2/17/2015

El día después

Mario Campos

¿Quién le da forma al enojo nacional? Esa parece ser una de las grandes preguntas que flota en el ambiente. Unos creen que serán los partidos. Al menos eso dicen ellos. Por eso vemos a un Movimiento Ciudadano cuestionando los privilegios de los gobernantes a través de sus spots o al Partido Encuentro Social y al Humanista diciendo que ellos no son políticos.
Para otros la respuesta ya no pasa por ahí. Y en este campo hay de todo, desde los grupos como la Ceteg que tratarán de impedir las elecciones, hasta los que llaman a hacerles el vacío como proponen Javier Sicilia o Alejandro Solalinde, entre otros. 
Y en medio de todo eso hay una tercera vía que parece tener potencial aunque no para esta elección, sino para la siguiente, y me refiero a las voces que llaman a la irrupción de una nueva fuerza que sacuda al sistema político. Bajo este esquema es que no pocos políticos y analistas mexicanos han invocado a Podemos, el partido que hoy sorprende en la escena española. 
Para darnos una idea de su vertiginoso crecimiento basta señalar que si a principios del año pasado no pintaba en la encuesta del diario El Mundo, en marzo ya aparecía con 7.9 por ciento y para noviembre —ocho meses después— ya era la primera opción para 28.3 por ciento, dos puntos por arriba del Partido Popular, y 8.2 por encima del PSOE. 
Se trata de un fenómeno tipo Cisne Negro, de esos que nadie pronosticó. ¿Por qué ha crecido?, ¿por su programa, sus atípicos o su presencia mediática? Sin duda eso habrá pesado pero hay un factor más: porque surgió como una vía para castigar a los partidos de siempre. Y eso puede ocurrir en México, no en 2015 en donde los jugadores ya están definidas, sino dentro de 3 años. 
En primer lugar, porque nada indica que el panorama mejorará para entonces. La economía no pinta bien. En seguridad las cosas tampoco son distintas. Y en el tema toral del país, la corrupción, no veremos mejoras, sino lo contrario pues como dicen algunos que saben, en las próximas semanas habremos de ver nuevos escándalos conforme se acerquen las elecciones. 
Por eso cabe pensar que algo como Podemos puede ocurrir en México. Porque el malestar seguirá y ninguna de las fuerzas actuales puede ser el cauce para la expresión de ese enojo aunque lo intenten. Sí, como apuntaba el Dr. Crespo en estas páginas, el Verde y Morena crecerán en 2015, pero con crecimiento a costa de otras fuerzas como el PRI o el PRD. 
Los partidos hoy son parte de lo mismo que denuncian y difícilmente pueden ser la solución, pues no van a ir en contra de sus propios intereses. Con un elemento adicional, para 2018 no habrá nuevos partidos por un candado que ellos mismos establecieron. ¿Qué implica eso? 
Que la única ruta posible para un factor disruptivo es un movimiento social que agrupe a los movimientos ya existentes —ahí están las protestas por Atoyzinapa, inseguridad, derechos humanos, etc.—, que se alimente de la agenda de la sociedad civil y que lleve a la boleta a un o una candidata independiente que convoque a los que hoy no votan, y que capte a electores decepcionados de sus partidos habituales. 
La historia dice que eso nunca ha pasado en México, no sin caudillos, no sin fracturas de la propia clase política pero la historia no suele ser muy útil para explicar las sorpresas. 
Una lectura de las encuestas, las columnas y las conversaciones de mucha gente muestran que se está generando un ambiente propicio para un fenómeno de esta naturaleza. Así que después de todo quizá lo más interesante de ese 2015 no sea lo que pase el 7 de junio durante las elecciones, sino lo que se empiece a mover al día siguiente.
Politólogo y periodista. 

@MarioCampos
Facebook: MarioCamposCortes

No hay comentarios.:

Publicar un comentario