Silvia Ribeiro
López Bárcenas, así como otros fundadores del CNI, reconocen el papel crucial que tuvo para los pueblos indígenas el levantamiento zapatista, sobre todo en reconocerse, afirmar que seguían siendo pueblos vivos y en sus territorios, pese a los despojos, al racismo de siglos y la discriminación estructural desde el Estado. “Fue juntar el potencial de los pueblos por los pueblos mismos. El zapatismo tuvo una visión muy buena, porque no se montó sobre el proceso, sino que abrió el espacio y dijo ‘háganle como quieran, y si quieren, nos toman en cuenta’. Y así estamos”. (Gloria Muñoz Ramírez, 13/10/26 https://tinyurl.com/flpcni30).
Ahora el CNI se reunió del 10 al 12 de octubre en Asamblea Nacional Conmemorativa, en la Casa de los Pueblos Samir Flores Soberanes, sede anterior del lNPI en la ciudad de México, tomada desde hace seis años por pueblos otomíes. Acudieron 352 delegados de 32 pueblos indígenas de 20 estados del país y más de 100 organizaciones y personas invitadas e invitados de 15 estados.
Siguen levantando la voz para “reafirmar que los pueblos originarios y afromexicanos seguimos vivos y organizados en resistencia y rebeldía. Nuestra dignidad y amor a nuestra Madre Tierra se muestra desde la autonomía, la libre determinación, nuestras lenguas, culturas y desde nuestras propias formas de existir. Tres décadas después, aquí estamos denunciando porque el despojo, el racismo, la explotación, el desprecio, la discriminación y la represión no han terminado; por el contrario, se intensifican día con día”. https://tinyurl.com/yejs4dsb.
Hacen un certero diagnóstico de la situación que viven los pueblos, en medio de la guerra global del capitalismo contra las comunidades y la naturaleza. Guerra que se impone contra los pueblos mediante megaproyectos, minería, proyectos agroindustriales, energéticos y de infraestructura, que “amenazan nuestros bienes naturales, sitios sagrados, fuentes de agua y formas de vida comunitaria”. Rechazan que sus territorios sean “mercancía para servir a los intereses de las grandes empresas y capitales”; denuncian que no se respeta su palabra, su autonomía y su derecho a decidir.
Durante la asamblea se presentaron denuncias de agresiones a las comunidades y territorios en muchas partes del país, lo cual ha significado desplazamientos, muertes y persecución de las y los integrantes y defensores de los pueblos. Denuncian que a la represión se suman al hostigamiento y el asedio del crimen organizado, sin que las autoridades intervengan.
Exigen alto a la represión en contra de los pueblos originarios en Guerrero, Puebla, Chiapas, Oaxaca, Jalisco y Michoacán y la libertad de los integrantes del CNI Jesús Plácido Galindo, Sixto Mendoza Limpia y Francisco Moreno Hernández, así como terminar con la criminalización de María de Jesús Sánchez Gómez y siete personas más vinculadas a proceso y 35 desplazadas de las bases de apoyo zapatistas del ejido de Jotolá, municipio de Chilón, Chiapas. También exigen la libertad absoluta de Miguel Peralta Betanzos y de 14 compañeros mazatecos más de la comunidad de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Se acordó acompañar el plantón de las mujeres mazatecas de Eloxochitlán ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
También respaldan “a todos los pueblos originarios del CNI y a los que no forman parte del CNI en su rechazo a la regresiva propuesta de iniciativa de ley de derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos”.
Un aspecto notable del CNI en estos 30 años ha sido su capacidad, no sin dificultades y altibajos, de mirar su propio recorrido y cuestionarse. Esta asamblea fue una oportunidad para ello. Hubo un esfuerzo deliberado para que la convocatoria fuera más amplia para abarcar tanto a representantes de pueblos que por diversas razones habían dejado de participar en el CNI, como a más comunidades y organizaciones. También se reconoció que ninguna comunidad puede enfrentar sola las amenazas que vivimos; es necesario “fortalecer la organización desde abajo, las asambleas, las redes de solidaridad y los vínculos entre pueblos, comunidades, colectivos, estudiantes, organizaciones sociales y familias buscadoras. Necesitamos acercarnos más a las comunidades, escuchar sus necesidades, compartir nuestras experiencias y construir estrategias conjuntas para defender la vida, el agua, la tierra y nuestros derechos”. https://tinyurl.com/yejs4dsb
La asamblea también acogió a las familias buscadoras de personas desaparecidas. El CNI se prepara, junto a ellas y otras redes, para el recibimiento y actividades que tendrán lugar en la Gira por la Vida-Abrazo a las Madres Buscadoras, en la que vendrán mil 500 personas del EZLN y las comunidades zapatistas, en diciembre próximo.
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