y por el respeto a la diversidad”, dijo a RMR Emilia Costa, del Movimiento Quilombola de Maranhão MOQUIBOM, Brasil.

Una política desde y hasta la raíz

La Escuela Feminista es un lugar donde nadie calla, ni manda a callar, si comienza a escalar el murmullo suenan los “aplausos lluvia” y juntes retoman la atención. Luego de los cortes de descanso, un tambor convoca a retomar las sesiones. También se aprende y se hace política en lo vincular, un proyecto feminista y popular debe transformar las relaciones de poder y poner a jugar la ternura en un rol central.

Un árbol se sostiene, se alimenta y crece gracias a sus raíces, no se ven, pero son la base que permite la existencia del tronco y el desarrollo del follaje. Con esta metáfora se trabajan en la IFOS los sistemas de opresión (raíces), los que ocultos y entrelazados permiten que las instituciones y los mecanismos (tronco), pongan en marcha los efectos o impactos directos (follaje) sobre la vida.

Este ejercicio práctico y vivencial se realizó sobre tres ejes: cuerpo y sexualidad, con una exposición de María Dolores Marroquín de la MMM; tierra y naturaleza, presentado por Karin Nansen de ATALC; estado y democracia, en la voz de Cindy Wiesner de GGJ.

Sobre esto PG Watkins, del Centro para la Organización del Tercer Mundo, contó a RMR: “Hay algo en esto que deja una imagen muy clara para entender cómo podemos llegar a la raíz de algo. En mis labores de formación y de educación política con frecuencia trabajo para hacer que las personas vean la importancia de llegar a la raíz, de no hacer acciones que solo lleguen a las ramas o que solo lleguen a derribar algunas hojas. Sino tratar de pensar realmente ¿cuáles son las cosas que mantienen esto en pie?”.

La misma analogía puede utilizarse con los proyectos emancipadores. Es el cuidado de este segundo árbol lo que les convoca ¿Cómo hacerlo crecer? ¿Cómo activarlo? ¿Cómo alimentarlo?

No hay recetas, pero hay una propuesta: la economía feminista, y una certeza: no es posible plantar un bosque sola.

La economía feminista pretende reorganizar la vida y frenar el proyecto de muerte del capital. Las mujeres y disidencias saben cómo hacerlo, han sostenido el mundo históricamente, tienen experiencias, tienen acumulado, identidad, capacidad de movilización, proyectos y voluntad para la acción. El feminismo popular es la convergencia de las diversas identidades feministas en los territorios y las bases, ellas tienen propuestas para cambiar el sistema y gracias a la IFOS, entre otras acciones, están articuladas.

Multiplicar

En la última jornada, la IFOS visitó Utopía, el Centro de Encuentros y Amistades del COPINH. El día coincidió con la fecha de nacimiento de Pascualita Vázquez, referente espiritual de la organización Lenca, fallecida el año pasado. La memoria, otra vez, se hizo urgente e imprescindible.

En el lugar, Berta Zúñiga comentó: “Nosotras somos la escuela de Berta Cáceres, ella fue una referente para nosotras y hoy nos sentimos muy alegres porque de verdad hay una escuela, ahora somos más».

“Para mí ha sido muy importante formar esta escuelita a nombre de Berta Cáceres (…) si no hubiera sido por ella quizás no estuviéramos conociéndonos acá, no conocían nuestras voces. Para mí es un gusto y no será ni la primera ni la última vez que vamos a estar en este lugar”, dijo Rosalina Domínguez, vicepresidenta del Consejo Indígena Lenca, de la comunidad de Río Blanco.

La IFOS es semilla y las mujeres y disidencias que la construyen son polinizadoras, volverán a sus espacios a compartir e intercambiar, a generar más espacios, a proponer y mostrar que es posible un proyecto que priorice la vida y que elles ya lo están haciendo.

 Fotos: Grassroots Global Justice

La ausencia de rabia en las mujeres es muy funcional para el sistema

 Entrevista a Ana Requena, periodista y feminista

Fuentes: https://www.pikaramagazine.com

La periodista y escritora Ana Requena publica ‘Intensas’ (Roca editorial), un análisis sobre el nuevo ser histéricas y una reivindicación en toda regla de esta intensidad como motor de cambio para unas vidas más auténticas y alejadas de la culpa o la duda.


En el trabajo, en las relaciones de pareja, en comidas familiares e, incluso, en conversaciones desenfadadas entre amigas hemos escuchado o pronunciado la frase “eres una intensa” o “quizá me pasé de intensa”. Esto último lo decimos con culpa, justificando que nos hayan dejado o que no nos hayan dado ese puesto de trabajo porque nos pasamos de la raya, porque cruzamos un límite marcado por la sociedad y que establece qué conductas nos están permitidas a las mujeres y cuáles no. El castigo a nuestra intensidad es la soledad y el rechazo, entre otros. Ser intensas supone marcar nuestros límites, expresar nuestros deseos, tomar nuestras propias decisiones y esto en un sistema marcadamente heteropatriarcal puede salir todavía muy caro.

La periodista Ana Requena ha elegido este concepto para su segundo libro, Intensas (Roca editorial) en el que disecciona este término desde todas sus aristas y reivindica el poder transformador de esta intensidad. Porque, ¿cuál es el sentido si no se vive, se ama, se lucha intensamente?

En el libro se muestra cómo ser intensa es el nuevo ser una histérica. Sin embargo, intensa es un concepto más sutil, no tiene nada de malo de por sí, pero cuando te lo llaman no te lo tomas demasiado bien. ¿Crees que precisamente por ser más ambiguo es también más perverso?

La palabra intensa tiene una carga más perversa, al menos ahora mismo. Habíamos conseguido otorgar al histérica de un contenido muy negativo y muy misógino y aunque esa palabra se pueda seguir utilizando hoy en día, creo que ya se ha asociado de manera más general a un intento de desacreditar a las mujeres. En cambio, intensas es un término que no está ahora mismo asociado al descrédito de las mujeres, al machismo. Es un término de uso frecuente que las mujeres también llegamos a emplear, a veces incluso en tono de humor, y eso nos complica el conceptualizar la palabra como un término que sí está cumpliendo una función dentro del sistema machista. En realidad son términos que se han utilizado de manera similar, señalan a las mujeres que se salen de la norma, que sienten, que quieren decidir en sus propios términos y que no se adscriben a esos roles de género. Pero claro, el intensas aún nos suena dulce y cuando se recibe creo que para una todavía es complicado definir a qué se refieren y es difícil defender que te están haciendo algo malo, porque quien te lo dice te puede argumentar que esa palabra no tiene esa connotación negativa. Eso ahonda en nuestra duda y la duda es nuestra peor enemiga porque constantemente las mujeres estamos dudando de si lo que vivimos es real, de si tenemos motivos para enfadarnos, de si eso que nos ha pasado es grave… Recibir una palabra que a priori no tiene esa connotación creo que también profundiza en esa duda permanente hacia nosotras mismas y en un malestar muy difuso; y cuanto más difuso es nuestro malestar más nos cuesta concretar qué está pasando, qué está mal, cuál es la responsabilidad del otro y hasta dónde puede llegar la nuestra.

La intensidad tiene mucho que ver con la rabia y el enfado. Soy intensa porque en mitad de una cena contesto a un comentario machista, por ejemplo. Es muy interesante porque en el libro se dice que a las mujeres se nos ha prohibido el enfado, la rabia y muchas veces ocurre que no sabemos o no hemos sabido reaccionar ante esa rabia. Muchas veces, en mitad de una discusión en lugar de expresar nuestra rabia, lloramos.

