En México, una experiencia fundamental fue el nacimiento de Radio Teocelo, en Veracruz, considerada una de las primeras radios comunitarias del país. Desde 1965, esta radio abrió un camino para que comunidades rurales e indígenas pudieran informar desde sus propias voces y necesidades, fuera de los intereses de los grandes monopolios mediáticos. Radio Teocelo mostró que la comunicación también puede ser una herramienta para la educación popular, la defensa del territorio y la organización colectiva.
Con el paso del tiempo, distintas radios comunitarias, medios libres y proyectos autónomos crecieron en varios territorios de Abya Yala. Muchas de estas experiencias surgieron en medio de los movimientos sociales, campesinos, indígenas, estudiantiles e insurgentes que marcaron América Latina entre las décadas de 1960 y 1970. Diversas organizaciones de izquierda, procesos guerrilleros y luchas populares comprendieron que la comunicación también era un territorio en disputa. Frente al silencio de los grandes medios y la represión estatal, comenzaron a construirse periódicos comunitarios, radios populares, brigadas de información y formas colectivas de narrar la realidad desde abajo.
Muchos de estos espacios acompañaron movimientos indígenas, campesinos y populares en procesos de resistencia y autonomía. A diferencia del periodismo corporativo, los medios libres suelen sostenerse mediante trabajo colectivo, solidaridad y redes comunitarias. Su función no es solamente informar, sino también construir memoria, acompañar luchas sociales y fortalecer procesos organizativos desde los territorios.
Dentro de estas experiencias destaca el trabajo de los Tercios Compas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Este proyecto de comunicación comunitaria nació desde las propias bases zapatistas y documenta encuentros, trabajos colectivos y reflexiones políticas desde una mirada autónoma. Su trabajo rompe con la lógica del periodismo comercial y apuesta por una comunicación construida desde la dignidad, la resistencia y la libre determinación de los pueblos.
En México, ejercer el periodismo y defender los derechos humanos sigue siendo una actividad de alto riesgo. De acuerdo con la organización ARTICLE 19 México y Centroamérica, así como Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), estados como Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Tamaulipas, Sonora, Chihuahua y Guanajuato se han convertido en territorios especialmente peligrosos para periodistas y comunicadores comunitarios. Las agresiones incluyen asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados, vigilancia digital, amenazas y hostigamiento judicial.
En el caso de las mujeres periodistas, CIMAC ha documentado también violencia de género, amenazas contra sus familias y desplazamiento forzado por razones de seguridad. Muchas comunicadoras han tenido que abandonar sus territorios después de investigar corrupción, violencia criminal o violaciones a derechos humanos.
Frente a este contexto de violencia, distintas redes y organizaciones como Periodistas de a Pie, ARTICLE 19, CIMAC y Reporteros Sin Fronteras han sostenido labores de documentación, acompañamiento y denuncia sobre las agresiones contra periodistas, comunicadoras y medios comunitarios en México.
Mientras ARTICLE 19 documenta violaciones a la libertad de expresión y agresiones contra la prensa, CIMAC ha sido fundamental para visibilizar las violencias específicas que enfrentan las mujeres periodistas. Por su parte, Periodistas de a Pie ha construido redes de acompañamiento, formación y periodismo colaborativo en distintos territorios del país, mientras que Reporteros Sin Fronteras mantiene una labor internacional de monitoreo y denuncia sobre la violencia contra la prensa en México.
La memoria de periodistas asesinados como Javier Valdez Cárdenas, fundador del semanario Ríodoce y reconocido por documentar las violencias del narcotráfico en Sinaloa; de Regina Martínez, periodista veracruzana que investigó corrupción y vínculos entre el poder político y redes criminales; así como de la periodista Miroslava Breach, asesinada en Chihuahua después de documentar relaciones entre estructuras criminales y actores políticos, permanece como una herida abierta dentro del periodismo crítico y comunitario en México.
También siguen presentes los nombres del fotógrafo y activista Rubén Espinosa y de muchas mujeres periodistas y comunicadoras asesinadas o desaparecidas en distintas regiones del país. Sus historias evidencian que investigar corrupción, violencia y despojo territorial continúa siendo una actividad peligrosa para quienes ejercen el periodismo crítico en México.
El hostigamiento hacia los medios libres y comunitarios ocurre porque estos espacios suelen cuestionar las narrativas oficiales y acompañar procesos relacionados con la defensa del territorio, la libre determinación de los pueblos y la autonomía indígena. Muchas radios comunitarias sobreviven en medio de precariedad económica, criminalización y amenazas constantes.
En este contexto ha sido importante el trabajo de Propuesta Cívica, organización que acompaña casos de periodistas y personas defensoras de derechos humanos. Su trabajo jurídico, psicosocial y de acompañamiento ha permitido visibilizar las distintas formas de persecución que enfrentan periodistas independientes, medios comunitarios y personas defensoras del territorio.
También es importante mencionar el acompañamiento y la solidaridad internacional construida desde espacios colectivos en Europa hacia los procesos autónomos y el periodismo independiente en México. Uno de ellos es Taula per Mèxic, articulación ubicada en Barcelona, España, que en 2026 cumple once años de trabajo acompañando a periodistas, personas defensoras de derechos humanos y comunidades afectadas por la violencia en México. Integrada por periodistas, académicas, defensoras y colectivas solidarias, la Taula per Mexic ha impulsado espacios de denuncia internacional, memoria y acompañamiento para periodistas en situación de riesgo, desplazamiento y criminalización.
