Mostrando las entradas con la etiqueta Ricardo Rocha. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ricardo Rocha. Mostrar todas las entradas

3/11/2018

La pejefobia

Por: HERNÁN GÓMEZ BRUERA

Un sentimiento recorre el país desde hace dos décadas: se llama pejefobia. Presente entre sectores de la clase política, el empresariado, la comentocracia, la clase media y los usuarios de redes sociales; la pejebobia es un miedo irracional e infundado a ya sabemos quién. 

No es suficiente que haya moderado su discurso o se haya aproximado a los empresarios y a las élites políticas. La fobia persiste y la crítica banal contra "el señor López" no se detiene: está más allá de argumentos razonables y racionales. 

La pejefobia es un conjunto de exaltadas emociones que abrevan en prejuicios clasistas que no osan confesar su nombre. Surge de las tripas; viene de un lugar profundo y escondido. Ni siquiera algunos de los intelectuales más agudos estarían dispuestos a aceptar que en el fondo sufren este padecimiento. 

Después de leer la larga lista de comentarios que mis lectores y lectoras hicieron al último artículo que escribí en estas páginas (goo.gl/HV6p8y) —con todo y los insultos personales y mensajes de odio de algunos— he llegado a la conclusión de que buena parte del antagonismo y desprecio que genera AMLO carece de explicaciones fundadas: obedece a prejuicios y a estigmas sociales. 

La AMLOfobia es el rechazo a que un sujeto de origen humilde ocupe o pretenda ocupar un espacio de poder que se considera reservado a las élites. Es el temor a que un rústico pueblerino que nació en una localidad perdida en la Macuspana, cuya madre vendía abarrotes en una panga; alguien que se come las eses, no habla idiomas ni tiene posgrados en el extranjero pretenda ser presidente de la República. 

La pejefobia está hecha de clasismo, elitismo y chilangocentrismo. En su manifestación más extrema, también es una forma de racismo: pura discriminación. Por ello resulta difícil discutir con los amlofóbicos. ¿Qué se puede contestar a un interlocutor —como un amigo empresario con el que hablé hace unos días— que después de un acalorado debate simplemente concluyó que no votará por AMLO porque es un "naco"? ("aunque tengas razón en lo que dices", como señaló). 

La pejefobia es mucho, mucho más, que el rechazo a un político o a una persona. Es el desprecio a lo que ésta representa. Es el miedo de los privilegiados (y los advenedizos que se identifican con ellos) a la "plebe" que pretende igualárseles. Es el temor a que "los jodidos" o "los rotos" irrumpan en la escena pública. Es el rechazo a empoderar —aunque sólo sea simbólicamente— a los desposeídos. 

Algunos de nuestros más ilustres intelectuales —firmes defensores de la democracia, la pluralidad y la "lucha contra toda forma de discriminación", según discursan— también padecen pejefobia. Dicen rechazar a AMLO por su presunto "mesianismo" y su "autoritarismo", pero lo que en el fondo desprecian es su falta de refinamiento, su "falta de mundo" o que no hable como ellos creen que debe hablar un político. 

A los pejefóbicos les inquieta el frijol con gorgojo de AMLO, su manera de hablarle al pueblo llano. Se sienten más cómodos con un Meade que les parece ser "gente como uno" o un Anaya que presume hablar inglés y francés. 

A varios comentócratas pejefóbicos AMLO les parece un inculto. Tal vez pocos de ellos sepan que ha escrito 16 libros —más que cualquiera de los candidatos a la Presidencia y que la media de nuestros políticos—, incluidos un par de ensayos rigurosos sobre la historia de Tabasco como "Catarino Erasmo" o "El Poder en el Trópico". Obviamente, no se han tomado la molestia de leerlos. Hace mucho decidieron que López Obrador era un "ignorante". 

La amlofobia y la pejefobia tomaron fuerza cuando AMLO hizo público su objetivo de convertirse en presidente. La campaña del "peligro para México" supo atizar esos sentimientos. Y aunque el mismo hombre que acuñó aquella frase hoy señala que López Obrador no representa ningún peligro, las fobias persisten, tal vez porque nos pone frente al espejo de nuestros prejuicios y de nuestras históricas y persistentes desigualdades.

