7/05/2018

Serie TV de Conapred y Canal 11 aborda discriminación de adolescentes


“YoSoyYo” inicia rodaje



La serie de ficción “YoSoyYo”, un proyecto conjunto del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) con Canal 11, que aborda el tema de discriminación de la población juvenil y quiere hacer reflejar sobre los valores de respeto y tolerancia, es tan exitosa que hoy se da el claquetazo para la segunda temporada.
“Ha sido un rotundo éxito”, opinó Tania Ramírez Martínez, Directora General Adjunta de Vinculación Cultura y Educación, en entrevista con Cimacnoticias y mencionó que desde su publicación en el servicio de Netflix en 2017, se ha vuelto una de las seis series más virales del canal en México.
Además, se publicó un cómic con el mismo nombre que fue presentado el año pasado en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, y están desarrollando una App y un sitio web con el que buscan sensibilizar a la juventud sobre la temática de la discriminación a través de la ficción.
El personaje principal de la serie es Francisco, quien quiere ser el chico más popular de su preparatoria y que intenta imponerse a través de la burla y la discriminación. Pero con el tiempo empieza a integrarse a un grupo de jóvenes que también enfrentan estereotipos como Marce, una niña punk, y Jorge, un adolescente en conflicto con la ley.
En el curso le acompaña ¡Yo!, su Alter- Ego que sólo Francisco puede ver, y quien le orienta a no etiquetar a las demás personas. “Esta manera lúdica de acercarse a un público al cual pocas producciones se dirigen, fue parte del éxito”, opinó Ramírez Martínez, de Conapred.
Sin embargo, a pesar de que “los personajes de la serie reflejan la diversidad”, por ejemplo uno representa la diversidad sexual, uno discapacitado, y uno de los pueblos originarios de México, es notable que el personaje principal es un chico, y en su grupo de amigos cercanos, sólo hay un personaje femenino: Marce.
En la primera temporada, no se tocó el tema de la discriminación de género de manera expresa, confesó Ramírez Martínez. Mencionó que por ejemplo el personaje de Marce enfrentó problemas como la falta de dinero, la edad y su apariencia física por ser punk. Sólo en un episodio se habló de las expectativas hacia el cuerpo femenino, cuando ella no se siente suficientemente delgada.
El bullying con base en el género, el acoso verbal en la escuela y en redes sociales hacia niñas y adolescentes, no fueron abordados. “En la temporada 1 no fueron presentes porque se tuvieron que establecer las líneas de vida de los personajes, explicó. En la siguiente temporada se problematiza más sobre todo el espacio digital”, precisó Ramírez Martínez.
Dijo que el equipo detrás de la serie es muy diverso y conformado tanto de mujeres como de hombres: están las dos cabezas de Canal 11 y Conapred que iniciaron el proyecto, una productora, un equipo mixto de guionistas, y las capacitadoras de Conapred que se encargaron de  dar cursos a las actrices y actores antes de empezar el rodaje.
“No hay una sola mente detrás de “YoSoyYo”, es un trabajo en equipo que desarrolla el contenido”, dijo la directora general adjunta, y se mostró muy emocionada por el inicio de la segunda temporada.
El rodaje inicia hoy y se espera que los 13 episodios de alrededor de 20 minutos se transmitan hacia finales de este año en Canal 11.
Imagen retomada de canal 11
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

Las noticias de CIMAC


Lucía Lagunes Huerta Cimacnoticias | Ciudad de México.- La euforia que tiene la población mexicana es más allá del triunfo de un candidato, es porque su voto fue respetado, contado y las instituciones creadas para ello, funcionaron. La euforia es por sentir que la apuesta a la democracia hoy da frutos. Es por saber que este triunfo es nuestro.

En 1988 la historia de la política mexicana dio un vuelco que no tenía retorno. La sociedad lo entendió pero el priismo no. El poder absoluto se desquebrajó, no más partido único, no más elecciones de Estado.

En síntesis lo que se demandaba entonces era “la emergencia de un sistema de partidos competitivo, un cambio en la correlación de fuerzas entre las opciones políticas y la mayor vigilancia de la sociedad civil de los procesos electorales”, explica la socióloga Irma Campuzano Montoya.

La creación del Frente Democrático Nacional fue la apuesta de la confluencia de todas las expresiones políticas que apostaban por la democracia y una transición pacífica. Desde la escisión del ala democrática del PRI, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Andrés Manuel López Obrador, entre otros, hasta una de las expresiones del trotskismo mexicano liderado por el historiador y politólogo Adolfo Gilly.

Cimacnoticias | Ciudad de México.- El Instituto Mexicano para la Migración (IMUMI) y otras organizaciones civiles con trabajo en migración presentarán este 6 de julio ante el Comité de Expertas de la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, (CEDAW por sus siglas en inglés) su informe sobre trabajadoras migrantes en México, en el extranjero, y de mujeres migrantes mexicanas en retorno y presentará los retos específicos que enfrenta el Estado mexicano para garantizar el acceso a sus derechos.

Las organizaciones señalaron que la legislación y política, al ser neutrales al género, no sólo discriminan a las mujeres trabajadoras migrantes centroamericanas en su acceso a la documentación migratoria, sino que limitan su acceso al derecho al trabajo digno, a la seguridad social, a la salud y a la justicia.

Pusieron como ejemplo el caso de las mujeres trabajadoras agrícolas que son documentadas como “acompañantes” de sus esposos, sin permiso de trabajo. En el caso de las trabajadoras del hogar, señalaron que la complejidad de los requisitos, en específico la oferta de un empleador, impediría que tengan acceso a una documentación migratoria con autorización para trabajar.

El informe también hace referencia a las migrantes internas, por ejemplo mujeres indígenas que se dedican al trabajo del hogar o en la agricultura en estados del noreste de México y que enfrentan “niveles agudos de violencia” por la intersección de varias discriminaciones: género, etnia, lengua, nivel socioeconómico y escolaridad.

Sonia Gerth Cimacnoticias | Ciudad de México.- La serie de ficción “YoSoyYo”, un proyecto conjunto del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) con Canal 11, que aborda el tema de discriminación de la población juvenil y quiere hacer reflejar sobre los valores de respeto y tolerancia, es tan exitosa que hoy se da el claquetazo para la segunda temporada.

“Ha sido un rotundo éxito”, opinó Tania Ramírez Martínez, Directora General Adjunta de Vinculación Cultura y Educación, en entrevista con Cimacnoticias y mencionó que desde su publicación en el servicio de Netflix en 2017, se ha vuelto una de las seis series más virales del canal en México.

Además, se publicó un cómic con el mismo nombre que fue presentado el año pasado en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, y están desarrollando una App y un sitio web con el que buscan sensibilizar a la juventud sobre la temática de la discriminación a través de la ficción.

El personaje principal de la serie es Francisco, quien quiere ser el chico más popular de su preparatoria y que intenta imponerse a través de la burla y la discriminación. Pero con el tiempo empieza a integrarse a un grupo de jóvenes que también enfrentan estereotipos como Marce, una niña punk, y Jorge, un adolescente en conflicto con la ley.


Cimacnoticias | Ciudad de México.-El día de ayer inició en comisiones del Senado de Argentina la revisión del proyecto legislativo que busca despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de gestación, por lo que las impulsoras de esta ley, las integrantes de la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito” exigieron al Senado que sea aprobado sin modificaciones.

El tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo arrancó esta semana en el Senado de Argentina con reuniones conjuntas entre tres comisiones: de Salud, Justicia y Asuntos Penales, y la de Asuntos Constitucionales, quienes revisarán y dialogarán sobre el proyecto aprobado el pasado 14 de junio por la Cámara de Diputados del país, con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

Será el próximo 8 de agosto cuando las comisiones debatan el proyecto de despenalización del aborto para la sanción definitiva.

Previamente, cada comisión emitiría dictámenes de las modificaciones que consideran necesarias hacer a los 22 artículos que conforman la ley.


Por ello, en un comunicado, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto exigió a las y los senadores aprobar sin modificaciones el proyecto de ley que ellas impulsaron, toda vez- defendieron- que se trata de una demanda de la sociedad civil y del movimiento de mujeres en Argentina: “en cada rincón del país protagonizan cientos de pañuelazos por nuestro derecho a decidir. También con el apoyo de la mayoría de la población, las últimas encuestas dicen que la sociedad apoya el proyecto por encima de 60 por ciento”.  

7/04/2018

Al triunfar AMLO puede decirse –ahora sí- que México cambió de dictadura a democracia?

Pedro Echeverría V.

