Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
"Ahora llega Trump, negocia con Putin y pretende repartirse el futuro de Ucrania, después de años mandando a miles de muchachos al matadero".

Mientras dios manda al papa León XIV un tumor maligno, los tres grandes líderes imperiales mundiales, Trump, Putin y Xi Jinping parecen gozar de una buena salud. Es verdad que el líder chino no tiene ningún frente territorial abierto como el de Putin en Ucrania o el de Trump con su doctrina Donroe, que va desde Venezuela a Yemen pasando por Groenlandia, pero como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, que fue la última vez que un imperio en decadencia -Gran Bretaña- dejaba paso al imperio emergente -EU- lo que no quitó para que China también tuviera sus planes expansionistas igual que la Unión Soviética. Cuando se dice que regresa la geopolítica en realidad se habla de que regresa el imperialismo.
Son tiempos de incertidumbre y los pueblos, a los que no se les quita ni el miedo ni al hambre ni la incertidumbre con más incertidumbre, se echan a las calles para decir que aunque no tienen claro lo que quieren, saben perfectamente lo que no quieren. Y están en la calle siendo maltratados por los antidisturbios en Francia, en España, en Colombia, en Argentina, en Chile, en Honduras, es decir, en todos esos sitios donde ha ganado la derecha con malas artes o gobierna una izquierda -como en España- que no siempre parece tener el control de su policía.
Sin embargo, crecen las voces que no aceptan lo que está pasando, también en la política. En España, la división de la izquierda es incapaz de meter en una turbina el vapor social que está creciendo en las calles, con lo que cada vez es más difícil evitar que gobierne la derecha y la extrema derecha, cada vez más indistinguibles. Todo lo contrario de lo que pasa en México, donde la conciencia política del pueblo sabe perfectamente quiénes son los que gobernaban antes y no les da muchas oportunidades. Ese pueblo despierto empuja al Gobierno de la 4T, que es lo mejor que le puede pasar al Gobierno de Claudia Sheinbaum, que el pueblo esté despierto y empujando, como está pasando con las discusiones en torno a los candidatos a gobernadores. Claro que molesta que el pueblo cuestione las decisiones gubernamentales, pero el precio de que el pueblo esté dormido siempre es mucho más caro.
Siempre que un país está en guerra, y EU lo está, está también en guerra comunicativa. En un gesto de sinceridad narcisista, Trump ha dicho en Tenesse: “Es sorprendente. Puedo decir la cosa más estúpida y ustedes me aplaudirán”. Le habla a los que se creen sus mentiras, a los que les da igual la verdad y la realidad y que, no nos engañemos, son los que llenan las urnas de votos por decenas de millones en las elecciones norteamericanas.
Lo que diga Trump no es relevante por lo que dice -me explico, por la verdad de los datos y de lo que enuncia- sino por la intención por la que lo dice, esto es, sus trucos de vendedor tramposo que repite porque le han demostrado eficacia en su vida, sea para vender inmuebles, engañar al fisco, ganar dos elecciones presidenciales, forzar al poder judicial o poner el planeta a sus pies. El problema es que ahora ya no tiene sólo un programa de televisión sino el botón nuclear, acompañado del 50 por ciento de todo el armamento que circula por el planeta. De ahí que cualquier cosa que dice son las palabras de un bravucón que miente para posicionarse de cara a su enfadado electorado, pero que está afectando a la política mundial por su capacidad económica, su fuerza militar, su control financiero, su tecnología, su influencia diplomática y su influjo cultural sobre buena parte del mundo, por supuesto con mayor fuerza en América Latina, aunque también en Europa, a la que siempre se le ha supuesto una mayor capacidad soberana, entre otras cosas porque también son poseedoras de armas nucleares.
Como a Trump no le salen bien las cosas, improvisa y exige a los países que le sigan en sus giros acrobáticos. Su cambio respecto de Ucrania es un cambio de rumbo que deja precisamente a Europa con las vergüenzas al aire. "Sugiero que Ucrania tenga un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo. Zelenski por algún motivo nunca llega a acuerdos". Luego añadió. "Zelenski pudo haber resuelto esta guerra muchas, muchas veces, pero elige no hacerlo", a lo que añadió: “Zelenski quiere generar problemas al mundo y a nuestros agricultores con sus ataques contra las refinerías rusas (…) Le hemos dicho a Zelenski, 'puedes hacer lo que quieras a Rusia, pero no ataques las refinerías porque eso supone un problema para el mundo'. ¿Y qué hace? Va y ataca el combustible diésel. Debería parar de una puñetera vez".
Todo esto después de que Trump haya pactado con Putin que libere 300 mil millones de barriles de diesel para ponerlos en el mercado y baje el precio de combustible que está estrangulando las opciones electorales del Partido Republicano en las elecciones del próximo noviembre.