7/22/2015

Cada vez más pobres

Detrás de la Noticia

Ricardo Rocha
La desnutrición en México, equiparable con la que se vive en África
Sólo hay una tragedia mayor que la pobreza: que en este país, no hayamos hecho nada para erradicarla. Que en las tres décadas recientes seamos la más eficiente fábrica de pobres de todo el planeta. Y que los gobiernos priístas y panistas sólo han maquillado un poco su máscara de hambre, dolor, enfermedad y muerte.
Cualquiera que sea la fuente, el panorama es desolador. Según acaba de publicar EL UNIVERSAL, el secretario ejecutivo del Coneval reconoce que en la más reciente medición de pobreza pasamos de 53 millones de pobres en 2012 a 55 millones en 2015; dos más en sólo tres años del actual gobierno. También hay 11 y medio millones de mexicanos en pobreza extrema; es decir, que padecen hambre todos los días. Al grado de que World Vision establece vergonzantemente que la desnutrición en México sólo es equiparable a la que se vive en África.
Los efectos son devastadores: la mitad de nuestra población carece de acceso a satisfactores tan elementales como salud, vivienda, educación, alimentación y seguridad social. Y mucho más grave aun cuando nos referimos a la población más vulnerable: más de la mitad de nuestros niños —8 millones, según el Conapo— son pobres y 6 millones de ellos no van a la escuela, de acuerdo al Conapred. El mapa de la pobreza y la marginación se acentúa en estados como Chiapas, 74 de cada cien de sus habitantes, 69 % en Guerrero, 61% en Oaxaca y 55 % en Michoacán. Una estadística reveladoramente conectada con los incesantes conflictos sociales en esas entidades.
Lo peor es que según el propio Coneval, los cambios realizados, como la transformación de Oportunidades a Prospera, no se han reflejado todavía en los indicadores de disminución de la pobreza. Porque prevalece una visión cosmética que ignora lo que subyace en el fondo: la apremiante necesidad de un nuevo modelo económico que incluya una gran estrategia agroalimentaria integral para cambiar realmente un destino hambriento y miserable.
La prueba más palpable de la carencia de una ruta crítica inteligente es que junto al reto de la pobreza y el hambre nos enfrentamos al desafío de la obesidad. Somos un país de niños y adultos cada vez más gordos. La propia secretaria de Salud —a veces existe—, Mercedes Juan, acaba de reconocer que la mitad de los recursos de su sector se destinan ya a atender la obesidad y sus consecuencias. Un reconocimiento tardío, porque desde hace años se anticipó la quiebra del sector salud por enfermedades como la diabetes derivada de la gordura.
Para ONG’s como Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, el diagnóstico es más que sombrío, oscuro de plano; la desigualdad permanece sin cambios, cada vez menos que tienen más y cada vez más que tienen menos; el moderado crecimiento económico de 2.5 promedio en los años recientes, no ha generado bienestar social; uno de cada dos mexicanos es pobre; uno de cada cinco carece de acceso a la salud; la desigualdad es la gran trampa de México y va en detrimento directo de las mujeres, los jóvenes, los niños y los indígenas; pero los pobres están en todas partes, lo mismo en zonas rurales y urbanas.
Así que la pregunta es válida: ¿Qué sentido tiene todo lo demás si cada vez tenemos más pobres y hambrientos? Bueno, no todos, sólo la mitad.
Periodista.

4/30/2015

9 estados en pugna

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha

Aun tomando en cuenta la renovación de la Cámara de Diputados, alcaldías y Congresos locales, las elecciones más atractivas serán las de gubernaturas. Por ello es que el próximo 7 de junio, buena parte de los dineros y esfuerzos partidistas se concentrarán en las contiendas por los gobiernos estatales. 
El panorama es muy diverso: 
—Hay sólo un estado, Campeche, donde la suerte parece estar echada. Ahí el PRI ha avasallado por más de 85 años. Así que todo parece dispuesto para Rafael Alejandro Moreno, de sólo 40 años de edad; quien, en el colmo de la buena suerte enfrenta a una oposición fragmentada en ocho candidatos, entre ellos la multipartidista Layda Sansores. 
En el otro extremo hay estados donde se están dando verdaderas batallas campales entre tres y hasta más candidatos: 
—El caso prototípico es Michoacán, que va a tercios: Silvano Aureoles, del PRD, y Luisa María Calderón, del PAN, lo intentan por segunda vez, luego de ser derrotados en la anterior por el priísta Fausto Vallejo, el mismo que ha protagonizado junto con su hijo Rodrigo los escándalos de familia que lo obligaron a renunciar. Pese a ello, el PRI aspira a continuar con José Ascensión Chon Orihuela, quien es un empresario político de vasta experiencia y archiconocido en su estado. Según las encuestas Silvano va adelante, pero Chon sigue en la pelea. 
—Otro caso de tres es Baja California Sur. Y es que Carlos Mendoza Davis, del PAN; Ricardo Barroso Agramont, del PRI-Verde-Panal, y Jesús Druk González, del PRD, se dicen ganadores. Porque resulta que cada uno de sus partidos ha gobernado ahí en los años recientes. 
—Colima también va a tercios: con dos candidatos fuertes como Jorge Luis Preciado del PAN, hasta hace poco coordinador de su bancada en el Senado, y José Ignacio Peralta, recién poderoso subsecretario en la SCT. Frente a ellos, la carismática Martha Zepeda del PRD, de sólo 32 años. 
—Nuevo León está siendo toda una sorpresa, porque a los candidatos de los alternantes PRI y PAN, Ivonne Álvarez y Felipe de Jesús Cantú, se les ha puesto al brinco el Bronco, Jaime Rodríguez, candidato independiente y creciente. 
Pero, por supuesto que los duelos cara a cara siguen siendo los platos fuertes: 
—En Querétaro, Roberto Loyola, del PRI, aventaja a Pancho Domínguez, del PAN, quien clama que no lo den por muerto. 
—En San Luis Potosí, el tiradero que deja el priísta Fernando Toranzo está favoreciendo a la candidata panista Sonia Mendoza sobre el hombre del PRI, Juan Manuel Carreras. 
—Sonora es impredecible. Pero los escándalos de tráfico de influencias de la candidata priísta Claudia Pavlovich pueden ser definitorios en favor del panista Javier Gándara Magaña. 
—Finalmente, Guerrero, el estado que más ha llamado la atención del país en los meses recientes, es también escenario de una contienda que empieza a definirse, según la encuesta de EL UNIVERSAL: con 22% de las preferencias, una voluntariosa candidata perredista, Beatriz Mojica, quien no ha podido desprenderse de su pasado como funcionaria del renunciado Ángel Aguirre; al frente, Héctor Astudillo, el candidato del PRI, que aprendió de su derrota anterior para plantear propuestas convincentes y que, con un 32% de los votos, se apresta a gobernar Guerrero.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

