10/25/2026

Los extraños “bloques negros” de Pablo Lemus

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"¿Cuántos violentos de esos bloques negros están detenidos? ¿Ya investigó la Fiscalía de Jalisco quién los contrató?".

Los extraños “bloques negros” de Pablo Lemus. Por Pedro Mellado

Con respecto a tres hechos violentos ocurridos en Jalisco durante los dos primeros años de su Administración, el Gobernador emecista Jesús Pablo Lemus Navarro les debe puntuales explicaciones a los jaliscienses, pues en forma reiterada, en situaciones extrañamente muy parecidas, ha denunciado enfáticamente la presencia de un llamado “bloque negro”, numeroso y belicoso, presumiblemente financiado y operado por fuerzas oscuras que operan desde otras entidades del país.

Ese ha sido un argumento reiterado del mandatario de Jalisco para denostar políticamente a sus enemigos, para victimizar a su Gobierno, sin que sus dichos tengan la corroboración de investigaciones serias, profesionales, consistentes, formales, que debería realizar la Fiscalía del Estado a cargo de Salvador González de los Santos.

Por la forma como el mandatario de Jalisco ha planteado los hechos, ha quedado latente la certeza de que las argumentaciones de Lemus Navarro sólo han tenido el propósito de expiar sus culpas y aprovechar la oportunidad para inculpar a sus enemigos políticos, que ubica reiteradamente en los poderes siniestros de otro partido que amenaza a su Gobierno y que pondría en riesgo la tranquilidad de los jaliscienses.

En tres casos de violencia, la Fiscalía de Jalisco no ha aportado pruebas suficientes para respaldar las declaraciones del mandatario que se quedan en el discurso político oportunista, para tratar de fortalecer la muy maltrecha y cuestionada posición de un Gobernador frívolo, superficial, que obsesivamente pretende ser estrella de redes sociales, pero que en los hechos concretos no ha mostrado que tenga la capacidad para gobernar con mesura, inteligencia, sensibilidad y eficacia, un estado de tan singular relevancia como Jalisco.

El primer bloque negro

Le invito a que lea y escuche con atención la siguiente información. Hace 11 meses, el sábado 15 de noviembre del 2025, la revista Proceso publicó una crónica firmada por la reportera Elizabeth Rivera Avelar, sobre hechos violentos en el corazón de Guadalajara, que tiene una extraordinaria similitud con los desmanes que presenciamos el pasado domingo 18 de octubre del 2026 en el mismo escenario de la capital tapatía.

“La jornada de protesta efectuada este sábado 15 de noviembre [del 2025] en Guadalajara, Jalisco, por el asesinato del Alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y denominada de la Generación Z, que inició pacíficamente, derivó en un enfrentamiento y cuantiosos daños en el Centro Histórico, con el Palacio de Gobierno como blanco principal de un grupo de manifestantes identificado como el bloque negro", advierte la información de la revista Proceso.

Agrega la nota: “El grupo de jóvenes inconformes emplearon bombas molotov y otros objetos para dañar las entradas del edificio estatal. Una vez en el interior de algunas oficinas, prendieron fuego a papelería, muebles, sillas y escritorios”.

La similitud de hechos con los ocurridos el pasado domingo 18 de octubre del 2026, parece producto del mismo guion: “En la Plaza de Armas, frente al Palacio, también se reportaron daños a mobiliario público y luminarias. Además, se utilizaron barras metálicas para arrancar losas de concreto de la plancha. La ola de agresiones se extendió a edificios aledaños, donde otro grupo intentó incendiar una de las ventanas del Congreso del Estado de Jalisco y causó destrozos en las obras de rehabilitación de Plaza Liberación”.

La narración de estos acontecimientos sigue la misma ruta que los ocurridos el pasado domingo: “Policías antimotines estatales se desplegaron y rodearon el Palacio de Gobierno. Tras aproximadamente dos horas de enfrentamiento, la muralla de seguridad se extendió para rodear los edificios del Congreso del Estado y del Poder Judicial para disuadir nuevos ataques. Se reportó el uso de gases lacrimógenos por parte de la policía, mientras los manifestantes acusaban el uso de gas pimienta y utilizaron piedras y basura como proyectiles contra los oficiales”.