Dominique de Villepin es un respetado político y escritor francés, que fue Primer Ministro entre 2005 y 2007. Villepin ha estallado en las redes sociales por lo que entiende que es una sumisión europea gratuita a Trump que conduce al desastre. Recuerda Villepin que Trump le ha dado las gracias a Putin sobre el acuerdo del diésel con Rusia: “Es una cantidad masiva de petróleo masivo llegando a nuestro país. Y dice Villepin: Otro ridículo de la UE y especialmente Alemania. Intentaron aislar a Putin durante años, para depender exclusivamente del gas licuado norteamericano, y ahora EU hace tratos que benefician a Putin. No hay diésel porque por la guerra de Irán se ha cargado todas las refinerías. Esto ocurrió justo cuando Europa cambió su proveedor de diésel a EU… y ahora no le queda otra que comprar diésel ruso a través de EU. Todos los esfuerzos diarios de Von der Leyen y sus lamebotas para condenar a Putin se fueron por el desagüe. Los líderes europeos son payasos vasallos una vez más… Y Trump está jugando al Monopoly donde todas las casillas energéticas van hacia él. Es su forma de entender un juego que dejó de tener sentido hace 40 años.”
El balance del político francés contrasta con las posiciones de Emmanuel Macron, Presidente de una Francia que es pilar nuclear de la OTAN en la Unión Europea. Una vez más, que alguien relevante e influyente de la política francesa afirme esto no es gratuito: Dice Villepin: “Años de guerra, cientos de miles de muertos, Ucrania devastada, el Nord Stream destruido, Europa pagando una factura económica descomunal y la industria armamentística forrándose. Y ahora llega Trump, negocia con Putin y pretende repartirse el futuro de Ucrania, después de años mandando a miles de muchachos al matadero en una guerra que ha destrozado generaciones enteras. ¿Y Von der Leyen y toda esa panda de vasallos de Washington? De rodillas. Se llenan la boca hablando de soberanía, libertad y sacrificios necesarios mientras subordinaban la política exterior europea a los intereses estratégicos estadounidenses. Ahora Washington cambia de planes y los deja haciendo el ridículo, después de haber sacrificado buena parte de los intereses económicos de Europa. Los ucranianos ponen los muertos. Los trabajadores europeos pagan la factura. Los fabricantes de armas se llenan los bolsillos. Y quienes llevan años dando lecciones de democracia ni siquiera saben qué hacer cuando su amo cambia de opinión”. Se le ha olvidado citar también a los muchachos muertos en Rusia y que fue la OTAN quien, desde la guerra en Yugoslavia, fue acorralando a Rusia hasta que pretendió colocarle misiles en Ucrania después de tumbar a un Presidente que era cercano en su política exterior a Rusia y colocaron al comediante Zelenski apoyado de las peores compañías pensables (hablemos claro: de gente de ideología nazi).
Pensemos, además, que en los manuales de defensa alemanes y franceses se está pidiendo reclutar a los jóvenes para ir a la guerra contra Rusia. La Francia y Alemania que está en la OTAN con EU. Que acaba de pactar con la Rusia de Putin. El talento diplomático europeo no es fácilmente explicable a la opinión pública europea: se dejan arrastrar a una guerra desgastante, aplauden a, como le llama Rutte, “Daddy” Trump (no hay nadie tan servil con Donald Trump como Mark Rutte, el exprimer ministro de Países Bajos y actual Secretario General de la OTAN), financian a EU las armas y llaman al diablo a Putin… sólo para ver cómo ambos negocian petróleo a las espaldas de Europa mientras la torpe Europa se queda sin energía barata. Un aplauso sincero a la diplomacia de Bruselas y a los bálticos por asegurar un brillante futuro de rearme y ruina. Luego alguien se pregunta por qué Europa ya no está en los planes de la futura arquitectura mundial.
Mientras, Washington completa el cuadro: vende armas como nunca en la historia, ocupa los huecos que deja Europa en Rusia, África y Oriente Medio (en lucha con China), y por si el colonialismo y los bloqueos fueran poco, ahora pretende rebautizar la Inteligencia Artificial a fuerza de chantajes. Un legado impecable de refinamiento e ignorancia.
Xi Jinping, con tranquilidad milenaria, sigue su rumbo implacable. Putin dialoga con todos y no tiene ninguna prisa, Oriente Medio replantea sus alianzas económicas y militares y América Latina tiene gobiernos frágiles y la ciudadanía en las calles (algo que también puede pasar si el hijo del golpista Bolsonaro gana las elecciones en Brasil). Europa camina con bastones y algunos kamikazes que han ayudado a llevar al mundo hasta aquí dicen que lo tienen todo bajo control.
La noche del domingo 11 de octubre, unos piratas informáticos subieron, aprovechando la noche, la temperatura de muchos refrigeradores de supermercados franceses. Cámaras que resguardaban alimentos congelados cambiaron la temperatura subiendo hasta los 50 grados centígrados. ¿Quién defiende al pueblo de las nuevas y las viejas amenazas? La ONU es incapaz de ocupar el lugar que le corresponde. La Inteligencia Artificial está en manos de cinco personas que no creen en la democracia. Y la democracia representativa, que no es la que sirve para arreglar el mundo, es pisoteada todos los días por la derecha, ayudada por piratas informáticos, consultores tramposos, manipuladores y, según los audios que hemos escuchado, también asesinos y traficantes de droga como Fernando Cerimedo (el socio de Javier Negre en La derecha diario), y de Brad Parscale, el asesor electoral de Donald Trump.
Los tiempos son otros pero los análisis y las respuestas desde la izquierda siguen siendo muy parecidos. Y eso explica por qué la ciudadanía se echa a la calle al margen con demasiada frecuencia de los partidos que dicen que les representan.
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