Parte importante de este trabajo se refleja en la publicación reciente del libro Seguir contándolo. Crónica del programa Barcelona protege a periodistas de México, una memoria colectiva sobre los procesos de protección, acompañamiento y refugio temporal para periodistas mexicanas y mexicanos perseguidos por ejercer su labor informativa. Este trabajo ha fortalecido puentes entre Barcelona y México, visibilizando en Europa las violencias estructurales que enfrentan quienes ejercen el periodismo crítico y comunitario.
En ese mismo horizonte se encuentra ColectivArmadillxs Suomi, una articulación colectiva con más de veinte años de trabajo entre Finlandia y México. El colectivo ha desarrollado puentes de comunicación, solidaridad y acompañamiento entre comunidades organizadas, movimientos autónomos y espacios culturales en ambos territorios. Parte importante de esta historia se relaciona con el vínculo construido desde Finlandia con el movimiento zapatista y con las ciudades europeas que recibieron a integrantes del EZLN durante la Travesía por la Vida en Europa.
Desde años atrás, distintas redes solidarias en Finlandia abrieron espacios de encuentro, discusión política, actividades culturales y acompañamiento a las delegaciones zapatistas que recorrieron Europa para dialogar con colectivos, movimientos sociales y organizaciones autónomas. ColectivArmadillxs Suomi forma parte de esa memoria colectiva y de ese esfuerzo por mantener vivos los vínculos entre las luchas por la autonomía, la defensa del territorio y la construcción de otras formas de vida comunitaria.
Desde este espacio colectivo también se han realizado colaboraciones con algunos de los medios libres más importantes vinculados al movimiento zapatista y las luchas autónomas en México, entre ellos Promedios, Radio Pozol, Radio Zapatista, Tejemedixs y Noticias de Abajo. Estos espacios han documentado durante años resistencias indígenas, procesos de autonomía, desplazamientos forzados, violencias contra comunidades y experiencias de organización colectiva desde abajo.
Promedios de Comunicación Comunitaria, en Chiapas, ha acompañado procesos audiovisuales y de formación comunitaria vinculados a comunidades zapatistas y pueblos indígenas. Radio Pozol y Radio Zapatista se han convertido en referencias internacionales para la difusión de comunicados, encuentros y reflexiones relacionadas con las autonomías zapatistas y las luchas de los pueblos originarios.
Por su parte, Tejemedixs y Noticias de Abajo han contribuido a documentar conflictos territoriales, movimientos sociales y resistencias comunitarias desde una perspectiva crítica y autónoma. Para una servidora, estos espacios no solo representaron medios de difusión, sino también lugares de aprendizaje, intercambio y compartición de palabra.
Años atrás, dentro de este caminar por la comunicación comunitaria y los medios libres, también existió cercanía con espacios como Zapateando Medios Libres, proyecto de comunicación crítica en Veracruz impulsado por periodistas y activistas comprometidos con las luchas sociales y la defensa del territorio. Ahí fue fundamental el trabajo del periodista Javier Hernández Alpízar, quien posteriormente enfrentó desplazamiento forzado debido a su labor crítica y de denuncia en el estado de Veracruz.
El trabajo de Zapateando Medios Libres no se limitó a escribir o publicar información. También implicó caminar junto a comunidades organizadas afectadas por megaproyectos extractivos, como la imposición del proyecto minero Caballo Blanco y la construcción de una hidroeléctrica en la cuenca del río Pescados, en Veracruz. En ese contexto, una servidora comenzó a aprender formas de acompañamiento desde la comunicación autónoma: escribir cartas de esposas de presos políticos, recorrer comunidades casa por casa compartiendo información sobre las afectaciones de los megaproyectos y comprender que la comunicación comunitaria también significa escuchar, acompañar y construir confianza colectiva.
En ese mismo proceso estuvieron presentes las enseñanzas y la memoria de Regina Martínez, periodista veracruzana reconocida por su trabajo crítico sobre corrupción, violencia y vínculos entre el poder político y las redes criminales en Veracruz. Su asesinato en 2012 se convirtió en uno de los símbolos más dolorosos de la violencia contra periodistas en México. También permanece la memoria del fotógrafo y activista Rubén Espinosa, asesinado en 2015 después de denunciar amenazas y hostigamiento relacionados con su trabajo periodístico en Veracruz. Ambos casos evidenciaron cómo la exposición pública de redes de poder y corrupción continúa siendo una actividad peligrosa para quienes ejercen el periodismo crítico en México.
Como muchas otras personas periodistas, fotógrafas, documentalistas y defensoras de derechos humanos, ellas y ellos fueron perseguidos por ejercer su derecho a narrar lo que sucede en sus territorios.
En este contexto y desde ese origen colectivo surge Armadilla del Sur, colaboradora enlace de ColectivArmadillxs Suomi y voz de comunicación comunitaria nacida entre encuentros zapatistas, medios libres y procesos de solidaridad entre México y la Europa Insumisa. Más que una identidad individual, Armadilla del Sur busca ser una herramienta narrativa para conectar luchas por la autonomía, la memoria colectiva, la defensa del territorio y la construcción de otras formas de vida comunitaria.
Armadilla del Sur cubre su rostro no porque deba esconderse, sino porque en México decir la verdad todavía puede costar la vida. Cubrirse el rostro también representa a quienes ya no están, a quienes fueron silenciados, desplazados o criminalizados por levantar la voz. Es una forma de recordar que la comunicación comunitaria y los medios libres nacen desde la necesidad de proteger la memoria, sostener la dignidad colectiva y continuar hablando aun cuando el miedo intenta imponer silencio.

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