10/18/2026

Decreto de Claudia mantiene impunidad de plataformas

 El Poder del Consumidor

Alejandro Calvillo

"Si las plataformas digitales accedieron a un acuerdo y se comprometieron a autorregularse, es porque el acuerdo no compromete en nada su modelo de negocio".

Decreto de Claudia mantiene impunidad de plataformas. Por Alejandro Calvillo

La Presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo con las plataformas digitales para la protección de niñas, niños y adolescentes (NNyA), publicó un decreto y advirtió que si estas empresas no cumplen el acuerdo, se promoverá una Ley y se establecerán sanciones.

Sin duda, el acuerdo y el decreto son muy importantes; sin embargo, dejan de lado prácticas que violan los derechos de NNyA y que son el corazón del modelo de negocio de estas empresas. Estas prácticas tienen un fuerte impacto en la seguridad y salud de este sector de NNyA.

El objeto del decreto, como se explica en su artículo 1.º, es "establecer las medidas y mecanismos que las plataformas digitales deben implementar para garantizar entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes".

Si las plataformas digitales accedieron a un acuerdo y se comprometieron a autorregularse, es porque el acuerdo no compromete en nada su modelo de negocio, que está construido, en el caso de las niñas, niños y adolescentes, en el uso comercial de su vigilancia, del uso de sus datos personales y de la utilización de sus vulnerabilidades personales para hacer profundamente más persuasiva y efectiva la publicidad en estas plataformas. Esta publicidad es un factor determinante en el daño a la salud física y mental de NNyA.

El modelo de negocio de las plataformas descansa en sus ingresos por publicidad y, para ello, mercadean con los datos registrados de cada niña, niño y adolescente, con la vigilancia de sus preferencias, de sus diálogos, de su navegación, de sus fobias y filias, de sus vulnerabilidades, algo que ya está prohibido en varias naciones del mundo. Por otro lado, la publicidad que dirigen de manera personalizada a NNyA viola las regulaciones existentes para la publicidad, tanto en la Ley Federal de Protección al Consumidor como en el Reglamento a la Ley General de Salud en Materia de Publicidad.

En los países miembros de la Unión Europea está prohibida la publicidad digital a menores basada en la recopilación de sus datos y en sus perfiles de conducta.

Mientras estas prácticas no estén contempladas en el decreto, no es suficiente para cumplir su propio objeto de "garantizar entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes". Si se permiten estas prácticas de explotación de NNyA a partir de la vigilancia y uso de la recopilación de sus datos y perfiles, no estamos garantizando entornos digitales seguros para NNyA.

En el acuerdo con las plataformas digitales, estas se comprometieron a no permitir el acceso de niñas, niños y adolescentes a una serie de contenidos "que generen o promuevan: discursos de odio, extremismo violento; abuso, explotación o violencia sexual; suicidio, autolesiones deliberadas, trastornos alimenticios; violencia en el entorno escolar; acoso y ciberacoso; ciberbullying; conductas ilícitas; y material sexual explícito".

La medida, sin duda, es importante porque, como informa el decreto presidencial, el 20.4 por ciento de la población de 12 años y más, usuaria de internet, vivió alguna situación de acoso cibernético; dicho porcentaje representó 19,4 millones de personas. El 25.4 por ciento de las mujeres entre 12 y 19 años fueron víctimas de ciberacoso, mientras que, entre los hombres que se ubican en el mismo rango de edad, el 19.5 por ciento lo sufrió también. El 23.5 por ciento de las mujeres en un rango de edad de 12 a 19 años experimentaron situaciones como recibir contenido sexual sin su consentimiento o la suplantación de identidad.

El decreto presidencial se publicó en el Diario Oficial de la Federación y la Presidenta advirtió que, si las plataformas no cumplen su compromiso, se enviará una iniciativa de Ley y se establecerán sanciones; es decir, si no se autorregulan, vendrá una regulación obligatoria con sanciones.

Recientemente se tomó una medida importante para regular el uso de los celulares en las escuelas y ahora este acuerdo con las plataformas digitales, que es también importante, pero es urgente ir al corazón del problema: a la protección de la privacidad de NNyA, a la prohibición de comercializar con su información personal y el uso, con base en algoritmos e IA, de toda esta información para dirigir publicidad personalizada a NNyA, comúnmente haciendo uso de sus vulnerabilidades, lo que es un factor clave en los daños que están provocando a su salud mental y física.

Como lo hemos mencionado en colaboraciones anteriores desde hace ya 10 años, estas plataformas están dirigiendo publicidad aprovechándose de vulnerabilidades de NNyA: a niños adictos a los videojuegos, los inundan de publicidad de videojuegos; a niñas a las que no les gusta su imagen, las inundan con publicidad de cosméticos y de moda; y a una NNyA que no se resiste a la comida chatarra, le pueden estar enviando una publicidad con una promoción para comer en el establecimiento de comida rápida por el que está pasando en ese momento. La publicidad es personalizada y puede ser ejecutada en el momento preciso de mayor vulnerabilidad.

Hemos hecho un experimento de crear identidades artificiales de NNyA estableciendo sus perfiles con búsquedas en las plataformas y hemos comprobado que la publicidad que se les dirige se aprovecha de sus vulnerabilidades, como los casos mencionados anteriormente de niños adictos a los videojuegos o la publicidad dirigida a niñas en relación con su imagen.

Debe prohibirse a las plataformas digitales el uso y la comercialización de la información de NNyA, y prohibirse toda publicidad dirigida a este sector de la población. Y esto nunca se logrará con un acuerdo, con una autorregulación; esto debe establecerse ya a través de una Ley con claras sanciones, si realmente se busca, como dice el artículo 1.º del decreto: "garantizar entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes".

Apoyamos y reconocemos la regulación en escuelas y este decreto presidencial, pero debe irse al corazón del modelo de negocio que viola los derechos de las infancias y adolescencias, a través de la vigilancia y la elaboración de perfiles conductuales personales para ser utilizados en la publicidad digital. Práctica que está explotando la vulnerabilidad de NNyA, provocándoles un grave daño a su salud física y mental.

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