1. Espero que con el reconocimiento del triunfo electoral de López Obrador este primero de julio salga algún tontito a decir que “ahora sí” México es un país democrático. O quizá aparezca otro que, por el contrario, señale que al reconocer el triunfo de AMLO se estén abriendo las puertas para el establecimiento de dictadores populistas. La realidad es que un simple hecho positivo no puede cambiar la historia total o reciente de un país. Un país no es democrático por hacer elecciones, tener partidos o una aparente libertad de prensa. Para que un país sea democrático es indispensable que haya igualdad económica, política, social, así como plena libertad para para intervenir y manifestarse en las luchas sociales.

2. En el mundo no existe algún gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Ha habido muchos de este corte en pequeñas comunidades de menos de mil habitantes donde el sistema capitalista jamás penetró con su fuerza dominante. Pero en las grandes poblaciones, en las ciudades –totalmente dominadas por poderosos empresarios, medios de información y políticos profesionales- nunca el pueblo ha gobernado o autogobernado; por el contrario, ha sido la clase poderosa quien ha gobernado en nombre de la democracia. Es la que ha controlado la economía, la política, los medios de información, al ejército, la policía, etcétera.

3. El reconocimiento de Peña Nieto y la temprana salida del candidato del PRI y demás a reconocer el triunfo de López Obrador, se debió a que no tuvieron otra salida frente el triunfo abrumador de AMLO. Ningún gobierno, tampoco partido político alguno, se ha comportado en México con decencia. Si AMLO hubiese ganado con un punto lo defraudaban como le hicieron en 2006 y 2012. Hoy López Obrador se impuso desde la campaña en sus actos políticos y ni siquiera las empresas encuestadoras pudieron hacer nada a pesar de los cientos de millones que les ofertaron por el PRI y el PAN. Los 18 años de trabajo político diario de AMLO fue aplastante.

4. En la década de los años 60 y 70, en los grupos de izquierda se decía y repetía: “Frente a la dictadura asesina de la burguesía, la dictadura democrática del proletariado”. Se tenía la convicción de que las llamadas democracias en las que las elecciones y los partidos eran simple instrumento de la clase dominante –totalmente dominadas por los ricos empresarios y políticos-eran dictaduras disfrazadas de la burguesía. Que el proletariado, los trabajadores, al triunfar, también tenían que imponer una dictadura sobre la minoría burguesa hasta arrancar sus costumbres de explotadoras y opresoras. A partir de los años 80 las cosas y dichos cambiaron.

5. En la línea de la lógica formal dictadura es dictadura y democracia es democracia; por el contrario en la lógica dialéctica se habla de dictadura democrática de los trabajadores para enterrar la explotación y la opresión, para luego construir un sistema de igualdad y, también se habla de democracia por el sólo hecho de celebrar “elecciones libres” y partidos políticos siempre dominados por los hombres del poder y del dinero. Por ello hablar de democracia suele ser una trampa de los poderosos para seguir dominando. La democracia surgió en oposición al sistema monárquico, oligárquico y a las dictaduras, pero la clase poderosa se apropió de ella.

6. Frente a la democracia burguesa del sistema capitalista habría que plantear el autogobierno o la autogestión haciendo a un lado esa poderosa estructura organizada por la clase dominante en todos los aparatos burocráticos que evitan la penetración de los de abajo. El triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales de México es importante porque podrá verse hasta dónde puede llegar la llamada democracia y cuáles son sus limitaciones. ¿Hasta qué grado la Constitución mexicana democrática y sus leyes reglamentarias –construidas y reformadas por el poder- se han convertido en el freno para la solución delos problemas de los trabajadores y sus pueblos? (2/VII/18)



Jornada electoral sin precedente



Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

El impresionante triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el Movimiento Regeneración Nacional y sus aliados en la coalición Juntos Haremos Historia en la tenaz y hasta terca puja del tabasqueño de Macuspana durante 18 años por conquistar la Presidencia de la República, a partir de que fue electo como jefe de Gobierno del Distrito Federal, estaba básicamente delineada en sus tendencias desde enero del presente año.

Por supuesto que variaron los porcentajes hacia el alza para la coalición integrada por Morena, los partidos Del Trabajo y Encuentro Social, en puntos porcentuales nada despreciables, pero con toda anticipación fueron avizorados por casi todas las muestras demoscópicas a cargo las casas más profesionales del país. Pero las tendencias fueron las mismas a lo largo del primer semestre de 2018, como si los millones de anuncios televisivos y radiofónicos, los tres debates organizados por el Instituto Nacional Electoral con sus altos niveles de audiencia televisiva, la propaganda negra y las “benditas redes sociales” (como las llama AMLO) no influyeran en la voluntad y en la convicción de los votantes, incluidos los primerizos, y los seguidores, adherentes y activistas de las tres coaliciones.

Cierto es que no deja de impresionar el tsunami de votos, como lo bautizó Roy Campos, obtenidos por Obrador y con el ganó en todos los estados, menos Guanajuato; más cinco de las nueve gubernaturas y todo indica que la mayoría en la Cámara de Diputados y la de Senadores; cientos de diputados locales y alcaldes.

¡Impresionante! Sin embargo aún impresiona más que con todo y las encuestas en juego, colegas, analistas y consultores aseguraran abiertamente el triunfo de José Meade y Ricardo Anaya, como si los anhelos, entiendo que no los compromisos políticos y/o mercantiles, pudieran ignorar la realidad.

Importa lo anterior porque permite comprender un poco más el fenómeno demasiado importante de la realidad y la percepción que se tiene de ella. Y con frecuencia el divorcio entre realidad y percepción está a la orden del día en la vida política, por lo menos en el caso mexicano que es el que conozco un poco más, hasta el punto de que enuncian sin atenuantes “Percepción mata realidad”. Harto trabajo tienen los psicólogos sociales y sin su auxilio existen temas difíciles de comprender en el tiempo político que vivimos.

En la ponderación de los resultados que arrojó la jornada dominical y que sólo fue un momento importantísimo, pero un momento al fin, de un proceso de lucha social y política de varias generaciones de mexicanos, tiende a valorarse más el enojo, la irritación y hasta el encabronamiento sociales, en demérito de cómo esos estados de ánimo realmente existentes, se transformaron en identificación con un liderazgo social y político, significado por la tenacidad e intransigencia –por ejemplo ante prácticas políticas aborrecidas por buena parte del electorado y que acaso podría sintetizar la frase “El que no transa no avanza”, tan extendida y vigente–, para dar paso a la esperanza de amplias franjas del electorado.

La evolución y desembocadura de la esperanza que anida en más de 30 millones de electores o el 53 por ciento del total de acuerdo con datos preliminares, fenómeno político sin precedente, es un asunto aparte y formará parte de la disputa que ya comenzó por enterrar algunas franquicias; reconstituir, refundar partidos y liderazgos, entre los cuales el de Ricardo Anaya tiene un futuro muy negro para un político de apenas 40 años de edad.

Finalmente, llama mucho la atención la intransigencia del antiobradorismo dogmático por convicción y/o comisión. Al primero lo respeto, del segundo comprendo que es un modus vivendi para el que a partir del 1 de diciembre habrá menos recursos públicos para reproducirlo como hasta hoy.

Acuse de recibo

Dos opiniones sobre La hora de la verdad, la de las urnas (29-VI-18): Para “Raul Tovalín Castillo, AMLO es como el Robin Hood, o Chucho el Roto. El que les va a quitar a los políticos corruptos, los que agarran a manos llenas de las arcas del Estado, dinero nuestro que ganamos con el sudor de nuestro trabajo y nos quitan una parte como impuestos. Andrés Hood, legalmente repartirá a los pobres en programas sociales, esos mismos $500 mil millones que roban los políticos PRIANistas cada año. ¿Siendo así? el país no tiene por qué endeudarse: 
Pues es lo mismo que hizo AMLO cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, la ayuda al adulto mayor, minusválidos y madres solteras; rehabilitación de niños de la calle, uniformes, alimentos y útiles gratis a escolares (…)” Antonio del Campo G.: “Hay un sinnúmero de personas en situación de pánico y con temor de salir a votar por todo lo que usted dice y más”… Invitación: Mageia, exposición fotográfica de Cristina Incháustegui Massieu, el jueves 5 a las 18 horas en el Centro Cultural El Juglar, Manuel M. Ponce 223, colonia Guadalupe Inn. Con brindis de inauguración.

