El diálogo fue inaugurado por la subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur Smeke. Llegaron a nuestro país representantes de Brasil, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Perú, República Dominicana y Uruguay, así como Simone Cecchini, Director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade).
Se compartió la experiencia de México, la creación del Consejo Nacional de Población (Conapo) en 1974, un órgano colegiado que se integra por 17 instituciones federales (preside la secretaria de Gobernación), y que se logró con el impulso de demógrafos de la UNAM y de El Colegio de México. Ellos realizaron proyecciones que advertían que de mantenerse las tendencias de rápido crecimiento de la población y alta fecundidad, México podría doblar su volumen de su población en 20 años y alcanzar 150 millones de habitantes para el año 2000. Gracias a la Política de Población, al llegar el nuevo siglo, logró bajarse el ritmo de crecimiento poblacional, y alcanzar un volumen de 98.6 millones de habitantes. Una experiencia que muestra el valor de anticiparse a los cambios demográficos y de sostener una política pública basada en evidencia y con visión de largo plazo. En la actualidad, cuando la población del país ya crece lentamente, el Conapo impulsa una Estrategia Intergeneracional ante los cambios de estructura por edad.
El diálogo técnico organizado esta semana cobra un papel estratégico en el contexto actual de la región de América Latina, y ante el nuevo escenario demográfico de descenso de la fecundidad, cambios en la estructura por edades y acelerado envejecimiento de la población en los países de este subcontinente. Se abren oportunidades de cooperación y aprendizaje entre países pares, y nos ha permitido transitar desde el conocimiento de los diversos arreglos nacionales a la identificación de elementos comunes que nos ayudan a fortalecer la gobernanza en Población y Desarrollo.
El nuevo escenario confirma que los procesos demográficos ocurren a ritmos y características distintos entre países y al interior de los mismos, con implicaciones para la educación, la salud, los cuidados, el empleo, la vivienda, la protección social y las finanzas públicas. Celade aportó un referente importante al destacar cuatro tipos de capacidades: las técnicas, las operativas, las políticas y las prospectivas (TOPP), necesarias para generar conocimiento, coordinar y actuar, incidir en las decisiones y anticipar transformaciones demográficas. Una articulación que puede contribuir a que la perspectiva demográfica forme parte regular de la acción pública, en lugar de limitarse a ejercicios técnicos aislados.
Las experiencias compartidas nos ofrecieron perspectivas complementarias sobre la diversidad de modelos institucionales para el ejercicio de la rectoría, la incorporación de la perspectiva demográfica en las decisiones públicas y las capacidades necesarias para responder a las transformaciones demográficas, sobre la importancia de la coordinación intersectorial multinivel y territorial, la generación de evidencia, inteligencia y prospectiva demográfica, así como su incorporación en las políticas públicas, en el seguimiento y la continuidad institucional. Se habló también de la necesidad de mantener un diálogo constante con la academia, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y los medios de comunicación.
El intercambio permitió identificar brechas y barreras por superar: la dispersión de responsabilidades y la limitada incidencia de las instancias rectoras, la frecuente falta de conexión entre la evidencia, las políticas públicas y el presupuesto, las capacidades desiguales en los niveles subnacionales (estatales y locales), así como el riesgo de perder capacidad técnica y memoria institucional durante los cambios de gobierno. El desafío está en crear capacidades y mecanismos institucionales para que esa evidencia llegue oportunamente a los espacios de toma de decisiones.
La evidencia o inteligencia demográfica adquiere valor estratégico cuando permite anticipar transformaciones, identificar sus implicaciones y orientar decisiones sobre políticas, recursos e inversiones.
El intercambio permitió fortalecer la cooperación regional, promover aprendizaje entre los países para desarrollar conjuntamente herramientas y metodologías y explorar mecanismos permanentes de intercambio y cooperación regional. En especial, contribuyó a la implementación de las medidas prioritarias de El Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, que fue adoptado en el 2013 por los países de América Latina y el Caribe, un instrumento internacional cuyas medidas prioritarias tienen enfoque de derechos humanos e interseccional, perspectiva de género, intercultural y étnico-racial, así como de ciclo de vida y de derechos sexuales y reproductivos. El Consenso de Montevideo es el marco de la Política de Población de México, es una agenda muy progresista que está centrada en superar las desigualdades, impulsar las libertades e impedir regresiones en el ejercicio de los derechos humanos.
* Secretaria Técnica del Conapo
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