4/22/2015

Galeano y Apatzaingán

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha

Prometí hablar de Eduardo Galeano pero no me siento forzado a ello. Menos aún por mezclarlo con un tema tan aparentemente distante como Apatzingán. Y es que en realidad están intrínsecamente conectados. 
A ver: al descubrirnos Las venas abiertas de América Latina, no sólo nos planteó el mapa de la explotación que viene del norte, sino los horrores que somos capaces de hacernos a nosotros mismos. Yo lo vi y lo escuché por vez primera en aquellos eventos formidables que organizaba el gran Gabo, con la convocatoria de “El nuevo periodismo latinoamericano” en la bellísima Cartagena de Indias, Colombia. A pesar de que ya había leído su clásico, me volvió a conmover desde el primer instante y por supuesto me declaré “galeanista”. Después tuve la oportunidad de entrevistarlo en la ciudad de México a propósito de la aparición de su libro Espejos, una historia casi universal. De esa conversación rescato algunas frases memorables: son trágicos los gobiernos que sacrifican a la sociedad en nombre de la justicia y los que sacrifican la justicia en nombre de la libertad; hemos divorciado la razón, del corazón; las razones, de las emociones; América Latina es nuestra fuente principal de fiesta y de penas. Es ahí donde conecté con un país latinoamericano llamado México, donde hay una pequeña ciudad llamada Apatzingán. 
Del reportaje presentado por Proceso con la investigación de la reportera Laura Castellanos y los testimonios en audio y video se desprende lo siguiente: 
1.— Que las fuerzas federales que irrumpieron la madrugada del 6 de enero de este año en la Plaza de Apatzingán tenían instrucciones de matar a los manifestantes en plantón frente al Palacio Municipal. 
2.— Éstos eran rurales que habían estado al servicio del G-250, grupo creado por el ex comisionado Alfredo Castillo, para capturar a Servando Gómez La Tuta y comandado por Nicolás Sierra El Gordo Coruco. Éste, junto con cuatro de sus siete temidos hermanos conocidos como Los Viagra, fue contratado por Castillo, que luego rompería con ellos. 
3.— Hay una desproporción absoluta entre cincuenta y cien atacados y tal vez cien o doscientos atacantes. Pero la disparidad mayor se da entre las armas largas y de alta velocidad de los federales y un máximo de seis pistolas y los palos que blandía la mayoría de los agredidos. Tampoco está claro por qué El Gordo Coruco les ordenó que fueran prácticamente desarmados. 
4.— La furia federal no parece improvisada ni espontánea, menos aún provocada. A los gritos-órdenes de “mátenlos como perros”, se suman ráfagas indiscriminadas contra manifestantes y civiles y ejecuciones con tiros de gracia. En conclusión: traían instrucciones precisas. 
Por tanto, las interrogantes son obligadas: ¿Quién les ordenó a las Fuerzas Federales que aniquilaran a los manifestantes de Apatzingán? ¿Es creíble que esos federales se manden solos? ¿Es creíble que nadie en el gobierno federal supiese nada de cómo se dieron los hechos? ¿Por qué hasta ahora, luego del reportaje, la Secretaría de Gobernación dice que va a investigar qué pasó realmente? Y la pregunta más estremecedora: ¿Tlatlaya, Iguala y Apatzingán prueban que tenemos soldados, policías y federales asesinos?
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

4/15/2015

Galeano, Grass: conversaciones inolvidables

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
Cuando yo me vaya de este planeta, lo haré muy agradecido: a la vida misma nada más por haberla vivido; a los seres que amé y me amaron; a los paisajes, sonidos y voces que fueron entrando a mi corazón; y a este maravilloso oficio de periodista que me ha permitido cronicar México, alguna parte del mundo y conocer seres tan luminosos como los dos que acaban de irse. 
Conste que dije que se fueron. No que se murieron. Porque, a ver, cómo podrían morirse quienes siguen tan vivos en las cabezas y la piel de millones a través de sus obras. Y es que se trata de dos gigantes. Que yo no sé de cierto si se conocían, pero que parecen haberse puesto de acuerdo para caminar juntos a ese otro mundo de misterios que es la muerte. 
A Günter Grass lo entrevisté en el Gran Hotel de la Ciudad de México una mañana del 92, siete años antes de que le dieran el Nobel y frente a dos jugos de naranja. A pesar de la traducción simultánea alemán-español y de vuelta, la charla fue fluyendo, aunque de entrada estuvo un tanto áspera: “Vine como autor muy joven en 1965 por primera vez a la ciudad de México; en aquel entonces era todavía abarcable con la vista y tenía un encanto inconfundible; regresé hace diez años, en el 82 y me percaté de un proceso de destrucción y una situación caótica”. Luego hablamos de cuando amenazó con dejar de escribir después de cumplir 65 años y fue implacable: “Es que hay autores que a una edad avanzada sólo repiten lo que ya han dicho y en ese caso yo desearía tener compañeros que me den un golpecito en el hombro y me digan ‘amigo, ya basta, te estás repitiendo, sigue dibujando y ya no escribas’”. Por cierto, al referirse a sus dos pasiones me diría: “Para mí son las dos muy importantes y complementarias; pero se han desarrollado de tal manera que mi literatura ha atraído más la atención y por ello mi labor plástica ha quedado un poco a la sombra; pero lo que la gente no sabe es que muchos de mis textos comienzan con un dibujo o viceversa”. También hablamos del Nobel que todavía no se lo habían dado, aunque ya llevaba años de candidato. Me mostró entonces su faceta menos recurrente tal vez, su sentido del humor: “…pues a mí en parte me divierte y en parte me aburre; la que cada año se excita en esos días es mi secretaria cada vez que suena el teléfono… aunque luego todo vuelva a quedar en la nada”. 
Finalmente, y a propósito del Tambor de Hojalata, hablamos del futuro: “A los niños de hoy, en el milenio próximo, les dejaremos un mundo terrible donde el futuro ya está predeterminado; la sobrepoblación arruinará este planeta, pero el Papa y la Iglesia hablan y actúan como si no existiera el peligro; el abuso en la industrialización está destruyendo los recursos naturales y la riqueza que generamos se emplea para el armamentismo”. 
Sólo al final, algunos atisbos de esperanza: “Este no es un apocalipsis que nos venga impuesto de un poder celestial; es una obra humana y como tal debe enmendarse denunciando a los políticamente responsables; hay que evitar lo peor y establecer un orden justo entre los países desarrollados y los del tercer mundo; sí, tal vez necesitamos un niño que nos llame la atención con su tambor, pero hacen falta oídos abiertos para escucharlo”. 
PD) En una próxima entrega, Eduardo Galeano.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