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Sobre el alcance histórico de la elección de López Obrador


Massimo Modonesi
Rebelión

Hay que festejar un acontecimiento histórico: la primera derrota electoral de las derechas mexicanas reconocida como tal. A la historia remitió también la promesa de mayor peso de la campaña de López Obrador (AMLO) y sus aliados, inscrita en el nombre mismo de la coalición: “Juntos haremos historia”.
El real alcance del Gobierno que nació del voto del 1 de julio obviamente irá decantándose en el tiempo y solo se podrá sopesar retroactivamente. Sin embargo, algunas cuestiones afloran inmediatamente como parte del debate que se abre a partir de este acontecimiento.
En primer lugar, con la elección de López Obrador culmina un largo y tortuoso proceso de transición formal a la democracia en tanto se realiza la plena alternancia en el poder al reconocerse la derrota electoral de las derechas y la correspondiente victoria de la oposición de centro-izquierda, aquella que había aparecido en 1988 para disputar al PAN el lugar de oposición consecuente. Cabe recordar, a treinta años de distancia, que desde entonces se asumía que el PAN era una oposición leal, que comulgaba con el neoliberalismo emergente y con el autoritarismo imperante. La alternativa planteada por el neocardenismo y el PRD simplemente propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento más pronunciado hacia la justicia social y con otro diagnóstico sobre las causas de la desigualdad respecto del programa actual de AMLO y Morena que coloca a la corrupción como el factor sistémico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El horizonte de la revolución democrática implicaba un proyecto de transición no solo formal sino substancial: el igualamiento de las disparidades socio-económicas como condición para el ejercicio de la democracia tanto representativa como directa.
El círculo de la alternancia -y también del beneficio de la duda- que se cierra con esta elección, marca sin duda un pasaje histórico significativo pero que no garantiza el alcance histórico del proceso que sigue.
Más aún si las expectativas son tan elevadas como las que suscita AMLO al sostener que encabezará la cuarta transformación de la historia nacional, autoproclamándose el heredero de Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas. Lejos de todo izquierdismo, privilegia el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demócratas de estas figuras. No hay truco ni engaño, a la letra de su programa y de su discurso de campaña, esta transformación atañe fundamentalmente a la refundación del Estado en términos éticos y, solo en segunda instancia, ésta tendrá las reverberaciones económicas y sociales necesarias para la estabilización de una sociedad en crisis. Del éxito de la cruzada anticorrupción se deriva no solo la realización de la hazaña histórica de moralizar la vida pública, sino la posibilidad de lograr tres propósitos fundamentales: pacificar el país, relanzar el crecimiento vía mercado interno, redistribuir el excedente para asegurar condiciones mínimas de vida a todos los ciudadanos. Se trata de una ecuación que, para convencer propios y extraños, ha sido repetida hasta el cansancio durante la campaña.
Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas, el horizonte programático de AMLO está dos pasos atrás en términos de ambiciones antineoliberales, mientras destaca por la insistencia en la cuestión moral, justo en la que muchos de esos gobiernos naufragaron, y, por otra parte, por tener ante sí el desafío de la pacificación, con todas las dificultades del caso, pero también con la oportunidad de tener un impacto profundo y marcar un cambio substancial respecto del rumbo actual. Por la urgencia y la sensibilidad que lo rodea, será en este terreno -más que en cualquier otro- donde se medirá el alcance del nuevo Gobierno, su popularidad y estabilidad en los próximos meses.
Por otro lado, la promesa de hacer historia convoca en principio a todos los ciudadanos, “juntos”. Sin embargo, más allá de la transversalidad y la voluntaria ambigüedad de esta convocatoria de campaña, todo proceso político implica atender la espinosa definición del sujeto que impulsa y el que se beneficia del cambio. La fórmula obradorista, desde 2006, tiene un tinte plebeyo y anti oligárquico: se construye sobre la relación líder-pueblo y la fórmula “solo el pueblo puede salvar al pueblo”. Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaña fueron construidos alrededor de la centralidad y la dirección incuestionable de AMLO, una personalización que llegó al extremo de llamar el acto de cierre de campaña AMLOfest y de usar el acrónimo AMLO como una marca o un hashtag (#AMLOmanía). Pero, junto al pueblo obradorista y a su guía, están otros grupos con creencias y prácticas muy diversas entre sí: los dirigentes de Morena y de los partidos aliados (PT y PES) y toda la pléyade de grupos de priistas, perredistas y panistas que, oportunistamente, cambiaron de bando al último momento. También están vastas franjas de clases medias conservadoras, así como sectores empresariales a los cuales AMLO dedicó especial atención en la campaña en el afán de desactivar su animadversión y para poder contar con su colaboración a la hora de tomar posesión del cargo. Cada uno de ellos exigirá lo propio, pero sobre todo serán valorados en relación con su especifico peso social, político y económico en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad.
Entonces “juntos” y revueltos, siguiendo el esquema populista, una abigarrada articulación de un vacío que solo pudo llenar la ambigüedad discursiva y ahora la capacidad de arbitraje y el margen de decisión del líder que la elaboró y la difundió. Entre equilibrios precarios y alianzas variables, se vuelve imprescindible el recurso a la tradición y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicano -con sus aristas carismáticas y autoritarias- que, no casualmente, no fue cuestionado a lo largo de la campaña obradorista.
Al margen de los contenidos que, como anuncia el programa, oscilarán entre una substancial continuidad del modelo neoliberal, condimentada con dosis limitadas de regulación estatal y de redistribución hacia los sectores más vulnerables, la cuestión democrática es la que podría paradójicamente frustrar las expectativas de cambio histórico para reducirse a un esquema plebiscitario bonapartista, ligado a la figura del líder máximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes. El culto a las encuestas al interior de Morena, tanto las que sirvieron para seleccionar a los candidatos como las que sostuvieron el triunfalismo de la campaña, podrían ser el preludio de un nuevo estilo de gobierno, en el cual el pueblo sea asimilado a la opinión pública.
Esperemos que la transición formal a la democracia que hemos presenciado el 1 de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México no cierren las puertas a la participación desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminación. Esto sí que podría abrir la puerta a una transformación de portada histórica.  
massimomodonesi.net

Oxígeno para la izquierda latinoamericana


Manuel Cabieses D.
Rebelión

La clamorosa victoria de Manuel López Obrador en México, el primer triunfo de un candidato de izquierda en la historia de ese país, constituye el inicio de un nuevo ciclo en la lucha social y política de América Latina. Los más de 20 millones de López Obrador el 1 de julio estuvieron precedidos por los 8 millones de votos de Gustavo Petro en las elecciones del 17 de junio en Colombia. Un segundo lugar también histórico que entrega a la Izquierda colombiana la responsabilidad de impedir las intenciones belicistas contra Venezuela del Gobierno oligárquico Duque-Uribe y de preparar la definitiva victoria popular en cuatro años más.
Es simbólico que el triunfo de López Obrador se produzca a pocas horas de la gira de Mike Pence, vicepresidente de EE.UU., por Brasil, Ecuador y Guatemala, comprando voluntades para un cuadrillazo contra Venezuela.
López Obrador ha sido claro en señalar que México retornará a su tradicional y respetada política internacional de no intervención en los asuntos internos de otros países y de respeto a la soberanía de los Estados. Esa definición constituye por si misma una valiosa defensa de naciones que hoy se ven acosados por el imperialismo como Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua.
La política internacional del presidente López Obrador debilitará de modo irremediable al Grupo de Lima que pastorea EE.UU. Los elecciones en Colombia y México, el insignificante apoyo a Temer en Brasil y el deterioro del Gobierno de Macri en Argentina, obligará a los miembros del Grupo de Lima –entre ellos Chile- a repensar su actual obediente beligerancia contra Venezuela.
Por supuesto, esto hace del actual periodo –hasta la toma del poder por López Obrador el 1 de diciembre y las elecciones de octubre en Brasil- el tramo más peligroso para Venezuela. Es ahora cuando se debe incrementar la solidaridad con la patria de Bolívar para mantener a raya la agresividad imperial.
Tanto López Obrador, admirador de Salvador Allende, como el exguerrillero colombiano Gustavo Petro, admirador de Hugo Chávez, son líderes de una Izquierda moderada y prudente. No podría ser de otra manera dada la experiencia histórica contemporánea. Sin embargo eso no quita un adarme a la impresionante acumulación de fuerzas sociales y políticas alcanzada en Colombia y México. Millones de voluntades respaldan ambos proyectos. Su eje rector es la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado que se han adueñado de ambos países. Se trata de derribar barreras oligárquicas y mafiosas para asegurar el paso a conquistas de justicia social permanentes.
La tarea que tendrá el Gobierno de López Obrador para desmontar el aparataje mafioso del poder y enfrentar las provocaciones del gobierno de Trump, obligan al pueblo mexicano a protagonizar una nueva revolución.
Los acontecimientos políticos de Colombia y México inyectarán oxígeno y sentido de responsabilidad histórica a la diezmada izquierda latinoamericana.
En el caso de Chile, sus lecciones ayudarán a levantar una alternativa social y política que represente a la mayoría del pueblo. Las experiencias del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en México y del Movimiento Progresistas en Colombia, señalan que se debe rescatar el quehacer político del reducido ámbito del Parlamento para llevarlo a las casas, los barrios y poblaciones del país. Los bloques sociales y políticos que se formaron en México y Colombia en 2011 exigieron tiempo y paciencia para levantar liderazgos nacionales basados en intachables honestidad y consecuencia. Es lo que necesitan países como Chile en que la política y los partidos, los poderes institucionales, las fuerzas armadas y policiales, y la empresa privada, se encuentran carcomidas por la corrupción y el abuso contra las mayorías.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

AMLO forma cuatro equipos para diseñar programas de trabajo

Elecciones 2018


A cumplir compromisos de campaña




▲ Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano sostuvieron ayer una reunión, donde el presidente electo expresó su reconocimiento al ingeniero, porque tanto él como otros dirigentes sociales y políticos fueron los precursores de este movimiento, y gracias a ellos y a muchos otros mexicanos se logró el triunfo para iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México.