¿Cuál fue la reacción del Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro frente a estos hechos?

La cita es textual de lo que el mandatario jalisciense publicó en su red oficial X el miércoles 19 de noviembre del 2025: “Respecto a las manifestaciones de la Generación Z del sábado 15 de noviembre del 2025, hemos detectado que llegó un camión del Estado de México, con alrededor de 50 provocadores pagados por intereses políticos para reventar la marcha y causar desmanes en el Centro Histórico de Guadalajara durante la tarde-noche”.

Y aventuró el mandatario jalisciense la siguiente idea: “Entre los 40 detenidos hay personas de esa y otras entidades que participaron en los destrozos; se le está pidiendo al juez que purguen una condena que podría ir de 3 a 10 años de cárcel, porque si querían venir a Jalisco, aquí se van a quedar.  En Jalisco respetamos el derecho de quienes se manifiestan para exigir justicia y paz en el estado y en el país: por eso no colocamos vallas en Casa Jalisco ni en Palacio de Gobierno. Pero no vamos a permitir que se libere a quienes sólo vinieron a ocasionar daños. En Jalisco el que la hace, la paga”.

Pero hasta la fecha, casi un año después de esa manifestación, ni el mandatario de Jalisco ni su Procurador han aclarado y precisado quiénes, de dónde, en qué condiciones, y por quién fueron contratados para causar destrozos en Jalisco.

El segundo bloque negro

El domingo 11 de octubre del 2026, un numeroso contingente, de miles de personas, familias completas con niños, mujeres, jóvenes, personas de la tercera edad, marchó desde la Glorieta de La Minerva hasta Casa Jalisco, residencia oficial del Gobernador Pablo Lemus, para protestar por el agua infecta y pestilente que desde principios de año suministra el Sistema Intermunicipal de Agua Potable, que opera el Gobierno estatal.

La manifestación fue reprimida violentamente por la Policía Estatal y, oficialmente, el Gobierno jalisciense sólo reconoció 39 detenidos. La mayoría de ellos secuestrados durante horas, algunos en Casa Jalisco, donde vive el Gobernador, y se les impidió comunicación con sus familiares o tener la asesoría de algún abogado. Muchos de ellos denunciaron que fueron torturados.

El lunes 12 de octubre del 2026, el discurso de Pablo Lemus tuvo singulares coincidencias con las explicaciones y justificaciones expresadas en noviembre del 2025.

“Miles de personas caminaron en paz, iban codo a codo, familias junto a jóvenes y profesionistas, mientras elementos de seguridad pública, protección civil y servicios médicos atendían la indicación de cuidar de la caminata y que pudieran ejercer libremente sus derechos. Eso fue lo que sucedió hasta que llegó a Casa Jalisco un grupo de choque de aproximadamente 400 personas que tenían la intención de generar violencia a fin de quitarle legitimidad a una marcha verdaderamente ciudadana”, dijo Lemus Navarro.

Agregó el mandatario en su mensaje publicado en la red social X: “Muchas de estas personas iban encapuchadas, armadas con piedras, tubos, martillos, petardos con clavos, bombas de gas y agredieron a las mujeres policías que habían sido asignadas para acompañar y proteger tanto a la manifestación como a la casa de descanso para personas de la tercera edad ubicada a un costado de Casa Jalisco”.

Explicó Lemus Navarro su muy particular versión de los hechos: “En ese momento comenzó algo distinto, eso ya no era una manifestación pacífica, se convirtió en un enfrentamiento que duró alrededor de tres horas. Estos enfrentamientos pusieron en peligro a los asistentes, a las familias, a las niñas y niños y adultos mayores, los que viven en la casa de descanso sufrieron una crisis de ansiedad cuando el grupo violento destruyó la barda perimetral de piedra para convertirla en proyectiles que lanzaron contra los uniformados. La violencia acabó con lo que inició como una protesta legítimamente ciudadana. Como resultado de eso hubo manifestantes lesionados, 39 detenidos y 28 oficiales heridos, dos de ellos de gravedad”.