3/11/2015

Aguas con el Agua !

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
La ley propuesta carece de visión estratégica, que nos garantice el derecho constitucional al agua en el presente y en el futuro

El propio presidente Peña Nieto ha reconocido que México atraviesa una crisis de credibilidad y desconfianza. Lo que de ninguna manera es un asunto menor, sino por el contrario, plantea un escenario de crispación extrema. Así que me gustaría saber quién fue el genio al que se le ocurrió que este era el mejor momento para imponer una iniciativa tan tsunámica como la nueva Ley General de Aguas.
Enturbiada de origen, apareció en la Cámara de Diputados apenas el pasado 26 de febrero; cuatro días después ya se discutía en las comisiones de Agua Potable y Recursos Hidráulicos; si se consideran los dos fines de semana, está claro que los diputados apenas tuvieron tiempo de hojearla, aunque eso sí ya estaba lista para ser palomeada fast track ayer en el pleno. Así que la pregunta obligada es ¿cuál es la prisa para aprobarla lo antes posible? 
Además, está el factor sospecha: nadie en el sector académico reconoce haber sido consultado; ni en la UNAM, la UAM o el Politécnico; así que, según los redactores e impulsores de esta ley, son absolutamente inútiles nuestras instituciones educativas en áreas clave como Geografía, Geofísica, Hidrología y las mismas Investigaciones Jurídicas, para dar sustento a su argumentación; que por cierto más parece encaminada a la productividad y explotación de nuestros cada vez más escasos recursos hídricos, que a la preservación del líquido vital. 
Hay que decirlo con toda claridad: ese lugar común de que las guerras del futuro serán por el agua ya está rebasado. Para no ir tan lejos en el tiempo y el espacio sobre lo que ha ocurrido en los más diversos lugares del planeta en las disputas internacionales por cuencas y ríos, basten dos casos en México: el viejo pleito entre Tamaulipas y Nuevo León por el agua de la presa El Cuchillo: o el encono feroz entre dos ciudades del mismo estado por el agua que los de Hermosillo se beben, mientras que los de Obregón destinan a la siembra. A propósito, el agua es, sin exageración alguna, la sobrevivencia o el colapso para este país de más de 110 millones; fundamental para la producción de alimentos; el problema es que tenemos ya 25 millones de hambrientos y nueve millones que no tienen acceso al agua. Y la ley propuesta carece de una visión estratégica, que nos garantice el derecho constitucional al agua en el presente y en el futuro. 
Menos mal que la presión social y la inconformidad de un sector legislativo, que la juzgó privatizadora, llevó a posponer para mejor ocasión el debate y votación en el pleno. Porque, la verdad hay muchas más dudas que certezas: ¿Por qué la iniciativa habla de 50 litros por habitante cuando la norma mundial es de 100? ¿Cuándo se plantea la participación de la sociedad, se refiere a las sociedades anónimas? ¿De verdad sus panegiristas están dispuestos a escuchar y debatir con todas las voces, incluidas ONG, expertos y académicos? ¿De las entrañas de qué monstruo salió esta iniciativa? ¿De dónde sacan que quienes cuestionamos participamos de una gran conspiración en contra de una ley perfecta? 
Así lo han de creer o así les ordenaron que lo crean quienes tienen una extraña prisa y volverán a la carga por una Ley de Aguas, que está muy lejos de ser potable.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

2/04/2015

Reinventar México, ahora o nunca

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
No se necesita una bola de cristal para anticipar que contra pronósticos optimistas post-reformas, el crecimiento económico no rebasará el 3%