Andrés Manuel López Obrador dividió anoche su eventual gabinete en cuatro equipos de trabajo para cumplir sus compromisos de campaña, con temas prioritarios como la pacificación del país y el combate a la corrupción.

En una reunión de cuatro horas con casi 50 de sus principales colaboradores, el ganador de la elección presidencial presentó una lista de 35 prioridades, a partir de su proyecto de nación 2018-2024.

López Obrador explicó cuáles son los los cuatro grupos, que funcionarán en un esquema similar al que aplicó en Ciudad de México: gobierno, relaciones exteriores y seguridad; hacienda y desarrollo económico; desarrollo social, y comunicaciones, obras públicas y energía.

Quedan conformados por quienes ya ha propuesto para su eventual gabinete –que ratificó íntegro–, así como especialistas y técnicos. Por ejemplo, pidió a Alejandro Solalinde que proponga a quien puede hacerse cargo de la secretaría de derechos humanos, ante la imposibilidad constitucional del sacerdote de asumir esa responsabilidad.

López Obrador informó que este grupo de trabajo, del que no sólo surgirá el gabinete legal, sino también el ampliado, volverá a reunirse este viernes y sábado, y posteriormente sólo cada 15 días.

El equipo diseñará los programas, iniciativas y propuestas de reforma para cumplir lo que se ofreció durante la campaña: acabar con la corrupción, hacer un gobierno austero, sobrio, sin lujos, sin privilegios, liberar los fondos para el desarrollo, rescatar al campo, impulsar actividades productivas, generar empleo, bienestar de la gente, apoyar a las comunidades indígenas, apoyar a los pobres y garantizar la paz y la tranquilidad.

También, explicó uno de los asistentes, reactivar las industrias petrolera y eléctrica, así como echar abajo la reforma educativa.

Por la tarde, después de la reunión con el presidente Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, López Obrador anticipó que en el encuentro con sus colaboradores hablaría sobre la convocatoria a dirigentes religiosos de México y el mundo, de organizaciones sociales defensoras de derechos humanos y la Organización de las Naciones Unidas, con el propósito de conseguir la paz en el país. Vamos a invitar al papa Francisco.

Estrategia diferente

Al respecto, la ministra Olga Sánchez Cordero, propuesta para la Secretaría de Gobernación, dijo que ante el importante problema de seguridad, se trabajará un plan diferente, a partir de dos definiciones de López Obrador: no combatir la violencia con más violencia, y becarios sí, sicarios no.

Informó que el jueves se reunirá para definir la fecha de la convocatoria a los foros en materia de seguridad.

Tiene que ser a la brevedad posible, porque tenemos que transitar a una pacificación del país con todas las herramientas que podamos.

Dijo que se tratará de enviar pronto al Congreso la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública con objeto de separar las tareas de seguridad de la Secretaría de Gobernación, y volver a crear la de seguridad pública.

Explicó que, en el caso de la fiscalía general de la República, se revisará cuántos congresos de los estados faltan por aprobar la reforma al artículo 102 constitucional. Andrés Manuel está comprometido con la fiscalía general autónoma, así como la anticorrupción y de delitos electorales, indicó.

–¿Regresará el Ejército a los cuarteles? –se le preguntó.

–Vamos a resolver el tema de la violencia sin más violencia, esa es la instrucción y la política. No más violencia en el país.

Detalló que en el caso de la Ley de Seguridad Interior, la postura del presidente electo es aguardar al fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Confirmó que ya entró en contacto con el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, y le planteó un encuentro cuando la elección esté calificada.

A la reunión, en el salón D' Luz de la colonia Roma, acudieron, entre otros, quienes se han propuesto para las fiscalías, los integrantes el consejo asesor en materia de seguridad, ex candidatos y legisladores.

López Obrador anunció que se reunirá con gobernadores y alcaldes electos, una vez que se califique el proceso, y dijo que pidió revisar el presunto fraude en Puebla.

Foto Carlos Ramos Mamahua

Alma E. Muñoz y Enrique Méndez
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de julio de 2018, p. 7

Primeras impresiones en caliente sobre un triunfo histórico



El pueblo mexicano acaba de infligir una derrota electoral histórica al régimen político de las clases gobernantes y dominantes. El PRI ya había sido derrotado antes pero por otra parte de la derecha, el PAN de Fox, y ahora PRI, PAN, PRD y demás cómplices han sido vencidos por la izquierda reformista que logró canalizar el odio de las grandes mayorías. La abstención, por eso, apenas llegó al 37 por ciento y la división en la burguesía respecto a si aceptaban o no un gobierno de López Obrador redujo al mínimo el apoyo a los partidos tradicionales de la derecha y ultraderecha.
El 52,87 de AMLO es el resultado de la intervención de los jóvenes en el terremoto de 1985, de la victoria de Cárdenas en 1988, del levantamiento zapatista en Chiapas en 1994, del repudio al fraude que impuso a Calderón y a Peña Nieto, de la resistencia heroica contra un régimen de asesinatos, atentados contra los derechos y las conquistas y sumisión al imperialismo. El triunfo es de los oprimidos, no de AMLO o MORENA, que fueron el canal transitorio de una voluntad general.
El 71 por ciento de votos por MORENA en Chiapas indica que el zapatismo y todos los pobres votaron allí en masa por AMLO. El 66,27 en Guerrero y el 65,52 en Morelos revelan la misma ola social de fondo, expresan un ¡Basta ya! generalizado, un nuevo escalón ascendiente en la construcción de una conciencia anticapitalista.
AMLO, como se preveía, está siendo aceptado por los capitalistas como un mal menor, pero su elección será considerada por sus votantes como un triunfo propio, como un acceso no sólo al gobierno sino también al poder. Por eso quienes votaron por López Obrador pasarán dentro de poco a pedirle, exigirle, medidas concretas contra sus explotadores. AMLO llamó de inmediato a la reconciliación, pero sus votantes piden medidas drásticas e inmediatas contra los asesinos, los corruptos y ladrones, los dueños de minas, los hambreadores, los que venden el país. López Obrador, como nuevo Madero, quiere hacerse cargo del Estado así como está, pero quienes lo han hecho presidente luchan en cambio contra ese Estado culpable del crimen de Ayotzinapa y lleno de Huertas potenciales.
Hoy es el momento de los brindis y de los festejos y de la suma de todos los oportunistas al carro del vencedor pero ya se acercan los días de los reclamos populares y de las divisiones en MORENA y el gobierno de centroderecha que formará López Obrador para tranquilizar a sus garantes en las fuerzas armadas, en la burguesía y en Washington.
Para garantizar un cambio, para evitar las inevitables reacciones de la gran burguesía apenas AMLO deba hacer alguna concesión a la base popular de su gobierno y para construir poder desde abajo llegó la hora de formar en todo el país comités de acción popular y de unirlos entre sí para formular directamente planes de desarrollo favorables a los trabajadores. Es la hora de apoyar todo lo que sea positivo y de criticar las medidas procapitalistas o insuficientes ayudando a los votantes de AMLO, codo con codo con ellos, a organizarse y sacar sus propias conclusiones.   