El intensas tiene que ver con varias acciones, una es la de enfadarse, pero no solo, tiene que ver con expresar sentimientos, poner conversaciones encima de la mesa, querer decidir los ritmos de una… Pero sí, tiene mucho que ver con la rabia, la ira y el enfado. Me interesa mucho lo que se ha escrito porque leyendo a otras te das cuenta de que es un tema que tiene muchísimo que ver con la socialización femenina, con los roles de género y con que la ausencia de rabia de las mujeres es muy funcional para el sistema. No nos enseñan a enfadarnos porque las mujeres somos las guardianas del bienestar y creo que es muy perturbador cuando nos damos cuenta de hasta qué punto tenemos interiorizado ese rol. Ahí comprendes que tú te pierdes. Te das cuenta de que la ira tiene un poder transformador muy grande, individual y colectivo. La rabia y el enfado tienen mucho que ver con la revuelta feminista de los últimos años. Salimos a la calle porque nos enfadamos, también porque anhelamos cambios, pero la rabia es un motor de cambio en tu vida personal y en tu activismo, en lo que anhelas para tu comunidad y para tu sociedad. El enfado te pone en contacto con lo que te incomoda, con lo que no te gusta, con lo que quieres cambiar. Nos cuesta enfadarnos porque tenemos miedo que eso nos lleve a lugares de incertidumbre y de cambio. Tenemos miedo de enfadarnos en una relación personal porque tenemos miedo de que eso suponga acabar con esa relación o tener que reconfigurar nuestra vida personal. Puede suponer también en lo público tener un castigo social, que se nos tache como problemáticas, que se nos ponga la etiqueta de mujeres a las que es mejor no contratar, de mujeres desagradables o no deseables; y eso es lo peor que se le puede decir a una mujer o lo peor que puede sentir: que no es deseable ni querible para los demás. Como nos cuesta tanto expresar la ira y el enfado se nos mezcla mucho con otras emociones y por eso, por ejemplo, nos es tan difícil enfadarnos sin llorar o ser capaces de mantener el enfado o nos cuesta utilizarlo de manera productiva. Tenemos una relación muy complicada con eso, creo que colectivamente lo hemos solucionado más en los últimos años porque sí pienso que la ira y la rabia han salido a las calles y que probablemente ahora mismo tengamos un meollo de qué hacemos con nuestros enfados en nuestras vidas personales. Ahí nos sentimos probablemente más solas, no hay esa colectivización de la emoción.

Ahora que hablas de la rabia como motor de cambio, como herramienta para dinamitarlo todo saco el tema del #SeAcabó. Estamos viendo cómo estas mujeres intensas y exageradas por un beso han generado una oleada de rabia y sacado a la luz muchas de las violencias que se viven día a día.

Digo en el libro que hay quien se sorprende de hasta dónde puede llegar la indignación o la rabia de las mujeres porque creo que falta comprender el fenómeno en su totalidad. No es un gesto un día, son muchos gestos todos los días los que aguantamos las mujeres en nuestras vidas personales y los que vemos en el espacio público. El gesto de [Luis] Rubiales con Jenni Hermosoes intolerable y la reacción tan grande que se genera es de cansancio y de hastío. Por eso creo que se genera el hashtags #SeAcabó porque lo que queremos que se acabe no es un gesto concreto, queremos que se acabe una cultura que permanentemente permite y justifica que nuestros cuerpos sean tocables, piropeadles, que nuestro sentimiento esté siempre cuestionado, que nuestra voluntad parezca que no vale o que somos ciudadanas de segunda. Por eso nuestra palabra puede ser cuestionada constantemente. Esa es la cultura que queremos que se acabe y que de vez en cuando tiene gestos públicos que nos encienden aún mas o que representan esa cultura. Creo que el se acabó es contra una estructura y va más allá de Rubiales. Rubiales es ahora el símbolo, pero a partir de ahí, cuando las mujeres empiezan a compartir sus historias, lo que buscan es romper sus silencios personales y contribuir a un relato colectivo para que la gente sea consciente y para seguir ganando conciencia en una sociedad que sí creo que en los últimos años se está dando cuenta de que lejos de ser casos y comportamientos aislados se trata de un entramado que sostiene el sistema patriarcal en el que vivimos.

La escritora Gabriela Wiener dice “la teoría me la sé, pero cómo me la meto al cuerpo”. Te pregunto esto mismo, si sabiendo que este ser intensas no es más que reivindicarnos como sujetos que desean, que saben lo que quieren, ¿cómo hacemos para huir de ese miedo a que nos llamen intensas y ser rechazadas?

Cuando salimos a la calle a pedir cambios o a mostrar que estamos hartas estamos hablando de esa estructura en la que vivimos. Cuando nos toca enfrentarnos a los dilemas en nuestra propia vida no estamos hablando ya de un sistema en general sino de nuestras propias emociones, nuestros propios afectos, de nuestros miedos y de nuestras contradicciones. Probablemente tengamos que asumir que este es un trabajo que no va a terminar nunca y que es casi imposible para ninguna resolver absolutamente todos los conflictos y las incoherencias. Sí pienso que el feminismo te da herramientas para afrontar esos dilemas y esas decisiones con más seguridad y más respaldada, pero es un error pensar que por ser feminista no vas a cometer errores, no vas a meterte en relaciones tóxicas, no te vas a mostrar complaciente con los hombres, no vas a tolerar comportamientos terribles o no te van a pasar ciertas cosas que te van a hacer sentir mal. Todo esto va a seguir pasando porque vivimos en el mundo en el que vivimos. Tenemos que seguir dándole vueltas al amor, a las relaciones afectivas, tenemos que politizar aún más esos espacios. Hay que politizar el amor, la familia, la soledad y cómo nos estructuramos alrededor de todo eso. Ahí hay algo, por supuesto, de lo que el feminismo se ha encargado, pero creo que hay que seguir encargándonos más y que a veces hay algunos asuntos tan urgentes que se nos olvida o parece casi frívolo hablar de esto. No es para nada frívolo que hablemos de qué pasa en nuestras relaciones amorosas o lo que pasa en el sexo porque eso está totalmente enraizado con otros conflictos que luego tenemos que afrontar. Tenemos que asumir que todavía hay miedos muy asentados como, por ejemplo, el miedo a la soledad, el miedo a no tener quien te sostenga. Cuanto más presentes están estos miedos más difícil es tomar ciertas decisiones en tu vida. A veces nos quedamos en lugares jodidos porque creemos que es mejor eso que lo otro. Y es falso, lo que tenemos que hacer es ir rompiendo miedos colectivamente para que luego cuando te toque a ti tomar decisiones individuales sea un poquito más fácil, sabiendo que vamos a estar siempre ante dudas, conflictos e incoherencias.

Recuperas en el libro la frase de Kate Millet: “El amor ha sido el opio para las mujeres, mientras nosotras amábamos los hombres gobernaban”. Tiene también mucho que ver con la idea de la validación masculina que tenemos tan metida en nuestro interior y tan unida a nuestra autoestima. ¿Cómo podemos huir de la búsqueda de esta validación y alejarnos del miedo a la soledad o a la sensación de fracaso por no tener una pareja?

Rescato lo que dice Kate Millet, pero también otras autoras: Mona Cholletbell hooks… porque al final la idea que se cierne sobre las mujeres que son intensas es que no van a encontrar el amor, que van a asustar a los hombres, que se van a quedar solas. Leyendo a estas autoras al final te das cuenta de que hay conclusiones comunes. Por un lado, que el anhelo de amor no es algo de lo que avergonzarnos. Podemos anhelar poder, cambio, revolución y eso no es algo que nos avergüenza, pero sí el anhelo de amor. Sí que tenemos que cuestionar qué hemos entendido por amor, qué lugar ocupa en nuestras vidas, qué sacrificios estamos dispuestas a hacer y cuáles son los miedos que utilizan contra nosotras para que no nos movamos de nuestro sitio en las relaciones afectivas. Otra de las conclusiones es que sólo estando cerca de una misma puedes vivir una vida auténtica y puedes tener amores más auténticos. Esta conclusión nos ayudaría a rebatir esos miedos que se ciernen sobre nosotras. Si al final tenemos que modificar tanto de nosotras para adaptarnos a las relaciones amorosas, ¿merecen la pena? ¿Pueden ser verdaderamente satisfactorias? Puede que en una cultura amorosa patriarcal sí porque nos están dando refugio, protección, estatus, pero ¿queremos ese refugio o preferimos no renunciar a lo que una es y a lo que es importante para una?

Quiero destacar una frase del libro: “Tenemos derecho a sentir en nuestros propios términos. Tenemos derecho a pedir lo que queremos. Tenemos derecho a reclamar lo que necesitamos”. ¿Por qué nos cuesta tanto reclamar esos derechos? O, yendo más allá, ¿por qué a veces ni siquiera sentimos que tenemos esos derechos?