Tal vez a algunos les parezca desproporcionado, pero yo creo que la coyuntura no sólo lo permite, sino lo demanda. Y tal vez no vuelva a presentarse un momento histórico como este en mucho tiempo. 
Me explico: concurren tres factores desgraciados, en principio, que sin embargo podríamos aprovechar en beneficio del país: la baja catastrófica en el precio internacional del petróleo; el recorte brutal de 124 mil millones en el gasto público y el mensaje presidencial de apenas ayer en materias de transparencia y combate a la corrupción. 
Ya advirtió Agustín Carstens que los precios bajos del petróleo no son un asunto de meses, sino de años. Así que tendremos que adaptar la reforma energética a una realidad muy distinta a cuando se aprobó. En consecuencia, el recorte al gasto público anunciado por Luis Videgaray manda una serie de señales en varias direcciones: será este un año de austeridad obligada por lo que se cancelan proyectos espectaculares pero no prioritarios como el tren bala México-Querétaro y el Transpeninsular; y si bien se anuncia que no habrá recortes en el gasto social, está claro que, según los expertos, no pueden descartarse ni inflación ni recesión; no se necesita una bola de cristal para anticipar que contra los pronósticos optimistas post-reformas, el crecimiento económico no rebasará el 3% y como siempre las más castigadas serán las clases populares a las que ya no alcanza para cubrir el gasto nuestro de cada día. Así que, una vez más, y a pesar de las enormes potencialidades de este país con territorio, litorales, frontera, recursos naturales y ubicación geográfica estratégica, seguimos condenados a la maldición de un crecimiento mediocre durante más de tres décadas; peor aún, con la mitad de los mexicanos en creciente pobreza y en uno de los países más desiguales del mundo. 
Por ello el discurso de ayer de Peña Nieto se produce en un momento crítico y de liderazgo moral severamente cuestionado. Así que parece enviar dos mensajes fundamentales: si habrá poco que repartir, al menos se hará con transparencia y sin corrupción; el otro, es que el propio Presidente se dice dispuesto a someterse a examen para dilucidar si él, su esposa y el secretario Videgaray incurrieron o no en la frase más pronunciada ayer: conflicto de interés. 
A pesar de la buena fama de Virgilio Andrade, recién nombrado secretario de la Función Pública, la clave estará en el anunciado comité de notables que analizará los casos Tren-Casa Blanca-Malinalco. Su conformación, composición y actuación no debe dejar lugar a dudas sobre un veredicto que determinará la credibilidad del propio régimen de aquí al final del sexenio. 
Pero no será suficiente. El gobierno de Peña Nieto, que quiso hacer historia con sus reformas, todavía está en posibilidad de lograrlo si se decide a impulsar una suerte de reinvención de este país: “rehacer la casa” que dijera el inmenso Granados Chapa. Siguen inconclusos los tres grandes pendientes: una verdadera reforma del Estado, con una nueva Constitución; la implementación de un nuevo modelo económico para generar riqueza a partir de la pobreza; y una gran revolución educativa para encarar los desafíos de los años que vendrán. Yo digo que es la última llamada. Y que, si no es ahora, cuándo.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

1/28/2015

Iguala la crónica del horror

Detrás de la NoticiaRicardo Rocha
Los hechos rebasan el terreno de lo macabro para transformarse en el más inhumano crimen colectivo que pueda concebirse
Esos fueron los informes y videos presentados ayer por el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, y Tomás Zerón, jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la propia PGR, cuya conclusión fundamental es contundente: todos están muertos.
Los detalles de la captura, ejecución e incineración de los cuerpos y las propias investigaciones de los métodos de exterminio y análisis de los restos, rebasan el terreno de lo macabro para transformarse en el más inhumano e ignominioso crimen colectivo que pueda concebirse. Es también el relato de la degradación a que puede llegar el ser humano. Pero es igualmente un grito de alerta sobre el actual escenario del país a causa de la miseria, la ignorancia, la injusticia, la corrupción y el abuso sistemático del ejercicio del poder asociado a la ambición ilimitada y al asesinato como instrumento cotidiano. 
Por vez primera tenemos una versión oficial creíble de todos los acontecimientos, a partir de la noche del 26 de septiembre en Iguala y con base en el testimonio clave de Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo, cabeza del grupo de ejecutores de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. A reserva de quienes, por morbo o por interés, quieran reproducir cada detalle, hay una argumentación que parece lógica: los estudiantes —en su mayoría de primer grado— fueron llevados desde Ayotzinapa hasta Iguala, guiados por un veterano de la normal apodado El Cochiloco; el objetivo era secuestrar camiones y hacer boteos; llegaron a la una de la tarde y estaban regresando a las siete de la noche, cuando fueron interceptados por la policía municipal de Iguala con la que tuvieron un choque que empezó con insultos y pedradas y terminó a balazos con varios estudiantes muertos; poco después son bajados de los camiones y trasladados en vehículos de carga y patrullas; entregados a los municipales de Cocula y a los sicarios del cártel Guerreros Unidos, comandados por El Cepillo; luego conducidos al paraje denominado Loma del Coyote donde son interrogados, tres de ellos sospechosos de pertenecer al cártel rival de Los Rojos; poco después serían ejecutados y más tarde incinerados con leña y llantas en una hondonada de 40 metros, identificada como el basurero de Cocula. Durante la mañana del 27, los restos fueron recogidos en bolsas de plástico y arrojados al Río San Juan. 
Hasta ahí, el relato lineal parece convincente. Pero todavía hay huecos enormes que deben ser cubiertos por verdades pendientes, que aún son interrogantes: ¿Quién exactamente dio la orden de que fueran ejecutados? ¿Cómo fue que ningún soldado vio nada sospechoso, cuando el Ejército mantiene una importante presencia en esa zona? ¿Cuál es la razón de la fuga del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda? ¿Fueron ellos o no quienes dieron la orden y por qué no están acusados del crimen? ¿Por qué nunca se ha explicado la presencia del coronel Juan Antonio Aranda Torres, comandante del 27 batallón de Iguala, al lado de Pineda, en su fiesta-informe? 
Y las preguntas fundamentales: ¿Los padres de los 43 de Ayotzinapa aceptarán la versión oficial de ayer? y, ¿será posible que el 26 de septiembre sí se olvide?
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

12/31/2014

Feliz año nuevo?