Hasta la fecha, ni el Gobernador Lemus Navarro, ni la Fiscalía de Jalisco, han aclarado cuántos de los 400 violentos integrantes del bloque negro fueron detenidos, quién los contrató, quien les pagó y de dónde llegaron a Jalisco. Los rumores, alimentados por medios de comunicación afines al Gobierno de Movimiento Ciudadano han enfocado sus intencionadas sospechas hacia el enemigo político favorito del Gobernador.

El tercer bloque negro

El pasado domingo 18 de octubre del 2026, en una jornada en la cual se expresó con energía el repudio al Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro por el agua infecta que se suministra en la Zona Metropolitana de Guadalajara, por la represión de la marcha del domingo 11 de octubre del 2026, en rechazo a la privatización del vital líquido y en exigencia de Revocación de Mandato al mandatario estatal, fue singularmente extraña la casi total ausencia de la fuerza pública, estatal o municipal, que garantizara la seguridad y que protegiera a los miles de ciudadanos, jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad, así como familias con niños.

Y después de la marcha, cuando la protesta ya se diluía frente a Palacio de Gobierno estatal, encapuchados que fueron rechazados en las filas de la manifestación, detonaron petardos en una puerta de ese inmueble; en la puerta del Congreso de Jalisco, a dos cuadras de la sede del Gobierno estatal y en la parte posterior del Palacio de Justicia, a tres cuadras de distancia. Extrañamente, tampoco hubo policías, estatales o municipales, que estuvieran atentos para detenerlos en el momento en el que cometieron sus actos violentos.

Cómo en la repetición de la misma película, el lunes 19 de octubre del 2026, a las 14:41 horas, el Gobernador Lemus Navarro publicó en su red social X: “Durante la segunda parte de la manifestación, después de que los contingentes pacíficos se dispersaron, otra vez estos grupos de choque de alrededor de 300 personas regresaron y se quedaron a generar destrozos y a provocar a la policía para que los enfrentara”.

Agrega Lemus Navarro en su video: “No lo consiguieron, esta vez no hubo enfrentamientos, no hubo manifestantes inocentes afectados, pero lo que si hubo fue destrucción del patrimonio histórico, saqueo a comercios y manifestaciones de violencia que pusieron en peligro a las personas”.

Describe el mandatario un guion de acontecimientos parecido al de noviembre del 2025: “Los violentos quemaron tres puertas del Palacio de Gobierno, quebraron vidrios, lanzaron piedras y tiraron cámaras de seguridad. Además de pintar los muros del Palacio y la catedral de Guadalajara. También lanzaron explosivos a las puertas del Congreso del Estado y del Palacio de Justicia”.

Y también expió culpas Pablo Lemus al conmoverse por los riesgos que vivieron ciudadanos que sus policías no protegieron, como era su deber: “Lo que ocurrió ayer nos deja otro aprendizaje: no podemos abrirle las puertas de Jalisco a los violentos. Tenemos que proteger a los ciudadanos pacíficos. No podemos permitir que, a través de la violencia, el caos y la desestabilización, intereses políticos busquen apoderarse de Jalisco. En Jalisco no somos así. Queremos y cuidamos a nuestro estado. A nadie en Jalisco le conviene seguir en la confrontación, aunque algunos así lo crean. Las y los jaliscienses debemos cerrar filas y cerrarle las puertas de Jalisco a los violentos”.

A estas alturas, las preguntas siguen siendo las mismas: ¿Cuántos violentos de esos bloques negros están detenidos? ¿Ya investigó la Fiscalía de Jalisco quién los contrató? ¿Ya tienen pruebas de dónde llegaron, al presumir que vinieron de otros estados? ¿Hasta dónde los discursos del mandatario han sido sólo un instrumento de politiquería demagógica para victimizarse y buscar la conmiseración de los jaliscienses frente a su más odiado enemigo? ¿Cuándo serán presentados públicamente, por lo menos algunos integrantes de alguno de los bloques negros que han pretendido desestabilizar al Gobierno de Pablo Lemus?

Todas esas respuestas tendría que ofrecer el mandatario jalisciense, que fiel a su estilo, repite una y otra vez el mismo guion, sin que sus explicaciones estén respaldadas con evidencias concretas, a la altura de alguien que verdaderamente gobierne en forma seria, formal, responsable y eficiente un estado de tanta relevancia como Jalisco, que le ha quedado muy grande al emecista Jesús Pablo Lemus Navarro.

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