10/17/2026

Carla Humphrey: “La paridad es un piso, no un techo” rumbo a 2027

 Escrito por Georgina Monroy Vázquez 

México atraviesa una etapa inédita en materia de participación política de las mujeres. Desde 2014, el principio de paridad quedó establecido en la Constitución; en 2019 se amplió bajo el concepto de “paridad en todo” y, desde 2024, Claudia Sheinbaum Pardo ocupa la Presidencia de la República, convirtiéndose en la primera mujer en llegar al Poder Ejecutivo federal.

Sin embargo, el avance en la representación numérica no significa que las mujeres participen todavía en igualdad de condiciones. Persisten obstáculos para acceder a recursos, ocupar espacios donde se toman decisiones y ejercer los cargos sin enfrentar violencia política.

Las elecciones de 2027 pondrán nuevamente a prueba esos avances. El proceso implicará la renovación de 19 mil 609 cargos de elección popular, entre ellos 17 gubernaturas, mil 98 diputaciones locales y más de 18 mil cargos municipales y de ayuntamientos.

Para Carla Humphrey, consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), el reto está en que la paridad deje de entenderse únicamente como una cuestión de números y se convierta en condiciones reales para ejercer los derechos políticos.

En entrevista con CIMACnoticias, habla sobre lo que ha cambiado para las mujeres, el dinero que los partidos deben destinar a su liderazgo político, las resistencias que persisten, la violencia política en los municipios y los nuevos riesgos asociados con la inteligencia artificial.

El Proceso Electoral 2026-2027 está en marcha. 
Se renovarán 500 diputaciones federales y cargos locales en las 32 entidades. La Jornada Electoral se celebrará el 6 de junio de 2027.

Conoce el calendario y las actividades del INE aquí  https://t.co/NQYwegUwpC pic.twitter.com/xnjAzPNHL0— @INEMexico (@INEMexico) October 9, 2026

Georgina Monroy Vázquez:¿Qué cambió para las mujeres después de la llegada de una presidenta?

Carla Humphrey: Creo que muchas cosas han cambiado desde que se constitucionalizó el principio de paridad en 2014. Pero también hay que decir que las cosas han cambiado lento para el ejercicio de los derechos en general y, particularmente, para los derechos políticos y electorales de las mujeres.

En 2014 avanzamos respecto de las postulaciones. Los partidos políticos tenían la obligación de postular a más mujeres, pero particularmente para el Poder Legislativo.

En 2019 pasamos a algo distinto. Nos dimos cuenta de que no alcanzaba con tener candidaturas de mujeres, sino que necesitábamos la integración paritaria de los órganos. Por eso hablamos de “paridad en todo” o “paridad total”.

A partir de 2014 también empezamos a visibilizar mucho más la violencia política contra las mujeres en razón de género. En esos años trabajé con la entonces primera presidenta de la Sala Superior y creamos un protocolo para atender la violencia política contra las mujeres en razón de género.

Nos tardamos seis años en poder tener un marco jurídico y, particularmente, en tipificar la violencia. Hoy la violencia política contra las mujeres es un delito electoral.

Con la paridad en todo vimos que ya teníamos el principio, pero de todos modos no avanzábamos lo suficiente. Muchas veces los principios constitucionales se quedan en eso y hay que tener acuerdos y herramientas para poder materializarlos.

Así empezaron, por ejemplo, los acuerdos de paridad en gubernaturas. Hemos emitido cuatro acuerdos y estamos en ruta de proponer el quinto para las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027.

Las cosas no son fáciles. No siempre tener más mujeres integrando estos órganos hace que los acuerdos pasen con mayor facilidad.

GMV:¿Qué nos dice eso sobre la diferencia entre tener mujeres en los cargos y que realmente cambien las condiciones?

CH: Que no basta con tener el principio constitucional. Hay que materializarlo.

En 2020, cuando empezamos con los acuerdos de paridad en gubernaturas, todavía había entrevistas en medios en las que me preguntaban si las mujeres tenían capacidad para gobernar, para ser gobernadoras.

Yo preguntaba: ¿ Y cómo sabemos si los hombres van a ser buenos diputados, senadores o gobernadores? ¿Les hacen un examen? ¿Nacen con una marca?

Y qué rápido cambió ese escenario.

En 2023, cuando propuse también impulsar la paridad para la Presidencia de la República, todavía había quienes decían que México no estaba preparado para una presidenta. En cuatro años le dimos la vuelta.

Pero creo que ahora tenemos que dar el siguiente paso. La igualdad sustantiva ya está en la Constitución y hacia allá debe enfocarse la paridad.

