10/22/2012

El SNTE y la educación que nos deben


por José Luis Montenegro

20 de octubre-Con fecha de hoy, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se considera el gremio más grande y fuerte de América Latina. Tan solo en lo que respecta a cifras oficiales, se dice que la agrupación en 2008 por concepto de cuotas recibió más de 102 millones de pesos. Hoy con 23 años que han causado controversia, la líder magisterial la maestra Elba Esther Gordillo, ha hecho de este sindicato un imperio, que en aras de establecer una Alianza por la Calidad de la Educación, ha preferido arrinconar contra la pared a millones de niños, mismos que hoy sufren de una educación que dista de promover competencia, de sembrar meritocracia y de generar mexicanos de excelencia.
El costo de la enseñanza
Cobijados bajo el corporativismo, maniatados por las prebendas políticas y afiliados al partido único de la oligarquía, hoy la dirigencia sindical de este gremio ha creado un panorama educativo que le preocupa a los mexicanos. Lo que sorprende más, es que las autoridades no hagan nada, ni el mínimo esfuerzo por realizar una reforma educativa que corte de tajo las relaciones de poder que se han ido incubando dentro del sistema escolar durante los últimos años de su gestión.
Con un séquito que se calcula en 1.4 millones de maestros sindicalizados, el SNTE ha recibido aproximadamente en 18 años unos 104 mil 200 millones de pesos, el informe no es preciso aún, ya que el manejo de estos fondos proviene de recursos públicos otorgados por el presidente en turno. Esta cifra equivale al doble de presupuesto que se destina al sector salud, misma que ha ido generando capital de forma ascendente en las arcas del sindicato desde 1989, año en que Elba Esther Gordillo adquirió la presidencia vitalicia del gremio sustituyendo a otro líder sindical, Carlos Jonguitud Barrios.
Fundador y líder vitalicio de un grupo interno del SNTE denominado Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, Carlos Jonguitud Barrios fue consiguiendo espacios dentro de la estructura del gremio, desplazando así a Manuel Sánchez Vite. Catalogado por muchos como un ser poderoso e igualmente corrupto, millonario y antidemocrático, se hizo a un lado para permitir que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari colocara a una persona allegada a su ideología y forma de gobernar, “la maestra”.
Poco a poco el poder de Jonguitud se iba esfumando, primero lo debilitaron los efectos de la crisis, la cual dejó a los profesores con un salario casi mínimo, motivo por el cual surgió el levantamiento y la rebelión del CNTE, pero sin duda el tiro de gracia que acabó con su influencia, se lo dio su propio desprecio al proyecto neoliberal de Salinas de Gortari, que en esencia consistía en la descentralización de los servicios educativos y la creación de consejos de participación que hicieran posible un control de la sociedad sobre un sistema que no rendía cuentas a los ciudadanos y que se mantenía aislado de ella. Posteriormente, la descentralización y la participación social quedaron reducidas a parcialidades irrelevantes. Por otro lado Barrios, el exgobernador de San Luis Potosí, era desplazado fácilmente, dejando a un lado el puesto de líder sindical de maestros.
El estilo violento que caracterizó al SNTE bajo la administración de Barrios en más de una ocasión, dejaba ver la maquinaria con la que en ese entonces, en 1972, Jonguitud y un grupo de hombres armados operaban, con metralletas tomaban constantemente por asalto las instalaciones del sindicato, uno de sus ambiciosos objetivos el cual cumplieron, era acabar con la corruptela –igual o más violenta- de 21 años de Robles Martínez, el cacicazgo más largo en la historia del sindicato.
La administración de Robles Martínez fue la más prolongada. Durante ese tiempo hubo siete secretarios generales que estuvieron bajo su sombra, entre ellos Manuel Sánchez Vite, Enrique W. Sánchez, Alfonso Lozano Bernal, Alberto Larios Gaytán, Edgar Robledo Santiago, Félix Vallejo Martínez y Carlos Olmos Sánchez. Cabe destacar que en su gestión escaló diversos puestos en la política. Fue diputado federal, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado y director del Banco Nacional de Obras Públicas.
En 1949 a su llegada,  lo primero que hizo Robles Martínez fue poner orden en un sindicalismo demasiado convulso, tan sólo en 1948 hubo 17 huelgas de maestros, y la primera medida consistió en acabar con el libre juego de tendencias. Hasta ese momento el gremio se había distinguido por dar espacio a comunistas e integrantes de la Unión Nacional Lombardista, pero con Robles Martínez eso se acabó.