Sobre el alcance histórico de la elección de López Obrador


Hay que festejar un acontecimiento histórico: la primera derrota electoral de las derechas mexicanas reconocida como tal. A la historia remitió también la promesa de mayor peso de la campaña de López Obrador (AMLO) y sus aliados, inscrita en el nombre mismo de la coalición: “Juntos haremos historia”.
El real alcance del gobierno que nació del voto del 1 de julio obviamente irá decantándose en el tiempo y solo se podrá sopesar retroactivamente. Sin embargo, algunas cuestiones afloran inmediatamente como parte del debate que se abre a partir de este acontecimiento.
En primer lugar, con la elección de López Obrador culmina un largo y tortuoso proceso de transición formal a la democracia en tanto se realiza la plena alternancia en el poder al reconocerse la derrota electoral de las derechas y la correspondiente victoria de la oposición de centro-izquierda, aquella que había aparecido en 1988 para disputar al PAN el lugar de oposición consecuente. Cabe recordar, a treinta años de distancia, que desde entonces se asumía que el PAN era una oposición leal, que comulgaba con el neoliberalismo emergente y con el autoritarismo imperante. La alternativa planteada por el neocardenismo y el PRD simplemente propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento más pronunciado hacia la justicia social y con otro diagnóstico sobre las causas de la desigualdad respecto del programa actual de AMLO y Morena que coloca a la corrupción como el factor sistémico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El horizonte de la revolución democrática implicaba un proyecto de transición no solo formal sino substancial: el igualamiento de las disparidades socio-económicas como condición para el ejercicio de la democracia tanto representativa como directa.
El círculo de la alternancia -y también del beneficio de la duda- que se cierra con esta elección, marca sin duda un pasaje histórico significativo pero que no garantiza el alcance histórico del proceso que sigue.
Más aún si las expectativas son tan elevadas como las que suscita AMLO al sostener que encabezará la cuarta transformación de la historia nacional, autoproclamándose el heredero de Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas. Lejos de todo izquierdismo, privilegia el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demócratas de estas figuras. No hay truco ni engaño, a la letra de su programa y de su discurso de campaña, esta transformación atañe fundamentalmente a la refundación del Estado en términos éticos y, solo en segunda instancia, ésta tendrá las reverberaciones económicas y sociales necesarias para la estabilización de una sociedad en crisis. Del éxito de la cruzada anticorrupción se deriva no solo la realización de la hazaña histórica de moralizar la vida pública, sino la posibilidad de lograr tres propósitos fundamentales: pacificar el país, relanzar el crecimiento vía mercado interno, redistribuir el excedente para asegurar condiciones mínimas de vida a todos los ciudadanos. Se trata de una ecuación que, para convencer propios y extraños, ha sido repetida hasta el cansancio durante la campaña.
Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas, el horizonte programático de AMLO está dos pasos atrás en términos de ambiciones antineoliberales, mientras destaca por la insistencia en la cuestión moral, justo en la que muchos de esos gobiernos naufragaron, y, por otra parte, por tener ante sí el desafío de la pacificación, con todas las dificultades del caso, pero también con la oportunidad de tener un impacto profundo y marcar un cambio substancial respecto del rumbo actual. Por la urgencia y la sensibilidad que lo rodea, será en este terreno -más que en cualquier otro- donde se medirá el alcance del nuevo gobierno, su popularidad y estabilidad en los próximos meses.
Por otro lado, la promesa de hacer historia convoca en principio a todos los ciudadanos, “juntos”. Sin embargo, más allá de la transversalidad y la voluntaria ambigüedad de esta convocatoria de campaña, todo proceso político implica atender la espinosa definición del sujeto que impulsa y el que se beneficia del cambio. La fórmula obradorista, desde 2006, tiene un tinte plebeyo y anti oligárquico: se construye sobre la relación líder-pueblo y la fórmula “solo el pueblo puede salvar al pueblo”. Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaña fueron construidos alrededor de la centralidad y la dirección incuestionable de AMLO, una personalización que llegó al extremo de llamar el acto de cierre de campaña AMLOfest y de usar el acrónimo AMLO como una marca o un hashtag (#AMLOmanía). Pero, junto al pueblo obradorista y a su guía, están otros grupos con creencias y prácticas muy diversas entre sí: los dirigentes de Morena y de los partidos aliados (PT y PES) y toda la pléyade de grupos de priistas, perredistas y panistas que, oportunistamente, cambiaron de bando al último momento. También están vastas franjas de clases medias conservadoras, así como sectores empresariales a los cuales AMLO dedicó especial atención en la campaña en el afán de desactivar su animadversión y para poder contar con su colaboración a la hora de tomar posesión del cargo. Cada uno de ellos exigirá lo propio, pero sobre todo serán valorados en relación con su especifico peso social, político y económico en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad.
Entonces “juntos” y revueltos, siguiendo el esquema populista, una abigarrada articulación de un vacío que solo pudo llenar la ambigüedad discursiva y ahora la capacidad de arbitraje y el margen de decisión del líder que la elaboró y la difundió. Entre equilibrios precarios y alianzas variables, se vuelve imprescindible el recurso a la tradición y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicano -con sus aristas carismáticas y autoritarias- que, no casualmente, no fue cuestionado a lo largo de la campaña obradorista.
Al margen de los contenidos que, como anuncia el programa, oscilarán entre una substancial continuidad del modelo neoliberal, condimentada con dosis limitadas de regulación estatal y de redistribución hacia los sectores más vulnerables, la cuestión democrática es la que podría paradójicamente frustrar las expectativas de cambio histórico para reducirse a un esquema plebiscitario bonapartista, ligado a la figura del líder máximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes. El culto a las encuestas al interior de Morena, tanto las que sirvieron para seleccionar a los candidatos como las que sostuvieron el triunfalismo de la campaña, podrían ser el preludio de un nuevo estilo de gobierno, en el cual el pueblo sea asimilado a la opinión pública.
Esperemos que la transición formal a la democracia que hemos presenciado el 1 de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México no cierren las puertas a la participación desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminación. Esto sí que podría abrir la puerta a una transformación de portada histórica.


Reconstruir el Estado


Alejandro Nadal

En 1981 la señora Margaret Thatcher explicó en una entrevista al periódico londinense Sunday Times:La economía es el método, el objetivo es cambiar el corazón y el alma de las personas. Para la entonces primera ministra el nuevo orden moral del neoliberalismo estaría cimentado en el individualismo y el interés personal como motor de la vida social. El alma de los miembros de la sociedad debía estar basada en las reglas y principios de ese egoísmo que define a los agentes de la teoría económica convencional.

No hay que subestimar la retórica de la señora Thatcher. Durante los 11 años que se mantuvo en el poder, cambió a Inglaterra para siempre. Y parte de su legado es que la agenda y la ideología del neoliberalismo invadieron las principales economías del planeta. Si hoy buscamos comprender por qué florecen la corrupción y el fraude, hay que voltear la mirada hacia esa ideología del neoliberalismo. Después de todo, el corazón al que se refería Thatcher está animado por las normas y valores del egoísmo y el materialismo individual.

En la esfera de la política económica el corolario de la ideología del neoliberalismo es que la regulación sobre la vida económica debe eliminarse y que el Estado debía reducirse a su mínima expresión. Por eso, después de tres décadas de sufrir una de las versiones más fanáticas de neoliberalismo en el mundo, el Estado mexicano necesita transitar por un proceso de reconstrucción. No es que el Estado haya sido desmantelado por completo, pero sí ha atravesado una larga etapa de debilitamiento y muchas de las instancias que han sobrevivido se encuentran atrofiadas. En México, el neoliberalismo alcanzó uno de sus principales objetivos: desarmar las instancias públicas que desempeñan un papel clave en la vida económica.
Para debilitar el Estado mexicano fue necesaria una acción deliberada y sistemática que remplazó las prioridades del desarrollo por la supuesta eficiencia de las fuerzas del mercado. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se estableció una Unidad de Desregulación Económica (UDE), adscrita a la antigua Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. Este no es el único ejemplo, pero sí uno de los más significativos sobre el desmantelamiento del Estado mexicano. En teoría, la UDE debía eliminar los trámites engorrosos e inútiles que actuaban como obstáculo para la actividad económica. En la práctica, la UDE llevó a cabo una tarea más profunda de supresión sistemática del marco regulatorio en un amplio abanico de sectores y actividades de la economía. En el corazón de su mandato estaba la eliminación del papel rector que tenía la esfera pública sobre el proceso de desarrollo económico.
Más tarde, en 1999, se creó la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), dependiente de la Secretaría de Economía. Entre las funciones de ese organismo se encuentra administrar el Sistema de Manifestación de Impacto Regulatorio. A la fecha, el mandato de ese organismo es garantizar que los beneficios de cualquier nuevo instrumento regulatorio sean superiores a sus costos. En síntesis, se busca que el marco regulatorio no estorbe el eficiente funcionamiento de los mercados.
Aquí yace la esencia de las reformas introducidas en los pasados tres decenios. En apariencia son de índole administrativa, pero en el fondo modifican radicalmente la relación existente entre Estado y economía. Junto con otras prioridades de política macroeconómica, así como la apertura comercial, esta desregulación colocó el mercado en el centro de la vida social y lo consagró como el dispositivo social más importante. El funcionamiento eficiente de los mercados es el bien supremo al que debía subordinarse la sociedad entera.
Las unidades de mejora regulatoria carecen de herramientas analíticas serias para aplicar su mandato. Normalmente utilizan estudios de costo-beneficio, pero ese enfoque está plagado de problemas: su punto de partida es que los mercados son eficientes. Por eso se busca comparar el costo de la regulación con los beneficios del mercado sin restricciones. La conclusión ya está escrita antes de que comience el análisis: lo recomendable es una regulación minimalista para no distorsionar los procesos eficientes del mercado.
En síntesis, el objetivo central de la mejora regulatoriafue eliminar o reducir drásticamente la conducción de una política de desarrollo económico. Los resultados están a la vista. La economía mexicana se mantuvo en estado letárgico y las fuerzas económicas que debían impulsar el desarrollo no acudieron a la cita.
Las elecciones del domingo pasado demostraron que la mayoría del electorado rechaza este proceso de destrucción del espacio público y prefiere la promesa de la construcción de un Estado democrático. El electorado ha comprendido la lección histórica: corrupción y neoliberalismo van de la mano. No hay rodeos: no se podrá extirpar la corrupción si se deja intacto el entramado del neoliberalismo y su ideología.
Twitter: @anadaloficial