No nada más por estar más mujeres en los cargos cambian las condiciones.

Por ejemplo, aunque haya mujeres en el Congreso de la Unión, no necesariamente tienen las mismas posibilidades de estar en la Junta de Coordinación Política. Yo la veo como un club de Toby.

Las mesas directivas han tenido más mujeres, pero en las principales comisiones tampoco necesariamente son ellas quienes las encabezan. No hay comisiones paritarias.

Por eso les digo a las legisladoras que es necesario proponer una reforma a la Ley Orgánica del Congreso de la Unión para que la paridad también tenga que cumplirse en las comisiones de las cámaras y exista alternancia en sus presidencias.

GMV: ¿De qué sirve la paridad si las mujeres no tienen recursos para competir?

CH: Hay muchas resistencias por parte de los partidos políticos para cumplir con el 3 por ciento destinado al liderazgo político de las mujeres.

Cuando yo era consejera local en la Ciudad de México recuerdo que uno de los argumentos de los partidos era: “Consejera, es que no encontramos mujeres que quieran entrar a la política”.

Entonces propusimos un porcentaje destinado a las mujeres para que no hubiera el pretexto de que no estaban capacitadas o que no querían participar.

Eso después se recuperó en la legislación federal y casi todos los estados tienen esta obligación.

Para 2027, los partidos políticos nacionales deberán destinar en conjunto más de 236 millones de pesos a capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político de las mujeres. 

Pero el problema es qué ocurre con esos recursos. Internamente, los partidos políticos nacionales cumplen más porque creo que el INE es un foco muy importante y no quieren quedar mal hacia afuera. A nivel local incumplen con mucha mayor frecuencia.

Empezamos con que creían que esos recursos los podían gastar en escobas, delantales, artículos de limpieza. Hubo que hacer un reglamento para decirles: no, son actividades sustantivas.

Y ahora nos encontramos con otros problemas.

Los partidos tienen que hacer un Programa Anual de Trabajo para determinar en qué van a gastar ese 3 por ciento. Nosotros revisamos esos programas y hacemos comentarios y observaciones.

Pero muchas veces los partidos no cumplen las actividades hasta diciembre y entonces incorporan cualquier cosa como gasto de ese 3 por ciento.

Yo creo que para eso está el otro 97 por ciento. Este 3 por ciento es una acción afirmativa directamente vinculada con la capacitación, promoción y liderazgo de las mujeres.

GMV: ¿Cómo se puede garantizar que ese dinero realmente llegue a las mujeres?

CH: Tenemos que mejorar la comprobación de los recursos.

Hubo un caso en el que sancionamos a un partido político con más de 50 millones de pesos en dos asuntos porque decía que había dado cursos. Pedimos comprobantes: quiénes asistieron, listas de asistencia, materiales, dónde se tomaron los cursos.

Al final, se suponía que era una universidad en línea y las cartas con las que quisieron comprobar la asistencia estaban hechas con el mismo formato.

Determinamos que no habían cumplido con el destino del 3 por ciento porque no pudieron demostrar que realmente habían realizado los cursos ni siquiera cuáles eran las materias.

También hay otro problema: los recursos deben utilizarse para actividades que realmente sirvan a las mujeres.

Muchas mujeres de distintos partidos me han dicho: “Mira, consejera, luego gastan los recursos en cosas que nosotros catalogamos como suntuarias”.

«Está muy bien que te den un termo, que sea un lugar bonito, que te den de comer, pero queremos el curso. ¿Qué nos van a dar? ¿Cuáles son las herramientas? El fondo es lo que importa, no que nos den una agenda, un termo, una taza o un USB y que renten un salón en un hotel. Queremos que de verdad sean cosas que nos sirvan».

También tenemos que medir los resultados de esos proyectos y permitir que las mujeres opinen sobre qué necesitan en cada uno de estos temas.

GMV: Y durante las campañas existe otra obligación: que las candidatas reciban recursos y tiempos de radio y televisión. ¿Qué ocurre ahí?

En ese sentido, la consejera Carla Humphrey mencionó que desde 2020 se incorporó la obligación para que los partidos otorgarán 40 por ciento del financiamiento de campañas a las mujeres y 40 por ciento de radio y televisión.

CH: En 2023 propuse que se subiera al 50 por ciento y ahora tenemos ese porcentaje.

En radio y televisión es más fácil medir el cumplimiento porque son materiales que están al aire. Podemos monitorear los espacios y revisar si aparecen las candidatas, si tienen voz, si presentan propuestas y qué nivel de exposición tienen.

En materia de financiamiento es más complejo porque los recursos van fluyendo con el paso de la campaña.