Hemos aprendido a minusvalorar tanto nuestras necesidades que, primero, en cuanto alguien las satisface mínimamente nos creemos que está haciendo algo heroico cuando está haciendo lo mínimo que se espera de una persona que se comporta bien; y lo segundo es que nos cuesta identificar a qué tenemos derecho y qué podemos reclamar. Si constantemente nos están diciendo que lo que nos pasa no tiene sentido será más complicado identificar que eso que hemos normalizado no lo es y reclamar e imaginar un escenario diferente. Hay todo un entramado que desde que somos pequeñas nos invita a invalidar nuestras propias emociones, menospreciar nuestras propias experiencias y, por supuesto, quitarle importancia a todas las agresiones que sufrimos. Si creces así, por mucha deconstrucción que hagamos, es muy difícil estar sin dudas sobre lo que una quiere, necesita y a lo que una tiene derecho. Por eso la duda está tan presente en la vida de las mujeres, por eso dudamos tanto de nosotras mismas, porque nos han enseñado a hacerlo. Cuando nos agreden pensamos: ¿ha sido una agresión de verdad o no? ¿He contribuido yo o no? El foco siempre ha estado en nosotras y siempre se nos ha cuestionado. Pasar de ese estado de duda y normalización a tener claro que tenemos derechos en lo individual y lo colectivo es un salto muy grande que hacemos, pero cuesta mucho mantener sin que aparezcan esas lucecitas interiores que nos cuestionan. Por eso la palabra intensa tiene tanto efecto en nosotras, porque tenemos esa voz inoculada. La sociedad nos ha generado un complejo colectivo de intensidad porque constantemente nos están diciendo que nuestras demandas no tienen sentido. Ese el mensaje constante que tenemos de fondo en nuestras vidas y a partir de ahí creo que es increíble lo que consigue el feminismo y la fuerza colectiva de las mujeres, porque lo otro está tan enraizado en nuestras vidas que lo extraordinario es todo lo que hemos conseguido para quitarnos este complejo.

¿Crees que ha llegado el momento de reapropiarnos del concepto o de reivindicar el ser intensas?

Una estrategia feminista ha sido la de reapropiarnos de términos con los que han intentado avergonzarnos o callarnos. Mi propuesta con Intensas es hacer lo mismo en este caso. Si la intensidad es algo que nos reprochan porque implica retar los límites, lo que se espera de nosotras, entonces puede ser una estrategia feminista para llegar allí donde nos dicen que no deberíamos llegar. La intensidad es una estrategia para estar en contacto con lo que queremos y con lo que no queremos en nuestras vidas personales y en nuestra lucha colectiva. Reivindico la intensidad como un motor. Realmente si nos paramos a pensar qué es la intensidad creo que es un motor interno superpoderoso que nos hace estar en contacto con lo que una siente, con lo que una desea, con las emociones propias y eso no puede ser otra cosa más que algo bueno. Es un motor que nos puede llevar más allá en nuestras reivindicaciones y también que nos puede llevar a tener vidas que se acercan más a las que nos gustaría vivir. Así que sí, para mí es una reivindicación absoluta de la intensidad como estrategia feminista. No creo que haya nada de lo que avergonzarnos, creo que tenemos derecho efectivamente a canalizar nuestros deseos, necesidades y emociones y sentirnos acompañadas en ese proceso.


Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2023/10/la-ausencia-de-rabia-en-las-mujeres-es-muy-funcional-para-el-sistema/

La violencia contra las mujeres en el Congo

 Entrevista a Sylvie Luzala, feminista congoleña

«Una mujer violada en el Congo es el deshonor de la familia»

Fuentes: Ctxt [Foto: El sombrero es típicamente masculino en el Congo y las mujeres lo usan para reivindicar sus derechos, dice Sylvie Luzala (Anna Enrech Calbet )]

Sylvie Luzala (Kinshasa, 1972) es periodista y activista en la República Democrática del Congo. Ha centrado su carrera profesional en la defensa de los derechos de las mujeres y la denuncia de las violencias que sufren. Está especializada en periodismo de investigación en torno al acoso y la violencia sexual.

También forma parte de Etoile du Sud (EDS), una asociación que trabaja para garantizar el derecho a la salud, los derechos de las mujeres y la construcción de la paz en el país; especialmente en Kinshasa, la capital, y la zona Este, donde el conflicto armado persiste. Desde EDS denuncian la utilización de la violencia sexual como arma de guerra.

Por su trabajo, Luzala ha sufrido múltiples amenazas, intimidaciones, asaltos, detenciones y citaciones judiciales, por lo que actualmente está acogida por la Associació Catalana per la Pau en el marco del Programa Catalán de Protección a Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos.

Gran parte de su trabajo y trayectoria se centra en la defensa de los derechos de las mujeres. ¿Cuándo empezó su lucha feminista?

Nací en la capital, Kinshasa, en una familia de siete hijos: seis niñas y un niño. Estudié la educación primaria y secundaria como el resto de niños y niñas. Cuando terminé la secundaria, mi padre decía que no teníamos suficiente dinero y quería que yo dejara de estudiar. Siempre me preguntaba si realmente era porque no teníamos dinero o porque yo era una niña. Por suerte, al final pude seguir estudiando, pero durante aquella época empecé a sentir las injusticias que sufrimos las mujeres. Fue el inicio de la lucha.

Además, tanto mi padre como mi familia paterna hablaban muy mal de mi madre, decían que “solo sabía hacer niñas”. Recuerdo sufrir cuando escuchaba estos comentarios, porque yo era una niña. Sentía mucha presión por su parte. 

Amnistía Internacional apunta que en el conflicto de la República Democrática del Congo se siguen perpetrando graves vulneraciones de derechos humanos, y que ya hay más de seis millones de personas internamente desplazadas. ¿Cuál es el panorama actual?

El contexto actual es de guerra. Una guerra multiforma que empezó hace ya más de 25 años y que, sobre todo, tiene lugar en el Este del país. Está ligada a la presencia de recursos minerales y a la actividad extractivista que diversas empresas multinacionales realizan en esa zona. El extractivismo que perpetúan las empresas, con el apoyo de la comunidad internacional, es un saqueo sistemático de las zonas mineras. Han utilizado a los países vecinos, como Uganda o Ruanda, para generar conflictos y desestabilizar la zona. Así, pueden seguir explotando nuestros territorios.

El Este del país es una zona casi ingobernable. Hay mucha tensión por parte de las autoridades, ya sean los militares, la policía o la propia administración congoleña, porque muchas veces colaboran con los grupos armados para repartirse el botín de guerra: el dinero de la extracción de minerales.

Carol Cohn, en Las mujeres y las guerras (Ed. Bellaterra, 2015), señala que “la guerra es una práctica profundamente marcada por el género”. En el caso de la República Democrática del Congo, ¿cómo afecta el conflicto a las mujeres?

En la República Democrática del Congo, las mujeres se encargan de la agricultura y de las cosechas. Van solas hasta los campos a trabajar, y entonces, ya sea durante el camino o ya en los campos, los grupos armados las secuestran de manera colectiva. Se aprovechan de las mujeres como mano de obra barata: las obligan a hacer todas las tareas del hogar, a trabajar para ellos y también las esclavizan sexualmente. Las mujeres que se resisten acaban asesinadas, y las que ceden acaban siendo sus esclavas, en todos los sentidos.

Una vez, en una conferencia en Senegal, me preguntaron: “Si las mujeres ya saben que cuando van a trabajar a los campos las secuestran, ¿por qué van?” Pues no están obligadas a ir, pero en la mayoría de los casos son ellas mismas las que deciden hacerlo a pesar de las posibles consecuencias. Porque, culturalmente, las mujeres son las encargadas de que sus familias y sus hijos coman, y si no van a los campos, no comerán. Aceptan seguir con la tradición porque de lo contrario, sus comunidades las juzgarán y el coste también será muy alto.

¿Qué pasa después de los secuestros?

A veces no las secuestran, ‘solo’ sabotean los campos, roban todo lo que pueden, las violan y las dejan. Pero entonces, el problema sigue. Cuando vuelven a sus casas con heridas, marcas o con la ropa destrozada por la resistencia y la violencia, la propia familia y el resto de la comunidad las rechaza.

En general, existe la idea de que una mujer violada trae mala suerte, la consideran el deshonor de la familia. Sus maridos las menosprecian y dicen no respetarlas más por haber ‘mantenido relaciones sexuales con otro hombre’. De hecho, existe la concepción de que, después que una mujer haya sido violada, el marido ya no puede tener más relaciones sexuales con ella en estado sobrio, así que siempre que quiera se emborrachará y la violará. Acabará siendo la esclava sexual de su propio marido.

