3/18/2020

La guerra sanitaria de algunos países fortalece a los imparables nacionalismos

Bajo La Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada


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▲ El presidente Emmanuel Macron anunció que Francia enfrenta una guerra sanitaria.Foto Afp
Hassan Nasrala, líder del Hezbolá libanés, calificó la pandemia del Covid-19 como una guerra (https://bit.ly/39427up).
Luego fue imitado por el presidente galo Emmanuel Macron, quien, en medio de la toma de adecuadas medidas preventivas –muy por debajo de las restricciones de su vecina Italia–, pronunció que Francia enfrenta una guerra sanitaria.
Durante el debate por la nominación del antidemocrático Partido Demócrata entre el ex vicepresidente Joe Biden y Bernie Sanders, el primero dejó entrever que EU puede adoptar una intervención del ejército. Trump también señaló (https://bit.ly/2QmETZV) que el mundo se encuentra en guerra contra un enemigo oculto (sic).
Gran Bretaña no se queda atrás y su ejército está listo a intervenir en caso de que se rompan las frágiles cadenas de cohesión de su sociedad civil (https://bit.ly/33oCXVU).
¿Vamos a una militarización sanitaria?
CNBC comentó que el anuncio de Emmanuel Macron se realizó después de que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, avisó el cierre de sus fronteras a todos los extranjeros, con excepción de los de EU” (https://cnb.cx/2QDVlVR).
Le Monde, portavoz de la cancillería gala, reportó que Macron sentenció que Francia se encontraba en guerra cuando la epidemia se expande en forma inquietante, por lo que decidió imponer un confinamiento en toda Francia (https://bit.ly/2Qmz0vN).
Por seis veces Macron martilló en tono marcial (sic) que Francia estaba en guerra contra un enemigo (...) invisible e inasibleNunca Francia había tomado tales decisiones en tiempos de paz, por lo que el presidente galo sonó la movilización general.
¿Qué sabrán de más el libanés líder del Hezbolá y el presidente galo?
Francia sigue el ejemplo latino de imponer un régimen de excepción a la par de Italia y España.
Fueron los muy prestigiados médicos galos –no los teóricos epidemiólogos que no atienden pacientes– quienes sonaron la alarma.
Resulta y resalta que entramos a una nueva era planetaria donde se han conjugado varios factores adversos ampliamente conocidos y que han llevado a una fractura en la toma de decisiones dependiendo de las regiones y los países, lo cual (en)marca el fortalecimiento de una imparable resurrección del nacionalismo en sus diferentes variantes y subtipos.
Antes de la eclosión misteriosa del Covid-19 (https://bit.ly/2vxTvym) –que cada día se asienta más la teoría de provenir de un arma biológica de laboratorio sea de EU, sea de Israel (sic), sea de China, según Philip Giraldi, ex funcionario de inteligencia militar de la CIA (https://bit.ly/2TVOAAD)–, la globalización financierista estaba ya fenecida –al unísono del renacimiento nacionalista a los dos lados del noratlántico mediante el Brexit y el trumpismo que dejaron atrás sus modelos caducos y disfuncionales del thatcherismo y el reaganomics–, lo cual fue plenamente exhibido durante la guerra comercial de EU y China: las dos principales superpotencias geoeconómicas del planeta.
Así que la pandemia del Covid-19 sólo asesta el último clavo al féretro del neoliberalismo global.
Hasta la revista F oreign Policy –fundada por el supremacista blanco Samuel Huntington y vinculada con el irrendentista Carnegie Endowment for International Peace, hoy relacionada con The Washington Post y Newsweek por medio de Graham Holdings Company– formula, en la pluma de Philippe Legrain, que el coronavirus está matando a la globalización como la conocemos cuando el brote ha sido un regalo (sic) a los nacionalistas nativistas (sic) y proteccionistas (sic) y es probable que tendrá un impacto en el largo plazo sobre el libre movimiento de personas y bienes (https://bit.ly/2Wn7XUI). Por lo pronto ya es ganancia que los fracasados globalistas se acuerden de las personas cuando sólo les importa(ba) el libre paso de bienes y servicios bajo las anticientíficas leyes del mercado de las manos invisibles de Wall Street y la City.
A confesión de parte, relevo de prueba, reza el axioma penal: lanueva Era post-Covid-19 será nacionalista humanista o no lo será.
Facebook: AlfredoJalife

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