Primero los pobres

Luis Linares Zapata

Así fue signado y juramentado desde el mero inicio del ahora triunfante movimiento:Por el bien de todos primero los pobres. No fue un simple eslogan de campaña, sino el prometedor núcleo de un modelo distinto del hegemónico y vigente. Y a ese motivo justiciero habrá que responder ahora desde el gobierno en formación. Sin la correspondencia entre tal propósito y la nueva realidad, la esperanza, inscrita en el mero corazón de Morena, se convertiría en masiva frustración. Esta conexión, que se exige íntima, entre el mandato popular y justiciero, obtenido en las urnas, con el futuro equipo gobernante, será la piedra de toque, la medida precisa, el juicio básico de cómo se verá y enjuiciará al elegido presidente: Andrés Manuel López Obrador (AMLO).


No habrá excusa que valga para evadir tan urgente cometido. Se han puesto todos los recursos humanos a la disposición de los ya designados responsables. Nada les hace falta. Cuentan con una legitimidad a salvo de insidias, críticas, malos deseos o reproches. Esta legitimidad es el valioso arsenal, la principal arma a su disposición. Un real escudo contra asechanzas de riesgos inminentes, subterfugios retardatarios y oscuras tramas o miedos a furiosas resistencias opositoras.

Los tiempos políticos se han alineado para permitir las conducentes reparaciones del desequilibrio social, ahora existente por el inequitativo reparto de los bienes y las oportunidades. De sobra se conocen los mecanismos para iniciar la ruta del rescate de los millones de excluidos de los beneficios. El ánimo popular se ha derramado por doquier en estos días posteriores a la elección. Hay hasta euforia colectiva para no atemperar, menos detener, los trabajos correspondientes y, sí, por constatar que el quehacer va, sin titubeos, en pos de la ansiada igualdad.

Las graves palabras de campaña que plasmaron las ideas y propósitos transformadores exigen su activo complemento. Es, esta, una urgencia reivindicatoria, indetenible curso incompatible con falsos o ciertos temores de crisis y desestabilizaciones mayores. Es preciso, entonces, condensar los masivos impulsos ciudadanos que por ahora sostienen, hasta con inusitada amplitud, el proyecto trasformador.

El candidato triunfador ha calmado a los expectantesmercados. Les habló directo, asumiendo ese trillado eufemismo que resguarda, que disfraza los intereses de los pocos dueños –y sus gerentes– del llamado gran capital en su doble versión, local o fuereña. Una muy esperada declaratoria y postura por parte de aquellos que requieren un ambiente de confianza y seguridades para sus intereses. Esos que, no hay que olvidar, se benefician de controles, normas, relaciones y mecanismos múltiples para acrecentar sus ambiciones y riquezas. Aunque también presionan por dejarse oír, sentir y, sobre todo, influir en las altas esferas decisorias del ámbito público. Es esta suma de privilegios (responsabilidad, le llaman) en preciso, donde se coagula y da paso a su insaciable apetito primigenio de poder. Ejercerlo con dureza y celoso temperamento los alinea como efectivo contrapeso a todos los demás poderes.

Lleva tal grupo de verdadera presión décadas de imponer sus deseos, formas de operar, visiones e intereses sobre los demás. Y quiere proseguir por la misma senda elitista. No será, entonces, compatible con el equilibrio social entronizado por la voluntad mayoritaria del pueblo mexicano. Debe, por tanto, situarse y limitarse el alcance de estos impositivos intereses en sus afanes de expansión continua.

El propósito distributivo del modelo sustituto, al ponerse en movimiento, causará, sin duda, penas, incomprensiones y agravios. La lucha venidera flota ya en el expectante ámbito colectivo. Se espera que pueda ser conducida con mesura y dentro de los cauces institucionales. Aunque no deberán espantar los tirones, gritos y ajustes, obligados por el cambio de rumbo. No hay tiempo que perder, sobre todo ahora que está fresco, intocado, el mandato ciudadano por encaminarse a la igualdad. Y la ruta empieza por situar, con templada fuerza el objetivo: primero los pobres.

El equipo designado por AMLO no tiene, en su mayoría, adherido el pedigrí fundador que inscribe al justiciero impulso de Morena. Las pasiones igualitarias, insufladas durante prolongada hibernación, requieren convivencias ciertas con los muchos que esperan ser los beneficiados. Tan selecto grupo de futuros funcionarios se conjuntó al calor de una dura campaña electoral para apaciguar pronosticados holocaustos por venir.

Es posible que ni siquiera tengan inflamado su espíritu con los corajes y las pulsiones indispensables para llevar a cabo la sensible tarea igualitaria. Quedará, entonces, el grave, continuado y tedioso trabajo de conciliación, mando, control y orientación que el titular del Ejecutivo tendrá que solventar de manera cotidiana.

Vendaval ciudadano

Carlos Martínez García
El vendaval ciudadano todo lo levantó. Los vientos recios de la jornada electoral dejaron en harapos a los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD). Si bien es cierto que las encuestas de intención de voto marcaron desde un inicio claramente que Andrés Manuel López Obrador se alzaría con el triunfo, no deja de ser impactante la debacle de los partidos que dominaban el escenario político del país.

El mazazo recibido por el PRI es mayor, mucho mayor, que el del año 2000, cuando Vicente Fox alcanzó la Presidencia de la República. También lo es en cuanto a las elecciones de seis años después, cuando la cuestionada victoria de Felipe Calderón, si bien hizo estragos en el PRI, para nada son parecidos al huracán que ha dejado semidesnudos a los priístas.