Primero te casas dentro de matrimonios y relaciones patriarcales, en la gran mayoría de casos, donde tienes que aguantar incomprensión, agresividad y muchas injusticias; después, sufres una agresión sexual; y finalmente, tu propio marido y tu entorno te deshumaniza. Con todo esto, no se pueden divorciar, y tampoco disponen de ningún acompañamiento psicológico. ¿Hasta qué punto esto es vivir? En el momento en el que te violan, se te acaba la vida.

¿Se instrumentaliza a las mujeres y sus cuerpos como arma de guerra?

Sí. Cuando los grupos armados raptan a las mujeres, lo hacen en masa, pueden ser grupos de hasta 40 mujeres de la misma comunidad. Con esto, saben que todos los barrios de la comunidad estarán debilitados, porque muchas familias habrán perdido una madre, una hermana o una tía. Si las mujeres vuelven directamente a los pueblos después de haber sufrido una agresión sexual, saben que la población estará muy debilitada por el estigma. Y si las secuestran, las convertirán en sus esclavas.

Es una guerra ganada desde el principio. Los grupos armados saben que esta estrategia debilita moralmente a toda la comunidad, y lo aprovechan para atacar el pueblo y robar las tierras, minerales o cualquier otro recurso. La población en general no tiene armas, y la mayoría de la gente huye. Los pocos que resisten y se quedan para defender su comunidad acaban muriendo.

¿Cómo se organizan las mujeres ante estas situaciones?

Existen varios espacios de encuentro. Por ejemplo, desde Etoile du Sud trabajamos con lo que llamamos ‘comunidades de género’. Las impulsamos después de detectar problemas severos y generalizados de violencias de género en los espacios privados y familiares. Detectamos que las mujeres y las niñas no tienen oportunidades de expresarse, ni tampoco de identificar y explicar las violencias que reciben. La idea de estos espacios es tener un lugar donde las mujeres puedan hablar libremente y compartir sus historias y vivencias. Al principio, las participantes eran más reservadas y hablaban menos, pero ahora ya han generado un espacio de confianza y no tienen vergüenza de contar las situaciones cotidianas de violencias que viven, y escuchan los consejos que el resto de mujeres comparten.

En las zonas de conflicto, el trabajo está más encaminado a hablar con las que han sufrido violaciones y están marginalizadas. Llegamos a ellas a partir de las comunidades de género, porque entre las mujeres de los mismos pueblos se conocen. Estas mujeres están realmente mal, condenadas a ser amas de casa, solas, sin ningún tipo de acompañamiento psicológico. Vamos a hablar con ellas, a decirles que no están solas, y les ofrecemos apoyo y participación en las comunidades de género. Queremos garantizarles que tendrán un lugar donde ser escuchadas, donde puedan expresarse.

Buscamos estrategias para salir de las tradiciones patriarcales. Trabajamos para reconducir los discursos hacia los feminismos. Hemos visto que a través de estos espacios, muchas mujeres han sanado sus traumas, han podido expresarse y sentirse acompañadas. Realmente hemos visto muchos progresos.

También damos apoyo a otros grupos ya organizados. Por ejemplo, existen unos grupos de mujeres que hacen préstamos e intercambios comunitarios. Es decir, si una mujer tiene necesidades económicas (o de verduras, o semillas para la cosecha), cada mujer del grupo le presta lo que ella pueda aportar. Y más adelante, se les devolverá en el mismo formato o según su necesidad, cuando la primera mujer ya esté en mejores condiciones. Redistribuyen los recursos. Estos grupos existen tanto en entornos rurales como urbanos.

Usted es mujer, periodista y activista. ¿En qué posición le deja eso?

No veo líneas que separen una cosa de la otra. Mi país y comunidad es muy patriarcal. Mi madre, mi abuela, mi bisabuela…Todas hemos estado en la misma lucha. A veces, parece que ser activista es salir en los medios de comunicación, pero para mí ser activista forma parte de la naturaleza de ser mujer en la República Democrática del Congo. El activismo forma parte de nuestra vida diaria, queramos o no.

La sociedad en general aún no ha aceptado que una mujer luche por sus derechos. La figura de ‘protector’ en las familias siempre ha sido asumida por los hombres, mientras que las mujeres nos quedamos en casa, haciendo las tareas domésticas, invisibilizadas.

Actualmente, soy coordinadora de la ONG Etoile du Sud. Trabajamos para garantizar el derecho a la salud y los derechos de las mujeres en un contexto de conflicto. No es fácil ser una mujer activista, soy criticada y cuestionada por mi trabajo, tanto por mi familia como por mi entorno. Cuestionan que pueda hacerlo e insisten en que me pongo en peligro. He recibido comentarios como que “lo único que quiero hacer es llamar la atención” o que “una mujer no puede tener ideas”. Así que seguimos con nuestra lucha, porque aún queda mucho camino. Uno de los ejes principales de trabajo de EDS es la sensibilización y educación, queremos garantizar el acceso a la información, y que todas las mujeres conozcan sus derechos.

Quería ser periodista porque quería insistir y difundir que las mujeres somos personas con derechos, y así hacer frente a las desigualdades de género. El periodismo es mi vocación y pasión, me gusta hablar con muchas personas y es un gran recurso para subrayar las injusticias que sufrimos, y señalar a los responsables y culpables de estas situaciones. Me hace estar en paz conmigo misma. Por todo esto, para mí el periodismo y el activismo muchas veces van de la mano.

¿Hay libertad de prensa para hablar sobre violencias de género y feminismos?

Cada vez más. Ahora hay una pequeña apertura en los medios de comunicación, pero aun así, la democracia en la República Democrática del Congo acaba de nacer, tiene pocas raíces y hay temas “sensibles” de los que el gobierno no deja hablar. Sabemos que si hablamos de ciertos temas, es probable que la policía nos venga a buscar. Pero sabemos lo que está permitido y lo que no, y jugamos con eso.

En nuestro país ya existen leyes que protegen los derechos de las mujeres, la misma Constitución los recoge, el problema es que no se implementan estas leyes. Están escritas, pero a la práctica no son reales. Un ejemplo práctico: muchas veces, cuando se ofrece un puesto de trabajo, se anima  a las mujeres a solicitarlo y presentarse para la entrevista; pero cuando lees los requisitos, ya ves que la gran mayoría de mujeres no cumplirá con ninguno de ellos, y es por todos los obstáculos que ha tenido por el simple hecho de ser mujer. Estamos excluidas de manera camuflada, es muy hipócrita.

Una vez me detuvieron y me encarcelaron. Hicimos una marcha para reivindicar los derechos de todas las mujeres y niñas, y pedir su escolarización. El policía me dijo que “moriría por nada”. Yo le dije que lo que reclamamos está escrito en la Constitución, que quién debería estar en la cárcel son los responsables del Ministerio de Educación o Justicia, no yo. Pero él invalidó completamente los derechos de las mujeres. La lucha feminista está ridiculizada.

¿Hay perspectivas de futuro?

A veces la lucha parece en vano, pero venimos de muy lejos. Hoy en día, podemos hablar sobre nuestros derechos, podemos participar en conferencias de otros países, podemos agruparnos y hablar sobre nuestro malestar. Pero demasiadas veces parece que todo queda en palabras y no en hechos. La familia es la base estructural de nuestra sociedad, y en esta base ya hay grandes desigualdades. Los cambios estructurales son difíciles.

Aun así, animo a las defensoras de los derechos de las mujeres a no bajar la voz, a reivindicar que la cultura y las tradiciones congoleñas también son parte de nuestra comunidad y son nuestras. Nuestro objetivo es luchar por el bienestar comunitario y avanzar hacia un país sin violencias de género, no abolir la cultura.

Aliento a todas las mujeres a seguir luchando por nuestra libertad y nuestro empoderamiento, porque nadie lo hará por nosotras. Nos acompañaremos desde las organizaciones feministas, porque sí que hay espacios donde podemos aprender las unas de las otras. Es esencial que conozcamos nuestros derechos, y luchemos para que se reconozcan y respeten. Hay posibilidad de cambio.

Fuente: https://ctxt.es/es/20230601/Politica/43202/sylvie-luzala-feminismos-lucha-congo-derechos.htm

Por anticuada, pide eliminar categoría»jefe del hogar»; se cambiarían resultados demográficos

 

.-Ciudad de México.- Claudia Stefanie Serna Hernández en su tesina La jefatura del hogar en las estadísticas sociodemográficas en México: un análisis desde la perspectiva de género, en la máxima casa de estudios de México: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que es anticuada la categoría «jefe del hogar».