Por eso aprobamos una metodología para que las mujeres pudieran conocer cuál es el 50 por ciento que les corresponde, porque varía dependiendo del cargo y de la entidad federativa.

También establecimos que esa información estuviera en la página del INE para que las candidatas supieran con transparencia cuánto dinero tenían que recibir.

Y queríamos que, en su mayoría, los recursos fluyeran mediante transferencias. Porque luego lo que hacen los partidos es prorratearles los gastos.

Nos dicen: “Ya tengo cargados no sé cuántos gastos, pero a mí no me han dado ningún recurso”.

Les cargan abogados, propaganda o distintos gastos que a lo mejor ni siquiera les llegan y que ellas no decidieron gastar.

Queríamos garantizar una independencia financiera respecto del financiamiento que reciben para que ellas pudieran decidir cómo gastarlo.

Pero todavía me sigo encontrando mujeres de todos los partidos y en toda la República a quienes no les dan recursos.

Cuando les digo: “Por favor, denúncienlo”, me responden: “Consejera, es que me voy a quedar sin la candidatura”.

Ahí tenemos que seguir afinando los mecanismos para que sepan que obligatoriamente tienen que recibir recursos, cuánto les corresponde, cuándo se los tienen que dar y, además, que otra mujer pueda denunciar cuando esto ocurra para que no sean las precandidatas o candidatas quienes sufran las consecuencias.

GMV: ¿El siguiente reto está entonces en los espacios donde se concentra el poder?

CH: Sí. Creo que tenemos que entender que la paridad es un piso, no un techo.

Hemos avanzado mucho en la presencia de mujeres, pero todavía tenemos que mirar dónde están esas mujeres, qué espacios ocupan, qué decisiones pueden tomar y con qué recursos cuentan.

También tenemos que hablar de la agenda de cuidados.

Ya tenemos un antecedente en la Ciudad de México y espero que esto impulse una legislación a nivel nacional, porque es muy importante que las mujeres tengan mayores posibilidades económicas y también de tiempo para dedicarse, por ejemplo, a la vida pública del país.

No podemos hablar de igualdad política si las condiciones materiales siguen haciendo que las mujeres tengan menos tiempo, menos recursos o más responsabilidades de cuidados.

GMV: ¿Cuál será uno de los principales retos para las mujeres en las elecciones de 2027?

CH: Las elecciones de 2027 serán otra vez las más grandes de nuestra historia. Tenemos un padrón electoral de más de 103 millones de personas y una lista nominal de más de 102 millones.

Van a estar en juego 17 gubernaturas y miles de cargos locales. En total, el proceso electoral local implicará la renovación de 19 mil 609 cargos de elección popular.

Por lo menos la mitad de esos espacios deberán corresponder a mujeres porque la paridad es un piso, no un techo.

Pero creo que el reto principal está en las presidencias municipales.

A nivel municipal apenas llegamos al 32 por ciento y, además, es ahí donde se ejerce más violencia política contra las mujeres en razón de género.

Entonces, además de subir los números de participación de mujeres, tenemos que tener una lupa muy grande para cuidar a todas las precandidatas y candidatas que van a contender por presidencias municipales y alcaldías.

A nivel de gubernaturas estamos llegando al 44 por ciento. Hemos avanzado mucho. Nunca habíamos tenido 13 mujeres gobernando al mismo tiempo y, por supuesto, ahora tenemos una presidenta de la República.

Pero todavía falta.

GMV: ¿Qué papel jugará la inteligencia artificial en esa violencia política?

CH: Muchísimo. Lo que más ha aumentado dentro de las quejas de violencia política es precisamente la violencia digital.

Ya se tuvo que modificar una de las leyes para combatir la violencia política contra las mujeres y se incorporó la violencia digital.

Hay mujeres a quienes les clonan la voz, las imágenes; se difunden imágenes íntimas. Antes podían ser imágenes reales que difundían exparejas y ahora pueden ser imágenes manipuladas, alteradas o generadas con inteligencia artificial.

El riesgo es muy grande.

En algún momento se planteó que los medios de comunicación y los partidos políticos tuvieran la obligación de etiquetar cuando una imagen o un audio fuera generado o alterado con inteligencia artificial. Ahora no tenemos esa reglamentación y va a ser muy importante que todas y todos, como ciudadanía, partidos políticos y autoridades electorales, tengamos la obligación de verificar y corroborar la información que se difunde.

Particularmente durante las campañas, que es cuando más aumenta la violencia política contra las mujeres.

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¿Sabías que existen seis motivaciones principales detrás de la creación de contenido falso?