De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares consultado al momento de redactar este artículo, el candidato presidencial priísta, José Antonio Meade, rondaba 16 por ciento de los sufragios. Porcentaje parecido alcanzaron sus compañeros de partido que aspiraban a llegar a la Cámara de Diputados o de Senadores. Ahora sí que se fueron al despeñadero. Las elecciones de 2012 dejaron al PRI con 204 diputados de los 500 que integraron el Congreso, y 48 senadores de 128. Después del proceso de hace tres días el PRI y sus aliados (partidos Verde y Nueva Alianza) se quedan con 67 diputados y 13 senadores (datos de Jesús Alejandro Sánchez).
El Partido Revolucionario Institucional ha quedado colapsado. La generación que supuestamente lo revigozaría, la de Enrique Peña Nieto, lo llevó al desbarrancadero por sus propios yerros y desatada corrupción. ¿Quiénes se quedarán para reconstruirlo, y los que permanezcan serán capaces de levantarlo de una manera más o menos decorosa? Para efectos prácticos, hemos sido testigos de un final de época. Se va, deseo que para siempre, lo que con singular cinismo declaró un priísta de cepa, Carlos Hank González:Un político pobre es un pobre político.
A la catástrofe que lo sepultó con papeletas electorales, Ricardo Anaya (que alcanzó poco menos de 23 por ciento de la votación) debe sumarle las cuentas que le van a cobrar los panistas que con malas mañas desplazó para quedarse con la candidatura presidencial del PAN. Anaya señala como culpable de su caída a la campaña que dice en su contra realizó el gobierno de Peña Nieto. Siempre se victimizó pero nunca dejó en claro el origen lícito de múltiples operaciones financieras, de tal manera que gran parte de la opinión pública y publicada le recordó su incongruencia al señalar las corruptelas de los priístas sin explicar cabalmente su propia estela de corrupción.
Todos los que pisó Anaya para encaramarse en la cima del PAN, están esperándolo ahora que se ve obligado a bajar. Su soberbia lo encegueció, pensó que con oratoria podría encubrir las trapacerías perpetradas para deshacerse de adversarios que creyó eliminados para siempre. Todavía en el discurso de reconocimiento de su derrota, Ricardo Anaya echó mano nuevamente de la explicación justificante de su rotundo fracaso: la persecución legal y mediática orquestada en contra de él por la administración de Enrique Peña Nieto. Comparándolo con la actitud y palabras de José Antonio Meade al reconocer que la victoria le era ajena, el del PRI se vio elegante y certero, mientras el llamado joven maravilla lució grotesco.
Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática, que ya estaba desfondado por la constante migración de cuadros y militantes hacia Morena, perdió contundentemente la joya que ostentó desde 1997 con Cuauhtémoc Cárdenas. De las 16 alcaldías que comprende Ciudad de México, el PRD aliado con el PAN y Movimiento Ciudadano (si las tendencias del conteo permanecen) se quedaría con Benito Juárez, Coyoacán, Mil­pa Alta y Venustiano Carranza. Los perredistas acusaron el desgaste de gobernar, y le sumaron inocultables prácticas de corrupción que la ciudadanía les ha cobrado en las urnas. Su representación en los congresos de los estados y federal será escuálida.
El vendaval ciudadano tuvo en su favor miles de hombres y mujeres que resguardaron la voluntad popular depositada en las urnas. La participación electoral fue alta (alrededor de 63 por ciento), pero no tanta como auguraba la movilización desde distintos frentes. Los intentos de revertir el sentido de los sufragios se vieron férreamente contenidos por la ciudadanía que laboró voluntariamente en las casillas. Hombres y mujeres se apersonaron en los centros de votación desde muy temprano y hasta que concluyeron el conteo de sufragios, conformaron un ejército que salvaguardó la democracia e inhibieron las intentonas de torcer lo marcado por los votantes en las ­papeletas.
Fue un vendaval ­refrescante.

El día después del mundial: Trump y Putin en Helsinki; no en Viena

Bajo la Lupa



Alfredo Jalife-Rahme


▲ El Kremlin y la Casa Blanca anunciaron que se realizará una cumbre entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo de EU, Donald Trump, en Helsinki.Foto Ap


S

i la cumbre de Trump y Putin no fue en Viena (http://bit.ly/2II9QAU), no podían haber sido otros lugares mas que Rayjavik o Helsinki –como propuse (http://bit.ly/2MyFlj6)- debido a consideraciones logísticas.

En medio de la “cacería de brujas (Trump dixit)” y la cacofonía multimediática y judicial del fiscal especial Robert Mueller, fue muy significativo que el megahalcón y rusófobo John Bolton –quien llegó a insultar a Putin de mentiroso– acudiera a Moscú a negociar la agenda de la cumbre.

La palabra clave será détente (distensión). Hoy, más que la coexistencia pacífica de la anterior guerra fría entre EU y la ex URSS, sería más bien de tolerancia pacífica.

Los contactos entre los dos mandatarios de las dos superpotencias geoestratégicas, sin olvidar a China, cesarán de ser al margen de irrelevantes cumbres insípidas en dos vestigios arqueológicos del caduco (des)orden global tanto en la APEC como en el G-20.

Tampoco pasó desapercibido la ducha escocesa que propinó Trump al agónico G-7 donde los exhortó invitar a Rusia (http://bit.ly/2NbR0pc), lo cual de cierta manera lubricó la cumbre del 16 de julio –después de su visita a Gran Bretaña y la cumbre con la OTAN el 11 de julio–, en Helsinki: capital de un país con mil 309 kilómetros de frontera con Rusia y que en la etapa de la guerra fría mantuvo una neutralidad positiva que dio pie al término finlandización.

Algunos líderes europeos comentan que Trump dijo en privado al G-7 que Crimea debería ser parte de Rusia debido a que la mayor parte de su población habla ruso.

Ahora Trump se siente más seguro para reunirse con el zar Vlady Putin, satanizado por el Deep State estadunidense que prefiere vivir al borde del precipicio de los suculentos negocios de su complejo militar industrial.

Los multimedia y turiferarios controlados por los banqueros Rothschild y su instrumento megaespeculador Geroge Soros están aterrados de ser los grandes perdedores cuando el mundo financierista se desglobaliza y el planeta se redirecciona a refugios nacionalistas,como acaba de suceder en Turquía, país pivotedesde el punto de vista geoestratégico, que con una asombrosa participación ciudadana de 87 por ciento (¡mega sic!) impulsó su ultranacionalismo: mezcla de conservadurismo sunnita con un irredentismo neo-otomano (https://sptnkne.ws/hUwX).

En un artículo repleto de fobias doblemente contra Trump y Putin, The New York Times (NYT), que hizo el ridículo al ignorar la composición del electorado en el mismo Nueva York (http://bit.ly/2lNLQn3), alega que los “expertos ( sic)” temen que Trump cederá más de lo que obtiene en su reunión con Putin(https://nyti.ms/2NhuvPE).

El problema con los seudoexpertos del NYT es que pertenecen al bando globalista que ni siquiera se detiene a auscultar dialécticamente a la contraparte.

Los seudoexpertos del NYT, exageradamente vinculados al estado sionista, como Martin Indyk, anterior embajador de EU en Israel, dan a entender la posibilidad de un trueque subrepticio de Ucrania por Irán.

NYT comenta que “persuadir a Rusia de cambiar su estrategia en Siria será difícil y levantar las sanciones contra Moscú causarán otra brecha con los aliados ( sic) europeos de por si lastimados ( sic) por Trump”.

Por lo visto NYT no se actualiza: ¿Cuáles aliados europeos?

La tranquilidad estratégica del zar Vlady Putin ha rendido sus frutos y en su conferencia conjunta con el estadunidense Bolton comentó que el ambiente de rusofobia en EU se debía principalmente a las luchas políticas internas dentro del propio EU (http://bit.ly/2tJmLOm).

Para el portal Global Security el tema primordial a abordar será la detención de la carrera armamentista , además de los contenciosos de Ucrania, Siria, Irán, las sanciones occidentales y, quizá, el tema candente del espía Edward Snowden.

El connotado académico israelí-estadunidense especialista en las relaciones EU/Rusia, Steven Cohen, pregunta ¿Quién tiene miedo de la cumbre de Trump/Putin? (http://bit.ly/2lIIDoG). Muy fácil de responder: los globalistas financieristas anglosajones.

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Ante la falta de autoridad, la ciudadanía defendió las urnas