“La metodología para elaborar las estadísticas sociodemográficas en nuestro país requiere de revisión a fondo y un replanteamiento con perspectiva de género, toda vez que actualmente los datos que se recaban y su interpretación tienen un sesgo que refuerza los estereotipos machistas y demeritan el papel de liderazgo que juegan numerosas mujeres, en una cantidad importante de los hogares mexicanos”.

En su estudio encontró que hay una tendencia de género en el levantamiento de las encuestas sociodemográficas al utilizar el concepto de “jefatura del hogar”, que forma parte central de las preguntas que se realizan en los ejercicios de este tipo aplicados en la nación, el cual incide en la interpretación de los resultados.

“Los conceptos jefa y jefe del hogar no pueden considerarse como sinónimos, porque detrás de ello hay un régimen de género que define de una forma a ellas como deficitarias, con hogares carentes de una figura masculina; y a los varones los considera proveedores y protectores”.

Para la especialista, el término ‘jefe del hogar’, proviene de la antigua Roma con la definición de paterfamilias; se trasmitió de generación en generación a través de civilizaciones completas por más de dos mil años, hasta llegar al naciente Estado mexicano en el siglo XIX. Más tarde se incorporó en la Constitución de 1917 y, a partir de entonces, está vinculado al hombre como acreedor de un salario para mantener a una familia.

Esta variable se maneja hasta nuestros días, un ejemplo es la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en donde se observa que el régimen de género en el que vivimos orienta a que se responda siempre que el hogar está dirigido por un hombre, aunque realmente sea una mujer la proveedora.

“La categoría de jefe del hogar no toma en cuenta otros factores fundamentales que tienen que ver con el papel de las mujeres, como las aportaciones del trabajo no remunerado o el afectivo y de cuidados. Se trata de un manejo injusto de los datos demográficos porque arroja como resultado que 70 por ciento de los hogares en este país son liderados por un jefe hombre, pero en realidad el concepto es confuso y tiene una carga masculina importante. El concepto está sesgando los resultados”, argumentó Serna Hernández.

Para la estudiante de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien recibió mención honorífica y fue postulada para obtener la medalla Alfonso Caso, que otorga la UNAM a las mejores tesis de posgrado, el uso del concepto “jefe del hogar” no es exclusivo de México, pues su aplicación proviene de la Organización de las Naciones Unidas como parte de sus recomendaciones sobre cómo implementar los censos en cada uno de los países, por lo que los cambios propuestos para incorporar la perspectiva de género tendrían que realizarse en el ámbito global.

El organismo internacional reconoce que esta figura genera una serie de confusiones porque cuando los encuestadores registran que en un hogar hay un hombre y una mujer, dan por hecho que el jefe de familia es el varón y automáticamente así lo registran, sin considerar que pueden existir otras variables o condicionantes, lo que genera una serie de imprecisiones y confusiones en las estadísticas.

Hay una violencia epistémica porque se distorsionan los conocimientos que aparentemente son científicos. Además de que las estadísticas sociodemográficas son utilizadas por normatividad para generar y diseñar políticas públicas, por tanto el concepto debe cambiar y actualizarse.

Imagen: Claudia Stefanie Serna Hernández segunda de izquierda a derecha.

En su análisis, observó que actualmente existen hogares que aunque tengan una figura masculina, pueden estar en situación de vulnerabilidad; mientras que los liderados por una mujer pueden no estarlo, eso elimina la tendencia a pensar que, por el hecho de que un hogar sea dirigido por una mujer va a tener déficit o estar en situación de precariedad, cuando no es así. Esta situación planeta la necesidad de repensar y reflexionar sobre el concepto y sobre el correcto diseño de políticas públicas, desde un punto de vista de género.

“Hay casas, donde son ellas quienes aportan trabajo no remunerado, son el sostén de la familia, proveen lo necesario para sacar adelante a los hijos y en la mayoría de los casos eso no se muestra en las estadísticas, las cuales señalan que 30 por ciento están lideradas por una mujer. No se trata de competir, sino de valorar lo que cada persona aporta”, puntualizó.

Al finalizar la defensa de su tesina, la universitaria señaló: “ojalá que el INEGI y los encargados de las estadísticas demográficas en nuestro país volteen a ver esta investigación y se sumen a la propuesta para eliminar la categoría de jefe del hogar, que ya resulta arcaica, y desde México se impulsen los cambios necesarios a nivel mundial”, refirió.

Claudia Stefanie Serna Hernández se ha desempeñado en diversas instituciones públicas en las áreas de perspectiva de género. Fue titular de la Unidad de Género de la Secretaría de Relaciones Exteriores, perteneciente a la Dirección General del Servicio Exterior y de Recursos Humanos, Coodinadora en la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, investigadora en el Consejo Nacional de Ciencia y Tenología y Directora de Planeación en el Instituto de Capacitación para el Trabajo de la Ciudad de México, por mencionar algunos.

“Al denunciar no sabes que ese sistema va a ser devastador"

 pikaramagazine.com

Esmeralda R. Vaquero, Ana Penyas

.-“Me di cuenta aún más de lo que significa ser una migrante latina en España al iniciar un proceso jurídico por malos tratos; existe una hostilidad dentro del sistema que está condicionada por tu parte migrante. Te convierten en una persona sin identidad”, explica Carla Navarro (nombre ficticio). En 2020 se trasladó de México a España para comenzar un proyecto familiar junto a su pareja y su hijo, pero la situación desembocó en aislamiento y violencia machista. “Cuando me atrevo poner una denuncia se me violenta también en la comisaría. El policía me dice que muchas mujeres extranjeras hacen lo que yo hago, poner denuncias falsas para conseguir papeles y protección del Estado. Me habían puesto en una categoría de una extranjera, latina, en un lugar sin ningún poder, ningún derecho humano”, añade.

La situación se repite diariamente en muchas comisarías del Estado español, y ese es solo el principio. Mujeres migradas que toman la decisión de poner fin a una situación insostenible y se encuentran con unas resistencias policiales y administrativas muy alejadas del soporte que esperaban encontrar, donde los prejuicios y las actitudes racistas están muy presentes. “Al denunciar no sabes que ese sistema va a ser devastador, que cuando entras a una declaración no se te permite expresar, es un sistema confrontativo, muy patriarcal, muy hostil”, señala Navarro. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, durante 2022, los juzgados españoles recibieron más de 182.000 denuncias de violencia machista. Una de cada tres mujeres no había nacido en el Estado español.

En el libro Revictimizadas: migrantes y víctimas de violencia de género, la doctora en Derecho y Ciencias Sociales, y actualmente orientadora laboral, Raquel López Merchán expone los resultados de cuatro años de investigación y de entrevistas, tanto con mujeres como con personal involucrado en los procesos judiciales. “Hay muchas mujeres que denuncian, y si ya es difícil tomar la decisión sin tener permiso de residencia ni de trabajo aún lo es más al encontrarse con un muro, y siempre es el mismo, no las escuchan, las tratan con prejuicios, les dicen que si van a denunciar es porque quieren los papeles. Y ahí está clara la desinformación, no funciona así, esto tiene un proceso, no por ser mujer migrante van a recibir una ayuda inmediatamente, tienen que hacer todos los pasos igual que una persona que ha nacido aquí”, explica López Merchán. “Al entrevistar a abogados y abogadas me marcó mucho la diferencia abismal en el trato que hacían quienes dedicaban parte de su tiempo a una entidad del tercer sector a quienes solo trabajaban en el ámbito privado: cómo las trataban, cómo se autojustificaban. Salí de una entrevista a una abogada de oficio pensando que ya sabía por qué no me dedicaba a esta profesión”, apunta la experta. “La denuncia es algo más que el papelito de la Guardia Civil, es también contarlo a alguien de tu entorno, y a partir de ahí trabajar con esa mujer a nivel psicológico y emocional para que luego esté fuerte y pueda denunciarlo. También conozco casos de mujeres víctimas de violencia de género o violencia sexual que nunca han interpuesto una denuncia, porque no había pruebas sólidas para que hubiese una sentencia condenatoria, y se ha preferido trabajar a nivel psicológico para que tengan las herramientas para enfrentarse a sus situaciones; con las mujeres migrantes el trabajo es mucho mayor, porque tienen que luchar con estereotipos, prejuicios, estigmas, y además tienen que luchar con el sueño de venir aquí y que fuera todo más sencillo, y se dan de bruces cuando pisan suelo español porque se dan cuenta de que no es así”, añade López Merchán.

