5/24/2013

Ni plan ni desarrollo




Foto: http://www.presidencia.gob.mx
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El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013- 2018 se presentó a tiempo, incluso antes de que concluyera el lapso acordado. Según los organizadores hubo 228 mil opinantes que hicieron posible, junto con la secretaría de Hacienda, trazar 31 objetivos, 118 estrategias y 819 líneas de acción. Y si bien cinco son los puntos importantes, se resumen en luchar contra la violencia,  el hambre  y  el insuficiente crecimiento del país, más situar a México en el concierto internacional, del cual estamos lejanos como lo demostró la derrota de Herminio Blanco en la OMC.
Buenos deseos. O como dice alguien que sabe del asunto porque elaboró un plan para el DF, Macario Schettino (El Universal, 21 de mayo)  se trata de “lo que el gobierno quisiera hacer”. Pero ya sabemos que estamos en épocas convulsas donde todo esfuerzo gubernamental se va por la borda debido a que las empresas trasnacionales y  los organismos internacionales llevan a cabo lo que les viene en gana.
Además, un Plan requiere, cuando menos, un gobierno fuerte y que pueda manejar  a los grupos oligárquicos, algo realmente imposible ya que los poderes fácticos tienen más poder que la débil trilogía: poder ejecutivo, legislativo y judicial.
En un país de 110 millones de habitantes, con decenas de miles de organismos diversos y con alta de representación social en todas las áreas, recoger la opinión de 200 mil grupos y/o personas es nada. Por lo tanto, presumir los números  iniciales es una muestra  de debilidad más que de fortaleza.
El concepto desarrollo,  quiera decir de manera simplificada: crecimiento económico más cambio. O sea, una repartición más equitativa de la riqueza. Algo que en ningún país del orbe sucede en la actualidad, ya que los procesos tecnológicos más la concentración de las decisiones  lo impide realmente. Por lo tanto, creer que México puede hacer algo fuera de lo habitual, siendo que sus debilidades son mayúsculas no son más que buenos deseos, en el mejor de los casos, cuando no propaganda para ingenuos.
Y si actualmente la economía mexicana está metida en un brete mayúsculo, pues  se han creado menos empleos formales que en el calderonismo y la tasa de crecimiento irá a la baja, situándola algunos en 2 por ciento (Francisco Báez, La Crónica, 21 de mayo), algo similar a lo que tuvimos en el sexenio pasado, la situación no es ni para echar cuetes ni para esperar un futuro promisorio.
Máxime si las exportaciones a yanquilandia descendieron, la inflación va al alza y las importaciones de productos básicos suben continuamente, sobre todo en granos básicos como maíz y frijol (El Financiero, 21 de mayo).
Claro, los asistentes a ese tipo de encuentros aplauden a rabiar, cierran el ojo a los funcionarios  en turno y ponen aparentemente atención a los planteamientos que hacen Peña Nieto y Videgaray. Pero no se crea que se dejan seducir por lo que  se plantea.
Claudio X. González, un empresario consentido por los anteriores regímenes, especialmente el salinista, apuntó: “en lo que no se puede medir, difícilmente podremos saber cómo vamos”. Y es que no hay ni índice para decir en dónde estamos, de qué manera caminaremos y a qué meta llegaremos. Sólo divagaciones que no valen la pena en la era de la estadística y la programación.
Una serie de especialistas han dicho que no se plantearon los “cómos” (ídem). Estos, al parecer,  están en el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo (Pronafide), el cual es manejado por un tecnócrata joven, Ernesto Revilla, quien anunció que  se publicará el ¡16 de diciembre! Cáspita.
Y es lógico, mientras no conozcamos la reforma hacendaria y energética que habrá, no podemos hacer ninguna previsión mínima, ya que los recursos actuales no alcanzan para nada. Tanto así que la famosa Cruzada contra el Hambre es mera propaganda, por lo que Rosario Robles ya mejor no aparece en ninguna parte, salvo cuando su jefe Enrique le ordena.
Lo único importante  que oímos en el anuncio del PND fue que en el sexenio de Calderón, quien dijo que sería el del empleo y avanzó a paso de tortuga en este importante rubro, “la carencia del acceso a la seguridad social ascendió a 60 por ciento del total de la población”, y no la cobertura total como se dijo;  “aumentaron inusitadamente los delitos de alto impacto” y dejó Felipe “un país fragmentado y desigual, sin orden, diseño de gestión” y con enormes carencias en todos los aspectos.
Existe  una promesa interesante en el Plan: “regular la publicidad en los medios de difusión”. Esperemos que no sea para aumentar el poder del duopolio televisivo.
Para el especialista Enrique Quintana: el PND no sirve para nada. Únicamente, agregamos, para erogar cantidades de dinero que faltan a escuelas, hospitales, alimentos, etcétera. Y para que personajes tan impresentables como los gobernadores de los estados se reúnan a elogiar sin medida al “seño Presidente”. Algo tan arcaico que hasta los dirigentes de los partidos firmantes del Pacto ya les da flojera asistir al espectáculo.
@jamelendez44

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