10/17/2026

El abrazo a las madres buscadoras

Bárbara Zamora*

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha realizado varias visitas a la Ciudad de México desde el levantamiento armado de 1994. Ahora regresan a la Ciudad de México en diciembre: vienen a encontrarse con madres y familiares que buscan a sus seres queridos desaparecidos. Indudablemente, esta visita tiene un significado político y humano muy especial porque es un encuentro entre dos formas de resistencias, dos dolores, dos luchas contra la invisibilización; aunque nacen de historias distintas, tienen en común la dignidad y la lucha contra el olvido y por la vida.

Porque quienes buscan a un ser querido desaparecido padecen la ausencia, la incertidumbre, la angustia y el dolor, además de la criminalización de un Estado que no los escucha. Los zapatistas conocen, desde hace décadas, lo que significa resistir frente al olvido, el desdén, el despojo y la violencia institucional física y verbal, y a pesar de todo, mantienen la resistencia, la lucha y la organización.

La delegación zapatista viene a decir que la búsqueda de los desaparecidos no es un asunto personal de las familias: es una causa justa y digna que concierne a todo el pueblo. Porque esas familias se niegan a aceptar que los nombres, las historias, los momentos y la vida que compartieron con sus seres queridos se conviertan en un frío número de estadísticas o caigan simplemente en olvido.

Esta lucha es fundamental y es ejemplar, porque su esfuerzo evidencia la inacción del gobierno, su desdén y su intención de silenciarla y criminalizarla. El trato indiferente, la burocracia y hasta las dudas y sospechas totalmente injustificadas del gobierno hacia ellas, todo esto las revictimiza y provoca un sentimiento de indefensión e impotencia. Y no sólo eso, también corren el riesgo de convertirse en víctimas del mismo delito que combaten.

Las madres buscan justicia y verdad, quieren rescatar la dignidad de las víctimas y combatir la impunidad sistemática que prevalece en estos casos. Porque en lugar de investigar el paradero, el gobierno los responsabiliza de su propia desaparición diciendo que estaban involucrados con la delincuencia.

Esta lucha persistente ha obligado al gobierno a crear leyes, protocolos y fiscalías especializadas, pero sólo quedan en el papel y en actos declarativos. La lucha de las personas buscadoras es también una lucha para que la ley deje de ser una promesa de papel y se convierta en una realidad palpable.

Su caminar evidencia que la existencia de ministerios, comisiones y presupuestos no basta si no van acompañados de voluntad política, empatía institucional y la seguridad de que quienes buscan a sus seres queridos no tengan que perder la vida en el intento.

Y esta es la relevancia de este viaje de la delegación zapatista, venir a encontrarse con esta lucha contra la impunidad, contra el olvido, para que nadie esté solo en esta búsqueda, en la resistencia y en la esperanza de encontrar con vida a quienes faltan.

Los zapatistas cubrieron sus rostros para hacerse visibles; las familias de desaparecidos buscan rostros que el Estado ha dejado de mostrar. En ambos casos, hay una lucha contra una forma de desaparición: los zapatistas fueron históricamente invisibilizados; las madres y familiares buscadores enfrentan la invisibilidad de sus seres queridos, sostienen una lucha incansable contra esa ausencia física.

Aquellos rostros ocultos hicieron visible a quienes durante siglos habían sido condenados a la invisibilidad y al olvido. Se cubrieron el rostro para ser vistos, para decir aquí estamos, para hacer escuchar su palabra; tuvieron que realizar un acto extremo como levantarse en armas.

Desde entonces, su lucha ha sido constante, resistiendo la violencia institucional en todas sus formas. También una lucha contra el olvido de los pueblos indígenas que han sido despojados y discriminados, de quienes han sido excluidos, de quienes el poder preferiría que no existieran más que en los museos.

Las familias de los desaparecidos libran hoy su propia batalla contra el olvido. Buscan un rostro, un nombre, una voz, una presencia. Se niegan a aceptar la desaparición de sus seres queridos como si nunca hubiesen existido. Caminan, caminan, preguntan, investigan, excavan, muestran fotografías y repiten sus nombres para mantenerlos presentes. Llevan fotografías de rostros que buscan volver a ver.

Luchar contra el olvido es también una forma de luchar contra la injusticia. Porque el olvido no siempre llega de manera natural: muchas veces se construye. Se borran nombres, se silencian voces, se destruyen historias, se niega la existencia de quienes estuvieron antes, con la intención de aparentar que nunca ocurrió.

Este encuentro de las personas buscadoras y los zapatistas, que sucederá en diciembre en la Ciudad de México, será también para que estas luchas se acompañen, dejen de caminar solas y se vuelvan una sola voz.

Y esa voz viene a decir que mientras exista un pueblo dispuesto a recordar, a resistir y a luchar por la vida, contra el despojo de la memoria y contra el olvido, hay esperanza de impedir que la injusticia y la impunidad prevalezcan, para no permitir el despojo de la memoria y de la voz, para que estas voces hagan presente el relato y la posibilidad de que alguien lo escuche.

Este encuentro también va a romper el aislamiento y la absoluta falta de empatía del gobierno en contra de las personas buscadoras.

Para el zapatismo, la labor de las madres y padres buscadores es un ejemplo de dignidad y resistencia. Por medio de la iniciativa Gira por la Vida, capítulo México, el EZLN coloca la crisis de miles de desaparecidos en el centro de la agenda social y política nacional, legitimando una labor civil que es estigmatizada o minimizada por las esferas gubernamentales.

También será una oportunidad única para hacer visible de forma masiva en el corazón político del país estas luchas y apropiarse del espacio público para evidenciar la magnitud de esta tragedia humanitaria que el gobierno siempre ha negado.

Por ello, el encuentro de la delegación zapatista con las madres y personas buscadoras representa una fuerza muy poderosa en la resistencia y en la lucha contra el olvido, por la memoria y por la vida.

*Abogada

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