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha

Difícilmente lo será, por más que de todo corazón uno lo deseé. El 2015 que comienza mañana, se plantea como uno de los más complicados en los últimos tiempos. Para empezar, el panorama económico se ve oscurísimo: dos de nuestras principales variables empeorarán día a día; el precio internacional de nuestro barril de petróleo, que ya rompió a la baja la barrera de los cincuenta dólares, sigue en picada y amenaza con quebrar ahora la de los cuarenta, lo que implicaría un verdadero desastre; mientras tanto, en sentido contrario, el dólar ha seguido al alza y destrozado el techo de los quince pesos y aunque se ha mantenido alrededor de ese parámetro, no hay señal alguna que permita anticipar su regreso ya no a los trece, sino ni siquiera a los catorce pesos. Se trata sólo de dos de los indicadores que anticipan escenarios que, aterrizados en las calles y las casas, serán necesariamente adversos: una inflación si no galopante, si constante; pérdida del poder adquisitivo, sobre todo de la clase trabajadora y aumento desbocado del desempleo. Si se añaden otros factores la cosa se pondrá todavía más peliaguda: la crisis de la reforma fiscal, que ya los señores del dinero han calificado como fallida y con la cual parecen trabajar bajo protesta; y el consecuente reventadero de micro, pequeñas y medianas empresas. Todo ello contribuyendo a reducir la expectativa de crecimiento del país en su conjunto; que ya de por sí ha sido el más bajo de la última década y que el año que inicia difícilmente llegará al 2.7%, calculado por los geniecillos de la Secretaria de Hacienda y el Banco de México.
Frente a los números, la prospectiva del entorno social es todavía más preocupante. Al desánimo generalizado por la crisis económica, se añadirán otros factores a partir de este enero, que con todo y su cuesta comienza mañana. En sólo tres días más, el cuatro, se cumplen cien días del aun no resuelto caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala y no se necesita ser muy listo para anticipar movilizaciones exacerbadas que pueden derivar en violencia, enfrentamientos y hasta algo más. Aún los obsecuentes del poder han debido reconocer que las apuestas al tiempo y al olvido fallaron estrepitosamente. Ahora es al revés, el tiempo opera en contra y cada hora que pasa crecen la irritación, la rabia y el encono. Añádase el reavivamiento de focos rojos que ya se creían desactivados como los de Michoacán y los riesgos de un estallido social se multiplican geométricamente. Todavía más: el factor Elecciones 2015 puede ser un catalizador en ambos sentidos, pero lo más probable es que las contiendas entre partidos y candidatos por gubernaturas, alcaldías y diputaciones enardezcan más aun un ambiente ya de por sí explosivo.
Por todo ello, urge un golpe de timón del gobierno federal que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto. ¿Cuál? Él tiene que haberlo decidido en los días recientes. Tal vez una señal para establecer que hay cambio y hay rumbo. Lo que sabemos de cierto es que urge un puente entre el México de hoy y el beneficiario de las reformas. Entre el de las promesas y el México nuestro de cada día.
Periodista. ddn_rocha@hotmail.com

12/17/2014

Alarma sin respuesta

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
Mientras tanto, nuestro inconmovible gobierno federal sigue esperando el diagnóstico que ha de venir desde Austria
Sólo hay algo más estruendoso que la intermitencia de focos rojos y el ulular de sirenas: es el silencio de quienes debieran ver y escuchar, pero en cambio se van de vacaciones. Como si huir del escenario en conflicto fuera la solución. Así que, cual se tratase de un concurso de autismo, tenemos un gobierno ausente y errático, un Congreso en fuga que ha dejado un tiradero y una Corte mezquina y encerrada en sus propios intereses. 
Ninguno de los tres poderes de la nación escuchó el estallido de Chilpancingo. Pero si lo oyeron, no les ha importado. Hay mucha más urgencia de correr a las playas que en conjurar una revuelta que puede crecer y multiplicarse hasta llegar al caos, la sangre y la anarquía totalmente fuera de control. No son sólo las voces que hablan cada vez más de radicalización, desestabilización y hasta revolución. Ahí están los hechos cotidianos e incontrovertibles. La diferencia entre la rabia y la insurrección ha sido de milímetros: los que separan a una fractura, de un golpe mortal; a un atropellamiento, de un homicidio. Por eso las preguntas no tienen nada de catastrofistas: ¿qué va a pasar a partir del primer muerto en esta etapa de protestas por los 43 de Iguala-Ayotzinapa? ¿Hasta dónde llegará la furia cuando se sepa exactamente cómo y por qué ocurrió?, ¿y si de verdad participaron el Ejército y fuerzas federales, cuál será la reacción de los más extremos? 
Mientras tanto, nuestro inconmovible gobierno federal sigue esperando el diagnóstico que ha de venir desde Austria. Aquí ha sido inútil la captura de los Abarca: sobre el ex alcalde ni una palabra; sobre ella, la petición de 20 diítas más de arraigo para “acabar de armar su caso” y la declaratoria meliflua de la PGR de que “no han querido decir nada”. A propósito, nadie esta pidiendo que traigan a los torturadores de la CIA o al convincente Jack Bauer, pero ¿alguien puede creer que de los interrogatorios de nuestros órganos de inteligencia a los reyezuelos patéticos de Iguala no haya surgido ni siquiera un indicio de lo que pasó aquella noche del 26 de septiembre? A menos que, como se rumora, sea algo tan atroz que es indecible o tan brutal que más vale tenerlo guardado o tan inconveniente que han decidido correr el riesgo de apostarle al olvido. Si a 80 días de distancia nadie puede decirnos dónde están 43 muchachos desaparecidos, tenemos en el gobierno una partida de inútiles en los aparatos policiales de investigación e impartición de justicia. O estamos ante un gigantesco ocultamiento de la verdad; una mentira histórica. No hay de otras. 
A ver: comienza el éxodo de vacacionistas y aumentarán las presiones y disputas por la emblemática Autopista del Sol, ¿alguien puede descartar incidentes virulentos entre manifestantes bloqueadores y los ansiosos por llegar a la bahía?; el próximo 4 de enero se cumplirán 100 días de la desaparición, ¿alguien podría suponer que se tratará de una conmemoración pacífica y sin manifestaciones violentas? 
Ya entrados en las preguntas: ¿alguno en el gobierno podría asegurarnos que se han realizado todos los esfuerzos de diálogo para contener la tormenta que viene? Y para concluir: ¿habrá quien conteste el teléfono o abra la puerta cuando suceda?
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