Policía no acude a llamados de ayuda   


Cuando llegó el grupo de choque a querer robarse las urnas con los votos de la casilla del parque 05 de Mayo en Tuxtla Gutiérrez, él no corrió en sentido contrario para estar a buen resguardo, sino se puso frente a las urnas que tenían los votos de presidente, gobernador y senador y las protegió para que no se las llevaran. No se movió del lugar, se aferró a las urnas, no las perdió de vista hasta que se contaron todos los votos.
Roberto Marín es un joven que este 1 de Julio le tocó ser funcionario de casilla en Tuxtla Gutiérrez. La jornada electoral para él fue bastante larga. Empezó cuando, junto con sus compañeros, instalaron la casilla y terminó hasta las primeras horas de este lunes 2 de Julio cuando se registraron en las actas los votos.
El joven no fue el único ciudadano preocupado por proteger los sufragios, otros ciudadanos también intervinieron para impedir que se llevaran las urnas. Armaron una valla humana para cuidar  la casilla y se lograra la contabilidad de cada uno de los votos que se iban diciendo en voz alta. La tarea que se impusieron los propios ciudadanos y ciudadanas para dar certeza  terminó hasta las primeras horas de este lunes.
En la capital del estado se presentaron incidencias en cuatro casillas: en la 1610 arrojaron una llanta incendiándose; en la ubicada en casa Kolping activaron una bomba con gas pimienta y en dos casillas más se intentaron robar las urnas.
La ausencia de la autoridad policíaca en diferentes municipios en donde se presentaron disturbios, obligó a la ciudadanía a defender las urnas aún a costa de su propia seguridad.
En San Cristóbal de las Casas fueron los propios ciudadanos quienes lograron la detención de sujetos que iban armados. Fue la ciudadanía en diferentes municipios, quien estuvo documentando que personas armadas se paseaban cerca de las casillas intimidando a las y los votantes.
Desde la mañana las consejeras y consejeros del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) y algunos de los representantes de los partidos políticos se la pasaron pidiendo, exigiendo, suplicando la presencia policíaca en los municipios donde se estaban presentando disturbios. No les pedían nada extraordinario, solo que hicieran su trabajo, que garantizaran la seguridad y la protección ciudadana en la jornada electoral.
Durante la sesión permanente del IEPC se repitió de manera constante la preocupación fundada de los consejeros electorales distritales o de algunos municipios de sufrir agresiones. Aún con todo eso la mayoría se quedó, hizo lo que les tocaba.
La policía, la gran ausente
¿Dónde estuvo la autoridad policíaca en el enfrentamiento de Santiago el Pinar? ¿Qué estaban haciendo cuando en las calles del centro del municipio de Carranza se paseaban personas armadas? ¿Qué les pasó que intervinieron tarde –muy tarde- en los municipios en donde se han presentado disturbios por el proceso electoral? ¿Por qué no pudieron detectar a tiempo cuáles eran los focos rojos y desplegar operativos en esas zonas? ¿Dónde estaban cuando Roberto Marín tuvo que defender las urnas para que un grupo de choque, que se anduvo paseando por toda la ciudad sin problema, no se las llevara?
La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y la Fiscalía General del Estado fueron las dependencias más ausentes en esta jornada electoral.
En Chiapas hubo una votación como nunca, pero también una elección violenta. Cuatro personas muertas por hechos relacionados con el proceso electoral se dieron este 1 y 2 de Julio en Chiapas.
Una persona en Carranza, otra en Tapilula y dos en Ocozocoutla. Se han registrado hechos de violencia en diferentes municipios como: Santiago el Pinar, Tuxtla Gutiérrez, Carranza, Tapilula, Ocozocoutla, Berriozábal, Chiapa de Corzo, Tila, La Concordia y Huitiupan.
Lo que no hizo la policía lo terminó haciendo la ciudadanía. Cuidó la elección. Las y los ciudadanos participaron como funcionarios de casilla, dieron su tiempo, arriesgaron hasta su seguridad; la gente salió a votar; en muchos casos hizo grandes colas o anduvo haciendo largos recorridos para poder emitir su sufragio. Estos ciudadanos y ciudadanas se merecen mejores instituciones, una mejor clase política que no quiera controlar las elecciones con violencia, esta ciudadanía se merece un mejor gobierno.
Imagen retomada del portal Chiapas Paralelo | Foto: Roberto Ortiz
Por: Sandra de los Santos
Cimacnoticias/ChiapasParalelo | Tuxtla Gutiérrez, Chis .

Las noticias de CIMAC


 Sandra de los Santos Cimacnoticias/ChiapasParalelo | Tuxtla Gutiérrez, Chis .- Cuando llegó el grupo de choque a querer robarse las urnas con los votos de la casilla del parque 05 de Mayo en Tuxtla Gutiérrez, él no corrió en sentido contrario para estar a buen resguardo, sino se puso frente a las urnas que tenían los votos de presidente, gobernador y senador y las protegió para que no se las llevaran. No se movió del lugar, se aferró a las urnas, no las perdió de vista hasta que se contaron todos los votos.

Roberto Marín es un joven que este 1 de Julio le tocó ser funcionario de casilla en Tuxtla Gutiérrez. La jornada electoral para él fue bastante larga. Empezó cuando, junto con sus compañeros, instalaron la casilla y terminó hasta las primeras horas de este lunes 2 de Julio cuando se registraron en las actas los votos.

El joven no fue el único ciudadano preocupado por proteger los sufragios, otros ciudadanos también intervinieron para impedir que se llevaran las urnas. Armaron una valla humana para cuidar  la casilla y se lograra la contabilidad de cada uno de los votos que se iban diciendo en voz alta. La tarea que se impusieron los propios ciudadanos y ciudadanas para dar certeza  terminó hasta las primeras horas de este lunes.

En la capital del estado se presentaron incidencias en cuatro casillas: en la 1610 arrojaron una llanta incendiándose; en la ubicada en casa Kolping activaron una bomba con gas pimienta y en dos casillas más se intentaron robar las urnas.


Cimacnoticias/Cerigua | Guatemala, Gua .- ONU Mujeres manifestó su preocupación por la reciente resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC), que permite la reducción de sentencias en casos de femicidio/feminicidio en Guatemala, lo cual consideró, pone en riesgo la vida e integridad de las mujeres sobrevivientes de violencia, así como su derecho a la justicia efectiva y plena.

El miércoles 27 de junio, la máxima corte declaró inconstitucional la frase “y no podrá concedérsele la reducción de la pena por ningún motivo” incluida en el artículo 6 de la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer.

Tomando en cuenta la particularidad de los casos de femicidio/feminicidio, señaló ONU Mujeres, el dictamen de la corte coloca aún en mayor vulnerabilidad a las víctimas colaterales, familiares, hijos e hijas, debido a que eleva el riesgo de venganza y represalias por parte del condenado.

Hacemos un llamado al Estado de Guatemala a considerar en todas sus decisiones jurisdiccionales y administrativas, el pleno reconocimiento de los Derechos Humanos de las mujeres, con el fin de que se mantenga el compromiso de garantizar una vida libre de violencia para todas las mujeres, niñas y adolescentes, añadió.

7/03/2018

Me causó risa y algo de indignidad saber que mi íntimo de 80 años esté confrontado con una joven de 30.

Pedro Echeverría V.

1. Sabía que mi intimo camarada Róger Aguilar de 80 años de edad y 57 de militancia activa en el PCM, PRD, Morena y el movimiento magisterial, fue seleccionado por Morena como candidato a diputado federal por un distrito de Yucatán; anoche me enteré que su competidora en el distrito electoral III es una muchachita de unos 30 años (Cecilia Patrón Laviada), de la casta divina y hermana del exgobernador panista de Yucatán (2001-07). Me dio un poco de risa y me hizo pensar: Róger , por sus años de militancia, “recibió el doctorado” en protestas y manifestaciones antigubernamentales y la seño Patrón le ha bastado un trabajo de seis meses en su distrito para estar en igualdad de circunstancias que Róger.

2. Poseo el mismo currículum de Róger con la diferencia de que él siempre fue muy disciplinado en sus organizaciones y yo lo contrario; pero su caso de competencia electoral me hace pensar que todos nuestros “doctorados en lucha social” se vinieron abajo porque hoy –más bien a partir de los años 80 del pasado siglo- se ha desarrollado una especie de pragmatismo, de oportunismo abierto, de rompimiento de historias y “verdades” que ya no caben, sobre todo desde que el pensamiento posmoderno se adueñó de la mente de los jóvenes. ¿Qué importancia tenemos ya los viejos, nuestras historias, experiencias, enseñanzas, si hemos sido barridos por lo nuevo? Me han invitado a dar charlas, no he aceptado porque ante la realidad, no tengo nada que decir.

3. Aunque desde hace décadas me convencí del anarquismo, de muchas ideas de Schopenhauer, Nietzsche, Dussel, haciéndome muy crítico del marxismo y de todo, el arribo desde hace décadas del llamado “post” que plantea lo relativo contra lo absoluto, las emociones contra la razón, el enaltecimiento de lo individual contra lo colectivo, me ha hecho rebotar desde hace 10 años. No he dejado ningún día sin pensar ni analizar lo que sucede en México y en el mundo, de estar presente en todas las actividades, pero no he dejado de pensar como alguien resumiera en una frase. “No sé si lo que aprendí ya pasó y lo presente no lo he entendido”. Siempre repetí que los jóvenes harán la revolución y las grandes transformaciones. Sólo me quedan las esperanzas.

4. Nunca me han interesado los procesos electorales porque jamás ha sido el camino para lograr grandes transformaciones. El triunfo de López Obrador lo aplaudo porque me da oportunidad para observar y pensar en otras alternativas que México en su historia estaba muy lejos de vivir con sociedades de la explotación, la opresión y la desigualdad total. A veces pienso que los izquierdistas de más de 75 años tienen casi nada qué hacer. Así que me vale que el luchador social como Róger o la burguesa Patrón, gane el cargo. Todos los gobiernos valen un carajo si no están dispuestos a enterrar al capitalismo mediante la lucha radical de masas. Lo demás son entretenimientos necesarios para prolongar la “buena” o “mala” vida. (3/VII/18)