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El marco jurídico de la violencia machista figura en la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que, además de contemplar la sanción penal, incluye distintas medidas para abordar esta violencia de forma integral. Por su parte, la ley de extranjería contiene disposiciones relativas a las mujeres víctimas de violencia de género migradas. El artículo 31 indica que la mujer extranjera, independientemente de su situación administrativa, es decir, sin importar si está en situación regular o no, “tiene garantizados los derechos reconocidos en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, así como las medidas de protección y seguridad establecidas en la legislación vigente”. También se regula la situación de las mujeres víctima de violencia de género que se encuentren en situación irregular en el momento de la denuncia: no se puede iniciar un procedimiento sancionador por ello y, en caso de que ya exista uno comenzado, se tendría que suspender. Además, se introduce la posibilidad de solicitar una autorización de residencia temporal y trabajo, tanto para la víctima como para sus hijos o hijas, que se tornará en definitiva si finaliza el procedimiento penal con condena al victimario o se deduce que la mujer es víctima de violencia de género. En caso contrario se podría iniciar un procedimiento sancionador de extranjería por el hecho de encontrarse en situación irregular, o reanudarse el ya existente. Por su parte, el Reglamento de Extranjería (Real Decreto 557/2011, de 20 de abril) señala que la cónyuge o pareja reagrupada (es decir cuya pareja sí tiene residencia legal) podrá obtener autorización de residencia y trabajo independiente cuando sea víctima de violencia de género. Para ello, es necesaria la existencia de una orden judicial de protección o un informe del Ministerio Fiscal en el que se indique que existen indicios de violencia de género. También se indica la posibilidad de una autorización de residencia y trabajo independiente en caso de violencia doméstica.

Las organizaciones proponen

Una treintena organizaciones de mujeres migrantes del Estado español, entre las que se encuentran la Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos (AIETI), la RED de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Por ti Mujer de Valencia, Mujeres Supervivientes de Sevilla o el Grupo de Mujeres Africanas, han trabajado durante años para elaborar una serie de propuestas para la prevención, protección y atención integral especializada y el acceso a la justicia para las mujeres migrantes víctimas de las distintas formas de violencia de género. Consideran que, aunque se ha avanzado en la lucha contra las diferentes formas de violencia de género, las normas y políticas frente a la violencia machista se dirigen a una especie de estereotipo de víctima, una especie de ‘víctima ideal’ que es la que puede acceder a la protección, pero que deja fuera a las mujeres migradas o racializadas. “El proceso legal para llegar a obtener una orden de protección, un informe fiscal o una sentencia condenatoria es muy complejo, para todas las mujeres es un camino largo y complicado, pero para una mujer sin recursos, sin apoyo familiar o sin hablar el idioma, este camino es doblemente duro” explica Antonia Ávalos, fundadora de la asociación sevillana Mujeres Supervivientes.

Entre las propuestas que han elaborado figuran que no se condicione la autorización de residencia y trabajo provisional por circunstancias excepcionales a una orden de protección o un informe del Ministerio Fiscal, ni su concesión a un procedimiento penal que concluya con una sentencia condenatoria o con una resolución judicial, sino que exista la posibilidad de autorización mediante informe de los servicios sociales, servicios especializados o servicios de acogida de la Administración Pública. Del mismo modo, piden que se regularice la situación de los hijos e hijas menores de edad de las víctimas y supervivientes de violencia de género migrantes que se encuentren en un estado administrativo irregular. También solicitan que la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género incluya la violencia institucional a partir de una perspectiva de género, derechos de la infancia e interseccionalidad. Además, reclaman que el Ministerio de Igualdad garantice que para la implementación de la estrategia estatal de prevención y respuesta a las violencias machistas se cuente con la participación efectiva de las mujeres migrantes víctimas y supervivientes de las violencias machistas. Lo que persiguen, en definitiva, es que se cuente con su perspectiva y su participación a la hora de elaborar las políticas relacionadas con violencia machista.

“No contamos con el impacto psicoemocional que representa el proceso jurídico. De todo lo vivido, si ya la historia con el padre de mi hijo fue muy dura, lo ha sido más el racismo del sistema gubernamental. Ahora entiendo por qué muchas mujeres después de estos procesos hacen una limpieza de su vida y no quieren ni siquiera hablar. Es muy duro”, cuenta Carla Navarro. Hace unos meses decidió frenar el proceso jurídico: “No podía más, aun cuando me he sentido privilegiada en muchos aspectos por haber tenido un rescate terapéutico, y apoyo familiar en la distancia. Una cree que ciertas batallas tendrían que terminar diferente, pero he privilegiado mi bienestar, y también el de mi hijo”.

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Extremismo de Milei amenaza conquistas de las mujeres en Argentina

 ipsnoticias.net

Una manifestación a favor de los derechos de las mujeres en Buenos Aires, con el fondo del palacio del Congreso Nacional argentino. El movimiento feminista tuvo un gran auge desde 2015, con las movilizaciones contra la violencia machista, y el mayor logro fue la legalización del aborto, en diciembre de 2020. Imagen: Equipo Latinoamericano de Justicia y Género 
Daniel Gutman

BUENOS AIRES – El movimiento feminista logró trascendentes conquistas en Argentina en los últimos años, pero todas ellas están ahora amenazadas por el gobierno del ultraderechista Javier Milei, quien denostó las políticas de género durante su campaña electoral y, desde que asumió la presidencia el 10 de diciembre, demostró que está decidido a llevar sus ideas a la acción.

En un monumental proyecto de ley, que en 634 artículos se propone reformar gran parte de la vida económica y social de los argentinos, Milei busca terminar con la paridad de género que hoy debe cumplirse en todas las listas de candidatos para el legislativo Congreso Nacional y eliminar la capacitación en temas de género, incluida la violencia,  que hoy es obligatoria en las oficinas públicas.

Esas son solo dos de los cambios impulsados por el gobierno, que de entrada hizo una declaración de principios, cuando liquidó el Ministerio de  las Mujeres, Géneros y Diversidad, creado por la administración anterior con la misión de combatir la discriminación y la violencia y contribuir a una sociedad sin jerarquías entre las diversas orientaciones sexuales.

“Creíamos que habíamos convencido a la sociedad de que la agenda feminista es igualitaria y beneficiosa para las mayoría, pero hoy vemos cómo se ha impuesto la idea de que se trata de preocupaciones de una minoría”: Natalia Gherardi.

Esas son palabras sin sentido para Milei, quien el 17 de enero, en su hasta ahora único viaje al exterior como presidente, eligió un escenario de gran resonancia internacional, diseñado  para discutir la agenda económica global, para provocar con su discurso extremista contra el feminismo.

“Lo único que devino la agenda del feminismo radical es mayor intervención del Estado para entorpecer el crecimiento económico y darle trabajo a burócratas que no aportaron nada a la sociedad, sea en formato del Ministerio de la Mujer o de organismos internacionales”, dijo en la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza.

Los movimientos feministas marcharon este 24 de enero en distintas ciudades del país, durante la primera huelga general contra el gobierno de Milei, convocada por la principal central sindical. La consigna fue que no van a permitir el recorte de los derechos conquistados para las mujeres.

María Belén Correa, activista trans por los derechos de las minorías sexuales. Es la creadora de la Asociación de Travestis de Argentina y del Archivo de la Memoria Trans, que documenta la historia de las luchas de esa comunidad. Imagen: Archivo de la Memoria Trans

Retroceso

“Los movimientos feministas tuvieron una explosión en Argentina a partir de 2015 y el fenómeno fue tal que nos convertimos en referencia primero para la región y luego, para el mundo. Hoy ese mismo monstruo nos ha devorado: la expansión fue tan potente que empezó a generar resistencias”, dice a IPS la abogada Natalia Gherardi, con larga formación y experiencia en el trabajo a favor de los derechos de las mujeres desde la sociedad civil.

“Creíamos que habíamos convencido a la sociedad de que la agenda feminista es igualitaria y beneficiosa para las mayoría, pero hoy vemos cómo se ha impuesto la idea de que se trata de preocupaciones de una minoría”, agrega Gherardi, quien dirige el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), organización que desde hace 20 años trabaja a favor de los derechos de las mujeres desde Buenos Aires.