12/10/2014

Mujica superstar

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha 

José Mujica deja a Uruguay como el país menos desigual de América Latina y con la tasa de empleo más alta de su historia
Cuando me invitaron a tener un diálogo público con él, este domingo en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, me dieron una gran alegría y el más alto honor de mi vida. Pero cuando me pidieron una biografía inicial de tres minutos supe que era una tarea imposible o necesariamente incompleta. Y es que la de este hombre no es una vida, es una peripecia; tal vez con más preguntas que respuestas: cómo es que nació en Paso de la Arena, un barrio marginado a las orillitas de Montevideo; cómo es que resiste la partida de su padre, un pequeño estanciero (granjero) que muere en quiebra cuando él tenía apenas seis años; cómo y porqué le da por estudiar Derecho; cómo y porqué asume o acepta que la vía no era esa, sino la de las armas, y decide integrarse en la clandestinidad al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; qué sintió cuando en enfrentamientos armados le metieron seis balazos, cosa que debe recordar con frecuencia porque todavía tiene entre pecho y espalda dos balas que no le pudieron sacar nunca; cómo lo marcó el ser apresado cuatro veces, haberse fugado dos y entre unas y otras haber pasado en prisión 15 años de su existencia; cómo fue que José, Pepe Mujica, logró voltear de cabeza las normas de los partidos de su país para convertirse en candidato y luego presidente de la República Oriental del Uruguay. Cometiendo en su ejercicio de gobierno dos pecados mortales, según la flexible moral de la inmensa mayoría de los mandatarios de este planeta: decir la verdad y no robarse ni un solo peso. 
El que no haya aceptado mudarse a la residencia presidencial y en cambio quedarse en su modestísima casita que allá llaman chacra, que donara el 90% de su sueldo a causas nobles y que insistiera en seguir usando su globalmente célebre Vocho, definen su personalidad; pero no lo son todo. Su obra de gobierno ha sido espectacular: promovió el matrimonio gay y el derecho al aborto; impulsó programas notabilísimos en favor de los uruguayos más necesitados, sobre todo niños, mujeres y ancianos; y sorprendió al mundo al arrebatar al crimen organizado el negocio del tráfico de drogas, decretando que sea el Estado quien se ocupe de la regulación, la siembra, la distribución y la venta de mariguana. Y para quienes lo acusan de “populista”, aquí están algunos datos: deja a su país como el menos desigual de América Latina; con la tasa de empleo más alta de su historia; con cifras récords de inversión extranjera en una nación en paz y segura y concluye su gobierno con un 65% de aprobación popular. Nada mal para un presidente de izquierda, que jamás olvidó ni sus ideales ni sus sueños juveniles de cambiar al mundo. Un hombre que afirma que “los políticos debemos vivir como vive la mayoría y no como vive la minoría” y que “aun las repúblicas se han desviado en sus usos y costumbres hacia la monarquía”. Por eso se ha convertido en un referente universal de austeridad, audacia, buen gobierno y sabiduría. Como cuando pregunta: “¿Llama la atención que ande en un autito viejo? ¡El mundo está loco!” Y tiene razón: el abuso, el cinismo y la corrupción de los pocos que cada vez tienen más y la indolencia, la resignación y la desmemoria de los más que cada vez tienen menos, nos han vuelto a todos un poco locos.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