Mientras algunos textos se difunden sin intención de dañar, otros responden a intereses económicos o políticos definidos. Detectar estas causas es indispensable para proteger el debate… pic.twitter.com/i02umFRAyP— @INEMexico (@INEMexico) October 3, 2026

GMV: ¿Qué herramientas tienen las candidatas para enfrentar esta violencia digital?

CH: El INE ha trabajado con distintas plataformas.

Con Meta, por ejemplo, tenemos un manual para que las mujeres conozcan las herramientas disponibles: cómo pedir que se retire una publicación en la que están siendo violentadas, cómo guardar ese material y cómo utilizarlo para presentar una queja.

También hemos recibido capacitación para que las mujeres sepan cómo ocultar o eliminar una publicación y cómo denunciarla.

El problema es que en el mundo digital es más complicado cuando se trata de cuentas anónimas o de redes que no colaboran con las instituciones.

Por ejemplo, con X es mucho más difícil porque no tiene representación en el país. Si queremos solicitar que bajen una publicación o conocer quién la está realizando, la extraterritorialidad complica el proceso.

También hemos hablado con TikTok. Ellos señalan que no permiten contenido político en su plataforma, pero hemos visto candidatas y precandidatos en procesos anteriores.

Creo que las plataformas tienen que colaborar también en combatir la desinformación y en que, de cara a la jornada electoral, las personas tengan información correcta sobre cómo votar, cuáles son las boletas y qué tienen que hacer.

GMV: ¿La violencia digital puede terminar alejando a más mujeres de la política?

CH: Sí. Y creo que esto es algo que debemos tomar muy en serio.

Si cualquiera de nosotros abre sus redes y ve la manera en que se violenta a las personas, es evidente que esto puede inhibir a cualquier mujer que quiera participar.

A veces uno abre las redes y piensa: “Híjole, no sabía que tanta grosería cabía en 140 caracteres”.

Hay mucha creatividad para el insulto, para la violencia.

También existen estrategias de bots y granjas que buscan polarizar, pero creo que las ciudadanas y los ciudadanos tenemos un papel.

Tenemos que construir un entorno digital en el que podamos cuestionar y exigir cuentas sin violentar.

Es distinto cuestionar, exigir transparencia y pedir cuentas a utilizar la violencia, el miedo o la intimidación para alejar a la ciudadanía.

La violencia nunca debe ser la ruta.

GMV: ¿Cómo deberían llegar las mujeres a las elecciones de 2027?

CH: Creo que llegaremos con muchos avances, pero también con retos importantes.

Como órgano electoral tenemos que comunicar de manera oportuna, veraz y completa.

La información en redes sociales corre seis, diez veces más rápido que un spot institucional.

Por eso tenemos un programa que se llama Certeza, que antes funcionaba solamente durante los procesos electorales y desde marzo de este año funciona de manera permanente frente a la velocidad con la que circula la información y también la desinformación.

Tenemos que hacer un trabajo de alfabetización digital de la ciudadanía.

Las personas tienen que acudir a fuentes confiables, verificar la información y no difundir aquello que no saben si es verdadero.

Y creo que tenemos un reto importante con las juventudes.

En las elecciones intermedias la participación ciudadana baja y las personas jóvenes son el sector que menos vota. Tenemos que lograr que se informen, que sepan cómo votar y que encuentren fuentes de información accesibles.

Tenemos, por ejemplo, Conóceles, donde los partidos tienen que incorporar los datos de sus candidaturas. Pero tenemos que dar mucha mayor difusión a estas herramientas.

GMV: ¿Qué les diría a las mujeres que están pensando participar por primera vez en política en 2027?

CH: Que se informen, que conozcan sus derechos y que sepan que tienen herramientas para exigir que esos derechos se cumplan.

No basta con que una mujer sea postulada. Tiene que contar con recursos, con acceso a medios, con condiciones para hacer campaña y con protección frente a la violencia política. Y también tenemos que entender que la participación de las mujeres no termina el día que ganan una elección. Tenemos que preguntarnos qué espacios ocupan, qué decisiones pueden tomar, qué recursos tienen y cuáles son las condiciones para que permanezcan en la vida pública.

Y creo que también hay una responsabilidad de toda la ciudadanía.

Tenemos que preguntarnos dónde nos informamos, cómo nos informamos y si estamos corroborando la información.

No debemos difundir información falsa, pero tampoco violencia, y particularmente violencia contra las mujeres.

Si queremos que más mujeres participen en política, tenemos que construir un entorno en el que puedan hacerlo sin miedo.

La violencia nunca debe ser la ruta.

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