Efectivamente, el discurso contra las políticas de género parece haberle darle rédito a Milei, un economista de 53 años que adquirió popularidad insultando en programas de TV a los políticos –cuya imagen se deterioró por una persistente crisis económica que lleva 12 años-, fundó su propio partido en 2021 y tuvo un ascenso fulminante para llegar a la presidencia en 2023.

“En situaciones de crisis el hilo se corta por lo más fino y por eso les sirve  atacar al feminismo y la diversidad sexual”: María Belén Correa.

Desde que asumió está imponiendo un programa ultraliberal, que busca terminar con todas las regulaciones de la economía que protegen a los más vulnerables. El resultado, por ahora, es una aceleración de la inflación –que en diciembre fue de 25 % en un solo mes, según datos oficiales- y un deterioro aún mayor del poder adquisitivo de los asalariados.

“Nosotras somos el escudo que Milei usa para hacer cosas más fuertes y más importantes, que son desarmar el Estado y aplicar una receta ultraliberal que ya se usó otras veces en la Argentina”, afirma a IPS María Belén Correa, activista por los derechos de las minorías sexuales que en 1993 fue una de las fundadoras de la Asociación de Travestis de Argentina.

Correa agrega: “En situaciones de crisis el hilo se corta por lo más fino y por eso les sirve  atacar al feminismo y la diversidad sexual. Siempre la derecha hizo campaña en contra las minorías poniéndonos como enemigos del resto de la sociedad”.

Ella es la creadora del Archivo de la Memoria Trans, que con más de 15 000 documentos preserva las historias de la comunidad y de sus personas asesinadas o muertas por los obstáculos para acceder a la salud.

Un grupo de mujeres juega al fútbol en la Villa 31, el barrio precario más céntrico de Buenos Aires. El fútbol femenino se convirtió allí en los últimos años en un ámbito no solo para el deporte sino para la reflexión sobre el rol de las mujeres y el colectivo LGBTIQ. Imagen: La Nuestra Fútbol Feminista.

Ni una menos

El gran fenómeno del feminismo en Argentina se dio a partir de 2015, cuando el crimen de Chiara Páez –una adolescente de 14 años que estaba embarazada y fue asesinada por su novio, de 16- sacó a miles de mujeres a las calles para exigir el fin de la violencia machista, en un movimiento que se denominó “Ni una menos” y fue creciendo año a año y extendiéndose por muchos países de América Latina.

De abajo hacia arriba, logró la adhesión de artistas, políticos, académicos y distintos sectores sociales.

Entre otras cuestiones, el movimiento logró que la Corte Suprema de Justicia de la Nación creara un Registro Nacional de Femicidios o asesinatos de mujeres por razones de género.

De acuerdo al último registro oficial, en 2022 hubo en el país 252  femicidios o feminicidios, que es 13 % menos que en 2019, cuando se alcanzó un pico de 286 casos.

Otro de los logros fue la llamada ley Micaela de capacitación obligatoria en género para quienes integran los tres poderes del Estado. Fue sancionada en honor a la violación y asesinato de la adolescente Micaela García –quien integraba el movimiento “Ni una menos”- a la salida de una discoteca. Ahora Milei intenta dejarla sin efecto.

El momento cumbre del feminismo se dio en 2018, cuando el reclamo social generó que por primera vez el Congreso sometiera a votación la despenalización del aborto. Fue una derrota por escaso margen, pero el fuego quedó encendido y el aborto se legalizó en 2020.

Ahora, Milei amenazó con intentar revertir esa conquista e incluso en Davos habló insólitamente de que el mundo incurre en “la agenda sangrienta del aborto”, como mecanismo de control poblacional cuya finalidad última sería proteger el ambiente de la destrucción de la naturaleza, cosa que para el presidente argentino es un invento del socialismo.

“Muchas de las conquistas del feminismo perdieron interés para la sociedad argentina, enfrentada con necesidades más acuciantes. Hoy ni siquiera padecemos la indiferencia anterior a 2015, sino que hay una animadversión, una reacción en contra del feminismo en Argentina”, reconoce Gherardi.

La continuidad de los programas oficiales referidos a violencia machista están en duda, porque no hubo información oficial.

Uno de los que está en la incertidumbre es el programa Acompañar, que era administrado por el Ministerio de las Mujeres y pagaba el salario mínimo durante seis meses a mujeres víctimas de violencia de género, con el objetivo de fortalecer su independencia económica.

Actualmente, las mujeres ya inscritas durante el gobierno anterior siguen cobrando, pero nadie sabe si en la administración de Milei el programa Acompañar inscribirá nuevas víctimas de violencia.

Hoy, el movimiento feminista intenta rearmarse con una agenda social, que incluya la lucha por la igualdad salarial y el reconocimiento de las tareas de cuidados. Se trata de construir para hacer frente a una tormenta que parece estar apenas empezando.

ED: EG

1/26/2024

Prensa México viernes 26 de enero de 2024

 
LA JORNADA
"Sin precedente" : 2.7 billones para programas sociales 

Al concluir este sexenio el gobierno federal habrá destinado 2.7 billones de pesos del erario a los programas sociales, "cifra sin precedente" en la historia del país, según un informe oficial presentado en la conferencia presidencial de este jueves.

"¿Cuándo?", preguntó el presidente Andrés Manuel López Obrador ante esa cifra, para compararla con sexenios anteriores. Destacó que estos apoyos llegan a casi 80 por ciento de los hogares del país.

Informó que, con motivo de la veda electoral, que se iniciará con las campañas el 1º de marzo, el gobierno adelantará los pagos de dos bimestres para los beneficiarios de varios de los programas sociales, entre ellos las pensiones para adultos mayores, personas con discapacidad y madres trabajadoras.

Dijo que respetará el impedimento legal para entregar ese tipo de apoyos durante la campaña electoral, “para no regresar a lo de antes, que no se respetaban los tiempos y había reparto de despensas y materiales de construcción, hasta un día antes de la elección, en la noche. Eso lo sabe la gente. Una semana antes de la elección, toda la noche, desde las 7 de la noche hasta las 6 de la mañana tocando puertas y ‘¿En qué quedamos? ¿Cómo nos arreglamos?’. Repartir dinero, comprar votos. Si era una comunidad, un municipio donde teníamos mucha presencia, a comprar credenciales de elector, para que no pudiesen votar, porque eran votos menos para nosotros. Y mil trucos antidemocráticos”.

CONTRAPORTADA
Pega disputa de grupos delictivos al turismo en la selva Lacandona


La actividad turística en Chiapas, específicamente en la región que abarca la Selva Lacandona, está alterada desde mediados de diciembre del año pasado. La causa es la inseguridad, ahondada por la disputa entre grupos de la delincuencia organizada y conflictos entre comunidades, comentaron operadores turísticos, empresarios hoteleros y autoridades consultados por La Jornada.

Quienes aceptan hablar son cautelosos en hacer señalamientos puntuales. Hay quienes evaden declarar directamente del tema en la medida que se trata de una región en la que se reporta la presencia de grupos relacionados con el crimen organizado, que manejan armas largas y que tienen tomadas algunas zonas.

Un vocero de la Secretaría de Turismo de Chiapas informó que este jueves hubo una reunión general en la cual se trató el tema; sin embargo, fue específico al mencionar que todas las zonas arqueológicas en la entidad están abiertas al público y son los operadores quienes han tomado la decisión de no ir.

El hecho escaló derivado de un comunicado publicado esta semana por la agencia Anfitriones Turísticos de Chiapas (ATC) en sus redes sociales, en el cual exponen que “desde hace tres meses el ambiente turístico ha sido violentado drásticamente en algunas regiones de Chiapas.

"Derivado de situaciones que se dieron con tres grupos de franceses, que operamos en esta última quincena. Las agencias francesas, británicas y belgas que representamos han decidido no seguir llevando turistas a toda la zona Lacandona y acordamos reprogramar para este año las rutas que hasta ahora visitábamos en esa región."

EL UNIVERSAL
CJNG desplaza y saquea a comunidad de Jalisco

Las casi 200 familias de la comunidad de Zipoco y otras rancherías regresaron a sus casas luego de 15 días de haber sido desplazadas por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de esa zona del municipio de Santa María del Oro, Jalisco.