12/03/2014

Presidente Peña: busque a Piketti

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
A dos años de iniciado su gobierno yo no soy de los que creen o exigen que deba usted renunciar. Pero sí creo que el país está en riesgo. En otras palabras, que México corre un peligro mayor que usted mismo. Y eso sí que le compete, porque ocupa el más alto cargo de la nación. 
Por eso le sugiero y le pido que hable con él. Se trata del cerebro económico más brillante de inicios del milenio. Su libro El capital en el siglo XXI está conmocionando al planeta. Sus editores estiman que en 2015 llegará a tres millones de ejemplares. Algo insólito para un ensayo. Pero más aún, dos premios Nobel como Solow y Krugman aseguran que la economía tendrá que ser vista con otros ojos a partir de esta obra del francés Thomas Piketty. ¿Qué tal, eh? Son 600 páginas fascinantes producto de 20 años de estudios, gráficas y estadísticas comparativas globales. Lo que le ha valido a su autor ser convocado por el FMI y la Casa Blanca de Obama para que explique sus tesis. 
Lo que básicamente plantea es el asunto crucial de la distribución del ingreso y su derivación más infame que es una brutal y creciente desigualdad entre los seres humanos. Establece verdades incontrovertibles: el agravamiento de la desigualdad es un resultado inevitable del capitalismo de libre mercado; el capitalismo provoca un dominio de los empresarios sobre los trabajadores; cada vez más empleados trabajan para ser pobres, para sobrevivir apenas; en cambio, la tendencia de los ricos es hacerse aún más ricos porque a ello los empuja inexorablemente el mercado y esa ley inquebrantable arrastra a las sociedades a la oligarquía; por ello, el capitalismo es incompatible con la democracia y la justicia social; también genera desigualdades extremas que socavan los valores y despiertan el descontento social. En contraste, Piketty nos recuerda que la acción política puede frenar las peligrosas desigualdades del presente como antes lo ha hecho. Propone, por ejemplo, aumentos de impuestos hasta de 80% a los grandes patrimonios para redistribuir el ingreso mediante el incremento del gasto público y la actividad productiva. Sobre México, dice que lo que más nos falta es transparencia. Supongo que se refiere a que mientras Hacienda nos retuerce el pescuezo a profesionistas, pequeñas y medianas empresas, hace devoluciones fiscales por miles de millones a los consorcios gigantes. En otras circunstancias, el anuncio de antier de haber aumentado 9% su recaudación sería plausible; pero en el actual escenario, parece una burla imperdonable y un suicidio intelectual de su gobierno; que no ha sabido superar la crisis social generada por Iguala-Ayotzinapa, pero que es eficientísimo cobrándonos impuestos. Por ello también es indispensable que aclare fehacientemente el affaire Casa Blanca-Higa-Tren. Para que no lo ubiquen entre los pocos privilegiados y desactivar el grito callejero: “¡Peña, tú no eres pueblo!” 
¿Y pues qué cree Presidente?, que monsieur Piketty estará aquí en la capital este viernes en una conferencia magistral en nuestra UNAM. Por eso se me ocurre que tal vez usted pudiera invitarlo a un café y platicar con él un par de horas de ser posible. Y de preferencia, solitos los dos. Sin los que le dicen que la peor crisis de su gobierno está por concluir y que todavía es posible apostarle al olvido.
Periodista. 

ddn_rocha@hotmail.com

11/26/2014

México: última llamada

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha

De acuerdo o no con mi artículo anterior, me reclaman que no propongo nada. Perdón, pero es lo que he hecho durante años a riesgo del hartazgo de quienes me leen, ven y escuchan.
Primero, una verdadera Reforma del Estado que comprenda, para empezar, un Congreso Constituyente que discuta y redacte una nueva Constitución acorde a los tiempos: vigorosa, moderna y futurista y guardar en un museo la multiparchada y supra violada que tenemos ahora. Una Reforma del Estado amplia y profunda que adecue y actualice las relaciones entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y revitalice las establecidas entre el poder Ejecutivo y los gobiernos de todos y cada uno de los estados; que acabe con aberraciones como un Distrito Federal con ciudadanos de segunda; que acote las facultades imperiales del Presidente y propenda un régimen más parlamentarista y de cogobierno; que legisle sobre una segunda vuelta; que proponga una democracia más ágil o menos elenfantiásica y mucho más austera que la voraz y corrupta que tenemos hoy; con cientos de millones provenientes de nuestros bolsillos para partidos políticos que, de cualquier manera no tienen llenadero y venden sus candidaturas al mejor postor; una corrupción que incluye por supuesto al crimen organizado, como ocurrió con los Abarca en Iguala con las consecuencias que han puesto al país en la frontera del caos.
En paralelo, a México le urge más que nunca un nuevo modelo económico que cambie la tendencia suicida de una pobreza siempre creciente. Acabar de una vez por todas con este modelo neoliberal que, podrán decir misa sus defensores, pero produce cada año más pobres. Y que día a día propende a una concentración brutal de la riqueza que ha derivado en una fragilidad social extrema. En la que son inútiles las llamadas grandes reformas estructurales, cuando un solo hecho como Iguala-Ayotzinapa puede quebrar el espejismo en instantes.
Las preguntas serían: ¿Para qué queremos una reforma político-electoral si no nos hemos atrevido a una Reforma del Estado? ¿Para qué nos sirve una reforma financiera si nos falta valor para implementar un modelo económico que deje de ver a los pobres con lástima y se decida a generar riqueza a partir de esa pobreza? ¿Atrevernos, como hicieron los nuevos gigantes del sudeste asiático —sobre todo Corea del Sur y Singapur— a desobedecer las dictaduras del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y desarrollar un modelo mexicano eficiente y conectado globalmente, aprovechando nuestra privilegiada ubicación estratégica en el planeta?
Como dijo Miguel Ángel Granados Chapa en aquel discurso memorable cuando recibió la medalla Belisario Domínguez en el Senado: hay que reconstruir la casa. Y sí, yo creo que tenemos una casa que aún no se nos ha caído porque esta cimentada en nuestra historia, nuestras plumas, nuestros próceres y nuestros artistas. Pero ya no bastan las resanadas o las manitas de pintura. No nos engañemos. Esta casa común que es México requiere una reconstrucción a fondo. No podemos dejar pasar la lección histórica de los tiempos que estamos viviendo y que nos exigen cambios radicales, urgentes y a fondo. Esta puede ser la última llamada.
Periodista.