El SNTE ha sido un obstáculo a lo largo de los años para concretar una reforma educativa, asegura en su libro “La tierra prometida” Jaime Torres Bodet, quien fuera secretario de Educación Pública de 1943 a 1946, existe un dilema que prevalece hasta hoy y tiene que ver con la relación entre patriotismo y salario, él explica en su obra: “La unificación sindical no parecía favorecer de manera muy positiva a la calidad del trabajo docente de los maestros. Habíamos perdido contacto con la realidad de millares de escuelas sostenidas por el gobierno, desde Sonora a Yucatán. Nuestros informantes directos eran inspectores que, como socios activos del sindicato, encubrían a tiempo las faltas y las ausencias de los maestros, pues no ignoraban que la gratitud de sus subalternos les sería, a la larga, más provechosa que la estimación de sus superiores” (p.199).
Hoy el sindicato es el responsable de producir un país donde 43 por ciento de la población de quince años o más no cuenta con educación básica completa, donde 56 por ciento de los mexicanos que fueron evaluados por la prueba PISA se encuentran entre los niveles 0 y 1, es decir, sin las habilidades mínimas para enfrentarse al mundo cada vez más competitivo y globalizado.
El caso de la educación en México es devastador, el SNTE se ha convertido en un gremio que promueve el voto a cambio de un beneficio, los niveles educativos no encabezan la lista de intereses ni de prioridades, mientras se ocupan los últimos lugares de la OCDE y los maestros se niegan a ser evaluados, el país ya no cruza por el laberinto de la soledad, aquél que describió Octavio Paz en su libro, hoy el país se encuentra rezagado y a la vez cómodo en el laberinto de la conformidad.
La educación que nos deben
Gerardo Peláez Ramos, investigador de la historia del SNTE afirmaba en ese entonces: “el arribo de Gordillo no es institucional, no de acuerdo con las fuerzas políticas que se mueven alrededor del sindicato. Es una imposición del Presidente de la República”.
Mismo poder ejecutivo destina de manera arbitraria un gasto inútil, porque de cada 100 pesos que el Gobierno Federal otorga a la Secretaría de Educación Pública, 84.5 son para pagar salarios de los profesores, 10.6 para otros sueldos y únicamente el 5 para gasto corriente. Además, el 1 por ciento del salario de los profesores se descuenta para cuotas sindicales, de ello se encarga la SEP, la cual juega el papel de “administrador”, ya que los estados descuentan el monto acumulado para enviarlo a la dependencia federal y esta se lo entrega al sindicato.
De acuerdo con la SEP en 2006, se destinaron aproximadamente 92 millones 644 mil 242 pesos, para el 2007 ya sumaban 98 millones 23 mil 496 pesos, para el siguiente año la cifra ascendió a los 102 millones 214 mil 782 pesos y fue hasta mayo de 2009 que se registraron 42 millones 826 mil 84 pesos.
Pese a los distintos acuerdos firmados por Gordillo como el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (1992); el Compromiso Social por la Calidad de la Educación (2002), y la Alianza por la Calidad de la Educación, en mayo de 2008, bajo la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa no se han concretado acciones en beneficio de esta urgente necesidad. Muchos pensaron que el rapaz sindicato con la llegada del Partido Acción Nacional en 2000 lograría terminar con la pesadilla de la deplorable educación que vive México actualmente, y no fue así.
Es deprimente, al pasar de los años hay países que han logrado mucho con una buena estructura que impulsa reformas educativas en beneficio de la población, nosotros con más 16 mil 433 docentes que no tienen la capacidad para desempeñarse, con el 8.5 por ciento de una ciudadanía incipiente y poco participativa que cuenta con una licenciatura, se ha pasmado y ha logrado muy poco en beneficio de México. Ellos nos deben una educación que promueva la curiosidad, la ambición, la creatividad y el mérito en todas las ramas, en todos los campos.
Este diagnostico parece pesimista y sinrazón, y no es para menos, el desempeño del sindicato más grande y fuerte de América Latina no se ha desvivido por el interés ciudadano sino por el beneficio compartido entre pocos, por todo esto la idea persiste y no cansa, las frases como: “así son las cosas en México” o “aquí nos tocó vivir” cada vez se escuchan más, y tristemente en la contraparte de la desidia, nadie hace nada.
Ahí están todos o la mayoría de los mexicanos con orejas de burro mirando ese rincón, el de los olvidados, evadiendo la causa, tratando de no ser parte del problema pero tampoco de la solución.

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