El Ejército Mexicano retomó el control de la zona y combatió a la organización criminal, que hace casi dos semanas irrumpió en Zipoco, tras un mes de ataques continuos en contra de la población.

EL UNIVERSAL dio a conocer el éxodo de las familias de esa tenencia y de otras rancherías de los alrededores. Ahora registra su regreso y lo que encontraron.

Pobladores dijeron que la primera impresión fue de decepción al ver su pueblo hecho un cúmulo de basura, ropa ensangrentada, centenares de cartuchos percutidos y sus casas, ranchos y comercios vacíos. El CJNG los saqueó.

“Checa cómo quedó la tienda, igual que las casas de nuestro alrededor, también fue saqueada. Nos tuvimos que ir, pero esto ya está destruido y no se puede vivir más”, lamentó uno de los lugareños.

MILENIO
Armamento del narco no sale del ejército de EU, refuta Ken Salazar

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, refutó que armas de uso exclusivo del ejército estadunidense estén en manos de criminales en México, como detectó la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), según la canciller Alicia Bárcena.

Salazar sostuvo que las armas de asalto tipo militar deben estar en manos de las autoridades estadunidenses y no del crimen organizado en México.

    “Esas armas que deberían estar nada más en las manos de los militares, de las policías, llegan muchas veces al crimen organizado o a gente que las usa para matar a mucha gente en Estados Unidos y México”, destacó.

Sin embargo, el embajador aseguró que este armamento no sale del ejército de ese país.

    “No son armas del ejército de Estados Unidos, al parecer mío, porque yo no tengo ninguna información en dos años y medio que he estado aquí de que éstas vienen de ahí. 

    “Que tienen los calibres que usa el ejército, sí es posible, pero no, a vista mía y de la información que yo tengo, vienen del ejército de Estados Unidos”, insistió.

EXCÉLSIOR
El desempleo en México toca mínimo histórico

En diciembre, la tasa de desempleo en el país se ubicó en 2.6%, el nivel más bajo en la historia desde que el indicador se registra.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, del Inegi, la población desocupada sumó un total de 1.6 millones de personas, 59 mil menos que en diciembre de 2022.

Para Juan Carlos Alderete, director ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia de Mercados de Grupo Financiero Banorte, las cifras son consistentes con una consolidación relevante del mercado laboral, apoyado por una demanda interna boyante y con algunos posibles cambios estructurales en juego, principalmente relacionados al efecto nearshoring.

Los mexicanos con alguna ocupación sumaron 59.1 millones, 1.2 millones más que un año antes.

Del total de ocupados, 41.4 millones de personas, es decir, 70%, operó como trabajadores subordinados y remunerados, mientras que 12.9 millones, equivalentes a 21.7%, trabajaron de manera independiente, sin contratar empleados.

EL HERALDO
Gana Quintana Roo a Aguakan 

La empresa Desarrollos Hidráulicos de Cancún S.A de C. V, Aguakan, perdió las medidas cautelares dictaminadas en su favor el pasado 9 de junio de 2022, para prestar servicios de agua y alcantarillado en ese puerto turístico y otros municipios de Quintana Roo.

El pasado 24 de enero el Juzgado 8º Civil dio a conocer la decisión contra Aguakan, empresa a la que se le renovó la concesión para prestar dichos servicios públicos 30 años más, es decir, hasta el año 2053.

La jueza declaró la caducidad del juicio, y por ende, se deja sin efecto todo lo actuado, ordenándose el levantamiento de las medidas cautelares, y por lo tanto, condenó a Aguakan a pagar gastos y costos en favor del Gobierno de Quintana Roo, encabezado por la gobernadora Mara Lezama.

REPORTE ÍNDIGO
Cambiar la forma de consumir

El uso de inteligencia artificial (IA) ayudará a que la industria textil y de la moda, una de las más contaminantes de México y el planeta, se acerque más a sus objetivos relacionados con la sustentabilidad.

La utilización de estas herramientas tecnológicas además de reducir tiempo en la creación  de colecciones, disminuye los desperdicios derivados de los procesos de este sector productivo que, según Rodolfo Martínez de Kornit, empresa fabricante de moda sostenible bajo demanda, aporta 10 por ciento de las emisiones de carbono del mundo, posicionándose como la segunda más contaminante solo después de la minería.

Además de estos beneficios, la personalización de prendas y accesorios, tendencia que de acuerdo con Patricia Medina, directora de Sourcing para Aztex Trading, avanza para quedarse, se volverá más fácil de materializar.

Según especialistas como Medina, Martínez y Danae Chávez, de la startup Re.colecto, la creación de prendas bajo demanda, fabricada a través de procesos sostenibles, que implican el uso de IA, llevará a la industria de la moda hacia el cero desperdicio, sin embargo, este cambio se producirá de forma lenta.

LA RAZÓN
Llueve a partidos por postular viejos cuadros y chapulines y omitir ciudadanos

Políticos de oposición y de Morena reprobaron las candidaturas que las dirigencias nacionales del PRI, PAN, PRD y del propio partido que está en el poder perfilan para el Senado de la República y la Cámara de Diputados.

En el caso de la oposición, se externaron cuestionamientos de que haya políticos reciclados o desempolvados y que no se hayan incluido ciudadanos en las listas de aspirantes, mientras que en el frente de la Cuarta Transformación los señalamientos apuntan a que se esté postulando a perfiles que otros partidos desecharon y no a los morenistas de cepa.

Jorge Álvarez Máynez, precandidato presidencial de Movimiento Ciudadano (MC), criticó la lista de candidatos plurinominales del PRI y del PAN que se dieron a conocer y afirmó que es “pura vieja política” que sólo va por su “hueso”.

El emecista aseguró que entre los aspirantes del frente opositor no hay ciudadanía, sino sólo políticos que, además, van por el fuero. “Las listas plurinominales del PRI y el PAN los exhibe de cuerpo entero: No hay ciudadanos. No hay sociedad civil. No hay jóvenes. Son la vieja política. Y van por eso: por su hueso y por su fuero”, señaló.

Por supuesto que a ellos no les importa la candidatura a la Presidencia, por eso la regalaron (...) saben que necesitan fuero (...) sólo les importa su fuero

REFORMA
Va Corte por anular reformas de AMLO

La Suprema Corte prepara un freno a las reformas aprobadas por la mayoría de Morena en la sesión exprés del "Viernes Negro".

Tres Ministros y una Ministra propusieron a sus colegas anular los cambios constitucionales aprobados el 28 de abril de 2023, por "violaciones graves" en el procedimiento legislativo. 

Los cuatro proyectos fueron listados esta semana para discusión en el Pleno a partir del 9 de abril.

Si los otros cuatro integrantes de la Corte que han sostenido este criterio recientemente lo mantienen para este caso, un total de once reformas relevantes para el gobierno serán anuladas. 

Estas incluyen las que permiten a los militares operar al mismo tiempo una aerolínea y varios aeropuertos, así como obtener asignaciones ferroviarias por tiempo indefinido.

Además, la reforma que extinguió al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y lo reemplazó con el IMSS-Bienestar; la nueva Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación y los cambios a la Ley Minera impugnados por cientos de empresas del sector, entre otras. 

Morena podría aprobar de nuevo las reformas, tal cuales, pero respetando las reglas del proceso legislativo, mientras que la oposición, de impugnarlas, tendría que alegar la inconstitucionalidad de su contenido. 

Los proyectos ya listados para abril fueron presentados por los ministros Juan Luis González Alcántara, Margarita Ríos-Farjat, Alberto Pérez Dayán y Jorge Pardo.  

EL ECONOMISTA
Mercado laboral registra su mejor año: desempleo cerró 2023 en 2.6%

En el cierre del 2023, la tasa de desempleo se ubicó en 2.6% de la Población Económicamente Activa (PEA), y con ello, tuvo su mejor comportamiento anual de la historia. A lo largo del año, la desocupación se mantuvo constantemente por debajo del 3 por ciento, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Con los resultados de diciembre, el desempleo tuvo un promedio anual de 2.8%, su mejor nivel en casi dos décadas. “Anteriormente, el mejor desempeño anual fue en 2022 con un promedio de 3.2% en 12 meses”, destaca Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

En los últimos 12 meses, la tasa de desocupación tuvo descensos profundos, en marzo el indicador llegó a un piso histórico de 2.4% y en la segunda mitad del año, las reducciones fueron frecuentes.